El Cuarto Mandamiento: El Día del Descanso Shabát (Parte 5)

En el artículo anterior vimos como se buscó justificar el domingo, el día de descanso pagano de los romanos, como el nuevo Shabát del cristianismo a través de doctrinas que manipulaban las Escrituras al ser tomadas fuera del contexto, o a través de malas traducciones para justificar las doctrinas de los hombres. Ahora veremos algunas sugerencias para observar el Shabát. Y cómo en todos los mandamientos del Señor veremos que el “día de reposo” es otra bendición que nos muestra el amor que Dios nos tiene porque Él sabe que estamos tan ocupados con el día a día que, por lo general, no nos detenemos para hacer una pausa y disfrutar la vida.

“A Sus discípulos Jesús les dijo: “Por eso les digo que no se preocupen por su vida, qué comerán; ni por su cuerpo, qué vestirán. Porque la vida es más que el alimento, y el cuerpo más que la ropa. Consideren los cuervos, que ni siembran ni siegan; no tienen bodega ni granero, y sin embargo, Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves!” — Lucas 12:22-24 (NBLH)

[Dice Jesús] “Consideren los lirios, cómo crecen; no trabajan ni hilan. Pero les digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de éstos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe!” — Lucas 12:27-28 (NBLH)

Cuando mi esposa y yo decidimos empezar a observar el Shabát hace unos cuantos años, les puedo confesar que nos fue difícil acostumbrarnos hacerlo al principio, simplemente porque no conocíamos a otras familias cristianas que observaran el Shabát y que nos pudieran orientar. Además, estábamos acostumbrados a un estilo de vida acelerado, trabajando durante la semana y utilizando los fines de semanas en nuestro propio negocio, estábamos tan acostumbrados a ir de compras, limpiar la casa, y hacer lo que la gente normalmente hace los sábados. Entonces, durante los primeros sábados después de descansar, nos preguntábamos qué más hacer. Para que a ustedes les resulte más fácil, en este estudio les explicaremos a grandes rasgos qué hacer en este día para que lo disfruten tanto como nosotros lo hacemos hoy en día y para que también reciban las bendiciones que Dios nos da por obedecer Su Cuarto Mandamiento.

“Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido.” — Jeremías 33:3 (TLA)

¿Por qué es tan importante que observemos el Shabát hoy en día? Se ha fijado que el mundo se ha vuelto tan competitivo por los falsos valores que promueve, que vivimos esclavizados en una sociedad y cultura que nos mantiene tan ocupados y estresados que no tenemos tiempo para descansar. Esto es precisamente lo que Satanás ha desarrollado a través de los años para que vivamos engañados y que estemos tan ocupados que no pensemos en la verdad o en nuestra relación con Dios, y así olvidamos por qué estamos vivos, tenemos enfocados todos nuestros esfuerzos en objetivos banales. Por eso, Dios estipuló que cada sábado pongamos un freno de emergencia a todo esto, nos desaceleremos y recalibremos las prioridades en nuestras vidas. Para eso, todos necesitamos descansar, estar más cerca del Señor, conocerlo mejor, convivir con Él, y buscar Su reino y Su justicia.

[Jesús dijo] “Miren por ustedes, que sus corazones no estén cargados de glotonería, de embriaguez y de las preocupaciones de esta vida.” — Lucas 21:34a (RVA-2015)

[Dice Jesús] “La semilla que cayó entre los espinos, son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura.” — Lucas 8:14 (NBLH)

¿Cómo debemos mantener el Shabát como cristianos?

Como ya vimos las Escrituras nos dicen que debemos detener nuestras labores, las de nuestra familia, sirvientes, animales, e incluso si tenemos invitados en la casa, también deben descansar, necesitamos descansar pasando tiempo con el Señor y con la familia. También mencionan que es un día para que nos reunamos con nuestra congregación para adorar al Señor, y que como el sábado es un día bendecido y santificado por Dios, nosotros debemos de mantenerlo santo.

[Dice el Señor] “Tú hablarás a los hijos de Israel y les dirás: ‘Ciertamente guardarán Mis sábados, porque esto es una señal entre Yo y ustedes a través de sus generaciones, para que sepan que Yo Soy el SEÑOR, el que los santifico.” — Éxodo 31:13 (NBLH)

Seis días trabajarás, pero el séptimo día dejarás de trabajar, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas.” — Éxodo 23:12 (NBLH)

¿Y cómo podemos utilizar esta información para observar el Cuarto Mandamiento? Para responder a esta pregunta tendrá que consultarlo con el Señor, porque nosotros no podemos decirle qué hacer en específico o qué reglas seguir durante el Shabát, solo Dios puede orientarlo a través del Espíritu Santo y Sus Escrituras, porque de otra forma estaría siguiendo leyes del hombre y no del Padre. Tenemos 6 días para hacer lo que queramos (obviamente dentro de los límites que nos indica el Señor), y Dios nos da un día a la semana para hacer lo que Él sabe que nosotros necesitamos hacer, así que nosotros debemos únicamente seguir lo que el Padre nos diga porque cada uno de nosotros tiene una función diferente en el Cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:11-13). Si en este estudio estipulamos regla sobre regla podemos incurrir en los errores de los fariseos o del judaísmo rabínico. Hoy en día, el enfoque del judaísmo para el sábado es una extensa lista de lo que “se debe y no se debe hacer”. Es claro que Jesús no estaba de acuerdo con la interpretación que tenían los fariseos de las Escrituras. Y por lo mismo, hubo numerosos casos en los que la visión distorsionada de los fariseos provocó que acusaran a Jesús (Yeshua en hebreo) de violar los preceptos farisaicos del sábado, pero Jesús siempre observó directamente los mandamientos del “día de reposo”, siendo el Señor del Shabát.

[Jesús dijo] “Y El continuó diciéndoles: “El día de reposo [Shabát] se hizo para el hombre, y no el hombre para el día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo.” — Marcos 2:27-28 (NBLH)

El Cuarto Mandamiento lo encontramos en Éxodo 20:8-11 y Moisés lo repite en Deuteronomio 5:12-15, para enseñarnos un concepto adicional que tenemos que considerar cuando observamos el “día de reposo”: En Éxodo 20, el mandamiento se refiere a una conmemoración de la Creación como la principal razón para santificar al sábado. Mientras que, en Deuteronomio 5, se refiere a ser liberado de la esclavitud en Egipto como la razón para observar el sábado. Por lo tanto, el Señor nos libera de ser esclavos de Egipto, que representa el trabajo del mundo, y de NO ser esclavos del sábado, como los fariseos quienes no disfrutan la vida como Dios quiere que lo hagamos por seguir las reglas establecidas por el hombre. La libertad del sábado que nos da Dios es para poder hacer lo que en un día laboral no podemos hacer.

“Acuérdate de que tú fuiste esclavo en la tierra de Egipto y que el SEÑOR tu Dios te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido. Por eso el SEÑOR tu Dios te ha mandado que guardes el día del sábado.” — Deuteronomio 5:15 (RVA-2015)

“Así, pues, guardarán Mis mandamientos y los cumplirán. Yo Soy el Señor. “No profanarán Mi santo nombre, sino que seré santificado entre los Israelitas. Yo Soy el Señor que los santifico, que los saqué de la tierra de Egipto para ser su Dios. Yo Soy el Señor.” — Levítico 22:31-33 (NBLH)

¿Pero cuándo comienza el sábado bíblicamente? El Shabát inicia con la puesta del sol del viernes (la noche del viernes) y termina con la puesta del sol del sábado (Levítico 23:32). De forma que la noche del sábado ya se considera el inicio del día domingo.

“Será para ustedes una fiesta sabática solemne, y se humillarán a ustedes mismos a partir del anochecer del noveno día del mes. Del anochecer al anochecer guardarán su reposo.” — Levítico 23:32 (RVA-2015)

“Acuérdate del día de reposo para santificarlo”

¿Qué es lo que se supone que debemos hacer el día de reposo? ¿Es un día en el que no debemos hacer nada? ¡Por supuesto que no! La clave para entender lo que debemos hacer está en la palabra “santificarlo” que vienes de קַדְּשֹֽׁ – kadesh, que significa ser santo, consagrar, dedicar, separar, estar separado. Por lo que “santificar” significa “separar” y Dios mismo ya santificó el sábado, es decir, lo separó y lo hizo diferente a los otros días de la Creación. El día de reposo no significa que no hagamos nada y nos la pasemos de ociosos, descansando todo el día. Se nos ha ordenado “mantenerlo santo”, lo que significa que no debemos hacerlo “común”, “profano” o “impío”, haciendo lo mismo que hacemos los otros días (Números 15:32-36). Como el Señor ya hizo sagrado al Shabát, nosotros solo tenemos que evitar estropearlo al hacer lo que a nuestra naturaleza pecaminosa le plazca, tenemos que hacerlo honorable por la salvación que Jesucristo nos dio, convertirlo en una delicia, y disfrutar de toda la libertad para hacer lo que a Dios le gusta que hagamos, use este día para bendecir y hacer el bien.

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado.” — Isaías 58:13-14 (NBLH)

Tenemos que evitar toda actividad que profane el sábado como trabajar o hacer que otros trabajen, hacer negocios, comprar y vender como lo haríamos los otros días de la semana, a pesar de que la gente a nuestro alrededor lo esté haciendo, no debemos participar con ellos, dejando un precedente que nos diferencia como creyentes vueltos a nacer, nos separamos de las actividades del resto del mundo, aunque esto no sea una tarea fácil de hacer.

“No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él porque todo lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la soberbia de la vida— no proviene del Padre sino del mundo. Y el mundo está pasando y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” — 1 Juan 2:15-17 (RVA-2015)

[Dice el Señor] “Santifíquense, pues, y sean santos, porque Yo, el SEÑOR, Soy su Dios. Guarden y practiquen Mis estatutos. Yo, el SEÑOR, que los santifico.” — Levítico 20:7-8 (RVA-2015)

Guardar el día de reposo lo hacemos para la gloria del Señor, porque el sábado no es un castigo, sino una alegría porque es nuestra oportunidad de acercarnos a nuestro Creador, mientras recargamos nuestras baterías física y espiritualmente. Necesitamos tiempo a solas con Él, porque habrá muchas cosas muy personales de las que hablarle y compartirle, así como entender las cosas que Dios nos ha revelado durante la semana para comprender quién es realmente Dios y qué es lo que Él quiere para nosotros.

“Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.” — 1 Corintios 10:31 (NBLH)

Cuando gozamos de la verdadera libertad que Dios nos otorga en el Shabát, tenemos que valorar la libertad que nos otorga sobre los placeres personales porque los placeres personales pueden ser tan esclavizantes como el trabajo. Y peor aún pueden profanar el Shabát.

“Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: «Sean santos, porque Yo Soy santo».” — 1 Pedro 1:14-16 (NTV)

En sus tiempos, Nehemías, el gobernante de Judá (Nehemías 12:26), reprendió a los comerciantes por andar trabajando durante el Shabát, profanándolo de esta forma:

“En aquellos días vi en Judá a algunos que en sábado pisaban los lagares, acarreaban gavillas, las cargaban sobre asnos, y también vino, uvas, higos y toda clase de cargas y los llevaban a Jerusalén en día de sábado. Los amonesté acerca del día en que vendían las provisiones. Y la gente de Tiro que habitaba allí traía pescado y toda mercancía, y vendía en sábado a los habitantes de Judá en Jerusalén. También reprendí a los nobles de Judá diciéndoles: “¿Por qué hacen ustedes esta cosa mala, profanando así el sábado?” — Nehemías 13:15-17 (RVA-2015)

Los “lagares” eran los lugares en donde se prensaban las uvas para la elaboración de vino; mientras que las gavillas se refieren a cargas grandes de alimento, como cebada y trigo. Todas estas actividades implicaban esfuerzos físicos considerables, las personas no estaban descansando. Estaban tratando al Shabát como un día ordinario, y de esta forma lo profanaban.

Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que persevera en ello, que guarda el sábado no profanándolo y que guarda su mano de hacer el mal.” — Isaías 56:2 (RVA-2015)

El Shabát: El día en que recibimos visita

¿Entonces cómo podemos complacer a Dios en el día de reposo? Una guía para saber qué es lo que a Dios le gusta que hagamos durante el Shabát es invitar al Espíritu del Señor a nuestra casa para honrar el sábado. Ahora pregúntese ¿qué actividades haría usted si Jesucristo fuera el invitado de honor en su casa durante todo el día de reposo? Supongo que se prepararía unos días antes para tener la casa limpia, surtiría todo lo necesario para ese día, tendría comida preparada para la visita. Y cuando llegue el sábado, ya va a estar listo para recibir al visitante más importante en su vida.

[Dice Jesús] “Estén vestidos, listos para servir y mantengan las lámparas encendidas, como si esperaran el regreso de su amo de la fiesta de bodas. Entonces estarán listos para abrirle la puerta y dejarlo entrar en el momento que llegue y llame.” — Lucas 12:35-36 (NTV)

Las “lámparas encendidas” del pasaje anterior nos habla de tener el Espíritu Santo dentro de nosotros.

El Shabát es un tiempo en el que deberá dejar a un lado las preocupaciones de la vida, sus asuntos seculares, y se enfocará en tener una comunión bendita y un tiempo especial de calidad y sagrado con Jesús. ¿Se imagina que deleite y privilegio es el poder estar con el Rey de reyes cada sábado? Además, cada Shabát nos servirá como una práctica para cuando estemos celebrando junto con Él (Isaías 66:22-23). Porque cada vez que usted celebra el Shabát, usted está declarando que usted cree en la era Mesiánica en la que Jesús va a reinar por 1,000 años aquí en la tierra.

“Y mes tras mes, y día de reposo tras día de reposo, todos vendrán a adorar en Mi presencia. Yo, el Señor, lo he dicho.” — Isaías 66:23 (RVC)

Si nuestro mayor deseo es que Jesucristo nos invite a Su hogar (Su reino) durante toda la eternidad. Lo mínimo que podemos hacer es que nosotros le correspondamos con una invitación a nuestro hogar cada sábado. Esto reforzará nuestra relación con Él. Tal vez esta es una de las interpretaciones por las qué Jesús está parado en la puerta tocando, deseando entrar en nuestros corazones en Apocalipsis 3:20.

“He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo.” — Apocalipsis 3:20 (RVA-2015)

Para su referencia, le presentamos a continuación una lista de actividades que hacemos durante el Shabát: Nosotros iniciamos el Shabát al atardecer del viernes, cuando oscurece, estando en casa, leyendo Escrituras relacionadas al día del descanso, damos gracias por las bendiciones de Dios y por Su proveeduría, después tenemos nuestra cena, luego leemos lo que nos corresponde de ese día de la Biblia, unos 3 ó 4 capítulos (leemos la Biblia completa cada año). Después por lo general, nos gusta ver programas cristianos que edifiquen, por ejemplo, estudios bíblicos y sermones en video de otros ministerios, videos de naturaleza, o bien nos gusta leer literatura cristiana. Al día siguiente nos levantamos sin ninguna presión del tiempo, y hacemos estudios bíblicos, en cuanto a la comida, tratamos de tener comida preparada que solo requiere ser recalentada o descongelada, o comemos algo que es sencillo de preparar como un sándwich, cereal o fruta. Ese día tratamos de reducir el trabajo en la casa al mínimo, por ejemplo, no lavamos los trastes, no nos preocupamos si la cama se queda sin tender, eso lo podemos hacer otro día. Ese día podemos visitar parques, admirar la naturaleza, reunirnos con nuestra congregación, dormir siesta, y disfrutar todo lo que Dios nos da. Ese día evitamos ver películas seculares, eventos deportivos, ir de compras, y toda actividad que no ayude a acercarnos a Dios. En este día evitamos hacer que otras personas trabajen, por ello evitamos los restaurantes, tiendas, subirnos a transporte público incluyendo aviones, evitamos visitar atracciones en donde haya que pagar una entrada, etc.

Estando de viaje, hemos puesto el letrero de “No Molestar” en nuestra habitación de hotel, para evitar que quien limpia el cuarto trabaje ese día en nuestra habitación, y tratamos de buscar a esa persona con antelación, para explicarle la razón, y su vez aprovechamos para evangelizar a ese personal, quienes siempre aprecian ese “descanso extra” y nos ofrecen toallas o jabones adicionales para ese día.

Para nosotros la forma más fácil de guardar el Shabát es permaneciendo en casa, pero a veces surgen situaciones en las que nos vemos fuera de casa, y necesitamos hacer oración para que el Señor nos guíe para saber qué hacer.

Trabajando los Sábados

Cabe mencionar que existe una excepción en el mandamiento acerca de detener el trabajo y esto ocurre cuando hay una emergencia. Trabajar para resolver una emergencia se considera hacer el bien en el día de reposo (Mateo 12:11). Esta es la razón por la cual aquellos que sirven en el ejército, la policía, bomberos, el personal de seguridad, y todo el personal médico se consideran exentos de no trabajar en sábado. El motivo es simple: Moisés nos dio instrucciones para que “vivamos” todos estos mandamientos no solo para nuestro bien y beneficio (Deuteronomio 30:6, 16), sino que preservar la vida es el objetivo de todos los mandamientos. Jesús les dijo a los fariseos que no es pecado hacer el bien en sábado (ver Mateo 12:12).

Para las personas que trabajan en sábado por cuestiones comerciales o financieras. Entendemos su posición, pero les recomendamos que oren al Señor por una posición diferente que le permita observar el Cuarto Mandamiento. Realmente oramos para que el Padre les abra una puerta en su trabajo que le permita obedecer como lo desee su corazón. Las Escrituras nos enseñan del peso que Dios pone a este mandamiento en Éxodo 31:15, 34:21, y aunque las leyes de hoy no establecen una penalidad por mantener abiertos los negocios durante este día, podemos ver la gravedad del asunto a los ojos de nuestro Creador, y que esto es en detrimento para las personas, ya que no descansan lo suficiente. Conociendo el punto de vista de Dios, ¿no deberíamos también nosotros tener el mismo punto de vista? Incluso en dificultades financieras, el Shabát se debe guardar obligándonos a confiar verdaderamente en el Señor. Jesús nos dice en Marcos 2:27 que es para nuestro beneficio.

Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento.” — Proverbios 3:5 (NTV)

Una santa convocación en el Shabát

Una buena manera de santificar el sábado sobre los otros días de la semana es teniendo una asamblea de creyentes, una santa convocación, para alabar al Señor con oraciones, canciones y bendiciones para agradecer al Señor por Su ayuda durante la semana y por darnos el Shabát. Además, los miembros podrían enseñar a los demás cómo guardar el sábado y enfatizar que nosotros no debemos juzgar a otros creyentes que no observan el “día de reposo”.

“Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;” — 1 Pedro 1:22 (RVR1960)

¿Qué necesitamos para encontrarnos con Dios cuando nos reunimos en una santa convocación? Usted podría pensar que puede simplemente levantarse de la cama, bañarse, ponerse el mejor traje, ir al templo, y sentarse como un espectador pasivo que escucha el sermón. Pero eso no es en absoluto de lo que estamos hablando aquí. Recuerde que el propósito de los primeros 4 mandamientos es que Dios quiere reunirse con nosotros y hablar con nosotros. Si realmente vamos a encontrarnos con Dios, es mejor que participemos activamente dentro del servicio, porque es Dios quien es el espectador y juez de nuestra aportación a los miembros de la asamblea. Así es que seamos los que más cantemos, más lo adoremos, más oremos, más aprendamos del sermón, y tengamos la mejor participación en la convivencia con los otros miembros de la asamblea para la gloria del Señor. Que todas nuestras conversaciones con otros hermanos sean edificantes.

“Por tanto, confórtense (aliéntense) los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo.” — 1 Tesalonicenses 5:11 (NBLH)

Evite ser el espectador al que no le gustó el sermón (le pareció muy largo, aburrido, etc.), o las canciones, o la comida, y peor aún que se lo anda diciendo a los demás, esto no es lo que Dios quiere que usted haga.

“Por lo tanto, desháganse de toda mala conducta. Acaben con todo engaño, hipocresía, celos y toda clase de comentarios hirientes.” — 1 Pedro 2:1 (NTV)

Para concluir este estudio que tocó a grandes rasgos el qué hacer en el Shabát, me gustaría mencionarle que, si el sábado no es una delicia y una alegría para su alma, entonces todavía no ha comenzado a mantenerlo como Dios quiere que lo haga. Siga buscando al Señor para que lo oriente. Pero si por otro lado, se puede imaginar a Jesucristo siendo el invitado a su casa en cada sábado, lo felicito. Siga confiando que el Espíritu Santo le mostrará cómo guardar correctamente el sábado.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: El Quinto Mandamiento

Ir a: Los 10 Mandamientos — Introducción