El Día de Pentecostés – La Festividad de la Cosecha o de Semanas (Shavuot)

Pentecostés es la celebración del aniversario del nacimiento de la Iglesia, marcado por la venida del Espíritu Santo a la Tierra, dando comienzo a la era de la iglesia, el periodo de gracia en el que actualmente vivimos.

El Origen de la Iglesia

Jesús les había dicho a Sus apóstoles que esperaran en Jerusalén la llegada del Espíritu Santo, junto con ellos estaban también otros creyentes, incluyendo a Sus hermanos y a María (120 aproximadamente).

“Después los apóstoles regresaron del monte de los Olivos a Jerusalén, a un kilómetro de distancia. Cuando llegaron, subieron a la habitación de la planta alta de la casa donde se hospedaban. Estos son los nombres de los que estaban presentes: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago (hijo de Alfeo), Simón (el zelote) y Judas (hijo de Santiago). Todos se reunían y estaban constantemente unidos en oración junto con María la madre de Jesús, varias mujeres más y los hermanos de Jesús. Durante aquellos días, cuando aproximadamente ciento veinte creyentes estaban juntos en un mismo lugar…” — Hechos 1:12-15a (NTV)

Jesús fue crucificado durante el tiempo de la Pascua (Pesaj en hebreo) y ascendió al cielo 40 días después de Su resurrección. El Espíritu Santo bajó del cielo 10 días después de la ascensión de Jesús, en el día de Pentecostés, o sea 50 días después de Su resurrección (50 días después del festival de La Primera Cosecha):

pentecostes-FuegoEl día de Pentecostés, todos los creyentes estaban reunidos en un mismo lugar. De repente, se oyó un ruido desde el cielo parecido al estruendo de un viento fuerte parecido al estruendo de un viento fuerte e impetuoso que llenó la casa donde estaban sentados. Luego, algo parecido a unas llamas o lenguas de fuego aparecieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Y todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, conforme el Espíritu Santo les daba esa capacidad.” — Hechos 2:1-4 (NTV)

Estos creyentes quienes estaban temerosos por las persecuciones romanas y judías, se mantuvieron por fe en Jerusalén (ya que ellos se querían escapar), esperando la llegada del Espíritu Santo, según las indicaciones de Jesús. La llegada del Espíritu Santo fue un tremendo acontecimiento mediante el cual Dios les dio el valor y la habilidad, a quienes recibieron Su Espíritu ese día, para que hablaran en diferentes idiomas, con el propósito de dar testimonio de las obras que Dios ha realizado. Pedro se dirigió a la multitud (ver Hechos 2:14-40), y todos quienes creyeron el mensaje, se convirtieron al Cristianismo ese mismo día, aproximadamente 3,000 personas fueron salvadas en ese momento:

Los que creyeron lo que Pedro dijo fueron bautizados y sumados a la iglesia en ese mismo día, como tres mil en total.” — Hechos 2:41 (NTV)

Esta multitud estaba reunida en Jerusalén siguiendo la ley de Moisés: Tres veces al año, los judíos varones debían ir a Jerusalén (o regresar, quienes no vivieran ahí) para ir al templo y llevarle ofrendas a Dios: en Pascua (Pesaj), Pentecostés (Shavuot) y en la festividad de Tabernáculos (Sucót), según el mandato en Deuteronomio 16:16. Por eso encontramos más adelante en el libro de Hechos, que el apóstol Pablo viajó a Jerusalén apresuradamente (Hechos 20:16) para estar a tiempo para celebrar Pentecostés.

Pedro-Hechos-2Por tanto, durante el tiempo de la festividad de Pentecostés, había muchos visitantes judíos de diferentes naciones, quienes fueron a Jerusalén precisamente para celebrar la festividad, y al venir de otras regiones, muchos de ellos hablaban otros idiomas.

“Estaban totalmente asombrados. «¿Cómo puede ser? —exclamaban—. Todas estas personas son de Galilea, ¡y aun así las oímos hablar en nuestra lengua materna! Aquí estamos nosotros: partos, medos, elamitas, gente de Mesopotamia, Judea, Capadocia, Ponto, de la provincia de Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de las áreas de Libia alrededor de Cirene, visitantes de Roma (tanto judíos como convertidos al judaísmo), cretenses y árabes. ¡Y todos oímos a esta gente hablar en nuestro propio idioma acerca de las cosas maravillosas que Dios ha hecho!». Quedaron allí, maravillados y perplejos. «¿Qué querrá decir esto?», se preguntaban unos a otros.” — Hechos 2:7-12 (NTV)

De esas 3,000 personas que fueron convertidas ese día, muchos fueron de regreso a sus países de origen, con ello dando la primera difusión a la Iglesia Cristiana, seguida después por los viajes de los apóstoles.

¿Qué es El Día de Pentecostés – La Festividad de la Cosecha o de Semanas (Shavuot)? Levítico 23:15-22

Pentecostés proviene del griego πεντηκοστή – pentēkostē, que significa “[día] cincuentavo”. En hebreo es שבועות – Shavuot lo cual significa “semanas”, por la 7 semanas que se cuentan (7×7=49+1 días). Esta festividad es celebrada 50 días después del festival de “La Primera Cosecha“.

La festividad de la Cosecha era una celebración de alabanza a Dios por la bendición de una cosecha abundante. Durante la festividad de la Primer Cosecha (o Primeros Frutos) la ofrenda era de cebada (era la cosecha que se daba primero). Y en la siguiente festividad, de la Cosecha (Shavuot), la ofrenda de “grano nuevo” era de trigo.

“A partir del día que sigue al día de descanso —el día en que lleves el manojo de grano para que sea levantado como una ofrenda especial— contarás siete semanas completas. Cuenta hasta el día después del séptimo día de descanso, estos son cincuenta días después. Entonces presentarás al Señor una ofrenda de grano nuevo.” — Levítico 23:15-16 (NTV)

¿Y por qué las Escrituras no marcan una fecha para festejar Shavuot? ¿En lugar de contar 50 días? El pueblo de Israel debía contar 50 días a partir del festival de “La Primera Cosecha” dentro de la semana de Pascua para que celebraran Shavuot, como un recordatorio para que ellos nunca se olvidaran de la Pascua (Pesáj). Ya que en Pesáj es cuando Dios redimió a Su pueblo de la esclavitud de Egipto y la destrucción a través de la sangre del cordero en los marcos de las puertas, el cual es una representación de Jesucristo.

Parte de la ofrenda a presentar durante la Festividad de la Cosecha consistía en que el sacerdote presentaría 2 panes con levadura para ser levantados, el sacerdote extendía sus brazos y alzaba los 2 panes ante Dios.

“Desde dondequiera que vivas, llevarás dos panes para ser levantados delante del Señor como ofrenda especial. Prepara cada uno de los panes con cuatro litros de harina selecta, y hornéalos con levadura. Serán una ofrenda al Señor de la primera de tus cosechas.” — Levítico 23:17 (NTV)

Moises-SinaiEn la tradición judía la primera celebración de esta festividad de la Cosecha fue cuando el pueblo de Israel recibió por medio de Moisés la Torah (los primeros 5 libros de la Biblia) en el Monte Sinaí, 50 días después de salir de Egipto (Éxodo 19:1). Es considerado el nacimiento espiritual de Israel, ya que la Torah reunió a las doce tribus en un solo pueblo.

Para nosotros como cristianos los 2 panes representan a los judíos y a los gentiles. Note que a diferencia de la festividad de los Panes Sin Levadura, aquí los panes sí llevan levadura. La levadura simboliza el pecado que tanto judíos como cristianos tenemos (1 Corintios 5:6-7; Gálatas 5:9). Todos somos pecadores y los panes con levadura son una forma de representación.

“Entre nosotros hay algunos que son judíos y otros que son gentiles; algunos son esclavos, y otros son libres. Pero todos fuimos bautizados en un solo cuerpo [el cuerpo de Cristo] por un mismo Espíritu, y todos compartimos el mismo Espíritu.” — 1 Corintios 12:13 (NTV)

Recordemos que Pesáj (Pascua Judía) representa el sacrificio de Jesús en la cruz. La festividad de la Primera Cosecha representa la resurrección de Jesucristo (1 Corintios 15:23), Él es la Primera Cosecha (Primer Fruto), y ahora Pentecostés marca el inicio de Su Iglesia, la segunda Cosecha.

El Espíritu Santo bajó del cielo cuando habían transcurrido 50 días después de la resurrección de Jesucristo, quien prometió que enviaría al Espíritu Santo.

[Jesús dice] “pero recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán Mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de Mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.” — Hechos 1:8 (NTV)

[Jesús dice] “Ahora enviaré al Espíritu Santo, tal como prometió mi Padre; pero quédense aquí en la ciudad hasta que el Espíritu Santo venga y los llene con poder del cielo»”. — Lucas 24:49 (NTV)

Para los cristianos esta festividad de la Cosecha tiene su cumplimiento con la venida del Espíritu Santo (Ruáj HaKodesh en hebreo). El Espíritu Santo inicia la “temporada de cosecha” no de grano, sino de almas, al bautizar a nuevos creyentes dentro del Cuerpo de Cristo, a quienes da poder para evangelizar al resto del mundo llevando las Buenas Noticias, dando testimonio de Jesucristo, y así dar gloria a Dios.

La invitación de Dios está abierta para todos, su programa de salvación por medio de Jesucristo está disponible para cualquiera que ponga su fe en Jesucristo para el perdón de los pecados.

Porque a diferencia de la ley de Moisés que revela el pecado que nos condena, mientras que el Espíritu Santo nos revela a Jesucristo quien nos salva.

[Jesús dice] “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.” — Juan 3:17 (NTV)

La Era de la Iglesia de Jesucristo — Período de Gracia

Espiritu-SantoLa llegada del Espíritu Santo, descrita en Hechos 2, dio lugar al nacimiento de Su Iglesia en Jerusalén, a la cual nos vamos sumando todos los creyentes quienes formamos parte del Cuerpo de Cristo. Pentecostés es el “cumpleaños” de Su iglesia.

“Y la iglesia es el cuerpo de Cristo; Él la completa y la llena, y también es quien da plenitud a todas las cosas en todas partes con Su presencia.” — Efesios 1:23 (NTV)

“En cambio, hablaremos la verdad con amor y así creceremos en todo sentido hasta parecernos más y más a Cristo, quien es la cabeza de Su cuerpo, que es la iglesia. Él hace que todo el cuerpo encaje perfectamente. Y cada parte, al cumplir con su función específica, ayuda a que las demás se desarrollen, y entonces todo el cuerpo crece y está sano y lleno de amor.” — Efesios 4:15-16 (NTV)

Los creyentes en Jesucristo hemos sido salvados por Él, por Su gracia. Cuando creemos en Jesucristo y lo recibimos como nuestro Salvador, somos bautizados con el Espíritu Santo, y nacemos de nuevo.

“Jesús le respondió: —Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios. —¿Qué quieres decir? —exclamó Nicodemo—. ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo? Jesús le contestó: —Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua [bautismo] y del Espíritu. El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo. Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”. El viento sopla hacia donde quiere. De la misma manera que oyes el viento pero no sabes de dónde viene ni adónde va, tampoco puedes explicar cómo las personas nacen del Espíritu.” — Juan 3:3-8 (NTV)

Al poner nuestra fe en Jesucristo somos sellados con el Espíritu Santo, apartados para Dios y para Su gloria.

“También ustedes, luego de haber oído la palabra de verdad, que es el evangelio que los lleva a la salvación, y luego de haber creído en Él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es la garantía de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de Su gloria.” — Efesios 1:13-14 (RVC)

PrimerosFrutosAhorita estamos viviendo la temporada de cosecha en el calendario de Dios, vivimos en la era de la Iglesia, este es un periodo de gracia, el cual inició con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés hace casi 2,000 años.

El campo es el mundo, y la buena semilla representa a la gente del reino. La maleza representa a las personas que pertenecen al maligno. El enemigo que sembró la maleza entre el trigo es el diablo. La cosecha es el fin del mundo, y los cosechadores son los ángeles.” — Mateo 13:38-39 (NTV)

Este periodo de gracia en el que vivimos comenzó en Hechos 2:1 y abarca hasta Apocalipsis 19:21 al final de las tribulaciones.

Durante este periodo Dios le ofrece a usted el regalo de salvación eterna si acepta a Jesucristo como su Salvador. Su gracia es algo que ni usted ni yo podemos conseguir por nuestros propios esfuerzos. La invitación está abierta a Su llamado, lo invitamos a que reciba a Jesucristo en su corazón.

¡Que Dios los bendiga!