El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 4)

En el artículo anterior vimos como gradualmente el Shabát fue cambiado de día al domingo como una estrategia del adversario para que no cumplamos con el Cuarto Mandamiento de Dios. Cuando Dios hizo el día de reposo (Shabát), la Biblia dice que descansó, lo bendijo y lo santificó. No hizo esto con ningún otro día. ¿Por qué los cristianos se están perdiendo esto? ¿Puede realmente ser tan importante? Ahora veremos cómo se ha tratado de justificar este cambio del Cuarto Mandamiento con falsas doctrinas desarrolladas utilizando versículos fuera de contexto, o a través de malas traducciones de las Escrituras para justificar las doctrinas de los hombres.

¿Acaso las Escrituras nos ordenan que el Shabát debe de ser observado el domingo?

En su libro “La Fe de Nuestros Padres” (Faith of Our Fathers), James Gibbons, el arzobispo de Baltimore, y probablemente el líder católico estadounidense más conocido de su tiempo, escribió sobre el sábado de Dios: “Puede leer la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis, y no encontrará una sola línea que autorice la santificación del domingo. Las Escrituras hacen cumplir la observancia religiosa del sábado, un día que nunca santificamos” (1876). Años más tarde agregó en el periódico de su arquidiócesis, The Catholic Mirror: “En el Antiguo Testamento se hace referencia ciento veintiséis veces al sábado, y todos estos textos expresan armoniosamente la voluntad de Dios, que se guarde el séptimo día”. Luego declara: “Tampoco podemos imaginar a alguien lo suficientemente insensato como para cuestionar la identidad del sábado con el Shabát o el séptimo día” (9 de septiembre de 1893).

Ustedes no añadirán nada a la palabra que Yo les mando, ni quitarán nada de ella, para que guarden los mandamientos del Señor su Dios que Yo les mando.” — Deuteronomio 4:2 (NBLH)

“Pues en vano Me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.” — Mateo 15:9 (NBLH)

Ahora veremos como en el afán de justificar la tradición de descansar el domingo, que heredamos desde los decretos de Constantino hace casi 1,700 años, los líderes de la iglesia han enseñado doctrinas que van en contra de lo que la Biblia nos enseña, no solamente añadiendo y quitando de la Palabra de Dios, sino que también toman versos fuera de contexto y hacen malas traducciones que apoyen las doctrinas de los hombres. Por ejemplo, algunos citan Romanos 14: 5 como prueba de que el apóstol Pablo nos enseña que no importa qué día observemos el Shabát, que depende de cada persona tomar esa decisión porque todos los días son iguales. ¿Pero está Pablo realmente hablando de guardar el sábado en este versículo? ¿O están sacando de contexto lo que Pablo está diciendo?

Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir (su propia mente).” — Romanos 14:5 (NBLH)

¿A qué se refiere Pablo en este versículo? Recuerde que el apóstol Pedro nos previno acerca de que las cartas que escribió Pablo fueron torcidas por algunas personas para promover falsas doctrinas.

“Consideren la paciencia de nuestro Señor como salvación, tal como les escribió también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada. Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen, como también tuercen el resto de las Escrituras, para su propia perdición (destrucción).” — 2 Pedro 3:15-16 (NBLH)

Si continúa leyendo el versículo 6, notará que Pablo está hablando de la tradición de los días de ayuno para honrar al Señor, explicando que cualquier día es bueno para hacerlo, y los creyentes no tenían que apegarse a los días en que los fariseos ayunaban, según la costumbre (Lucas 18:12). Sí Pablo hubiera estado hablando acerca del Shabát en Romanos 4:15, muy probablemente lo hubiera mencionado por su nombre, tal como lo hizo en Colosenses 2:16, pero la palabra Shabát no aparece en Romanos 14 en lo absoluto. Pablo nunca contradijo las Escrituras, lo que hoy llamados el Antiguo Testamento (en tiempos de Pablo era la única Biblia que tenían, el Nuevo Testamento fue canonizado siglos después, como explicamos en El Origen de la Biblia (Parte 3): La Historia del Nuevo Testamento). Más bien, sus palabras han sido distorsionadas para justificar el cambio al domingo.

“El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda. El que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios; y el que no come, para el Señor se abstiene, y da gracias a Dios.” — Romanos 14:6 (NBLH)

El Espíritu Santo nos está previniendo para que estemos en guardia en contra de los engaños de los agentes de Satanás que buscaran debilitar nuestra fe al causar confusión, contradicciones, y que tengamos dudas acerca de la Palabra de Dios.

“Por tanto, amados, sabiendo esto de antemano, estén en guardia, no sea que arrastrados por el error de hombres libertinos (sin principios morales), caigan de su firmeza.” — 2 Pedro 3:17 (NBLH)

Esto es lo que vemos con el versículo de Colosenses 2:16, que se usa para mostrar que el Shabát ahora puede ser cualquier día. Dando licencia abierta a los cristianos para que nadie los pueda juzgar por no seguir el Cuarto Mandamiento estipulado por Dios.

“Por tanto, que nadie se constituya en juez de ustedes (nadie los juzgue) con respecto a comida o bebida, o en cuanto a día de fiesta, o luna nueva, o día de reposo [Shabát].” — Colosenses 2:16 (NBLH)

Pero si ve este versículo en contexto de la epístola a los Colosenses en realidad Pablo está animando a los creyentes a no dejar de observar el Shabát en el día correcto porque la gente los estaba juzgando por seguir a Jesús. Vea desde Colosenses 2:8, donde Pablo explica que no debe someterse a los preceptos y enseñanzas humanas porque ahora solo deben de seguir a Cristo, y refuerza este punto en Colosenses 2:20-22 para que los creyentes se alejen de los principios y filosofías del mundo, porque grupos gnósticos comenzaron a contaminar las doctrinas de los colosenses alejándolos de lo que Pablo enseñó y practicó originalmente. Los gnósticos adoraban a los ángeles (¿caídos?), buscaban el conocimiento secreto (gnosis) para su salvación espiritual, y negaban cualquier placer sensorial (ascetismo gnóstico). Odiaban los días de fiesta de Dios porque pensaban que cualquier cosa física, incluida la comida, era mala. Por lo tanto, fueron los gnósticos quienes les dijeron a los colosenses que no guardaran los días festivos, y Pablo los alentó a que guardaran los mandamientos de Dios, Sus instrucciones que nos enseñan cómo vivir. Colosenses 2:17 nos habla de la profecía del reinado de Jesucristo en el Milenio, que aún está por suceder (Marcos 2:28).

Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios (las normas) elementales del mundo y no según Cristo.” — Colosenses 2:8 (NBLH)

Hechos 20:7 es uno de los principales versículos que la iglesia ha utilizado para defender el cambio de sábado al domingo como el nuevo Shabát. Porque claramente dice que los discípulos se reunieron a partir el pan y a escuchar la enseñanza del apóstol Pablo en la ciudad de Troas. ¿Es acaso esto una contradicción en las Escrituras? ¿O es una manipulación del texto?

El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.” — Hechos 20:7 (RVR1960)

Si analizamos el texto original en griego encontramos la frase: μιᾷ τῶν σαββάτων – miá tón sabbáton. Pero esto no significa “el primer día de la semana” que en griego sería: “πρώτη ημέρα της εβδομάδας – próti iméra tis evdomádas”. La traducción no se acerca en lo más mínimo, aquí tenemos una manipulación del texto para justificar el domingo como el día de reunión de la iglesia. Veamos lo que dice el texto original: La palabra miá, significa “uno”; tón, significa “los”; sabbáton, es el plural de sábado o Shabát, por lo que la traducción verdadera es: “Uno de los sábados”. Y esto hace sentido con el contexto del pasaje: Lo que el doctor Lucas nos quería decir es que Pablo estaba viajando de Troas (Hechos 20:6) a Jerusalén (Hechos 20:16) durante el conteo de los 7 sábados (llamado “Omer” =medida) entre el Festival de los Panes sin Levadura y Shavuot (Pentecostés) de Levítico 23:15. Por lo que el texto nos está diciendo que los discípulos se juntaron en la noche de uno de los Shabáts para partir el pan; y tomando en cuenta que un día en la tradición judía va de atardecer a atardecer, entonces la noche del Shabát de la que las Escrituras están hablando corresponden a la noche del viernes después del atardecer ( porque el Shabát va del atardecer del viernes al atardecer del sábado). Por lo que el argumento para utilizar este versículo y defender el cambio del día de descanso al domingo no es válido, porque este pasaje tuvo lugar un viernes por la noche y no un domingo.

“Nos embarcamos en Filipos después de los días de la Fiesta de los Panes sin Levadura, y en cinco días llegamos adonde ellos estaban en Troas; y allí nos quedamos siete días.” — Hechos 20:6 (NBLH)

“Porque Pablo había decidido dejar a un lado a Efeso para no detenerse en Asia, pues se apresuraba para estar, en Jerusalén el día de Pentecostés si le era posible.” — Hechos 20:16 (NBLH)

En Apocalipsis 1:10 donde Juan dice: “Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor”, tradicionalmente se ha enseñado que esta visión ocurrió un domingo, pero no hay nada en las Escrituras que diga que el domingo fuera llamado el “día del Señor” en la época que el apóstol Juan escribió Apocalipsis. En realidad, es más fácil que haya sido un sábado porque el Hijo del Hombre también es Señor del Sábado (Marcos 2:8, Éxodo 20:10, Isaías 58:13). Otra alternativa es que Juan se refería a que en su visión fue llevado en espíritu al futuro durante el “Día del Señor” (Isaías 13:9; Joel 1:15, 2:11; Abdías 15; Malaquías 4:5) para ver los eventos durante las tribulaciones y la ira de Dios al final de los tiempos.

Estaba yo en el Espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una gran voz, como sonido de trompeta.” — Apocalipsis 1:10 (NBLH)

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado.” — Isaías 58:13-14 (NBLH)

Por otro lado, tenemos la doctrina de que los decretos como el Shabát fueron “clavados en la cruz” por Colosenses 2:14, sin embargo, este versículo habla de que nuestros pecados fueron limpiados por la sangre de Jesucristo y recibimos vida eterna cuando Él murió en la cruz por nuestra iniquidad, Colosenses 2:13, así que no esta hablando de un día de la semana.

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.” — Colosenses 2:13-14 (RVR1960)

La principal justificación para el cambio del día de descanso al domingo es por la resurrección de Jesucristo en el primer día de la semana. Pero esto no significa que el domingo sea el nuevo Shabát para los gentiles. La redención que Cristo nos ofrece la debemos celebrar diariamente en cada una de nuestras oraciones. Adicionalmente, la resurrección de Jesucristo la celebramos anualmente durante los festivales de Pascua, Panes sin Levadura, y Primeros Frutos. Si Jesucristo no enseñó a los apóstoles a que remplazaran el Shabát para festejar Su resurrección (durante los 40 días que se presentó a los discípulos, Hechos 1:3) entonces ¿porque la iglesia busca utilizar esta excusa para justificar el cambio? Si este cambio fuera cierto, lo hubiéramos visto reflejado en pasajes como Lucas 23:54-56, que fue escrito por un doctor gentil, quien pudo aprovechar para terminar el pasaje con “según la ley judía” o “la costumbre judía”, pero él utilizó la frase: “conforme al [Cuarto] Mandamiento”, hablando en presente, no dijo “según lo que alguna vez fue el mandamiento”. Aun y cuando el Evangelio de Lucas fue escrito 2 o 3 décadas después de la muerte y resurrección de Jesucristo, Lucas siguió respetando el Shabát en sus escritos, mostrando que los discípulos también lo respetaron al punto que ni siquiera terminaron de embalsamar el cuerpo de Jesús esperando hasta después del Shabát para hacerlo, y en ningún momento la Biblia nos enseña que Jesús les haya enseñado durante los 3 años y medio que estuvo con ellos, que el domingo sería el nuevo día reservado para la adoración, o que el Shabát hubiese sido cumplido y abolido. Todavía debemos descansar en el día de reposo (sábado), el día de reposo no ha cambiado.

“Era el día de la preparación, y estaba para comenzar el día de reposo. Y las mujeres que habían venido con Jesús desde Galilea siguieron detrás, y vieron el sepulcro y cómo fue colocado Su cuerpo. Cuando regresaron, prepararon especias aromáticas y perfumes. Y en el día de reposo descansaron según el mandamiento.” — Lucas 23:54-56 (NBLH)

En Hechos 15:20-21, vemos que el consejo de los discípulos estaba realmente siguiendo lo que Jesús les instruyó al proponer enseñar la Torá escrita por Moisés a los gentiles cada sábado, Mateo 23: 1-3.

“Sino que les escribamos que se abstengan de cosas contaminadas por los ídolos, de fornicación, de lo estrangulado y de sangre. Porque Moisés desde generaciones antiguas tiene en cada ciudad quienes lo prediquen, pues todos los días de reposo es leído en las sinagogas.” — Hechos 15:20-21 (NBLH)

El Nuevo Testamento trata sobre los mismos 10 Mandamientos que Jesús dio a Moisés en el Monte Sinaí (sabemos que fue Jesús por Santiago 4:12), solo que ahora la ley está escrita en nuestros corazones (Ezequiel 36:26-27, Jeremías 31:31-34) para que podamos obedecerla en su totalidad, incluyendo el Cuarto Mandamiento, Mateo 28:19-20.

Hay un solo Dador de la ley y Juez quien es poderoso para salvar y destruir.” — Santiago 4:12a (RVA-2015)

Otra justificación para no observar el Shabát es cuando dicen que Hebreos 4 se refiere a que el cielo será nuestro día de descanso en el Señor. Pero al contrario, el sábado semanal nos habla proféticamente del Milenio. Hebreos 4:1, nos dice cómo entrar en Su descanso (Hebreos 3:14); en Hebreos 4:2, reitera que a nosotros se nos dio el mismo evangelio predicado a los israelitas, y contrasta como los israelitas, por su incredulidad, no recibieron las bendiciones otorgadas por obedecer la ley de Dios (Hebreos 3:16-19); y por último en Hebreos 4:3, nos recuerda que solo los creyentes vueltos a nacer que tienen fe y obedecen la ley son los que podrán entran al descanso del Shabát disponible desde la Creación.

“Por tanto, temamos, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en Su reposo, alguno de ustedes parezca no haberlo alcanzado. Porque en verdad, a nosotros se nos ha anunciado las buenas nuevas, como también a ellos. Pero la palabra que ellos oyeron no les aprovechó por no ir acompañada por la fe en los que la oyeron. Porque los que hemos creído entramos en ese reposo, tal como Él ha dicho: “Como jure en Mi ira: ‘no entraran en Mi reposo,’” aunque las obras de Él estaban acabadas desde la fundación del mundo.” — Hebreos 4:1-3 (NBLH)

Continuando con Hebreos 4:4-10, nos habla de que para alcanzar a recibir la promesa de entrar en el descanso sabático del Señor de los últimos 1,000 años, el Día del Señor, en el que descansaremos de nuestras obras, tenemos que seguir compartiendo y enseñando el Evangelio, creciendo espiritualmente, conociendo mejor al Señor, y asegurando que Jesucristo sea glorificado a través de nosotros diariamente. Así evitaremos apartarnos de Él al comportarnos como los israelitas que rompieron el pacto y no entraron en Su descanso. Entonces, si no seguimos la Palabra de Dios, ¿eso significa que no entraremos en el Milenio de descanso en el Día del Señor? La respuesta la encontramos en Hebreos 4:11-13.

“Queda, por tanto, un reposo sagrado para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas.” — Hebreos 4:9-10 (NBLH)

“Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.” — Apocalipsis 21:4 (RVA)

Necesitamos ser vencedores hasta el final (Apocalipsis 2:7, 11, 17, 26), lo que significa vivir de acuerdo con la Palabra de Dios, no en contra de ella, como lo hicieron los hijos de Israel en el desierto. Si dices que crees y tienes fe en la Palabra de Dios, que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8), entonces comenzarás a seguir TODA la Palabra de Dios en lugar de seleccionar solo partes de ella, comenzando con la observancia del Shabát.

“Así el vencedor será vestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del Libro de la Vida, y reconoceré su nombre delante de Mi Padre y delante de Sus ángeles.” — Apocalipsis 3:5 (NBLH)

Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia. Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de dos filos. Penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas y los tuétanos, y es poderosa para discernir (juzgar) los pensamientos y las intenciones del corazón. No hay cosa creada oculta a Su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquél a quien tenemos que dar cuenta.” — Hebreos 4:11-13 (NBLH)

¿Es correcto decir que el Sábado es para los Judíos y el Domingo para los Cristianos?

El Sabbat del Señor

Existe otra doctrina que asegura que el sábado solo fue dado a los judíos y ahora el domingo es el nuevo Shabát para los creyentes en Cristo. Pero el problema con este argumento es que estaríamos proclamando que hay 2 leyes, 2 formas de obediencia, 2 formas de seguir a Dios, y hasta 2 formas de salvación; un camino para los judíos y un camino para los cristianos. Pero solo hay un camino, que es Jesús (Juan 14:6), por lo que esta doctrina va en contra de las Escrituras (Números 15:15-16, Éxodo 12:49). Además, el apóstol Pablo nos lo explica en Efesios 4:4-6; Romanos 10:12; Colosenses 3:11, que en el cuerpo de Cristo no hay diferencia al ser un hijo de Dios.

“En cuanto a la asamblea, un estatuto habrá para ustedes y para el extranjero que reside con ustedes, un estatuto perpetuo por sus generaciones; como ustedes son, así será el extranjero delante del Señor. Una sola ley habrá, una sola ordenanza, para ustedes y para el extranjero que reside con ustedes.” — Números 15:15-16 (NBLH)

“En esta renovación no hay distinción entre Griego y Judío, circunciso e incircunciso, bárbaro (uno que no era Griego, ni por nacimiento ni por cultura), Escita, esclavo o libre, sino que Cristo (el Mesías) es todo, y en todos.” — Colosenses 3:11 (NBLH)

¿Pero quién es Israel?

Jesús nos explica que no solo vino a salvar a los judíos, sino que hay otras ovejas que serán salvadas, estas representan a todo Israel (Juan 10:16).

Tengo otras ovejas que no son de este redil; a ésas también Yo debo traerlas, y oirán Mi voz, y serán un rebaño con un solo pastor.” — Juan 10:16 (NBLH)

Jesús se está refiriendo a las ovejas perdidas de Israel. ¿Pero quién es Israel? El apóstol Pablo nos da una pista en Romanos 9:6, nos dice que no todos los que descendientes israelitas forman parte de Israel. Porque el ser descendientes de la carne no garantiza que sean parte del plan de salvación de Dios (Juan 8:39-40; Lucas 7-9), solo los que sean hijos de la promesa hecha a Abraham serán salvados por fe (Génesis 12:3, Gálatas 3:7-9, 14, 29).

“Pero no es que la palabra de Dios haya fallado. Porque no todos los descendientes de Israel son Israel.” — Romanos 9:6 (NBLH)

“Esto es, no son los hijos de la carne los que son hijos de Dios, sino que los hijos de la promesa son considerados como descendientes.” — Romanos 9:8 (NBLH)

“La Escritura, previendo que Dios justificaría a los Gentiles (las naciones) por la fe, anunció de antemano las buenas nuevas a Abraham, diciendo: “En ti serán benditas todas las naciones.” — Gálatas 3:8 (NBLH)

Para entender quienes forman parte de Israel, los hijos de la promesa, Dios ilustra a Israel como un olivo (Jeremías 11:16) al que se le cortan las ramas inservibles (los israelitas incrédulos), o como nos explica Pablo, se le injertan ramas de olivo silvestre, que representa a cualquier persona que por fe cree que Jesucristo es nuestro salvador.

Olivo frondoso, hermoso en fruto y forma,” Te puso por nombre el Señor. Con ruido de un gran estrépito Ha prendido fuego en él, Y sus ramas son inservibles.” — Jeremías 11:16 (NBLH)

“Pero si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo un olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y fuiste hecho participante con ellas de la rica savia de la raíz del olivo.” — Romanos 11:17 (NBLH)

Porque no hay distinción entre Judío y Griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que Le invocan.” — Romanos 10:12 (NBLH)

Esto explica porque Pablo dice que “todo Israel será salvo” (Romanos 11:26), él solo se refiere a los hijos de la promesa, a los descendientes de Abraham, que son los creyentes en Cristo independientemente si son judíos o no. Pablo llama a estas personas “la familia de Dios” (Efesios 2:19), que fueron adoptados al reino de Israel.

Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” — Gálatas 3:29 (RVR1960)

“Así pues, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino que son conciudadanos de los santos y son de la familia de Dios.” — Efesios 2:19 (NBLH)

“En verdad les digo: el que oye Mi palabra y cree al que Me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación (a juicio), sino que ha pasado de muerte a vida.” — Juan 5:24 (NBLH)

Por lo que podemos concluir que es incorrecto decir que el sábado es para los judíos y el domingo para los cristianos. El Shabát es para Israel, los hijos de la promesa, la familia de Dios, el injerto de olivo silvestre, es decir, todos los creyentes vueltos a nacer.

Y a los extranjeros que se unan al Señor para servirle, y para amar el nombre del Señor, para ser Sus siervos, a todos los que guardan el día de reposo sin profanarlo, y se mantienen firmes en Mi pacto, Yo los traeré a Mi santo monte, y los alegraré en Mi casa de oración. Sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptados sobre Mi altar; porque Mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos.” — Isaías 56:6-7 (NBLH)

Porque son Israelitas, a quienes pertenece la adopción como hijos, y la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto y las promesas, de quienes son los patriarcas, y de quienes, según la carne, procede el Cristo (el Mesías), el cual está sobre todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.” — Romanos 9:4-5 (NBLH)

Cumplimiento del Shabát en el Futuro

Si los creyentes en el futuro no fueran a observar el sábado, entonces, ¿por qué diría Jesús que oráramos para que nuestra huída no sucediera en Shabát, en Mateo 24:20, cuando habló de Su Segunda Venida? Si Él hubiera abolido el sábado, entonces nos hubiera prevenido para orar para que no tuviéramos que escapar un domingo.

[Dice Jesús] “Oren, pues, que su huida no sea en invierno ni en sábado.” — Mateo 24:20 (RVA-2015)

Después de la Segunda Venida de Jesucristo, dará inicio Su reino del Milenio que es llamado el último día de la semana, si consideramos los primeros 6,000 años de la historia desde la Creación, tenemos los primeros 6 días (de mil años cada uno, 2 Pedro 3:8). Por lo tanto, la definición del reino Mesiánico se basa totalmente en el concepto del Shabát. Cuando entremos en este último día, Jesús será quien nos dará descanso.

“También vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano. Volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años.” — Apocalipsis 20:4 (NBLH)

El profeta Isaías nos dice que es el deseo del Padre que todos sigan observando el Shabát aún después del Milenio y de que el cielo y la tierra sean renovados, todos los hijos de Dios (no solo los judíos) adorarán al Señor cada sábado por toda la eternidad. Así que pregúntese ¿por qué Jesucristo querría eliminar el Shabát durante 2000 años (en la “dispensación de la iglesia”) solo para reinstaurarlo de vuelta? No tienen ningún sentido ¿cierto? De modo que, es mejor irnos acostumbrando, y mejorar nuestra relación con Jesucristo cada Shabát cuanto antes.

“Porque como permanecerán delante de Mí los cielos nuevos y la tierra nueva que Yo haré, así permanecerá la descendencia y el nombre de ustedes, dice el SEÑOR. “Sucederá que de mes en mes y de sábado en sábado vendrá todo mortal para postrarse delante de Mí, ha dicho el SEÑOR.” — Isaías 66:22-23 (RVA-2015)

En nuestro siguiente estudio veremos algunas recomendaciones de cómo observar el Shabát.

¡Que Dios los bendiga!


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