Génesis 5:1-2 – La Descendencia de Adán (Parte 1)

Como vimos en el artículo anterior, Génesis 5 conecta la Creación con la genealogía de Adán a través de su hijo Set. Este pasaje nos lleva una vez más al día 6 de la Creación cuando Dios creó y bendijo a Adán y Eva, para mostrarnos los primeros 1,656 años de la historia de la humanidad desde Adán hasta Noé y sus hijos. Esto no solo es importante porque toda la humanidad es descendiente de los sobrevivientes del Diluvio, sino que en este capítulo veremos la línea Mesiánica, a través de la cual, Dios cumplirá Su promesa de darnos a nuestro Salvador, Jesucristo. Ahora empecemos con Adán, el hijo de Dios.

Ver. 1 — Este es el relato escrito de los descendientes de Adán. Cuando Dios creó a los seres humanos, los hizo para que fueran semejantes a Él mismo.

Las genealogías de Génesis 5 y 11 van más allá de simplemente registrar la historia. Las genealogías resaltan la bendición que Dios nos dio en el Pacto Edénico, autentifican la herencia familiar validando a los individuos que reciben los derechos del primogénito y mantienen unida la narración del Génesis al mostrar la continuidad familiar. En el caso de Adán, nos dice que el hombre no proviene de diferentes razas como argumenta la teoría de la evolución, sino al contrario, toda la humanidad proviene de una sola pareja, Adán y Eva, no solo somos una raza, sino que somos parte de una sola familia que con el tiempo desarrollamos diferentes tonos de café en nuestra piel a causa de la producción de melanina (la substancia que nos da el color) en nuestro cuerpo, entre más melanina más obscura es la piel.

[Pacto Edénico] “Así que Dios creó a los seres humanos a Su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: «Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo».” — Génesis 1:27-28 (NTV)

Así que no se puede decir que los cristianos somos racistas, porque eso va en contra de nuestras creencias, no podemos odiar a una persona por su tono de piel, al contrario, amamos a nuestro prójimo porque es un Mandamiento de Dios y porque sabemos que todos somos descendientes de nuestros primeros padres.

“Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Éste es el Primero y más importante Mandamiento. Y el Segundo es semejante al Primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos Mandamientos dependen toda la ley y los profetas.»” — Mateo 22:37-40 (RVC)

“Semejantes a Él mismo”

En el Nuevo Testamento Lucas nos presenta la genealogía desde Adán hasta Jesús enfatizando el privilegio que tenía Adán como el hijo de Dios (Lucas 3:23-38).

“Cainán era hijo de Enós. Enós era hijo de Set. Set era hijo de Adán. Adán era hijo de Dios.” — Lucas 3:38 (NTV)

Cuando Moisés nos dice que Dios hizo al hombre a Su semejanza, lo que nos está señalando es que el hombre no solo se parece a Dios al poseer la razón, intelecto y voluntad, sino que se asemeja a Él cuando usa su intelecto para conocer a Dios, y su voluntad para hacer la voluntad de Dios. Si el hombre que fue creado en la imagen y semejanza de Dios no hubiera pecado, entonces Adán y sus descendientes hubieran vivido para siempre, llenos de alegría y felicidad, buscando constantemente hacer la voluntad de Dios. Pero cuando el pecado fue introducido al mundo, la imagen y la semejanza de Dios que Adán poseía se perdieron en la caída. Y a partir de ahí, la carne (nuestra naturaleza pecaminosa) se empezaría a oponer a las cosas de Dios, desde el nacimiento hasta que fuera destruida por la muerte.

“¡Qué aflicción les espera a los que me han abandonado! Déjenlos morir porque se han rebelado contra mí. Yo deseaba redimirlos pero han dicho mentiras de mí.” — Oseas 7:13 (NTV)

Por eso, desde los tiempos de Adán, el Señor nos ha revelado diferentes mecanismos para que podamos regresar a Él a través de Sus decretos, ordenanzas, mandamientos, pactos, y la enseñanza de Su Palabra para ayudarnos a combatir la carne y a nuestra alma corrupta por el pecado que solo nos llevará a dañarnos a nosotros mismos y a separarnos de nuestro Creador. Porque no podemos acercarnos al Señor por nosotros mismos. Por eso el hombre desde el inicio creó religiones y filosofías que lo alejaron de Dios y el hombre buscó formas de racionalizar su comportamiento, justificando sus deseos carnales.

“Pues, desde la creación del mundo, todos han visto los cielos y la tierra. Por medio de todo lo que Dios hizo, ellos pueden ver a simple vista las cualidades invisibles de Dios: su poder eterno y su naturaleza divina. Así que no tienen ninguna excusa para no conocer a Dios. Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión. Afirmaban ser sabios pero se convirtieron en completos necios. Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles.” — Romanos 1:20-23 (NTV)

Por eso hoy, gozamos del beneficio porque, para poder conocer a Dios, Jesús nos da el regalo de Su Espíritu para que se una a nuestro espíritu para ayudarnos a acercarnos al Señor, para que entendamos las Escrituras, nos provee del deseo de obedecer Sus mandamientos, y nos provee la fuerza que nos dirige para cambiar el rumbo de nuestras vidas para seguir la voluntad de Dios. Es decir, una nueva naturaleza al volver a nacer en Él. ¡Es maravilloso!

[Dice Jesús] “Me refiero al Espíritu Santo, quien guía a toda la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo busca ni lo reconoce; pero ustedes sí lo conocen, porque ahora Él vive con ustedes y después estará en ustedes.”— Juan 14:17 (NTV)

“Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo.” — Efesios 4:24 (NTV)

Ver. 2 — Los creó hombre y mujer, y los bendijo y los llamó «humanos».

Este versículo fue traducido en Reina-Valera (RVC) como: “Los creó hombre y mujer, y los bendijo. El día en que fueron creados les puso por nombre Adán.” No los llamo Adán y Eva, sino que dos personas se volvían uno en el acto de matrimonio. Esencialmente, Moisés nos vuelve a recordar acerca de la primer boda que se celebró en el sexto día de la Creación en donde Dios mismo ofició la primera ceremonia de matrimonio, y los llamó señor y señora Adán. ¡Debió haber sido increíble, la boda perfecta, en donde Dios como el Padre de los contrayentes proveyó de todo lo necesario para la celebración! Y además, el Señor les dio como regalo de bodas, nada más ni nada menos que “el Pacto Edénico”, por el cual, el Señor estaba instituyendo el matrimonio como la forma en la que la humanidad sería el representante de Dios en la tierra, los haría fructíferos (nada les faltaría), se podrían multiplicar (tener descendencia para poblar el planeta), y tendrían dominio sobre toda la creación. ¡Dios les dio el regalo perfecto sin pedir nada a cambio!

“Sin embargo, en el Señor, ni la mujer existe aparte del hombre ni el hombre aparte de la mujer.” — 1 Corintios 11:11 (NVI)

El matrimonio es tan importante para el Señor que el primer milagro de Jesús hizo fue durante una boda de Caná al convertir el agua en vino.

“Cuando el maestro de ceremonias probó el agua que ahora era vino, sin saber de dónde provenía.” — Juan 2:9 (NTV)

Por eso el matrimonio es tan sagrado para el Señor, cuando dos personas se casan se vuelven una sola persona, no solo sus cuerpos y emociones son las que se unen, sino que sus mismas almas son unificadas. Dios hizo las reglas del matrimonio simples para nosotros. Él ordenó que el matrimonio fuera de por vida. Por eso es tan triste ver como el hombre ha corrompido y se ha burlado de este regalo del Señor al tergiversar su propósito al unir a personas del mismo sexo yendo en contra de Sus mandatos, o cuando las personas cometen adulterio, prostitución, poligamia, bestialidad, y hasta ciertos casos de divorcio son formas de rebeldía directa en contra del Señor.

No practiques la homosexualidad, al tener relaciones sexuales con un hombre como si fuera una mujer. Es un pecado detestable.” — Levítico 18:22 (NTV)

¿No se dan cuenta de que sus cuerpos en realidad son miembros de Cristo? ¿Acaso un hombre debería tomar su cuerpo, que es parte de Cristo, y unirlo a una prostituta? ¡Jamás! ¿Y no se dan cuenta de que, si un hombre se une a una prostituta, se hace un solo cuerpo con ella? Pues las Escrituras dicen: «Los dos se convierten en uno solo». Pero la persona que se une al Señor es un solo espíritu con Él.” — 1 Corintios 6:15-17 (NTV)

Esta fuerte campaña de confusión sexual que es tan prevalente en nuestros días, fomentada por los medios, las escuelas, los gobiernos, solamente puede estar orquestada a nivel espiritual por Satanás. Lo que busca es influenciar a las personas para pecar en contra de las ordenanzas del Señor. El mayor propósito de esto es atacar a la familia, la base de la sociedad, que forman las naciones; ya que, al tener familias disfuncionales, Satanás está logrando su objetivo al alejar a las personas de Dios.

“Pues la ley no fue diseñada para la gente que hace lo correcto. Es para los transgresores y rebeldes, para los desobedientes a Dios y los pecadores, para quienes no consideran nada sagrado y que profanan lo que es santo… La ley es para los que cometen inmoralidades sexuales o los que practican la homosexualidad… o los que hacen cualquier otra cosa que contradiga la sana enseñanza” — 1 Timoteo 1:9a-10 (NTV)

La palabra «humanos» viene del hebreo אָדָם – adám, que también significa hombre, rojo, humanidad, y por supuesto el nombre de Adán. Por eso cuando se lleva a cabo el matrimonio de Adán y Eva, Dios los llama señor y señora “Adán”. Esta es la razón por la que en algunos países la esposa toma el apellido del esposo cuando se casa. Es importante recalcar que cuando hablamos de la humanidad, estamos diciendo que Dios creó a la raza humana como hombre y mujer. Y como cristianos no debemos seguir la rebeldía de la naturaleza pecaminosa del hombre que hoy en día es tan popular fomentando la confusión sexual en lugares como Facebook, que se jacta de permitir a sus subscriptores el elegir entre 70 diferentes “sexos”. La Biblia y la ciencia confirman que solo hay dos sexos, hombre o mujer, y todas las demás opciones solo están en la mente corrupta del hombre.

“Jesús respondió: —¿No han leído las Escrituras? Allí está escrito que, desde el principio, “Dios los hizo hombre y mujer”. —Y agregó—: “Esto explica por qué el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su esposa, y los dos se convierten en uno solo”.” — Mateo 19:4-5 (NTV)

“Pero desde el principio de la creación “Dios los hizo hombre y mujer”.” — Marcos 10:6 (NTV)

Jesús, nuestro Creador, nos está confirmando que Él solo creó a la humanidad como hombre y mujer en el glorioso sexto día de la Creación. Y nos agrega que ese día fue el “principio”, Jesús no está diciendo que pasaron billones de años antes de que Él creara a la humanidad. Así que la teoría de la evolución queda descartada automáticamente, y tampoco evolucionamos de 2 a 70 sexos como nos quieren hacer creer. No es que las personas tengan genes que les estén causando esta confusión sexual, como se ha demostrado con los estudios de gemelos idénticos en donde uno dice estar confundido en su sexualidad y el gemelo que tiene los mismos genes declara su sexo correctamente. Es el pecado el que lleva a estas personas a declarar su confusión sexual. El apóstol Pablo nos dice: “No se engañen a sí mismos”.

“¿No se dan cuenta de que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios? No se engañen a sí mismos. Los que se entregan al pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o son prostitutos o practican la homosexualidad.” — 1 Corintios 6:9 (NTV)

“¡Huyan del pecado sexual! Ningún otro pecado afecta tanto el cuerpo como este, porque la inmoralidad sexual es un pecado contra el propio cuerpo.”— 1 Corintios 6:18 (NTV)

Cuando Adán fue creado, el Señor creó dos en uno. La distinción de sexos enfatiza Su bendición ya que permite nuestra procreación. Esto simboliza a Cristo y Su novia, la iglesia que fue escogida para Él para hacerse uno cuando los creyentes estamos en Él.

Incluso antes de haber hecho el mundo, Dios nos amó y nos eligió en Cristo para que seamos santos e intachables a sus ojos.” — Efesios 1:4 (NTV)

“Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús.” — Gálatas 3:28 (NTV)

Para concluir la primer parte de este estudio los dejo con estos pasajes que nos hablan del amor que siente nuestro Creador hacia nosotros al punto que desea una unión matrimonial por la eternidad con todo aquel que lo ame.

[Jesús dijo] “«El reino del cielo también puede ilustrarse mediante la historia de un rey que preparó una gran fiesta de bodas para su hijo.” — Mateo 22:2 (NTV)

Pues tu Creador será tu marido; ¡el Señor de los Ejércitos Celestiales es su nombre! Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el Dios de toda la tierra.” — Isaías 54:5 (NTV)

“Alegrémonos y llenémonos de gozo y démosle honor a Él, porque el tiempo ha llegado para la boda del Cordero, y su novia se ha preparado. A ella se le ha concedido vestirse del lino blanco y puro de la más alta calidad».” — Apocalipsis 19:7-8a (NTV)

¡Que Dios los bendiga!


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