Año Nuevo Celebración

¿Deben los Cristianos Celebrar el Año Nuevo? (Parte 2)


En el artículo anterior vimos cómo el imperio romano cambió el inicio del año, de marzo a enero, para honrar al solsticio de invierno. Ahora hablaremos de cómo Julio César hizo el cambio de un calendario lunisolar a uno solar, parecido al que tenemos hoy. En desobediencia a observar las señales de la luna para celebrar las fiestas de YAHWÉH. También hablaremos de más tradiciones y supersticiones romanas que han sobrevivido hasta nuestros días. Lo peor es que la gente las hace, solo porque son una tradición, sin saber que al hacerlo, en realidad, están honrando a deidades romanas. Así Satanás se asegura de que la gente lo celebre a él cada año nuevo.



El Culto a Strenia en el Año Nuevo

Lampara conmemorativa ano nuevo

Además de honrar a Jano en año nuevo, también le rendían culto a Strenia o Strenua, una diosa sabina-romana asociada con el año nuevo, la salud, el bienestar y la prosperidad. De su nombre se deriva strenae, que originalmente eran ramas de árboles consagrados a esta diosa y llevados al Capitolio romano. También se les llamó strenae a los regalos llenos de simbolismo, que los romanos se daban en año nuevo. Obsequiaban dátiles, higos y miel, para desear un año “lleno de dulzura”. Regalaban velas o lámparas, como señal de que el nuevo año estuviera “lleno de luz”. También obsequiaban monedas para que el año nuevo estuviera lleno de prosperidad.

En Francia se siguen haciendo estas antiguas costumbres romanas, y aún hoy en día celebran “Les étrennes” el 1 de enero. Los franceses hacen obsequios o estrenas, para mostrarles su agradecimiento a diferentes personas. Podemos ver que la palabra “estrenar”, proviene de esta tradición.

Los chinos en el año nuevo, también adoptaron la tradición romana de regalarse monedas y otros obsequios simbólicos. Los chinos celebran su año nuevo en la primera luna nueva entre enero 21 y febrero 20.

Costumbres Surgidas de la Superstición

propósitos de año nuevo

Los romanos no solo querían empezar el año nuevo con el pie derecho como ya lo vimos. Ellos, además, tenían la superstición de que lo que ocurriera el primer día del año representaba un augurio o un presagio de lo que ocurriría el resto del año. Por eso, decoraban sus casas con ramas de laurel y pasaban el primer día descansando de sus actividades habituales. Ese día lo aprovechaban para intercambiar palabras alegres con buenos deseos.

Por lo que, los buenos deseos de un “Feliz Año” tan arraigados en nuestra cultura, provienen de esta superstición romana. Así que cada vez que se dicen los buenos deseos de año nuevo, de “feliz año”, se están pronunciando augurios y presagios para el resto del año.

Nosotros como cristianos, no debemos tener nada que ver con los presagios de estas celebraciones paganas del mundo. El “año nuevo” debe ser un día ordinario para nosotros. Más bien, nosotros compartimos las bendiciones de YAHWÉH con las personas que nos rodean todos los días del año. No debemos hacer augurios para el resto del año, porque eso es lo que hace el mundo.

Observe cómo a principios de año, hay programas de televisión y revistas que muestran a adivinos, psíquicos y demás ocultistas, para que “den sus predicciones” para el año nuevo y horóscopos. Hermanos, huyan de estas cosas.

“Exterminaré las hechicerías de tu mano, y no tendrás más adivinos”. — Miqueas 5:12 (NBLA)

“No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien”. — Romanos 12:21 (NBLA)

El Culto a Esculapio en el Año Nuevo

serpiente OMS

En Roma, el 1 de enero del 291 a. C., en la isla Tíber, se celebró la dedicación del templo a Esculapio, quien también era llamado Asclepio por los griegos. La deidad de la salud, curación y medicina. Esculapio utilizaba a la serpiente que estaba enrollada en su báculo o vara para resucitar a las personas hasta que Hades, el rey del infierno, se molestó con él. Así que solo utilizó a la serpiente para curar a las personas. Hoy, la “vara de Esculapio” es el símbolo de los médicos, es muy común ver este símbolo en hospitales y también en servicios de emergencias.

Es curioso que sea la serpiente, el diablo, el que resucitaba a las personas y no Esculapio. Jesucristo vino a destruir el poder de la serpiente sobre la muerte y darnos vida eterna (Apocalipsis 1:18; 1 Corintios 15:54-57).

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él [Jesús] también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre”. — Hebreos 2:14-15 (RVR1960)

El culto a Esculapio también era incluido dentro de las calendas. El tercer día de estas celebraciones, se reservaba para pedir por la salud del emperador y del imperio. Y se celebraba con carreras de carros en el Circo Máximo.

propósitos de año nuevo

Hoy en día, no solo vemos el culto a Esculapio en forma de símbolos utilizados en medicina, sino que además lo encontramos en las actuales celebraciones de año nuevo. ¿Cómo? Mire, no es casualidad que las empresas inviertan tanto en la publicidad de “productos saludables” en año nuevo, más que en cualquier otro periodo del año, para promocionar la venta de aparatos para hacer ejercicio, las últimas novedades en productos para bajar de peso y hagan tanto énfasis en otros productos supuestamente “saludables”. Estas campañas publicitarias de la salud duran todo el mes de enero.

También los “propósitos de año nuevo” son parte del mismo plan. La gente dice que va a dejar vicios (fumar, alcohol, etc.) o que van a hacer dieta, según ellos buscando salud y bienestar para su vida. Por lo general, nada de esto funciona, simplemente se trata del paganismo heredado de Roma. No se deje engañar ni gaste su dinero en aparatos de ejercicios que terminaran solo estorbándole.

“Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera”. — 1 Timoteo 4:8 (RVA)

[Jesús dice] “El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. — Juan 10:10 (LSP)

¿Quiere verdadera sanidad? Acérquese a Cristo, quien está esperándolo cualquier día del año y quien es el único que lo puede ayudar para que esté saludable.

El Calendario Juliano

Julio Cesar

Toda esta “maquinaria” de tradiciones y festejos paganos desenfrenados de las calendas ya estaba en marcha para los tiempos de Julio César (100-44 a.C.). Ahora vendría este gobernante para institucionalizar los cambios al calendario, para que las señales de las lumbreras en el cielo fueran ignoradas totalmente, y remplazadas por un calendario mecanizado alejado de las instrucciones de YAHWÉH. Daniel nos dice que la cuarta bestia cambiará los tiempos de las fiestas del SEÑOR, y este calendario solar es la base para que se cumpla esta profecía.

“Él hablará palabras contra el Altísimo y oprimirá a los santos del Altísimo. Intentará cambiar las festividades y la ley; en su mano serán entregadas durante un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo”. — Daniel 7:25 (RVA-2015)

Como recordará, el calendario romano original tenía 10 meses: Martius, Marzo por Marte; Aprilis, del etrusco Apru, por Afrodita; Maius por Maia; Iunious por Juno; y a partir del quinto mes solo eran llamados por un número: Quintilis (quinto), Sextilis (sexto), Septembris (siete), Octobris (ocho), Novembri (nueve), Decembri (diez). Después se agregaron 2 meses, y como los primeros meses tenían nombres que honraban a las antiguas deidades romanas, los nuevos meses se llamaron: Ianuarius por Jano; Februarius por la purificación de Februa.

Después de que Julio César fuera asesinado, Marco Antonio (83-30 a. C.) utilizó el mes Quintilis, el primero de los meses que no tenía connotaciones religiosas, y lo llamó Julio en su honor. Más tarde el emperador Augusto, el hijo adoptivo de Julio César, tomó el mes Sextilis y lo llamó Augustus.

Desde sus orígenes, el calendario romano estuvo bajo el control de los sacerdotes o pontífices romanos. Para el año 63 a.C., Julio César, además de su autoridad militar y política, fue nombrado pontifex maximus (pontífice máximo), asumiendo la posición de sumo sacerdote, y el control del calendario religioso. Cabe mencionar que, en la iglesia católica romana, les gusta utilizar este título de Sumo [Máximo] pontífice romano, para llamar al papa, quien es parte del reinado de la cuarta bestia. El calendario que sustituyó al Juliano, y es el que usamos en la actualidad, fue instituido por el llamado pontífice máximo, Gregorio XIII, en 1582.

Para las modificaciones al calendario romano, Julio César contrató a Sosígenes de Alejandría, el astrónomo griego más importante de esos tiempos. Como los egipcios ya utilizaban un calendario solar de 365 días. El calendario que propuso, descartaba por completo los meses lunares y adoptaba un calendario solar muy similar al que se sigue utilizando hoy en día. Dado que, un año solar tiene 365.24 días, Sosígenes inventó el año bisiesto, añadiendo un día extra a febrero cada 4 años. La propuesta de Sosígenes ahora nos puede parecer normal, pero considere que fue muy controversial para la gente de aquellos tiempos, quienes estaban acostumbrados a las fases lunares.

Finalmente, el calendario juliano entró en vigor el 1 de enero del año 45 a. C. por un edicto de Julio César, cambiando el anterior calendario lunisolar romano. El calendario juliano se convirtió en el calendario predominante en el Imperio romano y el mundo occidental por más de 1600 años. El calendario juliano nos alejó del calendario de YAHWÉH. Para mayor información con respecto a este calendario, puede ver nuestro artículo El Calendario Bíblico Restaurado.

La Influencia del Cristianismo en el Imperio Romano

El emperador romano Constantino I (272-337 d.C.) autorizó el cristianismo en el 313 d. C., lo que le permitió crecer considerablemente durante las siguientes décadas hasta convertirse en la religión oficial del imperio romano. Sin embargo, las antiguas tradiciones del año nuevo continuaron bajo la religión romana politeísta.

Agustín de Hipona

Más tarde, Agustín de Hipona (354-430 d.C.), uno de los padres de la Iglesia, criticó las calendas y le pedía a la gente que no asistieran a los juegos del Circo Máximo. También, Juan Crisóstomo de Antioquía (347-407 d.C.) criticaba fuertemente esos festejos paganos: “Estamos librando una guerra, no contra los amalecitas ni contra atacantes extranjeros, sino contra los demonios que desfilan por la plaza del mercado… Las diabólicas celebraciones de toda la noche que se celebran hoy, las burlas y las canciones reprochables y de censura, los bailes nocturnos y toda esta comedia ridícula”.

Los sermones de cristianos de esa época, exhortaban a las personas para que abandonaran la idolatría, el comer en exceso, las borracheras, los bailes, y la obtención de augurios y predicciones. ¿Acaso hoy en día los pastores advierten a sus congregaciones contra los peligros de estas tradiciones romanas?

La “Cristianización” de las Calendas en la Edad Media

En la Europa medieval, las celebraciones de año nuevo se consideraban paganas, por lo que en el año 567 d. C., el Concilio de Tours abolió las celebraciones paganas del 1 de enero. Lo reemplazaron con 12 días de fiestas sagradas entre la Navidad y la Epifanía. Que en realidad son 13 días, este número representa rebeldía. Así Satanás engaña a la gente para que lo festejen a él cada año nuevo con tradiciones que tienen nombres cristianos. Sin embargo, se celebran con costumbres de adoración a deidades romanas. Como la fiesta de saturnales, hoy la llamamos “posadas”, pero se celebra con banquetes, intercambio de regalos y borracheras, típicos de las fiestas a Saturno.

Si la iglesia católica ya había logrado exitosamente “cristianizar” los festivales paganos del culto al “Sol Invictus”, y lograron que los cristianos lo llamaran “Navidad”, como lo vimos en ¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre? Ahora planeaban cambiar la calenda de enero y renombrarla la “Fiesta de la Circuncisión de Cristo”, celebrándola el 1 de enero. Además, la iglesia católica puso muchas celebraciones en estos 12 días de Navidad. Al punto que, la Festividad de la Epifanía, el 6 de enero, conmemoraba: el Bautizo de Jesús, la Visita de los Reyes Magos, y las Bodas de Caná.

Guadalupe

Aquí en México se desarrolló la tradición del periodo de fiestas católicas de casi un mes llamado “Guadalupe-Reyes”, que va del 12 de diciembre al 6 de enero. Empieza con las procesiones por la aparición demoniaca del ídolo de Guadalupe, continua con las posadas (saturnales), y los 13 días de navidad hasta el día de los Reyes Magos. Sin embargo, en las Escrituras no se especifica que festejemos ninguno de estos acontecimientos. Pero sí nos ordena que observemos las Festividades del SEÑOR, que nos hablan de nuestra salvación y vida eterna. Lamentablemente, el mundo, al seguir al calendario y tradiciones romanas, desconoce de estas maravillosas celebraciones.

Observe cómo Satanás engaña al mundo para que siga pecando con idolatría, adivinación y tradiciones contrarias a YAHWÉH. El mundo sigue llamando al primer mes en honor a ese antiguo ídolo. Celebrando el inicio de año en la fecha equivocada, y con tradiciones que adoran a ídolos paganos. Todo esto está avalado por la iglesia católica, que aparenta combatir el paganismo, pero que adopta todas esas celebraciones bajo otro nombre, demostrando así que en realidad nunca abandonó el paganismo romano.

Con esto comprobamos una vez más que estamos viviendo en el periodo de la cuarta bestia que hablaba el profeta Daniel, el imperio romano dividido en los dedos de los pies, sigue vigente, es la figura que soñó el rey Nabucodonosor (Daniel 2:40-43; Daniel 7:7-8). Dios le mostró a ese rey lo que sucedería en el futuro, y es lo que ahora estamos viviendo (Daniel 2:45).

“Y habrá un cuarto reino, tan fuerte como el hierro. Y así como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas, como el hierro que tritura, así él desmenuzará y triturará a todos estos. Lo que usted vio, los pies y los dedos, parte de barro de alfarero y parte de hierro, será un reino dividido. Pero tendrá la solidez del hierro, ya que vio el hierro mezclado con barro corriente. Y así como los dedos de los pies eran parte de hierro y parte de barro cocido, también parte del reino será fuerte y parte será frágil.

En cuanto al hierro mezclado con barro corriente que ha visto, se mezclarán mediante simiente humana. Pero no se unirán el uno con el otro, como no se mezcla el hierro con el barro”. — Daniel 2:40-43 (NBLA)

Como ocurre con las tradiciones del hombre y el mundo, a las tradiciones de año nuevo se le han ido agregando otras supersticiones como: comer 12 uvas para la buena suerte. Dar la vuelta a la manzana con maletas para viajar durante el año. Vestir ropa con bolitas que significan monedas para la prosperidad. Vestir con ropa interior roja para supuestamente atraer “suerte y amor”. Los fuegos artificiales y romper piñatas para la “purificación” y eliminar las “malas vibras”. Romper platos para “ahuyentar malos espíritus”. Todas estas tradiciones ridículas molestan al SEÑOR, porque la gente se aleja de Él y ni siquiera sabe por qué las hacen. Pablo le advierte a Timoteo contra las falsas costumbres del mundo.

“Pero los hombres malvados y los engañadores irán de mal en peor: engañarán y serán engañados. Tú, por tu parte, persiste en lo que has aprendido y en lo que te persuadiste, pues sabes de quién has aprendido”. — 2 Timoteo 3:13-14 (RVC)

Esperamos que estos antecedentes históricos sobre el origen pagano de los festejos, las tradiciones y hasta de las supersticiones de año nuevo, lo hayan alertado sobre lo peligroso que son espiritualmente estas celebraciones del mundo. Que no son tan inocentes como parecieran. Lo exhortamos para que se mantenga tranquilo resguardado en casa la noche del 31 de diciembre. A su vez, esperamos que este estudio sea una herramienta que lo ayude a evangelizar a otras personas, para ir tras las ovejas perdidas que siguen enredadas dentro del laberinto del paganismo heredado por los ancestros.

“No seguirás a la multitud para hacer el mal”. — Éxodo 23:2a (NBLA)

“ALEF. Bienaventurados los perfectos de camino; los que andan en la ley del SEÑOR”. — Salmo 119:1 (JBS)

¡Que Dios los bendiga!

Referencias:

  • Connelly, Coleman. “Continued Celebration of the Kalends of January in the Medieval Islamic East.” Dumbarton Oaks Papers, vol. 74, 2020, pp. 41–66. JSTOR, https://www.jstor.org/stable/26979079.
  • Gulick, Charles Burton. “Omens and Augury in Plautus.” Harvard Studies in Classical Philology, vol. 7, 1896, pp. 235–47. JSTOR, https://doi.org/10.2307/310484.
  • Hoerber, Robert G. “Our calendar—two thousand years old.” The Classical Outlook, vol. 33, no. 4, 1956, pp. 33–34. JSTOR, http://www.jstor.org/stable/43928741.
  • Ovid, Fasti 1.43–44; Macrobius, Saturnalia 1.13.2–3
  • Veronese, Maria. “Asterius of Amaseia Between Libanius and John Chrysostom on the Kalends of January.” Religions 16(7), 873, 2025.

Ir a: ¿Deben los Cristianos Celebrar el Año Nuevo? (Parte 1)