Diez Mandamientos

El Tercer Mandamiento: Las Transgresiones Verbales (Parte 2)


En el artículo anterior vimos que el Nombre de Dios se refiere a Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria y no solamente a un identificador, lo que extiende la cobertura del Tercer Mandamiento a todos los ámbitos de nuestra vida de quienes honramos a nuestro Creador. En este estudio veremos dos de las principales categorías en las que se transgrede este Mandamiento: la primera al hacer juramentos en falso y la segunda al utilizar un lenguaje descuidado.



1) Juramentos en Falso:

Tercer Mandamiento

A los juramentos en falso, o quebrantar un juramento, también se les llama perjurio. Es cuando la persona incumple el juramento que hizo. Si se le hacen promesas, votos o juramentos a Dios, o utilizando Su Nombre, y la persona no los cumple, está jurando en falso. Si la persona dice “te lo juro por Dios”, está utilizando el Nombre de Dios para darle veracidad a su declaración, y si está mintiendo, o no cumple, está transgrediendo este Mandamiento. Cristo advirtió sobre no tomar a ligera este asunto, dijo “no juren”, solo digan “sí” o “no”.

[Jesús dice] “También han oído que se dijo a los antepasados: «No jurarás falsamente, sino que cumplirás tus juramentos a YAHWÉH». Pero Yo les digo: no juren de ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de Sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni jurarás por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro ni un solo cabello. Antes bien, sea el hablar de ustedes: “Sí, sí” o “No, no”; porque lo que es más de esto, procede del diablo”. — Mateo 5:33-37

[Jesús dice] “¡Ay de ustedes, guías ciegos! Porque dicen: «No es nada si alguien jura por el templo; pero el que jura por el oro del templo, contrae obligación». ¡Insensatos y ciegos! Porque ¿qué es más importante: el oro, o el templo que santificó el oro? También ustedes dicen: «No es nada si alguien jura por el altar; pero el que jura por la ofrenda que está sobre él, contrae obligación». ¡Ciegos! Porque ¿qué es más importante: la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?

Por eso, el que jura por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él; y el que jura por el templo, jura por él y por Aquel que en él habita; y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él”. — Mateo 23:6-22 (NBLA)

YHWH YAHWÉH

En Levítico 19:12, YAHWÉH nos advierte no jurar en falso en Su Nombre (Su carácter, autoridad, reputación, fama y gloria): “Porque YO SOY”. Este Nombre sagrado de Dios, YAHWÉH. La Gloria de Dios, Su Nombre, y Su bondad son sinónimos.

“Y no jurarán en falso por Mi Nombre, profanando así el Nombre de tu Dios. Yo Soy YAHWÉH”. — Levítico 19:12

El perjurio o hacer juramentos en falso siempre se ha considerado como uno de los más grandes delitos tanto morales como sociales. Implica una absoluta falta de reverencia hacia Dios; y destruye a la sociedad civil, haciendo imposible la administración de justicia. Los egipcios castigaban el juramento en falso o perjurio con la muerte. Los griegos y los romanos consideraban el perjurio como infame, y objeto de la venganza divina en el otro mundo.

“Los ricos de la ciudad son gente violenta; sus habitantes son gente mentirosa; y sus lenguas hablan con engaño”. — Miqueas 6:12 (NVI)

Como vimos en el artículo anterior, la tradición judía prohibió que se pronunciara el nombre de YAHWÉH. En su interpretación del Tercer Mandamiento, fueron de limitar el amplio alcance de este Mandamiento, a solo el perjurio o a jurar por el Nombre del Señor en vano. Además eliminaron la pronunciación del Nombre del SEÑOR por completo.

Podemos ver esta influencia en el Tárgum de Jonatán, una traducción del Pentateuco al arameo. En esta versión, el Tercer Mandamiento en Éxodo 20:7 fue descrito como: “Mi pueblo de la casa de Israel, no dejes que nadie de ustedes jure por el Nombre de la Palabra del Señor tu Dios en vano; porque en el día del gran juicio, el Señor no declarará inocente a cualquiera que jurare por Su Nombre en vano”.

Jonatán en su traducción agregó que el transgresor de este Mandamiento sería juzgado hasta el Día del Juicio Final (Malaquías 3:5). Pero el profeta Zacarías nos advierte que la justicia divina por este pecado también se aplica en esta vida y cae una terrible maldición sobre esa casa (Zacarías 5:4), tal como lo describe este Mandamiento que dice que no se quedará sin castigo el transgresor (Éxodo 20:7).

Me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no Me temen,” dice YAHWÉH de los ejércitos”. — Malaquías 3:5

“YAHWÉH de los Ejércitos Celestiales dice: «Envío esta maldición a la casa de cada ladrón y a la casa de todos los que juran en falso usando Mi Nombre. Mi maldición se quedará en esa casa y la destruirá por completo, hasta las maderas y las piedras»”. — Zacarías 5:4

Juramentos o Votos a Dios

Juramento

Si la persona, a pesar de las advertencias, aun así, decide hacerle un juramento a Dios, deberá cumplirlo rápidamente. Porque cuando alguien hace un juramento, se está atando a sí mismo espiritualmente, como se muestra en Números 30:2.

Aquí se muestra lo serio que es un voto o juramento, ya que la Escritura lo relaciona con la palabra hebrea, אָסַר – asar, que literalmente significa atar, aprisionar, encarcelar, “ser tomado prisionero”.

Si un hombre hace un voto a YAHWÉH, o jura un juramento para atar [asár] su alma con una obligación, no quebrantará su palabra, sino que hará conforme a todo lo que salió de su boca”. — Números 30:2 (LSP)

Cuando hagas un voto a YAHWÉH tu Dios, no tardes en cumplirlo; porque ciertamente YAHWÉH tu Dios te lo demandará, y sería en ti pecado. Pero si te abstienes de hacer un voto, no sería en ti pecado. Cumplirás lo que tus labios pronuncien; harás de acuerdo con el voto que hayas hecho a YAHWÉH tu Dios, la ofrenda voluntaria que hayas prometido con tu boca”. — Deuteronomio 23:21-23

Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque a Dios no le agradan los necios. Cumple tus promesas: Es mejor no hacer promesas que hacerlas y no cumplirlas”. — Eclesiastés 5:4-5 (NVI)

Juramentos de Creyentes

Martín Lutero

He escuchado muchos testimonios de cristianos que dicen haberle hecho promesas o juramentos a Dios cuando estuvieron en serias dificultades, y el SEÑOR los escuchó, y los libró. Como cuando Martín Lutero, luego de hacer un juramento, dejó la vida secular y sus estudios para ser abogado. Él prometió hacerse monje si no moría en una terrible tormenta eléctrica. Dios lo escuchó y lo salvó. Lutero cumplió su palabra y se convirtió en monje. Este juramento lo llevó a convertirse en el más famoso promotor de la Reforma Protestante, que trajo muchos cambios positivos a la iglesia. Les recomiendo este episodio de la serie doblada al español, The Torchlighters, sobre la vida de Martín Lutero.

“Busqué al SEÑOR, y Él me respondió, y me libró de todos mis temores”. — Salmos 34:4 (NBLA)

Otro ejemplo de un voto, lo encontramos en 1 Samuel 1:11: Ana no podía tener hijos, y ella le pidió a YAHWÉH un hijo. Ella prometió que se lo dedicaría a Él. El SEÑOR escuchó su voz y le concedió su petición. Ella cumplió su palabra, y su hijo Samuel se convirtió en uno de los más importantes profetas y en el último de los jueces de Israel.

La historia del evangelista chino Watchman Nee es algo similar, su madre ya tenía dos hijas, pero quería un hijo varón, y ella le dijo que le dedicaría a su hijo, y el SEÑOR le concedió su petición. Watchman Nee fue un gran evangelista al servicio del Todopoderoso. La doctora cristiana Rebecca Brown también fue dedicada al SEÑOR por su madre.

Si la persona decidió hacerle algún juramento a YAHWÉH, lo importante es cumplirlo, y pronto.

2) Lenguaje Descuidado

Malas palabras

Las Sagradas Escrituras advierten repetidamente a los creyentes contra el mal uso de la lengua al hablar. Lamentablemente, creo que es un tema al que no se le ha dado la suficiente atención en las iglesias. Puede ver la sección El Poder de Las Palabras en nuestro artículo Las Maldiciones Bíblicas: ¿Cómo Evitar Caer Bajo Maldición?

“El ser humano puede domar toda clase de animales, aves, reptiles y peces, pero nadie puede domar la lengua. Es maligna e incansable, llena de veneno mortal”. — Santiago 3:7-8 (NTV)

Recordemos que como cristianos y embajadores del Todopoderoso, tenemos un estándar más alto y una mayor responsabilidad en todo lo que decimos. No debe utilizar malas palabras, sino que debe hablar con la sabiduría de la Palabra de Cristo. Aún cuando amoneste a alguien, lo que diga debe ser edificante (Colosenses 3:16, Efesios 4:29). Debemos hablar con las palabras del Espíritu y de vida (Juan 6:63). Yeshúa dijo que por nuestras palabras seremos justificados o condenados (Mateo 12:37).

La palabra de Cristo habite abundantemente en ustedes, enseñándose y amonestándose los unos a los otros en toda sabiduría con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando con gracia a Dios en su corazón”. — Colosenses 3:16 (RVA-2015)

[Yeshúa dice] “Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado”. — Mateo 12:37 (RVA-2015)

Lengua

El apóstol Santiago también nos explica el estándar que nos debe de regir como cristianos, nos dice que debemos ser muy cuidadosos con lo que hablamos:

Y la lengua es fuego; es un mundo de maldad. La lengua ocupa un lugar entre nuestros miembros, pero es capaz de contaminar todo el cuerpo; si el infierno la prende, puede inflamar nuestra existencia entera”. — Santiago 3:6 (RVC)

Con la lengua bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los seres humanos, que han sido creados a imagen de Dios. De la misma boca salen bendiciones y maldiciones. Hermanos míos, ¡esto no puede seguir así! ¿Acaso de una misma fuente puede brotar agua dulce y agua amarga? No es posible, hermanos míos, que la higuera dé aceitunas, o que la vid dé higos. Ni tampoco puede ninguna fuente dar agua salada y agua dulce”. — Santiago 3:9-12 (RVC)

Tanto el apóstol Pablo como el rey Salomón nos invitan a que pongamos el buen ejemplo:

Que sus conversaciones sean cordiales y agradables, a fin de que ustedes tengan la respuesta adecuada para cada persona”. — Colosenses 4:6 (NTV)

No pronuncien ustedes ninguna palabra obscena, sino sólo aquellas que contribuyan a la necesaria edificación y que sean de bendición para los oyentes”. — Efesios 4:29 (RVC)

Las palabras amables son un panal de miel; endulzan el alma y sanan el cuerpo”. — Proverbios 16:24 (RVC)

De hecho, cuando el profeta Isaías, un hombre de Dios, cuyo uso del lenguaje hebreo es considerado como uno de los más elevados y elegantes en el Antiguo Testamento, estuvo frente al trono de Dios lo primero que lo preocupó fue tener labios impuros. De hecho, un serafín tuvo que purificar sus labios de toda iniquidad con uno de los carbones del altar.

“Entonces dije: «¡Ay de mí! Porque perdido estoy, Pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, Porque mis ojos han visto al Rey, YAHWÉH de los ejércitos». Entonces voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en su mano, que había tomado del altar con las tenazas. Con él tocó mi boca, y me dijo: “Esto ha tocado tus labios, y es quitada tu iniquidad y perdonado tu pecado”. — Isaías 6:5-7

El mayor impacto que tienen las personas que transgreden el Tercer Mandamiento es que además de ofender a Dios, ellos a su vez se hunden más en la inmoralidad, se desensibilizan, y se alejan del único Nombre que los puede salvar.

“Pero evita las palabrerías vanas y profanas, porque más y más conducen a la impiedad”. — 2 Timoteo 2:16 (RVC)

“No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del mensajero, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”. — Eclesiastés 5:6 (RVR1960)

**Continúa en página 2**