Las Adicciones que nos alejan de Dios: La Marihuana/Cannabis (Parte 1)

En el artículo anterior vimos como la adicción del alcohol que inicia por la experimentación y la presión social, lleva a las personas a idolatrar la droga que los transporta a un mundo fuera de esta realidad, y termina por dominarlos al punto que no les importa su familia, sus hijos, amistades, o ellos mismos. Ahora veremos la adicción de la marihuana que es la droga ilegal más popular y cuyo consumo está sólo por debajo del alcohol, tabaco y cafeína.

“Por lo tanto, amados hermanos, les ruego que entreguen su cuerpo a Dios por todo lo que Él ha hecho a favor de ustedes. Que sea un sacrificio vivo y santo, la clase de sacrificio que a Él le agrada. Esa es la verdadera forma de adorarlo. No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” — Romanos 12:1-2 (NTV)

Veamos una historia de la vida real acerca de 2 jóvenes canadienses de 18 años: Cheyenne y Brittney, quienes eran “amigas inseparables”, una noche en el 2015 fueron a una fiesta en donde tomaron alcohol y fumaron marihuana. Más tarde un desconocido encontró el cuerpo sin vida de Brittney cerca de un terreno baldío y reportó el hallazgo a la policía. La policía investigó este homicidio y finalmente encontró la pista que inculpó a Cheyenne: una selfie en Facebook que se habían tomado el par de amigas poco antes del crimen, en donde vieron el arma con la que fue estrangulada la víctima, la cual era el cinturón que portaba Cheyenne en la foto, y que fue encontrado cerca del cuerpo de Brittney. Cheyenne confesó en la corte haber matado a su mejor amiga cuando estaban drogadas y alcoholizadas, y aunque dijo no recordar el asesinato, se concluyó que Cheyenne golpeó y finalmente estranguló a su mejor amiga Brittney. Hoy en día Brittney está muerta y Cheyenne está en prisión.

“Un hombre malvado queda preso por sus propios pecados; son cuerdas que lo atrapan y no lo sueltan. Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez.”— Proverbios 5:22-23 (NTV)

La Marihuana

Hoy en día la marihuana es la droga ilegal más utilizada en el mundo. En el 2016, más de 52 millones de americanos utilizaron esta droga, mientras que el 51% de la población entre 15-64 años dijeron que la habían probado alguna vez. En Julio del 2018, Canadá piensa legalizar la marihuana a nivel nacional para “consumo recreacional”, con ello se unirá a los estados de Colorado, Washington, Oregon, Alaska, Nevada, y California en otorgar licencias para vender marihuana a adultos mayores de 21 años.

Brittney y Cheyenne obtuvieron la marihuana de forma clandestina. Otros jóvenes podrán obtenerla más fácilmente conforme estas leyes de permitir su uso “recreacional” sean aprobadas.

“Cierto día, Jesús dijo a Sus discípulos: «Siempre habrá tentaciones para pecar, ¡pero qué aflicción le espera a la persona que provoca la tentación!”— Lucas 17:1 (NTV)

El término “marihuana” fue utilizado por primera vez en México para designar a la droga proveniente de la planta de cannabis o cáñamo, y después se expandió a otros idiomas y países, siendo popularizado por los medios de comunicación.

Contrario a la creencia popular de que la marihuana es inofensiva porque es una planta natural, y porque no se ha reportado ninguna muerte por sobredosis con cannabis, las personas que consumen marihuana pueden volverse adictas al cannabis a causa del químico THC (el cual ocasiona un aumento en los niveles de dopamina, el químico de placer, en el cerebro). La dopamina como lo vimos con el alcohol motiva a las personas a seguir buscando la droga y crea la adicción a cualquier edad, pero los jóvenes son especialmente vulnerables ya que sus cerebros aún se están desarrollando. De acuerdo con estadísticas 1 de cada 6 (17%) adolescentes que prueba la marihuana se hace adicto. Lamentablemente, el uso de la marihuana típicamente comienza durante la adolescencia. En adultos este porcentaje baja a 1 de cada 11 (9%) usuarios de cannabis desarrollarán una adicción a ella. Pero si la persona se droga diariamente hay un 50% de probabilidad de volverse adicto. Por eso, las Escrituras nos previenen de caer en los malos caminos.

“Hay caminos que el hombre considera rectos, pero que al final conducen a la muerte.” — Proverbios 14:12 (RVC)

¿De dónde proviene la marihuana?

La marihuana proviene de la planta del cáñamo (“hemp” en inglés), la cual es llamada en latín cannabis sativa y puede crecer hasta 6 m de altura. Las fibras del cáñamo han sido utilizadas para hacer papel, materiales de construcción, textiles, cuerdas y lonas. De hecho, la palabra “lona” en inglés “canvas” es derivada de la palabra “cannabis” y literalmente significa hecho de cáñamo.

Por otro lado, de la planta del cáñamo también se derivan drogas en 4 presentaciones: 1) la “marihuana o cannabis”, que son piezas deshidratadas de las flores, hojas, tallo y semillas de la planta del cáñamo; 2) el “hashish o hachís”, que es la resina de los tricomas de las flores y hojas extraída al exprimirlas; 3) El aceite de hachís, es una mezcla del material vegetal de cannabis con solventes como el butano, para extraer los cannabinoides de la planta mediante un método peligroso que puede causar explosiones; y 4) Las formas más concentradas llamadas en inglés llamadas “honeycomb”, “shatter”, “cera de rosin”, y “budder”, se obtienen procesando el aceite de hachís para refinarlas aún más con diferentes solventes. El contenido del cannabinoide THC se va incrementando desde un 15%-37% en la marihuana, a un 60% en el hachís, un 80% con el aceite de hachís, y hasta un 90% en la cera de rosin. Por eso cuando se fuma marihuana, normalmente se mezcla la marihuana con el hachís o con el aceite de hash, y también agregan en ocasiones tabaco antes de enrollar esta mezcla en un cigarrillo llamado “churro”, o también lo fuman en pipas.

El apóstol Juan distingue a los hombres en dos grupos, ya que con su ingenio pueden producir de una planta tanto cosas buenas, como cosas malas, tal como hacer drogas que dañan la salud de las personas.

Querido amigo, no te dejes influir por ese mal ejemplo. Imita solamente lo bueno. Recuerda que los que hacen lo bueno demuestran que son hijos de Dios, y los que hacen lo malo demuestran que no conocen a Dios.” — 3 Juan 11 (NTV)

¿Cómo afecta la marihuana al cerebro?

Como vimos con el alcohol, las neuronas naturalmente se comunican a través de neurotransmisores específicos que se adhieren a receptores determinados de la siguiente neurona para transmitir información en el cerebro. La mayoría de las drogas psicoactivas afectan al cerebro al imitar el efecto que producen los neurotransmisores, y de esta forma, interfieren la comunicación neuronal, tomando literalmente el control de lo que el cerebro percibe.

Desde 1940 se han identificado más de 100 substancias químicas en la planta de cáñamo, llamadas cannabinoides. El THC (delta-9-tetrahidrocannabinol) se ha identificado como el principal cannabinoide psicoactivo, que al entrar al torrente sanguíneo y llegar al cerebro, produce efectos psicológicos y de comportamiento asociados con el consumo de esta droga. Pero nadie sabía el mecanismo a través del cual el cannabis afectaba al cerebro. Y fue hasta 1988, cuando un grupo de científicos de la escuela de medicina de la Universidad de St. Louis encontró que los cannabinoides se adherían a ciertos receptores en las sinapsis neuronales, que hasta entonces no se sabía que función desempeñaban, y se les llamaron “receptores cannabinoides”. Más adelante se descubrió que los receptores cannabinoides nos sirven naturalmente para ayudarnos a olvidar cosas que necesitamos olvidar. Por ejemplo, el olvidar donde estacionó el carro ayer para no interferir con la memoria de en donde lo estacionó hoy, para poder encontrar su carro. De forma similar, los receptores cannabinoides son importantes en ayudarnos a no tener miedo, en un fenómeno llamado “extinción del miedo”, el cual funciona con el paso del tiempo. Dios nos da naturalmente todo lo que necesitamos para que nuestro cuerpo esté en balance, no necesitamos drogas.

“Confía siempre en Él [Dios], pueblo mío; ábrele tu corazón cuando estés ante Él. ¡Dios es nuestro refugio!” — Salmos 62:8 (NVI)

Los receptores cannabinoides se encuentran en alta concentración en el hipocampo, un área del cerebro muy importante para la memoria a largo plazo. En áreas involucradas en el control motriz (corteza primaria motriz) y en áreas que procesan miedo y ansiedad. También se localizan en el sistema de recompensas. De hecho, estos receptores se encuentran distribuidos en menor concentración a lo largo de todo el cerebro, de forma que los cannabinoides como el THC tienen un amplio rango de efectos. Sin embargo, los receptores cannabinoides no se encuentran únicamente en el cerebro, sino que también los encontramos en todo el cuerpo.

Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, Él les mostrará una salida, para que puedan resistir.” — 1 Corintios 10:13 (NTV)

¿Cuáles son los efectos de la marihuana?

Personas que se drogan con marihuana pueden tener experiencias muy diferentes, algunas reportan sentir euforia y regocijo, se pueden volver platicadores y desinhibidos; se vuelven risueños al reírse de cosas que normalmente no encontrarían graciosas y en ocasiones no pueden controlarlo incluso si lo intentan. También pueden sentirse relajados y calmados; mientras que otros se sienten tensos, ansiosos, temerosos y confundidos. Estos son los síntomas de la droga tomando el control de la comunicación neuronal hacia el cerebro, mediante la sobre-excitación de los receptores cannabinoides, las personas buscan estas sensaciones que no son más que un engaño.

“Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes. Lávense las manos, pecadores; purifiquen su corazón, porque su lealtad está dividida entre Dios y el mundo.” — Santiago 4:8 (NTV)

En un inicio con una dosis baja, algunas personas reportan experimentar percepciones auditorias y visuales más agudas en las que la música les parece que suena mejor; los colores les parecen más brillantes; y las escenas de naturaleza les pueden parecer increíblemente hermosas. Perciben que se agudizan los sentidos del gusto, el tacto y del olfato, por lo que la comida en ocasiones les sabe inusualmente sabrosa, y las personas se sienten más conscientes de su cuerpo. Otros reportan que el tiempo parece hacerse mucho más lento. Algunos disfrutan de estos efectos, pero otros los encuentran incómodos. Este mundo que está en la mente de la persona drogada lo va alejando de Dios.

“Pero la que se entrega a los placeres, está [espiritualmente] muerta en vida.” — 1 Timoteo 5:6 (RVC)

Sin embargo, si la persona continúa fumando, la experiencia puede intensificar los efectos deseados, pero lo más probable es que produzca una reacción opuesta y desagradable. Una dosis demasiado alta puede provocar sentimientos de pérdida de control, pensamientos desorganizados, confusión, discapacidad para tomar decisiones, agitación, paranoia, ansiedad, y pánico. Pueden llegar a tener seudo-alucinaciones (ver cosas como patrones y colores que usted sabe que no son reales) o verdaderas alucinaciones (en las que pierde contacto con la realidad) pueden ocurrir.

Los efectos de la marihuana se pueden sentir en cuestión de segundos después de fumar, y los efectos pueden durar 6 horas, y en algunos casos hasta 24 horas después de haber fumado la droga.

Hay personas que piensan que nadie se ha muerto por una sobredosis de cannabis, pero el manejar bajo la influencia de la marihuana puede ser fatal ya que la droga perjudica: la percepción de profundidad y el juzgar distancias; la capacidad de concentración y atención; disminuye el tiempo de reacción; la capacidad para tomar decisiones; y disminuye la fuerza muscular, coordinación, y la firmeza de las manos; todo lo cual puede afectar la capacidad de una persona para conducir de manera segura. Y si se toman en conjunto la marihuana y el alcohol, los efectos de cada droga se intensifican incapacitando aun más a la persona. Las estadísticas a nivel mundial muestran que la droga más comúnmente encontrada en los conductores involucrados en accidentes después del alcohol es la marihuana. Por eso el apóstol Pablo, como lo vimos en el artículo del alcohol, nos exhorta a que huyamos de las “pasiones juveniles”, como las drogas, para que ni las probemos, y que nos abstengamos de eso.

Huye de todo lo que estimule las pasiones juveniles. En cambio, sigue la vida recta, la fidelidad, el amor y la paz. Disfruta del compañerismo de los que invocan al Señor con un corazón puro.” — 2 Timoteo 2:22 (NTV)

El intoxicarse con marihuana afecta el pensamiento y la memoria; produce una incapacidad para recordar; para poner atención, y concentrarse; de forma que puede interferir con el aprendizaje y el rendimiento escolar y laboral, y causar disturbios en el estado de ánimo. Cuando se ingiere puede llegar a causar “psicosis tóxica” que incluye alucinaciones auditivas y visuales, delirios paranoicos, confusión y amnesia.

Los efectos físicos del cannabis incluyen ojos rojos, somnolencia (fatiga), sistema respiratorio irritado (por fumar) y broncodilatación (expansión de las vías respiratorias). El apetito y la frecuencia cardíaca aumentan, mientras que la presión arterial, el equilibrio y la estabilidad disminuyen, lo que puede causar desmayos. Estos efectos en personas con problemas cardiacos pueden aumentar su riesgo de un ataque al corazón.

Entre los efectos a largo plazo para las personas que se drogan con marihuana están la desmotivación para el trabajo y el estudio; además de afectar la inteligencia (IQ), capacidad de pensar, la atención, la memoria y la capacidad de las personas de procesar información compleja durante semanas, meses e incluso años después de que hayan dejado de consumir cannabis. Estos efectos parecen ser peores para los jóvenes que comienzan a consumir a temprana edad y que usan cannabis con frecuencia y durante un largo período de tiempo. Es posible que los efectos no sean totalmente reversibles aun y cuando se detenga el consumo de cannabis. También existe el daño derivado por el humo de la marihuana que contiene alquitrán y otros agentes cancerígenos, aunado a que las personas fuman sin filtrar el humo para obtener el máximo efecto, lo que aumenta grandemente el riesgo de cáncer. Con respecto a enfermedades mentales, existe una asociación entre un alto consumo de cannabis con el desarrollo de esquizofrenia, y la enfermedad sigue empeorando por el uso crónico de la droga. Adicionalmente, el consumo frecuente de marihuana también se ha asociado con un mayor riesgo de: suicidio, depresión, y trastornos de ansiedad.

La controversia de la marihuana para “uso medicinal”

Las aseveraciones y justificantes sobre los usos médicos de la marihuana no han sido del todo probados científicamente. A pesar de ello, existen varias personas que han llegado a convertirse en activistas para defender, lo que ellos consideran el “uso medicinal” de la marihuana. Sus argumentos son que puede reducir las náuseas y el vómito e incrementar el apetito. Reducir náuseas e incrementar el apetito resulta deseable para personas que por ejemplo están enfermas de cáncer, o también para enfermos de SIDA quienes también pierden el apetito y por consiguiente pierden peso en exceso. Sin embargo, en el mercado existen medicamentos que pueden tratar los mismos síntomas sin tener los efectos psicoactivos de la marihuana. Por ejemplo, los derivados sintéticos de la hormona progesterona también pueden incrementar el apetito, y algunos estudios indican que de hecho son más efectivos que los cannabinoides. La solución no está en drogas que causan adicción, la respuesta está en buscar a Dios para resolver nuestros problemas.

“Luego llámame cuando tengas problemas, y Yo te rescataré, y tú me darás la gloria.” — Salmos 50:15 (NTV)

Otro trastorno para el que buscan justificar el uso “medicinal” del cannabis es para “tratar” a las personas que sufren PTSD (trastorno de estrés post-traumático), por ejemplo, quienes estuvieron en la guerra y siguen teniendo pesadillas, y mucho miedo. Sin embargo, el uso de la marihuana para olvidar información no es selectivo, haciendo que el paciente pierda recuerdos que realmente necesita recordar. Las personas que son tratadas con cannabis experimentan problemas de memoria.

Jesús nos dice que toda persona que vive con miedo es porque no tienen paz, les falta recibir la paz que únicamente Jesucristo les puede dar:

[Dice Jesús] “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que Yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.”— Juan 14:27 (NTV)

[Dice Jesús] “Les he dicho todo lo anterior para que en Mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque Yo he vencido al mundo.”— Juan 16:33 (NTV)

De forma que la respuesta para dejar el miedo no está en utilizar marihuana, sino en acercarse a Dios. Si usted aún no tiene una relación personal con Jesucristo lo invitamos a que dé este paso tan importante, puede ir al link Jesús es nuestro Salvador.

En nuestro siguiente artículo continuaremos viendo otros efectos que causa la marihuana, ya que esta droga puede desencadenar el consumo de otras substancias aún más dañinas, y también, problemas espirituales que conlleva esta adicción. Para concluir, me gustaría dejarlos con este versículo del apóstol Pablo que nos dice que cosechamos lo que sembramos en esta vida.

Los que viven solo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.” — Gálatas 6:8 (NTV)

¡Que Dios los bendiga!


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