Génesis 4:3-5 – Las ofrendas de Caín y Abel (Parte 1)

En el artículo anterior vimos la creación de la familia de Adán y mencionamos a dos de los hijos de Eva. Ahora veremos que, pese a que Eva creía que Caín era el salvador prometido por Dios, su relación con Dios era menos favorable que la de su hermano Abel. Veremos la primer ofrenda registrada en la Biblia hacia Dios y sus resultados. Caín y Abel son el primer ejemplo de lo que es un hombre “religioso” de este mundo, en comparación con un hombre con fe genuina.

Si identificamos claramente que detrás de la serpiente del capítulo 3 estaba Satanás, ahora veremos que el enemigo en el capítulo 4 es la naturaleza pecaminosa carnal y el mundo.

Ver. 3 — Al llegar el tiempo de la cosecha, Caín presentó algunos de sus cultivos como ofrenda para el Señor.

“Al llegar el tiempo de la cosecha”

Este versículo en Reina-Valera fue traducido como “Y aconteció andando el tiempo”, que contiene la palabra hebrea קֵץ – quets, que significa término, o al final del tiempo, o “al final de los días”. En este caso nos habla del tiempo determinado por Dios para que Caín y Abel hicieran una ofrenda, por esta expresión pudo referirse al Shabát (sábado en hebreo), que es el final de los días de la semana, el día que Dios bendijo y declaró como santo (Génesis 2:3) al final de la creación. El Shabát es el día dedicado al Señor, un día para adorarlo y para mantener una comunión semanal con la humanidad. Y el sacrificio permitiría a los oferentes acercarse libremente al Señor cada semana para mantener una estrecha relación con su Creador.

“Pero el séptimo día [Shabát] es un día de descanso y está dedicado al Señor tu Dios…” — Éxodo 20:10a (NTV)

Por otro lado, tenemos la propuesta de la traducción de la “Nueva Traducción Viviente” (NTV), en la que nos habla del tiempo de la cosecha, cuando los frutos de la tierra y los primogénitos del rebaño están disponibles. Las Escrituras no nos informan exactamente cuando ocurrió este evento, pero debió haber sido entre el momento en que los hijos de Adán tuvieron la edad suficiente para seguir el ejemplo de sus padres y que pudieron llevar a cabo sacrificios por si mismos; y por otro lado, esto debió haber sucedido antes del nacimiento de su hermano, Set, quien tomaría el lugar de Abel (Genesis 4:25). Así que tenemos una ventana de tiempo de al menos 100 años porque Set nació cuando Adán tenía 130 años.

“Y Adán vivió ciento treinta años, y engendró un hijo a su imagen y semejanza, y le puso por nombre Set.” — Génesis 5:3 (RVC)

“Caín presentó algunos de sus cultivos como ofrenda para el Señor”

Esta es la primera mención de un sacrificio hecho por el hombre en las Escrituras. Y aunque su origen no se explica en el Antiguo Testamento, podemos inferir que los procedimientos y requerimientos del sacrificio debieron haber sido transmitidos de Adán y Eva a sus hijos, como nos lo revela el Nuevo Testamento en Hebreos 11:4 y Romanos 10:17. La fe de Abel fue aprendida.

Así que la fe viene por oír, es decir, por oír la Buena Noticia acerca de Cristo.” — Romanos 10:17 (NTV)

Nuestros primeros padres disfrutaron de una convivencia y comunicación directa con Dios (Yahveh en hebreo) cuando habitaban en el Jardín del Edén (hasta ese momento no había necesidad de ningún sacrificio), y fueron testigos de las consecuencias de la desobediencia de los mandamientos del Señor. Así que después de la caída y expulsión del Paraíso fue necesario la introducción del sistema de sacrificios periódicos como un medio por el cual los pecadores pudieran acercarse nuevamente a Yahveh. El libro de Hebreos nos habla del principio fundamental para el perdón de los pecados, el cual es aplicado desde que Dios hizo el primer sacrificio para proveer de una apropiada vestimenta de pieles de animales (Génesis 3:21) para Adán y Eva, hasta el sacrificio de sangre que hizo Jesucristo en la cruz.

“Según la ley, casi todo es purificado con sangre; pues sin derramamiento de sangre no hay perdón.” — Hebreos 9:22 (RVC)

Además, nuestros primeros padres debieron haber instruido a todos sus hijos a ser agradecidos con ofrendas como una expresión de gratitud a Dios, a quien le debían todo lo que tenían; también a no acercarse al Señor con las manos vacías, y sobre todo la importancia de adorar correctamente a Dios.

“Celebrarás la fiesta de los panes sin levadura. Tal y como Yo te lo ordené, comerás panes sin levadura durante siete días en el mes de Aviv, que es la fecha establecida, porque en ese mes saliste de Egipto. Y nadie debe presentarse ante Mí con las manos vacías.” — Éxodo 23:15 (RVC)

Observe que la adoración de Dios no es una invención nueva. El concepto del sacrificio fue originado en la mente de nuestro Señor con la intención de que la gente se pudiera acercar y tener comunión con Él. Una vez que la causa de la separación, el pecado, hubiera sido expiada a través de la transferencia de los pecados al animal que es ofrecido (chivo expiatorio), la ira de Dios que estaba destinada originalmente para los pecadores era adjudicada a un “substituto” inocente. El sacrificio, era consumido por el fuego, el cual representa la ira de Dios. Yahveh sabía que el corazón humano se rebelaría en contra del sacrificio de sangre necesario para acercarse a Él. Además, el hombre en su orgullo piensa que sus buenas obras y actos de purificación reemplazan la verdad acerca del sacrificio substituto y la expiación de los pecados que nos ofrece Dios como medio para acercarnos a Él. Sin embargo, el sacrificio es el mecanismo instituido por Dios, y es el mismo camino que ofreció más adelante al pueblo de Judá, pero fue rechazado tal y como lo hizo Caín.

Judá rechaza el camino del Señor — “Esto dice el Señor: «Deténganse en el cruce y miren a su alrededor; pregunten por el camino antiguo, el camino justo, y anden en él. Vayan por esa senda y encontrarán descanso para el alma. Pero ustedes responden: “¡No, ese no es el camino que queremos!”.” — Jeremías 6:16 (NTV)

A pesar de toda la enseñanza que Dios les dio, y aunque Caín y Abel se encontraban bajo las mismas circunstancias (al haber nacido fuera del Jardín del Edén de los mismos padres pecadores y de quienes heredaron la misma naturaleza pecaminosa), vemos que sus ofrendas para sacrificio fueron muy diferentes. Observe que la Biblia no menciona que la ofrenda de Caín haya constado de lo mejor de sus frutos, o que fueran los primeros frutos, sino que solo trajo “algunos de sus cultivos”. Caín al no seguir las instrucciones para el sacrificio mostró un corazón orgulloso, rebelde e incrédulo, porque presentó una ofrenda que era fruto y obra de sus manos.

El sacrificio del malvado es detestable, sobre todo cuando lo ofrece con malas intenciones.” — Proverbios 21:27 (NTV)

 “Si presentas al Señor una ofrenda de grano de la primera porción de tu cosecha, lleva grano fresco, molido y tostado sobre el fuego.” — Levítico 2:14 (NTV)

Además, su ofrenda muestra la ignorancia de Caín acerca de su condición pecadora, con sus consecuencias de muerte y juicio (tal y como ocurrió con sus padres), despreciando este gran privilegio para enmendar su situación, para que sus pecados fueran limpiados y para estar cerca del Señor. Pareciera que Caín solo fue a llevar la ofrenda porque era tiempo de hacerlo, o para cumplir con lo que sus padres le pidieron, pero sin ningún deseo o motivación interna para llevarlo a cabo. Por lo tanto, él y su ofrenda fueron rechazados.

“Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, Yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, Yo los haré tan blancos como la lana.” — Isaías 1:18 (NTV)

La frase “Caín presentó” nos indica que él llevó la ofrenda a un lugar determinado en donde se debía de presentar, un altar para adorar al Señor. ¿Pero en dónde estaba este altar que utilizaron Caín y Abel?

El Jardín del Edén y el Templo de Dios

De acuerdo a las enseñanzas judías, el jardín del Edén simboliza el Templo de Dios. Lo que nos explican es que el primer “Templo” en la tierra fue el “Jardín del Edén” que se encontraba dentro de la tierra de Edén. Y como tenemos 3 divisiones en el Templo, también las tenemos en la tierra del Edén.

El Jardín del Edén tenía 2 secciones: La primera, era el área en donde Dios periódicamente se encontraba con Adán y Eva, que corresponde al “Lugar Santísimo” del Templo, en donde estaba el “Arca de la Alianza y el Asiento de la Expiación” en donde se encontraba la presencia del Señor, Su Shejiná (la gloria de Yahveh).

La segunda sección del Jardín del Edén incluye el resto del mismo, correspondiendo al “Lugar Santo” del Templo al este del “Lugar Santísimo”, en donde los sacerdotes llevaban a cabo sus tareas ceremoniales. Se piensa que por esto, el rey Salomón decoró el templo con flores, granadas y palmeras para asemejar al Jardín del Edén. También, talló querubines en las paredes, haciendo referencia a los ángeles que protegían al Paraíso.

La tercera división corresponde al área afuera del “Jardín del Edén” pero dentro de la tierra de Edén que rodeaba al jardín. Esta es la tierra que habitaron Adán y Eva después de que fueron expulsados del paraíso por la puerta del este. La tierra de Edén corresponde al atrio del Templo, el área en donde se encontraba el altar del Templo para las ofrendas quemadas.

Por lo que se piensa que el altar al que Caín y Abel trajeron sus ofrendas se encontraba afuera de la entrada al este del Jardín del Edén dentro de la tierra de Edén, en donde estaba la “Gloria del Señor” o Shejiná en hebreo, a quien se le presentaron los sacrificios para la expiación de los pecados.

La palabra “altar” viene del hebreo מִזְבֵּחַ – mizbéaj, que a su vez viene de la raíz זָבַח – zaváj, sacrificio, matanza, por lo que mizbéaj que significa “lugar del sacrificio”. De forma que, el altar es el lugar donde la sangre del sacrificio es salpicada (o rociada) para la expiación del pecado . Por lo que la vida del animal sacrificado es presentada como un substituto de la vida de la persona que ofrece el sacrificio.

“Porque la vida del cuerpo está en la sangre. Les he dado la sangre sobre el altar con el fin de purificarlos, para hacerlos justos ante el Señor. Es la sangre, dada a cambio de una vida, la que hace posible la purificación.” — Levítico 17:11 (NTV)

“Luego los sacerdotes mataron los chivos como ofrenda por el pecado y rociaron su sangre sobre el altar para hacer expiación por los pecados de todo Israel.”— 2 Crónicas 29:24a (NTV)

Ver. 4 — Abel también presentó una ofrenda: las mejores partes de algunos de los corderos que eran primeras crías de su rebaño. El Señor aceptó a Abel y a su ofrenda.

“Abel también presentó una ofrenda”

La palabra ofrenda viene del hebreo מִנְחָה – minjá, que se utiliza para describir un “regalo a Dios” que pueden ser tanto ofrendas de animales como de frutos de la tierra.

En este caso la ofrenda de Abel fue “el más excelente sacrificio” de acuerdo a lo designado por Dios, demostrando que él hizo este sacrificio por fe porque entendió que él se podía acercar a Yahveh a través de un sacrificio de la sangre del mejor de sus corderos (una víctima inocente y sin defectos). Su ofrenda fue la manifestación exteriorizada de su fe interna, mostrando su reverencia, humildad, sinceridad y obediencia hacia el Señor, pero lo más importante fue que su sacrificio reveló una fe más profunda en el pacto de Dios, en el Salvador prometido a sus padres (Jesucristo). Podemos concluir que fue el estado de su corazón, el de un hombre justo, el que hizo toda la diferencia para que Dios aceptara su acto de adoración. Abel sabía que él merecía la muerte y el ser juzgado por sus pecados, pero al encontrar un substituto en el sacrificio estaba glorificando a Dios.

Fue por la fe que Abel presentó a Dios una ofrenda más aceptable que la que presentó Caín. La ofrenda de Abel demostró que era un hombre justo, y Dios aprobó sus ofrendas. Aunque Abel murió hace mucho tiempo, todavía nos habla por su ejemplo de fe.” — Hebreos 11:4 (NTV)

[Dice el Señor]”Entonces todas las iglesias sabrán que Yo Soy el que examina los pensamientos y las intenciones de cada persona. Y le daré a cada uno de ustedes lo que se merezca.” — Apocalipsis 2:23b (NTV)

“las mejores partes de algunos de los corderos que eran primeras crías de su rebaño”

Abel no solo trajo al mejor de sus corderos, sino que también seleccionó “las mejores partes” como parte de su ofrenda, esto hace referencia a la grasa del animal, la cual más adelante, en tiempos de Moisés, sería reclamada por el Señor como suya por su dulce aroma.

“Y entonces el sacerdote lo quemará sobre el altar. Es una ofrenda especial de alimento, un aroma agradable al Señor. Toda la grasa le pertenece al Señor.” — Levítico 3:16 (NTV)

Desde la primera ofrenda de Abel presentada al Señor vemos que apunta al sacrificio futuro que haría Cristo por toda la humanidad, el primogénito de Yahveh, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, un Cordero sin mancha ni defecto.

“«Dedícame a todos los primeros hijos varones del pueblo de Israel. Todo primer nacido, tanto de los seres humanos como de los animales, me pertenece».” — Éxodo 13:2 (NTV)

Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.” — 2 Corintios 5:21 (NTV)

En el siguiente artículo terminaremos el estudio de este versículo con la respuesta de Dios con respecto a las ofrendas que ofrecieron Abel y Caín respectivamente y sus consecuencias.

¡Qué Dios los bendiga!


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