La Cronología de la Navidad (Parte 2)

En el artículo anterior vimos el milagro de la concepción de Jesús anunciada a María por el ángel Gabriel y cómo Dios la protegió y a Su Hijo seleccionando a José y María, descendientes del rey David, por su temor al Señor. Ahora veremos el nacimiento de nuestro Salvador. La celebración de la Navidad se debería basar en los eventos que a continuación describiremos, pero lamentablemente estos eventos que cambiaron la historia de la humanidad se han ido olvidando gradualmente, y nuevas “tradiciones” han ido ocupando su lugar.

Llegada de José y María a Belén (poco antes de la Navidad)

Cuando llegaron a Belén, la historia que tradicionalmente se cuenta es que José buscó lugar en una posada (pandokeion, en griego), pero no había cuartos disponibles así que terminaron en un establo entre los animales en donde María dio a luz la misma noche de su llegada en condiciones deplorables. Pero nosotros creemos que esto no fue lo que pasó de acuerdo a las Escrituras:

Al contrario, José primeramente debió haber buscado alojamiento con familiares considerando que su esposa estaba embarazada y porque los descendientes del rey David también vivían en Belén (David tuvo muchas esposas y Salomón tuvo 700 esposas, así que debieron tener muchos descendientes). Además, la costumbre cuando alguien estaba de visita en la ciudad era llegar con parientes, ya que era un insulto a la hospitalidad de los parientes si los visitantes decidían irse a hospedar con alguien más.

Pero la Biblia nos dice que no encontraron alojamiento disponible en la posada o mesón, pero la palabra en griego no es pandokeion, sino es κατάλυμα – katáluma, que significa “cuarto de huéspedes”. Esta es la misma palabra utilizada para describir el cuarto de huéspedes en el segundo piso en donde Jesús y Sus apóstoles tuvieron la última cena.

Lo que pensamos que sucedió es que la pareja llegó con parientes y como el cuarto de huéspedes en el segundo piso (katáluma) ya estaba ocupado, los parientes los recibieron acomodándolos en el primer piso durante todos los días que estuvieron en Belén. De forma que cuando llegó el momento de dar a luz, los mismos familiares debieron haber asistido a María para que tuviera a su bebé. Antiguamente los animales domésticos normalmente dormían dentro de la casa en el primer piso para que no se los robaran.

¿Pero por qué estaba tan llena la ciudad de visitantes? La primera razón que se nos viene a la mente es por el censo ya que Belén era una pequeña ciudad y había muchos descendientes del rey David que debieron haber llegado antes que José. Pero como vimos en nuestro articulo ¿Por qué celebramos la navidad el 25 de diciembre?, puede existir una segunda razón, nosotros pensamos que Jesús nació durante el festival de Tabernáculos, una de las 3 festividades del Señor que requiere un peregrinaje a Jerusalén (Éxodo 23:14-17), en donde decenas de miles de peregrinos (turistas) requerían un lugar en donde hospedarse, y como la villa de Belén estaba cerca de Jerusalén, esto también pudo haber contribuido con más visitantes que ocuparon todos los cuartos de huéspedes disponibles. Comparable a lo que experimentamos con la temporada alta vacacional de hoy en día.

Nacimiento de Jesús (El día de Navidad)

La tradición nos hace pensar que inmediatamente al llegar a Belén, María dio a luz, pero tal vez no fue así. Lucas nos dice “Mientras estaban allí”, lo que puede significar que ya se habrían alojado con parientes de ellos unos días antes de que llegara el momento de que naciera el bebé, y los mismos parientes debieron haber asistido a María cuando dio a luz.

“Mientras estaban allí, llegó el momento para que naciera el bebé.” — Lucas 2:6 (NTV)

Cuando María se quedó con su pariente Elisabet, siendo ella esposa de un sacerdote levítico es posible que de ahí hubiera recibido las tiras de tela con las que luego envolvió a su Hijo.

Una vez que el bebé nació, María lo envolvió en las telas que pudieron ser un regalo de Elisabet cuando ella se quedó con su parienta, porque su esposo era sacerdote en el Templo y se las pudieron dar de los trajes de fino lino de su esposo que ya estuvieran en desuso. Y como en la casa de sus parientes no habría en donde poner al bebé, María debió haber improvisado al utilizar uno de los pesebres de los animales como cuna para colocar al bebé, dado que en aquella época no había conocimiento de los gérmenes y cómo se transferían las enfermedades. De esta forma sin saberlo, iba a dar cumplimento a la señal que los ángeles le darían a los pastores para encontrar al Mesías.

“María dio a luz a su primer hijo, un varón. Lo envolvió en tiras de tela y lo acostó en un pesebre, porque no había alojamiento disponible para ellos.” — Lucas 2:7 (NTV)

Dios no permitiría que Su Hijo naciera de la forma en que la tradición nos lo quiere hacer parecer. Jesús nació en el momento justo como nos explica el apóstol Pablo. La fecha exacta de Su nacimiento la desconocemos, pero marca el día más importante en la historia de la humanidad. Hoy el calendario gregoriano que se utiliza mundialmente hace honor a este día, dividiendo la historia en antes y después de Cristo.

“Sin embargo, cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a Su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la ley.” — Gálatas 4:4 (NTV)

El apóstol Juan nos presenta a Jesús, la “Palabra”, como El Pre-Existente Hijo de Dios, quien se encarnó (se hizo hombre) y habitó entre nosotros.

“Entonces la Palabra se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros. Estaba lleno de amor inagotable y fidelidad. Y hemos visto Su gloria, la gloria del único Hijo del Padre.” — Juan 1:14 (NTV)

Este evento dio cumplimiento a otra profecía de Isaías dada unos 700 años atrás.

Pues nos ha nacido un niño, un Hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre Sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz. Su gobierno y la paz nunca tendrán fin. Reinará con imparcialidad y justicia desde el trono de su antepasado David por toda la eternidad. ¡El ferviente compromiso del Señor de los Ejércitos Celestiales hará que esto suceda!” — Isaías 9:6-7 (NTV)

En la descripción de Isaías de nuestro Salvador, el Mesías, “niño” e “Hijo” no son sinónimos, porque “niño” nos habla acerca de la naturaleza humana de Cristo, pero cuando se refiere al “Hijo” nos está hablando acerca de Su divinidad. Asombrosamente tenemos un milagro más allá de nuestro entendimiento en el que este niño es al mismo tiempo el Hijo de Dios. Como niño nació en Belén, de una virgen, y como Hijo, Él existe desde la eternidad, fuera de nuestro concepto de tiempo y espacio. Al bajar del cielo, el Señor entró en Su creación para habitar entre nosotros. Juan nos presenta a Jesús como el Hijo de Dios, por eso un “Hijo nos fue dado”, habla de Su divinidad.

En el principio la Palabra ya existía. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. El que es la Palabra existía en el principio con Dios.” — Juan 1:1-2 (NTV)

Por eso no es coincidencia que observemos diferencias en las genealogías en los evangelios: Mateo se enfoca en las promesas divinas, y traza la línea legal y real de Jesús desde Abraham, pasando por el rey David y el rey Salomón, hasta llegar a José, el padre legal de Jesús, y se enfoca en presentar a Jesús como el Mesías y el León de la tribu de Judá. Por otro lado, Lucas se enfoca en la humanidad de Jesús y lo presenta como el Hijo del Hombre, de forma que traza Su genealogía desde Adán (el primer hombre) hasta el rey David (de Abraham a David es idéntica a la genealogía que presenta Mateo), luego de David, Lucas se va por otra rama descendientes de Natán (el segundo hijo que David que tuvo con Betsabé) y traza hasta Elí (el suegro de José, en esta genealogía se presenta a José, el esposo de María, como el hijo de Elí), el padre de María, la madre de Jesús.

“¡Tú, Judá, hijo mío! Eres como un cachorro de león cuando deja de devorar a su víctima… Nadie le quitará el poder a Judá ni el cetro que tiene en las manos, hasta que venga el dueño del cetro [Jesucristo], a quien los pueblos obedecerán.” — Génesis 49:9a, 10 (DHH)

Pues se acerca la hora —dice el Señor—, cuando levantaré a un descendiente justo del linaje del rey David. Él será un rey que gobernará con sabiduría; hará lo justo y lo correcto por toda la tierra.” — Jeremías 23:5 (NTV)

El nacimiento de Jesús marca el cumplimento a la profecía dada a Abraham acerca de que el Hijo de Dios bendeciría a todas las naciones.

“Pues Abraham sin duda llegará a formar una nación grande y poderosa, y todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de Él [Jesús].” — Génesis 18:18 (NTV)

Los Ángeles anuncian el nacimiento a los Pastores

Muchas veces hemos visto y escuchado la historia de los ángeles que anuncian a los pastores acerca del nacimiento de nuestro Salvador, en “pastorelas”, obras de teatro, y películas. Pero alguna vez se ha preguntado ¿Por qué los ángeles le anunciaron este evento de suprema importancia solamente a unos pastores? ¿Por qué no fueron con el sumo sacerdote, o Herodes, o la aristocracia en Jerusalén? ¿Qué característica tenían estos pastores en particular? Considere que en esa época el ser pastor era un trabajo de baja reputación y humilde paga porque no se requería de ningún conocimiento especializado o grandes capacidades mentales para llevarlo a cabo, por lo que muchas veces eran niños a quienes se les encargaba esta labor. Pero la Biblia describe a los ángeles dándoles una señal en particular que solo estos pastores en especial iban a reconocer claramente y entender a través de esta señal por qué este bebé sería nuestro Salvador.

“¡El Salvador —sí, el Mesías, el Señor— ha nacido hoy en Belén, la ciudad de David! Y lo reconocerán por la siguiente señal: encontrarán a un niño envuelto en tiras de tela, acostado en un pesebre».” — Lucas 2:11-12 (NTV)

Un estudioso de las Escrituras, el Dr. Jimmy DeYoung, durante mucho tiempo se preguntó ¿por qué esta sería una señal que los pastores reconocerían? Hasta que un día encontró un comentario que le reveló la conexión de esta señal con un lugar en los Campos de los Pastores (Shepherd´s Fields) llamado la “Torre del Rebaño”, מִגְדַּל־עֵדֶר – Migdal Eder en hebreo, מִגְדָּל – migdal, significa torre, y עֵדֶר – eder, que significa rebaño. De esta forma descubrió que no se trataba de pastores ordinarios, sino que los pastores a los que los ángeles les dieron el mensaje eran los sacerdotes levíticos que estaban al cuidado de los rebaños de ovejas dedicados únicamente para los sacrificios en el Templo. A continuación, le presentamos la explicación del Dr. DeYoung:

Migdal Eder solamente aparece dos veces en la Biblia: en Génesis 35:21 y en Miqueas 4:8. En el pasaje de Génesis, se describe a Israel (Jacob) viajando al sur desde Betel hacia Belén, pero al llegar a Belén su esposa Raquel murió dando a luz y es enterrada ahí mismo. Después Israel continua su viaje y se menciona Migdal Eder como la referencia geográfica del lugar donde él acampa una vez que pasó esta torre.

“Entonces Israel salió y plantó su tienda más allá de Migdal Eder (Torre del Rebaño).” — Génesis 35:21 (NBLH)

Miqueas con unos 700 años de antelación nos da más detalles acerca de la importancia profética de la Torre del Rebaño, porque en este lugar nos dice que el anuncio del Mesías se daría. Hoy en día esta ubicación ha sido conocida por judíos religiosos durante siglos, como el lugar en donde el anuncio del Mesías tomará lugar. Sin aceptar que esta profecía ya fue cumplida la noche de la Navidad.

“Y tú, oh torre del rebaño [Migdal Eder], fortaleza de la hija de Sion, hasta ti vendrá el señorío primero, el reino de la hija de Jerusalén.” — Miqueas 4:8 (RVR1960)

La “Torre del Rebaño” era una torre de vigilancia en un lugar llamado “Campos de los Pastores” en Belén. Era una estructura de piedra, de 2 pisos que se encontraba en el campo. En la planta alta, un pastor-sacerdote llevaba a cabo 2 funciones: primero cuidaba al rebaño para asegurarse que no fueran dañadas las ovejas, y segundo monitoreaba a las ovejas que estuvieran a punto de dar a luz a sus corderitos y tan pronto detectaba que iba a tener a su corderito otros pastores levíticos llevaban a la madre a la planta baja de la torre para protegerla y esperar a que diera a luz a su cría. La planta baja de la Torre del Rebaño era en donde las ovejas daban a luz a sus corderos.

Los levitas vivirán en esas ciudades y las tierras que las rodean proveerán pastura para su ganado, rebaños y otros animales.” — Números 35:3 (NTV)

Las ovejas que eran criadas en los Campos de los Pastores de Belén estaban destinadas a ser sacrificadas en el Templo (que estaba a 5 millas de distancia). Para poder ser sacrificados los animales debían estar libres de imperfecciones o defectos físicos. Los pastores-sacerdotes cuidaban a los corderos desde su nacimiento para asegurarse de que fueran perfectos, por lo que tomaban a los corderitos recién nacidos y los envolvían en “tiras de tela” (que provenían de prendas de sacerdotes levíticos en desuso) para prevenir que se lastimaran sus extremidades. Luego de envolver al corderito, el pastor-sacerdote lo colocaba dentro un pesebre (una estructura de madera de donde los animales domésticos toman agua) para que se tranquilizara el cordero y que no se fuera a lastimar o ser lastimado por los otros animales.

Nunca sacrifiques al Señor tu Dios ganado, ovejas o cabras que tengan algún defecto o enfermedad, porque Él detesta esa clase de ofrendas.” — Deuteronomio 17:1 (NTV)

Así que cuando los pastores-sacerdotes fueron a Belén y vieron al bebé envuelto en las telas de lino de uso sacerdotal y puesto dentro de un pesebre, reconocieron inmediatamente la señal de la que habló el ángel con asombro.

“Cuando los ángeles regresaron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: «¡Vayamos a Belén! Veamos esto que ha sucedido y que el Señor nos anunció». Fueron de prisa a la aldea y encontraron a María y a José. Y allí estaba el niño, acostado en el pesebre. Después de verlo, los pastores contaron a todos lo que había sucedido y lo que el ángel les había dicho acerca del niño. Todos los que escucharon el relato de los pastores quedaron asombrados.” — Lucas 2:15-18 (NTV)

La importancia de esta señal en particular es que solamente estos pastores levíticos poseían el conocimiento acerca del procedimiento del cuidado de los corderos para sacrificio y sólo ellos pudieron entender el significado mesiánico acerca de ese bebé, y su única conclusión fue que ellos eran testigos del nacimiento del Cordero de Dios, perfecto, libre de imperfecciones y quien luego sería sacrificado para el perdón de nuestros pecados.

“Los pastores regresaron a sus rebaños, glorificando y alabando a Dios por lo que habían visto y oído. Todo sucedió tal como el ángel les había dicho.” — Lucas 2:20 (NTV)

Por otro lado, otro estudioso de las Escrituras, llamado Chuck Missler, piensa que los Campos de los Pastores (Shepherd´s Fields) en donde se encontraba la “Torre del Rebaño” eran los mismos campos en Belén que le pertenecían a Booz, el bisabuelo del rey David, quien vivió 1,200 años antes de la Navidad y que son descritos en el libro de Rut (Rut 2).

“Así que Rut salió a recoger espigas detrás de los cosechadores, y resultó que lo hizo en un campo que pertenecía a Booz, el pariente de su suegro, Elimelec.” — Rut 2:3 (NTV)

Circuncisión en Belén (8 días después de la Navidad)

José y María, siguiendo las regulaciones del Señor establecidas desde el pacto que hizo Dios con Abraham (Génesis 17:10-14) llevaron a cabo el “Brit Milá” o el “pacto de la circuncisión” al octavo día. Es probable que este evento haya tomado lugar en una sinagoga cercana en Belén, ya que María al estar en su periodo de purificación no podía entrar al Templo. Y lo más importante de esta celebración de la circuncisión es que se da a conocer por primera vez el nombre del niño, sus padres lo llamaron “Jesús”, o más bien Yeshúa en hebreo, porque Él salvará a Su pueblo de sus pecados.

“Ocho días después, cuando el bebé fue circuncidado, le pusieron por nombre Jesús, el nombre que había dado el ángel aun antes de que el niño fuera concebido.” — Lucas 2:21 (NTV)

¿Por qué la circuncisión debe de ser al 8° día? La medicina moderna nos revela que los agentes de coagulación en los infantes no son óptimos hasta el 8° día. Primero, la vitamina K se empieza a formar entre el quinto y séptimo día, por lo que el octavo día es el primer día seguro en el que esta vitamina necesaria para la coagulación se encuentra en la sangre. En segundo lugar, la proteína protrombina en el plasma sanguíneo alcanza un nivel del 110% en el octavo día y luego regresa a su nivel normal. ¿No le parece maravilloso que nuestro Creador se asegura de que el cuerpo del bebé esté en las condiciones óptimas cuando este procedimiento es realizado de acuerdo a Sus regulaciones?

La dedicación de Jesús el Templo (40 días después de Navidad)

Una vez pasado el periodo de purificación (de María) entonces fueron José y María al Templo, con un propósito dual: (1) dedicar a Jesús, por ser el primogénito; y (2) llevar la ofrenda correspondiente para la purificación de María. Primero veamos la dedicación de nuestro Señor Jesús.

“Luego llegó el tiempo para la ofrenda de purificación, como exigía la ley de Moisés después del nacimiento de un niño; así que sus padres lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor. La ley del Señor dice: «Si el primer hijo de una mujer es varón, habrá que dedicarlo al Señor».” — Lucas 2:22-23 (NTV)

Según la prescripción de Éxodo, dedicar significa considerar algo como perteneciente a Dios. Observe que el Señor dio este mandato después de que sucedió la décima plaga en Egipto: los primogénitos egipcios habían muerto (Éxodo 12:29-30); mientras que los primogénitos israelitas fueron salvados gracias a la provisión del Señor del cordero cuya sangre había sido untada en los marcos de las puertas, evento que se conmemora cada año en la celebración de Pascua Judía.

Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los animales, mío es.” — Éxodo 13:2 (RVR1960)

El Señor requiere ocupar el primer lugar en nuestras vidas tal como es estipulado en el Primer Mandamiento, y requiere lo primero de todo: primogénitos, cosechas, animales, etc. En el caso de los bebés varones primogénitos hay una provisión especial, en la que aunque todos los primogénitos deben ser dedicados al Señor, pueden ser recuperados por sus padres al ser redimidos (pagando un rescate por ellos) para que sean devueltos a sus familias respectivas.

“… Sin embargo, tienen la obligación de pagar rescate por todo primer hijo varón.” — Éxodo 13:13b (NTV)

La redención del primogénito era un recordatorio para el pueblo de cómo el Señor salvó la vida de los primogénitos de Israel durante la décima plaga y los liberó de la esclavitud.

[Dice el Señor] “porque Míos son todos los primogénitos. Cuando exterminé a todos los primogénitos de Egipto, consagré para Mí a todo primogénito de Israel, tanto de hombres como de animales. Por lo tanto, son Míos. Yo Soy el Señor.» — Números 3:13 (NVI)

Merrill Unger, un reconocido estudioso de las Escrituras, menciona en su Diccionario Bíblico que “el primogénito era el sacerdote para la familia, este honor sacerdotal fue transferido por el mandato del Señor a través de Moisés, de la tribu de Rubén, a quien pertenecía por el derecho de la primogenitura, a la tribu de Levi (Números 3:12-16; 8:18-19). Dado que Dios había tomado a los Levitas para servirlo como sacerdotes, los primogénitos de las otras tribus eran redimidos”. Puede ver nuestro artículo sobre “Los derechos del primogénito”.

Los primogénitos eran llevados al Templo al tener un mes de vida y eran presentados ante el sacerdote levítico, y según su estimación eran redimidos por una cantidad que no excedía los 5 shekels de plata:

Los rescatarán al mes de haber nacido. El precio de rescate es cinco piezas de plata [5 shekels] (calculado según el peso del siclo del santuario, que equivale a veinte geras).” — Números 18:16 (NTV)

Merrill también menciona que si por ejemplo el niño estaba enfermo, o quizás con algún defecto, el sacerdote podía estimar un valor menor a pagar en plata, o bien, si encontraba que los padres del niño eran pobres, él podría devolverles el dinero pagado después de la ceremonia, según su criterio.

1 shekel era equivalente a 20 geras. Esos 5 shekels de plata eran el equivalente a 57 gramos de plata. El pago de redención es con plata. La plata en las Escrituras es un simbolismo de sangre, la cual nos habla de redención. Esta redención es una representación del trabajo Redentor que luego haría Jesucristo en la cruz.

“Pues ustedes saben que Dios pagó un rescate para salvarlos de la vida vacía que heredaron de sus antepasados. No fue pagado con oro ni plata, los cuales pierden su valor, sino que fue con la preciosa sangre de Cristo, el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha.” — 1 Pedro 1:18-19 (NTV)

Purificación de María (40 días después de Navidad)

El segundo propósito de la visita de Jesús, José y María al Templo de Jerusalén fue llevar la ofrenda correspondiente para la purificación de María. De forma que José y María, siguiendo las instrucciones del Señor, acudieron al Templo una vez que había pasado el tiempo prescrito de purificación de María, con la ofrenda correspondiente. Y al no poder pagar la ofrenda de un cordero, entonces llevaron la ofrenda ya sea de 2 tórtolas o 2 pichones de paloma, mostrando que ellos eran pobres.

“Así que ellos ofrecieron el sacrificio requerido en la ley del Señor, que consistía en «un par de tórtolas o dos pichones de paloma»” — Lucas 2:24 (NTV)

En el libro de Levíticos encontramos las instrucciones de purificación para las mujeres después de que dieron a luz a un hijo varón. Las leyes del Señor dan indicaciones específicas para evitar el estado de impureza. Sabemos que hay ciertas cosas que causan impureza en una persona, por ejemplo: el comer ciertos animales (Levítico 11; Deuteronomio 14), el contacto con un cuerpo muerto, ya sea humano o de animal (Números 11; Levítico 11:24-28; 31, 36-40; 17:15), y ciertas condiciones del cuerpo (secreciones corporales) y enfermedades (la lepra, Levítico 13-14) que dejaban a la persona ceremonialmente impura. Entre estas condiciones se encuentra el dar a luz (Levítico 12). Es posible que el estado de impureza esté relacionado con las secreciones corporales post-parto.

“El Señor le dijo a Moisés: «Da las siguientes instrucciones al pueblo de Israel: si una mujer queda embarazada y da a luz un varón, será ceremonialmente impura por siete días, así como es impura durante su período menstrual. Al octavo día, circunciden el prepucio del niño. Después de esperar treinta y tres días, ella quedará purificada del flujo de sangre del parto. Durante este tiempo de purificación, no debe tocar nada que haya sido consagrado ni tampoco entrar en el Santuario hasta que haya terminado su tiempo de purificación.” — Levítico 12:1-4 (NTV)

Las Escrituras indican que el tiempo de purificación después de dar a luz es de 33 días en el caso de tener un varón, y de 66 en el caso de tener una niña. Una vez que haya pasado este tiempo de purificación, la mujer quien a dio a luz debe llevar al Templo (o al Tabernáculo) ciertos animales para su ofrenda quemada y de pecado para que un sacerdote levítico las ofrezca al Señor para que la mujer quede ceremonialmente pura.

“Cuando se cumpla el término de la purificación, ya sea de niño o de niña, la madre deberá llevar a la entrada de la tienda del encuentro [el Tabernáculo] un cordero de un año para ofrecerlo en holocausto, y un pichón de paloma o una tórtola como sacrificio por el pecado. Se los entregará al sacerdote, y el sacerdote los ofrecerá ante el Señor para pedir el perdón de ella; así ella quedará purificada de su flujo de sangre.»” — Levítico 12:6-7 (DHH)

Si la mujer pertenecía a una familia pobre y no podían llevar un cordero (por su alto costo), podían ofrecer una ofrenda más humilde, las Escrituras nos muestran esta previsión:

“Pero si no le alcanzan los recursos para ofrecer un cordero, entonces tomará dos tórtolas o dos pichones, uno para el holocausto y el otro para la ofrenda por el pecado; y el sacerdote hará expiación por ella, y quedará limpia.”.” — Levítico 12:8 (LBLA)

Un punto interesante de este pasaje es que la ofrenda de persona pobre que dio María es una evidencia de que los llamados “Reyes Magos” aún no habían llegado para darles sus regalos al bebé.

En el siguiente artículo veremos la historia de los reyes magos y por qué no creemos que solamente sean 3 personas, veremos el horrible evento que ordenó Herodes y la huida Jesús, José y María a Egipto.

Les deseamos una Feliz Navidad en compañía de sus seres queridos en la que realmente celebremos la venida de nuestro Salvador, Jesucristo. Es nuestra oportunidad de crecer nuestra fe en Él, quien trajo la luz que nos guía en este mundo.

“Jesús les habló otra vez, diciendo: “Yo Soy la Luz del mundo; el que Me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la Luz de la vida.”” — Juan 8:12 (NBLH)

¡Que Dios los bendiga!


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