La oración eficaz

La oración es el medio que Dios nos ha dado para comunicarnos con Él. Algunos cristianos han dejado de rezar porque no ven que sus oraciones sean escuchadas, de forma que se desalientan e incluso llegan hasta dejar de hacerlo por completo. En este artículo trataremos de ayudarlos para que sus oraciones mejoren, al explicarles el propósito de la oración y cómo rezar eficazmente.

¿Qué es la oración?

Rezar no tan sólo es una invitación, es un mandamiento. Jesús nos lo hace saber en Su Palabra:

“Cierto día, Jesús les contó una historia a sus discípulos para mostrarles que siempre debían orar y nunca darse por vencidos.” — Lucas 18:1 (NTV)

Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.” — 1 Tesalonicenses 5:17-18 (NTV)

Cuando cumplimos la voluntad de Dios, Él nos recompensa abundantemente. Necesitamos darnos cuenta que la oración es el privilegio más grande que tenemos como cristianos para comunicarnos con Dios y es el medio en el que participamos en el trabajo de Su reino. La oración es una de las formas que Dios utiliza para que las cosas ocurran en este mundo. Por eso siempre debemos de orar. Hay cosas que no suceden hasta que el creyente reza. Por ejemplo:

“El Señor oyó la oración de Elías, ¡y la vida volvió al niño, y revivió!” — 1 Reyes 17:22 (NTV)

“Entonces dijo: «No tengas miedo, Daniel. Desde el primer día que comenzaste a orar para recibir entendimiento y a humillarte delante de tu Dios, tu petición fue escuchada en el cielo. He venido en respuesta a tu oración.” — Daniel 10:12 (NTV)

Tenemos el gran privilegio de tener acceso a Él tan fácil como si le marcáramos por teléfono al cielo, Su línea directa la encontramos en: “Jeremías 33:3”. Él nos da Su promesa que si le llamamos, Él nos responderá y nos mostrará más acerca de Su reino a través de nuestra oración:

Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido.” — Jeremías 33:3 (TLA)

La oración es entablar una conversación con Dios, Él quiere escucharlo, de hecho, está tocando a su puerta y lo está llamando:

“¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes Mi voz y abres la puerta, Yo entraré y cenaremos juntos como amigos.” — Apocalipsis 3:20 (NTV)

Dios puede hacer todo lo que Él desea. No hay oración demasiado difícil que no pueda ser respondida por Dios, no hay problema demasiado grande que Él no pueda solucionar, no existe una persona tan perdida que Él no pueda salvar, no hay ninguna promesa que Él no pueda mantener. Nada está fuera del alcance del poder de la oración con excepción de lo que está fuera de la voluntad de Dios.

“No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho.” — Filipenses 4:6 (NTV)

La razón por la que rezamos es porque nos damos cuenta que Dios es soberano y sabemos que Él tiene el poder de ordenar que se hagan las cosas de acuerdo a Su plan y propósito. Pero, aunque nuestra oración no cambiara Sus planes, sí puede cambiar la forma en la que se lleva a cabo Su plan.

“Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios.” — Santiago 4:2c (NTV)

Cuando Dios estaba enojado con el pueblo de Israel porque cometieron el pecado de idolatría, Moisés por medio de su oración hizo que el Señor cambiara de parecer, evitando así el terrible castigo:

“El Señor le dijo a Moisés: —¡Baja ya de la montaña! Tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, se ha corrompido. ¡Qué pronto se apartaron de la forma en que les ordené que vivieran! Fundieron oro y se hicieron un becerro, y se inclinaron ante él y le ofrecieron sacrificios…Ahora quítate de en medio, para que Mi ira feroz pueda encenderse contra ellos y destruirlos…Pero Moisés trató de apaciguar al Señor su Dios.—¡Oh Señor! —le dijo—, ¿por qué estás tan enojado con tu propio pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto con tan gran poder y mano fuerte?¿Por qué dejar que los egipcios digan: “Su Dios los rescató con la mala intención de matarlos en los montes y borrarlos de la faz de la tierra”? Abandona Tu ira feroz; ¡cambia de parecer en cuanto a ese terrible desastre con el que amenazas a Tu pueblo! Acuérdate de Tus siervos Abraham, Isaac y Jacob… Entonces el Señor cambió de parecer en cuanto al terrible desastre con que había amenazado destruir a Su pueblo.”— Éxodo 32:7-14 (NTV)

El poder de la oración nos lleva a descubrir que cada falla en nuestras vidas es una consecuencia por una deficiencia en nuestras oraciones. No hay pecado que, con la apropiada oración, no se hubiera podido prevenir. Esta es la importancia que tiene la oración en nuestras vidas, y no tiene sustituto; no existe necesidad que no pueda ser cubierta mediante la oración.

“Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».” — Marcos 14:38 (NTV)

La oración es tan vital en la vida del cristiano como lo es el respirar. Sin embargo, la oración es también la más grande deficiencia que tenemos los cristianos: es el arma secreta que no utilizamos. Quizás una de las principales razones es que la oración no es algo natural para nosotros. Hay 3 posibles causas: 1) La indiferencia que se tiene al no querer rezar; 2) la ignorancia al no saber cómo rezar o que pedir; y 3) la interferencia de Satanás, quien sabe que la falta de oración es la mayor causa del estancamiento en la vida del cristiano.

“Yo corrijo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé diligente y arrepiéntete de tu indiferencia.” — Apocalipsis 3:19 (NTV)

“Por lo tanto, amados hermanos, no están obligados a hacer lo que su naturaleza pecaminosa los incita a hacer; pues, si viven obedeciéndola, morirán. — Romanos 8:12-13 (NTV)

¿No le ha pasado que le cuesta trabajo rezar? Pues usted no es el único que se resiste a rezar, y ésto se debe a nuestra naturaleza pecaminosa, a la cual no le gusta rezar. Adicional a nuestra desidia, está el diablo, quien no quiere que oremos y se dedica a causar interferencia y distracciones que evitan que recemos, por ejemplo: de repente suena el teléfono; alguien viene a distraernos (familia, vecinos); nos da sueño; se nos olvida; o nuestra mente simplemente divaga, tenemos diferentes pensamientos que no permiten que nos mantengamos enfocados cuando queremos rezar. Satanás teme a nuestras oraciones porque sabe que con ellas siempre lo venceremos.

“Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará. Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.” — Romanos 8:7-8 (NTV)

¿Qué hacer para que nuestras oraciones sean escuchadas?

La principal razón por la cual por la cual nuestras oraciones no son respondidas es porque estamos en enemistad con Dios. Cuando no estamos en armonía con Dios, tenemos pecados no confesados, o de los cuales no nos hemos arrepentido, o peor aún, seguimos en una situación de pecado a sabiendas que eso está mal, entonces nuestras oraciones simplemente no son escuchadas.

“Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado.” — Salmos 66:18 (NTV)

“El Señor está lejos de los perversos, pero oye las oraciones de los justos.” — Proverbios 15:29 (NTV)

Moisés pecó en el desierto cuando no siguió las instrucciones de Dios y golpeó la roca en lugar de hablarle, entonces luego Dios no escuchó la oración de Moisés con su petición de permitirle entrar a la Tierra Prometida.

[Dice Moisés] “Pero por causa de ustedes el Señor se enojó conmigo y no me escuchó, sino que me dijo: “¡Basta ya! No me hables más de este asunto.”— Deuteronomio 3:26 (NVI)

Si nuestra actitud ante Dios no es la correcta, es difícil esperar respuesta del Señor a nuestras oraciones. La falta de comunión de nuestra alma con Dios es la causa raíz de nuestras oraciones no contestadas.

[Dice el Señor] “Cuando levanten las manos para orar, no miraré; aunque hagan muchas oraciones, no escucharé, porque tienen las manos cubiertas con la sangre de víctimas inocentes.” — Isaías 1:15 (NTV)

Usted podrá pensar, bueno, yo no soy un asesino, y me considero buena persona. Recordemos que el estándar de los hombres es diferente al estándar de Dios. Al no cumplir Sus Mandamientos estamos en rebeldía contra Él y eso impide que Él escuche nuestras oraciones.

“¡Escuchen! El brazo del Señor no es demasiado débil para no salvarlos, ni Su oído demasiado sordo para no oír su clamor. Son sus pecados los que los han separado de Dios. A causa de esos pecados, Él se alejó y ya no los escuchará. Las manos de ustedes son manos de asesinos, y tienen los dedos sucios de pecado. Sus labios están llenos de mentiras y su boca vomita corrupción. A nadie le importa ser justo y honrado; las demandas legales de la gente se basan en mentiras. Conciben malas acciones y después dan a luz el pecado…Todo lo que hacen está lleno de pecado, y la violencia es su sello característico. Sus pies corren para hacer lo malo y se apresuran a matar. Solo piensan en pecar; siempre hay sufrimiento y destrucción en sus caminos…No saben dónde encontrar paz o qué significa ser justo y bueno… Sí, la verdad ha desaparecido y se ataca a todo el que abandona la maldad. El Señor miró y le desagradó descubrir que no había justicia. Estaba asombrado al ver que nadie intervenía para ayudar a los oprimidos.” — Isaías 59:1-7, 15,16a

A continuación, mencionaremos otras razones por las que nuestras oraciones no obtienen los resultados esperados, por lo que debemos ser cuidadosos cuando rezamos. Nuestro objetivo es tener oraciones contestadas y darle gloria a Dios en el proceso. Por tanto, necesitamos:

Evitar pedir por cosas que no estén de acuerdo a la voluntad de Dios

Al comunicarse con Dios a través de la oración, no significa que usted pueda (o deba) obtener lo que quiera. Todas sus peticiones deberán estar alineadas con los propósitos de Dios. La oración le da una oportunidad para que usted descubra el plan perfecto que Él tiene para usted. Además, no es buena idea el querer cambiar el plan que Dios tiene para usted, el rey Ezequías en su oración quería que Dios que le prolongara su vida, y Dios le concedió 15 años extras (2 Reyes 20), sin embargo, ese “tiempo extra” desencadenó una serie de eventos con terribles consecuencias para el pueblo de Judá (2 Reyes 21) cuando su hijo Manasés heredó el trono. La lección es que no es buena idea querer cambiar los planes que Dios tiene para su vida.

“Pues Yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. En esos días, cuando oren, los escucharé. Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme.”— Jeremías 29:11-13 (NTV)

Nuestras oraciones son ineficaces y no son respondidas cuando solamente estamos interesados en nuestra propia gratificación, cuando pedimos cosas para satisfacer nuestros deseos personales y que no son para la gloria de Dios. Es como pedir por 3 vehículos Ferrari estacionados a la puerta de la casa, esto es un deseo personal, y no una necesidad con el objetivo de crecer el reino de Dios, o para que se cumpla con Su voluntad. Dios tampoco nos va a dar cosas que podríamos darles un mal uso.

“Aun cuando se lo piden, tampoco lo reciben porque lo piden con malas intenciones: desean solamente lo que les dará placer.” — Santiago 4:3 (NTV)

[Dice Jesús] “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y Él les dará todo lo que necesiten.”— Mateo 6:33 (NTV)

“Disfruta de la presencia del Señor, y Él te dará lo que de corazón le pidas.” — Salmos 37:4 (RVC)

Evitar oraciones con generalidades

Cuando nuestras oraciones tienen un alcance global y vago, hacen difícil el identificar si la oración fue respondida. Como cuando pedimos a Dios que “bendiga a todo el mundo”, “que se acabe la criminalidad en el país”. La petición tiene que ser lo más específica posible.

Evitar repeticiones

Como vimos la oración es una comunicación personal con Dios, así que no debemos de recurrir a oraciones aprendidas y memorizadas, que hacen todo el proceso mecánico e impersonal.

“Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores de otras religiones. Piensan que sus oraciones recibirán respuesta solo por repetir las mismas palabras una y otra vez.” — Mateo 6:7 (NTV)

Evitar orar para ser visto

Hay personas quienes frecuentan iglesias, templos, o sinagogas como una forma de crecer su círculo social, para acrecentar su estatus socioeconómico. O bien rezan en público para que se diga que son religiosos, o que tienen buenos valores. Cuide que su objetivo al rezar sea el de comunicarse con Dios, no el de quedar bien con otras personas.

[Dice Jesús] “Cuando ores, no hagas como los hipócritas a quienes les encanta orar en público, en las esquinas de las calles y en las sinagogas donde todos pueden verlos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa.”— Mateo 6:5 (NTV)

La oración debe ser dirigida únicamente a Dios

La oración debe ir dirigida a Dios, no a la Virgen, ni a los ángeles, ni a santos, como algunos grupos sugieren. Dichos grupos le dicen que usted necesita a una mediatriz o a un mediador y sugieren a diversos santos especializados en diferentes necesidades. La Biblia es muy clara al respecto, el único mediador que existe es Jesús:

“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre.”— 1 Timoteo 2:5 (RVC)

Al dirigir las oraciones a personas o seres que no son Dios se comete el pecado que va directamente en contra del Primer Mandamiento.

“No tengas ningún otro dios aparte de mí.” — Éxodo 20:3 (NTV)

“Pues el Señor es Dios; Él creó los cielos y la tierra y puso todas las cosas en su lugar. Él hizo el mundo para ser habitado, no para que fuera un lugar vacío y de caos. «Yo Soy el Señor —afirma—, y no hay otro.”— Isaías 45:18 (NTV)

Adicionalmente, Dios nos advierte en contra la idolatría en Su Segundo Mandamiento:

“No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra o en el mar. No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el Señor tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses.” — Éxodo 20:4-5a (NTV)

Rezar es rendir culto, por tanto, sea cuidadoso de dirigir su oración única y directamente hacia Dios. Dios nunca está tan ocupado manteniendo a todo el universo que no tenga tiempo para escuchar su oración. Recuerde, Él es el Todopoderoso.

Dios tiene fuertes palabras contra quienes cometen idolatría, y lo describe como prostitución y adulterio en Su contra.

[Dice el Señor] “Usaste los hermosos regalos que te di para construir lugares de culto a ídolos, donde te prostituiste. ¡Qué increíble! ¿Cómo pudo ocurrir semejante cosa? Tomaste las joyas y los adornos de oro y plata que Yo te había dado y te hiciste estatuas de hombres y les rendiste culto. ¡Eso es adulterio contra Mí!… Sí, eres una esposa adúltera que recibe a extraños en lugar de a su propio marido.”— -Ezequiel 16:16,17, 32 (NTV)

Hay grupos que rezan el rosario, el cual es un invento de la iglesia católica, para mayor información lea el artículo Verdades Bíblicas para los Católicos Romanos el cual fue escrito por un ex-sacerdote católico.

Y observe que “los santos” son personas que ya fallecieron, por tanto, si usted o celebra alguna festividad en honor a dicho “santo”, o le reza a algún “santo” o algún ancestro suyo, en realidad le está rezando y honrando a un muerto. Dios explícitamente advierte contra esto en Su Palabra:

“Tal vez alguien les diga: «Preguntemos a los médiums y a los que consultan los espíritus de los muertos … nos dirán qué debemos hacer». Pero ¿acaso no deberá el pueblo pedirle a Dios que lo guíe? ¿Deberían los vivos buscar orientación de los muertos?¡Busquen las instrucciones y las enseñanzas de Dios! Quienes contradicen Su palabra están en completa oscuridad.” — Isaías 8:19-20 (NTV)

En la continuación de este artículo hablaremos acerca de lo que significa del ¿Por que? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Cómo? debemos rezar y de la importancia y el propósito de la oración.

¡Que Dios los bendiga!