Génesis 3:24 — La expulsión del Paraíso (Parte 2)

Este es el último versículo del capítulo 3, en donde vemos que por misericordia de Dios, Adán y Eva son expulsados del Jardín del Edén, previamente habiéndoles revelado el camino de la salvación y proveerles de cobertura y protección. También, Dios hizo imposible que pudieran regresar y comieran del árbol de la vida, ya que ahora les dio un mejor camino de salvación, a través de nuestro Señor Jesucristo.

Ver. 24 — Después de expulsarlos, el Señor Dios puso querubines poderosos al oriente del jardín de Edén; y colocó una espada de fuego ardiente —que destellaba al moverse de un lado a otro— a fin de custodiar el camino hacia el árbol de la vida.

“el Señor Dios puso querubines poderosos”

Como vemos en la Biblia existen diferentes clasificaciones entre los seres angelicales que incluyen a: los ángeles, arcángeles, virtudes, poderes, principados, dominios, tronos, querubines y serafines. Al parecer, los querubines son de la clase más alta en la jerarquía de los ángeles, representados por la fuerza y su majestuosidad, poseedores de belleza y poder indescriptibles. Del hebreo כְּרוּב – querúv, que puede significar bendecir, alabar, adorar, y como los nombres en la Biblia describen su propósito o su función de esto ángeles, vemos que el principal propósito de los querubines es proclamar y proteger la gloria, la soberanía, y la santidad de Dios. Aparecen en relación con la morada de Dios en el cielo, cerca de Su trono.

“¡El Señor es rey! ¡Que tiemblen las naciones! Está sentado en su trono, entre los querubines. ¡Que se estremezca toda la tierra!” — Salmos 99:1 (NTV)

En la tierra, forman parte del Arca de la Alianza, están representados en el Tabernáculo revelado en el Sinaí y en el Templo de Salomón en Jerusalén.

Dios les envió el Espíritu Santo a Bezalel y Aholiab a quienes eligió para que construyeran lo necesario en el Tabernáculo.

“Luego forma dos querubines de oro labrado a martillo y colócalos en los dos extremos de la tapa de la expiación. Moldea los querubines a cada extremo de la tapa de la expiación… Los querubines estarán frente a frente, mirando hacia la tapa de la expiación; con las alas extendidas por encima de la tapa para protegerla. Coloca dentro del arca las dos tablas de piedra grabadas con las condiciones del pacto que te entregaré. Luego pon la tapa de la expiación encima del arca. Allí me encontraré contigo y te hablaré desde encima de la tapa de la expiación, entre los querubines de oro que están suspendidos sobre el arca del pacto. Desde allí te daré Mis mandatos para el pueblo de Israel.” — Éxodo 25:18-22 (NTV)

Los querubines son vistos como los guardianes simbólicos del Lugar Santísimo, su figura aparece bordada en el velo o cortina que limitaba el acceso al Arca del Pacto. La presencia de querubines en las cortinas del Tabernáculo es probablemente una indicación de que el camino a Dios todavía está prohibido para los humanos pecadores.

El velo o cortina del Tabernáculo estaba finamente bordado con querubines, según las instrucciones de Dios.

“Para el interior del Tabernáculo, confecciona una cortina especial de lino de tejido fino. Adórnala con hilo azul, púrpura y escarlata, y con querubines hábilmente bordados… Cuelga con broches la cortina interior y coloca el Arca del Pacto en la sala detrás de la cortina. Esta cortina separará el Lugar Santo del Lugar Santísimo.” — Éxodo 26:31-33 (NTV)

Más tarde, dos querubines fueron colocados en el Templo representando los guardianes de la santidad de Dios.

“Hizo, además, dos querubines con madera de olivo silvestre y los puso en el santuario interior; cada uno medía cuatro metros con sesenta centímetros de alto… Salomón decoró todas las paredes del santuario interior y del salón principal con tallas de querubines, palmeras y flores abiertas…Todas las tallas estaban revestidas de oro de manera uniforme.” — 1 Reyes 6:23, 29, 35 (NTV)

El Tabernáculo permitió a Israel convivir con Dios de forma incompleta, ya que, el acceso a la presencia de Dios fue afectado por el pecado. Pero la presencia de Dios volvió a nosotros cuando Jesús vino a la tierra, y Su sangre nos limpió del pecado.

“Entonces Cristo ahora ha llegado a ser el Sumo Sacerdote por sobre todas las cosas buenas que han venido. Él entró en ese tabernáculo superior y más perfecto que está en el cielo, el cual no fue hecho por manos humanas ni forma parte del mundo creado. Con Su propia sangre —no con la sangre de cabras ni de becerros— entró en el Lugar Santísimo una sola vez y para siempre, y aseguró nuestra redención eterna.” — Hebreos 9:11-12 (NTV)

¿Pero cómo se ven los querubines? ¿Acaso se parecen a las imágenes que vemos de cupido? En las Escrituras tenemos visiones del profeta Ezequiel y del apóstol Juan, quienes batallaron para describir de forma comprensible la apariencia de los querubines, quienes lucen diferente dependiendo de la función o servicio que estén llevando a cabo. Vemos que los querubines pueden tener una cara (Éxodo 25:20), o dos (una de hombre y otra de león en Ezequiel 41:19), o hasta cuatro caras (de hombre, de león, de toro y de águila en Ezequiel 1:10).

“Todas las paredes estaban decoradas con querubines tallados, cada uno con dos caras, y había una palmera tallada entre cada querubín. Una cara —que era de hombre; la otra cara —de un león joven.” — Ezequiel 41:18-19 (NTV)

Querubines, según la descripción del profeta Ezequiel.

“Visto de frente, su rostro era de aspecto humano, pero del lado derecho los cuatro tenían cara de león; del lado izquierdo tenían cara de toro, y por la nuca tenían cara de águila.” — Ezequiel 1:10 (RVC)

¿Y qué otras características tienen que difieren del típico ángel que vemos en todos lados? Los querubines pueden tener dos, cuatro o seis alas (1 Reyes 6:27; Ezequiel 1: 6, Apocalipsis 4:8). Tienen las manos de un hombre bajo sus alas en sus cuatro lados (Ezequiel 1:8; Ezequiel 10:8). Ezequiel también los describe con piernas rectas y teniendo pies como las pezuñas de un becerro (Ezequiel 1:6). A veces aparecen también llenos de ojos (Ezequiel 1:18; Ezequiel 10:12).

“Del centro de la nube salieron cuatro seres vivientes que parecían humanos, solo que cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Las piernas eran rectas, y los pies tenían pezuñas como las de un becerro y brillaban como bronce bruñido.” — Ezequiel 1:5-7 (NTV)

Cada uno de los cuatro seres vivientes tenía seis alas, y estaba lleno de ojos por fuera y por dentro. Día y noche no cesaban de decir: «Santo, Santo, Santo es el Señor Dios Todopoderoso, El que era, El que es, y El que ha de venir. »” — Apocalipsis 4:8 (RVC)

Satanás aparentemente era el querubín más importante, haciendo que su rebelión y caída sean aún más significativas.

“A ti, querubín grande y protector, yo te puse en el santo monte de Dios, y allí estuviste… Desde el día en que fuiste creado, y hasta el día en que se halló maldad en ti, eras perfecto en todos tus caminos… Por eso, querubín protector, yo te expulsé del monte de Dios… Era tanta tu hermosura que tu corazón se envaneció. Por causa de tu esplendor corrompiste tu sabiduría.” — Ezequiel 28:14-18 (RVC)

al oriente del jardín de Edén”

Caín rumbo al este

En el Génesis, el moverse o dirigirse hacia el Este, frecuentemente implica dejar la presencia o las bendiciones de Dios. Esta separación es una alusión a la separación que existe entre el este y el oeste, los cuales nunca se tocan y están en extremos opuestos. Otros ejemplos de este escenario son el juicio de Caín, quien se estableció al este de la presencia del Señor (Génesis 4:16), la gente que fue al este y construyó la torre de Babel (Génesis 11:2), o cuando Lot se separó rumbo al oriente de Abram para ir por la mejor tierra sin importar que se dirigía hacia donde estaban Sodoma y Gomorra (Génesis 13:11).

“Luego, Caín salió de la presencia del Señor y se estableció en la tierra de Nod, al oriente de Edén.” — Génesis 4:16 (NTV)

“una espada de fuego ardiente”

Poderosos querubines y una espada flameante cuidaban el acceso al jardín del Edén de donde Adán y Eva fueron desterrados.

La espada y las flamas que se movían hacia todos lados, muestra la exclusión de los pecadores, quienes no podrán regresar por sí mismos, no se pueden salvar a través de sus buenas obras. La espada flameante es un fenómeno inexplicable asociado directamente con presencia divina o la gloria de Dios que se llama en hebreo שכינה‎‎ – Shejiná. Que muestra el juicio de Dios hacia el pecado de Adán y Eva.

“Cuando afile mi espada reluciente y eche mano de ella en el juicio, tomaré venganza de Mis enemigos y a los que me odian les daré su merecido.” — Deuteronomio 32:41-42 (RVC)

La conclusión de este capítulo en donde el pecado es introducido, y Adán y Eva fueron expulsados del Edén, marca el principio de la historia del hombre como una espiral descendiente porque la humanidad se estaba alejando literalmente del Señor, física y espiritualmente. El hecho de que el Jardín fuese vigilado muestra que era un lugar especial, un entorno protegido, que ahora está fuera del alcance de la raza humana. Y por ello, es muy probable que Dios pronto quitó el árbol de la vida y abolió el jardín del Edén. Y no lo volveremos a ver hasta el retorno de Jesús. En  el libro del Apocalipsis se muestra otra vez al árbol de la vida que será dado a aquellos que perseveran en Cristo.

“Todo el que tenga oídos para oír debe escuchar al Espíritu y entender lo que Él dice a las iglesias. A todos los que salgan vencedores, les daré del fruto del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios.” — Apocalipsis 2:7 (NTV)

Y en la nueva ciudad de Dios, el árbol de la vida será para los creyentes.

“Y si alguien quita cualquiera de las palabras de este libro de profecía, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la ciudad santa que se describen en este libro.” — Apocalipsis 22:19 (NTV)

El Señor bloqueó el acceso al árbol de la vida, pero abrió otro camino para que nos pudiéramos acercar de regreso a Él. El camino no es a través del árbol de la vida, sino que la salvación existe a través de un sacrificio, el de nuestro Señor Jesucristo.

“Jesús le contestó: —Yo Soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” — Juan 14:6 (NTV)

[Dice Jesús]”Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” — Lucas 19:10 (RVC)

El velo del Templo se rasgó en dos cuando Jesús murió en la cruz.

Cuando murió Jesucristo en la cruz, este velo del Templo decorado con querubines se partió en dos (Mateo 27:51) simbolizando que el camino a Dios está abierto para ir con Dios nuevamente en Sus términos (Hebreos 10:19-22). Por la fe en Cristo ahora cualquier persona puede entrar en la presencia de Dios.

“En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron en dos.” — Mateo 27:51 (NTV)

“Por Su muerte, Jesús abrió un nuevo camino —un camino que da vida— a través de la cortina al Lugar Santísimo.” — Hebreos 10:20 (NTV)

Si usted aún no ha encontrado el camino de regreso al paraíso, acérquese a Jesucristo, Él es el único camino.

“Pues Dios amó tanto al mundo que dio a Su único Hijo, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” — Juan 3:16 (NTV)

[Dice Jesús] “Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.” — Mateo 7:13-14 (NTV)

[Dice Jesús] “No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de Mi Padre que está en el cielo.” — Mateo 7:21 (NTV)


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