El Primer Mandamiento (Parte 3)

En el artículo anterior vimos que Jesús nos dirige hacia el Primer Mandamiento: Amar a Dios con todo nuestro ser. Al cumplir con este Mandato, podremos cumplir con todas las demás leyes del Señor. También vimos algunas advertencias contra la desobediencia a este Mandamiento. Ahora veamos otros ejemplos de la oposición que existe en el mundo actual ante esta ley suprema del Señor.

Idolatría y falsos dioses

El Primer Mandamiento es una ley para protegernos, porque el Señor nos ama, y se preocupa para que no seamos engañados por Satanás, ya que en los ritos paganos se llegó incluso hasta hacer sacrificios humanos y de infantes para servir a dioses falsos.

“Acabaré con Moab —dice el Señor—, porque la gente ofrece sacrificios en los altares paganos y quema incienso a sus dioses falsos.” — Jeremías 48:35 (NTV)

“Han construido altares paganos a Baal y allí queman a sus hijos en sacrificio a Baal. Jamás ordené un acto tan horrendo; ¡ni siquiera me pasó por la mente ordenar semejante cosa!” — Jeremías 19:5 (NTV)

Podemos decir con certeza que no existen otros dioses. Sin embargo, sí existen impostores: Satanás y sus demonios, quienes se rebelaron contra la voluntad de Dios, y que, aún al día de hoy, se dedican a engañar a toda la humanidad, son quienes están detrás de todos los dioses falsos, y buscan robarle a Dios la adoración que sólo le corresponde a Él, recuerde que Satanás incluso se atrevió a tentar a Jesucristo en el desierto buscando que lo adorara:

“Luego el diablo lo llevó a la cima de una montaña muy alta y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria que hay en ellos. —Te daré todo esto —dijo— si te arrodillas y me adoras. —Vete de aquí, Satanás —le dijo Jesús—, porque las Escrituras dicen: “Adora al Señor tu Dios y sírvele únicamente a Él”. Entonces el diablo se fue, y llegaron ángeles a cuidar a Jesús.” — Mateo 4:8-11 (NTV)

Jesucristo inmediatamente citó Deuteronomio 6:13 que apunta al Primer Mandamiento, enseñándonos que siempre debemos de comparar el mensaje que alguien nos da contra las Escrituras (Hechos 17:11), la Palabra de Dios es nuestro estándar y es la espada en nuestra armadura espiritual (Efesios 6:17). Los demonios, disfrazados como ángeles de luz, buscarán engañar a las personas para que desobedezcan al Señor.

[Dice Pablo] “¡Pero no me sorprende para nada! Aun Satanás se disfraza de ángel de luz. Así que no es de sorprenderse que los que lo sirven también se disfracen de siervos de la justicia. Al final, recibirán el castigo que sus acciones perversas merecen.” — 2 Corintios 11:14-15 (NTV)

Aunado a todas las mentiras demoniacas, está la fantasía humana que genera un sinfín de dioses que a través del tiempo se acompañan de historias falsas, y de ahí surgen las leyendas, mitos, tradiciones y hasta festivales, que luego se convierten en “parte de la cultura” y son adoptados como parte de “nuestras raíces”. Compare sus “tradiciones” y “sus raíces” con las Sagradas Escrituras para determinar si son una falsedad.

“El Señor me dijo: «Este pueblo me sirve de palabra y me honra con la boca, pero su corazón está lejos de Mí, y el culto que me rinde son cosas inventadas por los hombres y aprendidas de memoria.” — Isaías 29:13 (DHH)

“Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles.” — Romanos 1:23 (NTV)

Las muestras de Amor Exageradas: Nuestros Ídolos Escondidos

La Biblia aparte de hablarnos de otros “dioses” e ídolos adorados en Babilonia y por otras naciones, también nos habla de tres áreas específicas que se contraponen al cumplimiento de este Mandamiento, entre los que se encuentran los deseos de la carne, de los ojos y el orgullo de la vida.

“Porque todo lo que hay en el mundo, es decir, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” — 1 Juan 2:16 (RVC)

El Egocentrismo

El apóstol Pablo en su carta a Timoteo le advierte acerca de los efectos que el egocentrismo va a causar en las personas. Pablo nos dice que los últimos días estarán marcados porque las personas van a amarse más a sí mismas, en lugar de amar a Dios y a su prójimo, totalmente en oposición al Primer Mandamiento. No es de extrañarse la proliferación de las fotografías “selfies”.

Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. Pues la gente solo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado. No amarán ni perdonarán; calumniarán a otros y no tendrán control propio. Serán crueles y odiarán lo que es bueno. Traicionarán a sus amigos, serán imprudentes, se llenarán de soberbia y amarán el placer en lugar de amar a Dios. Actuarán como religiosos pero rechazarán el único poder capaz de hacerlos obedientes a Dios. ¡Aléjate de esa clase de individuos!” — 2 Timoteo 3:1-5 (NTV)

Jesús nos dio el Primer Mandamiento de amar a Dios con todo nuestro corazón, por nuestro propio bien, porque Él sabe que uno de los más grandes peligros es el egocentrismo, el “Yo mismo”, que puede llegar a tal grado de interferir con el cumplimiento de este Primer Mandamiento. Nuestra naturaleza pecaminosa está en conflicto continuo en contra del Señor. El egocentrismo de Lucifer fue el causante de su caída y de que se convirtiera en Satanás. Por lo peligroso de esta tentación, Jesús nos prometió ayudarnos enviándonos a Su Espíritu, a todos aquellos que lo amamos y que tenemos fe en Él. Cuando decimos que tenemos fe en Jesucristo para alcanzar la salvación, lo que realmente estamos diciendo es que tenemos fe en cada palabra en las Escrituras sin excepción, incluyendo la Creación, el plan de salvación, la ley de Dios, y que nuestro Señor Jesucristo vendrá por nosotros para que estemos con Él durante el resto de la eternidad.

“Jesús le respondió: «El que me ama, obedecerá Mi Palabra [Mandamientos]; y Mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir.” — Juan 14:23 (RVC)

Esta es la recompensa que cada cristiano debería estar buscando, el recibir en su corazón al Espíritu Santo, el volver a nacer de nuevo, pero ¿cuántos de nosotros expresamos nuestro amor por Dios con todo nuestro ser diariamente? ¿O al menos una vez al día? Los cristianos están atrapados en el amor al “mundo”, y en la búsqueda de sus engañosas recompensas (el mundo es el sistema secular que se opone a cualquier cosa relacionada a Dios).

Otras obsesiones y adicciones

Por ejemplo, cuando las personas son muy fanáticas del fútbol o de algún otro deporte, o de algún cantante o actor de cine, a tal grado que eso ocupa gran parte de sus pensamientos, de su tiempo, de su motivación, y de su dinero. Vea en qué gasta su dinero y se puede dar una noción si tiene un problema así. Por otro lado, el alcohol y las drogas, al principio las personas las usan para “desestresarse” o simplemente porque los demás lo hacen, y una vez que quedan prisioneros de esos vicios, estas adicciones toman el control de sus vidas y se convierten en la prioridad número uno para estas personas. Llevando a las personas a que no cumplan con este Primer Mandamiento. Y luego esto se convierte en una cadena, en el que la persona no tan sólo no cumple este Mandamiento, sino que también deja de cumplir los demás. El pecado siempre lleva a las personas más lejos de lo que ellos pensaban y tiene repercusiones más serias de lo que uno podría imaginar.

Lamentablemente, la humanidad históricamente le ha dado más importancia a la Creación en lugar de al Creador. Pareciera como si se quisieran alejar del Señor, y es precisamente lo que sucede en la actualidad con muchas personas, piensan que ellos así están bien y que no necesitan nada.

“Cambiaron la verdad acerca de Dios por una mentira. Y así rindieron culto y sirvieron a las cosas que Dios creó pero no al Creador mismo, ¡quien es digno de eterna alabanza! Amén.” — Romanos 1:25 (NTV)

Imagine ¿Qué es lo que debe sentir Dios cuando las personas que Él redimió lo amen tan poco a cambio? Su sentimiento de amor que es despreciado o ignorado, y nuestra ingratitud. Dios no nos ama por quienes somos, sino por quien es Él. Dios es amor (1 Juan 4:16).

“¡Escuchen, oh cielos! ¡Presta atención, oh tierra! Esto dice el Señor: «Los hijos que crié y cuidé se han rebelado contra Mí.” — Isaías 1:2 (NTV)

“¿Acaso la doncella se olvida de sus galas? ¿Acaso la novia se olvida de su vestido de bodas? Sin embargo, ¡Mi pueblo se ha olvidado de Mí infinidad de veces!” — Jeremías 2:32 (RVC)

El Ateísmo

Vemos que desde los tiempos del rey David (1000 a.C.) ya había muestras de ateísmo (negar la existencia de Dios). En las Escrituras se les llamó “necios”:

Solo los necios [nabál] dicen en su corazón: «No hay Dios». Ellos son corruptos y sus acciones son malas; ¡no hay ni uno solo que haga lo bueno! ” — Salmos 14:1 (NTV)

El Señor mira desde los cielos a toda la raza humana; observa para ver si hay alguien realmente sabio, si alguien busca a Dios. Pero no, todos se desviaron; todos se corrompieron. No hay ni uno que haga lo bueno, ¡ni uno solo!” — Salmos 14:2-3 (NTV)

La palabra “necio” en hebreo es נָבָל – nabál, que también significa insensato, una persona que da vergüenza, inferior, tonto, malvado, una mente cerrada a la razón, también se utiliza para hablar de alguien que no tiene modales.

“Pero Dios muestra Su ira desde el cielo contra todos los que son pecadores y perversos, que detienen la verdad con su perversión. Ellos conocen la verdad acerca de Dios, porque Él se la ha hecho evidente. Pues, desde la Creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: Su poder eterno y Su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. ” — Romanos 1:18-22 (NTV)

El no darle al Señor el lugar que le corresponde como nuestro único Dios, va en contra del Primer Mandamiento. El no reconocer al Señor como el Creador, quien da vida, y adjudicar la Creación a mentiras como el “Big Bang”, la evolución, o el buscar “respuestas” fuera de lo que el Señor mismo ha declarado en Su Palabra, hasta donde podemos ver, trae como consecuencia un castigo muy peculiar que nos describe el apóstol Pablo:

Entonces Dios los abandonó para que hicieran todas las cosas vergonzosas que deseaban en su corazón. Como resultado, usaron sus cuerpos para hacerse cosas viles y degradantes entre sí. Cambiaron la verdad acerca de Dios por una mentira.” — Romanos 1:24-25a (NTV)

Observe cómo en la actualidad en donde lamentablemente se ha incrementado el ateísmo también se ha incrementado la confusión sexual, que es precisamente de lo que está hablando Pablo.

Por esa razón, Dios los abandonó a sus pasiones vergonzosas. Aun las mujeres se rebelaron contra la forma natural de tener relaciones sexuales y, en cambio, dieron rienda suelta al sexo unas con otras. Los hombres, por su parte, en lugar de tener relaciones sexuales normales, con la mujer, ardieron en pasiones unos con otros. Los hombres hicieron cosas vergonzosas con otros hombres y, como consecuencia de ese pecado, sufrieron dentro de sí el castigo que merecían.” — Romanos 1:26-27 (NTV)

Y Pablo continúa hablando acerca de las consecuencias del terrible pecado de no reconocer al Señor como Creador, y vea si hay alguna similitud con lo que sucede hoy en el mundo, basta con ver los noticieros que reportan guerras, suicidios, asesinatos masivos, corrupción, drogadicción, prostitución, abortos, etc.:

Por pensar que era una tontería reconocer a Dios, Él los abandonó a sus tontos razonamientos y dejó que hicieran cosas que jamás deberían hacerse. Se llenaron de toda clase de perversiones, pecados, avaricia, odio, envidia, homicidios, peleas, engaños, conductas maliciosas y chismes. Son traidores, insolentes, arrogantes, fanfarrones y gente que odia a Dios. Inventan nuevas formas de pecar y desobedecen a sus padres. No quieren entrar en razón, no cumplen lo que prometen, son crueles y no tienen compasión. Saben bien que la justicia de Dios exige que los que hacen esas cosas merecen morir; pero ellos igual las hacen. Peor aún, incitan a otros a que también las hagan.” — Romanos 1:28-32 (NTV)

Los ateos piensan que lo que tienen es por méritos propios, como la salud, comida, casa, trabajo, ropa, automóviles, familia, vacaciones, etc., no se dan cuenta que el Señor es quien les provee de todas estas cosas buenas.

Todo lo bueno y perfecto que se nos da, viene de arriba, de Dios, que creó los astros del cielo. Dios es siempre el mismo: en Él no hay variaciones ni oscurecimientos.” — Santiago 1:17 (DHH)

Para concluir, me gustaría mencionar que quienes piensan sólo en sí mismos, piensan que los Mandamientos de Dios sólo les niegan los placeres de este mundo. En contraste, quienes han sido salvados por Dios y guiados por el Espíritu Santo, encuentran placer en obedecer Sus Mandamientos. Esto explica por qué existe un gozo en complacer a Dios que está más allá de cualquier placer de este mundo, así que las tentaciones pierden su poder sobre los creyentes. Este es el camino que nos da el Señor hacia la victoria. Por eso debemos reconocer que el Señor es Dios, adorarlo y alabarlo todos los días de nuestras vidas:

“¡Anhelo obedecer Tus Mandamientos! Renueva mi vida con tu bondad.” — Salmos 119:40 (NTV)

“¡Aclamen con alegría al Señor, habitantes de toda la tierra! Adoren al Señor con gozo. Vengan ante Él cantando con alegría. ¡Reconozcan que el Señor es Dios! Él nos hizo, y le pertenecemos; somos Su pueblo, ovejas de Su prado.” — Salmos 100:1-3 (NTV)

¡Que Dios los bendiga!


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