Génesis 5:23-24 – Enoc ¿Un Profeta Antediluviano? (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que pudimos reconstruir parte de la vida de Enoc con la información de unos pocos versículos de las Sagradas Escrituras. Ahora continuaremos descubriendo más acerca de este profeta antediluviano, y cuál puede ser el motivo por el cual Enoc no ha muerto después de que Dios se lo llevó de la tierra al cielo.

Enoc – ¿Fue un profeta de Dios?

La Biblia nos dice que Dios siempre ha mandado profetas para advertirnos en caso de que vayamos por el camino equivocado y para que nos digan qué debemos de hacer para regresar a Él. De hecho, Jesús nos dice que el primer profeta que se nos envió fue Abel; y no dudaría que esa fue una de las razones por las que Caín haya matado a su hermano.

“Para que la sangre de todos los profetas, derramada desde la fundación del mundo, se le cargue a esta generación. Desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y la casa de Dios. Sí, les digo que le será cargada a esta generación.’” — Lucas 11:50-51 (NBLH)

Después al ver cómo el pecado iba corrompiendo a la humanidad, Dios asignó a Enoc, el segundo profeta que es mencionado en las Escrituras, la tarea de profetizar a los hombres incrédulos antediluvianos para que se arrepintieran de sus caminos y regresaran al Señor para que alcanzaran vida eterna a través de la fe en la promesa de la semilla de la mujer que fue dada a Adán, quien todavía estaba vivo. También les advirtió acerca del tiempo que tenían para arrepentirse, su tiempo límite era hasta que ocurriera la muerte de su hijo, Matusalén.

En el libro de Judas, se describen 3 profecías del final de los tiempos: 1) La Segunda Venida de Cristo con incontables millares de sus santos; 2) el Juicio de Dios; 3) La condición prevalecerá durante los últimos días.

Enoc, quien vivió en la séptima generación después de Adán, profetizó acerca de estas personas. Dijo: «¡Escuchen! El Señor viene con incontables millares de sus santos para ejecutar juicio sobre la gente de este mundo. Declarará culpables a los seres humanos por todos los actos perversos que cada uno haya hecho y a los pecadores rebeldes por todos los insultos que hayan dicho contra Él».” — Judas 14-15 (NTV)

Enoc, a solo 7 generaciones de Adán, pudo ver los efectos del pecado en el mundo hasta el final de los tiempos, pudo apreciar la similitud de la humanidad antes del Diluvio, en los tiempos de Noé (el primer Juicio de la raza humana a nivel global), y la sociedad de los últimos días, las cuales estaban totalmente alejadas de Dios, sin ninguna preocupación por las cosas espirituales, solo buscando satisfacer los placeres de su propia carne. Enoc llegó a ser testigo de la Segunda Venida de Jesucristo, el Juicio de los creyentes, y al terminar Su Reinado de Mil años aquí en la tierra, el Juicio final del resto de la humanidad (y de los ángeles caídos).

Cuando el Hijo del Hombre regrese, será como en los días de Noé. En esos días, la gente disfrutaba de banquetes, fiestas y casamientos, hasta el momento en que Noé entró en su barco y llegó el diluvio y los destruyó a todos.” — Lucas 17:26-27 (NTV)

Acerca de estos versículos en Judas, John Bunyan (el autor del Progreso del Peregrino) conectó, en sus comentarios “Una Exposición de los Primeros Diez Capítulos de Génesis” (publicado en 1691), la relación de que Enoc siendo “la séptima generación después de Adán”, es la imagen que representa el séptimo gran día del Señor, siendo cada generación desde Adán un símbolo de mil años en el plan de Dios para este mundo. Con ello, Enoc representa los últimos mil años en los que Jesucristo reinará aquí en la tierra durante el “Milenio” y literalmente estaremos “caminado con Dios” durante este periodo.

El Libro de Enoc

Adicionalmente quería mencionar también acerca del “Libro de Enoc” que conocemos hoy en día, este no es un libro que fuera aceptado por el Canon Judío o Cristiano para formar parte de la Biblia. Inclusive no se considera que lo haya escrito Enoc, sino que fue escrito bajo este seudónimo durante el segundo o primer siglos antes de Cristo. El Libro de Enoc se encuentra en una categoría totalmente diferente de las Escrituras, aunque puede ser de algún valor como una ventana para entender lo que pensaban algunos judíos en la antigüedad. La tradición judía estaba muy interesada en la historia de Enoc, quien había recibido la revelación divina sobre “todos los misterios” y que los había registrado por escrito en libros apocalípticos. En estos libros se describe al patriarca Enoc advirtiendo y exhortando a su hijo Matusalén y a todos sus contemporáneos a reformar sus malos caminos; habla sobre religión y por qué el diluvio era moralmente necesario; explora los misterios en la tierra y el cielo; describe la corrupción de Genesis 6:4, en la que los ángeles caídos tomaron mujeres como esposas, y les enseñaron secretos divinos que estaban prohibidos para los hombres; también menciona profecías acerca de la Segunda Venida del Mesías. Sin embargo, este libro debe ser tratado como lo que es: un libro apócrifo.

Ver. 23 — Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.

Una última pista acerca del momento que el Señor escogió para trasladar a Enoc al cielo a sus 365 años, es que coincide con los 365 días en un calendario solar, lo que nos sugiere que se concluyó un ciclo por completo, lo que nos lleva a pensar que la vida de Enoc vivió una buena vida, plena, de calidad, en la que cumplió todos sus objetivos y tuvo una relación armoniosa con el Señor.

Ver. 24 — Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

Después de que Enoc dio el mensaje que Dios haya querido dar a la humanidad a través de él, y cumplió con su propósito aquí en la tierra. Enoc dejó todo: su familia y sus posesiones para estar con Dios; y en lugar de morir, él fue tomado por el Señor venciendo a la muerte (1 Corintios 15:55-58), a diferencia de lo que ocurrió con los otros patriarcas en Génesis 5, como vemos en los versículos 5, 8, 11, 14, 17, 20, 27 y 31, en donde solo se habla sobre la muerte, este capítulo es como un funeral. El que Enoc fuera llevado por Dios es una de las historias más asombrosas de la Biblia, sobre todo en medio de toda la muerte que vemos que ocurre en Génesis 5. Es la confirmación de que Dios va a cumplir con Sus promesas de vida eterna y de otras bendiciones.

“Pero ahora, habiendo sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tienen por su fruto la santificación, y como resultado la vida eterna.” — Romanos 6:22 (NBLH)

Por cierto, recordemos que la muerte no es parte del plan original de Dios para Su Creación. La muerte fue el resultado del pecado, y esto trajo la maldición (Génesis 3:17), es una de las razones por las que las cosas se echan a perder, se oxidan (Mateo 6:19-20), etc. Dios no es responsable por el sufrimiento y la muerte, la humanidad es la responsable. El Señor no puede dejar que el mal se quede sin castigo, es una forma de darnos instrucción o de disciplina.

“Pues Su Mandato es una lámpara y Su instrucción [ley] es una luz; Su disciplina correctiva es el camino que lleva a la vida.” — Proverbios 6:23 (NTV)

Después de que Adán y Eva desobedecieron, en ese momento, en la Creación comenzó una espiral descendente que trajo la muerte a todos sus descendientes tanto en la línea de Caín (quienes tradicionalmente son considerados como los pecadores con Lamec, la séptima generación, quien era la personificación del mal), como con los herederos de Set (a quienes supuestamente representan a los miembros de la familia que se acercaron a los caminos de Dios), pero las Escrituras nos demuestran claramente que todos fueron juzgados por no arrepentirse ni regresar a Dios, por lo que, murieron durante el Diluvio, con excepción de Enoc, y las 8 personas a bordo del Arca de Noé.

El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era sólo hacer siempre el mal. Y al Señor Le pesó haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en Su corazón. Entonces el Señor dijo: “Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque Me pesa haberlos hecho.” — Génesis 6:5-7 (NBLH)

Pero con Enoc algo diferente ocurrió, el Señor tomó a Enoc de forma similar que a Elías (2 Reyes 2:9, 11) y lo trasladó al Cielo, en donde posiblemente les tenga reservada alguna otra tarea profética que asignarles. Enoc y Elías son 2 ejemplos en los que las Puertas de Hades no prevalecieron contra el poder de nuestro Creador.

“… Elías le dijo a Eliseo: —Dime qué puedo hacer por ti antes de ser llevado… Mientras iban caminando y conversando, de pronto apareció un carro de fuego, tirado por caballos de fuego. Pasó entre los dos hombres y los separó, y Elías fue llevado al cielo por un torbellino.” — 2 Reyes 2:9, 11 (NTV)

“Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi iglesia; y las Puertas del Hades (los poderes de la muerte) no prevalecerán contra ella.” — Mateo 16:18 (NBLH)

El autor del libro de Hebreos esclarece que por su fe, Enoc fue milagrosamente trasladado al Cielo, y no por ninguna virtud o buenas obras, su fe agradó a Dios al punto que Enoc logró recuperar la comunión con Dios que Adán había perdió. Además, precisa que Enoc no murió en el proceso al ser tomado por el Señor. Enoc es alguien imponente porque es el único, a excepción de nuestro Señor Jesucristo, de quién se dice que “agradó a Dios”. Este verso es una demostración de que la gracia del Señor perdona todos nuestros pecados al tener una vida de fe en Jesucristo.

Por la fe Enoc fue trasladado al cielo para que no viera muerte. y no fue hallado porque Dios lo traslado; porque antes de ser trasladado recibió testimonio de haber agradado a Dios.” — Hebreos 11:5 (NBLH)

¿Pero cómo fue que Enoc le agradó al Señor? La respuesta está en el siguiente versículo, Hebreos 11: 6. Su fe fue perfecta, lo que controlaba su vida haciéndolo justo y recto ante los ojos del Señor.

“Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que recompensa a los que Lo buscan.” — Hebreos 11:6 (NBLH)

Al caminar con Dios, la fe de Enoc hizo que tuviera un acuerdo total con Dios, sin reservas o excusas. La mejor definición de fe, la encontramos en Hebreos 11:1, donde la palabra “sustancia” (ὑπόστασις – hipostasis) significa “estar debajo”, un título de propiedad. La fe es el título que el Espíritu Santo pone en nuestras manos, para asegurarnos que tenemos la salvación y que somos hijos de Dios. La evidencia es un hecho que prueba de cosas que no puedes ver con tus ojos físicos, solo con fe.

“Ahora bien, la fe es la certeza (sustancia) de lo que se espera, la convicción (demostración) de lo que no se ve.” — Hebreos 11:1 (NBLH)

Es un misterio como estos dos profetas, Enoc y Elías fueron trasladados al Cielo sin morir, lo que nos da un indicio que apunta claramente a la inmortalidad del alma. Tenemos el ejemplo de Elías quien todavía estaba vivo después de 800 años de haber sido trasladado, durante la Transfiguración de Jesús (Mateo 17:1-3). Y por otro lado para estar en el Cielo, ¿habrán ya recibido sus cuerpos glorificados sin pasar por los pasos intermedios de la muerte y la resurrección? (2 Corintios 5:4) Así que no es la glorificación de nuestros cuerpos el factor importante, sino es la resurrección que ocurrirá en la Segunda Venida de Jesucristo, porque Dios ha designado a la muerte como la paga por el pecado (Romanos 6:23), y nos ha dado, por medio de Cristo, la victoria sobre la muerte como nos explica el apóstol Pablo en 1 Corintios 15:20-23, donde Jesucristo es el Primer Fruto de la resurrección, y después de que la deuda ante Dios ha sido pagada, todos los que están en el “Libro de la Vida del Cordero que fue inmolado” podrán resucitar y/o recibir sus cuerpos glorificados (1 Corintios 15:50-54).

Pero ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron (murieron)… Por un hombre vino la resurrección de los muertos… También en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo en Su venida.” — 1 Corintios 15:20-23 (NBLH)

“Jesús tomó con El a Pedro, a Jacobo (Santiago) y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto. Delante de ellos se transfiguró; y Su rostro resplandeció como el sol… En esto, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con Él.” — Mateo 17:1-3 (NBLH)

Me pregunto: ¿Acaso Enoc y Elías no van a morir? Esto iría en contra de Hebreos 9:27 y Romanos 5:12-14. Así que pienso que el Señor les tiene reservada una última tarea a estos dos profetas en el final de los tiempos. ¿Acaso los dos testigos de Apocalipsis 11 sean Enoc y Elías? Tenemos la profecía de Malaquías 4:5, que nos dice que Dios mandará a Elías antes del “Día del SEÑOR”, lo que nos da el nombre de uno de los testigos, el segundo testigo es todavía un misterio, pero no sería ninguna sorpresa que fuera Enoc porque es consistente con el ministerio de estos 2 hombres. Además, estos testigos van a morir y serán resucitados, lo que permitiría a Enoc y a Elías morir y ser juzgados, lo que eliminaría cualquiera de las contradicciones de las que acabamos de hablar.

“Y así como está decretado (establecido) que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio.” — Hebreos 9:27 (NBLH)

“Mientras tanto Yo daré poder a Mis dos testigos, y ellos se vestirán de tela áspera y profetizarán durante esos 1260 días»… Cuando los testigos hayan terminado de dar su testimonio, la bestia que sube del abismo sin fondo declarará la guerra contra ellos, los conquistará y los matará… Pero después de tres días y medio, Dios sopló vida en ellos, ¡y se pusieron de pie!… Luego una fuerte voz del cielo llamó a los dos profetas: «¡Suban aquí!». Entonces ellos subieron al cielo en una nube mientras sus enemigos los veían.” — Apocalipsis 11:3, 7, 11-12 (NTV)

“Yo les envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible.” — Malaquías 4:5 (NBLH)

La historia de Enoc nos deja como lección que el Cielo es un lugar real al que él fue trasladado, así que podemos descartar que es un estado mental o un producto de la imaginación. Le recomiendo la serie de artículos ¿qué sucede después de la muerte? (Parte 1). La vida de Enoc nos muestra que es posible tener intimidad con Dios, y su mensaje es que nosotros también nos podemos reconciliar con Dios Todopoderoso. Y por último, las Escrituras a través de Enoc dejan en claro que el poder de Satanás sobre el pueblo de Dios ha sido limitado por Dios desde el principio de los tiempos. Así que aún y cuando es muy poco lo que nos reveló el Espíritu Santo en las Escrituras acerca de Enoc, esperamos que nuestra recopilación detallada les muestre una fabulosa biografía del ejemplo que nos dejó Enoc desde tiempos antediluvianos.

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.” — 2 Timoteo 3:16 (NBLH)

Para concluir me gustaría citar al salmista Asaf que utilizando la misma palabra (לָקַח – lakáj) que se encuentra en “Dios se llevó a Enoc” nos describe cómo después de seguir los caminos del Señor, Él nos recibirá en gloría, tal como recibió a Enoc. Entre más caminemos por los senderos que nos acercan a Dios en nuestra vida diaria, más disfrutaremos de Su gloria, entre más lo sirvamos, más le agradaremos, y eso nos traerá bendiciones en nuestra vida y alegría para nuestra alma.

“Me has guiado según Tu consejo, y después me recibirás [lakáj] en gloria.” — Salmos 73:24 (RVR1960)

¡Que Dios los bendiga!


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