¿Qué va a pasar en el futuro? Las Profecías de la Biblia (Parte 3)

En el artículo anterior comenzamos a ver cómo el pueblo elegido del Señor, Israel, es un indicador para saber en qué momento de la historia estamos con respecto al reloj celestial de Dios. Las Escrituras nos hablan más acerca de este periodo que estamos viviendo en la historia que de cualquier otro, y toda propuesta para conocer el futuro tiene que ser validada a través de múltiples libros de la Biblia, y ésta es la única forma para poder saber qué sigue en la agenda del Señor y estar preparados para cuando regrese Jesucristo a la Tierra.

“La multitud escuchaba todo lo que Jesús decía, y como ya se acercaba a Jerusalén, les contó una historia para corregir la idea de que el reino de Dios comenzaría de inmediato. Les dijo: «Un hombre de la nobleza fue llamado a un país lejano para ser coronado rey y luego regresar… Después de que lo coronaran rey, volvió…”— Lucas 19:11-15a (NTV)

[Dice Jesús] “Yo les digo que sin tardanza les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?“— Lucas 18:8 (RVC)

Por cierto, si usted pensaba que las profecías únicamente vienen en el Apocalipsis, permítame decirle que no es así, encontramos muchas profecías, de eventos que ya se han cumplido y de sucesos que aún estar por venir en muchas partes de las Escrituras, desde Génesis, hay muchos libros proféticos siendo los más largos los de los profetas Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; sin embargo, Joel, Zacarías, Oseas, Amos, etc., también están llenos de profecías. Jesús habló de muchas profecías, por ejemplo, lo que dijo en Mateo 24 es comúnmente citado entre los estudiosos de profecía. En esta nueva sección de la página web, queremos mostrarle poco a poco, tanto hechos históricos que demuestran profecías ya cumplidas como también hablarle de profecías que aún están por suceder.

Historia reciente de Israel

Ahora veremos las profecías que se cumplieron recientemente cuando ocurrió el milagro del resurgimiento del pueblo de Israel, un evento que no ha ocurrido con ninguna otra nación en la historia de la humanidad. Un país que había desaparecido del mapa, y que su gente fue dispersa por todo el mundo por casi 2,000 años. Sin embargo, como lo predijeron las Escrituras, Israel se volvió a formar “por segunda vez” el 14 de mayo de 1948, este asombroso acontecimiento sólo pudo ser llevado a cabo por la mano de Dios. Esta semana se celebró el 70 aniversario de este milagro. Esta es una de las profecías que se tenía que cumplir en la agenda del Señor antes de que Jesucristo regrese.

En 1866, el británico estudioso de la Biblia, James Grant, se dio cuenta que: “La venida de Jesucristo para establecer Su reinado del Milenio en la Tierra, no puede llevarse a cabo hasta que los judíos sean restablecidos en su propia tierra”. Él no era un profeta, sino que el leyó y creyó en lo que dicen las Escrituras.

Jaim Weizmann

Durante la Primer Guerra Mundial, el químico judeo-británico, Jaim Weizmann, contribuyó para la producción de TNT (dinamita) para el ejército británico, el TNT era el explosivo más poderoso conocido en ese momento, el cual contribuyó para que Alemania fuera derrotada, y en agradecimiento, Lord Arthur James Balfour propuso que Gran Bretaña apartara la tierra de Palestina y la declarara patria de Israel. La Declaración de Balfour se firmó el 17 de noviembre de 1917. Pero los judíos tendrían que esperar hasta la Segunda Guerra Mundial para poder regresar a su tierra.

“Hasta el lugar desolado y el desierto estarán contentos en esos días; la tierra baldía se alegrará y florecerá el azafrán de primavera. Así es, habrá abundancia de flores, de cantos y de alegría. Los desiertos se pondrán tan verdes como los montes del Líbano, tan bellos como el monte Carmelo o la llanura de Sarón. Allí el Señor manifestará Su gloria, el esplendor de nuestro Dios.” — Isaías 35:1-2 (NTV)

David Ben Gurion, Declaración de Independencia en Tel Aviv

Después de la Segunda Guerra Mundial, y por el ultimátum de las Naciones Unidas, el Mandato Británico sobre la tierra de Palestina iba a terminar el 15 de mayo de 1948; por lo que Israel tenía que emitir una declaración de Independencia antes de que acabara este plazo. Y en un solo día, el 14 de mayo de 1948, David Ben Gurion declaró el establecimiento del Estado de Israel y más tarde ese mismo día se convirtió en el primer ministro de Israel. Tal y como lo profetizó Isaías, hace más de hace más de 2,500 años, que la nación de Israel sería restaurada en un solo día. Y eso fue lo que pasó al pie de la letra, la nación de Israel nació en un solo día. Y este año celebramos que hace 70 años, Dios llevó a cabo este milagro.

“¿Quién supo de algo semejante? ¿Quién vio alguna vez tal cosa? ¿Puede un país concebirse en un solo día? ¿Acaso una nación puede nacer de repente?” — Isaías 66:8a (RVC)

“En ese día, el Señor extenderá Su mano por segunda vez para traer de regreso al remanente de Su pueblo: los que queden en Asiria y el norte de Egipto; en el sur de Egipto, Etiopía y Elam; en Babilonia, Hamat y todas las tierras costeras distantes. Levantará bandera en medio de las naciones y reunirá a los desterrados de Israel. Juntará al pueblo disperso de Judá desde los confines de la tierra.”— Isaías 11:11-12 (NTV)

Observe que el profeta menciona que Dios haría esto por “segunda vez”. La primera vez ocurrió cuando el pueblo del Señor regresó del exilio de Babilonia, cuando el rey Nabucodonosor se los llevara cautivos a Babilonia entre 605 – 586 a.C.; ahí duraron 70 años (Jeremías 25:11), hasta que el Señor los trajo de regreso (ver 2 Reyes 24 y 25 y también en 2 Crónicas 36) cuando fueron liberados por Ciro, el rey de Persia.

“En el primer año de Ciro, rey de Persia, el Señor cumplió la profecía que había dado por medio de Jeremías. Movió el corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino: «Esto dice Ciro, rey de Persia: “El Señor, Dios del cielo, me ha dado todos los reinos de la tierra. Me encargó construirle un templo en Jerusalén, que está en Judá.»” —  Esdras 1:1-2 (NTV)

La segunda vez que trajo a Su pueblo de regreso a la Tierra Prometida se cumplió el 14 de mayo de 1948, y desde entonces el Señor ha seguido trayendo de regreso a los judíos que viven fuera de Israel, esto es llamado “la diáspora”. Incluso recientemente, observe cuántos judíos han regresado a vivir a Israel a partir del anti-semitismo que han vivido en diferentes países europeos. Lo que se llama “Aliyá” (del hebreo ascenso), es el término utilizado para llamar a la inmigración judía a la tierra de Israel.

La existencia de la nación de Israel es un milagro porque después de haber desaparecido del mapa desde el año 70 d. C., ahora es reconocida como el único estado soberano en el mundo que vuelve a formarse como nación con su misma identidad, en el mismo territorio y con el mismo idioma. Por todo esto la existencia de la nación de Israel es un trabajo de Dios, observe cómo en tan solo 70 años se ha desarrollado esa nación: Israel ahora es líder en campos como tecnología militar, ciber-seguridad; tecnología (que tanto Intel como Google han adquirido de ellos); medicina, tratamiento de agua y desalinización (el 55% del agua que consume Israel viene de plantas desalinizadoras); sistemas de irrigación y agricultura; paneles solares, etc.

Antes de que todo esto sucediera, en 1867 el escritor Mark Twain visitó esa región y la describió como un desierto desolado y de pantanos, llenos de mosquitos con malaria. Vea cómo han cambiado las cosas desde que Dios trajo a Su pueblo de regreso a casa.

Tuve la oportunidad de estar este año en Israel, y fui testigo del cumplimiento de todo esto, me sorprendió ver flores en el desierto, el desierto estaba verde, algo que no había visto en ninguna otra parte del mundo.

Sin embargo, tal como lo profetizó Ezequiel, Israel como pueblo, todavía está muerto espiritualmente. En el capítulo de Ezequiel 37 el profeta habla acerca del valle de los huesos secos, el Señor hace una analogía de éstos con el pueblo de Israel.

“El Señor puso Su mano sobre mí y fui llevado por el Espíritu del Señor hasta un valle que estaba lleno de huesos… El Señor me condujo por entre los huesos…completamente secos. Luego me preguntó: —Hijo de hombre, ¿podrán estos huesos volver a convertirse en personas vivas?… Entonces me dijo: —Anuncia un mensaje profético a estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchen la Palabra del Señor! Esto dice el Señor Soberano: ‘¡Atención! ¡Pondré aliento dentro de ustedes y haré que vuelvan a vivir! Les pondré carne y músculos y los recubriré con piel. Pondré aliento en ustedes y revivirán. Entonces sabrán que Yo Soy el Señor’”… Se juntaron los huesos de cada cuerpo y volvieron a unirse hasta formar esqueletos enteros. Mientras yo observaba, vi que se formaron músculos y apareció carne sobre los huesos. Después se formó piel para recubrir los cuerpos, pero aún no tenían aliento de vida.” — Ezequiel 37:1-7 (NTV)

En estos momentos, siguen espiritualmente muertos, siguen cegados como lo describíamos en el artículo anterior, ya que aún no reconocen que Jesús es el Mesías. Sin embargo, poco a poco se ha ido incrementando el número de judíos (llamados mesiánicos) que sí reconocen a Jesús como su Salvador, de forma que los “huesos secos” de los que hablaba Ezequiel poco a poco han ido recobrando vida, el Señor poco a poco les ha ido abriendo los ojos, y les ha enviado a Su Espíritu, dándoles vida.

“Luego me dijo: «Hijo de hombre, estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos dicen: “Nos hemos vuelto huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza. Nuestra nación está acabada”. Por lo tanto, profetiza y diles: “Esto dice el Señor Soberano: ‘Oh pueblo mío, abriré las tumbas del destierro y haré que te levantes. Luego te regresaré a la tierra de Israel. Cuando eso suceda, pueblo mío, sabrás que Yo Soy el Señor. Pondré Mi Espíritu en ti, volverás a vivir y regresarás a tu propia tierra. Entonces sabrás que Yo, el Señor, he hablado y que he cumplido Mi Palabra. ¡Sí, el Señor ha hablado!’”». — Ezequiel 37:11-14 (NTV)

En 2017, el centro de investigaciones públicas, “Pew Research Center”, llevó a cabo un estudio en los Estados Unidos acerca de si los americanos creen en el Dios de la Biblia. Y lo sorprendente es que, de los grupos evaluados, los judíos son los que tienen el porcentaje más bajo, solo un 33% de los entrevistados creía en el Dios de la Biblia, Yahveh. Y aquí no estamos considerando a quienes crean en Jesús como su salvador, cuyo porcentaje, lamentablemente, es mucho más bajo.

Denominación

% de personas que creen en el Dios de la Biblia

Protestantes Evangélicos

91%

Otros Grupos Protestantes

72%

Católicos

69%

Judíos

33%

Cuando Dios levante el velo que tiene Israel como nación, y que milagrosamente reconozcan que Jesús es quien dijo ser desde el principio, el Mesías, el Hijo de Dios, entonces veremos el cumplimiento de la profecía del profeta Zacarías:

[Dice el Señor]”Entonces derramaré un Espíritu de gracia y oración sobre la familia de David y sobre los habitantes de Jerusalén. Me mirarán a Mí, a quien atravesaron, y harán duelo por Él como por un Hijo Único. Se lamentarán amargamente como quien llora la muerte de un primer hijo varón.”— Zacarías 12:10 (NTV)

Se darán cuenta de que todas las Escrituras apuntan a Jesucristo, y como nación, buscarán el perdón de quien rechazaron todo este tiempo, desde que fue atravesado con clavos durante Su crucifixión. Verán claramente lo que el rey David describe en los Salmos:

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?… Todos los que me ven se burlan de mí; sonríen con malicia y menean la cabeza mientras dicen: ¿Este es el que confía en el Señor? Entonces ¡que el Señor lo salve! Si el Señor lo ama tanto, ¡que el Señor lo rescate!»… Mi vida se derrama como el agua, y todos mis huesos se han dislocado… han atravesado mis manos y mis pies. Puedo contar cada uno de mis huesos… Se reparten mi vestimenta entre ellos y tiran los dados por mi ropa.”— Salmos 22:1-18 (NTV)

A pesar de que los judíos constituyen un pequeño porcentaje de la población mundial, uno de los pre-requisitos de la Segunda Venida de Jesucristo, es que Israel reconozca que Él es el Mesías y que busquen Su regreso. Esto explica porque Satanás está enfocado intensamente en la destrucción de los judíos para que los planes de Dios no se lleven a cabo. Incluso, Dios hará uso de las tribulaciones que Satanás desatará sobre los israelitas, descritas en el libro del Apocalipsis, para que regresen al Señor, aceptando a Jesucristo como su salvador. Lamentablemente, hasta que las personas se encuentran en problemas, es cuando se acuerdan de Dios.

“Después de eso volveré a Mi santo lugar, hasta que ellos reconozcan su pecado y busquen Mi rostro. Porque en su angustia me buscarán.” — Oseas 5:15 (RVC)

Hay 3 profecías en el Nuevo Testamento que nos muestran la importancia de que los judíos crean en Jesús. En la primera, Jesús habla que la hipocresía y engaños de los líderes religiosos judíos y de los fariseos, impidiendo que la nación lo acepte como el Mesías y les advierte que Él no regresará hasta que los judíos no solamente lo acepten, sino que hasta bendigan Su nombre ¡Yeshua!

[Dice Jesús] “¡Oh Jerusalén, Jerusalén, la ciudad que mata a los profetas y apedrea a los mensajeros de Dios! Cuántas veces quise juntar a tus hijos como la gallina protege a sus pollitos debajo de sus alas, pero no me dejaste. Y ahora, mira, tu casa está abandonada y desolada. Pues te digo lo siguiente: no volverás a verme hasta que digas: “¡Bendiciones al que viene en el nombre del Señor!”.” — Mateo 23:37-39 (NTV)

La segunda profecía es explicada por el apóstol Pedro, quien nos dice que habrá un tiempo de restauración aún y cuando los líderes judíos causaron la crucifixión de Jesucristo por ignorancia, pero depende, en particular, del arrepentimiento colectivo de los judíos para que vuelvan a Dios, como el segundo pre-requisito para que Jesucristo regrese. Por esta razón, Satanás no quiere que los judíos crean en Jesucristo.

“Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia. Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. Es necesario que Él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de Sus santos profetas.” — Hechos 3:17-21 (NVI)

La tercer profecía es explicada por el apóstol Pablo e involucra a los cristianos, quienes deberíamos ser el ejemplo para que los judíos se acerquen a Dios sin rechazar a Jesucristo. Sin embargo, como hemos visto a lo largo de la historia la iglesia cristiana no ha hecho un buen papel al fomentar anti-semitismo y odio hacia Israel. Convirtiéndose en un obstáculo, en lugar de trabajar para extender el reino de Dios en la tierra, también hemos caído en los engaños de Satanás. Pablo nos dice que cuando los judíos acepten a Jesucristo veremos la resurrección de los muertos que ocurrirá en Su Segunda Venida.

“¿Acaso el pueblo de Dios tropezó y cayó sin posibilidad de recuperarse? ¡De ninguna manera! El pueblo fue desobediente, por eso Dios puso la salvación al alcance de los gentiles. Sin embargo, Él quería que Su propio pueblo sintiera celos y la reclamara para sí. Ahora bien, si los gentiles fueron enriquecidos porque los israelitas rechazaron la oferta de salvación de Dios, imagínense cuánto más grande será la bendición para el mundo cuando ellos [los judíos] por fin la acepten… Pues, si el rechazo de ellos hizo que Dios ofreciera la salvación al resto del mundo, la aceptación de ellos será algo aún más maravilloso. ¡Será vida para los que estaban muertos!” — Romanos 11:11-12, 15 (NTV)

Recuerde que Dios es soberano y que todo lo que sucede tiene un propósito en Su plan. Mientras más estudiamos las Escrituras nos hace pensar que estamos viviendo al final de los tiempos, volteamos a ver el reloj profético de Dios y vemos que el final se acerca. Sabemos cómo termina la historia, las profecías nos revelan que Dios es bueno, y que Jesucristo reinará eternamente, Sus enemigos serán derrotados, es un final feliz para quienes confían en Él, un final libre de dolor y de muerte, lleno de alegría y gloria. El profeta Isaías describe este maravilloso futuro de la siguiente manera:

“¡Él devorará a la muerte para siempre! El Señor Soberano secará todas las lágrimas y quitará para siempre los insultos y las burlas contra Su tierra y Su pueblo. ¡El Señor ha hablado! En aquel día, la gente proclamará: «¡Este es nuestro Dios! ¡Confiamos en Él, y Él nos salvó! Este es el Señor en quien confiamos. ¡Alegrémonos en la salvación que nos trae!».” — Isaías 25:8-9 (NTV)

Al final cada rodilla se doblará ante Dios, reconociendo Su poder absoluto:

[El Señor dice]”¡Que todo el mundo me busque para la salvación!, porque Yo Soy Dios; no hay otro. He jurado por Mi propio Nombre; he dicho la verdad y no faltaré a Mi Palabra: toda rodilla se doblará ante Mí, y toda lengua me declarará su lealtad». La gente declarará: «El Señor es la fuente de mi justicia y de mi fortaleza». Y todos los que estaban enojados con Él, se le acercarán y quedarán avergonzados.” — Isaías 45:22-24 (NTV)

Estudiar las profecías nos ayuda a tomar mejores decisiones en nuestras vidas, en base a lo que Dios nos ha revelado que sucederá. Las profecías también son un elemento esencial que nos ayuda en la batalla espiritual en la que nos encontramos actualmente, al revelarnos lo que el enemigo va a hacer y así prevenirnos para no ser engañados, como por ejemplo, si alguien diga que “el mesías está en el desierto” (Mateo 24:26), o cuando el anticristo y el falso profeta hagan milagros para hacerse pasar por el Salvador (Apocalipsis 16:13-14), que identifiquemos eso, y que no caigamos en lo que las Escrituras predicen que será el gran engaño.

[Dice el apóstol Pablo] “Entonces el hombre de anarquía [el anticristo] será dado a conocer, pero el Señor Jesús lo matará con el soplo de Su boca y lo destruirá con el esplendor de Su venida. Ese hombre vendrá a hacer la obra de Satanás con poder, señales y milagros falsos. Se valdrá de toda clase de mentiras malignas para engañar a los que van rumbo a la destrucción, porque se niegan a amar y a aceptar la verdad que los salvaría. Por lo tanto, Dios hará que ellos sean engañados en gran manera y creerán esas mentiras. Entonces serán condenados por deleitarse en la maldad en lugar de creer en la verdad.” — 2 Tesalonicenses 2:7-12 (NTV)

[Dice Jesús] “Pues se levantarán falsos mesías y falsos profetas y realizarán grandes señales y milagros para engañar, de ser posible, aun a los elegidos de Dios. Miren, que les he advertido esto de antemano.” — Mateo 24:24-25 (NTV)

Chuck Missler (1934-2018), fue un estudioso de las Escrituras contemporáneo quien acaba de fallecer, y dijo que para entender las repercusiones de los acontecimientos que están ocurriendo actualmente a nivel mundial, tenemos que verlos y filtrarlos a través del lente de las profecías en la Biblia. Él identificó varios temas proféticos en las Escrituras, a los cuales recomienda que le demos seguimiento, entre los que se encuentran principalmente: Israel; la lucha por Jerusalén; el Templo; Babilonia; la invasión de Magog (Rusia); el levantamiento de China; la decaída de los Estados Unidos; el levantamiento del Súper Estado Europeo; religión ecuménica (universal); gobierno global; incremento en el ocultismo; y armas de destrucción masiva.

Gracias al Internet podemos accesar esta información a través de fuentes confiables de información. Sin embargo, lamentablemente, estos temas no los vamos a encontrar de forma confiable en las principales cadenas noticieras, las cuales traen su propia agenda basada en el manejo de la información para formar una opinión pública, en lugar de informarnos de lo que realmente está ocurriendo. Pero recuerden que Satanás utiliza los medios de comunicación para difundir sus mentiras y confundir al mundo entero. Por eso, en esta serie de artículos de profecía trataremos varios de estos temas proféticos, si Dios nos lo permite.

Espero que este artículo los motive a tomar más en serio el estudio profético que tenemos a nuestro alcance en la Biblia. Aproveche mientras Dios nos da Su Palabra en abundancia. Porque también tenemos la profecía de que llegará el día en el que no tendremos todos estos recursos a la mano:

“Ciertamente se acerca la hora —dice el Señor Soberano—cuando enviaré hambre a la tierra, no será hambre de pan ni sed de agua, sino hambre de oír las palabras del Señor. La gente deambulará de mar a mar y vagará de frontera a frontera en busca de la Palabra del Señor, pero no la encontrarán. En aquel día, las jóvenes hermosas y los muchachos fuertes se desmayarán, sedientos por la Palabra del Señor.” — Amós 8:11-13 (NTV)

¡Que Dios los bendiga!


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