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Génesis 4:3-5 – Las ofrendas de Caín y Abel (Parte 2)

En el artículo anterior vimos las ofrendas que presentaron Caín y Abel para el Señor, en este artículo veremos la respuesta por parte del Señor hacia estos hermanos y sus respectivas ofrendas. Y también revisaremos cuál es la analogía para los cristianos de hoy en día. Seguir leyendo Génesis 4:3-5 – Las ofrendas de Caín y Abel (Parte 2)

Génesis 4:3-5 – Las ofrendas de Caín y Abel (Parte 1)

En el artículo anterior vimos la creación de la familia de Adán y mencionamos a dos de los hijos de Eva. Ahora veremos que, pese a que Eva creía que Caín era el salvador prometido por Dios, su relación con Dios era menos favorable que la de su hermano Abel. Veremos la primer ofrenda registrada en la Biblia hacia Dios y sus resultados. Caín y Abel son el primer ejemplo de lo que es un hombre “religioso” de este mundo, en comparación con un hombre con fe genuina. Seguir leyendo Génesis 4:3-5 – Las ofrendas de Caín y Abel (Parte 1)

Génesis 4 – Introducción

En Génesis 3 vimos la vida en el jardín del Edén en donde el hombre transgrede el mandamiento de Dios y peca en contra de Él, siendo esto, la raíz del pecado; y ahora en Genesis 4, veremos la vida fuera del paraíso en donde el hombre peca en contra del hombre (y Dios) como fruto del pecado original. Veremos como el hombre fue envenenado espiritualmente por la desobediencia y su falta de fe al comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y el mal, y el alma de cada ser humano hereda la naturaleza pecaminosa de Adán y Eva, lo que desencadena una mayor separación entre la humanidad y Dios, como nos es revelado con el nacimiento de su primer hijo Caín. Seguir leyendo Génesis 4 – Introducción

Génesis 3:24 — La expulsión del Paraíso (Parte 2)

Este es el último versículo del capítulo 3, en donde vemos que por misericordia de Dios, Adán y Eva son expulsados del Jardín del Edén, previamente habiéndoles revelado el camino de la salvación y proveerles de cobertura y protección. También, Dios hizo imposible que pudieran regresar y comieran del árbol de la vida, ya que ahora les dio un mejor camino de salvación, a través de nuestro Señor Jesucristo. Seguir leyendo Génesis 3:24 — La expulsión del Paraíso (Parte 2)

Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Ver. 22 — Luego el Señor Dios dijo: «Miren, los seres humanos se han vuelto como nosotros, con conocimiento del bien y del mal. ¿Y qué ocurrirá si toman el fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!».

En este pasaje veremos como la misericordia divina da a la humanidad la oportunidad de regresar a Dios, pero por ahora, se le ordena a Adán y a Eva que abandonen el paraíso, para que puedan vivir en condiciones más adecuadas para su bien moral y espiritual. Los arboles de la vida y del conocimiento (Génesis 2:9) vuelven a ser el punto focal del relato. Y tenemos la carrera contra el tiempo para evitar que la humanidad cometa otro error con consecuencias para toda la eternidad. Seguir leyendo Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Génesis 3:20–21 — La esperanza para la humanidad

Ver. 20 — Después, el hombre —Adán— le puso a su esposa el nombre Eva, porque ella sería la madre de todos los que viven.

Como vimos en la sentencia divina hubo una combinación de justicia y la misericordia por parte de Dios; justicia, en el hecho de que Dios maldijo a la serpiente y sólo castigó a Adán y Eva con el trabajo, los dolores, y la mortalidad. La misericordia se refleja en la promesa de un Salvador quien triunfará sobre la serpiente. Y veremos que Nuestro Señor actúa inmediatamente para proteger a la pareja vulnerable al proveerle una protección adecuada para cubrir la vergüenza de su desnudez y para protegerlos del nuevo ambiente hostil al que serán expulsados. Seguir leyendo Génesis 3:20–21 — La esperanza para la humanidad

Génesis 3:18–19 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 2)

Ver. 18 — Te producirá espinos y cardos, aunque comerás de sus granos.

El juicio sobre el hombre continúa en esta última parte del Pacto Adámico. La muerte ahora viene al hombre, pero veremos las dos clases de muerte que Adán experimentó. Además, la maldición sobre la tierra se expande, ahora conoceremos qué son los espinos y cardos que se mencionan en la Biblia. También veremos cómo el plan de Dios está en marcha para redimirnos y salvarnos de esta maldición a través de nuestro Señor, Jesús, Su nombre en hebreo “Yeshua” significa “Salvación”. Seguir leyendo Génesis 3:18–19 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 2)

Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Ver. 17 — Y al hombre le dijo: «Dado que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto del árbol del que te ordené que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para poder vivir de ella.

Ahora veremos la última parte del Pacto Adámico que es para Adán. A Adán se le adjudica la entrada del pecado en el mundo, y ahora veremos las consecuencias que afectan a toda la creación, empezando porque la tierra es maldecida. El hombre sufrirá con un trabajo laborioso durante toda su vida para obtener su alimento, se multiplicarán sus dificultades, y terminará sus días regresando al polvo de la tierra en su muerte. Este pacto dictó el tipo de vida que la humanidad ha tenido después de la caída de nuestros primeros padres. Seguir leyendo Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer

Ver. 16 — Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti».

Continuando con el Pacto Adámico, ahora tenemos la sentencia que Dios le da a la mujer. Y a diferencia de la maldición que se da a la serpiente por su engaño; con la mujer sólo se pronuncia un castigo como resultado del juicio. Su culpa se debió al engaño del que fue víctima. Como veremos en los siguientes versículos, fue el hombre al que se culpa por desobediencia al comer del fruto prohibido (1 Timoteo 2:14). Así que, la mujer fue la que recibió el menor de los castigos, el cual a su vez, incluye la mayor bendición de Dios, que es la salvación de la humanidad y la liberación del pecado y de la muerte. Para la mujer, el castigo divino son los partos dolorosos; y la consecuencia de su pecado es la derrota en el conflicto con su esposo. La sentencia sobre la mujer se enfoca en dos aspectos de la vida de la mujer casada: como esposa y como madre. Seguir leyendo Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer