Archivo de la etiqueta: pecado

Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Ver. 22 — Luego el Señor Dios dijo: «Miren, los seres humanos se han vuelto como nosotros, con conocimiento del bien y del mal. ¿Y qué ocurrirá si toman el fruto del árbol de la vida y lo comen? ¡Entonces vivirán para siempre!».

En este pasaje veremos como la misericordia divina da a la humanidad la oportunidad de regresar a Dios, pero por ahora, se le ordena a Adán y a Eva que abandonen el paraíso, para que puedan vivir en condiciones más adecuadas para su bien moral y espiritual. Los arboles de la vida y del conocimiento (Génesis 2:9) vuelven a ser el punto focal del relato. Y tenemos la carrera contra el tiempo para evitar que la humanidad cometa otro error con consecuencias para toda la eternidad. Seguir leyendo Génesis 3:22–23 — La expulsión del Paraíso (Parte 1)

Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Ver. 17 — Y al hombre le dijo: «Dado que hiciste caso a tu esposa y comiste del fruto del árbol del que te ordené que no comieras, la tierra es maldita por tu culpa. Toda tu vida lucharás para poder vivir de ella.

Ahora veremos la última parte del Pacto Adámico que es para Adán. A Adán se le adjudica la entrada del pecado en el mundo, y ahora veremos las consecuencias que afectan a toda la creación, empezando porque la tierra es maldecida. El hombre sufrirá con un trabajo laborioso durante toda su vida para obtener su alimento, se multiplicarán sus dificultades, y terminará sus días regresando al polvo de la tierra en su muerte. Este pacto dictó el tipo de vida que la humanidad ha tenido después de la caída de nuestros primeros padres. Seguir leyendo Génesis 3:17 — El Pacto Adámico: Dios juzga a Adán (Parte 1)

Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer

Ver. 16 — Luego le dijo a la mujer: «Haré más agudo el dolor de tu embarazo, y con dolor darás a luz. Y desearás controlar a tu marido, pero él gobernará sobre ti».

Continuando con el Pacto Adámico, ahora tenemos la sentencia que Dios le da a la mujer. Y a diferencia de la maldición que se da a la serpiente por su engaño; con la mujer sólo se pronuncia un castigo como resultado del juicio. Su culpa se debió al engaño del que fue víctima. Como veremos en los siguientes versículos, fue el hombre al que se culpa por desobediencia al comer del fruto prohibido (1 Timoteo 2:14). Así que, la mujer fue la que recibió el menor de los castigos, el cual a su vez, incluye la mayor bendición de Dios, que es la salvación de la humanidad y la liberación del pecado y de la muerte. Para la mujer, el castigo divino son los partos dolorosos; y la consecuencia de su pecado es la derrota en el conflicto con su esposo. La sentencia sobre la mujer se enfoca en dos aspectos de la vida de la mujer casada: como esposa y como madre. Seguir leyendo Génesis 3:16 — El Pacto Adámico: Dios juzga a la mujer

Génesis 3:15 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 2)

Ver. 15 — Y pondré hostilidad entre tú y la mujer, y entre tu descendencia y la descendencia de ella. Su descendiente te golpeará la cabeza, y tú le golpearás el talón».

Continuando con el Pacto Adámico, aquí veremos el segundo componente de la maldición para la serpiente, su parte espiritual. Describe el conflicto permitido por Dios, los participantes en la batalla, y la destrucción final de Satanás por la descendencia de la mujer. Este versículo es llamado “protoevangelio”, porque contiene la primera buena noticia: la promesa de un Salvador; siendo ésta la razón por la cual Jesucristo vino al mundo, y nos da la buena noticia de la justicia divina, que resolverá los problemas de la humanidad que desencadenó la serpiente, la cual tiene una esperanza de vida limitada con un final violento. Seguir leyendo Génesis 3:15 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 2)

Génesis 3:14 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 1)

Ver. 14 — Entonces el Señor Dios le dijo a la serpiente: «Por lo que has hecho, eres maldita más que todos los animales, tanto domésticos como salvajes. Andarás sobre tu vientre, arrastrándote por el polvo durante toda tu vida.

Cuando Adán y Eva eligieron desobedecer a Dios provocaron en el mundo una tendencia a pecar. Por lo que Dios no lo podía pasar por alto, Él debía juzgarlo y castigarlo de inmediato. Si las consecuencias del pecado de nuestros primeros padres parecen extremas, esto refleja la justicia y odio de Dios hacia cualquier tipo de pecado. Dios sabía que esto desencadenaría más pecado, vidas arruinadas como lo vemos en el resto de las Escrituras por el seguimiento a las mentiras de Satanás. Por eso divisó un plan de salvación y el Pacto Adámico que veremos, es la primera etapa del mismo. Aquí veremos la primera parte del pacto en donde se explica la maldición a la serpiente. Seguir leyendo Génesis 3:14 — El Pacto Adámico: Dios maldice a la serpiente (Parte 1)

Génesis 3:9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer

Ver. 9 — Entonces el Señor Dios llamó al hombre: — ¿Dónde estás?

Después del pecado original nuestra comunión con Dios cambió, de forma que el Señor inicia Su plan de salvación, y en este pasaje es representado como un Padre gentil en la búsqueda de Sus hijos; no a través de la denuncia su pecado, sino incentivando a través de Sus preguntas a que Adán y su esposa admitan su pecado, y busquen la gracia y el perdón del Señor. Pero lamentablemente ocurre lo contrario, no se admite el pecado y se inventan excusas que inculpan al mismo Dios (YAHVEH en hebreo). Seguir leyendo Génesis 3:9-13 — Dios cuestiona al hombre y a la mujer

Génesis 3:7-8 — El pecado queda al descubierto

Ver. 7 — En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.

Como vimos en nuestro último estudio, cuando Adán y la mujer comen del fruto prohibido una serie de eventos se desencadenan. Inmediatamente, la conciencia de culpabilidad apareció denotando que ellos habían quebrantando el Mandamiento de Dios. El conocimiento adquirido no fue el de la felicidad, la sabiduría, o el poder que esperaban alcanzar; sino el de la conciencia del pecado y de su conflicto con la voluntad de Dios. El resultado del pecado es la vergüenza. La vergüenza fue un sentimiento completamente nuevo, que nunca antes habían experimentado Adán y Eva.

Seguir leyendo Génesis 3:7-8 — El pecado queda al descubierto

Génesis 3:6 — El hombre y la mujer pecan

Ver. 6 — La mujer quedó convencida. Vio que el árbol era hermoso y su fruto parecía delicioso, y quiso la sabiduría que le daría. Así que tomó del fruto y lo comió. Después le dio un poco a su esposo que estaba con ella, y él también comió.

Después del discurso de la serpiente vemos que Adán y la mujer tenían dos opciones: creer en Dios o creerle a Satanás; lamentablemente decidieron creerle a la serpiente. Esta toma de decisiones es la base de la batalla espiritual que cambió el destino de toda la humanidad, y que seguimos viendo hoy en día con todas las religiones en el mundo, y con la complejidad de los valores en la sociedad. Cuando en realidad, todas nuestras decisiones deberían de estar basadas únicamente en la revelación de Dios, que es perfecta. Vemos como la serpiente les vendió al hombre y a la mujer la falsa idea de la maldad disfrazada como algo más allá de lo bueno, de la sabiduría, la sofisticación, y de grandeza; lo que los llevó a la desobediencia por su avaricia. Seguir leyendo Génesis 3:6 — El hombre y la mujer pecan

Génesis 3:4-5 — El discurso de la serpiente

V. 4 — ¡No morirán! —Respondió la serpiente a la mujer—.

En este punto la serpiente sabía que la batalla era suya y ahora se lanza para la victoria total. Aquí vemos la palabra de la serpiente en contra de la Palabra de Dios. El objetivo de la serpiente, una vez que se dio cuenta de que la mujer empezó a dudar acerca de si el comer del fruto era un crimen, o si habría algún castigo por hacerlo; hizo que la serpiente se volviera más audaz en su ataque, y, mintió directamente al afirmar rotundamente, — ¡No morirán! Seguir leyendo Génesis 3:4-5 — El discurso de la serpiente

La ilusión de la riqueza terrenal

Las enseñanzas del mundo secular están opuestas a lo que nos dice la Biblia. En el mundo, la riqueza y la prosperidad simbolizan “éxito”, y se han convertido en la meta principal de muchas personas, quienes asumen que una vez que tengan mucho dinero serán felices. Pero como veremos, el éxito no está en las riquezas terrenales.

Seguir leyendo La ilusión de la riqueza terrenal