Los principios básicos para el crecimiento espiritual (Parte 5)

Como hemos visto en este artículo, el crecimiento espiritual no es más que un compromiso de vivir para la gloria de Dios. Y al hacerlo, recibimos ayuda del Espíritu de Dios, quien activa el proceso de madurez espiritual. Se pasa de una infancia espiritual a una madurez espiritual, creciendo en gracia, y volviéndonos más como Jesucristo, nuestro modelo de perfección. Y también vimos nuestro deber de crecimiento en 2 Pedro 3:18:

“En cambio, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria ahora y para siempre! Amén”. – 2 Pedro 3:18 (NTV)

Dios nos permite tomar la decisión, ya que podemos decir que no. Pero si decimos: Si Señor, yo quiero crecer, evitar estar estancado. Quiero madurar hasta lo más alto que mi limitada mente me pueda permitir y conocer la plenitud de Tu bendición. Quiero ser tan útil para Ti y ver todo Tu poder en acción. ¿Pero cómo llego allí?

La Biblia nos dice,” Vive tu vida para Mi gloria “, y en este artículo tratamos de darles el camino a seguir. Ahora los últimos 3 principios:

10.- Glorificamos a Dios al traer a otros a Él

Pablo-en-AntioquiaEste es el resultado natural de proclamar la Palabra de Dios. Como lo explica el apóstol Pablo:

“Todo esto es para beneficio de ustedes, y a medida que la gracia de Dios alcance a más y más personas, habrá abundante acción de gracias, y Dios recibirá más y más gloria.” – 2 Corintios 4:15 (NTV)

Con la frase “Todo esto…” se refiere a lo que le paso durante su ministerio para nosotros. “atribulados en todo“, en versículo 8; siendo “perseguidos“, versículo 9; “llevamos en el cuerpo… la muerte de Jesús“, versículo 10. Pablo estaba totalmente comprometido con las necesidades de los demás. ¿Por qué? Porque el apóstol Pablo estaba buscando añadir otras personas que pudieran glorificar a Dios. Este principio es probablemente el más grande para glorificar a Dios. Cuando se gana otra persona a Cristo, se incrementa directamente la gloria de Dios, ya que se suma otra voz para alabar y dar gracias al Señor. Adicionalmente, también esto es parte de nuestro crecimiento espiritual.

11.- Glorificamos a Dios por la pureza moral

No se puede crecer espiritualmente con un estilo de vida impura. Como nos explica el apóstol Pablo

“¿Acaso ignoran que el cuerpo de ustedes es templo del Espíritu Santo, que está en ustedes, y que recibieron de parte de Dios, y que ustedes no son dueños de sí mismos?” – 1 Corintios 6:19 (RVC)

El apóstol está diciendo que usted debe reconocer que el Espíritu de Dios habita en nosotros. Somos el templo del Espíritu Santo. En el versículo 20

“Porque ustedes han sido comprados; el precio de ustedes ya ha sido pagado. Por lo tanto, den gloria a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.” – 1 Corintios 6:20 (RVC)

Por lo que hemos de vivir para la gloria de Dios en cuerpo y espíritu. Tanto interna como externamente. Hoy en día este principio es esencial, ya que vivimos en una sociedad inmoral y permisiva. Incluso en la iglesia hay una tolerancia del pecado – sobre todo el pecado sexual.

“Ustedes dicen: «La comida se hizo para el estómago, y el estómago, para la comida». (Eso es cierto, aunque un día Dios acabará con ambas cosas). Pero ustedes no pueden decir que nuestro cuerpo fue creado para la inmoralidad sexual. Fue creado para el Señor, y al Señor le importa nuestro cuerpo.” – 1 Corintios 6:13 (NTV)

La inmoralidad sexual o fornicación viene del Griego porneia – πορνεία; que significa pecado sexual e incluye todos los posibles pecado sexuales, de este término viene la palabra “pornografía”. Y Pablo nos da tres razones en el versículo 12. Primero, perjudica. Segundo, controla. Y tercero, pervierte.

“Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Y aunque «se me permite hacer cualquier cosa», no debo volverme esclavo de nada.” – 1 Corintios 6:12 (NTV)

Aunque la gente dice: “Soy Cristiano y estoy bajo la gracia, y Dios lo perdona todo. Estoy libre porque Cristo recibió mis pecados y Él pagó el precio. Estoy libre de juicio eterno”. Pero la inmoralidad nunca ayuda, sólo perjudica.

Jose-&-Potifar-esposaEn otras palabras, Pablo está diciendo: Que como Cristianos somos libres de hacer ciertas cosas. Pero primero, el hacerlas nos hacen daño y perjudican. Segundo, cuanto más se llevan a cabo, mayor control adquieren, esclavizándonos. Y tercero, los Corintios usaban la analogía de una función natural del alimento para el cuerpo, con la de “el cuerpo para el sexo, y el sexo para el cuerpo” y con ello trataban de llevar el sexo a una función natural de todos los días, esto era lo que trataba de explicar Pablo que sería una perversión que dañaría. El plan que Dios tiene para su cuerpo no es el sexo, sino es la resurrección, que es la glorificación. ¿Por qué adulterar el cuerpo que tiene este propósito maravilloso y especial? En el versículo 15 y 16, el apóstol Pablo explica gráficamente el punto:

“¿No se dan cuenta de que sus cuerpos en realidad son miembros de Cristo? ¿Acaso un hombre debería tomar su cuerpo, que es parte de Cristo, y unirlo a una prostituta? ¡Jamás!”. – 1 Corintios 6:15 (NTV)

Esto se refiere a que el acto sexual conlleva una unión física y espiritual, lo que se está llevando a cabo es el casamiento con una prostituta, como lo explica el versículo 16:

“¿Y no se dan cuenta de que, si un hombre se une a una prostituta, se hace un solo cuerpo con ella? Pues las Escrituras dicen: «Los dos se convierten en uno solo»”. – 1 Corintios 6:16 (NTV)

No se puede hacer este pecado porque ya somos de Cristo y porque Dios tiene otro propósito para nuestro cuerpo. Y por eso, en el versículo 18, Pablo recomienda:

“¡Huyan del pecado sexual! Ningún otro pecado afecta tanto el cuerpo como este, porque la inmoralidad sexual es un pecado contra el propio cuerpo”. – 1 Corintios 6:18 (NTV)

Crecemos en la pureza, no impureza. Entre más espacio sea ocupado por el Espíritu de Dios en nuestras almas, más nos alejamos del pecado. Así es como glorificamos a Dios en nuestros cuerpos, crecemos en Su gracia.

12.- Glorificamos a Dios en el uso de nuestros dones espirituales

En 1 Pedro 4:10 se especifica que cada cristiano ha recibido un regalo. Las categorías se enumeran en Romanos 12 y 1 Corintios 12, y el Señor provee una combinación de dones y regalos única para cada creyente. Estos dones son para dar gloria a Dios.

“Ponga cada uno al servicio de los demás el don que haya recibido, y sea un buen administrador de la gracia de Dios en sus diferentes manifestaciones.” – 1 Pedro 4:10 (RVC)

Pablo-ensenandoNo debemos promover la sabiduría humana si tenemos el don de hablar en público. ¿Por qué? Porque debemos hablar las palabras de Dios para que Dios en todas las cosas sea glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el poder por los siglos de los siglos.

“¿Has recibido el don de hablar en público? Entonces, habla como si Dios mismo estuviera hablando por medio de ti. ¿Has recibido el don de ayudar a otros? Ayúdalos con toda la fuerza y la energía que Dios te da. Así, cada cosa que hagan traerá gloria a Dios por medio de Jesucristo. ¡A él sea toda la gloria y todo el poder por siempre y para siempre! Amén.” – 1 Pedro 4:11 (NTV)

En otras palabras, utilice sus dones no para su propia gloria, sino para la de Dios. Por lo que nuestros dones espirituales tienen el propósito de servirnos unos a otros y conseguir la unidad en el cuerpo de Cristo. Por lo que no podemos crecer aislados. Necesitamos un ambiente de ayuda mutua para lograr el tipo de crecimiento que el Espíritu de Dios trae a su vida.

Glorificamos a Dios por la unidad

Hasta ahora hemos estado tratando con 12 elementos individuales. Hemos estado diciendo, por ejemplo, que uno crece espiritualmente al confesar a Jesús como Señor. Uno crece por confiar en Él, por nuestros frutos, por la alabanza, la oración. Uno crece al ser testigo, proclamando la Palabra. Uno crece por la pureza moral. Uno crece por todas estas cosas que a continuación enumero en el orden que las vimos:

  1. Glorificamos a Dios al confesar a Jesús como nuestro Señor.
  2. Glorificamos a Dios al alinear nuestra vida para obedecerlo.
  3. Glorificamos a Dios confesando el pecado.
  4. Glorificamos a Dios al confiar en Él.
  5. Glorificamos a Dios por nuestros frutos.
  6. Glorificamos a Dios alabándole.
  7. Glorificamos a Dios amándolo lo suficiente para obedecerlo.
  8. Glorificamos a Dios con nuestras oraciones.
  9. Glorificamos a Dios al proclamar Su Palabra.
  10. Glorificamos a Dios al traer a otros a Él.
  11. Glorificamos a Dios por la pureza moral.
  12. Glorificamos a Dios en el uso de nuestros dones espirituales.

Pero todo se reduce a esta última reflexión, que no crecemos solos. Además, crecemos más rápido cuando no tenemos que hacerlo solos, cuando somos estimulados y utilizamos nuestros dones espirituales con los demás. El apóstol Pablo nos explica al respecto:

“Que Dios, quien da esa paciencia y ese ánimo, los ayude a vivir en plena armonía unos con otros, como corresponde a los seguidores de Cristo Jesús.” – Romanos 15:5 (NTV)

En otras palabras, es llevarse bien unos con otros en el Cuerpo de Cristo. Dios es glorificado en la unidad de la iglesia, en la unidad de los creyentes.

“Para que todos juntos y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por tanto, recíbanse unos a otros, como también Cristo nos recibió, para la gloria de Dios.” – Romanos 15:6-7 (RVC)

Union-AmorUn círculo de amigos piadosos nos hace responsables y nos facilita el caminar en un camino recto.

Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca.” – Hebreos 10:24-25 (NTV)

Y así, Dios es glorificado cuando hay una verdadera unidad en amor, que nos motiva a servir a los demás, y a aferrarnos a los demás, cuando tenemos una sola mentalidad. Eso es lo que Dios quiere hacer en nuestras vidas.

¿Cuál es el fin principal del hombre? En este punto es fácil responderlo: El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Dios quiere proveer en nuestras vidas una gran alegría, y conforme vayamos creciendo espiritualmente la alegría también se incrementa. Y junto con Él viene una profunda sensación de satisfacción. Por ello espero que todos crezcamos cada día un poco más y más.

Para concluir esta serie me gustaría compartir este versículo de Efesios 3:21 como la suma de todo lo que hemos dicho:

“¡Gloria a Él en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones desde hoy y para siempre! Amén.” – Efesios 3:21 (NTV)


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