Génesis 5:21-22 – Enoc ¿Un Profeta Antediluviano? (Parte 1)

En el artículo anterior vimos el efecto del pecado en la muerte de los descendientes de Adán (Romanos 6:23). La muerte no era parte del plan original de Dios para la Creación. La muerte es el resultado del pecado, no la forma en que se supone que debe de funcionar el universo. Pero como veremos en este artículo algo diferente pasó con Enoc, Dios nos muestra que Su poder es muy superior al de la muerte, ya que Enoc aún no ha muerto, porque Dios se lo llevó de la tierra sin que muriera. Seguramente el Señor tiene un propósito especial para este extraordinario profeta antediluviano.

Ver. 21 — Vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén.

Enoc es traducido del hebreo חֲנוֹךְ – Janój, cuya raíz es “janáj”, que significa “enseñar, entrenar, dedicar, inaugurar”. Enoc es la 7ª generación de Adán. Nació en el año 622 desde la Creación y conoció a los primeros 9 patriarcas de la línea Mesiánica, al único que no conoció fue a su bisnieto Noé, quién nació 69 años después de que Enoc fue tomado por Dios. Enoc pudo convivir con Adán por 308 años antes de que Adán falleciera (siendo el único de los patriarcas que murió cuando Enoc vivió en la tierra). Además, las Escrituras nos revelan en el Nuevo Testamento algo que permaneció oculto en el Antiguo Testamento, que Enoc fue un profeta, esto lo sabemos por el libro de Judas, y entre otras cosas, sabemos que Enoc profetizó acerca de la segunda venida de Cristo desde los tiempos antediluvianos.

“De éstos también profetizó Enoc, en la séptima generación desde Adán, diciendo: “El Señor vino con muchos millares de Sus santos, para ejecutar juicio sobre todos, y para condenar a todos los impíos de todas sus obras de impiedad, que han hecho impíamente, y de todas las cosas ofensivas (duras) que pecadores impíos dijeron contra El.”” — Judas 14-15

Enoc tuvo hijos e hijas como lo menciona el versículo 22, pero la Biblia solo nos habla de uno de sus descendientes, quien pertenece a la línea Mesiánica. Enoc le puso un nombre poco convencional a su hijo al llamarlo Matusalén, del hebreo מְתוּשֶׁלַח – Metushélaj, que viene de dos raíces hebreas: mut que significa muerte, y shaláj que significa “traer o enviar para”. Por lo que Matusalén significa “Su muerte traerá”. Al escoger este nombre profético para su hijo, Enoc nos muestra que muy probablemente el Señor (Yáhweh en Hebreo) ya lo habría llamado a servir como un profeta de Dios, y le reveló la importancia que tendría su hijo, porque “su muerte traería el Juicio en la humanidad” a través del Diluvio. Lo que nos muestra el gran amor de Dios, quien esperó para que los seres humanos regresaran a Él el periodo equivalente a la vida de la persona que más tiempo ha vivido sobre la faz de la tierra: 969 años. Sin embargo, la humanidad no corrigió su camino, y prefirió seguir alejada de Dios, y por ello, todo el mundo fue juzgado con el Diluvio.

“El total de los días de Matusalén fue de 969 años, y murió.” — Génesis 5:27 (NBLH)

Imagine lo difícil que ha de haber sido para Enoc cada vez que Matusalén se enfermaba. Enoc y toda su familia debieron haberse preocupado muchísimo esperando que el niño no fuera a fallecer, porque su muerte marcaría el inicio de la catástrofe profetizada por el Señor. Pero gracias a Dios, nada le pasó a Matusalén durante los 300 años que Enoc vivió en la tierra, Enoc inclusive alcanzó a convivir con el hijo de Matusalén: su nieto Lamec por 113 años.

Ver. 22 — Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas.

Dios originalmente creó a la humanidad en Su imagen como nos dice Génesis 1:26: “Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros”, y nos permitió tener dominio sobre la Creación y comunión con Dios. Pero cuando Adán y Eva desobedecieron, desapareció la semejanza a Su imagen (Génesis 5:3, Juan 3:6), el dominio de la Creación, y la comunión con Él. Y ya no tuvieron acceso al Paraíso (Génesis 3:23-24). Nuestros primeros padres murieron espiritualmente y no hubo más comunión porque los humanos nos convertimos en pecadores. Hasta que un hombre llegó a caminar con Dios otra vez. Inclusive la palabra en hebreo para caminar, הָלַךְ – haláj es la misma utilizada en Génesis 3:8 para describir a Dios caminando en el Jardín del Edén para convivir de forma muy cercana con Adán y Eva. Enoc restableció esta relación íntima con nuestro Creador.

Caminaré entre ustedes; seré su Dios, y ustedes serán Mi pueblo.” — Levítico 26:12 (NTV)

“Y caminó Enoc con Dios”

Esta es una expresión metafórica que describe el estilo de vida de la persona en relación a su devoción por el Señor. Las Escrituras nos muestran diferentes grados o tipos de relación que podemos tener con Dios durante nuestra vida, definido de la siguiente manera: “caminar detrás de Dios”, “caminar delante de Dios”, o “caminar con Dios”.

Porque el Señor tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte y para derrotar a tus enemigos de delante de ti, por tanto, tu campamento debe ser santo; y Él no debe ver nada indecente en medio de ti, no sea que se aparte de ti.” — Deuteronomio 23:14 (NBLH)

Caminando detrás de Dios”: La primera etapa de nuestra vida como cristianos vueltos a nacer es cuando seguimos o “caminamos detrás de Dios”, cuando damos nuestros primeros pasos como creyentes en los caminos del Señor, aprendiendo acerca de Su amor y carácter, Sus Mandamientos, Sus bendiciones, la Buena Noticia del Evangelio, y de que seremos juzgados por Dios. Es cuando crecemos espiritualmente imitando el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo. Siendo Sus ovejas que obedecen Su voz, caminando en Sus pasos. Esta etapa es ilustrada cuando el pueblo de Israel dependió totalmente del Señor en el desierto rumbo a la Tierra Prometida:

El Señor iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.” — Éxodo 13:21 (NBLH)

Sigamos la recomendación del rey Salomón dependiendo del Señor y no de nosotros mismos.

Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca Su voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.” — Proverbios 3:5-6 (NTV)

Camine detrás de Dios y asegúrese de no ir delante de su Guía, lo cual lo puede descarriar, e incluso puede perder su dirección y al Guía (Proverbios 1:28-31).

“La insensatez del hombre pervierte su camino, y su corazón se irrita contra el Señor”. — Proverbios 19:3 (NBLH)

“El camino del necio es recto a sus propios ojos, pero el que escucha consejos es sabio.” — Proverbios 12:15 (NBLH)

“Para que anduvieran como es digno del Dios que los ha llamado a Su reino y a Su gloria.” — 1 Tesalonicenses 2:12 (NBLH)

Para saber si va por el camino correcto pregúntese: ¿Lo que estoy haciendo es para la gloria de Dios? ¿Estoy más cerca de Jesucristo hoy que el año pasado, o que hace diez años?

Deberás seguir al SEÑOR tu Dios y obedecerlo. Cumplirás Sus Mandamientos, lo obedecerás, lo adorarás y le serás fiel.” — Deuteronomio 13:4 (PDT)

“Por lo tanto, imiten a Dios en todo lo que hagan porque ustedes son Sus hijos queridos.” — Efesios 5:1 (NTV)

Caminando delante de Dios”: El ejemplo que nos da la Biblia es la fe de Abraham a quien el Señor le dijo que caminara delante de Él y el Señor supervisaría a Abraham guiando sus pasos para hacerlo perfecto (Hebreos 11:8-10). Para llegar a este punto en nuestra madurez espiritual tuvimos que haber experimentado una transformación de nuestra conducta al seguir los senderos de Dios, y ahora nuestra alma se ha amoldado a la voluntad del Señor, estamos conscientes en cada momento de nuestras vidas que estamos bajo la supervisión (Salmos 14:2; Crónicas 28:9) y presencia divina.

“Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció, y le dijo: “Yo Soy el Dios Todopoderoso; Anda delante de Mí, y sé perfecto.” — Génesis 17:1 (NBLH)

“Pues Tú has librado mi alma de la muerte, y mis pies de tropiezo, Para que yo pueda andar delante de Dios en la luz de la vida.” — Salmos 56:13 (NBLH)

Caminamos adelante del Señor en busca de Su sabiduría y Su retroalimentación para saber que nuestros caminos están en el centro de Su voluntad. En este punto, la transformación espiritual interna se muestra externamente con los frutos del Espíritu que revolucionan nuestras vidas encaminándonos hacia nuestra perfección en el proceso conocido como santificación.

“Por eso andaré siempre delante del Señor en esta tierra de los vivos.” — Salmos 116:9 (CST)

Para que anden como es digno del Señor, haciendo en todo, lo que Le agrada, dando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.” — Colosenses 1:10 (NBLH)

Caminando con Dios”: Esta es una forma simple de explicar una relación con la comunión más íntima que podemos tener con Dios. En este nivel la persona es gobernada por una sumisión total a la voluntad del Señor, a Sus Mandamientos, ordenanzas, estatutos y providencias; el propósito de su vida es la gloria de Dios y la necesidad de hacer lo que a Él le agrada; denota una relación de convivencia y respeto que busca una comunión constante con Él; y una fe que produce una pureza de pensamiento, palabra y acción; todo esto, en conjunto, acerca aún más a la persona para caminar con Dios, cuando el conocimiento del carácter del Señor crece al ser revelado por el Espíritu Santo, quien llena el espíritu del creyente con esta sabiduría. El profeta Amós nos explica que, para caminar con Dios, tenemos que estar 100% de acuerdo con Él para llegar al mismo lugar. Ningún pecador puede caminar con Dios porque no tiene nada en común con Él, es más, su corazón está en contra de su Creador. El pecado lo separa de Él, así que el primer requisito para “caminar con Dios” es confesar, arrepentirse y separarse del pecado diariamente para poderse acercar a la santidad del Señor. Es como entrenar al hacer ejercicios, en moralidad, para poder caminar con Dios eliminando toda interferencia de su naturaleza carnal o pecaminosa.

“¿Pueden dos caminar juntos sin estar de acuerdo adonde van?” — Amós 3:3 (NTV)

“Pero si andamos en la Luz, como Él está en la Luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo nos limpia de todo pecado.” — 1 Juan 1:7 (NBLH)

La frase “caminó Enoc con Dios” se repite 2 veces, en los versículos 22 y 24 para enfatizar la relación tan cercana y personal en la comunión que Enoc tuvo con Dios Todopoderoso. Esta repetición también nos ayuda a descartar cualquier idea de que su corta vida en la tierra hubiera sido un castigo por sus pecados. Al contrario, este énfasis en la Biblia es para que aprendamos de la fe superior que Enoc tuvo por al menos 300 años, y aunque no conozcamos muchos detalles de su vida, podemos equiparar su fe con la de otra persona que veremos en Génesis 6, quién también “caminó con Dios”, y quien además es un descendiente de Enoc: su bisnieto, Noé. ¿Me pregunto si Enoc haya influenciado a Noe aún y cuando no se conocieron? Noé mantuvo su fe en Dios durante todos los años que tardó en hacer el Arca (Génesis 6:9); o Moisés, quien habló cara a cara con Dios; o Jacob, quien luchó y fue bendecido por Dios. Cuando las Escrituras nos dicen que Enoc y Dios caminaron juntos, nos muestran una reconciliación que no había ocurrido desde que Adán y Eva fueron expulsados del jardín del Edén, después de más de 600 años. Como vimos desde Génesis 4, la humanidad se fue corrompiendo y alejando de Dios desde el pecado original. Mientras que las otras personas vivían para sí mismos y para el mundo, Enoc vivía para Dios.

“Éstos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; caminó Noé con Dios.” — Génesis 6:9 (RVR1995)

El profeta Malaquías nos habla del pacto que Dios hizo con los sacerdotes Levitas de Israel, para que “caminaran con Él”, vea lo que nos describe, lo cual se parece mucho a lo que los cristianos vueltos a nacer debemos de hacer al servicio de Dios. Por eso el apóstol Pedro nos dice que somos sacerdotes y como tales debemos comportarnos (1 Pedro 2:9; Apocalipsis 1:6,20:6).

“Mi pacto con él [Levi] era de vida y paz, las cuales le di para que Me reverenciara; y él Me reverenció, y estaba lleno de temor ante Mi Nombre. La verdadera instrucción (ley) estaba en su boca, y no se hallaba iniquidad en sus labios; en paz y rectitud caminaba conmigo, y apartaba a muchos de la iniquidad. Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el mensajero del Señor de los ejércitos.” — Malaquías 2:5-7 (NBLH)

Jesús nos revela que los que “caminan con Él” y no con el mundo serán los vencedores que son dignos de ser anunciados en la Corte Celestial como Suyos y vivirán con Él por toda la eternidad. El hombre no nació para morir, sino que nació para vivir, y la vida es para caminar con Dios, esta es la clave para romper las cadenas que crea la maldición del pecado.

“Sin embargo, hay algunos en la iglesia de Sardis que no se han manchado la ropa con maldad. Ellos caminarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. Todos los que salgan vencedores serán vestidos de blanco. Nunca borraré sus nombres del Libro de la Vida, sino que anunciaré delante de Mi Padre y de sus ángeles que ellos me pertenecen.” — Apocalipsis 3:4-5 (NTV)

Un punto relevante a mencionar en este versículo es que por primera vez en la Biblia tenemos la palabra hebrea para Dios como “HaElohím” – הָֽאֱלֹהִים. El artículo definido “ha” precediendo a “Elohim”, se traduce como “El [verdadero] Dios”, distinguiendo enfáticamente al Dios con el que Enoc estaba caminando como el único y verdadero Dios, Yáhweh. Aquí hay otra prueba sutil de que la sociedad en la época de Enoc había abandonado al verdadero Dios, para practicar la idolatría, la adoración a falsos dioses, y el politeísmo. No puedes caminar con Dios y con el mundo. Enoc caminó con Dios durante 300 años, sufrió con el mundo en medio de una sociedad muy corrupta y malvada.

Porque Yo soy Dios, y no hay otro; Yo soy Dios, y no hay ninguno como Yo, que declaro el fin desde el principio y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho. Yo digo: ‘Mi propósito será establecido, Y todo lo que quiero realizaré.’” — Isaías 46:9-10 (NBLH)

Aunque todos los pueblos anden cada uno en el nombre de su dios, Nosotros andaremos en el nombre del Señor nuestro Dios para siempre.” — Miqueas 4:5 (NBLH)

“Después que engendró a Matusalén”

Existen dos posturas para la interpretación de este versículo. Por un lado, aunque el texto original en hebreo permite la idea de que hubo un cambio en la vida de Enoc durante el periodo cuando nació Matusalén, y que fue este evento el que lo llevó a “caminar con el Señor”. Es una interpretación muy forzada, pero es la que tenemos en el Tárgum de Onquelos, la traducción del Pentateuco al arameo, que dice: “Y Enoc caminó en el temor del Señor, después de que había engendrado Matusalén”. Esta traducción refuerza la idea de que después del nacimiento de su hijo, ocurrió un cambio en la vida de Enoc.

Pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes; y serán Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.”” — Hechos 1:8 (NBLH)

Pero por otro lado, la otra alternativa es que Enoc siempre siguió los caminos el Señor toda su vida. La Septuaginta, la traducción al griego nos dice: “Y Enoc continuó agradando a Dios después de que engendró a Matusalén …”, mostrando que Enoc vivía para agradar al Señor antes de este evento. Enoc dedicó su vida totalmente al servicio del Señor, él es una persona que agrada a Dios (Hebreos 11:5). ¿Se imagina qué asombrosa persona debe ser Enoc para agradar al Señor?

“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.” — Jeremías 1:5 (RVR1960)

Así que no sabemos cuándo a ciencia cierta cuando fue que Enoc recibió al Espíritu de Dios en su vida, y volvió a nacer, iniciando su llamado a servir al Señor como Su profeta, pero si fueron 300 ó 365 años, él caminó con Dios sin dejarse influenciar por el pecado de la sociedad a su alrededor.

“Enséñame, oh Señor, Tu camino; andaré en Tu verdad; unifica mi corazón para que tema Tu nombre.” — Salmos 86:11 (NBLH)

Continuaremos descubriendo más información acerca de la vida asombrosa de Enoc en nuestro siguiente artículo, veremos sus profecías y la milagrosa forma en la que dejo este mundo, y examinaremos si su ministerio y propósito final habrá acabado o no.

¡Que Dios los bendiga!


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