En el artículo anterior vimos que el Shabát es un símbolo que nos da Dios para que experimentemos como será cuando Jesús esté reinando en la tierra durante 1,000 años. Por eso el Cuarto Mandamiento es el más atacado por el adversario, porque no quiere que disfrutemos las bendiciones de Dios, las cuales fortalece nuestra fe. Ahora veremos otro aspecto del Shabát que además de darnos descanso, nos motiva para que nos congreguemos con otros creyentes. También veremos cómo Satanás ha engañado a la humanidad para que no cumplan con este mandamiento del Señor.
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Convocación en el Shabát

El Cuarto Mandamiento en Éxodo 20 nos habla de que todos los creyentes en Jesucristo debemos descansar en el Shabát. ¿Pero no se menciona nada acerca de que necesitemos congregarnos como iglesia el sábado, verdad? Vayamos a Levítico 23 para responder esta pregunta, porque parte de la adoración al Señor durante el Shabát incluye una “convocación santa”, que viene del hebreo מִקְרָא – mikrá, una reunión pública de los santos, una llamada o convocatoria para los “separados para el Señor”, lo que hoy llamamos iglesia (ἐκκλησία – ecclesía), pero otro significado de mikrá es también un ensayo para prepararnos para cuando estemos con el Señor. Eso significa que el Shabát es un tiempo para reunirse con la congregación de creyentes para adorar a nuestro Creador. Es un ensayo de algo que vamos a hacer en el Milenio.
“El Señor habló a Moisés: “Habla a los Israelitas y diles: ‘Las fiestas señaladas del Señor, que ustedes habrán de proclamar como santas convocaciones [mikrá], son éstas: Seis días se trabajará, pero el séptimo día [Shabát] será día de completo reposo, santa convocación en que no harán trabajo alguno; es día de reposo al Señor dondequiera que ustedes habiten.” — Levítico 23:1-3 (NBLH)
El profeta Isaías nos dice que al final de los tiempos seguiremos reuniéndonos en sagradas convocaciones, mikrá, hasta el final de los tiempos.
“Y sucederá que de luna nueva en luna nueva y de día de reposo en día de reposo, todo mortal vendrá a postrarse delante de Mí,” dice el Señor.” — Isaías 66:23 (NBLH)

Tratando de resumir lo que hemos visto hasta ahora acerca del Shabát tenemos 3 elementos a recordar:
- 1) Necesitamos enfocarnos en que Dios es el Creador del universo, Él descansó en el séptimo día, y nos dio un ejemplo a seguir;
- 2) Este mandamiento nos llama a una forma de adoración ante Dios, y que tengamos fe en que toda pérdida laboral que tengamos por este día de descanso, será compensado ampliamente por la bendición del Señor y la recuperación física del cuerpo y del alma, al estar en comunión espiritual e íntima con el Señor;
- 3) Todo lo que Dios nos pide que hagamos es interrumpir cualquier forma de trabajo y descansar ante Él, en el día que el Creador escogió y bendijo.
Y esto incluye que dejemos descansar a nuestro prójimo también, así que este mandamiento no solo regula nuestra relación con Dios, sino que es el primero que hace referencia a otros seres humanos y hasta los animales. Con mayor razón debemos considerar el sábado como un deleite, y si el sábado no es un deleite para su alma, entonces no lo está guardando del todo.
«Si por causa del día de reposo apartas tu pie para no hacer lo que te plazca en Mi día santo, y llamas al día de reposo delicia, al día santo del Señor, honorable, y lo honras, no siguiendo tus caminos, ni buscando tu placer, ni hablando de tus propios asuntos, entonces te deleitarás en el Señor, y Yo te haré cabalgar sobre las alturas de la tierra, y te alimentaré con la heredad de tu padre Jacob; porque la boca del Señor ha hablado.” — Isaías 58:13-14 (NBLH)

El Shabát se hizo para la observancia del hombre y para su beneficio. Vuelvo a repetir, la observancia de este mandamiento no es para alcanzar la salvación de nuestras almas, eso ya fue hecho por Jesucristo en la cruz, Su sangre nos limpia de todo pecado y nos da la redención, si tenemos fe en Él. Puede ver nuestro artículo “Jesús es nuestro Salvador” para más detalles. Nosotros observamos el Shabát para la gloria de Dios y nuestro bien al recibir Sus bendiciones.
«Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios.» — 1 Corintios 10:31 (NBLH)
Cualquier cosa que Dios nos ordene es por nuestro bien, así que cuando prestamos atención y hacemos lo que nos pide para Su honor, nosotros somos los que salimos más beneficiados, incrementamos nuestra sabiduría y recibimos mucho más de lo que sacrificamos.
«Meditaré en Tus preceptos, y consideraré Tus caminos. Me deleitaré en Tus estatutos, y no olvidaré Tu Palabra.» — Salmos 119:15-16 (NBLH)

¿Por qué si el Shabát es un deleite no toda la gente lo observa? Es trágico ver la indiferencia general de la gran mayoría de los cristianos profesos hacia el Shabát y la terrible profanación del hombre del mundo ante las leyes de Dios. Qué feliz debe estar Satanás cuando logra que los “maestros de la Biblia” afirmen que el sábado no es para nosotros.
Pero el no respetar el Shabát y la idolatría fueron señalados por Dios como dos de los principales pecados por los cuales los reinos de Israel y Judá fueron expulsados de la tierra Prometida y fueron llevados al cautiverio y la esclavitud (Nehemías 13:17–18; Ezequiel 20:10–25; 22:6–23:47). La pena por romper el Shabát es tan grave que vemos en la Biblia que era penado con la muerte por lapidación (Éxodo 31:15; Números 15:32–35). Y en el día del juicio así va a ser juzgada cada violación del Cuarto Mandamiento.
“Entonces llamé a los jefes de Judá, y les dije: “¿Por qué permiten esta maldad de profanar el día de reposo? Esto mismo hicieron sus antepasados, y por eso nuestro Dios trajo esta calamidad sobre nosotros y sobre nuestra ciudad. ¿Y todavía ustedes añaden ira sobre Israel al profanar el día de reposo?” — Nehemías 13:17-18 (RVC)
“Estas son las cosas que el Señor les ha mandado hacer. Seis días se trabajará, pero el séptimo día será para ustedes un día santo, día de completo reposo para el Señor. Cualquiera que haga trabajo alguno en él, morirá.” — Éxodo 35:1b-2 (NBLH)
¿El Shabát está todavía vigente?
Con frecuencia se afirma que la ley del Shabát se originó en el momento en que Dios escribió los 10 Mandamientos en las tablas de piedra. Pero como hemos demostrado, eso es un error. El sábado fue instituido en el Jardín del Edén inclusive antes de que el hombre cayera (Génesis 3:6).

Después Génesis 11 nos da otra prueba más de que el séptimo día estaba vigente antes de los tiempos de Moisés porque cuando Dios creó los diferentes idiomas durante la construcción de la Torre de Babel, variaciones de la palabra “Shabát” surgieron para nombrar al séptimo día y las encontramos en 105 idiomas alrededor del mundo hoy en día. Por ejemplo, en español y portugués decimos “sábado”, en árabe es “al-sabat”, en griego se dice “sabbato”, en italiano es “sabato”, en indonesio y malayo es “Sabat”, en polaco se dice “sobota”, en ruso y ucraniano es “subbota”, y en somalí es “sabti”. ¿No es esto mucha coincidencia en idiomas que son totalmente diferentes? Hay un dicho que dice que las coincidencias son la forma en la que Dios permanece anónimo. El nombre del sábado parece ser una de ellas.

De forma que es un mito el que el Shabát solo hubiera estado vigente durante el periodo de la “ley mosaica”, después de que los Diez Mandamientos fueron dados por Dios a los hijos de Israel en el Monte Sinaí. Inclusive vimos que la gente lidereada por Moisés empezó a guardar el sábado desde que llovió pan del cielo, en Éxodo 16:25, mucho antes de que llegaran al Monte Sinaí.
Un punto importante en las Escrituras acerca del sábado es que durante el periodo en donde el séptimo día debería ocupar un lugar prominente como parte de la ley de Moisés, el Shabát no es mencionado después del Libro de Deuteronomio escrito por Moisés, y no escuchamos nada del Shabát durante un periodo de 500 años que se incluye en el periodo de Josué, los Jueces y el rey Saul, después solo hay un versículo en 1 Crónicas 23:31 que se menciona el Shabát durante el reinado del rey David, y otra vez no escuchamos nada del día de reposo durante otros 200 años que incluyen al rey Salomón y otros 7 reyes de Judá hasta los días de Elíseo, en donde solo se hace una alusión menor acerca del Shabát en 2 Reyes 4:23 (700 años de silencio).
El Cuarto Mandamiento lamentablemente parece no figurar en las Escrituras como parte de la vida de los israelitas durante el periodo que de acuerdo a la doctrina del dispensacionalismo debió destacar cómo la parte central en la relación con Dios y Su pueblo elegido.
“También les di Mis días de reposo [Shabát] por señal entre ellos y Yo, para que supieran que Yo Soy el Señor, el que los santifica. Pero la casa de Israel se rebeló contra Mí en el desierto; no anduvieron en Mis estatutos y desecharon Mis decretos, por los cuales el hombre que los cumple vivirá, y Mis días de reposo profanaron en gran manera. Entonces decidí derramar Mi furor sobre ellos en el desierto, para exterminarlos.” — Ezequiel 20:12-13 (NBLH)

Durante siglos se nos ha enseñado que el Cuarto Mandamiento no aplica para los creyentes del Nuevo Testamento. Que el Shabát no nos aplica y que somos libres de esta «carga» porque Jesucristo nos liberó de esta ley. Pero esta doctrina contradice a las Escrituras.
Si Jesús es nuestro ejemplo de perfección a seguir, solo pregúntese: ¿Jesús cumplió con el Shabát? Si, Jesús cumplió con el Cuarto Mandamiento, de hecho, era Su costumbre ir a la sinagoga a enseñar la palabra de Dios (Lucas 4:16, 31; Marcos 1:21, 6:2) durante ese día. Sinagoga significa “casa de asamblea o de reunión”, e iglesia es una reunión de santos, por lo que Jesús tiene por costumbre reunirse con Su iglesia (ecclesía en griego, o mikrá en hebreo) cada sábado para leer las Escrituras y enseñarlas. ¡Eso sí que es un privilegio! ¿Qué está esperando para unirse a las enseñanzas que nuestro Señor Jesucristo tiene con Su iglesia cada Shabát? Su invitación está al alcance de todos.
“Yo estoy a la puerta y llamo; si alguien oye Mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él y él conmigo.” — Apocalipsis 3:20 (NBLH)

No hay Escritura que anule el Cuarto Mandamiento, por el contrario, en Mateo 5:19, Jesús advirtió de las repercusiones a todo aquel que se atreviera a infringir hasta la menor de Sus leyes y que enseñara a otros a transgredirla. Ahora el Cuarto Mandamiento es parte de la más importante ley que nos fue revelada y fue escrito por el dedo de Dios. ¿Usted cree que Dios se va a retractar de los 10 Mandamientos si nos advierte en contra de cualquier alteración de una ley menor? Pero eso es precisamente lo que la iglesia ha decidido hacer al no cumplir con el Shabát durante siglos, prefiriendo honrar el primer día de la semana (domingo) como el día del Señor.
“De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: más cualquiera que hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos.” — Mateo 5:19 (RVA)
El profeta Jeremías nos dice que el nuevo Pacto (Nuevo Testamento) que el Señor hará con nosotros es el mismo pacto perfecto que hizo en el Monte Sinaí, pero la única diferencia es que Él lo escribirá en nuestros corazones en lugar de en una piedra.
“Vienen días,” declara el Señor “en que haré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto, no como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos rompieron, aunque fui un esposo para ellos,” declara el Señor. “Porque éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días,” declara el Señor. “Pondré Mi ley dentro de ellos, y sobre sus corazones la escribiré. Entonces Yo seré su Dios y ellos serán Mi pueblo.” — Jeremías 31:31-33 (NBLH)
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