Los principios básicos para el crecimiento espiritual de un verdadero Cristiano (Parte 1)

Como una continuación al artículo de “¿Qué es realmente ser un Cristiano?” ahora veremos el tema de como crecer en nuestra fe cristiana. Esta sección fue inspirada por una serie de artículos de John MacArthur, llamada “Back to Basics: The ABC’s of Christian Living“.

Lo más importante en la vida de un Cristiano es estar involucrado en el proceso de madurez espiritual. El crecimiento espiritual es fundamental para la vida de un creyente, al igual que el crecimiento físico es fundamental para la vida de una persona. Sería algo muy trágico para un Cristiano que permaneciera en un estado de infancia espiritual durante toda su vida, y lamentablemente, eso es exactamente lo que sucede en muchos casos. Las iglesias están llenas de personas que en realidad nunca han crecido espiritualmente. A estos individuos parece no importarles estar progresando espiritualmente y ser de mayor utilidad a Dios, siendo sus representantes en este mundo, mostrando su madurez como creyentes. El Apóstol Pedro nos habla acerca del alimento espiritual para el crecimiento:

Crecer“Como bebés recién nacidos, deseen con ganas la leche espiritual pura para que crezcan a una experiencia plena de la salvación. Pidan a gritos ese alimento nutritivo” – 1 Pedro 2:2 (NTV)

Estos son algunos de los conceptos erróneos sobre el crecimiento espiritual:

  1. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con nuestra posición en Cristo: Llegar a ser Cristiano es un milagro instantáneo. Es posible que haya un largo proceso exponiendo a alguien al Evangelio; pero el punto real de la salvación se produce en un momento milagroso, donde uno nace de nuevo y usted es colocado por Dios en el cuerpo de Cristo al creer en Él. “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!” – 2 Corintios 5:17 (NTV). Pero después de la conversión, depende de cada quien crecer en la fe.
  2. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con el tiempo: El tiempo debería de ser un factor en la madurez del creyente, pero no es el tiempo en sí lo que da la madurez a alguien, sino es el compromiso de cada quien para crecer lo que hace la diferencia. No medimos el crecimiento espiritual por el número de años después de nuestra conversión.
  3. El crecimiento espiritual no es cuestión de conocimiento acumulado solamente: La clave es lo que haces con el conocimiento adquirido. Por otro lado, el conocimiento puede traer orgullo, lo que es contraproducente porque reduce el crecimiento espiritual, “…El conocimiento envanece, pero el amor edifica.” – 1 Corintios 8:1b. Tener los conocimientos no se puede equiparar a la madurez.
  4. El crecimiento espiritual no es cuestión del amor de Dios: Dios nos ama de la misma manera sin importar si somos pecadores o creyentes. No hay grados de amor o diferencia con Dios cuando uno se convierte en un creyente. Él ama a todas las personas por igual — incluso a los incrédulos. No se puede ganar más del amor de Dios.

[Jesús dice] “Han oído la ley que dice: “Ama a tu prójimo” y odia a tu enemigo. Pero yo digo: ¡ama a tus enemigos!¡Ora por los que te persiguen! De esa manera, estarás actuando como verdadero hijo de tu Padre que está en el cielo. Pues Él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual. Si solo amas a quienes te aman, ¿qué recompensa hay por eso? Hasta los corruptos cobradores de impuestos hacen lo mismo. Si eres amable solo con tus amigos, ¿en qué te diferencias de cualquier otro? Hasta los paganos hacen lo mismo. Pero tú debes ser perfecto, así como tu Padre en el cielo es perfecto.” – Mateo 5:43-48 (NTV)

  1. El crecimiento espiritual no está vinculado a la actividad religiosa: Algunas personas piensan que ser activo en la iglesia les ayudará al crecimiento espiritual al ser miembros del comité o cantar en el coro. Pero los fariseos estaban muy ocupados en la religión, y nadie estaba más lejos de la verdad, como Jesús dijo: “El día del juicio, muchos me dirán: “¡Señor, Señor! Profetizamos en tu nombre, expulsamos demonios en tu nombre e hicimos muchos milagros en tu nombre”. Pero yo les responderé: “Nunca los conocí. Aléjense de mí, ustedes, que violan las leyes de Dios”.” – Mateo 7:22-23 (NTV). El estar ocupado no calificar a alguien para la salvación, ni para el crecimiento espiritual.

Quiero que demuestren amor, no que ofrezcan sacrificios. Más que ofrendas quemadas, quiero que me conozcan.” – Oseas 6:6 (NTV)

“¡Ojalá alguno de ustedes cerrara las puertas del templo, para que no volvieran a encender en vano el fuego de mi altar! Porque no estoy contento con ustedes ni voy a seguir aceptando sus ofrendas.” – Malaquías 1:10 (DHH)

  1. El crecimiento espiritual no está vinculado a seguir la ley de Moisés: Todos los esfuerzos humanos para mantener las leyes (Mosaicas), solo es legalismo (doctrina que dicta que la salvación estriba en una adherencia estricta a la ley). Los esfuerzos propios no hacen que crezcamos espiritualmente ni que nos parezcamos más a Cristo . La salvación se obtiene a través de la fe en Cristo, no por esfuerzos humanos.

[Jesús dice] “¡Qué aflicción les espera, maestros de la ley religiosa y fariseos! ¡Hipócritas! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto los aspectos más importantes de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.” – Mateo 23:23 (NTV)

El sistema antiguo bajo la ley de Moisés era solo una sombra —un tenue anticipo de las cosas buenas por venir— no las cosas buenas en sí mismas. Bajo aquel sistema se repetían los sacrificios una y otra vez, año tras año, pero nunca pudieron limpiar por completo a quienes venían a adorar.” – Hebreos 10:1 (NTV)

“Primero, Cristo dijo: «No quisiste sacrificios de animales, ni ofrendas por el pecado, ni ofrendas quemadas ni otras ofrendas por el pecado; tampoco te agradaron todas esas ofrendas» (aun cuando la ley de Moisés las exige).” – Hebreos 10:8 (NTV)

  1. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la prosperidad y la salud: Muchas personas comparan su situación económica con el favor de Dios. Si tienen mucho, piensan que Dios los bendijo por ser un maravilloso Cristiano, pero esto no tiene nada que ver con la madurez espiritual. Y a su vez, si un creyente sufre no significa que sea por sus pecados.

Crecimiento Espiritual

Entonces, ¿qué es el crecimiento espiritual? Hay tres elementos de crecimiento espiritual, sucede por medio de la Palabra de Dios, del Espíritu de Dios, y en respuesta a la orden de Dios. Estos son los elementos clave para crecer en la vida, para la gloria de Dios. El crecimiento espiritual es llevar nuestra vida práctica hacia nuestra posición en Cristo. Ahora, lo que queremos hacer es progresar en nuestra vida práctica para vivir de una manera que es comparable a nuestra posición perfecta en Cristo. La clave para comprender y experimentar el crecimiento espiritual se encuentra en 2 Pedro 3:18:Creciendo

“Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea dada la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” – 2 Pedro 3:18 (RVC)

Lo que Pedro nos dice es que creciendo en gracia se equipara a dar gloria a Dios. El propósito principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre. Pero no solo es el creyente quien vive para la gloria de Dios, ya que, el tema más importante en todo el universo es la gloria de Dios como lo expresa el Salmo 19: 1:

“Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento despliega la destreza de sus manos.” – Salmos 19:1 (NTV)

Toda la creación da gloria a Dios, como lo muestran los ángeles que aparecieron a los pastores en Lucas 2:14.

“«¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a todos los que gozan de su favor!»” – Lucas 2:14 (RVC)

En la medida en que nosotros glorifiquemos a Dios, comenzaremos a crecer. Tenemos que comprometernos a glorificar a Dios con el fin de continuar creciendo. Pero la historia del hombre ha mostrado que no puede crecer porque se niega a glorificar a Dios, el crecimiento espiritual va en descenso, no en ascenso. El hombre se ha inventado sistemas idólatras en donde adora a hombres como dioses, animales y entes imaginarios, que lo llevo a abandonar por completo el concepto de glorificar a Dios; como nos dice el apóstol Pablo en Romanos 1:23.

Idol
Ídolo

“Y, en lugar de adorar al Dios inmortal y glorioso, rindieron culto a ídolos que ellos mismos se hicieron con forma de simples mortales, de aves, de animales de cuatro patas y de reptiles.” – Romanos 1:23 (NTV)

Y dos versículos antes el apóstol Pablo muestra tristemente el resultado de nuestra condenación al negarnos a crecer espiritualmente glorificando a Dios, en Romanos 1:21:

“Es cierto, ellos conocieron a Dios pero no quisieron adorarlo como Dios ni darle gracias. En cambio, comenzaron a inventar ideas necias sobre Dios. Como resultado, la mente les quedó en oscuridad y confusión.” – Romanos 1:21 (NTV)

A lo largo de la historia, Dios nos ha mostrado una y otra vez su deseo para que los hombres vean su gloria para revertir la caída de Adán y Eva por el pecado original. Ellos habitaban en presencia de Dios, gozaban de la Shekinah gloria de Dios (Shekinah del Hebreo “habitar, residir”). Pero en Génesis 3:24, ellos fueron expulsados del jardín del Edén, siendo esta la mayor tragedia para la humanidad al dejar de disfrutar de la Shekinah gloria de Dios. Después escuchamos de la Shekinah gloria de Dios en:Adan-y-Eva

La Shekinah guío al pueblo de Israel en el desierto:

El Señor iba delante de ellos, y los guiaba durante el día mediante una columna de nube y les daba luz durante la noche con una columna de fuego. Esto les permitía viajar de día y de noche. – Éxodo 13:21 (NTV)

La Shekinah se muestra en el Templo de Jerusalén hecho por el Rey Salomón:

“Los sacerdotes no pudieron seguir con la celebración a causa de la nube, porque la gloriosa presencia del Señor llenaba el templo del Señor.” – 1 Reyes 8:11 (NTV)

Pero los hombres vuelven a negar la gloria de Dios y en Ezequiel 8 se muestra la idolatría de los hombres en el mismo Templo de Dios, en el versículo 9, El Señor dice: ” «¡Entra —me dijo—, y mira los pecados perversos y detestables que cometen ahí!».” En el v. 10 se describen ídolos de bestias y cosas detestables; después en v. 12, Los líderes de Israel dicen: “¡El Señor no nos ve; él ha abandonado nuestra tierra!”. Asi que la Shekinah gloria de Dios se apartó del hombre.

Y otra vez, el Señor por Su gracia nos da otra oportunidad, y en Isaías 48:11 nos ofrece rescatarnos de nueva cuenta:

“Te rescataré por amor de mí; sí, por amor de mí mismo. No permitiré que se manche mi reputación, ni compartiré mi gloria con los ídolos.” – Isaías 48:11 (NTV)

Y Dios envía a Su propio hijo en Su inmensa gloria:

“Y la Palabra se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria (la gloria que corresponde al unigénito del Padre), llena de gracia y de verdad.” – Juan 1:14 (RVC)

Y sabemos que pasó, Dios fue rechazado nuevamente. Pero cuando Jesucristo regrese con poder y gloria, la situación será diferente, como se muestra en Mateo 24:30

“Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, y todas las tribus de la tierra se lamentarán, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, con gran poder y gloria.” – Mateo 24:30 (RVC)

La gloria de Dios está en Jesucristo y debe brillar a través de nosotros, Su iglesia. Imagine, si una persona no da gloria a Dios, él va en contra de su propio propósito en el universo y en contra de Dios, que cosa tan grave. Pero Dios vuelve a darnos la ayuda que necesitamos, como lo explica el apóstol Pablo:Gloria-de-Dios

“Por lo tanto, todos nosotros, que miramos la gloria del Señor a cara descubierta, como en un espejo, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.” – 2 Corintios 3:18 (RVC)

El apóstol Pablo dice que a medida que nos enfocamos en Dios, somos cambiados de un nivel de gloria al siguiente nivel de gloria por el Espíritu del Señor. El poder detrás del crecimiento espiritual de todo cristiano es el Espíritu Santo. Por ello, vivir una vida llena del Espíritu para obedecer la Palabra de Dios, y glorificando al Señor es el impulso necesario para la madurez espiritual.

En la siguiente sección veremos los 12 principios de como crecer espiritualmente y los tres niveles de madurez espiritual que nos explican las Escrituras. No se los pierdan.


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