Génesis 4:19-24 – La descendencia de Caín (Parte 2)

En el artículo anterior vimos las primeras 7 generaciones de Adán por la línea de Caín. Las Escrituras no nos explican mucho acerca de estas personas hasta que llegamos a la séptima generación, con Lamec. Es muy probable que Lamec y su familia hayan vivido poco antes del diluvio, y en este estudio tendremos una pequeña muestra de cómo era el mundo antediluviano, en donde veremos que por un lado, se desarrollaron las artes, ganadería, y metalurgia; pero por el otro vemos que hay una decadencia moral que lleva a la poligamia, violencia, y muerte, con consecuencias desastrosas.

Ver. 19 — Lamec se casó con dos mujeres. La primera se llamaba Ada y la segunda, Zila.

El historiador judío Flavio Josefo nos dice que Lamec tuvo 77 hijos con sus dos esposas, pero la Biblia solo nos habla de 4 de sus hijos. No sabemos si la poligamia se inició con Lamec, pero es la primera mención de este pecado en las Escrituras, lo que da testimonio del nivel de degeneración que alcanzó la humanidad quien sería juzgada por el diluvio. Por este versículo podemos saber del carácter insolente de Lamec, quien estaba yendo en contra de la ley del matrimonio dada por Dios, porque esta práctica es una fuente de miseria y corrupción para la familia.

“Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo.” — Génesis 2:24 (NTV)

“Supongamos que un hombre tiene dos esposas y solamente ama a una de ellas, pero ambas le han dado hijos varones. Y supongamos que el primer varón lo haya tenido con la mujer que no ama. Cuando el hombre divida su herencia, no dará la mayor parte al hijo menor —el que tuvo con la esposa que ama— como si fuera el primer hijo varón.” — Deuteronomio 21:15-16 (NTV)

Cuando Lamec se entregó a los deseos de la carne al tener dos esposas, inclusive los nombres de ellas sugieren atractivos sensuales en términos de belleza física: dado que Ada, significa “adornada”, “ornamentada”, o “mañana”; y la segunda esposa representa la sombra de una esposa al ser su amante por placer, porque Zila, parece significar “sombra”, “refugio”, “comodidad”, o “tintineo”. Incluso se piensa que Zila pudo haber seducido a Lamec dadas las costumbres en la sociedad de sus tiempos. Tal vez, él la eligió después de que Ada ya no estuviera tan bella como antes, con el paso de los años. En la actualidad, no estamos lejos de esta promiscuidad, inclusive esto es legal en 58 países, la mayoría son los países musulmanes, hay mormones que practican la poligamia, y la nueva tendencia perversa son los llamados poliamores ¿Ha escuchado de ellos? Sin embargo, Jesús expuso este pecado y reafirmó que el matrimonio es entre un solo hombre y una sola mujer.

“Jesús respondió: —¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. —Y agregó—: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”. Como ya no son dos sino uno, que nadie separe lo que Dios ha unido… Jesús contestó: —Moisés permitió el divorcio solo como una concesión ante la dureza del corazón de ustedes, pero no fue la intención original de Dios.“ — Mateo 19:4-6, 8 (NTV)

Existe otra explicación del porque Lamec pudo tener dos esposas y es porque quería incrementar su dominio y poder al tener una familia más grande en un mundo en el que la desintegración social haría que la supervivencia recaía en el clan más fuerte. Esta estrategia se ha visto con clanes o tribus que han querido mantener el poder a lo largo de la historia.

Ver. 20 — Ada dio a luz a Jabal, quien fue el primero de los que crían animales y viven en carpas.

Jabal, cuyo nombre significa “viajero”, “vagabundo” o “productor”, es el inventor de las carpas necesarias para la vida nómada que tenía y del arte de mantener y administrar todo tipo de ganado, lo que le dio riqueza en esta vida terrenal. A diferencia de Abel quien solo fue solo un pastor de ovejas, ahora vemos como la inventiva y el avance tecnológico que tiene la humanidad aumenta el distanciamiento con Dios, porque ahora la gente como Jabal están ocupados perfeccionando la industria que les proveerá su sustento y les traerá gloria personal, en lugar de glorificar al verdadero proveedor: Nuestro Señor. En la actualidad, nosotros también enfrentamos el mismo problema, porque siempre estamos ocupados con el trabajo y decimos que no tenemos tiempo para el Señor.

“«Grita que los seres humanos son como la hierba. Su belleza se desvanece tan rápido como las flores en un campo. La hierba se seca y las flores se marchitan bajo el aliento del Señor. Y así sucede también con los seres humanos. La hierba se seca y las flores se marchitan, pero la Palabra de nuestro Dios permanece para siempre».” — Isaías 40:6-8 (NTV)

Ver. 21 — El nombre de su hermano fue Jubal, el primero de todos los que tocan el arpa y la flauta.

Jubal significa “traer” o “sonido”, él fue el que desarrolló las habilidades musicales, el primer y más antiguo arte mencionado en la Biblia. Para ello, inventó los instrumentos musicales de cuerda y de viento. Es posible que Jubal haya podido ganarse la vida siendo un trovador vagabundo que tocaba música de un lugar a otro, o pudo haber buscado la gloria de ser un hombre con el talento musical, tal y como los músicos famosos de hoy en día, quienes hacen las giras mundiales y que llenan arenas con sus seguidores. Después de todo, de Jubal tenemos la palabra Jubileo, o el sonido de la trompeta que nos produce jubilo y alegría.

“Entonces, en el Día del Perdón del año cincuenta, haz un fuerte y prolongado toque del cuerno de carnero por todo el país. Aparta este año como un año santo, un tiempo para proclamar libertad por toda la tierra para todos los que viven allí. Será un año de jubileo para ti, cuando puedes volver a la tierra que pertenecía a tus antepasados y regresar a tu propio clan.” — Levítico 25:9-10 (NTV)

Aunque si ha puesto atención a la letra de las canciones más populares de nuestros días, pienso que muchos de ustedes estarán de acuerdo que esta música debió tener sus orígenes en la línea de descendientes de Caín. Pero la música nos fue dada por Dios para que le pudiéramos cantar alabanzas.

“¡Escuchen, ustedes reyes! ¡Presten atención, ustedes gobernantes poderosos! Pues cantaré al Señor; tocaré música para el Señor, Dios de Israel.” — Jueces 5:3 (NTV)

“Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas. Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Él da. Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido.” — Colosenses 3:16 (NTV)

Ver. 22 — La otra esposa de Lamec, Zila, dio a luz un hijo llamado Tubal-caín, el cual se hizo experto en forjar herramientas de bronce y de hierro. Tubal-caín tuvo una hermana llamada Naama.

El nombre de Tubal-caín fue especialmente apropiado, ya que Caín significa “herrero”. Él fue el inventor de la metalurgia. Antes del diluvio el hombre tenía conocimiento acerca de las aleaciones de cobre y latón para crear bronce; y además el proceso para recolectar y fundir hierro. Estas técnicas llevaron siglos a la humanidad para desarrollarlas después del diluvio, ya que el bronce se sabe que se empezó a utilizar en Mesopotamia, y hierro fue desarrollado hasta 1,000 años después por los Hititas. Imagine la tecnología que Tubal-caín utilizó para derretir el hierro a 1,500°C, él tuvo que construir un horno con ladrillos que soportaran estas temperaturas, y que permitiera inyectar aire forzado para elevar la temperatura interna del mismo para alcanzar el punto de fusión del hierro y poderlo moldear en estado líquido. Esto muestra que Dios es quien nos da el conocimiento, al ponerlo en las mentes de los inventores de todas las cosas que tenemos. Ya que ni de “nuestras grandes ideas” podemos enaltecernos. El Señor es quien tiene el control, y Él determina cuándo es el momento apropiado para que nos sea revelado algo nuevo. Por eso, debemos rezar para que Dios nos de sabiduría.

[Dice el Señor] “Llámame y te responderé, y te anunciaré cosas grandes y misteriosas que tú ignoras.” — Jeremías 33:3 (DHH)

“Porque el Señor da la sabiduría; de Sus labios brotan conocimiento e inteligencia.” — Proverbios 2:6 (RVC)

“Él cambia los tiempos y las épocas; quita y pone reyes, da sabiduría a los sabios e inteligencia a los inteligentes.” — Daniel 2:21 (DHH)

El desarrollo de bronce y hierro permitió la manufactura de herramientas para la agricultura y la construcción. Con esto, Dios equipó a Noé para que pudiera cortar los árboles y construir el arca antes de que el diluvio ocurriera.

El Señor nos llena de bendiciones, sin embargo, por la naturaleza carnal del hombre, una vez que el hombre obtuvo el conocimiento de cómo trabajar estos metales, muy probablemente la humanidad empezó a fabricar armas para la guerra, lo que ha de haber resultado en un incremento de la violencia.

“Resulta que en todo el territorio israelita no había herreros, porque los filisteos querían evitar que los hebreos hicieran espadas o lanzas. Por esa razón todos los israelitas tenían que ir con los filisteos para afilar las rejas de sus arados, su azadón, su hacha o su hoz.” — 1 Samuel 13:19-20 (RVC)

“Todo esto he visto al entregarme de lleno a conocer lo que se hace en este mundo y el poder que el hombre tiene de hacer daño a sus semejantes.” — Eclesiastés 8:9 (DHH)

Sin embargo, todo esto será revertido, el armamento será convertido en instrumentos para la agricultura, bajo la dirección de nuestro Señor:

“El Señor mediará entre los pueblos y resolverá conflictos entre naciones poderosas y lejanas. Ellos forjarán sus espadas para convertirlas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No peleará más nación contra nación, ni seguirán entrenándose para la guerra.” — Miqueas 4:3 (NTV)

Existe la teoría de que en la antigüedad se crearon leyendas a partir de los habitantes antediluvianos, y con el tiempo dichas personalidades fueron consideradas dioses, por ejemplo, los romanos tenían al dios Vulcano o Vulcanus, que asemeja a Tubalcaín, y que para ellos era el dios de la metalurgia y del fuego, el inventor de las obras de hierro, bronce, oro y plata que fueron forjadas por fuego.

“Tubal-caín tuvo una hermana llamada Naama”

Naama significa “bella”, “hermosa”, o “agradable”, lo que nos habla de que la sociedad desde entonces buscaba los atributos físicos externos de la carne, como una cara bonita o un buen cuerpo; en lugar de los atributos espirituales como un corazón amoroso o piadoso. En contraste tenemos que Eva, quien seguramente haya sido la mujer más bella que ha vivido, fue llamada por Adán: Eva que significa “vida – porque ella sería la madre de todos los que viven”. Pero la belleza externa es algo vano porque con la edad se pierde, por eso el rey Lemuel nos da el siguiente consejo:

“El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada.” — Proverbios 31:30 (NTV)

“Pero el Señor le dijo: «No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es Mi elegido. Yo Soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Yo miro el corazón.»” — 1 Samuel 16:7 (RVC)

En la leyenda rabínica se dice que Naama se casó con Noé, lo que explicaría porque esta es la última generación en la línea de Caín antes del diluvio. Pero lo más importante, si esto es correcto, sería que uno de los descendientes de Caín encontró gracia ante los ojos del Señor y sería la única persona en esta genealogía que se salvara del juicio del diluvio.

Ver. 23 — Cierto día Lamec dijo a sus esposas: «Ada y Zila, oigan mi voz; escúchenme, esposas de Lamec. Maté a un hombre que me atacó, a un joven que me hirió.

Cada vez que el Espíritu Santo nos describe a Lamec, no nos habla de ninguna virtud acerca de este hombre, sino solamente de sus pecados, crímenes y arrogancia. Como vimos en el estudio pasado, Lamec significa “cautivo, esclavo”, lo indica, que él es un “cautivo” del pecado, como lo fue Caín cuando mató a su hermano (Genesis 4:7). En este punto los efectos del pecado original sobre la humanidad debieron haber alcanzado la cúspide, la creciente violencia en el mundo debió haber desensibilizado a Lamec a tal punto que muestra un desprecio por la vida del joven que mató. La destrucción de la humanidad que ocurre como resultado al proclamar una completa independencia de Dios, es lo que lleva a Lamec a tomar la venganza en sus propias manos, ya que a diferencia de Caín, quien mató a Abel de forma premeditada, Lamec orgullosamente se excusa al informar a su familia que en su caso el asesinato fue en defensa propia. Pero la palabra para joven en hebreo es יֶלֶד – yeled que se refiere a un joven o adolescente vulnerable (o incluso un niño), lo que hace su agresión más repugnante.

Ver. 24 — Si se castiga siete veces a quien mate a Caín, ¡el que me mate a mí será castigado setenta y siete veces!».

Lamec recitó el primer poema que aparece en la Biblia sobre un tema muy oscuro, en alabanza a su ferocidad y es una expresión de su orgullo. En este poema se muestra que la marca de Caín es ampliamente conocida. El discurso de Lamec habla de una venganza desproporcionada en donde el castigo será 77 veces, porque el hombre no busca la justicia, sino sigue a su corazón al extremo de su ferocidad despiadada. Por esta razón vemos que Dios le dio a Moisés la ley del talión (del latín talionis, “idéntica” o “semejante”).

“Pero en caso de muerte, se pagará vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.” — Éxodo 21:23-25 (RVC)

Pero el castigo del que habla Lamec es un reflejo de la sabiduría de este mundo, queriendo expandir el castigo que Dios impuso a cualquiera que matara a Caín, sin entender el porqué del propósito que tiene el Señor. Las palabras de Lamec solo son sus propios deseos expresados a sus esposas para parecer como una persona recta que es bendecida por el Señor, no son un castigo verdadero impuesto por Dios. Él siempre tiene la última palabra y la venganza al final siempre es del Señor.

“A mí me corresponde tomar venganza; ¡en su momento caerán, y les daré su merecido! Ya se acerca el día de su aflicción; ¡pronto viene lo que les tengo preparado!” — Deuteronomio 32:35 (RVC)

Para concluir este estudio, los dejo con la enseñanza de Jesús, en la que como cristianos no debemos buscar la venganza en contra de los que pecan en contra nuestra, sino que necesitamos perdonarlos. La frase “será castigado setenta y siete veces” equivale a setenta veces siete. ¿No les suena familiar? Jesús utilizó las mismas matemáticas no para el tema de la venganza, sino por el contrario: para el del perdón.

“Entonces se le acercó Pedro y le dijo: «Señor, si mi hermano peca contra mí, ¿cuántas veces debo perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le dijo: «No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.»” — Mateo 18:21-22 (RVC)

¡Que Dios los bendiga!


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