¿Qué va a pasar en el futuro? Las Profecías de la Biblia (Parte 1)

En cada generación desde que el pecado entró al universo la gente se ha preguntado: ¿Cuándo y cómo Dios va a restablecer el orden en el mundo? El hombre en su afán de “resolver” el problema ha creado teorías, normas, leyes, programas de mejora continua, especulaciones, interminables debates, pero todos estos esfuerzos han sido inútiles y el mundo cada vez está peor. Sin embargo, la respuesta a esta pregunta la encontramos en la revelación divina de las Escrituras. El Señor ya nos dio la respuesta a través de las profecías que explican Su plan de salvación a través de Jesucristo. Tan solo necesitamos estudiar Su Palabra para encontrar las respuestas a nuestras preguntas. Les puedo dar un adelanto acerca de la culminación de las profecías: ¡Dios acaba con el pecado y restablece el orden en todo el universo! ¿Quiere saber cómo? En esta nueva sección en La Sagrada Palabra lo veremos.

“Así que mientras los apóstoles estaban con Jesús, le preguntaron con insistencia: —Señor, ¿ha llegado ya el tiempo de que liberes a Israel y restaures nuestro reino?” — Hechos 1:6 (NTV)

¿Cuál es el beneficio de estudiar las profecías en la Biblia?

Primero que nada, porque al hacerlo somos bendecidos por Dios (Apocalipsis 1:3). Jesús siempre exhortó a Sus discípulos a que esperaran Su inminente regreso, porque eso nos purificará (1 Juan 3:2-3). El apóstol Pablo dijo que estuviéramos alerta para que no fuéramos sorprendidos (1 Tesalonicenses 5:4, 6). Juan nos dice que los que están esperándolo despiertos son bienaventurados (Apocalipsis 16:15).

“Dios bendice al que lee a la iglesia las palabras de esta profecía y bendice a todos los que escuchan el mensaje y obedecen lo que dice, porque el tiempo está cerca.” — Apocalipsis 1:3 (NTV)

¿Pero cómo nos bendicen las profecías? Las profecías nos recuerdan que este mundo es algo temporal, nos alientan diciéndonos que Dios va a quitar la maldición y restablecer el orden de universo en el que vivimos para que vivamos en las condiciones paradisiacas del Jardín del Edén, cuando el Señor dijo que todo estaba muy bien. Las profecías nos alegrarán al decirnos que viviremos en paz y armonía con nuestro prójimo, hasta con los animales salvajes. ¿No es maravilloso que las profecías nos dicen que tendremos un cuerpo nuevo que vivirá eternamente? y que, resulta imposible imaginarnos lo que Dios nos tiene preparado para cuando estemos con Él, va a ser la aventura más grande que podamos experimentar. Las profecías nos hacen exclamar: ¡No puedo esperar a estar en el reino de Dios!

“A eso se refieren las Escrituras cuando dicen: «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente ha imaginado lo que Dios tiene preparado para quienes lo aman».” — 1 Corintios 2:9 (NTV)

Las profecías nos bendicen al revelarnos que vamos a ver a Jesús cara a cara, quien reinará durante el Milenio entre nosotros, poniendo fin al mal en este mundo, y encadenando a Satanás. Las profecías nos motivan a buscar el día de Su regreso, nuestro Rey y Señor Jesucristo, quien no quiso que termináramos en el infierno por nuestros pecados. El estudiar las profecías nos llevarán a decir ¡Aleluya! (que significa alabado sea el Señor en hebreo)

“Después oí voces como el rumor de una inmensa multitud, como el estruendo de una catarata y como el retumbar de potentes truenos, que exclamaban: «¡Aleluya! Ya ha comenzado a reinar el Señor, nuestro Dios Todopoderoso. — Apocalipsis 19:6 (NVI)

Así que las profecías en la Biblia no sólo nos dan un vistazo que lo que nos espera, sino que es la forma en la que Dios nos muestra el plan divino para toda la humanidad. En Su plan, Dios no sólo va a salvarnos de nuestros pecados y a restablecer el orden del universo, sino que en el proceso nos da Sus promesas y Sus profecías para que podamos apreciar Su gloria cuando ocurran los eventos que Él ya nos dijo para llevar a cabo Su plan de salvación a través de Jesucristo. Nos volvemos testigos del cumplimiento de cada una de Sus profecías, las cuales siempre ocurren al pie de la letra, y este conocimiento nos hace crecer, madurar, y va perfeccionando nuestra fe. De forma que ahora cuando leemos las noticias, dejamos de ver los eventos que suceden en el mundo como cosas aleatorias, que a menudo causan ansiedad o miedo, de las que nadie sabe porque ocurrieron, y las vemos como parte de la providencia del Señor.

“Ahora Dios nos ha dado a conocer Su misterioso plan acerca de Cristo, un plan ideado para cumplir el buen propósito de Dios. Y el plan es el siguiente: a su debido tiempo, Dios reunirá todas las cosas y las pondrá bajo la autoridad de Cristo, todas las cosas que están en el cielo y también las que están en la tierra.” — Efesios 1:9-10 (NTV)

Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe.” — Hebreos 12:2a (NVI)

Como cristianos, el estudiar la Palabra de Dios nos ayuda en nuestro crecimiento espiritual, pero el estudio y el entendimiento de las profecías nos ayuda a que los eventos que suceden no nos tomen desprevenidos y que podamos reconocer las señales de los tiempos en los que vivimos. Por ejemplo, el profeta Daniel estudiaba a profundidad las Escrituras, y gracias a ello, reconoció los tiempos en los que vivía y lo ayudó a prepararse para lo que estaba por suceder.

“Era el primer año del reinado de Darío, el medo, hijo de Asuero, quien llegó a ser rey de los babilonios. Durante el primer año de su reinado, yo, Daniel, al estudiar la Palabra del Señor, según fue revelada al profeta Jeremías, aprendí que Jerusalén debía quedar en desolación durante setenta años. Así que dirigí mis ruegos al Señor Dios, en oración y ayuno…”— Daniel 1:1-3a (NTV)

En las Escrituras tenemos bastante material que aprender, ya que, según los estudiosos de las Escrituras nos dicen que hasta una tercera parte de la Biblia es profecía. Las profecías en la Biblia, son asombrosas ya que nos proveen de puntos de referencia que nos permiten comprobar su cumplimiento exactamente como fueron especificadas cientos o miles de años antes de que los eventos ocurrieran. Sin embargo, las profecías que Dios nos reveló según Sus propósitos, no son para que nosotros las convirtamos en la adivinación o astrología que busca el mundo, sino para enmendar nuestros caminos.

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto.” — 2 Timoteo 3:16 (NTV)

[Dice el Señor]”Por eso te dije lo que iba a suceder; te anuncié de antemano lo que iba a hacer. Así nunca podrías decir: “Mis ídolos lo hicieron; mi imagen de madera y mi dios de metal ordenaron que sucediera”. — Isaías 48:5 (NTV)

¿Cómo funciona la profecía?

Dado que Dios creó todo lo que vemos en el universo, Él está fuera del dominio del universo, es decir, no está sujeto al espacio, masa, o al tiempo. Él puede ver el pasado, presente, y futuro al mismo tiempo.

“Yo Soy Dios, y no hay ningún otro, Yo Soy Dios, y no hay nadie igual a Mí. Yo anuncio el fin desde el principio; desde los tiempos antiguos, lo que está por venir. Yo digo: Mi propósito se cumplirá, y haré todo lo que deseo.” — Isaías 46:9b-10 (NVI)

“Hace mucho tiempo te dije lo que iba a suceder. Entonces, de repente entré en acción y todas Mis predicciones se hicieron realidad.” — Isaías 48:3 (NTV)

Una analogía sería, como si en un río rápido tuviéramos grupos de personas en varias lanchas que salen cada 30 minutos, para estar espaciadas de forma que no vayan a colisionar una contra la otra. Si un helicóptero volara sobre el río, el piloto podría ver todas las lanchas desde la primera que salió hasta la última al mismo tiempo; a su vez, todas las personas en las lanchas también podrían ver al helicóptero. Pero la gente en el río no podría ver a las personas en otras lanchas, sólo a las personas que están en su lancha. Dios es como el piloto en el helicóptero que puede ver a todas las personas en cada una de las lanchas y que representan a individuos que viven en diferentes épocas (generaciones) en la historia de la humanidad, pero las personas en el río (nuestro universo presente) no pueden ver a las personas de otras lanchas porque están en el pasado o en el futuro.

“¿Quién ha hecho obras tan poderosas, llamando a cada nueva generación desde el principio del tiempo? Soy Yo, el Señor, el Primero y el Último; únicamente Yo lo Soy».”— Isaías 41:4 (NTV)

El Señor mira desde los cielos a toda la raza humana; observa para ver si hay alguien realmente sabio, si alguien busca a Dios.”— Salmos 14:2 (NTV)

De forma que, si Dios nos advierte, vía radio, desde Su vista aérea en el helicóptero, que nos vayamos por los ríos rápidos de la izquierda (el camino difícil), en lugar de las aguas tranquilas de la derecha porque ese camino conduce a la caída de una cascada, sería poco inteligente que no le hiciéramos caso a Dios, quien lo ve todo, y lleváramos nuestra lancha, la cual está bajo nuestro control, por las aguas tranquilas, pero engañosas, de la derecha hacia nuestra perdición.

[Dice Jesús] “Solo puedes entrar en el reino de Dios a través de la puerta angosta. La carretera al infierno es amplia y la puerta es ancha para los muchos que escogen ese camino. Sin embargo, la puerta de acceso a la vida es muy angosta y el camino es difícil, y son solo unos pocos los que alguna vez lo encuentran.”— Mateo 7:13-14 (NTV)

De forma similar funcionan las profecías que están en la Biblia, nos advierten de los peligros que Dios ve en nuestro camino, pero queda dentro de nuestra responsabilidad creer en la Palabra del Señor y hacer caso a Sus instrucciones, prestando cuidadosa atención a cada cosa que Él nos dice.

“¿Quién ha creído nuestro mensaje? ¿A quién ha revelado el Señor Su brazo poderoso?”— Isaías 53:1 (NTV)

“Esto dice el Señor, tu Redentor, el Santo de Israel: Yo Soy el Señor tu Dios, que te enseña lo que te conviene y te guía por las sendas que debes seguir.”— Isaías 48:17 (NTV)

Dios nos ha dado la Palabra de la profecía como una luz que brilla en un lugar oscuro, el mundo en el que vivimos.

Tu Palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.” — Salmos 119:105 (NTV)

¿Cómo podemos comprobar que el mensaje profético proviene del Señor y no de alguien más?

En las Escrituras, las profecías siempre se presentan como la revelación infalible de Dios. Las profecías tienen un efecto como el de un telescopio, con varios eventos en cada predicción, primero tenemos profecías a corto plazo para que al momento que se cumplan sean una indicación de que Dios es el autor, así tenemos la validación de que las profecías subsecuentes a largo plazo también van a llevarse a cabo de una forma absolutamente precisa, demostrando que Dios todo lo sabe (omnisciencia divina) con respecto a los eventos futuros. Su mensaje incluye la historia escrita por adelantado, es Su sello de autenticidad, es el privilegio exclusivo de nuestro Creador.

“Debido a esa experiencia, ahora confiamos aún más en el mensaje que proclamaron los profetas. Ustedes deben prestar mucha atención a lo que ellos escribieron, porque sus palabras son como una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que el día amanezca y Cristo, la Estrella de la Mañana, brille en el corazón de ustedes. Sobre todo, tienen que entender que ninguna profecía de la Escritura jamás surgió de la comprensión personal de los profetas ni por iniciativa humana. Al contrario, fue el Espíritu Santo quien impulsó a los profetas y ellos hablaron de parte de Dios.” — 2 Pedro 1:19-21 (NTV)

Ningún hombre, ni tampoco los demonios pueden predecir eventos específicos o personas que aparecerán en la escena en el futuro para llevar a cabo ciertas acciones, sólo Dios sabe eso. Así que, si un profeta nos da sus predicciones y no se cumplen, eso va a comprobar que es un falso profeta.

“Tal vez digas en tu corazón: “¿Y cómo vamos a saber si esa palabra no proviene del Señor?” Tú no tengas miedo de ese profeta, que si llega a hablar en Mi nombre y sus palabras no se cumplen ni se hacen realidad, eso hará ver que Yo, el Señor, no he hablado, y que tal profeta habló con arrogancia.”” — Deuteronomio 18:21-22 (RVC)

Las profecías en las Escrituras son una prueba más que valida que la Biblia contiene la Palabra de Dios. Es una ofensa muy seria lo que los impostores hacen en otras religiones: en la lectura de cartas, los horóscopos, los médiums, las “predicciones para el nuevo año” del astrólogo o psíquico de la región, y toda clase de adivinación:

“Y el profeta a quien Yo no le haya ordenado hablar, o que hable en nombre de otros dioses pero pretenda hablar en Mi nombre, será condenado a muerte.” — Deuteronomio 18:20 (RVC)

“Tanto consejo recibido te ha cansado. ¿Dónde están tus astrólogos, esos que miran a las estrellas y hacen predicciones todos los meses? Que den la cara y te salven de lo que te depara el futuro.” — Isaías 47:13 (NTV)

¿Cuál es el desafío en el estudio de profecía?

En primer lugar, debemos superar las distracciones, dentro de la batalla espiritual en la que vivimos, Satanás obviamente no quiere que usted se informe y que sea bendecido con el entendimiento de las profecías, de forma que se opondrá para que usted encuentre tiempo para leer las Escrituras, usualmente por medio de distracciones: programas de televisión, películas, juegos de futbol, videojuegos, redes sociales, etc.

El segundo reto es la correcta interpretación de los pasajes de la Biblia, como por ejemplo, al estudiar las profecías del final de los tiempos es donde encontramos la mayor diferencia de opiniones. Por eso, el desafío como cristiano, para tener una correcta interpretación de las profecías futuras, necesita estar basado en el entendimiento integrado de todos los libros de la Biblia en forma conjunta. Es decir, que la interpretación de un pasaje en el Apocalipsis tiene que ser válido y tener sentido con lo que nos dicen pasajes paralelos en otros libros como los libros de Daniel, Ezequiel, e Isaías, ya que todos los libros están interconectados por el mismo Autor: el Espíritu Santo. Si en la interpretación propuesta hay algo que no sea válido en toda la Escritura, o que incluso parezca ser contradictorio, puede ser que la interpretación sea incorrecta, o que haya una mala traducción y se haya perdido el sentido original del texto, entonces uno corre el riego de presentar una doctrina equivocada, o de pensar que se trata de una alegoría (no tomar el texto de forma literal). Por eso es muy importante que continuamente estemos validando las enseñanzas de otras personas contra las Escrituras. Dios nos dio las Escrituras para revelarnos la verdad y su interpretación es literal, nosotros no podemos agregarle o quitarle en nuestra interpretación. Y sobre todo, en profecía es importante evitar las doctrinas basadas en un solo verso.

“Yo le advierto a todo aquel que oiga las palabras proféticas de este libro, que a quien añada algo a estas cosas, Dios le añadirá las plagas que están descritas en este libro. Y a quien quite algo de las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte del árbol de la vida, y de la santa ciudad y de lo que está descrito en este libro.” — Apocalipsis 22:18-19 (RVC)

[Dice Jesús]“Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido.” — Mateo 5:18 (NVI)

Cuando consideramos las profecías, no hay un mejor ejemplo que las más de 300 profecías cumplidas acerca de la vida de Jesucristo. Su historia es una historia de amor escrita con Su sangre en la cruz. Su crucifixión no fue una tragedia, sino un logro.

En nuestra forma de pensar occidental, la profecía sigue el modelo de predicción y cumplimiento. Pero para los Israelitas, la profecía es “un patrón de eventos sucesivos”. La palabra griega que utiliza el apóstol Pablo en 1 Corintios 10:11 para “ejemplo” es τύπος – túpos, de donde se deriva la palabra “tipo” que en teología se refiere a un símbolo o patrón anticipatorio, un símbolo representativo de algo que será revelado en el futuro. Pablo nos quiere decir que los “ejemplos” o “tipos” del Antiguo Testamento son considerados como una “sombra”, imagen o prefigura en el pasado, que ahora son revelados en el Nuevo Testamento una vez que descubramos el patrón de las Escrituras, y son llamados “anti-tipo” (o cumplimiento) en teología. Por lo que el cumplimento de un “tipo” en profecía es el “anti-tipo”. Por ejemplo, el “tipo” es la semilla de la mujer en Génesis 3:15 en el Antiguo Testamento y el “anti-tipo” o cumplimiento, es Jesucristo, que nos fue revelado en el Nuevo Testamento, porque cumple con el patrón al ser la “semilla de la mujer”, en la virgen María.

“Todo esto les sucedió como ejemplo [túpos], y quedó escrito como advertencia para nosotros, los que vivimos en los últimos tiempos.” — 1 Corintios 10:11 (RVC)

Libros proféticos especializados en el final de los tiempos

La Biblia está llena de profecías desde Génesis hasta el Apocalipsis. Sin embargo, hay 3 libros proféticos especializados en las tres ramas de la humanidad. El primero es el “Libro de Daniel” que empieza desde el exilio de los judíos en Babilonia y nos da las profecías de los gentiles a través de la historia hasta la eternidad en el futuro. El segundo es el “Libro de Ezequiel” que empieza desde el exilio de los judíos en Babilonia y nos da las profecías de los judíos a través de la historia hasta la eternidad en el futuro. Y el tercero es el “Libro del Apocalipsis” que empieza con la resurrección de Jesús y nos da las profecías de los cristianos y la iglesia en estos últimos 2,000 años hasta la eternidad en el futuro. Las profecías de estos tres libros van ocurriendo en paralelo, por ello es importante que sepamos la especialidad de cada uno de ellos, para que podamos tener una correcta interpretación de su contenido.

Para concluir esta primera parte de la introducción de nuestra sección de profecía quiero hacer hincapié en que tanto las profecías, como todas las Escrituras, apuntan hacia Jesús, en Él se cumplen. En la segunda parte, veremos cómo la historia del pueblo de Israel nos muestra el cumplimiento de las profecías pasadas de la Biblia y es nuestro indicador más confiable para el cumplimiento de las profecías en el futuro, siendo nuestra brújula que nos orienta hacia dónde vamos, y el reloj que nos da la hora en la que vivimos dentro del escenario profético de la Biblia.

[Jesús dice] “Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a Mí! Sin embargo, ustedes se niegan a venir a Mí para recibir esa vida.”— Juan 5:39-40 (NTV)

“¡Adora solo a Dios! El testimonio de Jesús es el Espíritu que inspira la profecía».” — Apocalipsis 19:10b (NVI)

¡Que Dios los bendiga!


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