Génesis 5:25-31 – Matusalén y Lamec

En el artículo anterior vimos que pudimos reconstruir parte de la vida de Enoc con la información de unos pocos versículos. Ahora estudiaremos acerca de dos patriarcas de la línea mesiánica: uno tiene el récord de haber sido el hombre que más ha vivido sobre la faz de la tierra; y el otro, es el patriarca antediluviano que murió más joven. Pero ambos debieron tener una gran fe en el Señor, lo que debió haber sido muy difícil, en un mundo lleno de maldad que culminó con el juicio de toda la tierra.

Matusalén

Ver. 25 — Y vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec.

El nombre de Matusalén, מְתוּשֶׁלַח – Metushélaj, viene de dos raíces hebreas: mut que significa muerte, y shaláj que significa “traer o enviar para”. Por lo que su nombre significa “su muerte traerá”. Otra posible traducción de su nombre podría ser: “Cuando él esté muerto, será enviado”, ¿pero que será enviado? El “Juicio de Dios”. Su padre Enoc, basado en la revelación de Dios, le puso por nombre Matusalén, para profetizar el momento en el que Dios juzgaría a toda la tierra con agua a través del evento llamado “el Diluvio”. Por lo que, mientras Matusalén estuviese con vida, el Diluvio no podía ocurrir. Pero, según el midrash judío, el Diluvio empezó después de que pasaron los 7 días de duelo por su muerte, tal como su nombre lo profetizaba.

No faltó ni una palabra de las buenas promesas que el Señor había hecho a la casa de Israel. Todas se cumplieron.” — Josué 21:45 (NBLH)

“Llegaron hasta la era de Atad, que estaba al otro lado del Jordán, y allí tuvieron una lamentación grande y muy fuerte. José hizo duelo por su padre durante siete días.” — Génesis 50:10 (RVA-2015)

¿Por qué Matusalén vivió más que cualquier otra persona? Porque toda la vida de Matusalén, es decir sus 969 años, fue una señal del gran amor, paciencia y misericordia de Dios, quien esperó el periodo equivalente a la vida de la persona que más tiempo ha vivido sobre la faz de la tierra, para que los seres humanos regresaran a Él. Estos años se convirtieron en un periodo de gran dolor para Dios al ver que todo el mundo solo hacía lo que era malo, pero por Su gracia les dio una oportunidad final de casi 1,000 años para que se arrepintieran. Sin embargo, la humanidad no corrigió su camino, y prefirió seguir alejada de Dios, y por ello, todo el mundo fue juzgado con el Diluvio.

“Mas, amados, no ignoréis esto: Que un día delante del Señor es como mil años, y mil años como un día. El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos vengan al arrepentimiento.” — 2 Pedro 3:8-9 (RVG)

El SEÑOR vio que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que toda tendencia de los pensamientos de su corazón era de continuo solo al mal.” — Génesis 6:5 (RVA-2015)

Al escoger este nombre profético para su hijo, Enoc nos muestra que muy probablemente el Señor (Yáhweh en hebreo) ya lo habría llamado a servir como un profeta de Dios, y le reveló la importancia que tendría su hijo Matusalén, porque “su muerte traería el Juicio en la humanidad” a través del Diluvio.

“Quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.” — 1 Pedro 3:20 (NBLH)

Imagine lo difícil que ha de haber sido para Enoc cada vez que su hijito Matusalén se enfermaba. Enoc y toda su familia debieron haberse preocupado muchísimo esperando que el niño no fuera a fallecer, porque su muerte marcaría el inicio de la catástrofe profetizada por el Señor. Pero gracias a Dios, nada le pasó a Matusalén durante los 300 años que Enoc vivió en la tierra, Enoc inclusive alcanzó a convivir con el hijo de Matusalén, con su nieto Lamec por 113 años.

Dentro los planes del Señor estaba transmitir el conocimiento de la Creación a las generaciones futuras, por lo que Matusalén nació cuando Adán tenía solo 687 años, lo que les permitió convivir con él por 243 años, en los que Adán pudo contarle con lujo de detalle a Matusalén todo acerca de la Creación del mundo y su convivencia con Dios. Y esto es importante porque estos dos hombres forman el puente entre la Creación y el Diluvio. Siendo Matusalén, la 8ª generación de Adán, quién conoció a todos los primeros 10 patriarcas de la línea Mesiánica asegurando que el conocimiento fuera transmitido de generación en generación.

“Cuéntenselo a los hijos de ustedes, y sus hijos a los suyos, y sus hijos a la siguiente generación.” — Joel 1:3 (NBLH)

Ver. 26-27 — Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec, setecientos ochenta y dos años, y engendró hijos e hijas. Fueron, pues, todos los días de Matusalén, novecientos sesenta y nueve años; y murió.

Matusalén vivió 969 años, a solo 31 años para un milenio, en esta larga vida él perdió a su padre Enoc cuando tenía 300 años y vivió para el funeral de su hijo Lamec 5 años antes de que él muriera. De hecho, él sobrevivió después de la muerte de todos los demás patriarcas antediluvianos, a excepción de Noé, quien sobrevivió el Diluvio.

El hecho de que el ser humano más longevo no alcanzó la edad de 1,000 años, puede ser referencia a lo que Dios le dijo a Adán acerca de lo que pasaría cuando comiera del fruto prohibido: moriría. Así que Matusalén murió dentro del periodo del mismo día, de acuerdo a la referencia de Salmos 90:4.

Porque mil años ante Tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.” — Salmos 90:4 (NBLH)

Lamec

Ver. 28 — Y vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró un hijo:

El nombre Lamec es exactamente igual en ortografía que el descendiente de Caín que vimos en nuestro estudio anterior de Génesis 4:17-18, y viene del hebreo, לֶמֶךְ – Leméj, que significa “cautivo” o “alguien que está siendo gobernado”. Sugiere desesperación, es la raíz para nuestra palabra “lamentación”. Probablemente, Matusalén escogió el nombre de “Lamec” para su hijo para demostrar la lamentable condición de maldad de la humanidad después de tan solo 874 años desde la Creación. Y aunque no sabemos si Lamec, descendiente de Caín, fue su contemporáneo, podemos ver su condición deplorable porque las Escrituras nos dicen que él mató a un joven y vivía en poligamia con 2 esposas.

Ver. 29 — Y llamó su nombre Noé, diciendo: Éste nos aliviará de nuestras obras, y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que YAHWEH maldijo.

Lamec es el único padre en este capítulo que brinda una explicación del nombre de su hijo desde los tiempos en que Eva lo hizo. Por lo que no nos sorprende que Lamec haya sido un hombre de fe, creyente en Dios, porque expresa la esperanza para la raza humana a través del significado del nombre de su hijo Noé. Es como si Dios le hubiera revelado a Lamec que su descendiente iba a traer “consuelo, alivio o descanso” de la maldición de la tierra de Génesis 3: 17-18.

“Entonces el Señor dijo a Adán: “Por cuanto has escuchado la voz de tu mujer y has comido del árbol del cual te ordené, diciendo: ‘No comerás de él,’ Maldita será la tierra por tu causa; con trabajo (dolor) comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás de las plantas del campo.” — Génesis 3:17-18 (NBLH)

En este versículo tenemos un juego de palabras porque el nombre Noé es נֹחַ – Noáj, se parece más al verbo “descansar” o נוּחַ – nuáj. Pero Lamec nos dice que el nombre de su hijo significa “alivio”, que en hebreo es נָחַם – najám, por lo que de acuerdo a su descripción Noé debió haberse llamado “Najám” o “Menajem”. De hecho, en la Septuaginta (traducción al griego, LXX) los rabinos para enmendar esta diferencia lo tradujeron como: “este niño nos dará descanso”. Pero tal vez las Escrituras nos quieren dar otro mensaje, uno en donde el nombre y su explicación van a profetizar acerca de Jesús, quién no solo nos da “descanso – Noáj” de todas nuestras cargas, ocasionadas porque “la tierra está maldita”, y por la condena a una existencia con una dolorosa fatiga por el pecado, sino también “alivio – najám” al ser nuestro Salvador, y quién finalmente acabará con la maldición de la tierra. Así que a pesar de lo que anhelara Lamec, va a ser Jesucristo y no Noé, quien finalmente logrará la salvación total de la humanidad.

“Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar [daré descanso]. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo Soy manso y humilde de corazón, y hallaran descanso para sus almas. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera.” — Mateo 11:28-30 (NBLH)

El anhelo de Lamec por un redentor en su hijo para acabar con la maldad e iniquidad generalizada de la sociedad humana de su época (Génesis 6:5-7), la cual, tuvo su origen con el primer acto de desobediencia del hombre y la consecuente maldición de la tierra en el Jardín del Edén (Génesis 3:17-18) es sumamente optimista. Lamec buscaba una victoria futura y reza para que Noé sea el “hombre de la promesa” que lo consiguiera.

Porque sabemos que toda la Creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora.” — Romanos 8:22 (RVR 1977)

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” — Gálatas 3:13 (RVA 2015)

Y aunque Noé no cumplió la más grande aspiración de su padre, tuvo un papel crítico que mantiene viva la esperanza de un Salvador final, después de que él y su familia fueran exentos del juicio de Dios y permitieran que los descendientes de la línea mesiánica continuaran.

“Entonces el Señor dijo: “Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque Me pesa haberlos hecho.” Pero Noé halló gracia ante los ojos del Señor.” — Génesis 6:7-8 (NBLH)

Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.” — Génesis 8:1 (RVR 1977)

Ver. 30-31 — Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años: y engendró hijos e hijas. Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y murió.

Adán vivió para ver a Lamec, la novena generación, y pudieron convivir durante 56 años, antes de que Adán muriera sin conocer a Noé. Para Lamec, tal vez el convivir con Adán, el “primer hombre que pecó”, aunado a la influencia de su abuelo Enoc, un profeta del Señor, con quien compartió 113 años de su vida, y su padre Matusalén, fuesen la razón por la que su fe creció, lo que le permitió educar a Noé en los caminos del Señor para que él pudiera tener una fe tan fuerte que lo llevara a construir el arca que le permitiría sobrevivir el Diluvio venidero.

En nuestro siguiente estudio hablaremos de la vida de Noe y concluiremos el capítulo 5 de Génesis.

¡Que Dios los bendiga!


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