YHWH

¿Es Jehová la Correcta Pronunciación de “יהוה – YHWH”? (Parte 2)

En nuestro artículo anterior vimos cómo el enemigo busca ocultar el nombre de nuestro Creador a través de tradiciones, superstición, confusión y engaño. Ahora hablaremos del más popular de estos engaños: la pronunciación de “Jehová”. Primero, hablaremos de los orígenes de esta transliteración para que vea claramente que se trata de un engaño. También veremos cómo las tradiciones de los hombres, han mantenido este nombre erróneo, vigente y popular hasta el día de hoy. Verá que no es imposible saber la correcta pronunciación del Nombre de nuestro Creador, como nos lo quieren hacer creer.



Tradición Judía de Sustituir el Santo nombre de YAHWÉH

Como vimos en el artículo anterior, por la tradición y la superstición judía, se dejó de pronunciar el nombre divino 300 años antes de la Encarnación de Jesucristo. En la traducción al griego de la Septuaginta, el Nombre de YAHWÉH fue sustituido por Kýrios que significa “SEÑOR” en griego.

esenios Qumran
Scriptorium de Esenios en Qumrán

El autor cristiano, Justin J. Van Rensburg, en sus videos con subtítulos en español, menciona que una de las formas en la que los judíos se aseguraban de no pronunciar el Nombre de Dios era sustituyéndolo por otra palabra. Esto lo podemos ver desde los manuscritos del Mar Muerto, escritos entre los años 200-100 a.C. Entre estos escritos, están las reglas de la comunidad judía de los esenios de Qumrán, que dicen: “Cualquiera que pronuncie el Nombre [que es] honrado sobre todo [no hay duda que se refiere a YAHWÉH], por cualquier razón, incluso por error o para bendecir, será expulsado de la comunidad de por vida”.

Entonces, ¿cómo podían estos escribas esenios copiar las Escrituras, sin pronunciar Su Nombre? En los manuscritos del Mar Muerto, podemos ver cómo esta tradición y regla hacía que los escribas cometieran errores. Estos errores nos revelan por primera vez, que el Nombre de YAHWÉH era sustituido mentalmente por las palabras hebreas Adonái (que se traduce como Señor, pero literalmente significa: Mis Señores) o Elohím (que se traduce como Dios, pero literalmente significa: Dioses).

Isaias 3_17

En el famoso “Gran Rollo de Isaías” que se encuentra en el Museo de Israel, en Isaías 3:17-18, tenemos la secuencia de Señor, YAHWÉH y Señor. Pero los escribas esenios cometen 3 errores: El primer error es con אֲדֹנָי – Adonái (Señor) que fue escrito correctamente, pero que se “corrigió” erróneamente con el tetragrámaton (cuadro verde). El segundo error: se escribió Adonái, en lugar de YAHWÉH, y no se corrigió (cuadro rojo). El tercer error, ocurre cuando se escribe YAHWÉH, pero es corregido con אֲדֹנָי – Adonái (cuadro azul). El intercambiar estas palabras es un error imposible de hacer si no existiera la regla de ser expulsado si se pronuncia el nombre del Creador.

Es triste ver cómo las tradiciones del hombre afectan la palabra de YAHWÉH. En el mismo manuscrito de Isaías, vemos en Isaías 50:5, y en 61:1, otra de las palabras que utilizaban para sustituir el nombre de YAHWÉH. Cuando la Escritura dice “Señor YAHWÉH”, la costumbre era sustituir YAHWÉH por Elohím. En este caso el escriba escribió Adonái Elohím, en lugar de Adonái YAHWÉH. Demostrando que esta tradición de sustituir el nombre de YAHWÉH, llegaría a desarrollar la tradición de “ketív-queré” en el Mishná, Talmud y en los textos masoréticos. Esta tradición sustituye las vocales en una palabra para indicar que se debe pronunciar otras palabras como: Adonái y Elohím. Veremos una explicación de esto en este mismo artículo.

El Engaño del Mishná y el Talmud

Justin Van Rensburg explica que la Mishná fue redactada por Yehudah Hanasí alrededor de los años 190 y 230 d. C., en ella se encuentran las tradiciones orales judías, conocida como la Torá oral. Su objetivo es preservar las tradiciones de los fariseos que tanto criticó Jesucristo. Este documento ha preservado la levadura de los fariseos hasta nuestros días. En el libro Tamid 7.2, se hace referencia a que antes de que el Segundo Templo fuera destruido, ya existía la tradición de que los sacerdotes debían substituir el Nombre de YAHWÉH por אֲדֹנָי – Adonái fuera del Templo:

“En el Templo, los sacerdotes recitaban el nombre de Dios tal como está escrito, con las letras yod, heh, waw, heh, mientras que en el resto del país los sacerdotes recitaban el nombre de Dios con su denominación, alef, dalet, nun, yod [que forman la palabra Adonái]”.

Además la Mishná, en el libro Sanedrín 10.1, advierte que, de acuerdo con Abba Shaul, todo aquel que pronuncie el nombre inefable (inexplicable con palabras) de Dios tal como está escrito, perderá su resurrección de entre los muertos. No tendrá parte en el Mundo Venidero. De esta forma, ningún judío que crea esto, va a pronunciar el nombre de YAHWÉH para no arriesgar su salvación.

Judío leyendo Torá

Después vendría el Talmud Babilónico, escrito alrededor de los años 450-550 d.C., que reconfirma la “pérdida de la salvación” por pronunciar el Nombre de Dios, en Avodah Zarah 17b.14-18a.1 y en Sanedrín 90a. Sin embargo, la solución a este problema viene en Kiddushin 71a.11, donde el rabino Avina explica que en Éxodo 3:15, Dios hace una diferencia entre Su Nombre y cómo debe ser recordado. Por lo que se atreve a decir que no es lo mismo como es “escrito” a como debe ser “pronunciado”.

“Dios dijo además a Moisés: «Así dirás a los hijos de Israel: “YAHWÉH, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a ustedes”. Este es Mi nombre para siempre; este será el Nombre con que seré recordado de generación en generación»”. — Éxodo 3:15 (RVA-2015)

Por cierto, no le recomiendo que lea ninguno de estos libros talmúdicos ni la Mishna, yo no los leo, son peligrosos, porque muy fácilmente pueden confundir y enredar a un creyente. Aquí solo le presento los extractos del estudio que realizó Justin Van Rensburg, un hermano creyente a quien respeto y aprecio.

El rabino Avina, se atrevió a agregarle a la Escritura la pronunciación de “Adonái” como solución para asegurar la “salvación de los judíos” (Deuteronomio 4:2; Proverbios 30:5-6). Esta es la base de la tradición del “ketív-queré”.

“El Rabino Avina planteó una contradicción: Está escrito: «Este es Mi nombre», lo que indica que el nombre tal como está escrito es el de Dios; y está escrito: «Este es Mi recuerdo» (Éxodo 3:15), lo que indica que no es el nombre real de Dios, sino simplemente una forma de recordarlo. La explicación es la siguiente: El Santo, Bendito sea, dijo: «No como estoy escrito soy pronunciado. Estoy escrito con las letras yod, heh, vav, heh, mientras que mi nombre es pronunciado con las letras alef, dalet, nun y yod”.

No añadan a las palabras que Yo les mando, ni quiten de ellas, de modo que guarden los mandamientos de YAHWÉH su Dios, que Yo les mando”. — Deuteronomio 4:2 (RVA-2015)

“Toda palabra de Dios es limpia; Él es escudo a los que en Él esperan. No añadas a Sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso”. — Proverbios 30:5-6 (RVR1960)

Otra explicación sobre la sustitución que se hizo del Nombre de YAHWÉH por Adonái se encuentra en el Talmud, en Pesajim 50a.18-19:

“Rav Najmán bar Yitzjak dijo: El Mundo Venidero no es como este mundo. En este mundo, el nombre de Dios, que se escribe con las letras yod y heh. Se lee como Adonai, que comienza con las letras alef y dalet [a y d]. El nombre de Dios no se pronuncia de la misma manera que se escribe. Sin embargo, en el Mundo Venidero todo será uno, ya que el nombre de Dios se leerá con las letras yod y heh y se escribirá con las letras yod y heh”.

En realidad, no hay duda que antes de que los escribas masoretas añadieran las vocales a la Biblia hebrea, los judíos pronunciaban el Nombre de YAHWÉH como «Adonai» o “Elohím”. Los masoretas solo registraron la pronunciación de esta tradición talmúdica en la Biblia. Esta tradición se llama “ketív-queré”.

La Tradición del Ketív-Queré

Pentecostes

Es importante entender que las Escrituras en hebreo originalmente fueron escritas sin vocales. Con el tiempo, el hebreo empezó a ser remplazado por el arameo y el griego, hasta que dejó de ser una lengua hablada a finales del siglo II d. C. Esto debido a la diáspora de los judíos bajo el reinado del emperador romano Adriano, que inició después de la rebelión de Bar Kojba en el año 135 d. C. Dado que, los judíos se dispersaron por todo el imperio romano, dejaron de hablar el hebreo y el arameo, para adoptar los diferentes idiomas de los lugares donde se establecieron. Un ejemplo de esto lo podemos ver en Hechos 2:8-11, durante la fiesta de Pentecostés.

“¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?… Les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”. — Hechos 2:8, 11 (RVR1960)

YAHWÉH no permitió que el idioma hebreo se perdiera. Por eso, durante la Edad Media, entre los siglos VI y X d. C., un grupo de rabinos y escribas en Jerusalén y Tiberíades, llamados “masoretas” (que significa “maestros de la tradición”), quienes conocían el hebreo, desarrollaron un sistema ortográfico para representar las vocales. Estas fueron añadidas a las consonantes de las Escrituras en hebreo para que la gente supiera cómo pronunciar las palabras en hebreo correctamente, preservando así este conocimiento.

escriba masoreta

Los escribas masoretas, como maestros de la tradición, adoptaron la costumbre llamada en arameo, ketív-queré (ketív – כְּתִיב, queré – קְרֵי), en donde ketív significa “lo que está escrito” y queré significa “lo que se dice o lee”. Esta técnica consistía en intercalarle a las consonantes de la palabra escrita (ketív) las vocales de otra palabra, que era la que finalmente se pronunciaba en voz alta (queré). Así se evitaba pronunciar la verdadera palabra escrita. Esta técnica era tan conocida por los judíos, que cuando un lector veía esta palabra híbrida y ficticia que no existe en hebreo, sabía que tenía que pronunciar otra palabra.

Esta tradición llevó a los judíos a atreverse a cambiar las palabras de la Biblia, diluyendo Su contenido, con la justificación de que: “Todos los versículos que están escritos en la Torá de manera tosca se pronuncian de manera refinada”.

aleppo codex

Un ejemplo de este ketív-queré lo podemos ver en el Códice de Alepo, que es la versión más antigua conocida del texto masorético que contiene el Antiguo Testamento en hebreo. En Deuteronomio 28:27, debería estar escrita la palabra עֳפָלִים – afalím, que significa “hemorroides”. Sin embargo, a los masoretas “hemorroides” les pareció una palabra poco refinada, entonces la sustituyeron, para que cuando fuera leída, se dijera una palabra más elegante. En este caso “tumores”, טְחוֹרִים – tejorím. Entonces en lugar de escribir afalím, los masoretas cambiaron las vocales e inventaron la palabra ficticia: ¿efolím?, un híbrido que no existe en hebreo, para que se pronunciara finalmente como tejorím.

¿Qué complicado, no lo cree? Dios habla de forma clara y sencilla, pero las tradiciones humanas complican las palabras simples.

“El SEÑOR te herirá de la llaga de Egipto, con hemorroides, con sarna, y con comezón, de que no puedas ser curado”. — Deuteronomio 28:27 (JBS)

devolucion Arca

“Y ellos dijeron: ¿Y qué será la expiación de la culpa que le pagaremos? Y ellos respondieron: Conforme al número de los cardinales de los filisteos, cinco hemorroides de oro, y cinco ratones de oro, porque la misma plaga que todos tienen, tienen también vuestros príncipes. Haréis, pues, las formas de vuestras hemorroides, y las formas de vuestros ratones que destruyen la tierra, y daréis gloria al Dios de Israel; por ventura aliviará su mano de sobre vosotros, y de sobre vuestros dioses, y de sobre vuestra tierra”. — 1 Samuel 6:4-5 (JBS)

YAHWÉH es perfecto, y si Él utilizó una palabra cruda y gráfica para describir el tipo de castigo que recibirían los transgresores, ¿quiénes son los masoretas para diluir las palabras de las Escrituras? Lamentablemente, este cambio afectó a muchas traducciones hasta nuestros días, y en lugar de traducir la palabra correcta de “hemorroides” (afalím), lo tradujeron como “tumores” (tejorím).

Cuando los masoretas hacían estos cambios, normalmente marcaban la palabra cambiada con un círculo en la parte superior, y escribían al margen las consonantes de la palabra que la persona leyendo en voz alta debía decir (marcado en verde en la imagen superior). Pero para el Nombre de YAHWÉH, dado que aparece más de 6,800 veces, los escribas lo llamaron “ketív-queré perpetuo” y ya no marcaban el cambio al margen. Esto es lo que ha causado tanta confusión sobre el Nombre de YAHWÉH hasta nuestros días.

Ellos esperaban que toda persona que viera la palabra híbrida para YAHWÉH, solo tenía que ignorar las consonantes escritas y ver las vocales “a-o-ai”, para pronunciar: Adonái (Mis Señores, en hebreo). Si veía “e-o-i”, pronunciaba Elohím (Dios en hebreo). De esta forma los masoretas se aseguraban que nadie pronunciara el Santo Nombre de nuestro Creador y solo lo llamaran Adonái o Elohím.

¿De dónde viene la Pronunciación o Transliteración “Jehová”?

Códice Alepo
Códice de Alepo

En nuestras Biblias, el texto masorético es el más utilizado para traducir el Antiguo Testamento. La versión más antigua conocida del texto masorético es el Códice de Alepo, hecho alrededor del año 930 d. C. Trágicamente, 192 de sus 487 hojas fueron quemadas en 1947. El Códice de Leningrado, que data del año 1008, es la versión masorética completa más antigua que se conserva actualmente.

En los códices de Alepo y Leningrado se refleja la tradición del “ketív-queré perpetuo” cada vez que aparece el nombre de YAHWÉH. Así los masoretas evitaban que los judíos pronunciaran el Nombre del Creador y que supuestamente “perdieran su salvación”. La mayoría de las veces, los masoretas escribieron este Nombre usando 2 vocales: יְהוָה – ¿Yehwah? o יְהוִה – ¿Yehwih? (Génesis 2:4; Génesis 15:2). Pero también usaron 3 vocales: יְהֹוָה – ¿Yehowah?, que es de donde proviene la pronunciación Jehová, o יְהֹוִה – ¿Yehowih? (Génesis 3:14; Jueces 16:28). Ninguna de estas pronunciaciones tiene sentido en hebreo, porque las vocales son ficticias, así los masoretas evitaban que se pronunciara el Nombre de YAHWÉH.

Adonai y Jehová

Sin embargo, aunque tenemos estas 4 pronunciaciones, los defensores de la pronunciación “Jehová”, argumentan que cuando los escribas masoréticos escribieron ¿Yehowah?, revelaron por error la verdadera pronunciación como Jehová. Esta afirmación es incorrecta, porque por el sistema tan estricto y perfeccionista de los masoretas, que incluía 20 pasos para copiar los textos bíblicos, no pudieron cometer este error cientos de veces.

Podríamos utilizar esta misma lógica, y decir que el verdadero nombre es Jehoví, pero esto es ridículo, ya que estos nombres son ficticios. Inclusive se cree que los masoretas minimizaron el uso de Yehowáh y Yehowíh porque se oye mal en hebreo y no querían insultar a Dios. Más bien, estas vocales pretendían alertar al lector para que pronunciara Adonái (Señor) o Elohím (Dios), en lugar de YAHWÉH.

Si “Yehowah” es una palabra ficticia, cuando se transliteró al español como “Jehová”, se alejó aún más del Nombre de nuestro Creador. Primero, porque la primera letra “yod” suena como una “ye” o “ie”. Por lo que el sonido “je” es incorrecto. Segundo, el uso de la «v» es una imposibilidad lingüística. La pronunciación “vav” surgió mucho después con el hebreo asquenazi, influenciado por el alemán, en donde la “w” se pronuncia como “v”. Por lo que podemos ver que, el nombre Jehová se basa en la transliteración de una palabra ficticia que distorsiona completamente el nombre de YAHWÉH. Esto es resultado del trabajo de Satanás durante siglos de mentiras y engaños para burlarse del Nombre del Todopoderoso.

Referencias de la Palabra Jehová

Si investiga sobre Jehová, se podrá dar cuenta rápidamente que este nombre es ficticio con referencias como las siguientes:

La Enciclopedia Británica dice sobre Yahweh en Micropedia, vol. 10: “El nombre personal del [El] de los israelitas… Los masoretas, eruditos bíblicos judíos de la Edad Media, reemplazaron los signos vocálicos [que representan las vocales] que aparecían encima o debajo de las consonantes de YHWH por los signos vocálicos de Adonai o Elohim. Así nació el nombre artificial Jehová (YeHoWaH)”.

“A principios de la Edad Media, cuando el texto consonántico de la Biblia se dotaba de puntos vocálicos para facilitar su correcta lectura tradicional, se usaban los puntos vocálicos de Adonai, con una variación: una shewa (“e” corta) con la primera yod [Y] de YHWH en lugar de la hataf-patah (“a” corta) bajo la alef de Adonai, dando lugar así a la forma YeHoWaH. Cuando los eruditos cristianos de Europa comenzaron a estudiar hebreo, no comprendieron su verdadero significado e introdujeron el nombre híbrido “Jehová” (Enciclopedia Judaica, vol. 7, p. 680).

“Jehová… Lo anterior explica el llamado queri perpetuum, según el cual las consonantes de Jehová siempre van acompañadas en el texto hebreo por las vocales de Adonai, excepto en los casos en que Adonai se encuentra en aposición con Jehová: en estos casos, se sustituyen las vocales de Elohim. El uso de una shewa simple en la primera sílaba de Jehová, en lugar de la shewa compuesta en la sílaba correspondiente de Adonai y Elohim, es requerido por las reglas de la gramática hebrea que rigen el uso de la shewa” (Enciclopedia Católica, vol. VIII, pág. 329).

Todas estas fuentes y otras que no incluí, confirman que “Jehová” surgió por alteraciones deliberadas al texto bíblico por parte de escribas judíos, debido a una superstición para ocultar el verdadero Nombre de nuestro Creador. Así el enemigo engaña incluso a los cristianos.

El Enemigo Engaña Incluso a los Creyentes

Orígenes de Alejandría
Orígenes de Alejandría

Podemos ver cómo en el siglo II d. C., el engaño del enemigo todavía no afectaba a los creyentes. Orígenes de Alejandría, uno de los padres de la iglesia, sabía que los judíos leían el nombre de YAHWÉH como “Adonai”, siguiendo la tradición del “ketív queré”. En sus comentarios del Salmo 2:2 dice:

“Hay una palabra de cuatro letras, que no pronuncian ellos [refiriéndose a los judíos], que también estaba escrita en el pectoral de oro del sumo sacerdote «Yod, Heh, Waw, Heh». Pero se lee como «Adonai», no como está escrito en las cuatro letras”.

Con el paso del tiempo, los cristianos en la Edad Media y durante la Reforma protestante, que aprendieron hebreo para traducir la Biblia, pero que desconocían la tradición judía del ketív-queré perpetuo, fueron quienes introdujeron y popularizaron el nombre Jehová. Este nombre es el que tenemos hasta nuestros días en diferentes traducciones bíblicas.

Jehová en la Biblia Reina Valera

Casiodoro de Reina
Casiodoro de Reina

Casiodoro de Reina, el traductor de la versión más famosa de la Biblia en español, se interesó especialmente en reproducir fielmente el Nombre divino y evitar la sustitución por el título de SEÑOR como lo hizo Martín Lutero. Casiodoro sabía sobre la superstición judía de no pronunciar el Nombre de Dios. Que era un engaño del diablo. Por eso, él quiso honrar el mandato de Éxodo 3:15, que todo cristiano debería de hacer, sin importar ofender a los judíos.

Lamentablemente, él no sabía sobre la tradición del ketív-queré, y adoptó el popular nombre de Jehová en su traducción. Aquí incluyo parte del bellísimo testimonio de Casiodoro y su justificación para utilizar Jehová en el prólogo de la publicación de la Biblia del Oso de 1569:

“Hemos conservado el nombre (Iehovah), no sin serias razones. En primer lugar, porque dondequiera que se encuentre en nuestra versión, está en el texto hebreo, y nos pareció que no podíamos dejarlo ni cambiarlo por otro sin infidelidad y un singular sacrilegio contra la ley de Dios, en la que se manda: «No le quites ni le añadas» (Deuteronomio 4:4; Proverbios 30:5). Así que, en lo que se ha usado hasta ahora sobre este nombre: se refiere expresamente a quitar y añadir, tanto al quitar el nombre (Iehovah) como a poner (Señor, o Dios) en su lugar… lo cual no es poco.

Dios lo reveló al mundo y quiso que sus siervos lo conocieran y lo invocaran; sería una imprudencia abandonarlo, y una superstición imprudente descuidarlo, con el pretexto de la reverencia. No será inapropiado mostrar de dónde proviene esta superstición sobre este santo nombre… Los rabinos modernos… (sin comprender la intención de la Ley), transmitieron esta superstición al pueblo, prohibiendo pronunciar o declarar el santo nombre, sin ver que, además de que la intención de la Ley era clara, en ocasión del blasfemo.

Después de esa Ley, fue pronunciada por Moisés, Aarón, Josué, Caleb, Débora, Gedeón, Samuel, David y todos los profetas y reyes piadosos. Finalmente fue muy agradable en boca de todo el pueblo, que la cantó en salmos y alabanzas, como aparece a lo largo del discurso de la Historia Sagrada. Así, de la superstición de los rabinos modernos surgió esta ley dirigida por el diablo para —con el pretexto de la reverencia— enterrar y relegar al olvido Su Santo Nombre, con el que solo Él quería diferenciarse de todos los demás dioses… Decimos rabinos modernos, no porque sean los de nuestro tiempo, sino aquellos que vinieron después de los profetas, ignorantes de la Ley divina y creadores de nuevas tradiciones…”

El Engaño es Descubierto

De acuerdo con Andrew Case, un traductor bíblico cristiano, no fue sino hasta los 1800s, que los académicos alemanes se dieron cuenta de esta tradición judía, y comenzaron a señalar que el nombre “Jehová” era una pronunciación errónea. Aunque sus advertencias fueron ignoradas por académicos y teólogos en otros países. Y fue hasta finales de ese mismo siglo, en la década de los 1880s, que YAHWÉH se convirtió en una pronunciación utilizada con mayor frecuencia entre académicos y estudiantes.

Wilhelm Gesenius
Wilhelm Gesenius

Entre estos teólogos alemanes estaba Wilhelm Gesenius, quien inicialmente aceptó el Tetragrámaton con los puntos vocálicos de Adonái, es decir Jehová. Pero posteriormente se retractó completamente de apoyar a este híbrido. Esto lo menciona en la palabra Jehovah de su Léxico Hebreo y Caldeo publicado en 1810. Después de rechazar Yehováh, apoyó la pronunciación YAHWÉH. Es interesante señalar que Gesenius desconocía la tradición judía, pero al descubrirla a través de la evidencia que encontró en la Septuaginta y en los textos masoréticos cambió su posición. ¿Está usted dispuesto a hacer lo mismo?

En nuestro siguiente estudio le mostraremos más evidencias de que Jehová es un nombre falso. Lo demostraremos con gramática y lingüística hebrea. Los masoretas no revelaron por error este nombre oculto. También veremos que la palabra Jehová es utilizada en el ocultismo judío de la cábala y en la magia de los masones. Y cómo esta influencia esotérica dio origen al nombre de los testigos de Jehová.

¡Que YAHWÉH nuestro Dios los bendiga!


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