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Génesis 3:24 — La expulsión del Paraíso (Parte 2)

Este es el último versículo del capítulo 3, en donde vemos que por misericordia de Dios, Adán y Eva son expulsados del Jardín del Edén, previamente habiéndoles revelado el camino de la salvación y proveerles de cobertura y protección. También, Dios hizo imposible que pudieran regresar y comieran del árbol de la vida, ya que ahora les dio un mejor camino de salvación, a través de nuestro Señor Jesucristo. Seguir leyendo Génesis 3:24 — La expulsión del Paraíso (Parte 2)

Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Ver. 22 — Luego el Señor Dios dijo: «Miren, los seres humanos se han vuelto como nosotros, con conocimiento del bien y del mal. ¿Y qué ocurrirá si toman el fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!».

En este pasaje veremos como la misericordia divina da a la humanidad la oportunidad de regresar a Dios, pero por ahora, se le ordena a Adán y a Eva que abandonen el paraíso, para que puedan vivir en condiciones más adecuadas para su bien moral y espiritual. Los arboles de la vida y del conocimiento (Génesis 2:9) vuelven a ser el punto focal del relato. Y tenemos la carrera contra el tiempo para evitar que la humanidad cometa otro error con consecuencias para toda la eternidad. Seguir leyendo Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Génesis 3:20–21 — La esperanza para la humanidad

Ver. 20 — Después, el hombre —Adán— le puso a su esposa el nombre Eva, porque ella sería la madre de todos los que viven.

Como vimos en la sentencia divina hubo una combinación de justicia y la misericordia por parte de Dios; justicia, en el hecho de que Dios maldijo a la serpiente y sólo castigó a Adán y Eva con el trabajo, los dolores, y la mortalidad. La misericordia se refleja en la promesa de un Salvador quien triunfará sobre la serpiente. Y veremos que Nuestro Señor actúa inmediatamente para proteger a la pareja vulnerable al proveerle una protección adecuada para cubrir la vergüenza de su desnudez y para protegerlos del nuevo ambiente hostil al que serán expulsados. Seguir leyendo Génesis 3:20–21 — La esperanza para la humanidad

Génesis 3:18–19 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 2)

Ver. 18 — Te producirá espinos y cardos, aunque comerás de sus granos.

El juicio sobre el hombre continúa en esta última parte del Pacto Adámico. La muerte ahora viene al hombre, pero veremos las dos clases de muerte que Adán experimentó. Además, la maldición sobre la tierra se expande, ahora conoceremos qué son los espinos y cardos que se mencionan en la Biblia. También veremos cómo el plan de Dios está en marcha para redimirnos y salvarnos de esta maldición a través de nuestro Señor, Jesús, Su nombre en hebreo “Yeshua” significa “Salvación”. Seguir leyendo Génesis 3:18–19 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 2)

Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Ver. 17 — Y al hombre le dijo: «Dado que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto del árbol del que te ordené que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para poder vivir de ella.

Ahora veremos la última parte del Pacto Adámico que es para Adán. A Adán se le adjudica la entrada del pecado en el mundo, y ahora veremos las consecuencias que afectan a toda la creación, empezando porque la tierra es maldecida. El hombre sufrirá con un trabajo laborioso durante toda su vida para obtener su alimento, se multiplicarán sus dificultades, y terminará sus días regresando al polvo de la tierra en su muerte. Este pacto dictó el tipo de vida que la humanidad ha tenido después de la caída de nuestros primeros padres. Seguir leyendo Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer

Ver. 16 — Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti».

Continuando con el Pacto Adámico, ahora tenemos la sentencia que Dios le da a la mujer. Y a diferencia de la maldición que se da a la serpiente por su engaño; con la mujer sólo se pronuncia un castigo como resultado del juicio. Su culpa se debió al engaño del que fue víctima. Como veremos en los siguientes versículos, fue el hombre al que se culpa por desobediencia al comer del fruto prohibido (1 Timoteo 2:14). Así que, la mujer fue la que recibió el menor de los castigos, el cual a su vez, incluye la mayor bendición de Dios, que es la salvación de la humanidad y la liberación del pecado y de la muerte. Para la mujer, el castigo divino son los partos dolorosos; y la consecuencia de su pecado es la derrota en el conflicto con su esposo. La sentencia sobre la mujer se enfoca en dos aspectos de la vida de la mujer casada: como esposa y como madre. Seguir leyendo Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer

Génesis 3:15 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 2)

Ver. 15 — Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón».

Continuando con el Pacto Adámico, aquí veremos el segundo componente de la maldición para la serpiente, su parte espiritual. Describe el conflicto permitido por Dios, los participantes en la batalla, y la destrucción final de Satanás por la descendencia de la mujer. Este versículo es llamado “protoevangelio”, porque contiene la primera buena noticia: la promesa de un Salvador; siendo ésta la razón por la cual Jesucristo vino al mundo, y nos da la buena noticia de la justicia divina, que resolverá los problemas de la humanidad que desencadenó la serpiente, la cual tiene una esperanza de vida limitada con un final violento. Seguir leyendo Génesis 3:15 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 2)

Génesis 3:14 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 1)

Ver. 14 — Entonces el Señor Dios le dijo a la serpiente: «Por lo que has hecho, eres maldita más que todos los animales, tanto domésticos como salvajes. Andarás sobre tu vientre, arrastrándote por el polvo durante toda tu vida.

Cuando Adán y Eva eligieron desobedecer a Dios provocaron en el mundo una tendencia a pecar. Por lo que Dios no lo podía pasar por alto, Él debía juzgarlo y castigarlo de inmediato. Si las consecuencias del pecado de nuestros primeros padres parecen extremas, esto refleja la justicia y odio de Dios hacia cualquier tipo de pecado. Dios sabía que esto desencadenaría más pecado, vidas arruinadas como lo vemos en el resto de las Escrituras por el seguimiento a las mentiras de Satanás. Por eso divisó un plan de salvación y el Pacto Adámico que veremos, es la primera etapa del mismo. Aquí veremos la primera parte del pacto en donde se explica la maldición a la serpiente. Seguir leyendo Génesis 3:14 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 1)

Génesis 3:9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer

Ver. 9 — Entonces el Señor Dios llamó al hombre: — ¿Dónde estás?

Después del pecado original nuestra comunión con Dios cambió, de forma que el Señor inicia Su plan de salvación, y en este pasaje es representado como un Padre gentil en la búsqueda de Sus hijos; no a través de la denuncia su pecado, sino incentivando a través de Sus preguntas a que Adán y su esposa admitan su pecado, y busquen la gracia y el perdón del Señor. Pero lamentablemente ocurre lo contrario, no se admite el pecado y se inventan excusas que inculpan al mismo Dios (YAHVEH en hebreo). Seguir leyendo Génesis 3:9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer

Génesis 3:7-8 — El pecado queda al descubierto

Ver. 7 — En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.

Como vimos en nuestro último estudio, cuando Adán y la mujer comen del fruto prohibido una serie de eventos se desencadenan. Inmediatamente, la conciencia de culpabilidad apareció denotando que ellos habían quebrantando el Mandamiento de Dios. El conocimiento adquirido no fue el de la felicidad, la sabiduría, o el poder que esperaban alcanzar; sino el de la conciencia del pecado y de su conflicto con la voluntad de Dios. El resultado del pecado es la vergüenza. La vergüenza fue un sentimiento completamente nuevo, que nunca antes habían experimentado Adán y Eva.

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