El Bautismo un Ritual de Purificación (Parte 1)

Desde que se cometió el primer pecado en el Jardín del Edén, la humanidad se separó de Dios, dejó de ser santa. Pero el Señor a través de la historia nos ha ayudado a recuperar lo perdido para poder tener comunión con Él. En esta serie de artículos veremos la importancia de la purificación, y lo que representa el bautismo para los cristianos.

“Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la muerte se extendió a todos, porque todos pecaron.” — Romanos 5:12 (NTV)

Los cristianos debemos ser santos

¿Por qué es importante ser santo? Porque Dios no tolera el pecado, y como pecadores no podremos acercarnos a Él hasta que esté resuelto el problema del pecado. El Señor no puede permitir que el pecado quede impune, lo juzga, y nos pide que seamos santos como le dijo a Moisés. Además, la santificación nos prepara para poder acercarnos a Dios.

“Da las siguientes instrucciones a toda la comunidad de Israel: sé santo porque Yo, el SEÑOR tu Dios, Soy santo.” — Levítico 19:2 (NTV)

“Esfuércense por vivir en paz con todos y procuren llevar una vida santa, porque los que no son santos no verán al Señor.” — Hebreos 12:14 (NTV)

Nadie nace santo o puro, es responsabilidad de cada uno de nosotros cambiar nuestra naturaleza pecaminosa para poder ser recibidos por Dios.

“Pues soy pecador de nacimiento, así es, desde el momento en que me concibió mi madre.” — Salmos 51:5 (NTV)

Cuando Moisés se quiso acercar a la zarza ardiente Dios le advirtió que debía primero quitarse las sandalias:

“—No te acerques más —le advirtió el Señor—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.” — Éxodo 3:5 (NTV)

¿Qué es ser santo? El diccionario Vine nos dice que es el estado por el cual las personas o las cosas se apartan para el culto de Dios; se consagran, es decir, se “hacen sagradas”. Debido a este estado, lo que está consagrado no debe emplearse en trabajos ordinarios, porque son propiedad de Dios. Le tomó 7 días a Moisés santificar el Tabernáculo. Dios hizo santo el Sábado (Shabát) al final de la creación. También hay personas a quienes, Dios consagra (o hace santos), es decir los separa especialmente para Sí mismo. En el caso del pueblo Israel, separó a una nación completa, para Él.

[Dice el Señor]”Ustedes serán Mi reino de sacerdotes, Mi nación santa”. Este es el mensaje que debes transmitir a los hijos de Israel». — Éxodo 19:6 (NTV)

“Ustedes deben ser santos para conmigo, porque Yo, el Señor, Soy santo y los he distinguido de los demás pueblos para que sean míos.” — Levítico 20:26 (DHH)

Pero se preguntará — ¿cómo podemos ser santos? Como cristianos, somos salvados en el momento que aceptamos el trabajo de salvación que hizo Jesucristo en la cruz por nosotros. En ese momento, el proceso de santificación apenas empieza. En este artículo veremos que el Antiguo Testamento explica diferentes rituales de purificación utilizando fuego, aceite de oliva, sacrificios, sangre y agua, y todos ellos apuntan a Jesús. Pero como este tema es muy extenso solo nos enfocaremos a los rituales de agua que incluyen el bautismo (de agua, del Espíritu Santo y de fuego). Además de los rituales, recuerde que la Palabra de Dios, la Biblia, nos purifica al proveernos con alimento espiritual para nuestro crecimiento, por ello lo exhortamos a que todos los días lea, medite, y aplique lo aprendido en las Escrituras en su vida y así recibirá las bendiciones de Dios.

“Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” — Josué 1:8 (NTV)

Cuando algo ha sido creado por Dios, es santo, está en un estado de pureza, en su estado original. Recordemos que a Dios le gusta el orden. Podemos decir que las cosas que están dentro del orden de Dios son llamadas “limpias” y están “permitidas”. Por ejemplo, vemos que, en el relato de la Creación en Génesis, el hombre y los animales eran vegetarianos:

“Y he dado toda planta verde como alimento para todos los animales salvajes, para las aves del cielo y para los animales pequeños que corren por el suelo, es decir, para todo lo que tiene vida»; y eso fue lo que sucedió.” — Génesis 1:30 (NTV)

Pero después de que Adán y Eva desobedecieron el único mandamiento que tenían de Dios, toda la creación cambio, y parte de ella incluso fue maldecida. Vemos como la raza humana tomó su propio camino, creó sus propias reglas morales, diferentes religiones, y dejó de tener respeto hacia el Señor. Por ejemplo, hemos llegado a utilizar el nombre de Dios, que es santo o sagrado y tratarlo como si fuera algo común u ordinario, esto es un insulto hacia Dios.

[Dice el Señor] “Deben distinguir entre lo sagrado y lo común, entre lo que es ceremonialmente impuro y lo que es puro.” — Levítico 10:10 (NTV)

Si vemos en el diccionario Larousse la definición de “blasfemia” encontramos que es una palabra injuriosa contra Dios o personas y cosas santas.

Hoy en día si observa los diálogos en los programas de televisión y en películas de Hollywood, comprobará que, cada vez se ha vuelto más frecuente el mal uso del nombre de Dios en expresiones como: “Por Dios”, “Oh Dios mío”, “Por Diosito santo”; y en inglés, “Jesus” o “Jesus Christ”, ya que no utilizan Su nombre para darle gloria, alabarlo, agradecerle, o para evangelizar a alguien, en lugar de ello, lo utilizan para hacer una exclamación, ya sea por sorpresa, o susto, utilizan Su nombre en vano, y lamentablemente en los peores casos incluso lo han utilizado como una maldición. ¿Pero qué dice la Biblia al respecto?

Esto es una transgresión directa del Tercer Mandamiento:

“No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios. El Señor no te dejará sin castigo si usas mal Su nombre.” — Éxodo 20:7 (NTV)

[Dice Jesús]”Pero Yo les digo que, en el día del juicio, cada uno de ustedes dará cuenta de cada palabra ociosa que haya pronunciado.” — Mateo 12:36 (RVC)

[Dice el Señor] ”Yo daré a conocer Mi santo nombre en medio de Mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que Mi santo nombre sea profanado. Así sabrán las naciones que Yo Soy el Señor, el Santo de Israel.” — Ezequiel 39:7 (RVC)

Adicionalmente, el tratar algo santo o sagrado como común es pecado. Veamos este mensaje que les dijo Dios a los sacerdotes levitas:

[Dice el Señor]”Sin embargo, tengan cuidado de no considerar las ofrendas sagradas del pueblo de Israel como si fueran algo ordinario. Si lo hacen, morirán».”— Números 18:32 (NTV)

Por el contrario, el tomar algo común y tratarlo como sagrado, también es blasfemia. ¿Cuál fue la reacción de Dios cuando el pueblo de Israel hizo un becerro de oro (un ídolo) y le rindió culto?

“El Señor le dijo a Moisés:—¡Baja ya de la montaña! Tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido.  ¡Qué pronto se apartaron de la forma en que les ordené que vivieran! Fundieron oro y se hicieron un becerro, y se inclinaron ante él y le ofrecieron sacrificios… Después el Señor dijo:—He visto lo terco y rebelde que es este pueblo. Ahora quítate de en medio, para que Mi ira feroz pueda encenderse contra ellos y destruirlos. Después, Moisés, haré de ti una gran nación.” — Éxodo 32:7-10 (NTV)

En el siguiente artículo hablaremos de los rituales de inmersión en el agua, que es una de las formas de purificación. Es solo por la gracia de Dios que nosotros somos purificados.

“Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve.” — Salmos 51:7 (NTV)

[Dice el Señor]”Los purificaré de todos los pecados que cometieron contra Mí; les perdonaré todas las maldades que cometieron y con las que se rebelaron contra Mí.” — Jeremías 33:8 (DHH)

“Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos.” — Efesios 1:4 (NTV)


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