La Oración Eficaz (Parte 2 — El Propósito de la Oración)

En el artículo anterior, vimos que la oración no solo es el mejor medio para comunicarnos con Dios como si hiciéramos una llamada telefónica, sino que es un mandato que nos da Dios para mostrarnos su grandísimo amor al proveer nuestras necesidades. Y aun cuando tenemos este privilegio, nos resistimos a rezar. Ahora nos enfocaremos en el contestar el ¿por qué?, ¿cuándo?, y ¿dónde?, debemos de orar. Esto nos ayudara a entender y mejorar nuestra vida de oración al hacerlo eficazmente.

¿Por qué rezar? — La importancia y el propósito de la oración

El propósito de la oración es misterioso, tal vez alguna vez se haya preguntado: ¿Por qué quiere Dios que le digamos lo que Él ya sabe? ¿Por qué quiere Dios que le pidamos algo que ya sabe que necesitamos? Y la respuesta es asombrosa, porque el Señor nos está dando el privilegio de trabajar con Él en la regulación y administración del universo. ¿No se siente maravillado de tener el gran privilegio de trabajar con Dios? Él puede hacerlo sin usted, pero nosotros no podemos hacerlo sin Él. Es posible que la oración sea parte del entrenamiento que tenemos en esta vida para prepararnos para cuando estemos con Él en la eternidad.

“¡Qué grande es la riqueza, la sabiduría y el conocimiento de Dios! ¡Es realmente imposible para nosotros entender Sus decisiones y Sus caminos!” — Romanos 11:33 (NTV)

“Porque Tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas.” — Mateo 6:8

Se preguntará: ¿La oración realmente cambia las cosas? La respuesta es “¡claro que sí!”. Vemos en el libro de Jonás que Dios cambió de parecer acerca del castigo que Él había planeado para los habitantes de Nínive. Con ello no significa que la oración cambie la voluntad de Dios, porque Dios no cambia.

“Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.” — Hebreos 13:8 (NTV)

“En Su sabiduría, el Señor enviará una gran calamidad; no cambiará de parecer. Se levantará contra los malvados y contra quienes los ayudan.” — Isaías 31:2 (NTV)

“Que los malvados cambien sus caminos y alejen de sí hasta el más mínimo pensamiento de hacer el mal. Que se vuelvan al Señor, para que les tenga misericordia. Sí, vuélvanse a nuestro Dios, porque Él perdonará con generosidad.” — Isaías 55:7 (NTV)

En el ejemplo con los habitantes de Nínive, Dios les dio dos opciones: (1) arrepentirse y recibir Su perdón, o (2) recibir el castigo por sus pecados. Por lo que cuando ellos cambiaron su actitud y se arrepintieron de acuerdo a lo que Dios les pidió, la destrucción que les esperaba no se llevó a cabo.

“Cuando Dios vio lo que habían hecho y cómo habían abandonado sus malos caminos, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción con que los había amenazado.” — Jonás 3:10 (NTV)

Y se preguntara ¿para qué sirve la oración?

Para acercarse a Dios. — La oración restablece sus relaciones. Cuando nosotros pecamos afectamos nuestras relaciones con nuestra esposa/o, hijos, familia y sobre todo con Dios. Nuestros pecados ponen una pared de separación entre usted y Dios.

Con la muerte espiritual la persona se encuentra separada de Dios.

“El poder del Señor no ha disminuido como para no poder salvar, ni Él se ha vuelto tan sordo como para no poder oír. Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que Él se cubra la cara y que no los quiera oír.” — Isaías 59:1-2 (DHH)

“Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.” — Proverbios 28:13 (NTV)

La oración es el único medio con el que podemos derribar esa pared para restablecer la comunión con Dios a través de confesarle nuestros pecados y dejar de pecar.

“Finalmente te confesé todos mis pecados y ya no intenté ocultar mi culpa. Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y Tú me perdonaste! Toda mi culpa desapareció.” — Salmos 32:5 (NTV)

“Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado.” — Salmos 66:18 (NTV)

“Entonces Jesús se incorporó de nuevo y le dijo a la mujer: —¿Dónde están los que te acusaban? ¿Ni uno de ellos te condenó? —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más.” — Juan 8:10-11 (NTV)

Para agradecer. — Para darle gloria a Dios, para reconocer Su lugar primordial en nuestras vidas, para agradecerle por todo lo que ha hecho por nosotros, para honrarlo. Al orar, a menudo incluimos peticiones a Dios: le mostramos lo que pensamos que necesitamos y dejamos a Su sabiduría infinita Su respuesta al respecto.

“Pues Yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” — Jeremías 29:11 (NTV)

“Amo al Señor porque escucha mi voz y mi oración que pide misericordia. Debido a que Él se inclina para escuchar, ¡oraré mientras tenga aliento!” — Salmos 116:1-2 (NTV)

Para crecer. — La oración es uno de los más importantes medios para crecer como cristianos. Cuando volvemos a nacer, un nuevo deseo de comunión con Dios se crea en nosotros, pero nuestra naturaleza pecaminosa resiste al Espíritu. La oración nos ayuda a combatir este problema al promover en nuestros corazones el deseo de obedecer y de apartarnos de los malos caminos.

[Dice el Señor] “Si mi pueblo, sobre el cual se invoca Mi nombre, se humilla y ora, y busca Mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, Yo lo escucharé desde los cielos, perdonaré sus pecados y sanaré su tierra.” — 2 Crónicas 7:14 (RVC)

Para conocerlo. — El conocimiento de la Palabra de Dios es importante porque sin ello no sabemos qué es lo que Dios requiere de parte nuestra.

“Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas.” — Josué 1:8 (NTV)

Sin embargo, podemos saber mucho de Dios por las Escrituras, pero sin “realmente conocer a Dios”, si es que el conocimiento permanece abstracto en nuestro cerebro. La oración es el medio que tenemos para que este conocimiento quede enraizado en nuestras vidas a través de la comunión con Dios, que permite que haya un cambio fundamental en el corazón de cada persona al saber lo que Jesús ha hecho por nosotros para que alcancemos nuestra salvación.

 “El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” — Jeremías 17:9 (NTV)

“Hijo de hombre, tú vives entre rebeldes que tienen ojos pero se niegan a ver; tienen oídos pero se niegan a oír, porque son un pueblo rebelde.” — Ezequiel 12:2 (NTV)

Él es quien nos da ojos para ver y oídos para escuchar.

“Los oídos para oír y los ojos para ver; ambos son regalos del Señor.” — Proverbios 20:12 (NTV)

Para mejorar nuestro corazón. — Uno de los beneficios de la oración es el cambio que genera en la maldad y dureza de nuestros corazones. Dios nos da un corazón nuevo y nos envía Su Espíritu cuando nos acercamos a Él con sincero arrepentimiento.

[Dice el Señor]”Apártense de todas las maldades que han cometido contra Mí, y háganse de un corazón y un espíritu nuevos. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel” — Ezequiel 18:31 (DHH)

“Les daré un corazón nuevo y pondré un Espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo.” — Ezequiel 36:26 (NTV)

Para no caer en tentaciones. — Podemos ver el ejemplo de Pedro cuando Jesús le dijo que rezara para evitar las tentaciones en Lucas 22:39-62, pero él se quedó dormido. Y después lo que pasa esa misma noche es que Pedro trató de pelear contra todos los soldados romanos y del templo, con solo una espada, después negó a Jesucristo 3 veces, como resultado de las tentaciones en las que cayó. Pero lo mismo nos pasa a nosotros cuando no rezamos para no caer en tentaciones.

“Manténganse despiertos, y oren, para que no caigan en tentación. A decir verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.” — Mateo 26:41 (RVC)

“En mi angustia oré al Señor, y el Señor me respondió y me liberó.” — Salmos 118:5 (NTV)

“Cuando llegó a ese lugar, Jesús les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.»” — Lucas 22:40 (RVC)

Para protección. — Satanás no tiene defensa contra nuestras oraciones.

“El Señor es mi Roca, mi Fortaleza y mi Salvador; mi Dios es mi Roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro.” — Salmos 18:2 (NTV)

“El camino de Dios es perfecto; la promesa del Señor es digna de confianza; ¡Dios protege a cuantos en Él confían!”— Salmos 18:30 (DHH)

¿Dónde rezar?

Usted no tiene que ir a ningún lugar especial para orar, Dios está en todas partes y lo puede escuchar en todo momento (ver Salmo 121:4). Recuerde que Jonás dijo su oración cuando estaba adentro de un gran pez en el fondo del mar, desde ahí fue escuchado:

“Cuando la vida se me escapaba, recordé al Señor. Elevé mi oración sincera hacia Ti en Tu santo Templo.” — Jonás 2:7 (NTV)

“Entonces el Señor ordenó al pez escupir a Jonás sobre la playa.” — Jonás 2:10 (NTV)

Una oración puede ocurrir mientras usted va manejando rumbo a su trabajo, o bien mientras espera su cita en la oficina del doctor, o bien mientras camina en por el parque. Imagine que usted va a pasar un día con su mejor amigo, ¿de qué hablaría? ¿Cómo se sentiría su amigo si usted no habla nada con él en todo el día? Dios habita en todos los creyentes, a quienes les ha enviado a Su Espíritu, y la forma de comunicarse con Él es mediante la oración.

“Sin embargo, cuando Daniel oyó que se había firmado la ley, fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén. Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.” — Daniel 6:10 (NTV)

¿Cuándo rezar?

En Su Palabra, Dios nos dice que estemos en oración continuamente, esto implica estar consciente de Él todo el tiempo, de ver todo lo que sucede a nuestro alrededor en relación a Él. Es el relacionar todo lo que sucede en nuestras vidas con Su presencia.

Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión. Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.” — Efesios 6:18 (NTV)

El apóstol Pablo nos dice que debemos de rezar sin cesar. Lo que significa que debemos de estar en un estado de constante comunicación con el Padre.

Nunca dejen de orar.” — 1 Tesalonicenses 5:17 (NTV)

Cuando no rezamos lo que estamos diciendo implícitamente es que no creemos que la oración haga ninguna diferencia. No confiamos en las promesas que Dios nos hizo en Juan 14:14.

“Es cierto, pídanme cualquier cosa en Mi nombre, ¡y Yo la haré!” — Juan 14:14 (NTV)

Las Escrituras nos revelan la importancia de rezar, que es esencial al caminar y comunicarnos con Dios diariamente, el pedir por el rescate del pecado por la seducción del mundo y los ataques de Satanás.

“Tenemos confianza en Dios, porque sabemos que si le pedimos algo conforme a Su voluntad, Él nos oye.” — 1 Juan 5:14 (DHH)

Rece diariamente y notará la ayuda del Espíritu Santo en su vida, quien lo ayudará a que su fe crezca al ver las maravillosas cosas que Dios le proveerá en su vida. Entre más tiempo pase en oración, mejor va a ser su relación con Dios.

En el siguiente artículo, veremos ¿cómo orar eficazmente? Para concluir, les comparto la alabanza del Salmo 95, que fácilmente puede incluirse en nuestras oraciones.

“¡Vengan y con alegría aclamemos al Señor! ¡Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación! ¡Lleguemos ante su presencia con alabanza! ¡Aclamémosle con cánticos! ¡Grande es el Señor, nuestro Dios! ¡Gran Rey es Él sobre todos los dioses! … ¡Vengan, y rindámosle adoración! ¡Arrodillémonos delante del Señor, nuestro Creador! El Señor es nuestro Dios, y nosotros somos el pueblo de su prado; ¡somos las ovejas de su mano!” — Salmos 95:1–3, 6–7 (RVC)

¡Que Dios los bendiga!


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