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La ilusión de la felicidad terrenal (Parte 2)

En el artículo anterior vimos la búsqueda de la felicidad en personas, en este artículo veremos la búsqueda de la felicidad en bienes materiales. También vimos la gran diferencia entre la felicidad, que es una emoción humana, y la alegría espiritual, que es un estado permanente que nos da Dios. La felicidad es temporal y se acaba tan pronto enfrentamos un problema, una crisis, o si nuestro estado emocional cambia. Por eso la sociedad nos hace creer que “recuperaremos la felicidad” al poseer “cosas”, en lugar de buscar la alegría en Jesucristo, Él nos promete que nos va a dar alegría siempre.

“Estén siempre llenos de alegría en el Señor. Lo repito, ¡alégrense!” — Filipenses 4:4 (NTV)

[Dice Jesús]”Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos».” — Mateo 28:20 (NTV)

B) Buscando la felicidad en bienes materiales:

Tiempo atrás cubrimos este tema en el artículo La ilusión de la riqueza terrenal. Aquí veremos sólo algunos aspectos destacados.

No sé si le haya pasado que cuando queremos comprar algo, empezamos a ahorrar, nos esforzamos para obtenerlo, realizamos sacrificios dejando de hacer otras cosas para poder obtener el objeto soñado que tanto deseamos. Durante este tiempo de anhelo, estamos super felices porque cada día estamos más cerca de conseguir nuestra meta. Hasta que llega ese día en el que compramos el deseado objeto. Y nuestra felicidad se desborda, ¡no lo podemos creer! Sin embargo, ¿que sucede después de que la “cosa” está en nuestras manos? la felicidad que sentíamos antes de tenerla se va desvaneciendo, y poco después, esta emoción incluso se convierte en indiferencia hacia la “cosa”. En ese momento, ya estamos listos para nuestra siguiente adquisición que nos levantará el ánimo nuevamente. Esto es lo que veremos en los siguientes ejemplos, en los que la “sabiduría” del mundo nos dicta cómo podemos alcanzar la “felicidad” al llegar a:

1. Tener la casa perfecta — Muchas personas dicen “si tuviera una casa sería feliz”, y cuando la tienen luego quisieran que su vivienda fuera más grande, o más lujosa, o mejor ubicada. El rey Salomón recibió gran sabiduría por parte de Dios (1 Reyes 3:10-13), y dijo que todo esto era inútil, una de las formas en las que Salomón buscó darle sentido a la vida fue construyendo enormes casas con frondosos jardines y fuentes:

[Dice el rey Salomón] “También traté de encontrar sentido a la vida edificándome enormes mansiones y plantando hermosos viñedos. Hice jardines y parques, y los llené con toda clase de árboles frutales. Construí represas para juntar agua con la cual regar todos mis huertos florecientes…pero al observar todo lo que había logrado con tanto esfuerzo, vi que nada tenía sentido; era como perseguir el viento. No había absolutamente nada que valiera la pena en ninguna parte.” — Eclesiastés 2:4-6, 11 (NTV)

¿Tiene usted un lugar en donde vivir? Dele gracias a Dios por esa bendición. Jesús nos dio el ejemplo de que no debemos de poner nuestras esperanzas en tener “la casa perfecta”, porque Jesús no poseía una casa terrenal. Más bien debemos de poner nuestra fe en Él.

“Jesús le respondió:—Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre [Jesús] no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza.” — Lucas 9:58 (NTV)

2. Tener el automóvil perfecto — Muchas personas dicen “si tuviera un automóvil sería feliz”, sienten amargura si andan en transporte público. Y ya que tienen el automóvil desean que sea más grande, o más lujoso, que sea deportivo, o de cierta marca, etc.

“Y luego dijo [Jesús]: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen».” — Lucas 12:15 (NTV)

¿Usted tiene forma de transportarse a donde necesita? Dele gracias a Dios por esa bendición.

“Disfruta de lo que tienes en lugar de desear lo que no tienes; soñar con tener cada vez más no tiene sentido, es como perseguir el viento.” —  Eclesiastés 6:9 (NTV)

Pero para tener la casa o automóvil perfectos, el mundo (y Satanás) nos dice que tenemos que tener los medios para adquirir estos bienes, creando un esquema de valores que es llevado al grado de idolatría el cual nos distrae de hacer las cosas del reino de Dios. Y dedicamos todos nuestros esfuerzos para:

 3. Tener la cuenta bancaria perfecta — Muchas personas dicen “si tuviera una enorme cuenta bancaria sería feliz”. Las personas parecen sentirse “seguras” al tener una cuenta bancaria enorme, pero esto es precisamente el engaño de los “valores” mundo, que nos seducen a poner nuestra confianza en el dinero. Nuestros valores son trabajar y ahorrar dinero para que nos podamos retirar de trabajar (antes de tiempo de ser posible) con plenos recursos para solamente disfrutar el resto de nuestras vidas. Sin embargo no hay un solo versículo en la Biblia que soporte esta forma de proceder. Primero, porque Dios quiere que confiemos en Su providencia, no en nuestro propio esfuerzo; y segundo, estamos en este mundo para servir a Jesús hasta el día que nos volvamos a reunir con Él, no hay una jubilación de esta responsabilidad. Por eso el amor al dinero es la raíz de todos los males (1 Timoteo 6:10).

[Dice Salomón]”Los que aman el dinero nunca tendrán suficiente. ¡Qué absurdo es pensar que las riquezas traen verdadera felicidad!” — Eclesiastés 5:10 (NTV)

El rey Salomón también intentó acumular riquezas para conseguir la felicidad, pero tampoco le funcionó (Eclesiastés 2:11):

[Dice Salomón]”También tuve enormes manadas y rebaños, más que cualquiera de los reyes que vivieron en Jerusalén antes que yo. Junté grandes cantidades de plata y de oro, el tesoro de muchos reyes y provincias…¡Tuve todo lo que un hombre puede desear!”… pero al observar todo lo que había logrado con tanto esfuerzo, vi que nada tenía sentido; era como perseguir el viento. No había absolutamente nada que valiera la pena en ninguna parte. “— Eclesiastés 2:7b-8b, 11 (NTV)

Las personas en ocasiones acumulan riquezas, más allá de lo que necesitan para su sustento, o buscan esquemas de diversificación en “inversiones” o “planes de jubilación”. ¿Cree usted que esto realmente les de seguridad y felicidad? Solo basta que se desplome la “bolsa de valores”, o que haya una crisis económica, y esa “seguridad” desaparece. Esto le sucedió al magnate acerero Charles Schwab, quien terminó en la bancarrota después de la crisis de 1929.

“He notado otro gran problema bajo el sol: acaparar riquezas perjudica al que ahorra. Se invierte dinero en negocios arriesgados que fracasan, y entonces todo se pierde. A fin de cuentas, no queda nada para dejarles a los hijos.” —  Eclesiastés 5:13-14 (NTV)

“Así terminan todos los que codician el dinero; esa codicia les roba la vida.” — Proverbios 1:19 (NTV)

Jesús nos explica esto claramente en la parábola acerca del rico insensato:

“Luego [Jesús] les contó una historia: «Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas. Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? No tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. Entonces pensó: “Ya sé. Tiraré abajo mis graneros y construiré unos más grandes. Así tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. Así es, el que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio.” — Lucas 12:16-21 (NTV)

Jesús nos enseña que lo importante es la relación que tengamos con Dios, hay que poner a Dios primero antes que cualquier esfuerzo por acumular riquezas (las cuales podemos perder).

[Dice Jesús] “Almacena tus tesoros en el cielo, donde las polillas y el óxido no pueden destruir, y los ladrones no entran a robar.”— Mateo 6:20 (NTV)

Porque es Dios quien nos provee de todo lo que necesitamos y no debemos preocuparnos por nuestro sustento en el futuro.

[Jesús dice]”No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y Él les dará todo lo que necesiten.” — Lucas 12:29-30 (NTV)

“Los que están atentos a la instrucción prosperarán; los que confían en el Señor se llenarán de gozo.” — Proverbios 16:20 (NTV)

¿Usted tiene ropa y alimento? Dele gracias a Dios por esas bendiciones.

“Así que, si tenemos suficiente alimento y ropa, estemos contentos. Pero los que viven con la ambición de hacerse ricos caen en tentación y quedan atrapados por muchos deseos necios y dañinos que los hunden en la ruina y la destrucción. Pues el amor al dinero es la raíz de toda clase de mal; y algunas personas, en su intenso deseo por el dinero, se han desviado de la fe verdadera y se han causado muchas heridas dolorosas.” — 1 Timoteo 6:8-10 (NTV)

“El Señor no dejará que el justo pase hambre, pero se niega a satisfacer los antojos del perverso. ” — Proverbios 10:3 (NTV)

 4. Tener el entretenimiento perfecto — Muchas personas dicen “si pudiera irme de vacaciones a Europa sería feliz”, o “si mi equipo favorito ganara sería feliz”. Pareciera ser que algunas personas consideran sus gastos en entretenimiento como de primera necesidad: “necesitan” tener lo último en videojuegos; el más nuevo celular; el equipo de sonido más sofisticado con la pantalla de televisión más grande; el ir al cine; asistir a eventos deportivos o a conciertos musicales y festivales, etc. Y nuestra frustración empeora cuando lo hacemos una competencia y nos enteramos de que alguien de nuestros conocidos tiene algo mejor que nosotros. Así que la presión social del mundo nos lleva a pecar, cuando nosotros codiciamos.

“No codicies la casa de tu prójimo. No codicies la esposa de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su burro, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.” — Éxodo 20:17 (NTV)

“Luego observé que a la mayoría de la gente le interesa alcanzar el éxito porque envidia a sus vecinos; pero eso tampoco tiene sentido, es como perseguir el viento.” — Eclesiastés 4:4 (NTV)

Hay quienes en su afán de entretenimiento descargan ilegalmente de internet películas piratas. Aquí debemos de poner atención que nuestra “felicidad” no justifica que nos olvidemos de los Mandamientos de Dios: “No robarás” (Éxodo 20:15).

Con tanta inmoralidad y violencia en el mundo, cuide la programación que ven sus hijos, ya que el entretenimiento es una fuente de información que los puede corromper muy fácilmente.

Cuantas veces hemos visto que la felicidad en un evento deportivo se torna en una gran pelea entre los aficionados que asisten al evento cuando su equipo favorito pierde, y pelean, e incluso golpean, a los fans del equipo contrario.

El buscar la felicidad en bienes materiales, o en cosas “perfectas”, es algo que el mundo nos promete que nos traerá recompensas y felicidad; pero que en realidad, nos roba la alegría y satisfacción de nuestras vidas. ¿Por qué? Porque la perfección es un objetivo inalcanzable, una meta imposible para la humanidad, solo Dios es perfecto. Lo único que se consigue al no obtener esos bienes materiales que dicta el mundo, son la frustración y la sensación de fracaso.

Y si Dios es el único quien es perfecto ¿Cuáles son las verdaderas riquezas que Él nos ofrece? El poder espiritual del Espíritu Santo, la comprensión de la Palabra de Dios, la oración respondida, la paz que Él nos da, la comunión con Jesucristo. Si tenemos esto seremos verdaderamente ricos y con una alegría indescriptible.

¿Entonces cuál es el propósito de las riquezas de este mundo? El propósito que Dios les da es para ponernos a prueba y ver si somos más fieles al dinero y otras cosas que a Dios. Él nos bendice con el dinero para que lo administremos para la gloria de Su reino, siendo fieles en la ganancia, donación, ahorro y gasto de Su dinero. ¿Es usted fiel?

[Dice Jesús] “Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes; pero si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes. Entonces, si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo?” — Lucas 16:10-11 (NTV)

En el siguiente artículo veremos cómo el mundo busca la felicidad en situaciones o circunstancias, en lugar de encontrar la verdadera alegría en Dios.

¡Que Dios los bendiga!


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La ilusión de la riqueza terrenal

Las enseñanzas del mundo secular están opuestas a lo que nos dice la Biblia. En el mundo, la riqueza y la prosperidad simbolizan “éxito”, y se han convertido en la meta principal de muchas personas, quienes asumen que una vez que tengan mucho dinero serán felices. Pero como veremos, el éxito no está en las riquezas terrenales.

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¿Por qué prospera la gente mala?

¿Por qué los malos parecen salirse con la suya?

Vivimos en un mundo lleno de violencia y corrupción, en donde vemos que hay maltratos, robos, drogadicción, criminalidad, terrorismo, etc. Incluso si observa, muchas películas populares se centran en el tema de la “vida de lujos” que llevan los criminales: ladrones, asesinos, traficantes de drogas, banqueros codiciosos, políticos corruptos, drogadictos, etc. Ellos parecen tener su vida resuelta, y parecen vivir libres de preocupaciones.

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¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena?

Esta pregunta la hemos escuchado muchas veces antes: ¿Por qué Dios si es bueno, quien todo lo sabe, y es todopoderoso, permite que le pasen cosas malas a la gente buena?

También nos preguntamos: ¿Cómo pudo Dios permitir que esto me pasara a mí (o a los míos)? ¿Por qué siento tanto dolor y no siento que Dios me ayude?

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