El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 3)

En el artículo anterior vimos que el Shabát es un símbolo que nos da Dios para que experimentemos como será cuando Jesús esté reinando en la tierra durante 1,000 años. Por eso el Cuarto Mandamiento es el más atacado por el adversario, porque no quiere que disfrutemos las bendiciones de Dios, las cuales fortalece nuestra fe. Ahora veremos otro aspecto del Shabát que además de darnos descanso, nos motiva para que nos congreguemos con otros creyentes. También veremos cómo Satanás ha engañado a la humanidad para que no cumplan con este mandamiento del Señor.

Convocación en el Shabát

El Cuarto Mandamiento en Éxodo 20 nos habla de que todos los creyentes en Jesucristo debemos descansar en el Shabát. ¿Pero no se menciona nada acerca de que necesitemos congregarnos como iglesia el sábado, verdad? Vayamos a Levítico 23 para responder esta pregunta, porque parte de la adoración al Señor durante el Shabát incluye una “convocación santa”, que viene del hebreo מִקְרָא – mikrá, una reunión pública de los santos, una llamada o convocatoria para los “separados para el Señor”, lo que hoy llamamos iglesia (ἐκκλησία – ecclesía), pero otro significado de mikrá es también un ensayo para prepararnos para cuando estemos con el Señor. Eso significa que el Shabát es un tiempo para reunirse con la congregación de creyentes para adorar a nuestro Creador. Es un ensayo de algo que vamos a hacer en el Milenio.

El Señor habló a Moisés: “Habla a los Israelitas y diles: ‘Las fiestas señaladas del Señor, que ustedes habrán de proclamar como santas convocaciones [mikrá], son éstas: Seis días se trabajará, pero el séptimo día [Shabát] será día de completo reposo, santa convocación en que no harán trabajo alguno; es día de reposo al Señor dondequiera que ustedes habiten.” — Levítico 23:1-3 (NBLH)

El profeta Isaías nos dice que al final de los tiempos seguiremos reuniéndonos en sagradas convocaciones, mikrá, hasta el final de los tiempos.

“Y sucederá que de luna nueva en luna nueva y de día de reposo en día de reposo, todo mortal vendrá a postrarse delante de Mí,” dice el Señor.” — Isaías 66:23 (NBLH)

Tratando de resumir lo que hemos visto hasta ahora acerca del Shabát tenemos 3 elementos a recordar: 1) Necesitamos enfocarnos en que Dios es el Creador del universo, Él descansó en el séptimo día, y nos dio un ejemplo a seguir; 2) Este mandamiento nos llama a una forma de adoración ante Dios, y que tengamos fe en que toda pérdida laboral que tengamos por este día de descanso, será compensado ampliamente por la bendición del Señor y la recuperación física del cuerpo y del alma, al estar en comunión espiritual e íntima con el Señor; 3) Todo lo que Dios nos pide que hagamos es interrumpir cualquier forma de trabajo y descansar ante Él, en el día que el Creador escogió y bendijo. Y esto incluye que dejemos descansar a nuestro prójimo también, así que este mandamiento no solo regula nuestra relación con Dios, sino que es el primero que hace referencia a otros seres humanos y hasta los animales. Con mayor razón debemos considerar el sábado como un deleite, y si el sábado no es un deleite para su alma, entonces no lo está guardando del todo.

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado.” — Isaías 58:13-14 (NBLH)

El Shabát se hizo para la observancia del hombre y para su beneficio. Vuelvo a repetir, la observancia de este mandamiento no es para alcanzar la salvación de nuestras almas, eso ya fue hecho por Jesucristo en la cruz, Su sangre nos limpia de todo pecado y nos da la redención, si tenemos fe en Él. Puede ver nuestro artículo “Jesús es nuestro Salvador” para más detalles. Nosotros observamos el Shabát para la gloria de Dios y nuestro bien al recibir Sus bendiciones.

“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.” — 1 Corintios 10:31 (NBLH)

Cualquier cosa que Dios nos ordene es por nuestro bien, así que cuando prestamos atención y hacemos lo que nos pide para Su honor, nosotros somos los que salimos más beneficiados, incrementamos nuestra sabiduría y recibimos mucho más de lo que sacrificamos.

“Meditaré en Tus preceptos, y consideraré Tus caminos. Me deleitaré en Tus estatutos, y no olvidaré Tu Palabra.” — Salmos 119:15-16 (NBLH)

¿Por qué si el Shabát es un deleite no toda la gente lo observa? Es trágico ver la indiferencia general de la gran mayoría de los cristianos profesos hacia el Shabát y la terrible profanación del hombre del mundo ante las leyes de Dios. Qué feliz debe estar Satanás cuando logra que los “maestros de la Biblia” afirmen que el sábado no es para nosotros. Pero el no respetar el Shabát y la idolatría fueron señalados por Dios como dos de los principales pecados por los cuales los reinos de Israel y Judá fueron expulsados de la tierra Prometida y fueron llevados al cautiverio y la esclavitud (Nehemías 13:17–18; Ezequiel 20:10–25; 22:6–23:47). La pena por romper el Shabát es tan grave que vemos en la Biblia que era penado con la muerte por lapidación (Éxodo 31:15; Números 15:32–35). Y en el día del juicio así va a ser juzgada cada violación del Cuarto Mandamiento.

“Entonces llamé a los jefes de Judá, y les dije: “¿Por qué permiten esta maldad de profanar el día de reposo? Esto mismo hicieron sus antepasados, y por eso nuestro Dios trajo esta calamidad sobre nosotros y sobre nuestra ciudad. ¿Y todavía ustedes añaden ira sobre Israel al profanar el día de reposo?” — Nehemías 13:17-18 (RVC)

“Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer. Seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes un día santo, día de completo reposo para el Señor. Cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.” — Éxodo 35:1b-2 (NBLH)

¿El Shabát está todavía vigente?

Con frecuencia se afirma que la ley del Shabát se originó en el momento en que Dios escribió los 10 Mandamientos en las tablas de piedra. Pero como hemos demostrado, eso es un error. El sábado fue instituido en el Jardín del Edén inclusive antes de que el hombre cayera (Génesis 3:6).

Después Génesis 11 nos da otra prueba más de que el séptimo día estaba vigente antes de los tiempos de Moisés porque cuando Dios creó los diferentes idiomas durante la construcción de la Torre de Babel, variaciones de la palabra “Shabát” surgieron para nombrar al séptimo día y las encontramos en 105 idiomas alrededor del mundo hoy en día. Por ejemplo, en español y portugués decimos “sábado”, en árabe es “al-sabat”, en griego se dice “sabbato”, en italiano es “sabato”, en indonesio y malayo es “Sabat”, en polaco se dice “sobota”, en ruso y ucraniano es “subbota”, y en somalí es “sabti”. ¿No es esto mucha coincidencia en idiomas que son totalmente diferentes? Hay un dicho que dice que las coincidencias son la forma en la que Dios permanece anónimo. El nombre del sábado parece ser una de ellas.

De forma que es un mito el que el Shabát solo hubiera estado vigente durante el periodo de la “ley mosaica”, después de que los Diez Mandamientos fueron dados por Dios a los hijos de Israel en el Monte Sinaí. Inclusive vimos que la gente lidereada por Moisés empezó a guardar el sábado desde que llovió pan del cielo, en Éxodo 16:25, mucho antes de que llegaran al Monte Sinaí. Un punto importante en las Escrituras acerca del sábado es que durante el periodo en donde el séptimo día debería ocupar un lugar prominente como parte de la ley de Moisés, el Shabát no es mencionado después del Libro de Deuteronomio escrito por Moisés, y no escuchamos nada del Shabát durante un periodo de 500 años que se incluye en el periodo de Josué, los Jueces y el rey Saul, después solo hay un versículo en 1 Crónicas 23:31 que se menciona el Shabát durante el reinado del rey David, y otra vez no escuchamos nada del día de reposo durante otros 200 años que incluyen al rey Salomón y otros 7 reyes de Judá hasta los días de Elíseo, en donde solo se hace una alusión menor acerca del Shabát en 2 Reyes 4:23 (700 años de silencio). El Cuarto Mandamiento lamentablemente parece no figurar en las Escrituras como parte de la vida de los israelitas durante el periodo que de acuerdo a la doctrina del dispensacionalismo debió destacar cómo la parte central en la relación con Dios y Su pueblo elegido.

También les di Mis días de reposo [Shabát] por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo Soy el Señor, el que los santifica. Pero la casa de Israel se rebeló contra Mí en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y Mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.” — Ezequiel 20:12-13 (NBLH)

Durante siglos se nos ha enseñado que el Cuarto Mandamiento no aplica para los creyentes del Nuevo Testamento. Que el Shabát no nos aplica y que somos libres de esta “carga” porque Jesucristo nos liberó de esta ley. Pero esta doctrina contradice a las Escrituras. Si Jesús es nuestro ejemplo de perfección a seguir, solo pregúntese: ¿Jesús cumplió con el Shabát? Si, Jesús cumplió con el Cuarto Mandamiento, de hecho, era Su costumbre ir a la sinagoga a enseñar la palabra de Dios (Lucas 4:16, 31; Marcos 1:21, 6:2) durante ese día. Sinagoga significa “casa de asamblea o de reunión”, e iglesia es una reunión de santos, por lo que Jesús tiene por costumbre reunirse con Su iglesia (ecclesía en griego, o mikrá en hebreo) cada sábado para leer las Escrituras y enseñarlas. ¡Eso sí que es un privilegio! ¿Qué está esperando para unirse a las enseñanzas que nuestro Señor Jesucristo tiene con Su iglesia cada Shabát? Su invitación está al alcance de todos.

“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.” — Apocalipsis 3:20 (NBLH)

Los 10 Mandamientos que Dios entregó a Moisés.

No hay Escritura que anule el Cuarto Mandamiento, por el contrario, en Mateo 5:19, Jesús advirtió de las repercusiones a todo aquel que se atreviera a infringir hasta la menor de Sus leyes y que enseñara a otros a transgredirla. Ahora el Cuarto Mandamiento es parte de la más importante ley que nos fue revelada y fue escrito por el dedo de Dios. ¿Usted cree que Dios se va a retractar de los 10 Mandamientos si nos advierte en contra de cualquier alteración de una ley menor? Pero eso es precisamente lo que la iglesia ha decidido hacer al no cumplir con el Shabát durante siglos, prefiriendo honrar el primer día de la semana (domingo) como el día del Señor.

“De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: más cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” — Mateo 5:19 (RVA)

El profeta Jeremías nos dice que el nuevo Pacto que el Señor hará con nosotros es el mismo pacto perfecto que hizo en el Monte Sinaí, pero la única diferencia es que Él lo escribirá en nuestros corazones en lugar de en una piedra.

“Vienen días,” declara el Señor “en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos,” declara el Señor. “Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” declara el Señor. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo.” — Jeremías 31:31-33 (NBLH)

¿Cómo es que el Shabát fue cambiado de sábado al domingo?

En la mayoría de las congregaciones cristianas el día de adoración es el domingo en lugar de ser el séptimo día de la semana, que es el sábado. Pero no hay ningún versículo en la Biblia que nos ordene santificar el primer día de la semana, o que guardemos reposo en el domingo. Al contrario, las Escrituras nos hablan desde Génesis hasta Apocalipsis acerca del descanso que nos va a dar Dios representado por su Shabát (Hebreos 4:9, del griego sabatismos, observar el Shabát). Por otro lado, las únicas referencias que tenemos de este cambio son históricas de cómo fue que este cambio tuvo lugar. ¿Cómo fue que esto ocurrió?

“Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: “Y Dios reposo en el séptimo día de todas Sus obras;”… Queda, por tanto, un reposo sagrado [σαββατισμός – sabbatismos] para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.” — Hebreos 4:4, 9-11 (NBLH)

Satanás quiere que la gente cometa pecado, que transgreda la ley de Dios, y nos engaña para que vivamos en iniquidad especialmente con respecto a todo lo que se refiera a la adoración del Señor. Y como el Cuarto Mandamiento gira en torno a la adoración, su objetivo fue que nadie considere el sábado como sagrado. Este plan satánico ha resultado exitoso: Hoy tenemos a los cristianos adorando en domingo y los musulmanes en viernes. ¿Qué cree que opine Jesús de las personas que están siguiendo las leyes de los hombres pero que no están de acuerdo a la ley de nuestro Señor? Esto es lo que Jesús les dijo a los fariseos.

Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo de labios me honra; más su corazón lejos está de Mí. Más en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.” — Mateo 15:7-9 (RVA)

Remontémonos a lo que ocurrió después de la Ascensión al cielo de Jesucristo. ¿Cumplieron con el Shabát los primeros cristianos? ¿Qué ejemplo nos dieron los apóstoles y sus discípulos? Vemos que el apóstol Pablo y Bernabé iban a las sinagogas y enseñaban el Evangelio en ciudades predominantemente gentiles, como podemos corroborar en Hechos 13:42, en donde enseñaron la Palabra de Dios a los gentiles de Antioquía dos sábados consecutivos antes de que los agentes del adversario los expulsaran de la ciudad. Después el apóstol Pablo y Silas enseñaron el Evangelio de Jesucristo como era su “costumbre” en Tesalónica por 3 sábados en Hechos 17:2. Posteriormente en Hechos 18:4, el apóstol Pablo predicó en Atenas todos los “sábados”. Quiero que note que en estos 3 pasajes se muestra que los discípulos de Cristo continuaron cumpliendo con el Shabát décadas después de la muerte de Jesucristo y no se menciona en ninguna ocasión que esto lo hicieran el domingo. Lo más fácil para los gentiles de Antioquía sería pedirles a Pablo que regresaran al día siguiente, el domingo, pero no fue así.

“Al salir Pablo y Bernabé, la gente les rogaba que el siguiente día de reposo les hablaran de estas cosas (de estas palabras).” — Hechos 13:42 (NBLH)

“Y Pablo, entró según su costumbre, y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras.” — Hechos 17:2 (NBLH)

En su libro “La Historia de la Iglesia Cristiana”, Jesse Lyman Hurlbut escribió: “Mientras la iglesia fue principalmente judía, el Shabát fue observado; pero a medida que se hizo cada vez más gentil, el primer día [domingo] tomó gradualmente el lugar del séptimo día” (1970, p. 36). Observe que Hurlbut dice que el domingo “gradualmente” reemplazó al sábado. Deberíamos preguntarnos: ¿Acaso Dios gradualmente cambió con Su ley? ¡Esto sería ridículo! Como veremos más adelante, fueron hombres los que participaron en esta conspiración para engañar “gradualmente” a millones de cristianos para que no solo no observaran el Cuarto Mandamiento, ¡sino todo el concepto de obediencia a la ley de Dios!

“El que dice: “Yo Lo he llegado a conocer [a Jesús],” y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.” — 1 Juan 2:4 (NBLH)

La siguiente estrategia de Satanás fueron las persecuciones y asesinato de los discípulos de Jesús llevadas a cabo por los romanos, pero después de unas décadas se dio cuenta que esta táctica no estaba funcionando porque el cuerpo de Cristo estaba creciendo pese a todos sus esfuerzos demoniacos. Por lo que cambió de estrategia, y atacar por diferentes frentes, al optar por corromper a los líderes de la iglesia y sus enseñanzas, crear otros grupos pseudo-cristianos como los gnósticos para causar confusión, y continuó con las persecuciones de cristianos. Y durante los primeros 300 años sus esfuerzos empezaron a corromper las enseñanzas de Jesucristo.

“Para que Satanás no se aproveche de nosotros. Pues ya conocemos sus maquinaciones malignas.” — 2 Corintios 2:11 (NTV)

La historia diabólica de la tergiversación del Shabát: el Domingo

La palabra días (del latín, dies) se deriva del latín diis, que significa “dioses”. Y los romanos asignaron una de sus divinidades a cada uno de los días de la semana honrando a 7 planetas: Lunes fue dedicado al dios de la luna; Martes, el día del dios Marte; Miércoles, por el dios Mercurio; Jueves, en honor al dios Júpiter; Viernes, por la diosa Venus; Sábado, por Shabát. Y finalmente el Domingo, por el día del Señor (Domini), dominica, refiriéndose al dios “Sol Invictus” del que hablaremos más adelante.

En los escritos de los primeros padres de la iglesia vemos ya la influencia de la corrupción de Satanás acerca del Shabát. En el segundo siglo d.C., Ignacio de Antioquía afirmaba que “una señal para demostrar que una persona era creyente en Cristo era que viviera según el día del Señor, como un festival de alegría, y no celebrar el Shabát como lo hacen los judíos”. Más adelante vendría Justino Mártir proponiendo que los cristianos se reunieran para adorar los domingos, en el Día del Señor (al que antes los paganos llamaban día del sol), y que “la ley del sábado fue una solo regulación temporal dada por los corazones duros de los hijos de Israel”. La influencia de estos teólogos inició el cambio del sábado al domingo, y de acuerdo al historiador Will Durant, el remplazo del Shabát fue hecho durante el segundo siglo d.C. Pero si lo analiza ninguno de los argumentos dados por estos teólogos eran válidos ni soportados por las Escrituras. El amor de Dios se expresa en los 10 Mandamientos, y con nuestra obediencia es como correspondemos a Su amor hacia nosotros. ¿Entonces de dónde salieron estas tradiciones de celebrar el domingo? Para ello tenemos que ver más a detalle la cultura romana en la que vivián.

Porque éste es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difíciles.” — 1 Juan 5:3 (NBLH)

El culto al Sol fue continuo desde el primer rey de la antigua Roma hasta la institución del cristianismo como única fe del Imperio. La celebración más importante del culto del “Sol Invictus” era la “Navidad”, del latín nativitas (natividad) que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento del “Sol Invictus” celebrada cada 25 de diciembre. Quiere decir que los romanos ya celebraban la navidad antes de que Jesús naciera. Para el año 274 d.C. el emperador romano Aureliano convirtió en oficial el culto al “Sol Invictus”, y los políticos poderosos de Roma adoptaron este culto. El emperador Constancio I, padre de Constantino I, promovió el culto del sol hasta hacerlo la religión monoteísta del imperio romano. Declarando que el dios Sol era superior al dios Saturno, el cual disfrutaba de supremacía entre los dioses romanos, y cuyo día era el sábado, por lo que marcaba el inicio de la semana romana. Con el cambio al culto del “Sol Invictus” el primer día de la semana se cambió al domingo.

Durante el siglo cuarto en el reinado del emperador Constantino I, quien no renunció a la adoración del “Sol Invictus” hasta su bautizo en su lecho de muerte, siempre se mantuvo con una ambigüedad entre el cristianismo (la religión de su madre, Helena de Constantinopla), y el culto de su padre y su familia al dios “Sol Invictus”. Por ejemplo, Constantino I en el Edicto de Milán del año 313, decretó la tolerancia del cristianismo, con lo que acabó con las persecuciones de cristianos, él quería reunir a los cristianos, los judíos y a los paganos en su reino. Así que adicionalmente el 7 de marzo de 321 d.C., declaró que el domingo, como el primer día de la semana, fuera el día de descanso oficial en todo el imperio romano para venerar al día del sol, del dios “Sol Invictus”. En este punto, Satanás se adjudicó una victoria al hacer que el cristianismo, el cual se encontraba en una etapa vulnerable, al apenas haber salido de la peor persecución desde la creación del movimiento, pasara a ser una religión tolerada y soportada por el emperador romano (un agente trabajando para las fuerzas demoniacas), quien modificaría el cristianismo (corrompiéndolo) para crear lo que hoy conocemos como la “Iglesia católica (universal) romana” haciendo sincretismo con fines políticos para unificar al imperio, y que eventualmente se convertiría en la religión oficial del Imperio Romano (decretado por el emperador Teodosio I con el edicto de Tesalónica en 380 d.C.). Y con el Edicto de Milán, el domingo se convertiría en el día de descanso, de alabanza, y para congregarse para partir el pan, las bases de este nuevo culto, disfrazando el día del “Sol Invictus”, bajo el nombre del “Día del Señor”.

En el Concilio de Nicea I en el año 325, Constantino buscó la unidad de todas las ideas de los diferentes grupos cristianos a través de sus representantes, los obispos de cada región. Entre los acuerdos alcanzados por este sínodo, todos acordaron celebrar el domingo como el festival de la Resurrección de Cristo, y todo el que se opusiera a esta “decisión excelente” del concilio sería excomulgado de la iglesia, y “no podría alcanzar la salvación terminando en el infierno al morir”. El Concilio de Laodicea en 363, recordaría a los cristianos a “no judaizar, porque así lo enseña las Escrituras”. Prohibió a los cristianos observar el Shabát y no descansar los sábados con pena de excomunión. Todo este odio hacia los judíos solo les traería maldiciones como resultado.

“Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” — Génesis 12:3 (NBLH)

A partir de esto, los ataques a la observancia del Shabát fueron constantes, y la influencia de la iglesia de Roma creció a través de mantener a todos los teólogos católicos con muy buenos salarios para controlar a los súbditos del imperio, alejarse de las leyes de Dios, y hacer más fácil que nuevos súbditos se convirtieran al catolicismo permitiendo el sincretismo de diferentes religiones al catolicismo. Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, aseguró que “las leyes del Shabát habían sido remplazadas por el Evangelio”. Alrededor del año 415 d.C., Agustín de Hipona escribió que “Cristo nos liberó del yugo de las observancias carnales del Shabát, para que nos concentremos en el día del Señor.” La iglesia de esta forma estaba yendo en contra de lo que el apóstol Pablo nos enseñó.

“Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a Su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy Israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado a Su pueblo, al cual conoció con anterioridad.” — Romanos 11:1-2a (NBLH)

En la edad media, leyes civiles fueron hechas para prohibir trabajar en el domingo para poder ir a misa. Lo que llevó al domingo a convertirse en el Shabát del catolicismo. Y la gente después de ir a la iglesia, dedicaban el resto del día a hacer actividades que no realizaban el resto de la semana, como ir a bailes y festivales, o ver toda clase de entretenimiento en las plazas. Eventualmente, el domingo se convirtió en un día de profundo dualismo entre lo sacro y lo festivo.

“A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquél en quien se sembró la semilla junto al camino.” — Mateo 13:19 (NBLH)

Al final de la Edad Media, Tomás de Aquino explicó en su “Suma Teológica (1274)” “que las leyes ceremoniales, como el Shabát no aplican más gracias a la Redención de Cristo. Pero el resto de los 10 Mandamientos deben de ser obedecidos porque son parte de la ley moral. Y el “Día del Señor” es parte de una nueva ley, así que el domingo debe de ser observado”. Pero esto va en contra de lo que nos dice Santiago acerca de la ley de la libertad, si fallamos en nuestra observancia del Shabát, fallamos en toda la ley de Dios.

Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos… Así hablen ustedes y así procedan, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad.” — Santiago 2:10, 12 (NBLH)

Después, exponentes de la reforma protestante, continuaron con las mismas tendencias que veníamos arrastrando con la iglesia católica, influenciados por los engaños de Satanás para rechazar al verdadero día de descanso de Dios. Por ejemplo, aunque Martín Lutero en un principio no estuvo de acuerdo con las tradiciones de la Edad Media, en donde el domingo había substituido al Shabát judío. Él sostuvo que el Shabát es parte de los 10 Mandamientos y debía ser obedecido. Pero para 1538, Lutero escribió una carta “En contra de los Sabatistas”, uno de los más crueles ataques en contra del judaísmo. En la carta mencionó que “el Shabát fue dado solo a la gente que Dios liberó de Egipto, por lo que el séptimo día no tiene un alcance universal, y no aplica a los gentiles”. Sin embargo, Jesús no cambia las leyes que nos dio desde la Creación.

[Dice Jesús] “Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Ley hasta que toda se cumpla.” — Mateo 5:18 (NBLH)

Otro famoso teólogo de la reforma protestante fue Juan Calvino que en 1550 declaró que “el domingo fue decretado por Dios como un día de adoración y el único día festivo que debe ser permitido”. Y para aquellos que observan el Shabát, Calvino explicó que los cristianos “hemos trascendido al judaísmo y que somos diferentes a los judíos, la iglesia ha eliminado la superstición del día sagrado para los judíos. El día de la resurrección del Señor es el verdadero descanso porque es nuestra meta”. Calvino también escribió que él no toleraba a los judíos o a los sabatistas. Y si todo esto no lo ha convencido, Calvino agregó: “Observar el Día del Señor nos ayuda a tener en mente la meta final que es el descanso del Shabát” (La Institución de la Religión Cristiana 2.8.33-34). Calvino nos está diciendo que si observamos el domingo nos ayudará a recordar el sábado. ¿Me pregunto qué opinará Jesucristo de todo esto?

“Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. No se dejen llevar por doctrinas (enseñanzas) diversas y extrañas.” — Hebreos 13:8-9a Hoy (NBLH)

La Iglesia Católica con mucho gusto menciona que cambió el día, hasta con un tono de burla. Porque muestra que las iglesias de la reforma protestante no están 100% basadas en lo que dice la Biblia como su única regla de fe. En cambio, están reconociendo la “autoridad” de la Iglesia católica romana para cambiar la ley de Dios. Así es como lo explica el periódico “The Catholic Mirror”: “El mundo protestante en su nacimiento encontró que el shabát cristiano [domingo] estaba demasiado arraigado para ir en contra de su existencia; por lo tanto, se colocó bajo la necesidad de aceptar el derecho de la Iglesia católica para cambiar el día de descanso. El shabát cristiano [domingo] es, hasta el día de hoy, la prueba de que los protestantes descienden de la Iglesia católica… sin una palabra de [protesta] del mundo protestante” (23 de septiembre de 1893). Me pregunto si estas congregaciones que no siguen las Escrituras sean las hijas de Babilonia que menciona el apóstol Juan.

“Sobre su frente había un nombre escrito, un misterio: “BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.”” — Apocalipsis 17:5 (NBLH)

“‘Mas en vano Me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.’ Dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradición de los hombres.” También les decía: “Astutamente ustedes violan el mandamiento de Dios para guardar su tradición.” — Marcos 7:7-9 (NBLH)

Satanás ha utilizado todos los trucos bajo su manga para evitar que las personas conozcan a Dios y Su palabra descrita en las Escrituras y que puedan acercarse a Él. Con lo que la mayoría de las personas, lamentablemente, no se dan cuenta de todos estos engaños, a través de la historia, motivados por el poder y control de la gente por medio de la religión, política, cultura y el dinero. Observe que las razones con las que los teólogos intentan justificar las tradiciones del domingo, no son lógicas ni mucho menos están apegadas a la Biblia. En nuestro siguiente articulo veremos errores de interpretación de las Escrituras que han sido utilizados para soportar las doctrinas para santificar el domingo.

“Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios (las normas) elementales del mundo y no según Cristo.” — Colosenses 2:8 (NBLH)

Para concluir este estudio me gustaría mencionar que, así como el hombre fue hecho a imagen de Dios y cómo Dios nos puso el ejemplo descansando en el séptimo día de la Creación, así nosotros hechos a Su imagen, debemos descansar cada Shabát de nuestras vidas. Y como veremos en el siguiente artículo, cuando la gente le llama “el sábado de los judíos” o “el día de descanso de la ley de Moisés”, no están siguiendo lo que las Escrituras nos enseñan acerca del séptimo día en Génesis 2:1-3, en donde la frase “el séptimo día” se repite 3 veces, esta repetición es utilizada por el Espíritu Santo para asegurarse de que lo aprendamos. Por eso los estudiosos judíos nos dicen que cuando Dios nos dice algo 3 veces es porque lo está sellando por la eternidad.

“En el séptimo día ya Dios había completado la obra que había estado haciendo, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que Él había creado y hecho.” — Génesis 2:2-3 (NBLH)

¡Que Dios los bendiga!


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