¿Qué hacer durante la Pandemia del Coronavirus (COVID-19)?

Con toda la propaganda en los medios de comunicación para transmitir un espíritu de miedo, ansiedad y pánico a toda la población mundial, fuimos testigos del temor en las caras de la gente durante nuestro viaje de regreso la semana pasada, mientras transitábamos en los aeropuertos de África, Francia y Canadá. Muchas personas traían máscara, guantes y grandes botellas de gel antibacterial en sus mochilas. En este artículo, trataremos de responder algunas preguntas como: ¿Qué es el SARS-CoV-2? ¿Cómo podemos protegernos de este virus? ¿Qué debemos hacer los cristianos durante esta pandemia?

¿Qué es el SARS-CoV-2?

El virus “SARS-CoV-2” es una clase de coronavirus que provoca la enfermedad llamada “Covid-19”. De acuerdo a la información contradictoria en los medios (que no sabemos qué tan confiable es) es una modificación del virus de SARS del 2003 hecha en un laboratorio biológico para hacerlo más contagioso y virulento, le agregaron a este peligroso virus partes del virus del SIDA. De forma que ahora el virus utiliza los receptores ECA2 de las células para adherirse e infectarlas. Estos receptores los encontramos en las células de los pulmones, de los intestinos, en el corazón, en el cerebro y hasta en la piel. Hasta el momento se han reportado 4 diferentes tipos de virus “SARS-CoV-2” y el virus que atacó la región de Wuhan ya ha mutado 30 veces (es decir, tenemos 30 versiones diferentes del mismo virus), por lo que existe el riesgo de recontagiarse de Covid-19 con una variante del virus. Por lo que la gente está presentando diferentes síntomas dependiendo del virus que los está infectando. Quienes padecen de Covid-19 pueden presentar síntomas en las vías respiratorias como neumonía, dificultad para respirar, fiebre, fatiga, dolores musculares, diarrea, problemas para digerir, hay 1 caso de meningitis en Japón, dependiendo el órgano que está siendo atacado por el virus.

El virus es muy contagioso, se estima que una persona portadora del virus puede contagiar entre 3 y 6 personas. Por lo que si el virus infecta a una nueva persona cada dos o cinco días, como calculan los científicos, entonces una sola persona infectada podría provocar 4,142 infecciones totales en un mes. Como comparación, veamos lo que sucedió con la Pandemia de Gripe de 1918 (Spanish Flu en inglés), en la que una persona contagió en promedio a solo 2 personas, y como resultado unos 500 millones de personas contrajeron la enfermedad, y se estima que murieron entre 40 y 50 millones de personas, convirtiéndola en una de las pandemias más mortales en la historia de la humanidad. La gran diferencia es que en aquellos años no existían los medios de transporte que tenemos ahora, como los aviones comerciales, por lo que esta pandemia podría infectar entre el 60% y 80% de la humanidad.

Con toda esta maldad que se utilizó para la creación de este virus, el cuerpo que nuestro Creador hizo hace que la mayoría de los pacientes presenten síntomas leves y salen de la infección en cuestión de días. ¡Es esto asombroso, no lo cree usted así, Aleluya!

“Porque Tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son Tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.” — Salmos 139:13-14 (NBLA)

¿Cómo podemos protegernos de este virus?

Trágicamente, muchas personas han muerto por esta enfermedad, pero no deje que los números presentados en las noticias lo intimiden ya que en promedio 150,000 personas mueren diariamente en todo el mundo de diferentes causas. Por lo que el virus no encabeza la lista de esta estadística. Además, el número de fatalidades es mínimo comparado con el número de enfermos: Es el 0.18% en Alemania, el 2.9% en Francia, 4% en China, 6% en España, y el 8.3% en Italia. Así que la mortalidad en estos momentos es mínima.

Dios nos ha dado Sus profecías en las Escrituras para que nos preparemos y participemos activamente. Un escenario muy diferente al de nuestra salvación, en donde Jesucristo hizo todo por nosotros y no hay nada más que podamos agregar (puede ver nuestro artículo, Jesús es nuestro Salvador). Por lo que, mientras vivimos en este mundo, tenemos la responsabilidad como creyentes en las Escrituras de prepararnos espiritual y físicamente para cuidar de nosotros, de nuestras familias y comunidades, preparándonos para lo desconocido. Jesús nos explica que debemos estar preparados como en la parábola del siervo fiel y del siervo malvado (Mateo 24:45-51), o en la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13).

“Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus sendas.” — Proverbios 3:5-6 (NBLA)

Lo primero que debemos hacer es no estar asustados, con miedo, ansiedad, ni con pánico. Espiritualmente, el apóstol Pablo nos explica que Dios no nos dio un espíritu de temor (2 Timoteo 1:7) porque esto afecta nuestra salud, nuestro sistema inmunológico, y nuestra alma. Por eso, Satanás quiere que estemos aterrados y paranoicos de que el virus está en toda persona que nos rodea y en cada superficie que tocamos, para que alimentemos espiritualmente al espíritu de temor y así debilitarnos en la fe. La fe es el enemigo del temor, así que cuanto más crezca su fe, más bajará su paranoia.

“Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.” — 2 Timoteo 1:7 (DHH)

No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que Él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.” — Filipenses 4:6-7 (NTV)

Necesitamos descansar en el poder de la sangre de Jesucristo (Isaías 53:5), que nos fortalece (1 Pedro 5:10; Filipenses 4:13). Mi consejo es fomenten la fe y no el miedo, conforten a otras personas que se puedan sentir con temor, invitándolas a que se acerquen a Cristo, el príncipe de la paz (Isaías 9:6).

“Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, Molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por Sus heridas hemos sido sanados.” — Isaías 53:5 (NBLA)

Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar. Pero resístanlo firmes en la fe.” — 1 Pedro 5:8-9a (NBLA)

El único temor que realmente debemos tener en nuestras vidas es el temor del Señor y sé que hoy en día no se predica con frecuencia, pero es uno de los Siete Espíritus (Isaías 11: 2) del Señor. El temor del Señor (Proverbios 2:4-5) es el asombrarnos del Creador del universo, lo increíble que es el Todopoderoso, la reverencia que tenemos al Altísimo, y lo mucho que nos ama porque mandó a Su Hijo para que pudiéramos tener vida eterna junto con Él. Como dicen: “Si tus problemas son grandes e insuperables es porque tu Dios es demasiado pequeño”. Y ese no es el Dios de las Escrituras.

“Y reposará sobre Él [Jesús] el Espíritu del Señor, Espíritu de Sabiduría y de Inteligencia, Espíritu de Consejo y de Poder, Espíritu de Conocimiento y de Temor del Señor.” — Isaías 11:2 (NBLA)

Espiritualmente tenemos que crecer nuestra fe al alimentarnos con la mejor medicina curativa disponible estudiando, memorizando y meditando en las Escrituras diariamente para madurar como creyentes (Romanos 10:17) y esto también fortalece nuestro cuerpo (Juan 4:32). Necesitamos acercarnos al Señor en oración. Jesús dijo que debemos adorar al Padre en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24) y la mejor forma de asegurar que oramos en espíritu es utilizar la Palabra de Dios como parte de nuestras oraciones. En mis oraciones me gusta incluir las promesas que Dios nos ha dado como: 2 Corintios 1:20; Juan 14:13-14, 15:7, 16:23-24; Mateo 18:19; Efesios 3:20; 2 Crónicas 7:14; Santiago 5:14-16; Salmo 91. Sin duda, estos virus pudieran producirnos temor, pero debemos orar y tener fe en que el Señor nos va a sanar y el versículo que utilizo para esto es Éxodo 15:26, recuerden que Egipto (mitsraím en hebreo) es la metáfora de los problemas y tribulaciones que nos tratan de esclavizar como el pecado.

“Y Dios les dijo: «Si escuchas atentamente la voz del Señor tu Dios, y haces lo que es recto ante Sus ojos, y escuchas Sus mandamientos, y guardas todos Sus estatutos, no te enviaré ninguna de las enfermedades que envié sobre los egipcios. Porque Yo, el Señor, Soy tu sanador».” — Éxodo 15:26 (NBLA)

Es triste ver que la gran mayoría de las iglesias cristianas no enseñan o practican ese versículo, por lo que no escuchan Sus mandamientos, no guardan todos Sus estatutos, no caminan en rectitud imitando a Jesús, y se ignora una dieta bíblica (Levítico 11). Lo cual facilita que les personas se enfermen. Por ello, evalúe su situación, como dice Pablo en 2 Corintios 13:5, para su referencia puede ver nuestro estudio ¿Acaso los cristianos tenemos que cumplir los 10 Mandamientos? Jesús nos dice que quien guarda Sus mandamientos es aquel que lo ama, Juan 14:15, 21, y se está refiriendo a toda la ley que Él nos dio en todas las Escrituras (incluyendo el Antiguo Testamento), como nos explica Santiago que Jesús es el Dador de la ley [Torá] y el Salvador (Santiago 4:11-12).

“Y si tú juzgas a la ley, entonces no eres hacedor de la ley sino juez. Hay un solo Dador de la ley y Juez quien es poderoso para salvar y destruir.” — Santiago 4:11b-12a (RVA-2015)

Así que se puede estar perdiendo de bendiciones al no recibir toda la paz de Dios, por no cumplir con la ley que Jesús no dio en la Biblia para combatir la paranoia del mundo como nos dice el salmista:

Mucha paz tienen los que aman Tu ley [Torá], y nada los hace tropezar.” — Salmos 119:165 (NBLA)

Otra bendición que pudiera estar limitada en su vida, es el don de la curación que recibimos todos los creyentes vueltos a nacer, tanto para poder curarse a nosotros mismos como para orar para que otros sean sanados, y poner las manos sobre las personas para sanarlas. De hecho, es parte de la gran comisión que Jesucristo nos dio:

Y estas señales acompañarán a los que han creído: en Mi nombre echarán fuera demonios, hablarán en nuevas lenguas; tomarán serpientes en las manos, y aunque beban algo mortífero, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán las manos, y se pondrán bien».” — Marcos 16:17-18 (NBLA)

Es importante que aprenda acerca de la protección que tenemos con la armadura de Dios (Efesios 6:10-20). Porque se aproximan tiempos difíciles en los que nuestra fe va a ser probada y va a ser la diferencia entre la vida y la muerte, entre ser victoriosos o apóstatas. Tomemos el ejemplo de fe de Noé que por fe construyó el arca durante décadas antes de que vinera el Diluvio. Santiago nos dice que nuestra fe se refleja en nuestras obras (Santiago 2:14-26). De la misma forma tenemos nosotros que enfrentar este virus y cualquier reto futuro hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo (Santiago 1:6-7).

“Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” — Hebreos 11:7 (NBLA)

Físicamente, el cuerpo humano es muy resistente y hay formas de combatir las enfermedades de forma natural al tomar precauciones sensatas. Para ello, debemos mantener nuestro cuerpo en buenas condiciones alimentándonos nutritivamente, y evitando la comida chatarra y el azúcar, que baja nuestras defensas, haciendo ejercicio, y durmiendo bien. Nosotros estamos tomando suplementos para fortalecer nuestro sistema inmunológico, que es la única defensa (no espiritual) que tenemos contra el Covid-19. Estamos tomando Vitamina C; vitamina D3, que activan las células T de los glóbulos blancos, factor esencial en el sistema inmunológico y que en invierno por la falta de sol aquí en Canadá el cuerpo no la produce en cantidades suficientes; vitamina K2, que ayuda a evitar calcificaciones en las venas por tomar vitamina D3 en exceso; Yodo de potasio, para fortalecer la glándula tiroides, ya que el yodo mata cualquier germen. También busque suplementar su flora intestinal con probióticos para fortalecer el sistema inmunológico.

¿Qué nos dicen las Escrituras acerca de las plagas?

Sabemos como cristianos que esta pandemia no está tomando por sorpresa al Señor, Él sabía acerca del virus SARS-CoV-2 y cualquier otro que venga, así que diseñó nuestros cuerpos para combatir estas infecciones y poder sobrevivirlas, desde que formó a Adán del polvo de la tierra. Pero si nosotros comemos comida chatarra, alimentos genéticamente modificados, o cosas que no debemos comer como puerco o mariscos prohibidos (Levítico 11), además de llevar estilos de vida que no son beneficiosos para nuestros cuerpos, que nos llevan a vivir enfermos y vulnerables a este virus. Por eso, Él nos anuncia las cosas que va a hacer, antes de hacerlas, por medio de Sus profetas:

“Ciertamente el Señor Dios no hace nada sin revelar Su secreto a Sus siervos los profetas.” — Amós 3:7 (NBLA)

También sabemos que el Señor es quien dirige todo lo que sucede, nada sucede sin Su consentimiento.

[Dice el Señor] “Yo Soy quien forma la luz y crea las tinieblas, quien hace la paz y crea la adversidad. Yo, el SEÑOR, Soy quien hace todas estas cosas’.” — Isaías 45:7 (RVA 2015)

“En el día del bien, goza del bien; y en el día del mal, considera que Dios hizo tanto lo uno como lo otro, de modo que el hombre no puede descubrir nada de lo que sucederá después de él.” — Eclesiastés 7:14 (RVA 2015)

Jesús nos previene (Mateo 24), al advertirnos que los últimos tiempos serán difíciles, porque la maldad del hombre desencadenará guerras, uso de armas biológicas y nucleares, desastres económicos y sociales que traerán hambrunas. Yo pienso que el Covid-19 forma parte de las pestes de las que nos habla la Biblia, lo que nos posicionaría al principio de estos dolores, los cuales sirven de antesala para el periodo de las tribulaciones que profetizó Daniel.

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.” — Mateo 24:6-8 (RVR1960)

Además, considere, que Dios no cambia (Números 23:19; 1 Samuel 15:29; Malaquías 3:6), esta plaga del Covid-19 es un juicio por la desobediencia en el mundo a los Mandamientos del Señor, nos encontramos múltiples historias en las Escrituras que nos hablan de plagas y demás calamidades, y siempre son causadas por la desobediencia de los habitantes de los pueblos. Sin embargo, también sabemos que hay un punto en el que el Señor detiene las plagas (Números 16:46-50; Números 25:1-9; Salmos 106:28-30; 1 Samuel 6:3; 2 Samuel 24), para su referencia puede ver también Las 10 Plagas de Egipto, necesitamos hacer oración, porque ni el distanciamiento social, ni la ley marcial son la solución.

Por otro lado, cabe mencionar que, la estrategia de Satanás, como copia de las cosas que hace Dios, también es la de revelar sus planes diabólicos antes de llevarlos a cabo, por diferentes medios, para aparentar que son “profecías” de sus falsos profetas. Y de miles de falsas profecías basadas en los planes en los que trabaja a veces por siglos, uno le llega a pegar, y lo promociona como las profecías de Nostradamus, que no se cumplieron, solo se le dio fama al forzar sus textos para que pareciera que se cumplieron. En el caso del coronavirus, tenemos la novela “The Eyes of Darkness” (1981) de Dean Koontz, que habla de un virus llamado Wuhan-400, el cual fue diseñado en un laboratorio.

“Se levantarán muchos falsos profetas, y a muchos engañarán.” — Mateo 24:11 (NBLA)

Satanás trata de copiar al Todopoderoso y les da información a sus falsos profetas. ¿Acaso el adversario sabe el futuro? No, solamente Dios conoce el futuro. Ninguna creatura conoce el futuro, ningún demonio, ni tampoco Satanás. Ningún humano conoce el futuro, ya sea astrólogo, que lea las cartas, que sea médium, oráculo, que haga horóscopos, cartas astrales, “guías espirituales”, todo esto son engaños. El único futuro que sabemos es lo que Dios nos ha revelado, Sus profecías contenidas en las Escrituras. Dios es el único que conoce el futuro, y es una prueba más de que solamente Él es Dios. Veamos Isaías 41, para aclarar bien este punto. Aquí el Señor les dice a quienes se han ido tras ídolos que presenten sus argumentos, como en una corte, para que expliquen el por qué confían en sus falsos dioses.

“Presenten su causa, dice el SEÑOR; expongan sus argumentos, dice el Rey de Jacob. Que se acerquen y nos anuncien lo que ha de suceder. Declárennos las cosas que han sucedido desde el principio, y prestaremos atención. O hágannos oír de las cosas por venir, y sabremos su final. “Dígannos lo que ha de venir después, para que sepamos que ustedes son dioses. Por lo menos, hagan el bien o el mal, para que nosotros tengamos miedo y también temamos. He aquí que ustedes nada son, y sus obras no existen; el que los escoja es una abominación.” — Isaías 41:21-24 (RVA 2015)

Con esto Dios presenta un desafío para cualquiera que diga ser un dios, o para cualquiera que adore a un ídolo, para ver si ese ídolo le puede decir el futuro. En el capítulo 45, Dios nuevamente toca el tema acerca de Su habilidad de saber lo que va a suceder en el futuro.

“Así dice el Señor, el Santo de Israel y su Hacedor: «Pregúntenme acerca de las cosas venideras tocante a Mis hijos, y dejarán a Mi cuidado la obra de Mis manos.” — Isaías 45:11 (NBLA)

Y con esto entendemos que únicamente Dios puede anunciar lo que va a suceder, observe cómo nuestro Señor habla de este tema de anunciar las cosas venideras y lo relaciona con que únicamente Él es Dios.

“Hablen, presenten su causa. Sí, que deliberen juntos. ¿Y quién ha anunciado esto desde la antigüedad? ¿Quién lo ha dicho desde entonces? ¿No he sido Yo, el SEÑOR? No hay más Dios aparte de Mí: Dios justo y Salvador. No hay otro fuera de Mí.” — Isaías 45:21 (RVA 2015)

Únicamente Dios conoce el futuro y lo controla. Él ha establecido Sus propósitos y así sucederán, y vemos en las Escrituras que todo lo que el Señor ha declarado en el pasado se ha cumplido.

“Acuérdense de las cosas del pasado que son desde la antigüedad, porque Yo Soy Dios, y no hay otro. Yo Soy Dios, y no hay nadie semejante a Mí. “Yo anuncio lo porvenir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no ha sido hecho. Digo: ‘Mi plan se realizará, y haré todo lo que quiero’.” — Isaías 46:9-10 (RVA 2015)

Aclarado el punto, otra “profecía” que ahorita está circulando en la red es un pasaje de un libro de una “psíquica”, la cual menciona que habría “una enfermedad tipo neumonía en el año 2020 que afecta severamente los pulmones y los bronquios, que sería resistente a tratamientos existentes y que se extendería alrededor del mundo”. No menciono a esta persona por su nombre, pero su información la obtuvo mediante trances para comunicarse con su “guía espiritual”, entiéndase que un demonio le dijo estas cosas (en desobediencia a Deuteronomio 18:9-14). Esta persona en sus libros ataca constantemente al cristianismo. Y usted podría pensar que “se cumplió lo que dijo la psíquica”, pero no se deje engañar por otra imitación de Satanás. Permítame citar al doctor cristiano Kurt E. Koch (1913-1987), con más de 40 años y unos 20,000 casos de experiencia ayudando a personas a salir del ocultismo, quien menciona en su libro Occult ABC, el cual le recomiendo:

“Las personas que se encuentran bajo la influencia de lo oculto como resultado de actividades ocultas realizadas por ellos mismos o por sus antepasados, a menudo tienen sueños los cuales tienen cumplimiento algunos días más tarde. Los sueños son a menudo negativos: desastres, muertes, accidentes de tren, accidentes automovilísticos, incendios, y visitas de las cuales ellos tienen miedo. Algunas veces los sueños de este tipo proporcionan una pista de que una persona está sufriendo de opresión por el ocultismo. Cualquiera que tenga tales experiencias debe pedirle a Dios que le quite este regalo psíquico de sueños predictivos. Esta habilidad merma la vida de fe… los sueños psíquicos resultan en miedo.”

Observe cómo siempre estas “predicciones psíquicas” son cosas malas, que muy probablemente son provocadas por demonios y sus marionetas que ellos controlan para que ocurran estas calamidades, como es el caso del coronavirus.

¿Qué debemos hacer los cristianos durante esta pandemia?

Aunque no soy un experto en epidemias ni en virología, sé que el Señor va a controlar este juicio sobre la humanidad. Con esta pandemia hemos notado que la gente está más abierta a recibir del mensaje del Evangelio por lo que debemos estar más alerta y aprovechar cada oportunidad.

La pandemia del Covid-19 sigue creciendo sin parar, y traerá impactos económicos y sociales sin precedentes en nuestra generación para los cuales tenemos que prepararnos. Estamos viendo la caída de los mercados financieros que se han mantenido artificialmente altos porque los bancos centrales están imprimiendo miles de millones de dólares diariamente. Esto hace que nuestro dinero valga menos y que compremos menos cosas con el mismo dinero (inflación), por otro lado, la producción se ha reducido, las cadenas de distribución se han interrumpido, y la falta de oferta va a incrementar los precios de los bienes. Podría venirse una hiperinflación. Dependiendo lo grave del problema, podríamos ver que la comida vaya a ser racionada, y que se implementen controles sobre el dinero que se puede retirar del banco. Es posible que la gente sin trabajo, y lejos de Dios, empiece a robar para poder comer. Y que los gobiernos impongan más controles militares. Y esperemos que esto no desencadene guerras.

Por lo que le recomiendo que busque la forma de tener abastecerse de comida para emergencias incluyendo no perecederos como enlatados, granos (arroz, frijoles, lentejas), sistemas de purificación de agua, medicinas que esté tomando, suplementos, y cualquier elemento para sobrevivencia antes de que se acabe o que suba de precio. No sabemos cómo van a reaccionar los gobiernos y la sociedad ante este evento. Esto es solo una precaución, así que manténgase en oración para que el Espíritu Santo lo guie para saber qué hacer.

En Génesis 41 tenemos la historia de José que preparó a Egipto para la hambruna de 7 años (“las vacas flacas”) que salvó a su familia y a las naciones vecinas. El apóstol Pablo enseña que el no estar preparado para proveer lo indispensable para su casa en momentos de desastres es por falta de fe.

Pero si alguien no provee para los suyos, y especialmente para los de su casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo.” — 1 Timoteo 5:8 (NBLA)

Para concluir me gustaría mencionar que nadie sabe en qué momento nos va a mandar a llamar el Señor, por lo que siempre debemos de estar listos. Cuando uno recibe al Señor en su corazón también recibe Su paz y estás listo. Así que no importa lo que pase en el mundo, porque sabemos que no nos vamos a ir ni un minuto antes, ni un minuto después de lo que Dios tiene previsto. Tu única preocupación es si cumpliste la misión por la que Jesucristo te puso en este mundo.

“Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra ustedes de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia.” — Deuteronomio 30:19 (NBLA)

En nuestro siguiente artículo veremos: ¿Quién está detrás de este virus? ¿Cuál es su objetivo? ¿Por qué Dios lo permite?

¡Que Dios los proteja y bendiga!


Continuar leyendo: ¿Acaso el Coronavirus está preparando el camino para el Anticristo? (Parte 1)