¿Cómo es que el Shabát fue cambiado de sábado al domingo?
En la mayoría de las congregaciones cristianas el día de adoración es el domingo en lugar de ser el séptimo día de la semana, que es el sábado. Pero no hay ningún versículo en la Biblia que nos ordene santificar el primer día de la semana, o que guardemos reposo en el domingo. Al contrario, las Escrituras nos hablan desde Génesis hasta Apocalipsis acerca del descanso que nos va a dar Dios representado por Su Shabát (Hebreos 4:9, del griego sabatismos, observar el Shabát). Por otro lado, las únicas referencias que tenemos de este cambio son históricas de cómo fue que este cambio tuvo lugar. ¿Cómo fue que esto ocurrió?
“Porque así ha dicho en cierto lugar acerca del séptimo día: “Y Dios reposo en el séptimo día de todas Sus obras;”… Queda, por tanto, un reposo sagrado [σαββατισμός – sabbatismos] para el pueblo de Dios. Pues el que ha entrado a Su reposo, él mismo ha reposado de sus obras, como Dios reposó de las Suyas. Por tanto, esforcémonos por entrar en ese reposo, no sea que alguien caiga siguiendo el mismo ejemplo de desobediencia.” — Hebreos 4:4, 9-11 (NBLH)
Satanás quiere que la gente cometa pecado, que transgreda la ley de Dios, y nos engaña para que vivamos en iniquidad especialmente con respecto a todo lo que se refiera a la adoración del Señor. Y como el Cuarto Mandamiento gira en torno a la adoración, su objetivo fue que nadie considere el sábado como sagrado. Este plan satánico ha resultado exitoso: Hoy tenemos a los cristianos adorando en domingo y los musulmanes en viernes. ¿Qué cree que opine Jesús de las personas que están siguiendo las leyes de los hombres pero que no están de acuerdo a la ley de nuestro Señor? Esto es lo que Jesús les dijo a los fariseos.
“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo: Este pueblo de labios me honra; más su corazón lejos está de Mí. Más en vano me honran, enseñando doctrinas y mandamientos de hombres.” — Mateo 15:7-9 (RVA)

Remontémonos a lo que ocurrió después de la Ascensión al cielo de Jesucristo. ¿Cumplieron con el Shabát los primeros cristianos? ¿Qué ejemplo nos dieron los apóstoles y sus discípulos? Vemos que el apóstol Pablo y Bernabé iban a las sinagogas y enseñaban el Evangelio en ciudades predominantemente gentiles, como podemos corroborar en Hechos 13:42, en donde enseñaron la Palabra de Dios a los gentiles de Antioquía dos sábados consecutivos antes de que los agentes del adversario los expulsaran de la ciudad. Después el apóstol Pablo y Silas enseñaron el Evangelio de Jesucristo como era su “costumbre” en Tesalónica por 3 sábados en Hechos 17:2.
Posteriormente en Hechos 18:4, el apóstol Pablo predicó en Atenas todos los “sábados”. Quiero que note que en estos 3 pasajes se muestra que los discípulos de Cristo continuaron cumpliendo con el Shabát décadas después de la muerte de Jesucristo y no se menciona en ninguna ocasión que esto lo hicieran el domingo. Lo más fácil para los gentiles de Antioquía sería pedirles a Pablo que regresaran al día siguiente, el domingo, pero no fue así.
“Al salir Pablo y Bernabé, la gente les rogaba que el siguiente día de reposo les hablaran de estas cosas (de estas palabras).” — Hechos 13:42 (NBLH)
“Y Pablo, entró según su costumbre, y por tres días de reposo discutió con ellos basándose en las Escrituras.” — Hechos 17:2 (NBLH)
En su libro “La Historia de la Iglesia Cristiana”, Jesse Lyman Hurlbut escribió: “Mientras la iglesia fue principalmente judía, el Shabát fue observado; pero a medida que se hizo cada vez más gentil, el primer día [domingo] tomó gradualmente el lugar del séptimo día” (1970, p. 36). Observe que Hurlbut dice que el domingo «gradualmente» reemplazó al sábado. Deberíamos preguntarnos: ¿Acaso Dios gradualmente cambió Su ley? ¡Esto sería ridículo! Como veremos más adelante, fueron hombres los que participaron en esta conspiración para engañar «gradualmente» a millones de cristianos para que no solo no observaran el Cuarto Mandamiento, ¡sino todo el concepto de obediencia a la ley de Dios!
“El que dice: “Yo Lo he llegado a conocer [a Jesús],” y no guarda Sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.” — 1 Juan 2:4 (NBLH)
La siguiente estrategia de Satanás fueron las persecuciones y asesinato de los discípulos de Jesús llevadas a cabo por los romanos, pero después de unas décadas se dio cuenta que esta táctica no estaba funcionando porque el cuerpo de Cristo estaba creciendo pese a todos sus esfuerzos demoniacos. Por lo que cambió de estrategia, y atacar por diferentes frentes, al optar por corromper a los líderes de la iglesia y sus enseñanzas, crear otros grupos pseudo-cristianos como los gnósticos para causar confusión, y continuó con las persecuciones de cristianos. Y durante los primeros 300 años sus esfuerzos empezaron a corromper las enseñanzas de Jesucristo.
«Para que Satanás no se aproveche de nosotros. Pues ya conocemos sus maquinaciones malignas.» — 2 Corintios 2:11 (NTV)
La historia diabólica de la tergiversación del Shabát: el Domingo
La palabra días (del latín, dies) se deriva del latín diis, que significa “dioses”. Y los romanos asignaron una de sus divinidades a cada uno de los días de la semana honrando a 7 planetas: Lunes fue dedicado al dios de la luna; Martes, el día del dios Marte; Miércoles, por el dios Mercurio; Jueves, en honor al dios Júpiter; Viernes, por la diosa Venus; Sábado, por Shabát. Y finalmente el Domingo, por el día del Señor (Domini), dominica, refiriéndose al dios “Sol Invictus” del que hablaremos más adelante.
En los escritos de los primeros padres de la iglesia vemos ya la influencia de la corrupción de Satanás acerca del Shabát. En el segundo siglo d.C., Ignacio de Antioquía afirmaba que «una señal para demostrar que una persona era creyente en Cristo era que viviera según el día del Señor, como un festival de alegría, y no celebrar el Shabát como lo hacen los judíos». Más adelante vendría Justino Mártir proponiendo que los cristianos se reunieran para adorar los domingos, en el Día del Señor (al que antes los paganos llamaban día del sol), y que «la ley del sábado fue una solo regulación temporal dada por los corazones duros de los hijos de Israel».
La influencia de estos teólogos inició el cambio del sábado al domingo, y de acuerdo al historiador Will Durant, el remplazo del Shabát fue hecho durante el segundo siglo d.C. Pero si lo analiza ninguno de los argumentos dados por estos teólogos eran válidos ni soportados por las Escrituras. El amor de Dios se expresa en los 10 Mandamientos, y con nuestra obediencia es como correspondemos a Su amor hacia nosotros. ¿Entonces de dónde salieron estas tradiciones de celebrar el domingo? Para ello tenemos que ver más a detalle la cultura romana en la que vivián.
“Porque éste es el amor de Dios: que guardemos Sus mandamientos, y Sus mandamientos no son difíciles.” — 1 Juan 5:3 (NBLH)

El culto al Sol fue continuo desde el primer rey de la antigua Roma hasta la institución del cristianismo como única fe del Imperio. La celebración más importante del culto del “Sol Invictus” era la “Navidad”, del latín nativitas (natividad) que significa nacimiento y se refiere particularmente al nacimiento del “Sol Invictus” celebrada cada 25 de diciembre. Quiere decir que los romanos ya celebraban la navidad antes de que Jesús naciera.
Para el año 274 d.C. el emperador romano Aureliano convirtió el culto al “Sol Invictus” como el culto oficial del imperio romano, y los políticos poderosos de Roma adoptaron este culto. El emperador Constancio I, padre de Constantino I, promovió el culto del sol hasta hacerlo la religión monoteísta del imperio romano. Declarando que el dios Sol era superior al dios Saturno, el cual disfrutaba de supremacía entre los dioses romanos, y cuyo día era el sábado, por lo que marcaba el inicio de la semana romana. Con el cambio al culto del “Sol Invictus” el primer día de la semana se cambió al domingo.
Durante el siglo cuarto en el reinado del emperador Constantino I, quien no renunció a la adoración del “Sol Invictus” hasta su bautizo en su lecho de muerte, siempre se mantuvo con una ambigüedad entre el cristianismo (la religión de su madre, Helena de Constantinopla), y el culto de su padre y su familia al dios “Sol Invictus”.
Por ejemplo, Constantino I en el Edicto de Milán del año 313, decretó la tolerancia del cristianismo, con lo que acabó con las persecuciones de cristianos, él quería reunir a los cristianos, los judíos y a los paganos en su reino. Así que adicionalmente el 7 de marzo de 321 d.C., declaró que el domingo, como el primer día de la semana, fuera el día de descanso oficial en todo el imperio romano para venerar al día del sol, del dios “Sol Invictus”.
En este punto, Satanás se adjudicó una victoria al hacer que el cristianismo, el cual se encontraba en una etapa vulnerable, al apenas haber salido de la peor persecución desde la creación del movimiento, pasara a ser una religión tolerada y soportada por el emperador romano (un agente trabajando para las fuerzas demoniacas), quien modificaría el cristianismo (corrompiéndolo) para crear lo que hoy conocemos como la “Iglesia católica (universal) romana” haciendo sincretismo con fines políticos para unificar al imperio, y que eventualmente se convertiría en la religión oficial del Imperio Romano (decretado por el emperador Teodosio I con el edicto de Tesalónica en 380 d.C.).
Y con el Edicto de Milán, el domingo se convertiría en el día de descanso, de alabanza, y para congregarse para partir el pan, las bases de este nuevo culto, disfrazando el día del “Sol Invictus”, bajo el nombre del “Día del Señor”.

En el Concilio de Nicea I en el año 325, Constantino buscó la unidad de todas las ideas de los diferentes grupos cristianos a través de sus representantes, los obispos de cada región. Entre los acuerdos alcanzados por este sínodo, todos acordaron celebrar el domingo como el festival de la Resurrección de Cristo, y todo el que se opusiera a esta «decisión excelente» del concilio sería excomulgado de la iglesia, y «no podría alcanzar la salvación terminando en el infierno al morir». El Concilio de Laodicea en 363, recordaría a los cristianos a «no judaizar, porque así lo enseña las Escrituras». Prohibió a los cristianos observar el Shabát y no descansar los sábados con pena de excomunión. Todo este odio hacia los judíos solo les traería maldiciones como resultado.
“Bendeciré a los que te bendigan, Y al que te maldiga, maldeciré. En ti serán benditas todas las familias de la tierra.” — Génesis 12:3 (NBLH)

A partir de esto, los ataques a la observancia del Shabát fueron constantes, y la influencia de la iglesia de Roma creció a través de mantener a todos los teólogos católicos con muy buenos salarios para controlar a los súbditos del imperio, alejarse de las leyes de Dios, y hacer más fácil que nuevos súbditos se convirtieran al catolicismo permitiendo el sincretismo de diferentes religiones al catolicismo.
Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla, aseguró que «las leyes del Shabát habían sido remplazadas por el Evangelio». Alrededor del año 415 d.C., Agustín de Hipona escribió que «Cristo nos liberó del yugo de las observancias carnales del Shabát, para que nos concentremos en el día del Señor.» La iglesia de esta forma estaba yendo en contra de lo que el apóstol Pablo nos enseñó.
“Digo entonces: ¿Acaso ha desechado Dios a Su pueblo? ¡De ningún modo! Porque yo también soy Israelita, descendiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. Dios no ha desechado a Su pueblo, al cual conoció con anterioridad.” — Romanos 11:1-2a (NBLH)
En la edad media, leyes civiles fueron hechas para prohibir trabajar en el domingo para poder ir a misa. Lo que llevó al domingo a convertirse en el Shabát del catolicismo. Y la gente después de ir a la iglesia, dedicaban el resto del día a hacer actividades que no realizaban el resto de la semana, como ir a bailes y festivales, o ver toda clase de entretenimiento en las plazas. Eventualmente, el domingo se convirtió en un día de profundo dualismo entre lo sacro y lo festivo.
“A todo el que oye la palabra del reino y no la entiende, el maligno viene y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es aquél en quien se sembró la semilla junto al camino.” — Mateo 13:19 (NBLH)
Al final de la Edad Media, Tomás de Aquino explicó en su “Suma Teológica (1274)” «que las leyes ceremoniales, como el Shabát no aplican más gracias a la Redención de Cristo. Pero el resto de los 10 Mandamientos deben de ser obedecidos porque son parte de la ley moral. Y el “Día del Señor” es parte de una nueva ley, así que el domingo debe de ser observado». Pero esto va en contra de lo que nos dice Santiago acerca de la ley de la libertad, si fallamos en nuestra observancia del Shabát, fallamos en toda la ley de Dios.
“Porque cualquiera que guarda toda la ley, pero falla en un punto, se ha hecho culpable de todos… Así hablen ustedes y así procedan, como los que han de ser juzgados por la ley de la libertad.” — Santiago 2:10, 12 (NBLH)

Después, exponentes de la reforma protestante, continuaron con las mismas tendencias que veníamos arrastrando con la iglesia católica, influenciados por los engaños de Satanás para rechazar al verdadero día de descanso de Dios. Por ejemplo, aunque Martín Lutero en un principio no estuvo de acuerdo con las tradiciones de la Edad Media, en donde el domingo había substituido al Shabát judío. Él sostuvo que el Shabát es parte de los 10 Mandamientos y debía ser obedecido.
Pero para 1538, Lutero escribió una carta “En contra de los Sabatistas”, uno de los más crueles ataques en contra del judaísmo. En la carta mencionó que «el Shabát fue dado solo a la gente que Dios liberó de Egipto, por lo que el séptimo día no tiene un alcance universal, y no aplica a los gentiles». Sin embargo, Jesús no cambia las leyes que nos dio desde la Creación.
[Dice Jesús] «Porque en verdad les digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, no se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la Ley hasta que toda se cumpla.» — Mateo 5:18 (NBLH)

Otro famoso teólogo de la reforma protestante fue Juan Calvino que en 1550 declaró que «el domingo fue decretado por Dios como un día de adoración y el único día festivo que debe ser permitido». Y para aquellos que observan el Shabát, Calvino explicó que los cristianos «hemos trascendido al judaísmo y que somos diferentes a los judíos, la iglesia ha eliminado la superstición del día sagrado para los judíos. El día de la resurrección del Señor es el verdadero descanso porque es nuestra meta».
Calvino también escribió que él no toleraba a los judíos o a los sabatistas. Y si todo esto no lo ha convencido, Calvino agregó: “Observar el Día del Señor nos ayuda a tener en mente la meta final que es el descanso del Shabát” (La Institución de la Religión Cristiana 2.8.33-34). Calvino nos está diciendo que si observamos el domingo nos ayudará a recordar el sábado. ¿Me pregunto qué opinará Jesucristo de todo esto?
“Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos. No se dejen llevar por doctrinas (enseñanzas) diversas y extrañas.” — Hebreos 13:8-9a Hoy (NBLH)
La Iglesia Católica con mucho gusto menciona que cambió el día, hasta con un tono de burla. Porque muestra que las iglesias de la reforma protestante no están 100% basadas en lo que dice la Biblia como su única regla de fe.
En cambio, están reconociendo la «autoridad» de la Iglesia católica romana para cambiar la ley de Dios. Así es como lo explica el periódico “The Catholic Mirror”: “El mundo protestante en su nacimiento encontró que el shabát cristiano [domingo] estaba demasiado arraigado para ir en contra de su existencia; por lo tanto, se colocó bajo la necesidad de aceptar el derecho de la Iglesia católica para cambiar el día de descanso. El shabát cristiano [domingo] es, hasta el día de hoy, la prueba de que los protestantes descienden de la Iglesia católica… sin una palabra de [protesta] del mundo protestante” (23 de septiembre de 1893).
Me pregunto si estas congregaciones que no siguen las Escrituras sean las hijas de Babilonia que menciona el apóstol Juan.
“Sobre su frente había un nombre escrito, un misterio: “BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.”” — Apocalipsis 17:5 (NBLH)
“‘Mas en vano Me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres.’ Dejando el mandamiento de Dios, ustedes se aferran a la tradición de los hombres.” También les decía: “Astutamente ustedes violan el mandamiento de Dios para guardar su tradición.” — Marcos 7:7-9 (NBLH)
Satanás ha utilizado todos los trucos bajo su manga para evitar que las personas conozcan a Dios y Su palabra descrita en las Escrituras y que puedan acercarse a Él. Con lo que la mayoría de las personas, lamentablemente, no se dan cuenta de todos estos engaños, a través de la historia, motivados por el poder y control de la gente por medio de la religión, política, cultura y el dinero. Observe que las razones con las que los teólogos intentan justificar las tradiciones del domingo, no son lógicas ni mucho menos están apegadas a la Biblia. En nuestro siguiente articulo veremos errores de interpretación de las Escrituras que han sido utilizados para soportar las doctrinas para santificar el domingo.
“Miren que nadie los haga cautivos por medio de su filosofía y vanas sutilezas, según la tradición de los hombres, conforme a los principios (las normas) elementales del mundo y no según Cristo.” — Colosenses 2:8 (NBLH)
Para concluir este estudio me gustaría mencionar que, así como el hombre fue hecho a imagen de Dios y cómo Dios nos puso el ejemplo descansando en el séptimo día de la Creación, así nosotros hechos a Su imagen, debemos descansar cada Shabát de nuestras vidas. Y como veremos en el siguiente artículo, cuando la gente le llama “el sábado de los judíos” o “el día de descanso de la ley de Moisés”, no están siguiendo lo que las Escrituras nos enseñan acerca del séptimo día en Génesis 2:1-3, en donde la frase “el séptimo día” se repite 3 veces, esta repetición es utilizada por el Espíritu Santo para asegurarse de que lo aprendamos. Por eso los estudiosos judíos nos dicen que cuando Dios nos dice algo 3 veces es porque lo está sellando por la eternidad.
“En el séptimo día ya Dios había completado la obra que había estado haciendo, y reposó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que Él había creado y hecho.” — Génesis 2:2-3 (NBLH)
¡Que Dios los bendiga!
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