El Séptimo Mandamiento: La relación con nuestra pareja (Parte 3)

En el artículo anterior vimos como el adulterio y la fornicación afectaban al matrimonio y forman parte de la transgresión al Séptimo Mandamiento. Ahora veremos cómo Satanás fomenta la confusión sexual, como la homosexualidad y los transgénero, y lo consigue utilizando los medios de comunicación, el sistema educativo, buscando cambiar las leyes en los países, y la cultura en general, para que la sociedad acepte estos pecados como algo normal, pero lo hace porque en realidad esta inmoralidad sexual destruye al verdadero matrimonio, y a su vez a la familia, y a la sociedad.

Homosexualidad

Desde el principio de la Creación, Dios hizo al hombre y a la mujer deliberadamente diferentes, para que se complementaran naturalmente, no solo físicamente, sino también emocionalmente. Nuestro Creador puso este deseo por las relaciones sexuales, no solo para que nos reprodujéramos, manteniendo viva a la especie humana, sino para que también brindara placer a ambos cónyuges, lo que refuerza su unión y relación familiar.

“Tu mujer será como fecunda vid en el interior de tu casa; tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa.” — Salmos 128:3 (NBLA)

Sin embargo, Satanás busca torcer lo que hace Dios, y de hecho, fomenta que las personas hagan exactamente lo opuesto a lo que Dios dice, por ejemplo, en el caso de la homosexualidad, Dios claramente dio su Mandato:

No te acostarás con un hombre como uno se acuesta con una mujer. Eso es una abominación.” — Levítico 18:22 (RVA 2015)

Si un hombre se acuesta con un hombre, como se acuesta con una mujer, los dos cometen una abominación. Ambos morirán irremisiblemente; su sangre será sobre ellos.” — Levítico 20:13 (RVA 2015)

Cuando las personas tienen parejas homosexuales ya no se reproducen, y la población se reduce. Satanás para lograr que las personas caigan en este pecado, promueve la confusión sexual, les siembra dudas a las personas, y les da sugerencias, hasta que convence a las personas para que piensen que son algo que no son. Usualmente con el engaño de que “así naciste”, si siguiéramos esta lógica de que las personas “nacen siendo gay”, entonces también otras pueden decir que “nacieron siendo asesinos”, que es “su naturaleza”, y de cierta forma tienen razón, todos nacemos siendo pecadores, y todos tenemos una naturaleza pecaminosa. La cuestión es que necesitamos darnos cuenta de esto y buscar la salvación de Dios. El diablo tiene diferentes programas de engaño para tentar a las personas, porque no todo mundo va a caer con la misma cosa, por ejemplo, quizás alguien no caiga en andar robando cosas, o drogándose, pero sí caen entre los diferentes programas de confusión sexual. La fornicación (homosexualidad) es otra de las maldades que surgen del corazón humano (Marcos 7:21-23) y que contaminan al hombre. Para salir de este pecado es necesaria la ayuda de Jesucristo, acercarse a Dios, pedirle perdón, y llevar una vida que sea agradable ante Sus ojos.

“Por lo tanto, sométanse a Dios; opongan resistencia al diablo, y él huirá de ustedes.” — Santiago 4:7 (RVC)

Volviendo al punto acerca de que las personas piensan que nacieron siendo homosexuales, ha sido demostrado con estudios que esto es un mito. Se estudiaron casos de gemelos idénticos genéticamente que fueron separados al ser adoptados por familias diferentes, en donde uno de ellos se identificó a sí mismo como homosexual, pero no así su gemelo idéntico genéticamente (por lo que Dios no crea a ninguna persona con una confusión sexual). Así que el pecado de la homosexualidad de uno de los gemelos, debió haber sido influenciado por la familia y el entorno en el que creció, las “amistades”, el currículo en la escuela, etc., afectando su comportamiento desde un momento crítico en su desarrollo, pero no hay nada fisiológico ni en su genética, para que digan que “Dios lo hizo de esa manera”.

“Pero en ellos se ha cumplido la verdad de aquel dicho: «El perro vuelve a su vómito», y también lo de «La puerca recién bañada vuelve a revolcarse en el lodo.»” — 2 Pedro 2:22 (DHH)

Por otro lado, Dios le da a las personas oportunidades para que regresen a Él, para que obedezcan Sus mandatos, pero si en su rebelión, por la dureza de sus corazones, insisten en continuar con su estilo de vida de pecado, entendemos por las Escrituras que Dios los entrega a sus propias pasiones degeneradas, lo cual los lleva a una espiral en descenso.

Porque ellos cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y adoraron y sirvieron a la criatura en lugar del Creador, quien es bendito por los siglos. Amén. Por esta razón Dios los entregó a pasiones degradantes; porque sus mujeres cambiaron la función natural por la que es contra la naturaleza. De la misma manera también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lujuria unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos el castigo correspondiente a su extravío.” — Romanos 1:25-27 (NBLA)

Permítame compartirle una anécdota: Cuando mi esposa estaba evangelizando a uno de nuestros vecinos, que es homosexual, él le platicó de otros problemas adicionales que tenía. Él mencionó que escuchaba voces que le sugerían hacer cosas malas, además de que frecuentemente era acosado con música de rock pesado muy fuerte (y blasfema) que solo él escuchaba en su cabeza, porque no provenía de fuentes sonoras a su alrededor, y que además durante estos ataques, experimentaba periodos de hasta 15 días en los que se quedaba sordo. Él ya había consultado con médicos, pero ninguno pudo diagnosticar el problema que tenía, ni curar todos estos síntomas. Y cuando mi esposa le comentó que sus síntomas eran parecidos a los ataques demoniacos descritos en las Escrituras, al vecino incrédulo le hizo mucho sentido que su problema era ocasionado por espíritus demoniacos porque él mismo encontró muchas similitudes con sus padecimientos. Entonces mi esposa, le advirtió que sus problemas, fácilmente podrían empeorar, si los demonios decidieran afectarlo de otras formas, como causarle algún tipo de ceguera o parálisis. Ella entonces le explicó cuál era la solución a todos esos problemas, que tenía que arrepentirse de sus pecados y poner su fe en Jesucristo, hasta este punto el vecino estaba de acuerdo, pero cuando ella tocó el tema de que se tenía que arrepentir de su confusión sexual, entonces el vecino cambió completamente de actitud, y pasó de tener una actitud amistosa, a una ofensiva, se molestó demasiado (al punto de que ella pensó que se iba a poner violento), y él dijo que estaba “orgulloso” de su inclinación sexual, y que no iba a dejar de ser homosexual, así que para nuestra sorpresa, él prefirió quedarse con los demonios y los terribles problemas que le causaban (recibiendo en sí mismo el castigo correspondiente a su extravío), antes que regresar a Dios y cumplir Sus Mandamientos (1 Timoteo 1:9-10; Romanos 1:26-27).

“Porque el día del Señor de los ejércitos vendrá contra todo el que es soberbio y orgulloso, contra todo el que se ha ensalzado, y serán abatidos.” — Isaías 2:12 (NBLA)

Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso.” — Proverbios 16:18 (NVI)

Vemos el punto al que llegaron todos los hombres de Sodoma (Génesis 19:1-11), cuando solo pensaban en satisfacer sus deseos carnales (egoístas), al punto de no importarles querer atacar sexualmente a los forasteros que estaba albergando Lot en su casa. El otro punto preocupante es la cantidad de personas con la misma intención maligna, las Escrituras nos indican que todo el pueblo de Sodoma (Génesis 19:4-5) se encontraba en la misma situación de depravación sexual. Además Gomorra, se encontraba en la misma situación que Sodoma (Génesis 18:20-21). Luego vemos en las Escrituras que Abraham trató de cierto modo de negociar con el SEÑOR, para evitar la destrucción de Sodoma (Génesis 18:24-33) pero al no encontrar personas justas (solamente Lot y su familia fueron sacados de la ciudad), resultó inevitable su destrucción. Judas nos informa que, las violaciones al Séptimo Mandamiento por parte de los habitantes de estas ciudades, fueron la principal causa por las que fueron castigados.

“Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que ellos, habiéndose dado a la fornicación e ido en pos de carne extraña, fueron puestas por ejemplo; sufriendo el castigo del fuego eterno.” — Judas 7 (RVG)

“Llamaron a Lot y le dijeron: ― ¿Dónde están los hombres que vinieron a pasar la noche en tu casa? ¡Échalos afuera! ¡Queremos acostarnos con ellos!” — Génesis 19:5 (CST)

Lamentablemente a pesar de esos juicios, las generaciones siguientes no aprenden las lecciones, y vuelven a caer en los mismos pecados, en Jueces 19 vemos una historia muy similar. Hoy en día, es fácil ver cómo cada vez más estamos viviendo en la depravación a la que estaban acostumbrados en Sodoma. Cada vez hay un mayor adoctrinamiento en los medios hacia la perversión sexual, por ejemplo, hay una caricatura que está dirigida a niños en edad preescolar, acerca de un perrito azul que busca pistas, llamada Blue´s Clues, en un episodio reciente, muestran que los animales tienen un desfile gay, y que algunas familias tienen dos mamás (un par de cocodrilos), y otras tienen dos papás (un par de osos), también muestran “transanimales” y relacionan el símbolo del arcoíris con estas, y otras perversiones. Por ello necesitamos supervisar lo que ven nuestros hijos. Como parte del problema, además hay grupos musicales muy populares, como los jóvenes coreanos BTS, quienes se tiñen el cabello, utilizan maquillaje, y hasta se hicieron cirugía plástica para tener una apariencia en la que no se sabe si son hombres o mujeres.

“La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Dios.” — Deuteronomio 22:5 (NBLA)

“¿O no saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se dejen engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los difamadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.” — 1 Corintios 6:9-12 (NBLA)

El problema de este tipo de entretenimiento y la enseñanza que están recibiendo los niños en las escuelas es que les causa una confusión sexual desde una edad temprana. Como la horrible historia del padre de familia canadiense Robert Hoogland, cuya hija, cuando tenía 12 años, fue referida en la escuela con el psicólogo Dr. Wallace Wong, quien le recomendó que se sometiera a un tratamiento hormonal para cambio de sexo. Y dado que la madre apoyaba a que su hija tomara tal tratamiento, Hoogland entonces tuvo que comenzar una batalla legal para evitar que su hija tomara testosterona, ya que legalmente en Canadá la niña podía (incluso a su corta edad) dar su consentimiento para iniciar tratamientos médicos sin el consentimiento de los padres, al final la hija ganó el caso e inició el tratamiento hormonal, mientras que su padre, que la estaba protegiendo en contra de esta perversión, no solo perdió la batalla legal sino que en estos momentos, está en prisión por intentar apelar este caso por otros medios.

“¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!” — Isaías 5:20 (NBLA)

Lamentablemente no se trata de casos aislados, estos niños y jóvenes, en su confusión, toman medidas drásticas e irreversibles contra sus propios cuerpos, los cuales además de involucrar hormonas, también recurren a la mutilaciones a sus órganos reproductivos, mastectomías (donde las mujeres se remueven el busto), cirugías plásticas faciales, como la llamada “cirugía de feminización facial”, donde a los hombres se les quiebra la mandíbula y se les desbasta, para que sus caras se vean más afiladas, entre otras cirugías mayores a las que se someten para cambiar la apariencia externa. Todos estos procedimientos son muy dolorosos, costosos, completamente innecesarios, porque internamente cada una de sus células mantiene el sexo que Dios les dio, estas personas no pueden cambiar su ADN.

“El necio ha dicho en su corazón: «No hay Dios». Todos se han corrompido, han cometido hechos abominables; no hay quien haga el bien.” — Salmos 14:1 (NBLA)

Podemos apreciar que cada vez son más los países que apoyan la agenda transexual y fomentan esta perversión con tratamientos y operaciones totalmente gratis, para facilitar que las personas confundidas sexualmente se decidan a hacer el cambio. Por ejemplo, el sistema médico de Inglaterra, NHS, facilita que todas las cirugías “que se requiera la persona para su transición” sean rápidas y sin ningún costo. Sin embargo, si la persona se arrepiente y quiere regresar a su sexo original, la NHS trata mal a la persona y deja de financiarles los tratamientos o las operaciones para revertir los daños.

“¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de iniquidad, generación de malvados, hijos corrompidos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, se han apartado de Él.” — Isaías 1:4 (NBLA)

Y si usted es cristiano y sus deseos no concuerdan con la Biblia, su opción es orar para que Dios le dé autocontrol, porque usted sabe que la Biblia dice que no debemos ser controlados por la carne sino por el Espíritu (Romanos 8:1, 4-5, 8:13; Gálatas 5:16-17, 6:8), porque el castigo por la homosexualidad es la muerte (Levítico 20:13). Por esta razón, tengo la teoría de que mucho de la homosexualidad que existe actualmente es causada por influencias de “demonios o espíritus de homosexualidad” que influencian y convencen a las personas para que crean que tienen deseos en contra de su naturaleza, algo que les resulta sumamente fácil si están fuera de la protección del Todopoderoso, así que es un problema espiritual más que físico o psicológico. Y es por eso que los doctores no pueden curar la homosexualidad. Porque genéticamente cada célula en nuestro cuerpo tiene los genes que nos dicen si somos hombre o mujer, por lo que ni el cambio de apariencia, ni todas los hormonas y medicamentos que se tomen las personas, ni todas las operaciones que se hagan, nada de eso va a cambiar el sexo que Dios nos dio. Por eso el apóstol Pablo nos dice que para evitar la inmoralidad sexual debemos:

“No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido.” — 1 Corintios 7:2 (NBLA)

“Por lo cual Dios los entregó a la impureza en la lujuria de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.” — Romanos 1:24 (NBLA)

Pornografía

Cuando estudiamos cuidadosamente la historia de las culturas, encontramos que los objetos de adoración, o ídolos más antiguos, son los órganos sexuales, probablemente porque producen vida y placer. Satanás siempre busca la forma de alterar y corromper todo lo que Dios hace, y como parte de su engaño de la “liberación sexual”, convierte los deseos sexuales en algo sucio y pervertido.

“Sean de espíritu sobrio, estén alerta. Su adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.” — 1 Pedro 5:8 (NBLA)

La palabra pornografía viene del griego πορνεία – pornéia, en la Biblia vemos que se utiliza para referirse a relaciones sexuales ilícitas (Mateo 5:32, 15:19, 19:9; Juan 8:41; Hechos 15:20, 29, 21:25), cuyo término abarca la fornicación, el adulterio, homosexualidad, lesbianismo, prostitución, sodomía, bestialidad, e incesto, incluso es el término para describir la apostasía, como la infidelidad al SEÑOR, la adoración de ídolos. Pornéia es también el nombre de un demonio en la literatura judía, que conduce sobre todo a las mujeres, a la idolatría, a través de la fornicación. Y es lo que tenemos hoy, la pornografía nos muestra toda esta inmoralidad sexual gráficamente.

“Y de todo cuanto mis ojos deseaban, nada les negué, ni privé a mi corazón de ningún placer, porque mi corazón gozaba de todo mi trabajo. Esta fue la recompensa de toda mi labor.” — Eclesiastés 2:10 (NBLA)

Sigue los impulsos de tu corazón y el gusto de tus ojos; pero debes saber que por todas estas cosas, Dios te traerá a juicio.” — Eclesiastés 11:9b (NBLA)

En las Escrituras vemos cómo el rey David estaba cayendo en apostasía porque en lugar de estar al frente de su ejército (2 Samuel 11:1), o desempeñando la función que Dios le dio como rey de Israel, se levantó de su cama tarde, ya después del mediodía, y cuando vio a Betsabé bañándose, no huyó de la tentación, al contrario, tomó la escena como si fuera un video pornográfico, que a su vez dio lugar a que cometiera otras transgresiones, como el adulterio con ella, pese a que ya tenía 6 esposas en su palacio.

“Al atardecer David se levantó de su lecho y se paseaba por el terrado de la casa del rey, y desde el terrado vio a una mujer que se estaba bañando; y la mujer era de aspecto muy hermoso.” — 2 Samuel 11:2 (NBLA)

La pornografía es un medio muy exitoso con el cual el diablo tienta a las personas para que transgredan el Séptimo Mandamiento, porque lo pueden hacer en secreto, y cuando lo hacen, las personas pronto desarrollan una terrible adicción. Con la pornografía, las personas están cometiendo un adulterio mental, en su corazón, un pecado que también es castigado con la muerte, y lo peor es que hoy en día las personas deciden pecar deliberadamente para ser entretenidas por la pornografía, que contamina su imaginación y despierta pasiones de lujuria, con imágenes, videos, películas, revistas, libros, conversaciones impuras, y otros medios similares. Nunca antes las personas habían tenido tanto acceso a este adulterio mental en el mundo como el que tenemos hoy en día, porque tienen todo tipo de pornografía al alcance, fácilmente a través del Internet, en la computadora, en el teléfono, o en la televisión con millones de recursos de pornografía disponibles las 24 horas del día, y la mayoría de esta información se puede acceder de forma gratuita. En el caso del imperio pornográfico de Playboy, lo que empezó Hugh Hefner en los 60’s, lo convirtió en un billonario, que alcanzó a todo el mundo gracias al Internet, y amasó una fortuna de $ 97 mil millones de dólares antes de su muerte. ¡Imagine el castigo que van a recibir todo aquel que se enriquece haciendo que otros transgredan el Séptimo Mandamiento!

[Dice Jesús] “Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?” — Mateo 16:26 (NBLA)

“Y luego dijo: «¡Tengan cuidado con toda clase de avaricia! La vida no se mide por cuánto tienen». Luego les contó una historia: «Un hombre rico tenía un campo fértil que producía buenas cosechas. Se dijo a sí mismo: “¿Qué debo hacer? No tengo lugar para almacenar todas mis cosechas”. Entonces pensó: “Ya sé. Tiraré abajo mis graneros y construiré unos más grandes. Así tendré lugar suficiente para almacenar todo mi trigo y mis otros bienes. Luego me pondré cómodo y me diré a mí mismo: ‘Amigo mío, tienes almacenado para muchos años. ¡Relájate! ¡Come y bebe y diviértete!’”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Vas a morir esta misma noche. ¿Y quién se quedará con todo aquello por lo que has trabajado?”. Así es, el que almacena riquezas terrenales pero no es rico en su relación con Dios es un necio».” — Lucas 12:15-21 (NTV)

Como cristianos, tenemos que evitar todos estos medios pornográficos, porque cuando cometemos este adulterio en el corazón, estamos sin darnos cuenta, abriendo puertas espirituales, y dando lugar a que espíritus de lujuria y de promiscuidad sexual, puedan entrar en nuestros cuerpos y almas. Estos espíritus son los que fomentan que se desarrolle la adicción a la pornografía, que es equiparable a la de cualquier droga ilegal.

“Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” — 1 Juan 2:16 (NBLA)

“Pues hablando con arrogancia y vanidad, seducen mediante deseos carnales, por sensualidad, a los que hace poco escaparon de los que viven en el error.” — 2 Pedro 2:18 (NBLA)

Considere las siguientes estadísticas: En Internet el 25% de las búsquedas son relacionadas a la pornografía (1 de cada 4 búsquedas), los usuarios que buscan pornografía, empiezan en promedio a los 11 años de edad, y el día con mayor demanda es el domingo. Los ingresos anuales de la industria de la pornografía son mayores que los de la NFL (futbol americano), la NBA (basquetbol) y la MLB (beisbol) combinados, aún y cuando la mayoría de la pornografía es gratis, lo que hace el consumo total de pornografía muchísimo más grande. Hoy en día, el sitio web más popular para pornografía, está valorado en más de mil millones de dólares. Por otro lado, hay un sitio web que permite a los “creadores” vender sus propias imágenes pornográficas a “fans”, y ahora cuenta con un millón de creadores en todo el mundo, donde la mayoría son mujeres que se ven como empresarias con el poder para desarrollar la positividad sexual y sienten que ser sexy es su adicción, en lugar de verse como pornógrafas principiantes creando contenido para los más de 30 millones de usuarios o “fans” que en su mayoría son hombres.

“Aparta mis ojos de mirar la vanidad, y vivifícame en Tus caminos. Confirma a Tu siervo Tu palabra, que inspira reverencia por Ti.” — Salmos 119:37-38 (NBLA)

“No seguirás a la multitud para hacer el mal” — Éxodo 23:2a (NBLA)

“Abandona la necedad y vivirás; anda por el camino del entendimiento»— Proverbios 9:6 (NBLA)

Pero si esta información es del mundo, que es incrédulo de las cosas de Dios, vemos que de acuerdo con las estadísticas hechas por Barna Group, el comportamiento entre cristianos en los Estados Unidos no es mejor que el de los incrédulos, ya que el 68% de los hombres de la iglesia y más del 50% de los pastores ven pornografía regularmente, y es peor entre los jóvenes cristianos de 18 a 24 años porque el 76% de ellos busca activamente pornografía. Entre los cristianos casados, el 55% de los hombres y el 25% de las mujeres dicen que ven pornografía al menos una vez al mes. Como resultado, el 57% de los pastores dicen que la adicción a la pornografía es el tema más dañino en su congregación. Lamentablemente vemos cómo la influencia de Satanás va ganando terreno, incluso entre seguidores de Cristo (1 Corintios 5:9-11). Si le parecen exageradas estas estadísticas, piense en programas de TV populares como Game of Thrones (Juego de Tronos), que poseen un muy alto contenido de pornografía, sé de pastores que veían esta serie.

“Porque Dios no nos ha llamado a la impureza sino a la santificación.” — 1 Tesalonicenses 4:7 (RVA-2015)

“Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadan a su fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor.” — 2 Pedro 1:5-7 (NBLA)

Además, en las Escrituras encontramos en Levítico una serie de prohibiciones que podemos relacionarlas con la pornografía porque van en contra de andar descubriendo la desnudez de una serie de personas, por ejemplo, de familiares (Levítico 18:6-14), familiares políticos (Levítico 18:15-16), de madre, hija, nieta (Levítico 18:17), hermanas (Levítico 18:18), mujeres durante su periodo menstrual (Levítico 18:19), además en Levítico 20 encontramos temas similares.

“No descubrirás la desnudez de una mujer y la de su hija, ni tomarás la hija de su hijo ni la hija de su hija para descubrir su desnudez; son parientas. Es aborrecible.” — Levítico 18:17 (NBLA)

Hay muchísimas otras perversiones sexuales que no tocamos en este artículo, sin embargo, citaremos brevemente las Escrituras que mencionan otras transgresiones al Séptimo Mandamiento para que las evitemos a toda costa como: la prostitución (Levítico 19:29, 21:7, 9, 14; Deuteronomio 23:17-18; Proverbios 7:5-27, 23:27, 29:3; Génesis 38:15-18, 21-26; Josué 2:1; 1 Reyes 3:16, 22:38; Amós 7:17; 1 Reyes 14:24, 15:12, 22:46; Jeremías 5:7; 1 Corintios 6:15); el incesto (Deuteronomio 27:20; Génesis 35:22, 49:4; 1 Crónicas 5:1; 2 Samuel 16:22; Amos 2:7; Ezequiel 22:10; 1 Corintios 5:1); la violación (Deuteronomio 22:25, 28-29; Génesis 34:2; 19:8; Jueces 19:24-25; 2 Samuel 13:12-14, 32); la bestialidad (Deuteronomio 27:21; Éxodo 22:19; Levítico 18:23, 20:15-16); entre otras inmoralidades que la humanidad a cometido, todos estos pecados serán castigados, por eso, Pablo nos insiste en que debemos evitar pecar cometiendo inmoralidad sexual y que vivamos decentemente.

“Andemos decentemente, como de día, no en orgías y borracheras, no en promiscuidad sexual y lujurias, no en pleitos y envidias.” — Romanos 13:13 (NBLA)

Para concluir me gustaría mencionar la profecía de nuestro Señor Jesucristo referente al final de los tiempos, que encontramos en Mateo 24:37-39 y Lucas 17:26-27, donde lista las iniquidades que estará realizando la gente de la Última Generación como si fueran actividades comunes del día a día, entre las que se menciona estar “casándose y dándose en matrimonio”, que es una forma de decir que la gente estará cometiendo actividades sexuales perversas, como el adulterio y la fornicación, transgrediendo el Séptimo Mandamiento sin ningún remordimiento, como si fuera lo más natural. Nos damos cuenta de esto al ver el contexto de la profecía, hasta donde entendemos, la frase “casándose y dándose en matrimonio” no tiene la connotación inocente de “casarse” ni de “dar hijos en matrimonio” que puede uno pensar al leer la Escritura sin prestar atención, porque sabemos que para las personas antediluvianas antes de su juicio “toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal”, entonces no sería de extrañarnos que estuvieran celebrando casamientos homosexuales, u otras perversiones similares. En nuestros días, vemos cómo se están cumpliendo las señales del final de los tiempos a nivel mundial, en donde el adulterio está desenfrenado, la pedofilia está aumentando, el matrimonio ya no está definido como la unión entre un hombre y una mujer, la homosexualidad es aceptada abiertamente, y hasta se critica fuertemente a quien diga algo en contra de la comunidad gay, tachándolo de “discurso de odio” (hate speech en inglés) y de “prejuicios”. Y recientemente, quien cuestione las acciones de los transgéneros también son criticados, al punto que quieren que parezca normal que un hombre quien se identifica como una “mujer”, compita con mujeres en eventos deportivos. Este comportamiento de la sociedad es una de las causas que nos llevará al juicio final de Dios con la Segunda Venida de Jesucristo.

“Porque como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues así como en aquellos días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no comprendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos; así será la venida del Hijo del Hombre.” — Mateo 24:37-39 (NBLA)

Yo los exhorto, como lo hizo Pablo en su carta a los Colosenses, a que obedezcan el Séptimo Mandamiento, después de que descubrimos en este estudio que abarca toda inmoralidad sexual.

Por tanto, consideren los miembros de su cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.” — Colosenses 3:5 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: El Octavo Mandamiento
Ir a: Los 10 Mandamientos — Introducción