Génesis 2:7 – YAHVEH forma al hombre y le da vida

Luego el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente.

El proceso de la creación del hombre, la principal obra de Dios en la Tierra, está minuciosamente descrito aquí. Dios nos muestra de la manera más clara que el hombre es un ser compuesto, que tiene espíritu, alma, y cuerpo. El cuerpo de Adán fue formado por Dios del polvo de la tierra, luego le dio espíritu y alma. Esto marca una fuerte diferencia entre el cuerpo terrenal que es temporal; y el alma que nos da entendimiento destinada para la eternidad. Explicaremos a detalle cada uno de estos elementos en este estudio.

“formó”

Este es el tercer término usado para describir la acción creativa de Dios (Yahveh en hebreo) en relación a la humanidad. “Hagamos” en Génesis 1:26; “creó” en Génesis 1:27; y “formó” en este versículo. Formó, en este caso no se refiere a la creación de algo de la nada, sino de una formación con gran precisión y exactitud. Muestra el gran poder, la sabiduría y la habilidad de Yahveh en la creación del hombre con sólo el polvo de la tierra, y Sus obras están llenas de sutileza y diseño. Esto debería de dar humildad al orgullo del hombre.

El Nuevo Testamento revela que Jesús (La Palabra) como parte de Elohim creó y dio vida al hombre. Y Dios Padre le prometió todo el universo como herencia a Su Hijo Jesucristo.

“para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas, y a quien nosotros pertenecemos; y un solo Señor, Jesucristo, por medio de quien existen todas las cosas, incluso nosotros mismos.” — 1 Corintios 8:6 (RVC)

“En el principio la Palabra [Jesús] ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios. Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él. La Palabra le dio vida a todo lo creado, y su vida trajo luz a todos” -Juan 1:1-4 (NTV)

“Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo.” — Hebreos 1:2 (NTV)

Adán es tan importante, que en la genealogía de Jesús, presentada por Lucas, se muestra la línea ascendente desde Jesús, David, Abraham, hasta llegar a Adán, “el hijo de Dios” (Lucas 3:23-38).

“hombre del polvo de la tierra”

Creacion-de-AdanHombre en hebreo es אָדָם – ‘adám, hombre, humanidad, raza humana; y tierra de אֲדָמָה – ‘adámah, o tierra roja de labor y fructífera. La intención principal del juego de palabras es dar la imagen de un maestro artesano trabajando para dar forma a una obra de arte a la que le da vida.

“Pero tú, Señor, eres nuestro padre; nosotros somos el barro y tú eres quien nos da forma; todos nosotros somos obra de tus manos.” — Isaías 64:8 (RVC)

También sirve para ponerle el nombre al primer hombre, Adán. Adicionalmente, Dios usa esta analogía para mostrar la debilidad del hombre, ya que no está hecho de roca o de metal; sino a partir de las ligeras partículas de polvo que cualquier viento lleva de un lugar a otro.

“Mira, tú y yo, ambos, pertenecemos a Dios; yo también fui formado del barro.” — Job 33:6 (NTV)

Esto nos recuerda que no importa lo complejo que parece el cuerpo humano, fue formado de polvo por Dios (Yahveh en hebreo). ¡Hay un contraste aquí entre el lugar de la humanidad exaltada (hecha a imagen y semejanza de Dios) y su condición frágil y humilde! El rey David lo menciona en Salmos.

“¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien.” — Salmos 139:14 (NTV)

Elementos-CuerpoSi separáramos nuestro cuerpo en los elementos químicos que lo forman, tenemos que el 99% de nuestro cuerpo está formado de 6 elementos: oxigeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, y fósforo. Así como de otros elementos como potasio, azufre, unas cucharadas de magnesio, otras de hierro, y demás minerales. Como ve no hay nada especial en estos elementos. Si quisiéramos vender nuestro cuerpo por el valor de sus elementos químicos no sacaríamos más de $10 dólares en total porque nuestros cuerpos están hechos del polvo de la tierra. Como dice la Biblia nuestro cuerpo es polvo y al polvo volverá (Génesis 3:19).

“Con el sudor de tu frente obtendrás alimento para comer hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste formado. Pues fuiste hecho del polvo, y al polvo volverás».” — Génesis 3:19 (NTV)

La tierra sigue siendo el punto de referencia definitiva para los seres humanos. Cuando Yahveh retira Su aliento de vida, nuestros cuerpos regresan nuevamente al polvo.

“Así que el Señor Dios los expulsó del jardín de Edén y envió a Adán a cultivar la tierra de la cual él había sido formado.” — Génesis 3:23 (NTV)

Pero nuestra alma y espíritu regresan a Dios, ya que Dios sopló aliento de vida y nos convertimos en almas vivientes, lo cual nos hace invaluables.

[Dice Jesús] “¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia alma? ¿Hay algo que valga más que tu alma?” —Mateo 16:26 (NTV)

Usted y yo sabemos que nosotros somos invaluables por el regalo de vida que Dios nos dio. Yahveh formó el cuerpo del polvo de la tierra, pero sólo la impartición del aliento de Yahveh hizo al ser vivo. Por lo tanto, la vida y el valor del hombre provienen del Espíritu de Dios. Y para Dios tenemos tanto valor como para enviar a Su propio Hijo.

“Adán, el primer hombre, fue formado del polvo de la tierra, mientras que Cristo, el segundo hombre, vino del cielo.” — 1 Corintios 15:47 (NTV)

“Sopló aliento de vida”

El término נְשָׁמָה – néshama, aliento, solo es utilizado para Dios o para el hombre, nunca para animales o creaturas irracionales. Sin importar lo frágil del cuerpo del hombre, Yahveh soplo el aliento de vida. Él puso junto lo físico (el cuerpo temporal) y lo espiritual (el espíritu y el alma que son eternos). La parte espiritual, la más importante del hombre, no es formada, sino dada por Dios en un soplido. Nuestra alma, la parte racional, es la que tiene la imagen de Dios, y contiene nuestra conciencia espiritual y moral.

“Sin embargo, en todos nosotros hay un espíritu; el soplo del Todopoderoso nos da entendimiento.” — Job 32:8 (RVC)

“El Espíritu de Dios me ha creado, y el aliento del Todopoderoso me da vida.” — Job 33:4 (NTV)

Cuando el hombre fue formado con tierra por Dios, aún estaba sin vida, inanimado (el cuerpo es solo como un cascarón). La vida del hombre mucho menos se deriva por la evolución de ningún animal, sino como un regalo del aliento y Espíritu de Dios. Usted puede comparar los huesos del hombre con los huesos de un antropoide, de un mono, o de un caballo y van a tener asombrosas similitudes, como lo vimos son polvo, lo que nos diferencia, y a su vez elimina las teorías evolucionistas, es que Yahveh solamente le dio al hombre, el aliento de vida, su néshamah.

“Si Dios pensara sólo en sí mismo, y retomara su espíritu y su hálito [aliento] de vida, ¡todos nosotros moriríamos al instante y la humanidad entera volvería a ser polvo!” — Job 34:14-15 (RVC)

¡Los seres humanos no tienen un alma, son un alma! Somos una unidad física y espiritual. Hay que tener cuidado de no mezclar la filosofía griega en este concepto, NO tenemos un alma, sino que somos un alma. En nuestra alma hay tres cosas: (1) nuestra mente, (2) nuestras emociones, y (3) nuestra voluntad; en otras palabras, nuestros pensamientos, sentimientos y decisiones. El alma gobierna lo que pensamos, sentimos y hacemos. El cuerpo solo lleva a cabo lo que la mente ordena al cerebro a hacer. Su mente es su cerebro, lo que un pianista es a un piano. Si el pianista quiere música; la analogía sería, lo que hace la mente cuando usa al cerebro para pensar. Usted no está definido por su cuerpo, usted es quien es por su alma. Como lo expresa Esaú, en donde su alma es la que hace las cosas, si su cuerpo no muere de hambre:

“y prepárame un buen guisado como a mí me gusta, y tráemelo para que yo coma, y que mi alma te bendiga antes que yo muera.” — Génesis 27:4 (LBLA)

Isaías lo expresó de esta forma al buscar al Señor:

Con mi alma te he deseado en la noche y, en tanto que me dure el espíritu dentro de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.” — Isaías 26:9 (RVR1995)

Spirit,-Soul-and-BodyCuando recibimos el aliento de vida, Dios nos da otro elemento que ningún animal tiene: el espíritu. Cada persona está compuesta de 3 partes: de espíritu, alma, y cuerpo. El espíritu es el medio que Yahveh nos da para comunicarnos con Él; el alma, para comunicarse con uno mismo, ordena que hacer al cuerpo; y el cuerpo, para comunicarse con el mundo que nos rodea, a través de nuestros sentidos. El cuerpo es el medio que transporta a nuestra alma.

“Ahora, que el Dios de paz los haga santos en todos los aspectos, y que todo su espíritu, alma y cuerpo se mantenga sin culpa hasta que nuestro Señor Jesucristo vuelva.” — 1 Tesalonicenses 5:23 (NTV)

“Así dice Dios el Señor, el que ha creado los cielos y los despliega, el que extiende la tierra y lo que ella produce; el que infunde su aliento en el pueblo que la habita y da de su espíritu a quienes la recorren.” — Isaías 42:5 (RVC)

Como veremos en el siguiente capítulo, en Génesis 3, cuando Adán comete el pecado original, nuestras almas son contaminadas con el pecado, distorsionando el correcto funcionamiento de las almas de todo ser humano. Como Cristianos, el espíritu desempeña la parte más importante de nuestro crecimiento espiritual, porque entre más crecimiento espiritual tengamos, y más maduros seamos como Cristianos, más grande será nuestro espíritu en relación con nuestra alma distorsionada. Y entre más grande sea el espíritu en nosotros, más nos alejaremos del pecado, porque el espíritu va a tomar el control sobre nuestra alma, guiándola por el buen camino de nuestro señor Jesucristo.

Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos.” — Hebreos 4:12 (NTV)

Nuestra alma necesita un cuerpo y siempre vamos a tener una expresión corporal excepto por el estado intermedio entre la muerte y la resurrección, cuando el aliento de vida (espíritu y alma) deja al cuerpo humano.

“Les decimos esto como una enseñanza del Señor: Nosotros, los que vivimos, los que habremos quedado hasta que el Señor venga, no nos adelantaremos a los que murieron, sino que el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitarán primero.” — 1 Tesalonicenses 4:15-16 (RVC)

“Así es también la resurrección de los muertos. Se siembra un cuerpo corruptible, se resucita un cuerpo incorruptible.” — 1 Corintios 15:42 (LBLA)

El versículo en el Nuevo Testamento donde se repite el acto de “soplar” es cuando nuestro Señor Jesucristo ha resucitado y esta con los apóstoles. Él sopla el Espíritu Santo sobre ellos; lo cual los regenera durante este periodo de transición de la ley de Moisés a la era de Gracia. Ya que antes de este momento los apóstoles no habían recibido al Espíritu Santo. Esto antes del día de Pentecostés.

“Entonces sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban al Espíritu Santo.” — Juan 20:22 (NTV)

“el hombre se convirtió en un ser viviente”

El término ser viviente, en hebreo נֶפֶשׁ – nephesh, alma; es aplicado a los animales también (Génesis 1:24), aquí no hay distinción, pero ya vimos que la diferencia entre los seres humanos y los animales, es que sólo nosotros recibimos alma y espíritu.

“Las Escrituras nos dicen: «El primer hombre, Adán, se convirtió en un ser viviente», pero el último Adán —es decir, Cristo— es un Espíritu que da vida.” — 1 Corintios 15:45 (NTV)

El hombre a través de su cuerpo está adaptado para habitar la tierra y para asociarse con el reino animal. Y finalmente, Dios nos da autoridad para gobernar sobre el resto de la creación en la tierra como Sus representantes. Una forma de tener dominio sobre algo es poniéndole un nombre.

“Y así, Dios el Señor formó de la tierra todos los animales del campo, y todas las aves de los cielos, y se los llevó a Adán para ver qué nombre les pondría; y el nombre que Adán les puso a los animales con vida es el nombre que se les quedó.” — Génesis 2:19 (RVC)

Adam-en-el-ParaisoEl hombre como ser viviente no sólo es capaz de realizar las mismas funciones que los animales, como comer, beber, caminar, etc.; sino que también puede pensar, razonar, y lo más importante: tiene el poder para comunicarse con Dios y tener comunión con Él.

“Mientras viva, mientras Dios me dé aliento, mis labios no pronunciarán maldad y mi lengua no hablará mentiras.” — Job 27:3-4 (NTV)

Antes de crear al hombre, Dios se aseguró de cubrir más allá de todas sus necesidades cuando creó la Tierra. La humanidad fue Su creación final, y después de crear al hombre lo lleno de bendiciones de todos tipos, así como comida de miles de árboles y plantas.

“Entonces Dios dijo: «¡Miren! Les he dado todas las plantas con semilla que hay sobre la tierra y todos los árboles frutales para que les sirvan de alimento.” — Génesis 1:29 (NTV)

Para cerrar me gustaría citar el destino que Dios nos prometió a los creyentes para el mundo que viene. Cuando Dios hizo a Adán él era puro e inocente, el Señor le dio honor y gloria. Y algún día Él la restaurará, todo como estaba y el hombre reinará, cuando toda la tierra sea redimida y nosotros seamos coronados en Jesucristo.

“Es más, no son los ángeles quienes gobernarán el mundo futuro del cual hablamos, porque en cierto lugar las Escrituras dicen: «¿Qué son los simples mortales para que pienses en ellos, o un hijo de hombre para que de él te ocupes? Sin embargo, los hiciste un poco menor que los ángeles y los coronaste de gloria y honor. Le diste autoridad sobre todas las cosas».” — Hebreos 2:5-8 (NTV)

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