Génesis 5:6-20 – Las Primeras 6 Generaciones de la Humanidad

En el artículo anterior vimos como Adán después de la caída tuvo a su descendencia en su propia imagen, y no en la perfecta imagen de Dios, como resultado de su separación del Señor a causa del pecado. En este estudio veremos que las Escrituras nos dan más detalles de Set el hijo de Adán y de Enós su nieto, de quienes ya hablamos en nuestro estudio de Génesis 4:25-26 y acerca de las primeras 6 generaciones, aunque no tengamos mucho detalle de estas personas en las Escrituras o en fuentes históricas externas.

Ver. 6 — Cuando Set tenía ciento cinco años, fue padre de Enós.

Yo no creo que Set haya vivido 105 años sin tener familia, y que la Biblia nos diga que él tuvo a su primogénito, Enós, después de más de un siglo de vida. Más bien, Set tuvo hijos e hijas como se explica en el siguiente versículo, y Enós fue el descendiente que llevó el linaje directo entre Adán y Noé. Tenemos otros ejemplos en las Escrituras en donde el primogénito no es el escogido como en el caso de Isaac (sobre Ismael), Jacob (sobre Esaú), David (sobre sus 7 hermanos mayores), etc. Y Dios tiene Sus razones para hacer esto, como parte de Su plan de salvación que hemos visto desde nuestros estudios de la caída en Génesis 3.

“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque Yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” — 1 Samuel 16:7 (RVR1960)

Las Escrituras no nos dan mucho detalle de la vida de Set, pero en el significado de su nombre podemos ver que hay una representación de Jesús (Yeshúa en hebreo significa “Salvación”) en este linaje tan especial. Set, שֵׁת – Shet, que significa designado, en lugar de otro, un sustituto, una compensación, un precio. Así que Cristo es nuestro “Set”, designado para tomar nuestro lugar como nuestro sustituto, compensando nuestros pecados y quien paga el precio por el cual somos redimidos.

“Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. No fue pagado con oro ni plata, los cuales pierden su valor, sino que fue con la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.” — 1 Pedro 1:18-19 (NTV)

Si Set vivió todos estos años y tuvo la oportunidad de hablar con su padre, Adán, acerca de sus experiencias con Dios en el Jardín del Edén, estamos seguros que él recibió un relato completo acerca de la Creación, la caída, la promesa de salvación a través de la profecía de la semilla de la mujer, y los preceptos divinos sobre el culto religioso y la vida religiosa. Así Dios se aseguró de que Su iglesia tuviera el conocimiento de Su voluntad transmitidos de generación en generación desde el inicio de los tiempos.

“¡Pero cuidado! Asegúrate de nunca olvidar lo que viste con tus propios ojos. ¡No dejes que esas experiencias se te borren de la mente mientras vivas! Y asegúrate de transmitirlas a tus hijos y a tus nietos.” — Deuteronomio 4:9 (NTV)

“La historia no hace más que repetirse; ya todo se hizo antes. No hay nada realmente nuevo bajo el sol.” — Eclesiastés 1:9 (NTV)

De esta forma podemos responder a la pregunta: ¿Cómo es que la muerte de Jesucristo va a salvar a todos los creyentes que vivieron antes que Él? La respuesta es que el Señor instruyó a Adán acerca de la salvación a través de la profecía acerca de la “semilla de la mujer” (Génesis 3:15), la cual apunta hacia Yeshúa (Salvación), y el Señor le dio a Adán Sus mandamientos, decretos, y regulaciones para que los siguiera. Adán, quien para este punto debió haber aprendido la lección de las consecuencias de desobedecer al Señor (ejemplo, en el Jardín del Edén), se debió haber enfocado en seguir estos nuevos lineamientos e inculcado a todos sus descendientes para que tuvieran la fe de su salvación puesta en la semilla de la mujer para ser salvados, aunque no supieran que Su nombre sería Jesús y que Él vendría a este mundo 4,000 años después. De esta forma, Yeshúa (Salvación) es quien paga por todos los pecados pasados, presentes, y futuros salvando del infierno a todo el que ponga su fe en Él.

“Y cantaban un nuevo canto con las siguientes palabras: «Tú eres digno de tomar el rollo y de romper los sellos y abrirlo. Pues Tú fuiste sacrificado y Tu sangre pagó el rescate para Dios de gente de todo pueblo, tribu, lengua y nación.” — Apocalipsis 5:9 (NTV)

Así que en el plan de salvación de Dios, Adán y cada uno de sus descendientes vivieron más de 900 años en promedio para asegurarse de transmitir este conocimiento de generación en generación. Por eso Abel fue llamado profeta en Lucas 11:50-51, y Set, el substituto de Abel, inculcó la profecía a sus descendientes. Esto es mencionado por el padre de Juan el bautista cuando habla de Jesús, diciendo que el conocimiento del Salvador es universal desde el principio de la Creación.

“Y Zacarías su padre fue lleno del Espíritu Santo, y profetizó, diciendo: Bendito el Señor Dios de Israel, que ha visitado y redimido a Su pueblo, y nos levantó un poderoso Salvador en la casa de David su siervo, como habló por boca de Sus santos profetas que fueron desde el principio.” — Lucas 1:67-70 (RVR1960)

Ver. 7 — Después del nacimiento de Enós, Set vivió ochocientos siete años más y tuvo otros hijos e hijas.

Como ya hemos visto es inútil preguntarse las causas que pudieron haber contribuido para la prolongada longevidad de estas personas: su genética sin mutaciones (defectos), la constitución vigorosa de sus cuerpos, la naturaleza más nutritiva de su dieta, las condiciones climáticas, una baja contaminación y radiación solar, etc. La principal razón de que sus vidas hayan sido tan largas se debe principalmente al poder y la providencia de Dios, quien está en control absoluto de la vida de cada ser viviente, y para Su plan de salvación requería que la raza humana antediluviana viviera por muchos años.

“Pero los planes y pensamientos del Señor permanecen por todas las generaciones.” — Salmos 33:11 (RVC)

¿Pero qué fue lo que hizo Set durante su larga vida? Primero que nada, debió haber aprendido de su padre, Adán, como nos explica el sacerdote y enciclopedista francés, Louis Moréri, quien dice que de acuerdo a la tradición “Adán tenía un perfecto conocimiento de la ciencia y principalmente de lo relacionado con las estrellas, el cual enseñó a sus hijos”.

“Porque Jehová da la sabiduría, Y de Su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” — Proverbios 2:6 (RVR1960)

Los cielos proclaman la gloria de Dios; el firmamento revela la obra de Sus manos.” — Salmos 19:1 (RVC)

De acuerdo con el historiador judío Flavio Josefo (37-100 d.C.) en su libro “Antigüedades Judías”, nos dice que Set siguió a los pasos de su padre en la búsqueda del conocimiento y la sabiduría, y les transmitió esta información a sus propios descendientes. Ellos fueron los inventores de la sabiduría que se ocupa de los movimientos de los cuerpos celestes, su naturaleza, armonía, y orden. Hoy llamamos a esta ciencia astronomía. En su libro “El Evangelio en las Estrellas” (1882), el teólogo americano Joseph A. Seiss, nos dice que Dios escribió la profecía de salvación en las constelaciones del cielo, y que Adán y sus descendientes las estudiaron, nos relata que la historia de salvación se inicia con la constelación de Virgo , siendo la semilla de la mujer (virgen); y va por todas las constelaciones (מַזָּרוֹת – mazarót en hebreo) hasta concluir con Leo, la constelación del León de Judá, que representa al Mesías. Pero este conocimiento dado por el Señor fue escondido y ahora tenemos la versión corrompida, esotérica y torcida de Satanás y sus agentes llamada los signos zodiacales, de los que obtenemos las mentiras de los horóscopos en los periódicos y revistas. Incluso podemos decir que fue en Babilonia de donde surgió la astrología como un sustituto de este conocimiento de las constelaciones.

“¿Puedes atar los lazos de las Pléyades, o desatar las ataduras de Orión? ¿Puedes sacar las constelaciones [mazarót] a su tiempo, o guiar a la Osa Mayor y a sus cachorros?” — Job 38:31-32 (RVC)

“La gran ciudad de Babilonia se partió en tres secciones, y las ciudades de muchas naciones cayeron y quedaron reducidas a escombros. Así que Dios se acordó de todos los pecados de Babilonia, y la hizo beber de la copa que estaba llena del vino del furor de su ira.” — Apocalipsis 16:19 (NTV)

Otras leyendas en escritos árabes dicen que Set inventó la escritura con letras hebreas. Así que el hebreo pudo ser el idioma que todos hablaban antes de que todos los demás idiomas se crearan durante el evento de la Torre de Babel.

“Pero el Señor descendió para ver la ciudad y la torre que estaban construyendo, y dijo: «¡Miren! La gente está unida, y todos hablan el mismo idioma. Después de esto, ¡nada de lo que se propongan hacer les será imposible! Vamos a bajar a confundirlos con diferentes idiomas; así no podrán entenderse unos a otros».” — Génesis 11:5-7 (NTV)

Ver. 8 — Set vivió novecientos doce años y después murió.

Set tuvo la oportunidad de conocer a todos sus descendientes hasta Lamec, un total de 7 generaciones, al único que no alcanzó a conocer fue a Noé porque murió 14 años antes de que él naciera. Entre otras estadísticas, tenemos que Set vivió 18 años menos que Adán. Y murió 614 años antes del Diluvio.

Ver. 9 — Cuando Enós tenía noventa años, fue padre de Cainán. 10 Después del nacimiento de Cainán, Enós vivió ochocientos quince años más y tuvo otros hijos e hijas. 11 Enós vivió novecientos cinco años y después murió.

Poco sabemos de Enós por las Escrituras u otras fuentes. No sabemos si fue un creyente fiel o se alejó del camino del Señor como lo vimos en Génesis 4:25-26. Pero fue parte del plan de salvación de todos nosotros y su nombre está inmortalizado en las Escrituras.

Podemos hacer un comparativo de su nombre con Jesús porque, Enós, אֱנוֹשׁ – Enósh, significa mortal, sufriendo, afligido. Mostrando la imagen de Cristo, quien fue el portador de nuestras penas, el portador de nuestros dolores, herido de Dios, y fue afligido y azotado para que pudiéramos ser sanados.

“Pero Él fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados. Todos nosotros nos hemos extraviado como ovejas; hemos dejado los caminos de Dios para seguir los nuestros. Sin embargo, el Señor puso sobre Él los pecados de todos nosotros.” — Isaías 53:5-6 (NTV)

Enós el nieto de Adán fue el primero que conoció a todos los descendientes desde Adán hasta Noé, aunque vivió 25 años menos que Adán, 7 años menos que Set, y 5 años menos que Cainán, su hijo. Él murió 516 años antes del Diluvio.

Ver. 12 — Cuando Cainán tenía setenta años, fue padre de Mahalaleel. 13 Después del nacimiento de Mahalaleel, Cainán vivió ochocientos cuarenta años más y tuvo otros hijos e hijas. 14 Cainán vivió novecientos diez años y después murió.

Los nombres de Cainán, Mahalaleel y Jared solamente aparecen aquí y en la genealogía de Jesús (Lucás 3:23-38). No son mencionados en el resto de la Biblia.

“Lamec era hijo de Matusalén. Matusalén era hijo de Enoc. Enoc era hijo de Jared. Jared era hijo de Mahalaleel. Mahalaleel era hijo de Cainán. Cainán era hijo de Enós. Enós era hijo de Set. Set era hijo de Adán. Adán era hijo de Dios.” — Lucas 3:37-38 (NTV)

La cuarta generación es representada por Cainán, קֵינָן – Queinán, cuyo nombre puede significar “posesión, morada, o habitación”, o también puede significar “pena, dolor, canto fúnebre, pensamiento o lamento por los muertos”. Su nombre nos habla de que Jesús habitó con nosotros para derrotar y aplastar la cabeza de la serpiente, a pesar de Su sufrimiento en la cruz. Tal vez expresando su gratitud hacia el Mesías llamó a su hijo “alabanza a Dios”.

Ver. 15 — Cuando Mahalaleel tenía sesenta y cinco años, fue padre de Jared. 16 Después del nacimiento de Jared, Mahalaleel vivió ochocientos treinta años más y tuvo otros hijos e hijas. 17 Mahalaleel vivió ochocientos noventa y cinco años y después murió.

Mahalaleel, מַהֲלַלְאֵל – Majalalél, que viene de la raíz “halel” que significa “alabanza, enaltecimiento, elogio”, y “El” que es el Nombre de Dios. Por lo que Mahalaleel significa “El Bendito Dios” o “alabanza a Dios”. Su nombre nos da la imagen de Cristo que murió por nuestras ofensas y resucitó por nuestra justificación para recibir la gloria y alabanza de Su iglesia, en base a lo estipulado en el plan hecho desde antes de la Creación del mundo.

“Sabemos que Dios, quien resucitó al Señor Jesús, también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará ante sí mismo junto con ustedes. Todo esto es para beneficio de ustedes, y a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas, habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria.” — 2 Corintios 4:14-15 (NTV)

“Se humilló a sí mismo en obediencia a Dios y murió en una cruz como morían los criminales. Por lo tanto, Dios lo elevó al lugar de máximo honor y le dio el nombre que está por encima de todos los demás nombres para que, ante el nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua declare que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios Padre.” — Filipenses 2:8-11 (NTV)

“Ellos cantaban en un potente coro: «Digno es el Cordero que fue sacrificado, de recibir el poder y las riquezas y la sabiduría y la fuerza y el honor y la gloria y la bendición».” — Apocalipsis 5:12 (NTV)

Mahalaleel pertenece a la quinta generación y fue uno de los que murió más joven a sus 895 años, solamente superado por la muerte temprana de Lamec quien solo vivió 777 años. Mahalaleel tuvo la oportunidad de conocer a todos desde Adán hasta Noé asegurando que el mensaje alcanzara a las siguientes generaciones. El murió 366 años antes del Diluvio.

Ver. 18 — Cuando Jared tenía ciento sesenta y dos años, fue padre de Enoc. 19 Después del nacimiento de Enoc, Jared vivió ochocientos años más y tuvo otros hijos e hijas. 20 Jared vivió novecientos sesenta y dos años y después murió.

Yared, יֶרֶד – Yéred, que viene de la raíz hebrea “yarád”, que significa “descender o bajar”. Su nombre representa no solo a Jesús, Hijo del Hombre que bajó del cielo para darnos vida eterna. Sino también al Espíritu Santo que fue enviado por Jesús después de que Él fue glorificado (Mahalaleel) y descendió (Yared) para habitar en el corazón de todos los creyentes de la promesa.

Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en Mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que Yo les he dicho.” — Juan 14:26 (RVC)

“Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.” — Gálatas 3:14 (RVR1960)

Algunos comentaristas sugieren que el nombre Yared hace alusión al momento cuando los “hijos de Dios” descendieron para corromper a las hijas de los hombres, resultando en los nefilitas descritos en Génesis 6. Si esto fue cierto, tuvieron más de 1,000 años (del año 460 al 1656) para pervertir a toda la humanidad, con la excepción de la familia de Noé.

“En esos días y durante algún tiempo después, vivían en la tierra gigantes nefilitas, pues siempre que los hijos de Dios tenían relaciones sexuales con las mujeres, ellas daban a luz hijos que luego se convirtieron en los héroes y en los famosos guerreros de la antigüedad.” — Génesis 6:4 (NTV)

Yared perteneció a la sexta generación y fue bendecido con una larga vida, 962 años, solamente superada por su nieto Matusalén quien vivió 7 años más que su abuelo (969 años). Además Yared fue el padre de Enoc, quien fue un hombre de Dios y quien no murió, solamente un día desapareció, porque el Señor se lo llevó. Me pregunto que habrá pensado Yared a sus 527 años cuando su hijo Enoc desapareció.

“Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años, y tu vida te dará satisfacción. ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón.” — Proverbios 3:1-3 (NTV)

Aunque tenemos muchas preguntas acerca de la vida de estos hombres, vemos como el Espíritu Santo incluyó solo la información necesaria que necesitamos saber acerca de los primeros 6 ancestros de toda la humanidad de hoy. No sabemos si fueron grandes o famosos personajes, pero lo que nos debe importar es que por su linaje vino la promesa de salvación de acuerdo al plan de Dios.

“Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús.” — 2 Timoteo 1:9 (NTV)

¡Que Dios los bendiga!


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