Los 7 Espíritus del SEÑOR: El Espíritu del SEÑOR (Parte 4)

En el artículo anterior vimos que el Espíritu del SEÑOR también es llamado Espíritu de Santidad, y que es quien nos ayuda para limpiar, y evitar cualquier contaminación, para que seamos santos ante el SEÑOR. Ahora continuaremos hablando del trabajo del Espíritu de Santidad en los corazones de los creyentes. También veremos cómo se desatan la maldad y la violencia cuando la santidad se pierde. Y por último, hablaremos de la falsa santidad que el mundo promueve en diferentes religiones.

“¿Quién como Tú entre los dioses, oh SEÑOR? ¿Quién como Tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas?” — Éxodo 15:11 (NBLA)

El Espíritu de Santidad limpia el corazón de los Creyentes

La Biblia nos dice que hay hombres que odian a Dios (Juan 15:23, 25), es decir, su mente carnal está en “enemistad contra Él” (Romanos 8:7), y lamentablemente “no hay quien busque a Dios” (Romanos 3:11). La muerte espiritual hace que los hombres prefieran seguir sus propias inclinaciones, depender de su propio entendimiento, buscar placeres egoístas, y terminan haciendo el mal, porque piensan que no hay consecuencias (Eclesiastés 8:11; Efesios 2:1).

“Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero Él nos disciplina para nuestro bien, para que participemos de Su santidad… Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor.” — Hebreos 12:10, 14 (NBLA)

“Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” — 2 Corintios 7:1 (NBLA)

Pero en Su amor, misericordia y gracia, Dios envía al Espíritu de Santidad para que el alma de la persona se percate de que ha sido llamada por el SEÑOR para servirlo. Entonces, el Espíritu empieza a regenerar el corazón de la persona que pone su fe en Jesús, para que instantáneamente, la oposición natural del corazón rebelde contra Dios desaparezca, y la persona pase de la muerte espiritual a la vida espiritual. La santidad que recibe el corazón de esta persona, es el milagro que la vuelve a unir espiritualmente al Creador, y la convierte en un creyente vuelto a nacer, que ha sido separado de lo común y profano (Efesios 1:4). El Espíritu de Santidad disciplina a los escogidos, ya que sin la santidad “nadie verá al SEÑOR” (Hebreos 12:14). La transformación hace que el pecador cambie su forma de pensar, y que busque someterse a la voluntad de Dios (Romanos 12:2).

Porque Dios nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo, para que fuéramos santos y sin mancha delante de Él. En amor.” — Efesios 1:4 (NBLA)

Sean ustedes santos, porque Yo, el SEÑOR, Soy santo, y los he apartado de los pueblos para que sean Míos.” — Levítico 20:26 (NBLA)

El Sabbat del Señor

El Cuarto Mandamiento del SEÑOR, requiere que mantengamos santo el sábado, el Shabát, es decir, Su Día de Reposo, que conmemora el Séptimo Día de la Creación, y que fue bendecido y santificado por el Creador (Génesis 2:2-3). En Isaías encontramos cómo podemos mantener este día santo y apartado para Dios: Además de no hacer trabajo ordinario, no debemos buscar nuestros propios intereses o placeres, ni seguir nuestros caminos carnales, e incluso, tampoco hablar de nuestros propios asuntos (Isaías 58:13). Y cuando hacemos todo esto, entonces es cuando nos deleitamos en el SEÑOR, y recibimos Sus bendiciones por obediencia. Si usted es nuevo en la fe, o si la denominación a la que pertenece no lo instruye en observar este Mandamiento, estas cosas quizás le parezcan extrañas o difíciles, ya que dentro de la sociedad secular en la que vivimos, no estamos acostumbrados a cumplir con los mandatos del SEÑOR. Y como siempre, cuando cumplimos con los mandatos de Dios somos beneficiados y bendecidos, así que no tenemos nada que perder, y sí mucho que ganar. Antes, cuando éramos incrédulos, para nosotros era muy normal que los sábados fuéramos de compras, salíamos a comer a restaurantes, o veíamos la programación y espectáculos del mundo, tratábamos al sábado como un día ordinario en el que no íbamos a la oficina. Sin embargo, desde que nos volvimos creyentes, ahora somos cuidadosos de prepararnos con antelación para el Shabát, con comida preparada previamente, para no hacer que nadie trabaje ese día. Si vemos televisión, o leemos, es de contenido cristiano, no programación del mundo secular. Es el día en que nos dedicamos a estudiar y a hacer estudios bíblicos. Y las personas a nuestro alrededor se dan cuenta que somos diferentes que ellos, y esto a su vez nos sirve para dar testimonio y evangelizarlos.

“Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del SEÑOR, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el SEÑOR, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado».” — Isaías 58:13-14 (NBLA)

El Espíritu de Santidad también nos ayuda a cuidar nuestras palabras, a ser selectivos del lenguaje que utilizamos, obviamente no decir malas palabras, pero no solo eso, sino medir nuestras palabras hacia nuestros semejantes, para ser amables y pacientes.

Ninguna palabra obscena salga de su boca sino la que sea buena para edificación, según sea necesaria, para que imparta gracia a los que oyen.” — Efesios 4:29 (RVA-2015)

Tampoco haya obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias.” — Efesios 5:4 (NBLA)

La Pérdida de la Santidad

Hoy en día, son pocos los creyentes que se dan cuenta de cuánto le deben al Espíritu del SEÑOR por protegerlos contra los hijos del diablo. Si Dios permitiera que los hombres dieran rienda suelta a sus propias corrupciones naturales y al poder de Satanás, toda intención de los pensamientos de los hombres sería solo para hacer el mal, lo cual desata la violencia, y termina en destrucción y muerte (Génesis 6:3-5, 11-12). Considere que actualmente, el cristianismo es la religión más perseguida en el mundo. Toda esta maldad es resultado del rechazo de la gente al Espíritu de Santidad.

“El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal.” — Génesis 6:5 (NBLA)

“La tierra ha sido profanada por sus habitantes, porque han transgredido las leyes, han falseado el derecho y han quebrantado el pacto eterno. Por esta causa una maldición ha devorado la tierra, y los que la habitan son culpables. Por esta causa han disminuido los habitantes de la tierra, y quedan muy pocos seres humanos.” — Isaías 24:5-6 (RVA-2015)

La violencia resulta debido a una pérdida del dominio propio, es un desenfreno que resulta en caos. En tanto que, para observar las leyes de pureza y así mantenernos santos, necesitamos autocontrol. Por ejemplo, si sé que no debemos de comer puerco (Levítico 11:7-8) y me ofrecen una pizza de pepperoni, pues necesito ejercitar el autocontrol para comer otra cosa, porque en el pasado, cuando era incrédulo me gustaba comer eso, y ahora sé que eso no es bueno, he recibido un mayor discernimiento. Es una de las formas en las que la Palabra de Dios nos purifica. Así lo espiritual se manifiesta en lo físico, en algo muy tangible como buscar comidas limpias y permitidas. Así como lo hizo el profeta Daniel, quien arriesgo su vida al rehusar comer de los “manjares” que el rey Nabucodonosor le estaba ofreciendo, porque se trataba de carne de animales no permitidos para el consumo humano (Daniel 1:8-16), según las leyes de santidad de Levítico 11 y Deuteronomio 14.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.” — Salmos 51:10 (NBLA)

¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo Tu palabra.” — Salmos 119:9 (NTV)

Para hacer diferencia entre lo santo y lo profano, entre lo impuro y lo puro.” — Levítico 10:10 (RVA-2015)

Lamentablemente la violencia se puede desatar muy fácilmente cuando no hay autocontrol. Una persona que trabajaba en el departamento de seguridad de una tienda departamental me dijo que la mayoría de las peleas entre clientes ocurrían en el estacionamiento, al pelearse por espacios donde aparcarse, las personas llegaban hasta los golpes. Y si observa, muchas veces la violencia se desata a partir de situaciones muy simples, o que deberían ser fáciles de solucionar, pero que las personas permiten que los desacuerdos escalen. Y además, no hay quien interceda para que se llegue a un acuerdo, para aconsejarlos, o para que se queden en paz (Mateo 5:9). Si observa, estas riñas siempre suceden porque las personas no obedecen los mandatos de Dios. Dos razones muy comunes son: 1) Cuando alguien no le da a quien le está pidiendo; o bien, 2) Porque alguien busca obtener de regreso lo que alguien más les quitó, y hasta, busca venganza por esa pérdida. La solución está siempre en obedecer la Palabra de Dios, por eso la importancia de estudiarla, para resolver la situación con sabiduría.

[Jesús dice] “Dale a cualquiera que te pida; y cuando te quiten las cosas, no trates de recuperarlas.” — Lucas 6:30 (NTV)

[Jesús dice] “Bienaventurados los que hacen la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” — Mateo 5:9 (RVA 2015)

“Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, Yo pagaré», dice el Señor.” — Romanos 12:19 (NBLA)

El problema de la santidad nominal

En el mundo hay un gran problema relacionado con la idolatría, fomentada por Satanás, quien busca robarle la adoración a Dios, y engaña a las personas con ideologías para que consideren a: Personas, instituciones, textos, o ídolos, como “santos” o “santísimos”, pero que no lo son, y de acuerdo a las Escrituras, más bien, por lo general, son lo contrario. Por ejemplo, la inquisición católica fue llamada la “Santa Inquisición”, pero no tenía nada de “santa”, porque se estima que asesinó a unos 100 millones de creyentes. Si hacemos una comparación con el comunismo (que es una forma de satanismo disfrazado), encontramos que mató, solamente en el siglo pasado, a unas 110 millones de personas, la mayoría cristianos. Por otro lado, encontramos que el Dalai Lama es llamado “Su Santidad”; los pontífices católicos son llamados “El Santo Padre”. Los gurús de la India, son considerados como “hombres santos” entre los hindúes, porque hacen penitencia y buscan la austeridad para obtener la “iluminación y la felicidad”, manteniéndose aislados, pero que a su vez andan merodeando entre las tumbas, buscando conversar con espíritus, no se bañan, ni se peinan, tampoco se cortan las uñas, y algunos tampoco usan ropa. También podemos mencionar las obras de diferentes “líderes espirituales” de diferentes religiones que son llamados “hombres santos”, ¿usted cree que todas estas personas sean santas? Claro que no, todas estas personas están muy lejos de ser santas, especialmente porque no han puesto su fe en Cristo para que las limpie, más bien, están muertas espiritualmente, y tienen un mal olor para el SEÑOR (Isaías 65:4-5). Una persona no se convierte en “santa” por herencia, puesto, ni por ser designado así por otros hombres, especialmente cuando con sus acciones demuestran lo contrario, que más bien parecen diablos disfrazados, ya que estas personas no son rectas.

Papa Francisco golpeando a una mujer

Que se sienta entre sepulcros y pasa la noche en lugares secretos…que dice: “Quédate donde estás, no te acerques a Mí, Porque soy más santo que tú”. Estos son humo en Mi nariz, fuego que arde todo el día.” — Isaías 65:4a, 5 (NBLA)

“Pero hubo falsos profetas entre el pueblo, como también entre ustedes habrá falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructivas llegando aun hasta negar al soberano Señor que los compró, acarreando sobre sí mismos una súbita destrucción.” — 2 Pedro 2:1 (RVA-2015)

La iglesia católica es famosa por decretar como “santos” a diferentes personas, y hasta tienen un procedimiento de beatificación, canonización, etc., pero todo esto son inventos de ellos, y tampoco tienen ninguna autoridad celestial para emitir tales decretos, aunque ellos digan lo contrario. Solamente el SEÑOR puede hacer a alguien santo, cuando le envía a Su Espíritu de Santidad. Y por lo mismo sabemos que, el llamar “santo” a libros como el Corán y los textos de otras religiones es incorrecto. Aquí en México, en las últimas décadas, se ha desarrollado el culto a la “Santa Muerte”, que es una burla de Satanás, porque la muerte es lo opuesto a la santidad, ya que en las leyes de pureza encontramos que si uno toca algo muerto se contamina y pierde la santidad. Otro engaño del enemigo, son las famosas apariciones de “La Virgen” que piden ser adoradas y que se les construyan templos a su “santo nombre”, y aunque María fue una santa mujer que fue escogida por Dios para la Encarnación de Jesucristo, la Biblia en ninguna parte nos dice que reverenciemos a María, ni tampoco que le hagamos altares o templos, eso es idolatría. Satanás siempre busca confundir y descarriar a la gente con poco discernimiento, con falsas religiones y apariciones, aprovechándose de la ignorancia bíblica de las personas que están muertas espiritualmente, y que buscan cualquier cosa para llenar el vacío de su corazón y para calmar sus conciencias. Porque sabemos que Satanás se disfraza de ángel de luz (2 Corintios 11:14), y no desconocemos sus artimañas (2 Corintios 2;11; Efesios 4:14).

“¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” — Isaías 5:20 (NBLA)

Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y también de la copa de los demonios. No pueden comer de la Mesa del Señor y también de la mesa de los demonios. ¿Qué? ¿Acaso nos atreveremos a despertar los celos del Señor? ¿Piensan que somos más fuertes que Él?” — 1 Corintios 10:21-22 (NTV)

¿Cómo podemos distinguir si las obras son de Dios o no? ¿o si las personas, textos, o instituciones son santos o no? Estudiando más las Escrituras y pidiéndole a Dios que nos dé un mayor discernimiento espiritual. Podemos saber al comparar sus frutos, o sus acciones, con respecto a lo que Dios nos pide que hagamos (Mateo 7:16, 20). Nuestro Señor Jesucristo nos dio una advertencia muy importante acerca del pecado que no tiene perdón: Este pecado se comete cuando alguien blasfema en contra del Espíritu del SEÑOR, cuando su ataque es en contra de la obra santa de Dios, algo que es sagrado lo compara con algo profano, y el que sea declarado culpable de este pecado, sufrirá consecuencias eternas, no será perdonado jamás. En Marcos 3:20-30, los escribas llamaron al Espíritu Santo, un espíritu inmundo, al tratar de insultar a Jesús, estaban insinuando que lo santo fuera algo demoniaco.

“Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás sino que es culpable de pecado eterno.” — Marcos 3:29 (RVA-2015)

En nuestro siguiente artículo veremos otros ministerios del Espíritu del SEÑOR, como el Espíritu de Gloria y de Misericordia. Hablaremos de cómo nos ayudan para llevar a cabo nuestro objetivo como creyentes para glorificar a Dios. Y cómo la misericordia nos protege, y junto con la verdad nos ayuda para eliminar la iniquidad.

“Y el uno al otro daba voces, diciendo: «Santo, Santo, Santo es el SEÑOR de los ejércitos, Llena está toda la tierra de Su gloria».” — Isaías 6:3 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


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