Génesis 2:4-6 — Yahveh y la creación de los cielos y la tierra

Este es el relato de la creación de los cielos y la tierra. Cuando el SEÑOR Dios hizo la tierra y los cielos, no crecían en ella plantas salvajes ni grano porque el Señor Dios aún no había enviado lluvia para regar la tierra, ni había personas que la cultivaran. En cambio, del suelo brotaban manantiales que regaban toda la tierra.

Este relato de la creación que se enfoca principalmente en el inicio de la historia de la humanidad y sirve de introducción a los eventos que van a ocurrir en los siguientes capítulos de Génesis. Dios está preparando el Jardín del Edén para mover al hombre a este lugar que ha dispuesto para él. También, la Biblia introduce Yahveh (Jehováh), el nombre más íntimo, favorito, y personal de Dios, ya que ahora que todo está listo, Dios puede tener una relación estrecha (comunión) entre el Creador y la creación. Ahora vamos a ver la creación de los cielos y la tierra desde el punto de vista de Yahveh interactuando con Su creación. Adicionalmente veremos la relación que tiene Yahveh con nuestro Salvador Jesucristo.

“Este es el relato de “

Esta o frases similares se repite 10 veces en Génesis, creando un esquema interno para dividirlo en 10 segmentos (Génesis 2:4; 5:1; 6:9; 10:1; 11:10; 11:27; 25:12; 25:19; 36:1; 37:2) con la introducción de la genealogía de personajes clave como Adán, Set, Noé, Sem, Isaac, etc. En este caso este relato es de la creación utilizando una técnica literaria hebrea común, al relatar lo acontecido en el capítulo 1 desde otro punto de vista, con especial interés en el hombre, la mujer, los animales, y el Jardín del Edén. Teológicamente, el capítulo 2 establece las bases para lo que va ocurrir en el capítulo 3.

“el día que”

En la traducción Reina-Valera, se menciona “el día que Dios el Señor hizo la tierra y los cielos” que viene del término Hebreo יוֹם – yom, día; que se utiliza generalmente para describir un período de 24 horas de tiempo. Sin embargo, también se utiliza para representar un periodo más largo de tiempo, como una metáfora. Los 6 días de la creación, son descritos como un día aquí, debido a que son divisiones de un sólo acto continuo que ocurrió en una semana.

“Para ti, mil años son como un día pasajero, tan breves como unas horas de la noche.” — Salmos 90:4 (NTV)

“Sin embargo, queridos amigos, hay algo que no deben olvidar: para el Señor, un día es como mil años y mil años son como un día.” — 2 Pedro 3:8 (NTV)

“Cuando el SEÑOR Dios hizo”

Yahveh

El SEÑOR Dios (en Hebreo יְהֹוָה אֱלֹהִים – Yahveh Elohím). Yahveh se menciona por primera vez en la Biblia. Este es el nombre más importante, personal, y el favorito que Dios usa para describirse a Sí mismo; apareciendo más de 6,500 veces en el Antiguo Testamento. Dios utiliza el nombre Elohím (Génesis 1: 1-2: 3) para describir al Dios Creador Todopoderoso, este nombre muestra Su poder creador. Pero cuando usa Yahveh, se centra en Dios como Proveedor más que como Creador, describe Su personalidad que busca una relación de comunión personal con la humanidad, habla del Dios eterno que formó una alianza duradera con Israel (Ex 3:14-15). Aquí se mencionan los dos nombres para que no quede duda que estamos hablando del mismo y único Dios.

Moises-Zarza-Ardiente
Yahveh llamó a Moisés desde la zarza ardiente

Yo soy el que soy. Dile esto al pueblo de Israel: “Yo soy me ha enviado a ustedes”. Dios también le dijo a Moisés: — Así dirás al pueblo de Israel: “Yahveh, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes. Este es mi nombre eterno, el nombre que deben recordar por todas las generaciones.” — Éxodo 3:14-15 (NTV)

Mucha gente cree en “Dios”, Elohím, por Su poder; pero no conocen a Yahveh. Estas personas tienen una creencia superficial, no tienen una relación íntima (comunión) con Yahveh que se revela ante la humanidad como una persona que quiere interactuar con Su creación. Nosotros no vivimos en un universo impersonal. La teoría de la Evolución presenta un universo impersonal, en donde los humanos están sujetos a fuerzas y cosas inanimadas. Por otro lado, Yahveh nos muestra que Él tiene emociones, intelecto, y voluntad. Vamos a ver en el capítulo 3 de Génesis que cuando la serpiente interactúa con Eva, la serpiente habla acerca de Elohím, no de Yahveh, la serpiente se enfoca en engañarla haciendo que desee el poder de Dios, sin considerar la relación personal que Dios tenía con ella.

Yahveh, viene del verbo “ser o llegar a ser”. Su significado es simple pero profundo “Yo soy el que soy, el que fui, y el que seré”, demostrando que Él es infinito y el Dios original, el único, que ha estado desde el principio y estará hasta el final; todas las cosas encuentran su origen en Él. Este nombre, “Yo soy el que soy”, muestra que nada define quien es Dios, pero Dios mismo, “Yo soy el que existe por sí mismo”.

“Esto dice el Señor, el Rey y Redentor de Israel, el Señor de los Ejércitos Celestiales: «Yo soy el Primero y el Último; no hay otro Dios.” — Isaías 44:6 (NTV)

Las cuatro letras en Hebreo de su nombre, llamado el tetragrámaton, YHVH forman el nombre con el que se da a conocer a Moisés en la zarza ardiente. La zarza era el símbolo del dinamismo inagotable de Dios que arde como un fuego de amor y rectitud; y se mantiene igual, nunca disminuye. Yahveh fue el mismo nombre con el que se presentó ante Abraham, Isaac y Jacob.

“Después Abram viajó hacia el sur y estableció el campamento en la zona montañosa, situada entre Betel al occidente, y Hai al oriente. Allí edificó otro altar y lo dedicó al Señor [Yahveh], y adoró al Señor [Yahveh].” — Génesis 12:8 (NTV)

“En la parte superior de la escalera estaba el Señor [Yahveh], quien le dijo [a Jacob]: «Yo soy el Señor [Yahveh], Dios de tu abuelo Abraham, y Dios de tu padre Isaac. La tierra en la que estás acostado te pertenece. Te la entrego a ti y a tu descendencia.” — Génesis 28:13 (NTV)

El propio nombre de Yahveh afirma la continuación de la actividad de Dios sobre los hombres en lealtad a Su promesa. Él es el pasado, presente, y futuro, mostrando la eternidad de Yahveh. Y es ratificada por Jesucristo con el bellísimo versículo de Apocalipsis:

“«Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin —dice el Señor Dios—. Yo soy el que es, que siempre era y que aún está por venir, el Todopoderoso».” — Apocalipsis 1:8 (NTV)

Lamentablemente, la pronunciación de YHVH, tradicionalmente fue omitida, ya que estaba prohibido pronunciar Su nombre en público por el temor de utilizarlo en vano (faltando así al tercer mandamiento). Los únicos que lo hacían era la clase sacerdotal, quienes solo lo decían en privado. Y dado que en el Hebreo antiguo sólo se escribían consonantes, hoy nadie sabe la correcta pronunciación.

Por las tradiciones judías de no pronunciar Su nombre hicieron que el nombre divino “Yahveh”, fuera traducido al español como “SEÑOR”, que no tiene nada que ver con el significado original del nombre de Dios. Y fue tomado de la palabra hebrea sustituta, אָדוֹן – Adonaí, mi Señor, mi dueño. Todavía hoy en día los Judíos sustituyen Yahveh y utilizan Adonai en sus oraciones y festividades religiosas.

La palabra Adonaí también impactó el cómo, Yahveh, se ha escrito y traducido de una forma incorrecta al español como “Jehováh”, ya que para crear esta palabra se utilizó una concepción errónea cuando en el siglo 7 d.C. empezaron a fijar las vocales escritas en los textos hebreos (recuerden que solo tenían consonantes en hebreo). De modo que el traductor español antiguo para el nombre divino utilizo las consonantes de “YHVH”, en conjunto con las vocales de “Adonaí”. El resultado, YaHoVáH, y de ahí pasó como Jehováh. Este error fue la forma latinizada del tetragrámaton más popular en la Edad Media. Y con el tiempo la mayoría de los hebraístas y eruditos judíos han acordado que la pronunciación Yahveh es la más próxima a la original, no obstante, algunas congregaciones y estudiosos se oponen a dicha forma, aludiendo que no se la ha naturalizado a los idiomas actuales como el español, y además, alegan que no se conoce a ciencia cierta la pronunciación original.

Una contracción de Yahveh es “Yah”. Y se utiliza en palabras como Aleluya que viene de la palabra hebrea, Hallelu-Yah, que significa “Alabemos a Yahveh”. O el nombre Elías, viene de Eli-Yah; que significa “Dios es Yahveh”.

Otro nombre que para el cristianismo es importante y que viene del nombre de Yahveh y Hoshea – Oseas, salvación; es “Yehoshúa (Josué) – Yeshúa (Jesús)”; que significa “Yahveh es salvación”. Por lo que con la contracción de estas palabras tenemos “Yeshúa” en hebreo, que es Jesús en español. Por lo que el nombre de Jesús- Yeshúa – “Yahveh es salvación” implica que es nuestro salvador desde Su nombre.

“Y tendrá un hijo y lo llamarás Jesús, [«El SEÑOR salva»] porque él salvará a su pueblo de sus pecados».” — Mateo 1:21 (NTV)

“no crecían en ella plantas salvajes ni grano”

Vegetacion-Creacion

Cuando no había plantas o semillas (comprenden todo el reino vegetal creado en el tercer día), solamente la Palabra de Dios evidentemente las produjo. Dios creó todo, no sólo perfecto en su naturaleza, sino también en su estado de madurez, de manera que todas las plantas que creó tenían pleno crecimiento y estaban listas para el uso del hombre. Por lo que las plantas fueron hechas antes que las semillas. El crecimiento de las semillas requiere de las lluvias y de personas que las cultiven, ya que estos elementos promueven el crecimiento vegetal.

“ni había personas que la cultivaran”

El trabajo no es resultado del pecado; sino que era parte de la estructura original de la creación y está directamente ligada a la identidad humana y su propósito (2:15). Pero después de la maldición de Dios para Adán, el trabajo se hizo más laborioso y la tierra solo produciría con el sudor de nuestra frente.

“Dios el Señor tomó al hombre y lo puso en el huerto de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara.” — Génesis 2:15 (RVC)

“del suelo brotaban manantiales que regaban toda la tierra”

Indica que el agua llegaba por debajo de la tierra de manantiales subterráneos que se elevaban a la superficie de la tierra, y por la niebla o vapor que se extendía sobre toda la superficie de la tierra en un ciclo ininterrumpido de agua que humedecía a las plantas. Y como veremos en el versículo 10, también alimentaba a los ríos en el Jardín del Edén. Después de la caída del hombre, la lluvia se convirtió en el principal medio de riego de la tierra. Las lluvias también permitieron que Dios juzgará a la humanidad por medio de las inundaciones y las sequías.

Para concluir me gustaría mencionar algo adicional al significado en español de la traducción de Yahveh como SEÑOR. El título de Señor en la antigüedad hacía referencia al proveedor de los medios para subsistir, como el pan de cada día. Para nosotros como Cristianos, el Señor quien nos provee de todo para subsistir es Yahveh, tanto lo físico, como lo espiritual. Recuerden que nuestro Señor Jesucristo es llamado el pan de vida, Él es el pan de Dios quien bajó del cielo para dar vida eternal al mundo. Por lo que pongan atención en sus Biblias cuando se utilicen mayúsculas para referirse a nuestro SEÑOR.

“Yo soy el pan vivo que descendió del cielo. Todo el que coma de este pan vivirá para siempre; y este pan, que ofreceré para que el mundo viva, es mi carne».” — Juan 6:51 (NTV)

“¡Sí, yo soy el pan de vida! — Juan 6:48 (NTV)

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