El Alcohol — Las Adicciones que nos alejan de Dios (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que el alcohol es una droga psicoactiva que causa adicción, también mencionamos que el vino que se menciona en la Biblia estaba diluido con agua. Además, mostramos pasajes en los que este vino mezclado era suficiente para que las personas cayeran bajo sus efectos y algunos incluso perdieron la vida. Ahora veremos por qué esta droga es tan adictiva, por qué lo toma la gente y cómo pueden dejar el alcohol.

¿Por qué toman alcohol las personas?

Mientras mejor entendamos a las personas con problemas de alcoholismo, de entre quienes pueden estar familiares y amistades, mejor podemos ayudarlos para que salgan de su adicción. La mejor solución al problema del alcohol es simplemente no empezar a tomar y abstenerse de consumirlo. Claro que es más fácil decirlo que hacerlo porque estamos sujetos a la presión social en el mundo, estamos siendo constantemente “tentados” por el mundo que busca controlarnos para amoldarnos a sus reglas y estatutos. Cabe mencionar que hay 3 fuentes de donde se origina la tentación: el mundo, la “carne” (nuestra naturaleza pecaminosa), y Satanás. Ahora veamos como estas tentaciones están presentes en las diferentes fases del problema del alcoholismo cuando las personas empiezan con esta adicción.

No amen a este mundo ni las cosas que les ofrece, porque cuando aman al mundo no tienen el amor del Padre en ustedes. Pues el mundo solo ofrece un intenso deseo por el placer físico” — 1 Juan 2:15-16a (NTV)

La primera fase que utiliza “el mundo” para tentar a las personas es “la experimentación”, en la que los adolescentes son particularmente vulnerables a esta adicción, por su curiosidad, ya que buscan experimentar algo nuevo, con la justificación de que “todos los demás lo hacen”. Aunado a que son víctimas de la presión de otros jóvenes, o que buscan impresionar a sus amigos; a su vez buscan expresar una independencia de sus padres o de las reglas de la sociedad; a esa edad están también más propensos a mostrar comportamientos arriesgados, y a tomar a escondidas sin haber alcanzado la edad legal para poder consumir alcohol. En esta fase es donde experimentan el placer que la droga les proporciona, la que los transporta a un mundo falso de euforia, y que los atrapa con un deseo fijo de experimentar ese mundo irreal una vez más.

“¡Qué aflicción le espera al mundo, porque tienta a la gente a pecar! Las tentaciones son inevitables, ¡pero qué aflicción le espera al que provoca la tentación!” — Mateo 18:7 (NTV)

“Ambos padres les dirán a los ancianos: “Este hijo nuestro es terco y rebelde y se niega a obedecer. Es glotón y borracho”.” — Deuteronomio 21:20 (NTV)

Después las personas alcanzan la mayoría de edad y para entonces, a menudo, ya adquirieron el gusto por las bebidas alcohólicas.

Ahora la tentación viene de la segunda fuente de tentación que es la carne (nuestra naturaleza pecaminosa) que busca consumir bebidas alcohólicas. Y en conjunto con “el mundo” tienta a las personas hoy en día de diferentes formas, por ejemplo: (1) las personas pueden adquirir el alcohol porque es una droga legal; (2) es fácil de conseguir, en ocasiones con horarios ilimitados, y hasta con servicio a domicilio según la ciudad; (3) es hasta cierto punto barato, incrementando con ello el consumo en las personas porque pueden comprar mayor cantidad; (4) existe una cultura de presión social que promueve el consumo al alcohol, para ser aceptado como “parte del grupo”, en donde las personas se sienten en ocasiones incluso “obligadas” a consumir alcohol para “quedar bien”. El consumo de los bebedores sociales frecuentemente escala y se convierte en un hábito diario. Por esta razón, el apóstol Pablo nos dice que no contribuyamos a esta tendencia y que seamos especialmente cuidadosos de no hacer caer en tentación a otras personas que sean susceptibles:

“Es mejor no comer carne ni beber vino ni hacer ninguna otra cosa que pudiera causar que otro creyente tropiece.” — Romanos 14:21 (NTV)

[Dice el Señor] “Pero ustedes hicieron que los nazareos pecaran, forzándolos a beber vino, y les ordenaron a los profetas: “¡Cállense!”— Amós 2:12 (NTV)

Durante la Prohibición en Estados Unidos las personas se manifestaban con pancartas pidiéndole cerveza al gobierno.

La segunda fase de la adicción es en la que las personas transfieren su fe a la droga, convirtiéndola en un “ídolo” para resolver todos sus problemas, de forma que las personas buscan cualquier excusa para beber. Para sentirse mejor, para “ahogar las penas” y olvidarse de los problemas; porque se sienten estresados o con ansiedad. En Inglaterra se calcula que al menos 5 millones de personas beben para relajarse y poder dormir, los hombres prefieren el whisky y las mujeres el vino. La gente a menudo está decepcionada de su situación actual (para mayor información le recomendamos el artículo La Ilusión de la riqueza terrenal) y encuentran en el alcohol algo que los ayuda a escapar temporalmente de su realidad y de sus dificultades, al ser transportados a su mundo privado en cualquier momento que ellos quieran. El alcohol se vuelve su dios que les provee un mundo etéreo y delirante. Terminando en tener que tomar para resolver los problemas que la misma bebida les ha ocasionado.

[Dice Jesús] “Manténganse despiertos, y oren, para que no caigan en tentación. A decir verdad, el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.” — Mateo 26:41 (RVC)

Cuando las personas se obsesionan, las drogas se vuelven como los ídolos. La segunda fuente de tentación es la carne (nuestra naturaleza pecaminosa). Y para combatirla, el apóstol Pablo nos dice que huyamos de las tentaciones carnales, no nos dice que peleemos en contra las adicciones, esa no es la respuesta, porque nuestra carne es débil. Por eso, si tiene una botella de bebida alcohólica en su casa, mi recomendación es que la tire por el drenaje, eso le va a salir más barato que el daño que le va a causar si no lo hace. Otro ejemplo de tentación carnal es la inmoralidad sexual y la solución es la misma, “huir de ella”, por eso José huyó de la esposa de Potifar cuando fue tentado (Génesis 39:6-12).

Huyan de la inmoralidad sexual. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, ocurre fuera del cuerpo; pero el que comete inmoralidad sexual peca contra su propio cuerpo.” — 1 Corintios 6:18 (RVC)

“Por lo tanto, mis queridos amigos, huyan de la adoración a los ídolos [adicciones].” — 1 Corintios 10:14 (NTV)

En la tercera fase, los adictos desarrollan una barrera de protección para su droga, y cualquier comentario negativo hecho por otras personas acerca de su adicción produce una reacción de enfrentamiento lo que lo hace antisocial. La naturaleza pecaminosa del adicto ha racionalizado toda clase de justificaciones para defender la droga, para ellos lo más importante es su droga, ya no les importa su familia, sus hijos, sus amistades. Su personalidad cambia, se vuelven narcisistas, ya no pueden realizar sus labores normales en la casa, trabajo, o escuela; y ahora están dispuestos a robar, mentir y hacer que otros mientan por ellos, todo con el afán de mantener un continuo suministro de la droga, aunque ésto los lleve a afectar su relación con su familia, o terminar perdiendo su trabajo o ser expulsados de la escuela a causa de la adicción. En este punto no es posible que el adicto deje la droga sin la ayuda de Dios y de otras personas. El apóstol Pedro nos dice que al recibir a nuestro Señor Jesucristo nos permite dejar atrás nuestras adicciones y regresar al camino de Dios.

“No pasarán el resto de la vida siguiendo sus propios deseos, sino que estarán ansiosos de hacer la voluntad de Dios. En el pasado, han tenido más que suficiente de las cosas perversas que les gusta hacer a los que no tienen a Dios: inmoralidad y pasiones sexuales, parrandas, borracheras, fiestas desenfrenadas y abominable adoración a ídolos.” — 1 Pedro 4:2-3 (NTV)

La tercer fuente de tentación después del mundo, y la carne, es Satanás, para él, el alcohol es una de las herramientas más utilizada para alejarnos de Dios. La forma de combatirlo es pelear, utilizando la armadura de Dios (Efesios 6:10-18). Satanás utiliza los medios de comunicación para mostrar el consumo de alcohol como algo normal, deseable, y hasta elegante. La industria del alcohol pelea cualquier intento por parte de las autoridades para restringir tanto la cantidad de alcohol que venden como para limitar o vetar la publicidad de las bebidas alcohólicas (como ocurrió con el cigarro). Para ello tienen personal dedicado al cabildeo y para evitar reformas a las leyes que vayan en contra de sus intereses. Satanás es el padre de las mentiras y en la antigüedad promovió al dios Dionisio con los griegos y lo renombró Baco con los romanos para fomentar el consumo del alcohol.

[Dice el Señor] “Supongamos que un profeta lleno de mentiras les dice: «¡Les predicaré las delicias del vino y del alcohol!». ¡Esa es la clase de profeta que a ustedes les gustaría!” — Miqueas 2:11 (NTV)

Es común ver en los supermercados bebidas alcohólicas en oferta, y algunas incluso con descuento por volumen, incentivando un mayor consumo entre la población.

Por otro lado, las bebidas alcohólicas están más accesibles y su precio ha bajado un 60% desde los 80´s. En Inglaterra la clase media está tomando más que nunca antes, un 50% más que hace una década. Las empresas en su afán de obtener más ganancias ofrecen promociones y hasta descuentos por volumen, por ejemplo, botellas de vino al 3×2, o pague una y la segunda es gratis. Estas bebidas se consiguen fácilmente en diferentes lugares y a cualquier hora, incluso hay negocios que ofrecen servicio de entrega a domicilio, como si fuera una pizza. Estos descuentos en los precios hacen que los compradores consuman mayor cantidad de alcohol. Los jóvenes, para gastar menos, empiezan la noche social tomando alcohol en sus casas antes de ir a los centros nocturnos.

“La tumba se relame de expectativa y abre bien grande la boca. Los importantes y los humildes, y la turba de borrachos, todos serán devorados.” — Isaías 5:14 (NTV)

¿Por qué es tan adictivo el alcohol?

El sistema de recompensas en el cerebro.

Hay 3 estructuras neuronales que tenemos en el cerebro que forman el “sistema de recompensas”: El núcleo accumbens, que es el centro de placer en el cerebro; la corteza prefrontal, encargada de la función ejecutiva en comportamientos complejos, la toma de decisiones, controla los impulsos del sistema las recompensas, y es la responsable de inhibir los pensamientos y acciones de la persona adicta si van en contra de la sociedad; y el área tegmental ventral (ATV) que puede influenciar tanto el placer como el auto-control para la dependencia a las drogas. El sistema de recompensas es un mecanismo necesario para sobrevivir porque nos permite identificar comportamientos que encontramos placenteros tales como comer o realizar deportes, entre otras actividades placenteras. Las recompensas nos ayudan a aprender y recordar los alimentos que nos gustaron y que son beneficiosos para que en el futuro podemos volver a comerlos.

El éxito de las drogas, como el alcohol, es que sobre-estimulan el sistema de recompensas en el cerebro, el núcleo accumbens, de forma que producen niveles de actividad cerebral que se salen del rango normal. El alcohol, como las demás drogas psicoactivas, hace que las neuronas del ATV liberen un neurotransmisor llamado “dopamina”. La dopamina produce la sensación de placer, los sentimientos de gozo, y juega un papel central en las adicciones. De hecho, la dopamina es tan importante que se le ha llamado la molécula de la adicción. Se ha asociado la liberación de dopamina con los fuertes deseos o impulsos. Este tipo de deseos o antojos son como una urgencia impulsiva, no como una meta bien pensada a largo plazo.

[Dice el Señor ]”…El vino le ha robado el entendimiento a Mi pueblo.” — Oseas 4:11b (NTV)

NeurotransmisoresTodas las drogas conducen a un incremento importante de dopamina cuando son consumidas. Y con su uso repetido los fuertes impulsos por consumir las drogas se vuelven cada vez más fuertes y cada vez es más difícil resistirlo, hasta que se vuelve irresistible. También hay una liberación de dopamina cuando el alcohólico pasa por un bar, o ve el anuncio de una bebida, lo que es suficiente para desencadenar fuertes impulsos por consumir el alcohol. Las adicciones se apropian de este sistema de recompensas al modificarlo y producen una fuerte motivación para buscar la droga por sobre las demás cosas. De forma que el cerebro de una persona adicta está siendo engañado para aprender comportamientos dañinos en lugar de comportamientos útiles.

“El vino produce burlones; la bebida alcohólica lleva a la pelea. Los que se dejan llevar por la bebida no pueden ser sabios.” — Proverbios 20:1 (NTV)

El alcohol afecta las 3 estructuras neuronales del sistema de recompensas. Activa el centro del placer el núcleo accumbens, aumenta la liberación de dopamina en el ATV, que asegura la adicción de la persona, y suprime la actividad neuronal en la corteza prefrontal, lo que desinhibe a la persona de cualquier regla social, y si la persona continúa ingiriendo más alcohol incrementa los efectos del neurotransmisor GABA, el principal inhibidor de la función neuronal del cerebro, y por ello el alcohol produce un efecto sedativo e hipnótico. El alcohol también afecta a un receptor llamado NMDA relacionado con el aprendizaje y la memoria, por ello cuando se consumen grandes cantidades de alcohol se producen desmayos y amnesia.

[Acerca del alcohol] “Tendrás alucinaciones y dirás disparates. Te tambalearás como un marinero en alta mar, aferrado a un mástil que se mueve. Y entonces dirás: «Me golpearon pero no lo sentí. Ni siquiera me di cuenta cuando me dieron la paliza. ¿Cuándo despertaré para ir en busca de otro trago?».” — Proverbios 23:33-35 (NTV)

El consumo repetido del alcohol produce cambios compensatorios en el cerebro porque el cuerpo se anticipa a recibir más alcohol y activa mecanismos de protección al liberar químicos en exceso para procesar la toxicidad del alcohol creando en el adicto la necesidad de tomar alcohol para sentirse normal al utilizar los químicos que produjo en exceso; lo cual, produce dependencia física, caracterizada por la tolerancia, que hace a la persona sea menos sensible a los efectos del alcohol, y por producir en el adicto fuertes impulsos por consumir el alcohol cuando se deja de tomarlo. Haciendo el consumo del alcohol un ciclo vicioso que no va a acabar bien. Veamos los daños que el alcohol produce.

Daños al cuerpo producidos por el consumo crónico de alcohol

El vino, como vimos en el artículo anterior, era usado para purificar el agua para el consumo humano, por la toxicidad del mismo que mata todos los microorganismos que hubiera en el agua. El alcohol contiene etanol que es venenoso para el cuerpo y dependiendo la concentración de etanol en la bebida alcohólica ésta puede llegar a causar ceguera permanente o incluso la muerte. Cuando ingerimos alcohol el hígado tiene que metabolizarlo para poderlo eliminar del cuerpo. Así que el hígado es el primer órgano del cuerpo que es dañado por las bebidas alcohólicas produciendo inflamación en el hígado (hepatitis), y en otros casos, cirrosis del hígado. El hígado se endurece y se llena de cicatrices. La cirrosis ataca silenciosamente y las personas no se dan cuenta hasta que necesitan un trasplante de hígado.

Las bebidas alcohólicas también producen desnutrición porque al ser altas en calorías vacías no proporcionan nutrientes como proteínas, vitaminas, o minerales. El alcohol produce daño estomacal de forma que a los alcohólicos les duele el estómago al comer y a menudo no comen lo suficiente, como resultado desarrollan una deficiencia de vitaminas y específicamente de vitamina B1 (tiamina) lo cual conlleva daño cerebral y amnesia severa. Esto es llamado Síndrome Korsakoff y es una de las principales causas de amnesia.

Comparativo de un cerebro normal versus un cerebro alcohólico.

Lo que nos lleva al siguiente órgano que es afectado por el alcohol: el cerebro, produciendo daño cerebral y encogimiento de la corteza cerebral. Esto ocasiona que 1 de cada 10 alcohólicos sufra de enfermedades mentales.

La toxicidad del alcohol es transportada en la sangre lo que produce un debilitamiento del corazón, el cual incrementa la ocurrencia de embolias, y alta presión sanguínea. El alcohol duplica las probabilidades de sufrir un ataque al corazón.

El alcohol es además un carcinogénico que daña las células y puede desarrollar cáncer. Según la Sociedad Americana del Cáncer, el uso del alcohol ha sido asociado a cáncer de: boca; garganta (faringe); laringe (voz); esófago; hígado; colon y recto; de mama; páncreas; y estómago. Mientras mayor sea el consumo de alcohol, mayor es el riesgo.

El alcohol es causante de una extensa lista de trastornos y enfermedades. Incluso sus efectos se extienden fuera del cuerpo como en el caso de mujeres embarazadas, en donde puede provocar defectos en el bebé y otros problemas.

Síntomas de abstinencia:

Cuando los alcohólicos crónicos dejan de tomar alcohol experimentan los síntomas de abstinencia más fuertes que los de cualquier otra droga. Cuando los adictos no están consumiendo las drogas a menudo reportan fuertes deseos, impulsos, o urgencia por consumirla. Estos deseos pueden ser tan fuertes que les resulta difícil pensar en nada más. Se vuelven obsesionados con obtener más de la droga. De hecho, la abstinencia abrupta para el alcohólico puede ser muy peligrosa e incluso fatal. A nivel mundial más personas mueren por abstinencia al alcohol que por cualquier otra droga.

El cerebro necesita regresar a como estaba antes de los cambios hechos para compensar la presencia crónica de la droga, pero eso puede llevar tiempo, y durante ese tiempo el adicto experimentará síntomas de abstinencia. Los adictos están expuestos a las señales ambientales que son asociadas con el uso de la droga, las cuales, se convierten en potentes detonantes para el surgimiento de los fuertes impulsos por consumir la droga. Por ejemplo, el alcohólico puede desencadenar fuertes impulsos al ver una botella de vino, o pasar por algún bar en la calle.

Los síntomas típicos de abstinencia al alcohol incluyen: temblores corporales, alto nivel de ansiedad, alta presión sanguínea, aumento de la frecuencia cardiaca, transpiración y náuseas. Y en casos severos delirium tremens el cual es caracterizado por convulsiones y alucinaciones o delirios. Por ello es tan importante que cuando un alcohólico quiere dejar de tomar que lo haga bajo supervisión médica.

“¡Qué aflicción le espera a la orgullosa ciudad de Samaria, la corona gloriosa de los borrachos de Israel!…Es el orgullo de un pueblo que el vino derribó… Sin embargo, ahora Israel es dirigido por borrachos que dan tumbos por el vino y se tambalean a causa del alcohol. Los sacerdotes y los profetas se tambalean a causa del alcohol, y se pierden por el vino. Dan tumbos cuando tienen visiones y se tambalean cuando emiten sus decisiones. Sus mesas están cubiertas de vómito; hay inmundicia por todas partes.” — Isaías 28:1-8 (NTV)

Cómo dejar el alcohol: Posibles opciones de tratamiento

Como vimos la adicción al alcohol es tan fuerte que el adicto necesita toda la ayuda posible. Así que nuestra primer recomendación, una vez que haya decidido dejar el alcohol, es que se acerque a Dios para que lo ayude, una vez que usted se arrepienta, Él lo ayudará mostrándole el camino a seguir. Si usted aún no tiene una relación personal con Jesucristo le recomendamos que arregle esa situación lo antes posible, visite nuestra sección “Jesús es nuestro Salvador” para dar este paso tan importante.

Grupos de rehabilitación.

El apoyo grupal de otros creyentes es importante durante el proceso de desintoxicación. Así como los grupos de Alcohólicos Anónimos (que no utilizan la teología en sus métodos), el cuerpo de Cristo debe de ofrecer su ayuda en un ambiente libre de reprimendas o condenaciones. Ellos necesitan un grupo en el que se sientan amados y aceptados sin importar lo que hicieron, y sientan apoyo cuando más ayuda necesiten al tener el fuerte deseo de consumir alcohol.

Una vez que usted ha decidido dejar la bebida, necesita hacerlo bajo supervisión médica. El primer paso que los doctores buscarán es la desintoxicación, la cual involucra proporcionar un sustituto para el alcohol que imite algunos de sus efectos inhibitorios, esto para evitar la sobre-estimulación. Los médicos a menudo prescriben tranquilizantes como benzodiazepinas (Librium, Valium). Después de la desintoxicación, recomiendan rehabilitaciones ya sea individuales o grupales o bien grupos de auto-ayuda como Alcohólicos Anónimos.

Un paciente recibiendo apoyo medicoOtros métodos alternos es el uso de medicamentos como el disulfiram, el cual inhibe las enzimas que descomponen al alcohol. Como resultado las personas tienen reacciones muy desagradables al consumir alcohol, tales como resaca o “cruda”, con la esperanza de que esos síntomas hagan que las personas ya no quieran tomar. La naltrexona reduce placer en el núcleo accumbens que se produce cuando se toma alcohol, ayudando a los alcohólicos para que se abstengan y los fuertes impulsos por querer tomar alcohol disminuyen. La prescripción de acamprosato: esto ayuda a mantener al sistema de glutamato excitatorio bajo control. Esto puede reducir los efectos secundarios desagradables y ayudar al alcohólico en su recuperación para mantenerse abstemio.

Para concluir espero que este artículo le haya mostrado el lado no tan agradable del alcohol y le haya dado herramientas para evitarlo y no caer en la tentación del mundo, la carne, o del diablo. Porque como nos explica el apóstol Pablo esta adicción le puede costar más que problemas de salud en esta vida: lo dejará fuera del Reino de Dios después de que usted fallezca si no se arrepiente a tiempo.

[Dice el apóstol Pablo] “Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. Permítanme repetirles lo que les dije antes: cualquiera que lleve esa clase de vida no heredará el reino de Dios.” — Gálatas 5:19-21 (NTV)

Esperamos que este artículo le ayude a usted o a algún ser querido para que deje su adicción al alcohol y para que se acerquen a Dios. En el siguiente artículo continuaremos con otra adicción: hablaremos de la marihuana o cannabis.

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: La Marihuana — Las adicciones que nos alejan de Dios (Parte 1)
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