El Séptimo Mandamiento: La relación con nuestra pareja (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que el Séptimo Mandamiento agrupa toda clase de inmoralidad sexual, como el adulterio, porque todos estos pecados van en contra de la institución del matrimonio que el SEÑOR creó antes de que incluso existiera el pecado. También vimos que Dios diseñó el sexo como parte integral del matrimonio para unir a la pareja en una sola carne para que pudieran tener hijos. Pero ahora veremos cómo Satanás y nuestra naturaleza pecaminosa, han denigrado lo que Dios nos dio, y examinaremos más a detalle algunas de estas transgresiones al Mandamiento, que lamentablemente se han infiltrado incluso entre los cristianos, ya que la gratificación sexual se ha convertido en la droga preferida de nuestra cultura, que intoxica el bienestar y la salud de las personas.

Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre ustedes, como corresponde a los santos.” — Efesios 5:3 (NBLA)

Como las Escrituras nos muestran, los pecados sexuales han existido durante toda la historia de la humanidad, pero nos enfocaremos en la estrategia que Satanás está promoviendo actualmente, para atacar directamente al matrimonio y al bienestar de las personas, llamada “la Liberación Sexual”. Este engaño se basa en hacer creer a las personas que el hombre y la mujer son iguales, lo cual es una mentira, porque nuestro Creador nos hizo diferentes para que nos complementáramos y cada uno tenemos diferentes cualidades y necesidades. También está constantemente buscando destruir la moralidad sexual tradicional, de la relación heterosexual monógama del matrimonio, para sustituirla con la “liberación” para poder tener sexo antes del matrimonio, la homosexualidad, la normalización de la pastilla anticonceptiva, la legalización del aborto, entre otras perversiones sexuales. Todo esto para desintegrar a la familia y a la sociedad, por eso, hoy vemos que la mayoría de las “familias” son disfuncionales. La humanidad cayó en la iniquidad sexual muy fácilmente, al punto que hoy cualquier persona que intente seguir el Mandamiento de Dios para el matrimonio absteniéndose de la promiscuidad es mal visto, y hasta atacado personal y profesionalmente por su punto de vista “extremo” muy probablemente porque en muchas películas de Hollywood se burlan de personas quienes han mantenido su castidad antes del matrimonio.

Porque del corazón provienen malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios y calumnias.” — Mateo 15:19 (NBLA)

Podríamos rastrear la explosión de los problemas de inmoralidad sexual, con los que actualmente vivimos, a la “liberación” que ocurrió con la llamada “revolución sexual”, que tuvo sus inicios en 1960, siendo el primer factor, cuando la píldora anticonceptiva fue aprobada para su uso general que eliminaba el temor de las mujeres de un embarazo fuera del matrimonio. El segundo factor fue la propaganda lanzada en revistas como Cosmopolitan, que fomentaron que las mujeres vieran como algo normal las relaciones sexuales antes del matrimonio, diciéndoles que tenían el mismo derecho que los hombres al placer sexual premarital. Y el tercer factor fue que, Hugh Hefner abrió el primer club Playboy en Chicago en 1960 en donde a través de la imagen de “las conejitas de Playboy” la inmoralidad sexual se convirtiera en algo glamoroso. Este tipo de eventos desataron la inmoralidad sexual que se ha degenerado en toda clase de perversidad, en tan solo poco más de 50 años.

“Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” — 1 Juan 2:16 (NBLA)

El Adulterio

Gracias a la “liberación sexual”, vemos que muestran el adulterio en la televisión y en las películas, como algo muy normal, como algo generalmente inofensivo y una diversión placentera, pero en realidad es algo terrible que transgrede el Séptimo Mandamiento de nuestro SEÑOR, y es penado con la pena de muerte (Marcos 10:19; Lucas 18:20). La gravedad del adulterio es porque es una violación que rompe la unión espiritual de los cónyuges, y por tanto, el contrato y voto matrimonial también se terminan. Como creyentes, sabemos que seremos constantemente tentados, y Satanás buscará hacer que las personas dentro de sus matrimonios piensen con lujuria, celos, infidelidad, que no estén satisfechos, que menosprecien a su cónyuge, e inclusive que lleguen al maltrato y a la violencia doméstica. No caiga en esta trampa, no piense que usted es una víctima, y que la única solución a todos sus problemas sea buscar otra relación. El SEÑOR siempre nos da una forma de escapar de la tentación, y la decisión que tomemos para resolver el problema debe ser la que esté de acuerdo a los caminos de Dios.

“No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.” — 1 Corintios 10:13 (NBLA)

Que nadie diga cuando es tentado: «Soy tentado por Dios». Porque Dios no puede ser tentado por el mal y Él mismo no tienta a nadie. Sino que cada uno es tentado cuando es llevado y seducido por su propia pasión. Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte. Amados hermanos míos, no se engañen.” — Santiago 1:13-16 (NBLA)

Gran parte de esta maldad se practica en secreto, todos piensan: “Bueno, fue un encuentro secreto. Nadie lo sabrá”. Pero aunque sus perpetradores puedan escapar del juicio del hombre, no escaparán del juicio de Dios y de Su castigo aquí en la tierra (Hebreos 13:4, Romanos 1:24). ¿Qué ocurrió con el rey David cuando cayó en el adulterio con Betsabé aun y cuando tenía su fe en el SEÑOR? Su hijo murió después de haber nacido (2 Samuel 11).

“«Dulces son las aguas hurtadas, y el pan comido en secreto es sabroso».” — Proverbios 9:17 (NBLA)

“El ojo del adúltero espera el anochecer, diciendo: “Ningún ojo me verá”, y disfraza su rostro.” — Job 24:15 (NBLA)

El adulterio comienza con una mirada persistente y se desarrolla en la mente o corazón de las personas. Por eso Dios nos da Su Mandamiento para mantener nuestras mentes fijas en cosas que son buenas, y como dice Job, que hagamos un pacto con nuestros propios ojos, para mantenernos fuera de muchos problemas.

Hice un pacto con mis ojos, ¿Cómo podía entonces mirar a una virgen?” — Job 31:1 (NBLA)

“No te acostarás con la mujer de tu prójimo, contaminándote con ella.” — Levítico 18:20 (NBLA)

Los adúlteros son tan culpables como las adúlteras, y el castigo por su transgresión es la pena de muerte (Levítico 20:10; Deuteronomio 22: 22-24). Satanás utiliza el adulterio para destrozar a las familias, y lamentablemente, en múltiples estadísticas en los Estados Unidos, los porcentajes de divorcios entre los creyentes y los incrédulos son muy similares, lamentablemente, los cristianos no estamos siendo la luz del mundo ni mostrando nuestro temor reverente al SEÑOR y Su Séptimo Mandamiento. Recuerde que Dios empieza juzgando y castigando a Su gente primero (1 Pedro 4:17).

Si mi corazón ha sido seducido con respecto a una mujer, y si he acechado a la puerta de mi prójimo, entonces que muela para otro mi mujer, y sean otros los que se inclinen sobre ella. Porque aquello sería una infamia y un delito digno de castigo. Sería un fuego que devoraría hasta la completa destrucción, y desarraigaría toda mi producción.” — Job 31:9-12 (RVA-2015)

“Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; cualquiera que la toque no quedará sin castigo.” — Proverbios 6:29 (NBLA)

La Fornicación

El Séptimo Mandamiento no es solo para parejas casadas, incluye a las personas solteras también. Este pecado al igual que el asesinato, empieza en el corazón, con la lujuria que lleva a que se cometa la acción. Cuando el apóstol Pablo nos explica el conflicto entre el Espíritu y nuestra naturaleza carnal, hace la diferencia entre el adulterio y la fornicación (que es la relación sexual entre personas que no están casadas entre sí). De esta forma está incluyendo al sexo antes de matrimonio, que fue popularizado por la liberación sexual, pero que es parte del pecado que nuestro Creador quiere que evitemos porque nuestro cuerpo fue hecho para ser el templo del SEÑOR, no para la fornicación.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: Adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia [propensión a los deleites carnales]… y cosas semejantes a estas; de las cuales os denuncio, como también ya os denuncié, que los que hacen tales cosas, no heredarán el reino de Dios.” — Gálatas 5:19, 21b (RVG)

El apóstol Pablo nos dice que cuando dos personas tienen relaciones sexuales se convierten en una carne, se están uniendo en matrimonio, y pone el ejemplo de tener sexo con una prostituta. Por tanto, la inmoralidad sexual no puede ser parte de la vida de un creyente vuelto a nacer, como nos lo quiere hacer creer la sociedad en la que vivimos, donde nos muestran películas en las que dos personas se conocen y en la siguiente escena, están teniendo relaciones sexuales. Esto está muy lejos de ser correcto ante los ojos del SEÑOR.

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo… ¿No saben que sus cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no saben que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella? Porque Él dice: «Los dos vendrán a ser una sola carne».” — 1 Corintios 6:13b, 15-16 (NBLA)

“Por tanto, os ruego hermanos por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional.” — Romanos 12:1 (RVG)

Como cristianos no podemos inventarnos excusas al decir: “Bueno, estoy soltero, y Dios no espera que permanezca en abstinencia todo el tiempo, por lo que solo voy a salir y contratar una prostituta”, o “mi novia es la mujer con la que me voy a casar, así que esto es solo un adelanto”. ¿Quiere saber a dónde lo llevará este tipo de lógica y raciocinio? Con el Séptimo Mandamiento, Dios espera que tengamos autocontrol. ¿Cree que Jesús no fue tentado también como nosotros? La Biblia nos dice que Él fue tentado en todo, pero no pecó (Hebreos 4:15), Jesús vivió una vida santa y nosotros también podemos, poniéndolo como nuestro modelo a seguir. Por eso, el apóstol Pablo nos dice que en Cristo somos nuevas creaturas y nuestros deseos carnales son cosas viejas que ya pasaron.

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” — 2 Corintios 5:17 (RVA-2015)

A los solteros y a las viudas digo que es bueno para ellos si se quedan como yo. Pero si carecen de dominio propio, cásense. Que mejor es casarse que quemarse.” — 1 Corintios 7:8-9 (NBLA)

El gran problema que tenemos con la fornicación es que creemos que nuestros cuerpos nos pertenecen, y que podemos hacer lo que queramos con ellos, y no solo eso, sino que también queremos apropiarnos del cuerpo de otra persona. Pero en realidad es Dios quien creó nuestros cuerpos, y no nos pertenecen, y mucho menos si somos creyentes vueltos a nacer, porque fuimos comprados a un alto precio (1 Corintios 6:20). Y dado que somos propiedad de nuestro Creador, cualquier abuso, o mal uso de acuerdo a Sus reglas, nos llevará a tener problemas con el propietario. Así que si solo lo usamos para nuestro placer estamos obligados a pagar un precio (Apocalipsis 21:8, 1 Corintios 10:8).

Porque han sido comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen a Dios en su cuerpo y en su espíritu, los cuales son de Dios.” — 1 Corintios 6:20 (NBLA)

Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito, habiendo decidido que deben abstenerse de todo lo que ha sido sacrificado a los ídolos, de sangre y de comer carne de animales estrangulados y de fornicación.” — Hechos 21:25 (NBLA)

Estas transgresiones sexuales tienen repercusiones no solo físicas, sino también espirituales, porque cuando las personas tienen múltiples parejas sexuales, cada vez que se une en un acto sexual crea un “empate impío de su alma”, y esto abre una puerta para que demonios puedan pasar de una persona a otra gracias a sus pecados de inmoralidad sexual, porque cuando las personas están pecando se sitúan fuera de la protección de Dios y Su reino (Marcos 10:8; 1 Corintios 6:15-18; Números 5:14) y los demonios tienen permiso para invadir otro cuerpo inclusive si es el de un cristiano. Por eso, Satanás fomenta la inmoralidad sexual, porque para él es como un caballo de Troya, con el que fácilmente puede expandir su reino, entre los pecadores que no tienen defensa alguna de su ataque, que destruye su cuerpo y alma al ser invadidos, y quedar bajo el control del enemigo. Así que además de poder contraer enfermedades venéreas, también las personas se exponen a recibir múltiples espíritus impuros de su pareja sexual ilícita. Nuestro Creador aborrece tanto estos pecados, y nos quiere proteger tanto de ellos que, Pablo unos versículos antes, menciona que los fornicadores y los adúlteros no entrarán en el reino de Dios, como una forma de disuadirnos para huir de toda inmoralidad sexual.

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones [homosexuales], ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.” — 1 Corintios 6:9-10 (RVG)

“El que comete adulterio no tiene entendimiento; el que lo hace destruye su alma.” — Proverbios 6:32 (NBLA)

La Biblia nos dice que el hijo pródigo malgastó su herencia con prostitutas. El rey Salomón se alejó del SEÑOR por su poligamia con 700 esposas y su adulterio con 300 concubinas, mostrándonos que la libido de un polígamo no tiene límites. Sansón, el hombre más fuerte que ha vivido, sucumbió por sus deseos carnales hacia Dalila. Amnón violó a su hermana Tamar, y provocó que su hermano Absalón terminara matándolo (2 Samuel 13), y violando a las concubinas de su padre (2 Samuel 16:22), su transgresión al Séptimo Mandamiento tuvo consecuencias letales (2 Samuel 18:14-15). Amnón muy probablemente ni se imaginaba que su pecado pudiera tener repercusiones tan tremendas. El pecado usualmente tiene consecuencias más serias, que llevan al pecador más lejos de donde quería llegar. Por ejemplo, cuando la persona fornica, solo piensa en satisfacer sus deseos carnales, pero no piensa en la consecuencia de un embarazo no deseado, ni si con sus acciones matará a un bebé a través del aborto, o la vida que tendrá el bebé si nace fuera del matrimonio, ni en que sus familiares al enterarse de su pecado, les dé un infarto con posibles consecuencias letales, o que les provoque un fuerte disgusto que deteriore su salud de forma permanente. Son muchas las ramificaciones que pueden tener esas malas acciones, que parecía que no afectarían a nadie.

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” — Efesios 5:5 (RVA)

Solo espero que este artículo los haga reflexionar, y los ayude o alguien que conozcan para que se aleje de los pecados de la carne, los cuales no tienen cabida en un creyente vuelto a nacer, debemos huir de toda tentación sexual, para caminar con el Espíritu, y expulsar a los espíritus impuros que pudieron albergar, para que su corazón se llene de la alegría y las bendiciones del Padre. Así que este problema tiene solución, como Pablo nos dice, y es a través de la gracia de Dios, con la cual, somos justificados y santificados, aunque hayamos cometido estos graves pecados.

“Y esto eran algunos de ustedes; pero fueron lavados, pero fueron santificados, pero fueron justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.” — 1 Corintios 6:11 (NBLA)

“Temo que cuando los visite de nuevo, mi Dios me humille delante de ustedes, y yo tenga que llorar por muchos que han pecado anteriormente y no se han arrepentido de la impureza, inmoralidad y sensualidad que han practicado.” — 2 Corintios 12:21 (NBLA)

En el siguiente estudio veremos más clases de inmoralidad sexual que fueron adoptadas como algo normal en nuestra cultura gracias a la revolución sexual, hablaremos de la homosexualidad y de la pornografía.

¡Que Dios los bendiga!


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