El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 1)

En el artículo anterior terminamos de ver el Tercer Mandamiento, y hasta ahora los Mandamientos nos han enseñado nuestra relación con Dios mostrándonos a Quién debemos adorar, cómo debemos hacerlo, y la reverencia que debemos tener hacia Su majestuoso Nombre. Ahora en la sabiduría y amor del Señor veremos que Él dispone de un día a la semana para que descansemos y lo adoremos fortaleciendo nuestra relación con Él. El día del reposo (Shabát en hebreo) nos fue dado para nuestro beneficio, porque la adoración renueva nuestro espíritu y el descanso renueva el cuerpo. El Cuarto Mandamiento no solo trata acerca de nuestra relación con Dios, sino que también incluye nuestra relación con nuestro prójimo, y es el más largo de los 10 Mandamientos como vemos a continuación:

Te acordarás del día de reposo [Shabát], y lo santificarás. Durante seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el día séptimo es de reposo [Shabát] en honor del Señor tu Dios. No harás en él ningún trabajo. Ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni el extranjero que viva dentro de tus ciudades. Porque Yo, el Señor, hice en seis días los cielos, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero reposé en el día séptimo. Por eso Yo, el Señor, bendije el día de reposo [Shabát] y lo santifiqué.” — Éxodo 20:8-11 (RVC)

Recuerde que todos los Mandamientos de Dios son para nuestro bien, están diseñados para ser una bendición de Dios, como lo vimos en nuestro articulo ¿Acaso los cristianos tenemos que cumplir los 10 Mandamientos? Pero por otro lado, cuando los desobedecemos, somos nosotros mismos los que sufrimos por las consecuencias de nuestros propios actos.

“¡Cómo quisiera Yo que tuvieran tal corazón, que me temieran y cumplieran siempre todos Mis Mandamientos, para que a ellos y a sus hijos les fuera siempre bien!” — Deuteronomio 5:29 (RVC)

[Dice el Señor] ¿A cuál de Mis acreedores los he vendido? Por causa de sus iniquidades, fueron ustedes vendidos [se vendieron a sí mismos]; por las transgresiones de ustedes fue despedida su madre. ¿Por qué no había nadie cuando vine? ¿Por qué nadie respondió cuando llamé?” — Isaías 50:1b-2a (NVI)

Con la muerte espiritual la persona se encuentra separada de Dios.

¿Está usted escuchando al Señor cuando le habla? (Juan 10:27; Isaías 65:12, 66:4) Observe que el Señor dice que nosotros mismos nos vendimos a causa de nuestras iniquidades, eso es precisamente lo que mantiene en cautiverio a las personas: el pecado y la falta de arrepentimiento. Recuerde que la iniquidad es el pecado con el mayor nivel de perversidad, al cual se llega cuando las personas ya ven el pecado como algo normal, incluso llegando a formar parte de una cultura o sociedad. Esos pecados forman cadenas que mantienen a la persona prisionera, y esas cadenas de esclavitud pueden venirse arrastrando desde varias generaciones antes que usted (ver el Segundo Mandamiento (Parte 6)). De forma que si sus padres o sus abuelos no le enseñaron a su debido tiempo las leyes de nuestro Señor, usted puede venir arrastrando esas cadenas de pecado que le fueron heredadas.

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos.” — Deuteronomio 6:5-7a (NBLH)

“Nuestros padres pecaron, y murieron, ¡pero a nosotros nos tocó llevar el castigo!” — Lamentaciones 5:7 (RVC)

Si su familia inmediata no tiene antecedentes judíos, y si como la mayoría de las personas que hablan Español, su familia tiene un historial católico, lo más probable es que ni siquiera antes hubiera visto este Cuarto Mandamiento. Para que vea que no exagero, recuerde cuando a usted de niño le enseñaron los 10 Mandamientos, probablemente recuerde uno que decía “Santificarás las fiestas”, así es como la iglesia católica cambió este Cuarto Mandamiento en sus catecismos, puede leer más al respecto en nuestro artículo ¿Acaso fueron cambiados los 10 Mandamientos?

Usted puede pensar, bueno, es que este Mandamiento solo aplica para los judíos, o para quienes viven en Israel, o peor aún, puede pensar que solo aplicaba para los judíos del Antiguo Testamento en la antigüedad, sin embargo, el Cuarto Mandamiento está aún vigente como veremos en esta serie de artículos.

“Si me aman, obedezcan Mis mandamientos.” — Juan 14:15 (RVC)

Hace muchos años, cuando aún no era creyente, y me llamaba católico, fui de turista a la ciudad de Nueva York, y durante mi estancia quise comprarme una nueva cámara en una tienda especializada en fotografía llamada B&H, y lo primero que me llamó la atención fueron sus extraños horarios de apertura durante el fin de semana: los viernes solamente abrían de 9 am a 2pm, los sábados cerraban la tienda, y los domingos abrían de 10am a 6pm, el resto de los días abrían en horario normal. Por lo que tuve que esperar hasta el Domingo para poder ir de compras, y el viernes y sábado tuve que utilizar mi vieja cámara. Cuando por fin pude ir a la tienda me di cuenta que la mayoría del personal eran judíos ortodoxos con sus kipás y sus trajes negros, esa fue mi primera experiencia con el horario de una tienda que respetaba el Shabát, aunque entonces no lo entendí porque no estaba familiarizado con este concepto, solo estaba molesto porque había perdido casi todo el fin de semana tomando fotos de baja calidad sin poder captar los recuerdos de mi primer visita a Nueva York con una nueva cámara, así que estaba muy frustrado con sus horarios. Ellos simplemente estaban cumpliendo con el Cuarto Mandamiento del Señor. Esta tienda ahora además tiene una tienda por Internet, y durante el Shabát su sistema no permite hacer ninguna compra hasta que no termine el Shabát.

¿Por qué no encontramos que todas las tiendas en Internet sigan esta práctica? ¿Por qué es muy raro encontrar tiendas físicas que cierren el sábado? ¿o personas que se rehúsen a trabajar en el Shabát? En las Escrituras Nehemías se encontró con algo muy similar, aquí el Shabát es traducido como el día de reposo:

“En esos días descubrí en Judá que, en el día de reposo [Shabát], había algunos que exprimían uvas en los lagares, acarreaban leña, y cargaban sus asnos con vino, uvas, higos y todo tipo de mercancía, para llevarlas a Jerusalén. Entonces les llamé la atención, porque en el día de reposo no está permitida la venta de provisiones. En Jerusalén descubrí también a un grupo de tirios que en el día de reposo [Shabát] vendían pescado y otras mercancías a los de Judá. Entonces llamé a los jefes de Judá, y les dije: “¿Por qué permiten esta maldad de profanar el día de reposo? Esto mismo hicieron sus antepasados, y por eso nuestro Dios trajo esta calamidad sobre nosotros y sobre nuestra ciudad. ¿Y todavía ustedes añaden ira sobre Israel al profanar el día de reposo [Shabát]?” — Nehemías 13:15-18 (RVC)

En aquél entonces, a partir de que Nehemías regañó a los jefes del pueblo, cambiaron las cosas, y hasta amenazó con encarcelar a los comerciantes que quisieran vender en el Shabát:

“Antes del día de reposo [Shabát], cuando ya empezaba a oscurecer y las puertas de Jerusalén todavía estaban abiertas, ordené cerrarlas y no volver a abrirlas hasta que el día de reposo hubiera pasado. Y para impedir la entrada de cualquier tipo de carga, puse como guardias a algunos de mis siervos. Fue así como en repetidas ocasiones los mercaderes se quedaron fuera de Jerusalén. Entonces los llamé y les advertí: “¿Por qué se quedan fuera de la muralla? Si vuelven a hacerlo, los voy a encarcelar.” Y desde entonces dejaron de venir en día de reposo. A los levitas les ordené que se purificaran y fueran a custodiar las puertas, para mantener sagrado el día de reposo.” — Nehemías 13:19-22 (RVC)

¿Acaso estaba exagerando Nehemías? ¿Por qué no vemos que en la actualidad las autoridades les impongan multas a las tiendas que estén abiertas el sábado o que encarcelen a sus dueños? Pero sí vemos que encarcelen y lleven a juicio a los asesinos (Sexto Mandamiento) y ladrones (Octavo Mandamiento). ¿Se da cuenta que en nuestra cultura hemos llegado al punto de iniquidad? en donde la mayoría de las personas ven normal realizar actividades cotidianas el sábado. ¿Acaso el Cuarto Mandamiento ha quedado obsoleto, mientras que el Sexto y Octavo sí siguen vigentes? ¡De ninguna manera! Y si piensa que a partir de que vino Jesucristo las leyes cambiaron y ahora es el Domingo el día de reposo, permítame recordarle las Palabras de nuestro Señor:

[Dice Jesús] “No piensen que he venido a anular la ley o los profetas; no he venido a anularlos, sino a darles cumplimiento. Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos.” — Mateo 5:17-19 (NVI)

[Dice Jesús] “Eso no significa que la ley haya perdido su fuerza. Es más fácil que el cielo y la tierra desaparezcan, a que el más pequeño punto de la ley de Dios sea anulado. Por ejemplo, un hombre que se divorcia de su esposa y se casa con otra comete adulterio; y el que se case con una mujer divorciada de su esposo comete adulterio».” — Lucas 16:17-18 (NTV)

Tanto el cielo como la tierra siguen existiendo, de forma que este Cuarto Mandamiento sigue vigente, tan vigente como el Mandamiento que se refiere al adulterio. Al quebrantar cualquiera de los Mandamientos del Señor está pecando contra Él, y hay una larga lista de maldiciones por desobediencia que puede encontrar en Deuteronomio 28.

Ya que se ha dado cuenta de que sí le afecta el incumplimiento a este mandamiento, y que conlleva fuertes repercusiones, ahora veamos cuándo se originó este santo día del reposo, Shabát o sábado.

Origen del Shabát

Los orígenes de este día especial se remontan al principio de los tiempos, al séptimo día de la Creación, después de que Dios (Elohím en hebreo) creó los cielos y la tierra, a la humanidad, e inmediatamente después creó el Shabát. Dios estaba muy contento con lo que había hecho y vio que era bueno. Y Él quería pasar ese tiempo de calidad con el hombre. Así que este día tan especial no solo se trata del descanso, sino también de intensificar nuestra relación personal con el Señor.

“Así fueron acabados los cielos y la tierra y todas sus huestes (todo lo que en ellos hay). En el séptimo día ya Dios había completado la obra que había estado haciendo, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que Él había creado y hecho.” — Génesis 2:1-3 (NBLH)

El Creador primero nos puso el ejemplo al trabajar durante 6 días y “¡descansó el séptimo día!”. No es que Dios estuviera cansado de Sus labores, recuerde que Él no se cansa:

“¿Acaso no sabes, ni nunca oíste decir, que el Señor es el Dios eterno y que Él creó los confines de la tierra? El Señor no desfallece, ni se fatiga con cansancio; ¡no hay quien alcance a comprender Su entendimiento!” — Isaías 40:28 (RVC)

De esta forma el Cuarto Mandamiento fue establecido por Dios desde el principio en el Jardín del Edén y fue designado para Adán y Eva, y por lo tanto, para toda su descendencia, para toda la humanidad, como un Mandamiento continuo y perpetuo con el que demostramos que Dios es el Señor soberano de nuestro tiempo. El día de descanso semanal es una de las dos cosas que se ordenaron, y provienen de un Edén sin pecado; el Shabát fue instituido antes de Moisés, antes de Abraham, la única otra ordenanza que inició en el Paraíso es el matrimonio.

Después vemos a Caín y Abel haciendo sacrificios al Señor muy probablemente en el Shabát como vemos en Génesis 4. Porque la Biblia nos enseña sobre el verdadero día de reposo de Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Por eso Jesús dijo que el Shabát fue “hecho para toda la humanidad”, no fue hecho solo para los judíos o los israelitas (Mar. 2:27). El Shabát tampoco fue hecho para Dios, porque estuviera cansado, fue hecho para el hombre.

“Y El [Jesús] continuó diciéndoles: “El día de reposo [Shabát] se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo [Shabát]. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” — Marcos 2:27-28 (NBLH)

Y si Jesús, el Creador del Shabát (Génesis 2:1-3, Juan 1:3) y Señor del Shabát (Lucas 6:5), lo dijo, nada podría ser más simple, inequívoco y sin duda alguna: Que el Cuarto Mandamiento nos aplica hoy en día seamos judíos o cristianos, porque no hay ni la más pequeña insinuación en las Escrituras de que el Shabát, haya tenido un cumplimiento final y que no tuviéramos que seguir observándolo. Al contrario, las profecías mencionan que vamos a seguir festejando el día de reposo hasta el final de los tiempos .

“Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra, que Yo hago, permanecen delante de Mí, dice Jehová, así permanecerá vuestra simiente [semilla] y vuestro nombre. Y será que de mes en mes, y de sábado en sábado, vendrá toda carne á adorar delante de Mí, dijo Jehová.” — Isaías 66:22-23 (RVA)

La palabra Shabát – שַׁבָּת significa reposo, descanso, es una palabra compuesta formada por 3 palabras en hebreo: Shalom (שָׁלוֹם), que significa “paz”; Ab (אָב), que es “Padre”; y Báit (בַּיִת), que es “casa”. Por lo que Shabát significa: “Paz en la casa del Padre“. Y como veremos en este estudio, el séptimo día es un día de alegría y no de tristeza, en donde convivimos íntimamente con Dios. Cuando el Señor bendijo y santificó el séptimo día, nos ha mostrado Su presencia en el Shabát, de una forma muy especial, permitiendo nuestro deleite al disfrutar un tiempo de calidad con el Señor. Debido a que es el día que Él ha hecho (Salmo 118:24), no debemos hacer nada para deshacerlo.

“Este es el día que el Señor ha hecho; regocijémonos y alegrémonos en él.” — Salmos 118:24 (NBLH)

“Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío; Tu ley está dentro de mi corazón.” — Salmos 40:8 (NBLH)

El ciclo de 7 días de la semana dominado por el Shabát, no solo controla al hombre sino también lo podemos apreciar en la naturaleza. Por ejemplo, podemos ver que el periodo de gestación promedio de los animales normalmente se encuentra en múltiplos de siete (semanas). Por ejemplo, la mayoría de los insectos tienen un periodo de gestación en múltiplos de siete, y van desde 14 a 42 días (7×6). El periodo de gestación de un ratón es de 21 días (3 semanas); el de un pato es de 28 días (4 semanas); el de un gato es de 56 días (8 semanas); un perro, 63 días (9 semanas); un león, 98 días (14 semanas); una oveja, 147 días (21 semanas). Y el periodo de gestación del ser humano es de 280 días, o nueve meses, o 40 semanas. Esto es una prueba más de que Dios es el Creador de los seres vivos, y la semana de 7 días es como Su firma.

“Jesús le contestó:—Yo Soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de Mí.” — Juan 14:6 (NTV)

“Porque Tú formaste mis entrañas; Me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; Maravillosas son Tus obras, Y mi alma lo sabe muy bien.” — Salmos 139:13-14 (NBLH)

Otro lugar donde vemos el número 7 es en nuestros calendarios. ¿Se ha preguntado porque la semana tiene 7 días? Este extraño hecho histórico no sigue la misma lógica o razón de las otras divisiones del tiempo basadas en los movimientos de los cuerpos celestes. La traslación de la tierra alrededor del sol marca la división del tiempo de un año. La rotación de la luna alrededor de la tierra nos da el mes. El día viene de la rotación de la tierra sobre su propio eje. Pero la semana es una prueba más que Dios es el Creador del universo y el Shabát, o séptimo día lo confirma.

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”

Como recordaremos, los 10 Mandamientos además de haber sido pronunciados por Dios con Su propia voz en el monte Sinaí (Éxodo 20:1-17), también fueron escritos por el dedo mismo de Dios sobre dos tablas de piedra (Éxodo 31:18), para significar la naturaleza eterna que tienen.

“Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.” — Éxodo 31:18 (RVR1960)

Como los israelitas aún no estaban familiarizados con Dios y Sus leyes después de estar siglos bajo la esclavitud en Egipto, es muy comprensible que los primeros 3 mandamientos que Dios les dio fueran todos sobre la relación especial entre Dios y Su pueblo, una especie de reintroducción y explicación de quién es Dios, cuál es Su Nombre y qué quiere de Su pueblo. Si se fija lamentablemente la humanidad a través de la historia a seguido el mismo patrón: Se olvidan de Dios al grado que sus descendientes llegan a niveles de iniquidad, tal como sucedió en los tiempos de Noé antes del Diluvio, y en los tiempos de Lot, y tal como sucede ahora en nuestros días, en donde cada vez se parece más la cultura a la de Sodoma y Gomorra.

[Dice Jesús] “Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. En esos días, antes del diluvio, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco. La gente no se daba cuenta de lo que iba a suceder hasta que llegó el diluvio y arrasó con todos. Así será cuando venga el Hijo del Hombre” — Mateo 24:37-39 (NTV)

[Dice Jesús] “Lo mismo sucedió en los días de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, plantaba y edificaba casas; pero cuando Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.” — Lucas 17:28-29 (RVC)

Sin embargo, el Señor es misericordioso, y si usted se arrepiente y sigue Sus Mandamientos y los enseña a sus hijos, entonces podrán salvarse usted y su familia del juicio venidero.

Dios nos muestra lo importante que es el Cuarto Mandamiento porque fue el Shabát la primera lección que los Israelitas aprendieron en el desierto después de que salieron de Egipto, cuando el Señor solo les dio el maná durante 6 días, dándoles extra porción el viernes, y les dio el séptimo día como descanso en Éxodo 16. Y cuatro capítulos después, en Éxodo 20, el Señor lo hace oficial entregándoles la Torá, en donde el Cuarto Mandamiento empieza con la palabra: “Acuérdate”, haciendo alusión a que este mandamiento fue instruido desde el Jardín del Edén y en Éxodo 16, solamente lo estaba reintroduciendo de la misma forma en la que enseñó a nuestros primeros padres en el Paraíso, y a sabiendas de que como humanidad se nos olvidaría. Quizás sus ancestros olvidaron este Mandamiento, pero hoy, en este día, nuestro Señor se lo está recordando a usted a través de este estudio bíblico.

“Miren que el Señor les ha dado el día de reposo. Por eso el sexto día les da pan para dos días. Quédese cada uno en su lugar, y que nadie salga de su lugar el séptimo día.” Y el pueblo reposó el séptimo día.” — Éxodo 16:29-30 (NBLH)

En el Sinaí nuestro Señor Jesucristo nos da un mensaje como este: “Quiero ser parte de tu vida, estar en tu agenda. Quiero que vuelvas conmigo en 7 días”. Porque el Señor sabe la forma en que vivimos y con qué facilidad somos atrapados en ella con diferentes distracciones y actividades. Así que con el Shabát, vamos a tener un día de descanso juntos con el Señor. Y no solo se refiere a un solo sábado, se refiere a todos los sábados de nuestra vida hasta la eternidad.

“¡Mira! Ya estoy a la puerta, y llamo. Si alguno oye Mi voz y abre la puerta, Yo entraré en su casa, y cenaré con él, y él cenará conmigo.” — Apocalipsis 3:20 (RVC)

Adicionalmente, debe señalarse que los mismos términos del Cuarto Mandamiento, hacen que sea inequívocamente claro, que no fue diseñado solo para los judíos de hoy en día, ya que las Escrituras nos dicen que era igualmente obligatorio para todos los extranjeros que habitaban entre los israelitas. ¿Se ha preguntado quiénes salieron de Egipto? En el libro de Éxodo se describe que además de los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob, había una multitud de esclavos de otras naciones, todos los que decidieron creer en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob para ser libres de la esclavitud física y espiritual de Egipto (porque Egipto del hebreo מִצְרַיִם – Mitsraím, significa angustia, dolor o tribulaciones, como vimos en El Primer Mandamiento (Parte 1)). En el Mandamiento se les exigió a todos que santificaran el sábado (שַׁבָּת – Shabát en hebreo).

“A los hijos de los extranjeros que me sigan y me sirvan, y que amen Mi nombre y sean Mis siervos; y a todos los que observen el día de reposo y no lo profanen, y se aferren a Mi pacto,  Yo los llevaré a Mi santo monte, para que se alegren en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán bien recibidos sobre Mi altar, porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” — Isaías 56:6-7 (RVC)

“Mas el séptimo día [Shabát] es reposo a Jehová tu Dios; ninguna obra harás tú… Ni el extranjero que está dentro de tus puertas, para que descanse tu siervo y tu sierva como tú.” — Deuteronomio 5:14 (RVR1960)

Para concluir esta primer parte, me gustaría que se hiciera las siguientes preguntas: ¿Cree usted que todo esto es verdad? ¿Va a hacer usted algo al respecto? ¿Está usted dispuesto a disfrutar ese día de descanso que Dios ha bendecido? Él quiere que usted reciba una bendición por mantener el Shabát. Pero esto solo es posible hasta que acepte el Cuarto Mandamiento por fe. ¿Recuerda la invitación de Jesús en Mateo 11:28? El Señor quiere que todos tengamos este bendito descanso, Su paz, por eso es tan importante el descanso en el Shabát.

“Luego dijo Jesús: «Vengan a Mí todos los que están cansados y llevan cargas pesadas, y Yo les daré descanso.” — Mateo 11:28 (NTV)

En el siguiente artículo continuaremos con el estudio del Shabát para entender sus beneficios al ayudarnos a madurar en nuestra fe, cómo aprovechar este regalo que nos da Dios, y clarificaremos al mismo tiempo diferentes conceptos erróneos que existen acerca de este día tan especial.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 2)

Ir a: Los 10 Mandamientos — Introducción