El Día de Pentecostés (Parte 2)

Pentecostés es el último festival de primavera, también él es último festival del Señor que ha tenido su  cumplimiento en la primera venida de Jesucristo. Estos festivales nos muestran el programa que Dios diseñó para nuestra salvación. Pentecostés, para los creyentes en Jesucristo, representa la culminación de la redención que nuestro Señor comenzó con la Pascua y en su clímax recibimos al Espíritu Santo, lo cual dio nacimiento de la iglesia de Jesucristo hace ya casi 2,000 años.

Haciendo un paralelo de lo que representan los festivales y dado su cumplimiento en la primera venida de Jesucristo tenemos:

Primero, la Pascua: El cordero era sacrificado y su sangre fue puesta en los marcos de las puertas de los Israelitas en Egipto. Tuvo cumplimiento con la crucifixión de Jesús, en el sacrificio del Cordero de Dios quien quita los pecados del mundo. Los pecados del mundo fueron adjudicados a Jesucristo.

Segundo, el festival de “Los Panes sin Levadura”: Representa la salida de los Israelitas Egipto de prisa por lo que tuvieron que comer los panes sin levadura. Tuvo cumplimiento con la sepultura de Jesús, el único hombre sin pecado (sin levadura), y que sepultó con Él los pecados del mundo. Jesús tiene Su victoria sobre el pecado, y por eso quien cree en Él recibirá el regalo de gracia en los que todos sus pecados son eliminados para siempre.

Tercero, el festival de “La Primera Cosecha”: El cual fue incluido en el calendario de festividades anuales unos 40 años después cuando entraron a la Tierra Prometida y cosecharon la tierra, dando la ofrenda de los primeros frutos para darle gracias a Dios por Su proveeduría. Tuvo su cumplimiento con la resurrección de Jesús, siendo el primer fruto de entre los muertos y siendo aceptado por el Padre. Jesucristo venció a la muerte y a Satanás. Su resurrección da a todos los creyentes la garantía de que también resucitarán para estar con Él por toda la eternidad.

Y finalmente cuarto, el festival de Pentecostés, celebra el día cuando Moisés recibió la ley del Señor para guiarlos en la forma de vivir en el camino de Dios, ya que por más de 400 años, el pueblo de Israel había sido esclavo en una cultura politeísta. Este festival tuvo su cumplimiento con la venida del Espíritu Santo, quien nos enseña a caminar en la senda del Señor, y unifica a los judíos y gentiles en el Cuerpo de Jesucristo, Su Iglesia. En este artículo veremos más a detalle del plan de salvación de Dios.

¿Cuándo se celebra Pentecostés?

Pentecostés no se celebra en una fecha en particular en el calendario judío, sino que hay que contar 50 días a partir del festival de “La Primera Cosecha”. A este conteo se le llama “la cuenta del Omer”, que es contar 7 Shabáts (7×7=49 días). Y al día siguiente o en el “cincuentavo” día (πεντηκοστή – pentēkostē, en griego), se celebra el festival de “Las Semanas” o Shavuot (que significa semanas en hebreo), que es otro nombre para Pentecostés. Estos 50 días permiten que los granos de trigo maduren, por lo que casi dos meses después de la cosecha de cebada, se hace la cosecha de trigo, así que a Pentecostés también se le llama el festival de “La Cosecha”. Y tenemos dos festivales interrelacionados para el agradecimiento a Dios por los alimentos que nos provee. Tenga cuidado de no confundirse cuando lea la Biblia porque estos festivales son diferentes y separados 50 días entre sí, primero es El festival de “La Primera Cosecha” (cebada), y después el festival de “La Cosecha” (Trigo) que concluye las cosechas de primavera y las primeras lluvias.

“A partir del día que sigue al día de descanso —el día en que lleves el manojo de grano para que sea levantado como una ofrenda especial— contarás siete semanas completas. Cuenta hasta el día después del séptimo día de descanso, estos son cincuenta días después. Entonces presentarás al Señor una ofrenda de grano nuevo.”— Levítico 23:15-16 (NTV)

Pero los Israelitas no solo se limitaban a llevar ofrendas de cebada y de trigo al Tabernáculo o al Templo para dar gracias por sus cosechas. Recuerde que esto lo hacían para todos sus cultivos. Dios les prometió 7 especies de frutos en la Tierra Prometida. Por lo que cada ciudad mandaba al Templo los mejores primeros frutos de sus cosechas para la bendición del Señor.

“Pues el Señor tu Dios te lleva a una buena tierra, con arroyos y lagunas, con fuentes de agua y manantiales que brotan a chorros de los valles y las colinas. Es una tierra de trigo y cebada, de vides [uvas], higueras y granadas, de aceite de oliva y miel [principalmente miel de dátiles].” — Deuteronomio 8:7-8 (NTV)

En Pentecostés vemos como el plan de salvación de Dios se expande, así como en Pascua tuvimos la cosecha de la cebada, ahora tenemos el trigo y otros frutos. La cosecha física representa a la cosecha espiritual iniciada por Jesús con los judíos en Israel y que ahora se va a expandir con Sus discípulos a judíos que vinieron a la celebración de Shavuot (Pentecostés) de todas partes del imperio Romano. Y que pronto se extendería a los gentiles. Pero para esta siguiente fase en el plan se requeriría la ayuda del Espíritu Santo.

La venida del Espíritu Santo

La profecía de Juan el Bautista se cumplió con Jesús cuando se refería a que Él va a bautizar con el Espíritu Santo.

“Yo bautizo con agua a los que se arrepienten de sus pecados y vuelven a Dios, pero pronto viene alguien que es superior a mí, tan superior que ni siquiera soy digno de ser Su esclavo y llevarle las sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.” — Mateo 3:11 (NTV)

Jesús ya le había dicho a los apóstoles que le pediría al Padre que les mandara al Espíritu Santo para que los ayudara en Juan 14:16, 26. Por lo que les pidió que permanecieran en Jerusalén para recibirlo.

“Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: «No se vayan de Jerusalén hasta que el Padre les envíe el regalo que les prometió, tal como les dije antes. Juan bautizaba con agua, pero en unos cuantos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo».” — Hechos 1:4-5 (NTV)

Jesús (Yeshúa en hebreo) se refería al día de Pentecostés y cuando los discípulos estaban reunidos, el Espíritu Santo descendió sobre ellos como lenguas de fuego dando cumplimiento también a la profecía de Juan el Bautista, así como al último de los festivales de primavera: el festival de la Cosecha (lea Hechos capítulo 2).

Y todos los presentes fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, conforme el Espíritu Santo les daba esa capacidad.” — Hechos 2:4 (NTV)

Recibir al Espíritu Santo es el regalo más grande que podemos recibir en esta vida. Él nos revive y regenera, antes estábamos espiritualmente muertos. Por Él volvemos a nacer. El Espíritu también nos bautiza en el Cuerpo de Cristo. Él nos une al Padre, y como creyentes en Jesucristo, compartimos el mismo Espíritu. Ya no estamos solos, sino que somos parte de una comunidad eterna.

“Los que están dominados por la naturaleza pecaminosa piensan en cosas pecaminosas, pero los que son controlados por el Espíritu Santo piensan en las cosas que agradan al Espíritu. Por lo tanto, permitir que la naturaleza pecaminosa les controle la mente lleva a la muerte. Pero permitir que el Espíritu les controle la mente lleva a la vida y a la paz.” — Romanos 8:5-6 (NTV)

El Espíritu nos asegura la vida eterna y que realmente pertenecemos a Dios. Así mismo, el Espíritu Santo nos da regalos a cada uno de los hijos de Dios.

“En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!” — Gálatas 5:22-23 (NTV)

El Espíritu Santo nos da el poder que necesitamos para superar nuestra tendencia al mal y completa la obra de salvación ayudándonos a crecer espiritualmente, preparándonos para el servicio a Dios, en el proceso de santificación.

“Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando Él los adoptó como Sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre». Pues Su Espíritu se une a nuestro espíritu para confirmar que somos hijos de Dios.” — Romanos 8:15-16 (NTV)

El “ser llenos del Espíritu Santo” sugiere la idea de crecimiento, maduración o ser moldeado por la Palabra de Dios. Adicionalmente, el Espíritu Santo nos fortalece para que llevemos a cabo nuestra parte en el plan de Dios. Al recibir al Espíritu Santo se inicia en nosotros una transformación de adentro hacia afuera, y nos convierte en un templo de Dios. El apóstol Pablo nos especifica que la clase de Templo en el que nos convertimos: él no utilizó la palabra, ἱερόν – hierón que se refiere al templo en general, sino que él utilizó la palabra griega, ναός – naos, que se refiere a la parte más sagrada dentro del templo, en donde está Dios. Nosotros somos la parte más sagrada del templo porque el Espíritu Santo ahora habita en nuestros corazones.

“¿No se dan cuenta de que su cuerpo es el templo [naos] del Espíritu Santo, quien vive en ustedes y les fue dado por Dios? Ustedes no se pertenecen a sí mismos.” — 1 Corintios 6:19 (NTV)

Las Ofrendas de los Creyentes, los frutos de la cosecha

Pablo quiere que entendamos la intimidad que tenemos con el Espíritu Santo cuando estamos llenos de Él, es decir, que el Espíritu Santo trabaja en nuestro corazón y nos transforma de adentro hacia afuera para que produzcamos frutos del Espíritu, los atributos visibles de un discípulo de Jesús. Esto es algo que ninguna otra religión o filosofía puede hacer, ya que los cambios de estas doctrinas son de afuera hacia adentro con elementos externos, como ritos “espirituales”, buenas obras, tradiciones y legalismos.

El Festival de “La Cosecha” fue interrumpido con la destrucción del Templo, pues ya no existía el altar del Templo en donde las ofrendas se pudieran llevar para agradecer a Dios. Pero ahora somos lo creyentes quienes damos muestra de los frutos espirituales como resultado del trabajo del Espíritu Santo en nuestros corazones.

“Como pueden ver, la fe por sí sola no es suficiente. A menos que produzca buenas acciones, está muerta y es inútil. Ahora bien, alguien podría argumentar: «Algunas personas tienen fe; otras, buenas acciones». Pero yo les digo: «¿Cómo me mostrarás tu fe si no haces buenas acciones? Yo les mostraré mi fe con mis buenas acciones».” — Santiago 2:17-18 (NTV)

Para recibir los regalos del Espíritu es necesario recibir y tener fe en Jesucristo quien por Su trabajo en la cruz nos reconcilia con Dios. Dios nos prometió que pondría Su ley en nuestros corazones y lo cumple a través del Espíritu Santo. Ahora con Él, la Ley está viva en lo más profundo de nuestros corazones, y nos crea el deseo por agradar a Dios y cumplir todos Sus mandamientos.

“Pero este es el nuevo pacto que haré con el pueblo de Israel después de esos días —dice el Señor—. Pondré Mis instrucciones en lo más profundo de ellos y las escribiré en su corazón. Yo Seré su Dios, y ellos serán Mi pueblo.” — Jeremías 31:33 (NTV)

La ley, por sí misma, tiene una debilidad inherente. Carece de poder sobre la naturaleza pecaminosa del hombre. Los legisladores pueden aprobar leyes, pero eso no significa que la gente tendrá el deseo o la capacidad de cumplirlas. Pregúntese entonces sí: ¿Su vida realmente refleja el poder y el trabajo del Espíritu Santo en su corazón?

“Más bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quien sea dada la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” — 2 Pedro 3:18 (RVC)

Dios unifica tanto a judíos como a gentiles

En Romanos 11:11-24, el apóstol Pablo habló metafóricamente del árbol de olivo de la salvación que está formado por las ramas del pueblo judío y los injertos de ramas de olivo silvestre: los gentiles. Es ahora el trabajo del Espíritu Santo quien logrará juntar ambas partes en una sola iglesia.

“Y dado que Abraham y los otros patriarcas fueron santos, sus descendientes también serán santos, del mismo modo que toda la masa de pan es santa porque la porción que se da como ofrenda es santa. Pues, si las raíces del árbol son santas, las ramas también lo serán. Algunas ramas del árbol de Abraham —algunos del pueblo de Israel— han sido arrancadas; y ustedes, los gentiles, que eran ramas de un olivo silvestre, fueron injertados. Así que ahora ustedes también reciben la bendición que Dios prometió a Abraham y a sus hijos, con lo cual comparten con ellos el alimento nutritivo que proviene de la raíz del olivo especial de Dios.” — Romanos 11:16-17 (NTV)

En Pentecostés se hacía una ofrenda de la cosecha de trigo con una mezcla de harina, levadura, y aceite de oliva que se horneaba para tener 2 panes con levadura. Esta era la única ofrenda que contienía levadura en el Antiguo Testamento, representando la naturaleza pecaminosa del hombre. Y el simbolismo de las 2 piezas de pan con levadura presentadas por el sumo sacerdote en el Templo representa a los judíos y a los gentiles que se han hecho uno por el trabajo del bautismo del Espíritu Santo quien combina creyentes de diferentes nacionalidades, culturas, razas y sexos en una sola Iglesia: el Cuerpo de Cristo.

En esta vida nueva no importa si uno es judío o gentil, si está o no circuncidado, si es inculto, incivilizado, esclavo o libre. Cristo es lo único que importa, y Él vive en todos nosotros.” — Colosenses 3:11 (NTV)

La Iglesia unifica a una mezcla de creyentes que han vuelto a nacer, representados por 2 panes con levadura como ofrenda en este festival. Pero en ellos todavía se encuentra pecado y maldad (levadura), aún y cuando, el Espíritu Santo vive en ellos al momento de ser salvados y nacer de nuevo, porque todavía no hemos recibido nuestros nuevos cuerpos glorificados (que es parte de los festivales de otoño).

“Pues Cristo mismo nos ha traído la paz. Él unió a judíos y a gentiles en un solo pueblo cuando, por medio de su cuerpo en la cruz, derribó el muro de hostilidad que nos separaba.” — Efesios 2:14 (NTV)

Pueden imaginar el amor de Dios, quien está dispuesto a estar en nuestro corazón y soportar los pecados que cometemos día con día. Pero lo hace para que crezcamos y nos parezcamos cada día más a Jesús. Por eso es un mandamiento el crecer en el Espíritu. Y Pentecostés es un recordatorio de ello.

“Y ahora ustedes, los gentiles, también han oído la verdad, la Buena Noticia de que Dios los salva. Además, cuando creyeron en Cristo, Dios los identificó como suyos al darles el Espíritu Santo, el cual había prometido tiempo atrás.” — Efesios 1:13 (NTV)

Para terminar con este estudio acerca de los festivales de primavera, cabe mencionar que las 3 personas de la Trinidad participan en el cumplimiento de los eventos representados en los festivales. Jesucristo, Dios Hijo, cumple con el festival de Pascua y de los Panes sin Levadura con Su crucifixión y sepultura de los pecados. Dios Padre cumple el festival de “La Primera Cosecha” al resucitar a Jesús de entre los muertos. Y Dios Espíritu Santo cumple con Pentecostés al descender 50 días después de la resurrección de Cristo.

¡Que Dios los Bendiga!


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