Génesis 5:32 – Noé ¿Un Evangelista Antediluviano?

En el artículo anterior vimos que el padre de Noé, Lamec, pensó que su hijo iba a ser quien salvara a la humanidad de la maldición recibida en el Jardín del Edén, tal vez porque era la décima generación, o porque veía que los hombres solo hacían el mal y no prestaban atención a las profecías de su abuelo, Enoc. Ahora veremos acerca de la vida de Noé y sus hijos. Hablaremos de la gran fe que tuvo que tener Noé para construir el arca que salvaría a la humanidad y a los animales que Dios creó.

Ver. 32 — Y Noé tenía quinientos años, y engendró a Sem, a Cam y a Jafet.

Para concluir el capítulo 5, vemos que las Escrituras expresan en la menor cantidad posible de palabras las cosas más grandes e importantes: Empezando por Noé נֹחַ – Nóaj, que se deriva de najám, que significa “traer consuelo o alivio, confortar” según lo que dijo Lamec (Génesis 5:29) quien le puso este nombre a su hijo. Sin embargo, la misión que Dios le daría a Noé fue más radical de lo que Lamec pudo llegar a imaginar.

“Porque Mis pensamientos no son sus pensamientos ni sus caminos son Mis caminos, dice el SEÑOR. Como son más altos los cielos que la tierra, así Mis caminos son más altos que sus caminos, y Mis pensamientos más altos que sus pensamientos.” — Isaías 55:8-9 (RVA 2015)

“Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia [conocimiento] de Dios! ­Cuán incomprensibles son Sus juicios, e inescrutables Sus caminos!” — Romanos 11:33-34 (RVA)

La historia de Noé nos habla acerca de la gran maldad en la que cayó toda la humanidad, la cual se separó totalmente de los caminos de Dios. Esto trajo como resultado el juicio de Dios para exterminar a los hombres corruptos que estaban dañando a la Creación (Génesis 6:1-7). Pero dentro de toda esta iniquidad, encontramos que Noé fue el único hombre que halló gracia en los ojos del Señor y fue preservado porque él caminaba con Dios, y de esta forma la restauración de la raza humana fue asegurada, así como también, la esperanza de la eventual eliminación de la maldición en toda la Creación que llevará a cabo Jesucristo.

“Porque la gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos los hombres.” — Tito 2:11 (NBLA)

Quiero enfatizar que la razón por la que Noé se salvó del juicio de Dios, no fue porque él fuera una persona justa, recta, íntegra, o por sus buenas obras, ya que sabemos que todos hemos pecado y nos hemos quedado cortos de la gloria de Dios (Romanos 3:23); sino fue por la gracia de Dios que él fue salvo, exactamente de la misma manera que hoy somos salvados.

“Pero Noé halló gracia ante los ojos del Señor.” — Génesis 6:8 (NBLA)

“Ciertamente la gracia de Dios los ha salvado por medio de la fe. Ésta no nació de ustedes, sino que es un don de Dios; ni es resultado de las obras, para que nadie se vanaglorie.” — Efesios 2:8-9 (RVC)

“Porque Él dice a Moisés: «Tendré misericordia del que Yo tenga misericordia, y tendré compasión del que Yo tenga compasión».” — Romanos 9:15 (NBLA)

La historia de Noé en este versículo rompe con la estructura estándar de Génesis 5 porque la muerte de Noé no se registra en este capítulo, dado que él fue el único de los patriarcas que sobrevivió al Diluvio.

“Noé caminó con Dios” (Génesis 6:9)

Noé debió haber entendido que es solo cuando caminamos con Dios que somos protegidos del mal que nos rodea. Y Noé realmente estuvo rodeado de la maldad encarnada en gigantes y hombres de renombre cuyo orgullo los debió haber llevado a ser personas despiadadas. Noé fue un hombre que caminó por fe y no por vista, que se vio obligado a ir en contra de toda la opinión pública y críticos mientras trabajaba en la construcción del arca. Y el mundo lo debió haber ridiculizado quizás considerándolo un fanático religioso. Humanamente hablando, nunca ha sido fácil para los creyentes vivir la vida que le da gloria a Dios, ahora imagínese la fuerza de voluntad de Noé para construir el Arca en contra de toda esta adversidad. Por eso, Noé es mencionado entre los héroes de fe en Hebreos 11.

Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe” — Hebreos 11:7 (NBLA)

Noé recibió de Dios una promesa de gracia, pero también una advertencia del juicio venidero. Y como nos explica el pastor Charles Spurgeon, Noé nos da una lección en fe porque él creyó tanto en la promesa como en la advertencia, y respaldó su fe con sus obras, su caminar y su testimonio de Dios porque no hubo nada que lo detuviera para hacer el Arca (Santiago 2:17). Spurgeon nos dice lo siguiente acerca de la verdadera fe: “El que no cree que Dios castigará el pecado, no creerá que lo perdonará con la sangre expiatoria. El que no cree que Dios arrojará a los incrédulos al infierno, no estará seguro de que Dios llevará a los creyentes al cielo. Si dudamos de la Palabra de Dios sobre una cosa, tendremos poca confianza en ella sobre otra cosa. Dado que la fe en Dios debe tratar a toda la Palabra de Dios por igual; y la fe que acepta una palabra de Dios y rechaza otra, es evidentemente una falta total de fe en Dios, que se convierte en una fe en nuestro propio juicio, una fe a nuestro propio gusto”.

“Y sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que Él existe, y que recompensa a los que lo buscan.” — Hebreos 11:6 (NBLA)

“Así es el orgulloso: En él, su alma no es recta, mas el justo por su fe vivirá.” — Habacuc 2:4 (NBLA)

La gran lección que aprendemos de Noé es acerca de su fe. Él nos demuestra total sumisión al gobierno de Dios, cediendo ante Su autoridad, cumpliendo con Su voluntad en base a lo que se le reveló. La fe es el espíritu de dependencia total en Dios.

“… y todo lo que no es de fe, es pecado.” — Romanos 14:23b (RVA)

El apóstol Pablo en Romanos 14:23, nos dice que “todo lo que no es fe, es pecado”. Por eso el pecado es más que un acto, es una actitud. Es la decisión que tomamos antes de llevar a cabo una acción o ejecutar un pensamiento como nos explica el apóstol Juan en 1 Juan 3: 4, “el pecado es transgresión de la ley”. Con esto aprendemos que la fe es en todo aspecto la antítesis del pecado. El pecado es rebelión contra el gobierno de Dios, un desafío a Su autoridad, demuestra incredulidad en lo que dice Dios, y que la persona no tiene temor al Señor. El pecado nace como una anarquía espiritual.

“Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la ley.” — 1 Juan 3:4 (RVA)

Por eso Dios quiere que tengamos la justicia que procede de nuestro Señor Jesucristo para alejarnos del pecado y si nosotros optamos por tener fe absoluta en Él recibiremos solo bendiciones del Señor, Él llena de paz nuestros corazones, alegría en nuestras vidas porque sabemos que Dios hace posible “todas las cosas”. Pero aún hay más: La gran recompensa de la fe aún está por venir (Apocalipsis 22:12). Los hijos de Dios son “herederos de Dios y coherederos con Cristo”, la entrada en Su herencia aún es futura. El Hijo mismo ha sido designado heredero de todas las cosas (Hebreos 1: 2).

Así también la fe por sí misma, si no tiene obras, está muerta… Ya ves que la fe actuaba juntamente con sus obras, y como resultado de las obras, la fe fue perfeccionada; y se cumplió la Escritura que dice: «Y Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia», y fue llamado amigo de Dios.” — Santiago 2:17, 22-23 (NBLA)

“Para ganar a Cristo, y ser hallado en Él, no teniendo mi justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe.” — Filipenses 3:9 (RVA)

También Ezequiel nos da otro testimonio acerca de la fe de Noé, la cual trae como resultado que Dios lo considere recto (justo) y le otorgue la salvación de Jesucristo siglos antes de que Él viniera a la tierra.

“Y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, solo ellos se salvarían a sí mismos por su justicia, declara el Señor Dios.” — Ezequiel 14:14 (NBLA)

Noé el primer evangelista

Noé fue el primer predicador que menciona la Biblia, y no debió haber sido una tarea fácil porque debió haberse enfrentado a circunstancias de incredulidad similares a las que tenemos hoy. Lamentablemente la mayoría de las personas no creen en la Segunda Venida de Jesucristo y Su juicio sobre toda persona que ha habitado la tierra. De forma similar, la gente en los tiempos de Noé tampoco le creyó acerca del juicio con agua que se avecinaba, porque solo 8 personas abordaron el arca, nadie más, aunque había espacio y provisiones para más personas.

“Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos.” — 2 Pedro 2:5 (NBLA)

Noé predicó con sus hechos cuando estaba construyendo el arca, pero seguramente también lo hizo hablando con las personas, aunque las Escrituras no lo mencionan. La construcción del arca no fue un proyecto secreto, Noé debió predicarle a todos sus hermanos y hermanas, familiares, amigos y conocidos. Y este proyecto tan grande e inusual debió haber sido tema de conversación entre las personas de la ciudad y de los viajeros que fueran de paso, pero nadie le creyó a Noé.

“Quienes en otro tiempo fueron desobedientes cuando la paciencia de Dios esperaba en los días de Noé durante la construcción del arca, en la cual unos pocos, es decir, ocho personas, fueron salvadas por medio del agua.” — 1 Pedro 3:20 (NBLA)

Además de todas las enseñanzas de Noé y de Enoc para hacer que las personas se arrepintieran y regresaran a Dios, el Espíritu Santo también estuvo alertando y luchando con las personas, pero la naturaleza pecaminosa del hombre prefirió el pecado, la maldad, y la obscuridad como nos dice Moisés:

“Entonces el Señor dijo: «Mi Espíritu no luchará para siempre con el hombre, porque ciertamente él es carne. Serán, pues, sus días 120 años».” — Génesis 6:3 (NBLA)

De acuerdo a las tradiciones judías el mensaje de Noé fue: “Apartaos de tus malos caminos y obras, para que las aguas del diluvio no caigan sobre ti y corten toda la simiente de los hijos de los hombres.” Si esta fuente extrabíblica judía tiene algo de verdad, entonces el mensaje que Noé dio a sus contemporáneos es equiparable al mensaje que hoy tenemos del Evangelio de Cristo. Noé no solo les dio la advertencia, sino también el medio de salvación, ya que el arca es una representación de la salvación de Jesucristo.

“Diles: “Tan cierto como que Yo vivo —afirma el Señor omnipotente—, que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y viva. ¡Conviértete, pueblo de Israel; conviértete de tu conducta perversa! ¿Por qué habrás de morir?”.” — Ezequiel 33:11 (NVI)

“Entonces Pedro les dijo: «Arrepiéntanse y sean bautizados cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de sus pecados, y recibirán el don del Espíritu Santo.” — Hechos 2:38 (NBLA)

Noé tuvo la posición tanto de evangelizador como de profeta, observe cómo nuestro Señor siempre les advierte a las personas mediante Sus profetas los eventos que sucederán a futuro. De hecho, las Escrituras mencionan que el Señor no hace nada sin antes dar aviso mediante Sus profetas:

“Lo cierto es que nada hace el Señor sin antes revelarlo a sus siervos los profetas.” — Amós 3:7 (RVC)

El Arca de Noé

La construcción del arca no solo era una tarea muy laboriosa y prolongada, sino que también era muy costosa. El Señor debió haber bendecido a Noé con recursos financieros para poder construir el arca. Él muy probablemente necesitó contratar los servicios de trabajadores, carpinteros y contratistas incrédulos para recolectar y procesar toneladas de madera, hacer herramientas especializadas para la construcción del arca, producir la brea, hacer contratos con granjeros para la entrega masiva de alimentos, etc. Posiblemente también tuvo personal de seguridad para que no le robaran o vandalizaran la construcción del arca. Inclusive Dios lo ha de haber protegido con ángeles como lo hizo con Job.

“Satanás respondió al Señor… ¿No has hecho Tú una valla alrededor de él [Job], de su casa y de todo lo que tiene, por todos lados? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus posesiones han aumentado en la tierra.” — Job 1:9a, 10 (NBLA)

Imaginen la fe de Noé para la construcción del arca durante décadas, cuando hoy nosotros batallamos para comprometernos a hacer proyectos a largo plazo para la gloria del reino de Dios, Noé le dedicó a este proyecto el número de años equivalente a la expectativa de vida actual. Noé debió ser un hombre de fe, paciencia, constancia y obediencia. Nos dejó la lección de que Dios es fiel con los que le obedecen, por lo que la obediencia es a largo plazo, y que Dios no siempre nos evita los problemas, pero sí nos protege cuando estamos en ellos.

“El Señor es un refugio para los oprimidos, un lugar seguro [refugio] en tiempos difíciles.” — Salmos 9:9 (NTV)

[Dice el Señor] “Invócame en el día de la angustia; Yo te libraré, y tú me glorificarás”. — Salmos 50:15 (RVA 2015)

La familia de Noe

Noé fue perfecto en sus generaciones (Génesis 6:9). Noé y su familia se mantuvieron separados del mal moral que los rodeaba, de la influencia y contacto con los gigantes (נְּפִלִים – nefilím), y de cualquier contaminación genética que tuvieran. La palabra hebrea para perfecto es תָּמִים – tamim, normalmente se traduce “sin mancha”, y es la misma palabra que se utiliza para describir el cordero sin mancha que será ofrecido en sacrificio. Por lo que Noé fue no fue contaminado en sus generaciones, él era perfecto física y espiritualmente porque de él descendería Jesucristo que sería el sacrificio perfecto para limpiar todo pecado con Su sangre.

“Éstos son los descendientes de Noé: Noé, hombre justo, era perfecto entre los hombres de su tiempo; caminó Noé con Dios.” — Génesis 6:9 (RVR1995)

En la Biblia no se da ninguna razón por la cual Noé no tuvo hijos sino hasta que alcanzó la edad de 500 años, tampoco podemos especular que hubiera tenido otros hijos que murieran antes de la construcción del arca. Solo se habla de 3 hijos, de ningún otro, antes o después del Diluvio. Las Escrituras tampoco revelan el nombre de la esposa de Noé. Aunque encontramos más de 100 nombres en libros extrabíblicos en diferentes culturas, por lo que solo me gustaría mencionar dos nombres: En el libro de los Jubileos, se menciona que la esposa de Noé era su prima Emzara, la hija de Rakeél, hijo de Matusalén. Otra candidata para ser la esposa de Noé es Naama, hija de Lamec de los descendientes de Caín (Génesis 4:22) como se relata en Génesis Rabah en el Midrash judío.

“En ese mismo día entró Noé en el arca, con Sem, Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé y las tres mujeres de sus hijos con ellos.” — Génesis 7:13 (NBLA)

Noé vivió 950 años, de los cuales 350 años fueron después del Diluvio, y todavía estaba vivo cuando nació Abraham, la décima generación postdiluviana desde Noé. Así que la familia de Noé creció al punto de que al día de hoy, todos los habitantes de la tierra somos descendientes de Noé a través de alguno de sus 3 hijos.

“Noé vivió 350 años después del diluvio. El total de los días de Noé fue de 950 años, y murió.” — Génesis 9:28-29 (NBLA)

“Y Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: «Sean fecundos y multiplíquense, y llenen la tierra.” — Génesis 9:1 (NBLA)

Sem, Cam y Jafet

Cuando las Escrituras mencionan a los 3 hijos de Noé, no siguen el orden en el que nacieron, tampoco creemos que hayan sido trillizos. Mas bien, primero se menciona a Sem por ser el más importante porque de él proviene la línea Mesiánica, de la cual, nacerá Jesús, aún y cuando, él no fue el primogénito.

“Que fue hijo de Cainán, que fue hijo de Arfaxad, que fue hijo de Sem, que fue hijo de Noé, que fue hijo de Lamec.” — Lucas 3:36 (RVC)

Pensamos que Jafet fue el primogénito que nació cuando Noé tenia 500 años de edad (Génesis 5:32), por lo que tendría 100 años de edad cuando empezó el Diluvio. Su nombre significa “ser bello” (yafáh), o por Génesis 9:27, engrandecer o esparcir. La ambigüedad en Génesis 10:21 acerca de quién es el hijo mayor ( גָּדוֹל – gadól) está en que no se sabe si este término se aplica a Jafet o a Sem. En la Biblia King James, llaman a Jafet “el hijo mayor”, también en la Septuaginta, y en el Tárgum de Onquelos. Pero en las Biblias en español se menciona a Sem como el hijo mayor. Jafet tuvo 7 hijos y no sabemos cuándo murió.

“También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Heber, y hermano mayor de Jafet.” — Génesis 10:21 (NBLA)

Sem significa “nombre”, y de acuerdo con Génesis 11:10 tenía 97-98 años de edad cuando el Diluvio empezó, y era 2-3 años menor que Jafet, por lo que no podría ser el primogénito. Sem tuvo 5 hijos, él es el antepasado de los hebreos por su hijo Eber (Génesis 10:21) y antepasado de Abraham. También es el hijo favorito de su padre (Génesis 9: 26-27) por lo que el derecho de primogénito debió habérsele dado a Sem. Sem vivió 600 años y tuvo la oportunidad de convivir con Matusalén por 97 – 98 años, por lo que es muy probable que escuchara todas las historias desde la Creación. Después del Diluvio, vivió al mismo tiempo que Abraham e Isaac, por lo que él pudo transmitirles la información de la vida antediluviana, el Jardín del Edén y como Adán caminó con Dios, a todos sus descendientes de 10 generaciones.

“Estas son las generaciones de Sem: Sem tenía 100 años, y fue el padre de Arfaxad, dos años después del diluvio.” — Génesis 11:10 (NBLA)

Cam es el hijo menor de Noé de acuerdo con Génesis 9:24. Él se convierte en el hijo deshonrado en la casa de su padre, ya que su hijo Canaán recibió la maldición de Noé en Génesis 9:25-27. Cam tuvo 4 hijos, no sabemos cuándo nació ni cuándo murió. Entre sus descendientes tenemos a muchos de los enemigos tradicionales de Israel como: Nimrod, fundador de Babilonia; a los egipcios que esclavizaron al pueblo de Israel, y a los Canaanitas que habitaron en la Tierra Prometida, por mencionar algunos.

“Cuando Noé se despertó de su embriaguez y se enteró de lo que le había hecho su hijo menor.” — Génesis 9:24 (RVA-2015)

“Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera.” — Génesis 9:22 (NBLA)

Los hijos de Noé debieron haber sido justos y también debieron haber trabajado en el arca, porque tanto ellos como sus esposas fueron admitidos en la promesa de salvación que el Señor le hace a Noé (Génesis 6:18). De esta forma todos los miembros de la familia de Noé podían estar seguros y tranquilos por la protección en contra de toda la violencia, nada podía impedir que abordaran el arca.

“Tan cierto como que Yo vivo, dice el Señor Soberano, aunque Noé, Daniel y Job estuvieran allí, no podrían salvar ni a sus hijos ni a sus hijas. Solo ellos tres se salvarían por causa de su justicia.” — Ezequiel 14:20 (NTV)

“Pero estableceré Mi pacto contigo. Entrarás en el arca tú, y contigo tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos.” — Génesis 6:18 (NBLA)

Como en los días de Noé

Jesús les dice a Sus apóstoles que en el final de los tiempos la humanidad va a estar tan corrompida, llena de maldad y de violencia que se va a asemejar a los tiempos en los que vivía Noé, y que las personas iban a estar preocupados por sus actividades mundanas y totalmente alejadas del reino de Dios.

“Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.” — Mateo 24:37 (NBLA)

“Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos.” — Lucas 17:27 (NBLA)

Imagine los tiempos de Noé en donde las personas vivían por casi un milenio, seguramente las personas experimentaron todas las cosas que pudieron imaginar, pero después de unos siglos de vida, se debieron haber aburrido de su vida monótona, y muy seguramente por la naturaleza pecaminosa humana intentaron hacer cosas diferentes, más riesgosas para experimentar nuevas emociones, cosas excitantes y novedosas que debieron tornarse rápidamente en depravaciones, maldad y violencia, especialmente con la influencia de los gigantes (nefilim), al punto que la única solución que la humanidad merecía fue que Dios mandara Su juicio para limpiar con agua toda la maldad. Imagine que horrible ha de haber sido la situación a la que llegó el hombre que causó esta gran tristeza en el corazón del Señor.

El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal. Y al Señor le pesó haber hecho al hombre en la tierra, y sintió tristeza en Su corazón. Entonces el Señor dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al hombre que he creado, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves del cielo, porque me pesa haberlos hecho».” — Génesis 6:5-7 (NBLA)

Jesús además profetizó que para el día en el que Él regrese por segunda vez (Lucas 17:30), la humanidad se comportará no solo como en la época de Noé, sino como en los tiempos de Lot (el sobrino de Abraham), de forma que encontramos una similitud entre cómo era la humanidad en los tiempos de Noé y luego cómo se degeneraron de nuevo las personas, al menos en la región de Sodoma y Gomorra en donde vivía Lot.

“Asimismo, también será como pasó en los días de Lot: Comían, bebían, compraban, vendían, plantaban y edificaban; pero el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.” — Lucas 17:28-29 (RVA 2015)

Lo que nos revela está profecía es que el juicio venidero que recibirá la humanidad será con fuego, tal y como sucedió en Sodoma y Gomorra, a menor escala, para que nos sirva como escarmiento para generaciones futuras.

“Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña [perversiones sexuales], fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.” — Judas 1:7 (RVA)

El apóstol Pedro en su segunda carta, también hace un comparativo del juicio por agua (el Diluvio) y del juicio venidero por fuego:

“Pues bien, por su propia voluntad pasan por alto esto: que por la palabra de Dios existían desde tiempos antiguos los cielos, y la tierra que surgió del agua y fue asentada en medio del agua. Por esto el mundo de entonces fue destruido, inundado en agua. Pero por la misma palabra, los cielos y la tierra que ahora existen están reservados para el fuego; guardados hasta el día del juicio y de la destrucción de los hombres impíos.” — 2 Pedro 3:5-7 (RVA 2015)

Y por la situación precaria que tenemos hoy en día en el mundo, pareciera que estamos viviendo en los últimos días antes del fin de esta era, y aunque no vivimos por siglos como en los tiempos de Noé, ahora utilizamos la tecnología para acelerar la influencia de la maldad en toda la humanidad y transmitir toda clase de depravación de forma instantánea alrededor del mundo, lo que va a terminar en el juicio por fuego y la venida gloriosa de Jesucristo. Por eso el tener el ejemplo de la fe de Noé, nos debe exhortar a predicar la Palabra de Dios, caminar con el Señor, y a laborar para el reino de Dios para salvar al mayor número de almas que se encuentren atrapadas en las manos de Satanás antes de que sea demasiado tarde para ellos.

¡Que Dios los bendiga!


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