Génesis 4:6-7 – La lucha interna de Caín en contra del pecado

En el estudio anterior vimos que la ofrenda de Abel fue aceptada porque por fe hizo un sacrificio aceptable para el Señor, el cual curiosamente siguió las leyes levíticas que Moisés recibiría después de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud. Ahora veremos como la envidia, el orgullo, y la ira de Caín al ser rechazado, lo llevarán a tener una lucha interna en contra del pecado, y teniendo la oportunidad de enmendar su error y vencer al pecado, decide enfrentarlo solo sin darse cuenta de lo vulnerable que está de caer presa del pecado, que lo dominará y hará que termine cometiendo una falta aún mayor.

Ver. 6 — ¿Por qué estás tan enojado? —preguntó el Señor a Caín—. ¿Por qué te ves tan decaído?

Una vez más las Escrituras no nos revelan como fue que Dios (Yahveh en hebreo) se comunicó con Caín, si Él se apareció de forma visible a Caín, o si le habló en algún sueño o visión. Lo que creo es que probablemente lo hizo directamente con Su propia voz hablándole desde entre los querubines a través de la espada llameante (Shejiná, la gloria de Dios), el símbolo visible de la presencia Divina en el Jardín del Edén, desde el lugar en donde muy probablemente presentó su ofrenda al Señor.

“Cada vez que Moisés entraba en el tabernáculo para hablar con el Señor, Moisés oía la voz que le hablaba de entre los dos querubines que estaban sobre la tapa del arca —el lugar de la expiación— que está sobre el arca del pacto. Desde ahí el Señor le hablaba a Moisés.” — Números 7:89 (NTV)

Con estas dos preguntas el Señor muestra que aún no se ha dado por vencido, aun y cuando, ha visto los sentimientos que Caín alberga en su corazón. Yahveh está dando una nueva oportunidad a Caín, de forma similar que lo sucedido con sus padres después de que comieron del fruto prohibido (Génesis 3:9-11), no buscaba regañar a Caín sino hacerlo que admitiera su pecado al ofrecer el sacrificio incorrecto y que se arrepintiera de esto. Y con gran amor lo guía a través de preguntas muy gráficas para describir sentimientos abstractos y mostrarle que no hay una justificación para la ira en contra de su hermano porque su ofrenda no fue aceptada y la de Abel sí; tampoco para su espíritu malvado de descontento y de rebelión en contra de Dios.

“Cuando los pecados ya han sido perdonados, no hay más necesidad de presentar ofrendas por el pecado.” — Hebreos 10:18 (RVC)

Yahveh estaba intercediendo para detener el progreso de los malos pensamientos en la mente de Caín, mediante una interrogación que provoque un autoexamen para que reaccione y se aleje de la ira maligna contra Abel.

“El fruto de estos malos deseos, una vez concebidos, es el pecado; y el fruto del pecado, una vez cometido, es la muerte.” — Santiago 1:15 (RVC)

Caín no sentía tristeza por su pecado, o un espíritu de indagación por su falta, ni una confesión que buscara el perdón de Dios, lo cual muestra lo lejos que se encontraba de un correcto estado mental.

“Pues después de tanto castigo, el pueblo seguirá sin arrepentirse; no buscará al Señor de los Ejércitos Celestiales.” — Isaías 9:13 (NTV)

El Señor no abandona inmediatamente al transgresor, sino que lo expone pacientemente y le instruye sobre cómo él también podría obtener la misma bendición de aceptación de que disfrutaba su hermano menor.

“Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque Él perdonará con generosidad.”— Isaías 55:7 (NTV)

Esto nos debe de servir como lección porque no hay una mirada, pensamiento, o sentimiento de enojo, envidia o malos deseos, y pasiones y descontentos pecaminosos que escape a Su ojo observador. Por lo que como creyentes debemos de buscar la sumisión, el autoexamen y la enmienda de lo que ha estado mal en su enfoque hacia Dios. Nos alienta a regresar al camino correcto para ser aceptado de nueva cuenta por Dios.

“Pues la palabra de Dios es viva y poderosa. Es más cortante que cualquier espada de dos filos; penetra entre el alma y el espíritu, entre la articulación y la médula del hueso. Deja al descubierto nuestros pensamientos y deseos más íntimos. No hay nada en toda la creación que esté oculto a Dios. Todo está desnudo y expuesto ante sus ojos; y es a él a quien rendimos cuentas.” — Hebreos 4:12-13 (NTV)

“Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto; conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos.” — Salmos 139:2 (NTV)

Ver. 7 — Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo

Estas narraciones en la infancia del mundo muestran que Dios habló a los hombres como a los niños, porque no había palabras que expresaran lo que llamamos concepciones abstractas, por lo que utilizó imágenes para entendieran las grandes verdades morales y espirituales en una forma pintoresca. Pero no hay que olvidar que estos primeros hombres como nosotros, aunque simples e infantiles, tenían conciencia y entendían el concepto abstracto del pecado. Sabían la diferencia entre el bien y el mal. Aunque para nosotros hoy en día, las palabras de este versículo son difíciles de comprender en nuestro marco actual y el traducirlas a un lenguaje moderno como el español; sin embargo, Dios transmite algunas lecciones muy solemnes a Caín para que corrija su camino y sea perdonado.

Busquen lo bueno, y no lo malo, y vivirán. Así el Señor, el Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como dicen que está.” — Amós 5:14 (RVC)

Serás aceptado si haces lo correcto”

Dios le dice a Caín que si hubiera obedecido la voluntad de Dios y ofrecido el sacrificio que Él había requerido, entonces sería aceptado. De acuerdo con los principios correctos para darle gloria al Señor, mostrándole amor y devoción con un sacrificio aceptable; en lugar de la falsa adoración sin fe que mostró el día en que hizo la ofrenda. Dios es justo y no podía mostrar parcialidad al aceptar a Caín y su ofrenda si no hacia lo correcto, porque Él no cambia como lo vemos en las instrucciones que da el rey Josafat dio a los jueces.

“Así que tengan cuidado con lo que hacen, y que el temor del Señor sea con ustedes. Con el Señor, nuestro Dios, no hay injusticia, ni acepción de personas, ni hay lugar para el soborno.” — 2 Crónicas 19:7 (RVC)

“Pero si hacen lo que está mal, recibirán el pago por el mal que hayan hecho, porque Dios no tiene favoritos.” — Colosenses 3:25 (NTV)

“Recuerden que el Padre celestial, a quien ustedes oran, no tiene favoritos. Él los juzgará o los recompensará según lo que hagan. Así que tienen que vivir con un reverente temor de Él durante su estadía aquí como «residentes temporales».”— 1 Pedro 1:17 (NTV)

El Señor muestra Su amor, misericordia y paciencia al razonar con este hombre rebelde para tratar de dirigir su corazón, le está dando la opción de elegir libremente el hacer lo correcto para que el pecado de su ofrenda sea perdonado y que él fuera aceptado nuevamente. Le estaba dando el remedio en sus manos para que se enmendara con la esperanza que pusiera su fe en la semilla prometida quien con Su sacrificio brindará la expiación de los pecados y la vida eterna. Jesucristo es la gran ofrenda para la eliminación del pecado, como nos lo explica el apóstol Juan en el libro de Apocalipsis en el que Jesús toca a la puerta de nuestro corazón, y aquellos que la abren reciben el beneficio de esta ofrenda por el pecado. Pero hay mucha gente como Caín que no van a abrirle la puerta al Señor y se quedaran con sus pecados.

“¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes Mi voz y abres la puerta, Yo entraré y cenaremos juntos como amigos.” — Apocalipsis 3:20 (NTV)

“pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado!”

Caín estaba en las primeras etapas del pecado, todavía no había caído tan profundamente en la maldad, por lo que estamos presenciando el progreso de su enojo que comenzó con envidia y celos hacia Abel. Caín se enfurece porque su hermano tenía lo que él no tenía, su orgullo espiritual es herido, su lugar de preeminencia como el primogénito es afectado. Este egoísmo lo conduciría al odio que lo llevaría a cometer el fratricidio que todos conocemos. Caín escuchó al Señor pero endureció su corazón.

“¿Y quiénes fueron los que escucharon a Dios y no quisieron obedecerlo? ¡Pues todos aquellos que Moisés sacó de Egipto!” — Hebreos 3:16 (TLA)

“Si hoy escuchan ustedes Mi voz, no endurezcan su corazón, como en Meriba, como en el día de Masah, en el desierto.” — Salmos 95:7b-8 (RVC)

Esta frase nos dice que Caín no estaba haciendo lo que es correcto y que Dios había encontrado lo que tramaba hacer, cuyas consecuencias eran peores que el pecado inicial.

“El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte”

Esta es la primera vez que se menciona al “pecado” del hebreo חַטָּאָת – “jata-át”, que significa tanto pecado como la “ofrenda quemada para la purificación del pecado”, culpa, castigo. Esta palabra viene de la raíz hebrea חָטָא – jatá, que significa “fallar al blanco (imagínese la flecha de un arquero que no acierta al centro)”, o “salirse del camino”, o “no llegar a alcanzar hasta donde está el objetivo”, se refiere a que ante los ojos del Señor la acción o pensamiento de una persona se queda corto o no alcanza el estándar sagrado de perfección divina. Los israelitas en su vocabulario tienen más de diez palabras para describir el “pecado”. Lo que pone de manifiesto que su relación personal con Dios es su prioridad.

“No eres un Dios que se complazca en la maldad; los malvados no pueden habitar contigo.” — Salmos 5:4 (RVC)

“…Cuando alguien, sin proponérselo, peque contra alguno de los mandamientos del Señor en cuestiones que no deben cometerse, e incurra en alguna de ellas… deberá ofrecer al Señor un becerro sin defecto, como expiación por el pecado cometido.” — Levítico 4:2-3 (RVC)

Por la forma en la que está escrito este versículo en hebreo con la palabra en femenino para pecado, חַטָּאָת – “jata-át”, hace alusión a la serpiente, por lo que el pecado es revelado como un animal salvaje, un depredador, que está acechando a la puerta del corazón humano, con el ansioso deseo de devorar y destruir su alma. El objetivo de Satanás es poder entrar en nuestros corazones y mentes para tentarnos y persuadirnos a que hagamos lo malo, porque sabe que el pecado nos hace sus presas y terminaremos esclavizados al pecado y controlados por el diablo, alejados totalmente de Dios. Por eso Jesucristo es nuestro Salvador, quien limpia los pecados del mundo.

“¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.” — 1 Pedro 5:8 (NTV)

“Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo.” — 2 Corintios 5:21 (NTV)

El Señor vio que la ira de Caín lo llevaría a que cometiera un asesinato, le advirtió de una forma amorosa y clara para que se arrepintiera y abandonara sus malos deseos e intenciones, ya que, de lo contrario, éstos lo hundirían cada vez más en el abismo de la depravación y la venganza. Y al mismo tiempo este pasaje nos sirve como una lección permanente para proceder de la misma manera, para que nos arrepintamos de forma inmediata de nuestros errores y pecados y regresemos a Dios, de forma humilde reconociendo nuestra culpa, y buscando Su misericordia como pecadores que somos, porque el que persiste en el pecado no puede tener la esperanza de recibir ninguna ayuda si se mantiene fuera de los caminos del Señor.

“Recuerden que es pecado saber lo que se debe hacer y luego no hacerlo.” — Santiago 4:17 (NTV)

Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio; pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo.” — 1 Juan 3:8 (NTV)

La traducción de este versículo es bastante complicada ya que la palabra “al acecho” que viene del hebreo רָבַץ – rabats, usada para describir animales en reposo; y “a la puerta” han llevado a relacionar esta frase con Rabisu (“el vagabundo”), un demonio malvado de la mitología acadia que siempre está amenazando la entrada a las casas y escondiéndose en rincones oscuros, acechando para atacar a las personas. Por lo que la narrativa es la personificación del pecado como un espíritu demoniaco que está a la espera de que Caín le abra la puerta para ejercer su poder perspicaz que busca la oportunidad de esclavizar a su víctima para llevarlo por el mal camino y a que tome las opciones equivocadas. Dios pudo haber visto en el corazón de Caín que ya estaba tramando el asesinato de Abel en este punto.

“Sabemos que somos hijos de Dios y que el mundo que nos rodea está controlado por el maligno.” — 1 Juan 5:19 (NTV)

“Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él.” — 1 Juan 3:15 (NTV)

La frase de “ansioso por controlarte” viene de la misma palabra hebrea תְּשׁוּקָה — teshucá, “deseo de dominar” que vimos en Genesis 3:16 cuando Dios le dice a Eva: “y desearás controlar a tu marido”. Aquí el Señor nos da la metáfora de un casamiento entre el pecado y la humanidad descendiente de Adán, en donde el mayor anhelo del pecado es mantener a la humanidad bajo su control caprichoso de un tirano para llevar a los hombres a hacer el mal. El apóstol Pablo nos habla de su constante lucha contra el pecado que lo domina.

“El problema está en mí, porque soy demasiado humano, un esclavo del pecado. Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio… Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí… Quiero hacer lo que es bueno, pero no lo hago. No quiero hacer lo que está mal, pero igual lo hago.” — Romanos 7:14b-15, 17,19 (NTV)

“pero tú debes dominarlo y ser su amo”

Dios nos dice que no somos marionetas en las manos del mal, o de nuestra naturaleza pecaminosa, o de Satanás; siempre y cuando, recurramos a Él para resistir las tentaciones de este mundo. Caín podía haberse arrepentido y ser restaurado, pero su falta de fe y rebelión en contra del Señor hizo que lamentablemente fuera presa del pecado quien se convirtió en su amo. El propósito final del pecado al controlarnos y dominarnos es nuestra auto-destrucción, y somos tan vulnerables a caer en el como lo fue Caín si intentamos enfrentarlo por nuestros propios medios.

“Por lo tanto, pónganse todas las piezas de la armadura de Dios para poder resistir al enemigo en el tiempo del mal. Así, después de la batalla, todavía seguirán de pie, firmes.” — Efesios 6:13 (NTV)

“Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.” — Santiago 4:7 (RVC)

Por ello, la metáfora del pecado como una bestia salvaje lista para atacar en cualquier momento y dominar nuestra voluntad, se refiere a que el pecado dominará a Caín. Esta es la verdad espiritual que Nuestro Señor Jesús nos enseñó en el sermón del monte, en donde el solo odiar a alguien nos lleva a asesinarlo en nuestro corazón. Aunque como sabemos en la horrible historia de Caín, su odio lo llevó a una conclusión fatal.

[Jesús dijo] “Han oído que a nuestros antepasados se les dijo: “No asesines. Si cometes asesinato quedarás sujeto a juicio”. Pero Yo digo: aun si te enojas con alguien, ¡quedarás sujeto a juicio! Si llamas a alguien idiota, corres peligro de que te lleven ante el tribunal; y si maldices a alguien, corres peligro de caer en los fuegos del infierno.” — Mateo 5:21-22 (NTV)

Una lección de este pasaje es que cuando otro creyente o Dios a través de las Escrituras, nos diga que estamos haciendo algo mal o equivocado, examinemos nuestra conducta y elijamos el camino de Dios, no el de Caín por nuestro orgullo. Hoy en día el pecado se encuentra al acecho para atacarnos y destruirnos, y si no lo dominamos seremos sus víctimas, como lo fue Caín. Pero como nos dijo Pablo no podemos hacerlo por si solos, lo que debemos hacer es acercarnos a Dios para recibir por fe, Su fuerza y el Espíritu Santo nos ayudará a dominarlo. Esta es la batalla espiritual que enfrentaremos todos los días de nuestra vida.

Para concluir, vemos que Caín recibió el consejo divino para que se arrepintiera inmediatamente antes de que fuera arrastrado por el pecado, por lo que él no podía fingir que él no sabía las consecuencias que tendría su ira. Pero su orgullo y su enojo lo habían llevado a un punto sin retorno como veremos en el siguiente estudio, en donde el resultado es la muerte de su hermano Abel. El apóstol Juan nos dice que nuestras acciones nos separan en: los que pertenecemos a Dios y los que pertenecen al diablo; además de alentarnos porque nuestro Señor Jesucristo vino a salvarnos del pecado.

“Queridos hijos, no dejen que nadie los engañe acerca de lo siguiente: cuando una persona hace lo correcto, demuestra que es justa, así como Cristo es justo. Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio; pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo.” — 1 Juan 3:7-8 (NTV)

Así que los exhorto a crecer en conocimiento de Dios, en que hagan crecer la semilla del Espíritu Santo que vive en todos los que hemos vuelto a nacer, para que nos alejemos del pecado y cada vez más nos parezcamos más a Jesús.

“Los que han nacido en la familia de Dios no se caracterizan por practicar el pecado, porque la vida de Dios está en ellos. Así que no pueden seguir pecando, porque son hijos de Dios.” — 1 Juan 3:9 (NTV)

¡Qué Dios los bendiga!


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