La Cronología de la Navidad (Parte 3)

En el artículo anterior vimos el nacimiento de Jesús en Belén como es descrito en las Escrituras, que difiere de cómo las tradiciones nos relatan estos eventos. Ahora continuaremos con la historia de los reyes magos, que es muy diferente a las tradiciones heredadas de la Edad Media que tenemos actualmente. Veremos su visita a Jerusalén y al palacio de Herodes, y la misteriosa estrella que los guió para que localizaran la casa donde se encontraba Jesús. En todos estos eventos vemos la mano y protección de Dios para el cumplimiento de Su plan de salvación a través de la encarnación de nuestro Señor Jesucristo.

La tradición de los “Reyes Magos”

Las tradiciones que hemos heredado con respecto a los “reyes magos” han sido influenciadas por la iglesia medieval, principalmente por un manuscrito de oscura procedencia del siglo 6 ó 7 llamado Excerpta Latina Barbari (preservado en la Bibliothèque Nationale, codex Parisinus 4884), este documento es una traducción de uno original en griego (quizás compuesto en Alejandría a principios del siglo 5) que se ha perdido. De este manuscrito proviene la idea de que eran 3 magos y que sus nombres fueron Melchor (Melichior), Gaspar (Gathaspa) y Baltazar (Bithisarea). Después la tradición les dio atributos de que estos hombres fueron representantes de Asia, África y Europa, y que representaban a los 3 hijos de Noé: Sem, Cam y Japet. Unos siglos más adelante en Armenia del siglo 14, se les dieron títulos de reyes y se les asignaron sus reinos: Melchor era rey de Persia, Gaspar era rey de India, y Baltazar era rey de Arabia. Y por su lugar de origen se transportaron en un caballo, un camello y un elefante. Pero los datos históricos nos indican otra cosa. Por otro lado, la tradición de la iglesia ortodoxa griega menciona que no eran 3 sino 12 hombres quienes visitaron a Jesús. Y como las Escrituras no nos especifican quiénes, ni cuántos eran estos visitantes, las leyendas alrededor de estos magos se han acumulado a través del tiempo. Así que ahora intentaremos presentarles en este artículo quienes pudieron haber sido los hombres sabios que se mencionan en la Biblia. Y para ello necesitamos un poco de antecedentes históricos para entender la situación durante el nacimiento de Jesús.

Los Imperios que gobernaron el territorio de Judea

Las profecías sobre los imperios de gobernarían al mundo conocido descritos en el libro de Daniel, capítulo 2 han sido tradicionalmente representados por los imperios sucesivos de Babilonia, Persia, Grecia y Roma. Roma era el imperio que gobernaba Judea cuando Jesús nació, para ello tuvo que conquistar parte del imperio griego, todo el territorio que estaba en las costas del Mediterráneo. Pero la parte oriental del imperio griego fue conquistado por el imperio Partia (descendientes de los Medo-Persas).

El imperio Partia era una mezcla de culturas babilónicas, persas, y griegas que abarcaba vastos territorios al oriente del imperio romano, incluyendo principalmente lo que hoy es Irán, Afganistán, Irak y Pakistán. En su afán de expansión y poder tuvo varios enfrentamientos con el imperio romano, y en la batalla de Carrhae en 53 a.C. permitió al imperio de Partia expandirse en territorio romano e inclusive controlar la provincia romana de Judea en 40 a.C., poniendo a Antigono II el Hasmoneo como su rey por 3 años. En ese tiempo Herodes era el gobernador de Galilea y huyó a Roma buscando recuperar el poder que perdió a mano de los invasores de Partia. Así que en el año 37 a.C., los romanos bajo Marco Antonio retomaron Judea y Herodes I “el Grande”, regresó a Judea para gobernar como el rey de los judíos desde 37 a.C. hasta el 4 a.C. bajo control romano. Antes que continuemos con la historia de la Navidad, sabiendo cómo fue que Herodes llegó a gobernar en Judea y que el imperio Partia era enemigo de los romanos. Me gustaría explicar más acerca de los magos u hombres sabios que llegaron del oriente con regalos para Jesús.

¿Quiénes eran los magos?

El término griego en las Escrituras μάγος – mágos se refería a una clase de sacerdotes, y la primera referencia de magos que se menciona en la historia es en el siglo 7 a.C. entre los Medos, ellos interpretaban sueños y señales en el cielo, y también tenían conocimientos de astronomía, matemáticas, ciencias, historia, agricultura y de lo oculto. Su influencia religiosa y política creció hasta que llegaron a ser el grupo más prominente y poderoso de consejeros del rey en los imperios babilonio, persa, medos y de Partia. Los magos eran hombres sabios con el poder de educar y coronar a los reyes del imperio. De hecho, la palabra “magistrado” se deriva de “mago”. En el libro de Daniel se menciona que el rey Nabucodonosor de Babilonia, llamó a diferentes grupos para que le interpretaran su sueño y los primeros que se mencionan son los magos.

“Mandó llamar el rey a los magos, los encantadores, los hechiceros y a los caldeos, para que le explicaran al rey sus sueños.” — Daniel 2:2 (LBLA)

El profeta Daniel, luego de interpretar correctamente el sueño del rey Nabucodonosor fue nombrado jefe de todos los hombres sabios, incluyendo de los magos. Esto también nos recuerda que José luego de interpretar los sueños del faraón egipcio fue nombrado como segundo en el mando de Egipto (Génesis 41).

“Entonces el rey engrandeció a Daniel y le dio muchos y espléndidos regalos, y le hizo gobernador sobre toda la provincia de Babilonia y jefe supremo sobre todos los sabios de Babilonia.” — Daniel 2:48 (LBLA)

Daniel ocupó durante muchos años importantes cargos gubernamentales, tanto durante el tiempo de Nabucodonosor, como de Ciro y Darío. Es posible que durante este tiempo Daniel haya capacitado a los magos a quienes tenía a su cargo, mostrándoles los caminos del Señor y las profecías con respecto a llegada del Salvador que le fueron reveladas por el ángel Gabriel (Daniel 9:24-26), y que estas enseñanzas se hubieran preservado para futuras generaciones de magos persas.

Existe la posibilidad de que Daniel, al no tener herederos por haber quedado eunuco después de su captura por los babilonios, haya dejado instrucciones precisas de que su herencia, que incluía todas sus riquezas, fueran entregadas posteriormente al Mesías de Israel cuando la profecía se cumpliera. Esto podría explicar el por qué los magos que viajaron a Jerusalén supieran acerca de la Estrella y de la llegada del Mesías. Otra posibilidad es que los magos hubieran sido de descendencia judía que permanecieron dentro de Partia, lo que les permitiría conocer las profecías del Antiguo Testamento. Bueno con este contexto continuemos con la historia de la Navidad.

Visita de los Magos (entre 6 meses y 1.5 años después de la Navidad)

Las Escrituras nos indican que este grupo de magos llegaron a Jerusalén en Judea (hoy Israel) y que vinieron del oriente, la única conclusión es que ellos venían del imperio Partia. El largo viaje de unos 2,300 Km les debió haber tomado unos 2 meses para llegar a Jerusalén.

Como vimos los magos eran hombres poderosos que ocupaban puestos gubernamentales, con suficientes recursos económicos, llevaban valiosos regalos para el rey de los judíos, y estaban viajando a territorio enemigo del imperio rival de Roma. Sería normal que este grupo élite hubieran llevado un ejército de hombres armados y arqueros escoltándolos de los peligros del largo camino y al incursionar a un territorio enemigo.

“Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos” — Mateo 2:1 (RVR1960)

Los Magos llegan al Palacio de Herodes

La tradición nos dice que eran 3 reyes magos los que llegaron al palacio de Herodes, pero esto no explica por qué 3 hombres hubieran generado el profundo miedo a todo el pueblo incluyendo a Herodes, como nos dice la Escritura. Más bien pensamos que se llenaron de miedo porque se trataba de un grupo numeroso de visitantes de Partia con todo un ejército escolta de unos 1,000 hombres. Herodes inclusive debía recordar que él huyó a Roma escapando de la invasión y conquista de este imperio.

“Cuando el rey Herodes oyó eso, se perturbó profundamente igual que todos en Jerusalén.” — Mateo 2:3 (NTV)

Pero en esta ocasión los magos venían con fines pacíficos, ellos venían buscando al que nació Rey de los judíos

“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.” — Mateo 2:2 (LBLA)

Observe que esto pudo haber intimidado y molestado a Herodes por varias razones: (1) Herodes no había nacido siendo rey, él no había heredado el trono, Herodes no era el heredero legítimo al trono de David, él fue puesto ahí por los romanos, según el historiador Josefo (en Antigüedades y en Guerras); (2) Herodes era un idumeo, los judíos veían con mucho prejuicio y sospecha a los idumeos, a quienes llamaban “medio judíos”. Herodes para legitimizar su reinado en Judea, se casó con Mariamna II Hasmonea , quien era una princesa descendiente de los macabeos ; (3) Herodes a sus casi 70 años era un hombre despiadado que quería mantener el poder hasta el final de su vida, y debido a sus muchos enemigos, siempre sospechaba que alguien quisiera derrocarlo, vivía en un estado de paranoia constante; (4) Los magos con su pregunta no estaban reconociendo a Herodes como el rey de los judíos; (5) Si estos magos eran judíos de Partia, podrían querer apoyar la llegada de un rey judío que podría debilitar al imperio romano. Los territorios que controlaba Herodes estaban lejos de Roma, y podrían ser presa fácil de otra nación poderosa como Partia que quisiera conquistarlos. Partia ya había librado batallas contra Roma y no estaban en buenos términos. Herodes sintió su reinado amenazado y eso lo llevó a tomar la decisión de mandar matar a los infantes menores de 2 años en Belén.

Herodes para responder acerca del nacimiento del Rey de los judíos convocó a los 2 principales y más prestigiosos grupos religiosos y estudiosos de la Biblia; los principales sacerdotes, que en su mayoría eran Saduceos y liberales; y los escribas o maestros de la ley, que eran principalmente Fariseos o conservadores. Lo sorprendente es que las Escrituras nos muestran que Herodes conectó este evento con el nacimiento del Mesías, no solamente el Rey de los judíos, sino el elegido de Dios. Y aún así trato de asesinarlo

“Mandó llamar a los principales sacerdotes y maestros de la ley religiosa y les preguntó: —¿Dónde se supone que nacerá el Mesías? —En Belén de Judea —le dijeron— porque eso es lo que escribió el profeta.” — Mateo 2:4-5 (NTV)

La respuesta de los principales sacerdotes y escribas fue la profecía de Miqueas, escrita unos 700 años antes hablando del Mesías que ha existido desde la eternidad, y ni así se dieron cuenta que el Mesías era más que un simple hombre: es el Hijo de Dios. Pero lo increíble es que aunque ellos sabían acerca de las profecías del Mesías, no se ve que ninguno de estos estudiosos mostrara el mínimo interés en este importantísimo evento que habían estado esperando por siglos, es como si no les creyeran a los magos ni a las profecías en las Escrituras porque no se ve que nadie fuera a investigar si los magos andaban buscando al Mesías para adorarlo, y ellos hacer lo mismo.

“Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que ha de ser gobernante en Israel. Y Sus orígenes son desde tiempos antiguos, desde los días de la eternidad” — Miqueas 5:2 (LBLA)

El apóstol Mateo nos muestra el contraste entre estos hombres de los magos que creyeron que Jesús es el Mesías, y el rechazo del pueblo escogido por Dios en Judea por quienes Jesús vino a este mundo como uno de sus hermanos. Hoy en día ocurre algo similar, donde tenemos por un lado a los creyentes que, como los magos, buscan a Jesucristo con entusiasmo, y por el otro a personas incrédulas que a pesar de tener las Escrituras y saber que existen profecías, no buscan acercarse a su Creador, al contrario, reaccionan como Herodes que quedó perturbado con la noticia de los magos.

Luego Herodes pidió tener una audiencia privada con el grupo de magos fingiendo tener interés en la estrella y según lo que ellos le dijeron, Herodes pudo haber estimado cuándo exactamente nació el Mesías. Esta información la utilizaría para determinar la edad de su rival para poderlo matar.

“Luego Herodes convocó a los sabios a una reunión privada y, por medio de ellos, se enteró del momento en el que había aparecido la estrella por primera vez.” — Mateo 2:7 (NTV)

Herodes, siendo muy astuto, no les dijo a los magos acerca de sus planes para asesinar al Mesías, de forma que trató de engañarlos para que le dijeran la ubicación del Salvador, haciéndoles pensar que “el también quería ir a adorarlo”. Lo que no sabía es que ellos no le proveerían con dicha información y recurriría al horrendo genocidio infantil que después ordenó en Belén.

“Entonces les dijo: «Vayan a Belén y busquen al niño con esmero. Cuando lo encuentren, vuelvan y díganme dónde está para que yo también vaya y lo adore».” — Mateo 2:8 (NTV)

La estrella de Belén

A lo largo de la historia han surgido muchas teorías acerca de la estrella que guió a los magos hasta Belén. Se ha propuesto que pudo haber sido un cometa o una supernova, pero todos estos fenómenos son tan obvios que hubieran sido visto por Herodes y no hubiera tenido que preguntarles en secreto a los magos cuando había aparecido la estrella. También se piensa que fue una conjunción de planetas (Kepler sugirió una conjunción de Júpiter, Saturno y la constelación de Piscis, la cual ocurrió en el año 7 a.C.), pero si leemos las Escrituras cuidadosamente vemos que la estrella apareció 2 veces: (1) cuando estaban en Partia y los guió hacía el noroeste, luego la dejaron de ver antes de llegar a Jerusalén ya que tuvieron que detenerse con Herodes para preguntarle hacia dónde debían continuar su camino; y (2) dos meses después de cuando salieron originalmente la volvieron a ver fuera del palacio de Herodes guiándolos hacia el sur. No existen conjunciones de planetas que duren todo este tiempo y que cambien de dirección. Y la pista final es que la segunda vez que apareció la estrella se posicionó sobre una casa, la estrella fue un fenómeno sobrenatural, fue un milagro. ¿Acaso el Dios que creó los cielos no pudo haber creado una estrella especial para señalar Su llegada al mundo?

Los Magos llegan a Belén

Una vez que salieron del palacio de Herodes, los magos y toda su escolta se dirigieron rumbo a Belén, y los magos se llenaron de alegría cuando volvieron a ver la estrella que originalmente habían visto cuando estaban en el oriente. Recordemos que los magos habían hecho un largo viaje, muy posiblemente a caballo, y con camellos, y lo hicieron con fe, con la esperanza de ver al Mesías y de presentarle sus obsequios.

“Después de esa reunión, los sabios [magos] siguieron su camino, y la estrella que habían visto en el oriente los guió hasta Belén. Iba delante de ellos y se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella, ¡se llenaron de alegría!” — Mateo 2:9-10 (NTV)

La estrella los guió hasta donde estaba la luz del mundo, la brillante estrella de la mañana, como Jesús dice de sí mismo:

“Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo Soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida»” — Juan 8:12 (NTV)

[Dice Jesús] “Mientras estoy en el mundo, Yo Soy la luz del mundo.” — Juan 9:5 (LBLA)

“«Yo, Jesús, he enviado a Mi ángel para que les dé a ustedes testimonio acerca de estas cosas, que tratan de las iglesias. Yo Soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana.»” — Apocalipsis 22:16 (RVC)

Finalmente llegaron los magos hasta la casa en Belén en donde estaba Jesús. Es probable que José haya encontrado una casa y ya no estuviera con los familiares con quienes llegó originalmente y que la familia estuviera viviendo ahí hasta que el Señor les dijera a dónde ir y qué hacer. Probablemente Jesús ya tendría entre 1 ó 2 años porque es llamado παιδίον – paidíon, que es un niño pequeño en lugar de βρέφος – bréfos que significa bebé, feto, o recién nacido. Bréfos es la misma palabra que se usó para Juan el Bautista cuando se movió en el vientre de su madre Elizabeth. Así que, a diferencia de la tradición, los magos no llegaron al mismo tiempo que los pastores-sacerdotes, quienes sí lo vieron recién nacido.

Entraron en la casa y vieron al niño [paidíon] con su madre, María, y se inclinaron y lo adoraron…” — Mateo 2:11a (NTV)

Observe que las Escrituras aquí nos indican que los magos se inclinaron y adoraron a Jesús, singular, no a María, no es un plural. A pesar de que tuvieron esa posibilidad no adoraron a María, eran hombres sabios.

Luego de adorarlo le presentaron sus regalos que traían que probablemente eran más de los 3 que se mencionan por su significado profético en la vida de Jesús. El primer regalo mencionado fue el oro que es un regalo que representa su dualidad como realeza y divinidad, es un símbolo de que Él es Rey, nacido Rey de los judíos, y Rey de reyes, así como el Hijo de Dios. Pero el Salvador del mundo solo recibirá en Su reino a aquellos que lo acepten como su Soberano y Señor.

El incienso llamado “olíbano” era una resina aromática especial de lujo en la antigüedad. Su agradable aroma simbolizaría Su vida y hace alusión a que Jesús es nuestro Sumo Sacerdote. El olíbano se agregaba a las ofrendas de grano llamadas en hebreo מִנְחָה – minja, que significa “dar”, “regalo u obsequio”, y en árabe significa “prestar algo a alguien” de forma gratuita, y al término del plazo, devolver la propiedad. El olíbano en combinación con minja nos recuerda que el Hijo de Dios fue enviado aquí a la tierra como un regalo de vida y salvación, y que al término del plazo, regresó al cielo y está sentado a la derecha del Padre intercediendo como nuestro Sumo Sacerdote por todos lo que pertenecemos a Su reino.

“Pues nos ha nacido un niño, un Hijo se nos ha dado; el gobierno descansará sobre Sus hombros, y será llamado: Consejero Maravilloso, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” — Isaías 9:6 (NTV)

La mirra era una especia que se utilizaba para ungir un cuerpo para la sepultura, dándonos una simbología de Su misión a este mundo el cual apuntaba a Su sacrificio en la cruz como el Cordero de Dios. La mirra nos enfatiza la humanidad de Jesús que estuvo entre nosotros por un tiempo hasta que cumplió Su propósito, y regresó con el Padre.

“…y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” — Mateo 2:11b (RVR1960)

Ahora comparemos con Isaías 60:6 una profecía acerca de la Segunda Venida de Jesucristo:

“Te llenarás con caravanas de camellos, con dromedarios de Madián y de Efa. Vendrán todos los de Sabá, cargando oro e incienso y proclamando las alabanzas del Señor.” — Isaías 60:6 (NVI)

Observe que aquí sólo se mencionan camellos que cargan oro e incienso, no mirra. Porque la representación de la mirra, la muerte de Jesús, ya tuvo su cumplimiento en Su primera venida.

Es posible que estos regalos hayan servido para financiar el viaje de la familia a Egipto, su estancia allá, y posteriormente su regreso a Nazaret.

Los magos fueron advertidos por el Señor para que no regresaran con Herodes y se fueran por otro camino, lo que indica la comunicación directa que Dios tenía con los magos y la obediencia que le tuvieron.

“Cuando llegó el momento de irse, volvieron a su tierra por otro camino, ya que Dios les advirtió en un sueño que no regresaran a Herodes.” — Mateo 2:12 (NTV)

Encontrar a Jesús puede significar que su vida tome un nuevo rumbo, uno que sea receptivo y obediente a la Palabra de Dios. ¿En qué aspectos ha influido Jesús en la dirección de su vida? ¿Y qué regalos tiene para Él este nuevo año?

En el siguiente artículo veremos el escape a Egipto, la matanza de los inocentes que ordenó Herodes, y el regreso de la familia a Nazaret.

¡Que Dios los bendiga!


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