¿Qué sucede después de la muerte? (Parte 1)

Esta pregunta es una de las más populares de toda la historia. Muchos pensadores y filósofos se han preguntado lo mismo. En este artículo daremos respuesta a esta pregunta según lo que nos indican las Sagradas Escrituras, hablaremos acerca del cielo y del infierno; así mismo citaremos profecías que hablan acerca del Día del Juicio venidero.

La muerte física

Las Escrituras nos dicen que el hombre está compuesto de una parte física y otra espiritual. Por lo que durante la muerte hay una separación de estos componentes; de ninguna manera significa extinción de la persona. La muerte física es la separación del espíritu y alma de una persona de su cuerpo (para mayor detalle vea nuestro artículo: Génesis 3:7-8 — El pecado queda al descubierto). El cuerpo se vuelve inerte y sin vida porque el espíritu se ha salido del cuerpo de la persona. El cuerpo es enterrado y regresa al polvo (si ha considerado la alternativa de la cremación le recomendamos que lea nuestro artículo: ¿Es la cremación algo cristiano?).

“… hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres, y al polvo volverás” — Génesis 3:19 (RVC)

Cuando morimos el espíritu regresa a Dios:

“Pues ese día el polvo volverá a la tierra, y el espíritu regresará a Dios, que fue quien lo dio.” — Eclesiastés 12:7 (NTV)

La muerte es resultado del pecado original de Adán y como castigo por nuestros pecados (Romanos 5:12, 6:23). El cuerpo es tan sólo una casa física que permite a nuestro espíritu y alma interactuar con el mundo que nos rodea. Pero al momento de nuestra muerte física, nuestro espíritu y alma dejan esa vieja casa.

“Si Dios retirara Su Espíritu y quitara Su aliento, todos los seres vivientes dejarían de existir y la humanidad volvería al polvo.” — Job 34:14-15 (NTV)

“Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.”— Romanos 6:23 (NTV)

“Y Cristo vive en ustedes; entonces, aunque el cuerpo morirá por causa del pecado, el Espíritu les da vida, porque ustedes ya fueron declarados justos a los ojos de Dios.” — Romanos 8:10 (NTV)

Los engaños acerca del “más alla”

La Biblia claramente nos dice que la humanidad fue creada inmortal en el jardín del Edén, pero después de que el pecado fue introducido, Dios creó dos lugares para recibir a nuestras almas después de la muerte física, así que al morir pasamos instantáneamente a uno de dos lugares: al cielo o al infierno. No hay ninguna otra alternativa, cualquier otro lugar que haya escuchado es una mentira inventada por Satanás quien es muy creativo como vimos en “Las mentiras que arruinaron al mundo” y quien ha engañado al mundo entero con sus doctrinas religiosas y filosóficas. No hay ningún lugar intermedio, sólo existen el cielo o el infierno: Las almas de las personas no pueden permanecer aquí en la tierra.

“El camino de la justicia lleva a la vida; el de la imprudencia lleva a la muerte.” — Proverbios 12:28 (DHH)

No hay posibilidad de permanecer en la tierra como espíritu, las Escrituras son muy claras al respecto:

“Aquellos a quienes servimos antes, están muertos y bajo tierra; ¡sus espíritus difuntos nunca volverán!” —Isaías 26:14a (NTV)

“Así como las nubes se disipan y se desvanecen, los que mueren ya no volverán. Se han ido de su hogar para siempre y jamás volverán a verlos.” — Job 7:9-10 (NTV)

Muchas personas dicen que la actividad paranormal en las casas está asociada a eventos trágicos o violentos como asesinatos, muertes accidentales, suicidios, o a que sus ocupantes anteriores dejaron “asuntos pendientes”. Esas historias son falsas, son mentiras que buscan alejarnos de la Palabra de Dios.

“Los pocos años que me quedan van pasando, y pronto emprenderé el viaje sin regreso.” — Job 16:22 (DHH)

“Pero Él [Señor], misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía; Y apartó muchas veces Su ira, Y no despertó todo Su enojo. Se acordó de que eran carne [mortales], Soplo [aliento] que va y no vuelve.” — Salmos 78:38-39 (RVR1960)

Además, no se deje engañar con las falsas ideas acerca de la evolución que propone el fin de nuestra existencia cuando morimos y que después de esta vida no hay nada, y que promueve que las personas piensen que Dios no existe. Estas personas se llaman a si mismas “ateos o agnósticos”, pero las Escrituras los llaman necios y corruptos.

“Solo los necios dicen en su corazón: «No hay Dios». Ellos son corruptos y sus acciones son malas; ¡no hay ni uno solo que haga lo bueno!” — Salmos 14:1 (NTV)

“Pues a pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón se llenó de oscuridad. Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios.” — Romanos 1:21-22 (RVC)

En el otro extremo, tenemos a los que piensan que la solución de sus errores y pecados se pueden solucionar con múltiples vidas, como si vivieran en un videojuego con “futuras re-encarnaciones”, la Biblia es clara que solo tenemos esta vida y que después vendrá el juicio, no hay ninguna otra oportunidad después.

“Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio“. — Hebreos 9:27 (DHH)

El purgatorio es un invento humano

La Biblia en ningún momento menciona ningún purgatorio, para mayor información lea el artículo que escribió un ex-sacerdote católico Verdades Bíblicas para los Católicos Romanos.

“Pues los muertos no pueden alabarte; no pueden levantar la voz en alabanza. Los que bajan a la tumba ya no pueden esperar en Tu fidelidad.” — Isaías 38:18 (NTV)

[Dice el Señor] “¿Debo rescatarlos de la tumba? ¿Debo redimirlos de la muerte? ¡Oh muerte, haz salir tus horrores! ¡Tumba, desata tus plagas! Ya no les tendré compasión.”— Oseas 13:14 (NTV)

El concepto de que como creyentes, tengamos que purgar o sufrir por nuestros pecados después de la muerte es contrario a todo lo que las Escrituras y el Evangelio nos enseñan acerca de la salvación y del plan de redención de Dios.

“Pero Él [Cristo] fue traspasado por nuestras rebeliones y aplastado por nuestros pecados. Fue golpeado para que nosotros estuviéramos en paz; fue azotado para que pudiéramos ser sanados.” — Isaías 53:5 (NTV)

El concepto del purgatorio es contradictorio a las Escrituras porque implica que el trabajo de Jesucristo en la cruz estuviera incompleto. La idea del purgatorio y las falsas doctrinas que a menudo se relacionan con lo mismo (ofrecer misas y oraciones por los muertos, indulgencias, hacer obras de caridad para beneficiar a los muertos, etc.) implican que la muerte de Jesús fuera insuficiente para pagar la pena de todos nuestros pecados en el presente, pasado y futuro. Recordemos que Dios pagó un altísimo precio para salvarnos.

“Ustedes no se pertenecen a sí mismos, porque Dios los compró a un alto precio. Por lo tanto, honren a Dios con su cuerpo.”— 1 Corintios 6:19b-20 (NTV)

El limitar el sacrificio de Cristo a tan sólo cubrir el pecado original, o los pecados cometidos previos a la salvación, como implican esas falsas doctrinas del purgatorio, constituyen una blasfemia y un ataque directo al trabajo Redentor de Jesucristo y están en oposición a lo que dicen las Escrituras.

“Jesús bebió el vino agrio, y dijo: —Todo está cumplido. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.”— Juan 19:30 (DHH)

“Entonces, ¿qué nos hace pensar que podemos escapar si descuidamos esta salvación tan grande, que primeramente fue anunciada por el mismo Señor Jesús y luego nos fue transmitida por quienes lo oyeron hablar?”— Hebreos 2:3 (NTV)

“Tengan cuidado de no negarse a escuchar a Aquel que habla. Pues, si el pueblo de Israel no escapó cuando se negó a escuchar a Moisés, el mensajero terrenal, ¡ciertamente nosotros tampoco escaparemos si rechazamos a Aquel que nos habla desde el cielo!” — Hebreos 12:25 (NTV)

¿Qué define nuestro destino final?

Jesús en Su “Sermón del Monte” nos explica que contrario a lo que la mayoría de las personas piensan, no todo mundo va al cielo, de hecho, son pocos los que encuentran “la puerta angosta”:

[Dice Jesús] “Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.” — Mateo 7:13-14 (NTV)

Esto es debido a que todos pensamos que somos buenas personas y que cualquier falta que hay en nosotros es a causa de factores externos, buscamos culpar a los demás, al ambiente, la economía, factores hereditarios; o bien racionalizamos nuestros pecados con la justificación de que “todos lo hacen” , es que “no tenía otra alternativa”, y al compararnos, pensamos que siempre hay gente que son “peor que nosotros”, regresando así a nuestra conclusión inicial de que somos “buenas personas”. Adicionalmente, están las mentiras del diablo, quien por siglos ha creado mentira sobre mentira en todos los ámbitos de la vida, al punto que hoy, es más fácil creer sus ridículas mentiras que creer en la verdad de la Palabra de Dios. Pero para Dios ninguna de estas excusas es válida, y Él ve toda la maldad de nuestros corazones.

“Como dicen las Escrituras: «No hay ni un solo justo, ni siquiera uno. Nadie es realmente sabio, nadie busca a Dios.” — Romanos 3:10-11 (NTV)

“Delante de cada persona hay un camino que parece correcto, pero termina en muerte.” — Proverbios 14:12 (NTV)

Por lo que lo que todos merecemos es ir al infierno para pagar por todos los pecados que hemos acumulado durante nuestras vidas. De forma que, si la persona muere en incredulidad, morirá en sus pecados recibiendo lo que justamente le corresponde, y será enviada al infierno para pagar por sus faltas.

[Dice Jesús] “Por eso dije que morirán en sus pecados; porque, a menos que crean que Yo Soy quien afirmo ser, morirán en sus pecados.” — Juan 8:24 (NTV)

“Solamente nos queda la terrible amenaza del juicio y del fuego ardiente que destruirá a los enemigos de Dios.”— Hebreos 10:27 (DHH)

Pero la buena noticia del Evangelio es que podemos evitar ir al infierno por nuestros pecados, y nos explica que la única forma de salvarnos es poniendo nuestra fe en Jesucristo:

“El que cree en el Hijo [Jesús] tiene vida eterna, pero el que se niega a creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios recae sobre él.”— Juan 3:36 (RVC)

[Dice Jesús] “Y ellos irán al castigo eterno, pero los justos entrarán en la vida eterna.” — Mateo 25:46 (NTV)

En la segunda parte de este artículo veremos con mayor detalle los destinos finales que nos esperan y en los que pasaremos la eternidad. Dios nos da la libertad de escoger, usted puede escoger el estar con Dios y todas las cosas buenas que proceden de Él; o estar alejado de Él en completa ausencia de Su proveeduría al seguir a su orgullo. Si sabe lo que le conviene, no espere más y tome la decisión correcta, puede consultar nuestra página acerca de “Jesús es nuestro Salvador ”, que lo ayudará a dar el primer paso para acercarse a nuestro Señor y Salvador.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: ¿Qué sucede después de la muerte? (Parte 2)