En este artículo hablaremos de las celebraciones de fin de año y de año nuevo, que se realizan el 31 de diciembre y el 1 de enero. Veremos si simplemente se trata de festejos inocentes con reuniones de familiares y amigos, o si más bien, son producto de la idolatría antigua y tienen un trasfondo más siniestro. Esto le ayudará a tomar la decisión sobre si estas celebraciones son tradiciones que: ¿Lo acercan a Jesucristo y a Su ejemplo? ¿Lo ayudan a ser un cristiano que sigue al Espíritu o uno que sigue a la carne? ¿Lo ayudan a separarse para ser santo, o para comportarse como los del mundo?
“No amen al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. El mundo pasa, y también sus pasiones, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. — 1 Juan 2:15-17 (NBLA)
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Para entender mejor el por qué y cómo se celebra el 1 de enero como el año nuevo en la mayoría de los países alrededor del mundo, necesitamos remontarnos en el tiempo a la antigua Roma para encontrar las respuestas. Veremos que los orígenes de estas celebraciones están llenos de idolatría, y que van en contra de la Biblia y de las Festividades del SEÑOR. Su mayor promotor ha sido el imperio romano y sigue siendo la base del calendario actual. Dando cumplimiento a las profecías en las Escrituras, porque esta cuarta bestia, sigue influenciando las vidas de las personas en todo el mundo.
El Antiguo Calendario Romano

El calendario romano se le adjudica a Rómulo, el fundador de Roma, en el siglo VIII a.C. Era lunisolar, es decir, los meses se basaban en las fases de la luna, y al final se ajustaba para cumplir con el año solar. Similar al Calendario Bíblico Restaurado que se describe en las Escrituras. Estaba regido por las 2 luminarias en el cielo (Génesis 1:14). Este calendario satisfacía las necesidades prácticas de la sociedad romana y de la agricultura. El primer día de cada mes era llamado “Calendas”, de donde proviene nuestra palabra “calendario”, e iba de acuerdo a las fases de la luna.
“Dijo luego Dios: «Haya lumbreras en el firmamento de los cielos para separar el día de la noche, que sirvan de señales para las estaciones, los días y los años”. — Génesis 1:14 (RVR1995)
El calendario romano tenía 10 meses lunares. Algo que hay que destacar es que, el año nuevo era el primero de marzo. El periodo invernal era improductivo, resultaba tan inútil, que ni siquiera se le consideraba parte del calendario. Era un periodo de unos 60 días, y se utilizaba para alinear el calendario lunar con el año solar. Así se aseguraba que el año nuevo, siempre empezara cerca de la primavera, lo cual está apegado al mandato bíblico (Éxodo 12:2).
“Este mes será para ustedes el principio de los meses. Será el primer mes del año para ustedes”. — Éxodo 12:2 (NBLA)
“Ustedes salen hoy en el mes de Aviv”. — Éxodo 13:4 (RVC)
Primer Intento de Corromper el Calendario
El enemigo trabaja rápido para corromper la Palabra de Dios. Tan pronto tomó el poder el segundo rey de Roma, Numa Pompilius (753-672 a.C.), le hizo una reforma al calendario. Agregó los meses de enero y febrero, colocándolos antes de marzo. Para tener un total de 12 meses al año. Además, según el historiador Plutarco, en su obra Vidas Paralelas, Numa Pompilius proclamó que el año nuevo ahora sería el primero de enero o calendas de enero. Por influencias griegas y egipcias, ajustó el inicio del año romano para que coincidiera con el solsticio de invierno. Los egipcios creían que Isis tuvo a Horus en el solsticio de invierno, esta creencia después sería la base del culto al Sol Invictus.
Con estos drásticos cambios, el año ya no iba a empezar durante la primavera, sino en el invierno. Sin embargo, estos cambios fueron ignorados por la gente, por cientos de años, dada la importancia de la agricultura. Como cristianos no debemos de seguir los designios del mundo que se oponen a los de YAHWEH.
“En cuanto a ustedes, estaban muertos en sus delitos y pecados, en los cuales anduvieron en otro tiempo conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia”. — Efesios 2:1-2 (RVA-2015)
Adopción de las Calendas de Enero

Fue hasta el año 153 a. C., que el primero de enero, la calenda de enero (Kalendae Ianuariae), se convirtió oficialmente en el “año nuevo”, el primer día del año civil. Porque en esta fecha, los cónsules romanos recién elegidos, comenzaban a asumir sus cargos. Este evento era celebrado por los políticos y había una gran ceremonia pública de investidura. De esta forma, estas ostentosas festividades dieron paso a una nueva tradición que rápidamente reemplazó las antiguas costumbres de año nuevo practicadas a principios de marzo. Así Roma introdujo la levadura de corrupción para ocultar que el principio del año apunta a la salvación del Cordero de Pascua celebrado en el primer mes. Necesitamos limpiarnos del paganismo.
“Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, como lo son en realidad sin levadura; porque Cristo, nuestro Cordero pascual, ha sido sacrificado. Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con pan sin levadura, de sinceridad y de verdad”. — 1 Corintios 5:7-8 (RVA-2015)
¿Qué hacía el gobierno romano en año nuevo? Los senadores y los magistrados designaban cónsules para ese año, quienes ofrecían sacrificios, normalmente 2 toros, en el templo a Júpiter. A quien designaban como “Optimus Maximus”. Es el mismo título que hoy usan los musulmanes para referirse a Alá como “el más grandioso”. El templo de este ídolo se encontraba en la colina Capitolina de Roma. Como parte de las ceremonias, se pedía por la seguridad del pueblo romano y de la República para el año venidero.
El Circo Máximo

El 1 de enero era el día más importante, y se llevaba a cabo un enorme desfile en Roma. Las celebraciones de las calendas oficialmente duraban 3 días, pero los festejos se extendían hasta el 4 y 5 de enero. Se hacían carreras de carros romanos o carruajes y otra variedad de entretenimientos patrocinados por el gobierno.
El Circo Máximo fue el precursor de los estadios de hoy en día. Era en donde se hacían carreras de carros de caballos, como las de la película Ben Hur. Sin embargo, a diferencia de las arenas deportivas seculares de la actualidad, los espectáculos romanos tenían un importante componente espiritual.
El Circo Máximo era una institución religiosa vinculada con el culto al sol. Por eso, el emperador Augusto puso un obelisco egipcio en medio de este estadio, porque se consideraba que los obeliscos tenían la forma de un rayo de sol. El recorrido de los carros alrededor de la spina o barrera central, se comparaba con los cuerpos celestes que giraban alrededor del sol. Daban 7 vueltas, que representaban los 7 días de la semana.
Las opulentas carreras de carros durante el festival de las calendas, junto con las demás celebraciones, reforzaban el sentimiento de unidad por todo el imperio. Por lo que constituyen una pieza importante, y bien documentada, de la cultura popular grecorromana de la antigüedad tardía.
“Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios”. — Santiago 4:4 (RVA)
En la actualidad, aún podemos encontrar vestigios de estos festejos que utilizan carros festivos en un desfile de año nuevo: el Desfile de las Rosas de Pasadena, California, que se realiza el 1 de enero. ¿Usted cree que este desfile con carros alegóricos en esta fecha sea mera coincidencia?
“Cuídense de que nadie los engañe mediante filosofías y huecas sutilezas, que siguen tradiciones humanas y principios de este mundo, pero que no van de acuerdo con Cristo”. — Colosenses 2:8 (RVC)
Se Añaden Nuevas Tradiciones

Para el siglo IV d. C., las calendas de enero ya eran una tradición celebrada por generaciones, se conocían simplemente como «las calendas» (Καλάνδαι – calánde). Los romanos en todo el imperio celebraban el año nuevo intercambiando regalos llamados “estrenas” (strenae). La gente jugaba a los dados, bebía y festejaba durante el día. Cuando caía la noche, que era más larga por el solsticio de invierno, se ponían máscaras de bestias y otros disfraces para unirse con antorchas a procesiones.
En la plaza pública o mercado (ágora) se llevaban a cabo procesiones desenfrenadas, había glotonería, borracheras y antorchas encendidas. Niños, e incluso algunos adultos, iban de puerta en puerta para impartir las felicitaciones por la temporada, cantar canciones, e intercambiar regalos simbólicos por otros de mayor valor.
“Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de Aquel que los llamó de las tinieblas a Su luz admirable”. — 1 Pedro 2:9 (RVC)
Las calendas tenían un toque carnavalesco: los soldados se vestían como mujeres, otros usaban máscaras de animales (usualmente venados), o de deidades como Jano o Saturno, y abiertamente se burlaban del gobierno.
“La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al SEÑOR tu Dios”. — Deuteronomio 22:5 (NBLA)
“¿Hasta cuándo, oh simples, amarán la simpleza, y los burladores se deleitarán en hacer burla, y los necios aborrecerán el conocimiento?” — Proverbios 1:22 (NBLA)
El Culto a la Deidad Romana Jano (Ianus o Janus)

Enero, en latín, Ianuarius, fue llamado así en homenaje al dios Jano, en latín Ianus o Janus, representado con una cabeza de dos caras, mirando hacia ambos lados. Los romanos en su idolatría, le adjudicaban que regía las entradas y los comienzos, transiciones, tiempo, dualidad, puertas y pasajes. Así una superstición pagana hizo de enero el primer mes del año, desplazando a marzo. Con el tiempo pasó a “janairo” en latín hispánico, luego en lengua romance “janero” y finalmente en español a enero. En portugués se dice “janeiro”, en inglés January.
Los romanos siempre buscaban comenzar el año nuevo “de manera favorable”, pensaban que como comenzaran, así continuarían todo el año. Por eso, el 1 de enero le ofrecían sacrificios a Jano, con la esperanza de que les fuera bien todo el año. Además, en su superstición, literalmente comenzaban con el pie derecho, al entrar caminando con la pierna derecha a templos, casas y cada vez que entraban por una puerta. El arqueólogo Steven J.R. Ellis, ha señalado que el pie derecho o diestro, se consideraba mucho más auspicioso o favorable que el “siniestro” o izquierdo.
En el Foro Romano había un templo en honor a Jano con dos puertas. Hoy en las tradiciones de año nuevo se representa al “año nuevo”, con la caricatura de un bebé, entrando por una puerta a un lado, viendo hacia adelante. Y por la puerta del lado contrario, saliendo el “año viejo”, personificado por un hombre viejo viendo hacia atrás. Esta transición la adjudican a Jano, la deidad de la dualidad, de las puertas.
“No piense tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inestable en todos sus caminos”. — Santiago 1:7-8 (RVA-2015)
Este engaño de Jano o Satanás tiene más de 2,000 años, primero como una imposición gubernamental, pero que después se perpetuó con religiosidad, regalitos y tradiciones ridículas sobre la dualidad. Era una puerta falsa que la gente tomó. Sin embargo, la única Puerta verdadera es nuestro Señor Jesucristo, quien dice que Él es la Puerta para la salvación.
[Jesús dice] “Todos aquellos que vinieron antes de Mí son ladrones y saqueadores, pero las ovejas no les hicieron caso. Yo soy la puerta. Si alguien entra a través Mí, sería salvado; no solo entrará y saldrá, sino también hallará pasto”. — Juan 10:8-9 (LSP)
La Vigilia de Año Nuevo
Otra tradición que los romanos hacían era la “vigilia”, durante la noche anterior o víspera del 1 de enero, consistía en mantenerse despiertos para protegerse de los “malos espíritus”, que según pensaban, vagaban por la tierra en esas fechas. ¿Usted cree que el estar despierto protege a alguien de los demonios? Eso es ridículo. Por eso, ya no se hace eso. Sin embargo, la tradición de la vigilia continuó y dio origen a la costumbre de quedarse despiertos para “recibir el año nuevo”.
¿Acaso los cristianos deberían seguir festejando esta ridícula tradición en honor a Jano? ¿Festejar el año nuevo en una fecha equivocada? ¿Cómo sabemos que estos festejos son orquestados por el enemigo? Porque quienes participan en los festejos de año nuevo se comportan igual que los antiguos romanos durante las calendas: se desvelan, hacen fiestas familiares, con amigos, o inclusive se reúnen en lugares públicos, donde se emborrachan. Y en ese estado, no me sorprendería que puedan ser demonizados por los malos espíritus que tanto temían los romanos.
“Porque el violento tendrá su fin, el insolente será acabado, y serán cortados todos los que se desvelan para hacer el mal”. — Isaías 29:20 (NBLA)
“Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto”. — Romanos 12:2 (RVC)
Nada bueno procede de las celebraciones de año nuevo. De hecho, es peligroso salir a la calle la noche del 31 de diciembre, porque mucha gente anda alcoholizada, hay accidentes. Hay quienes salen con pistolas para hacer disparos al aire, otros se divierten detonando fuegos artificiales.
En nuestro siguiente estudio continuaremos viendo más tradiciones de esta festividad que tienen su origen en la adoración a deidades romanas. Veremos los cambios que le hizo Julio Cesar al calendario, y cómo la iglesia de la Edad Media adoptó estas costumbres que aún se siguen celebrando hasta nuestros días. Al final, es decisión de cada creyente qué hacer durante estos días. Haga oración y pídale orientación al Espíritu Santo para hacer la voluntad de YAHWEH.
“El prudente ve el mal y se esconde, pero los simples siguen adelante y son castigados”. — Proverbios 22:3 (NBLA)
¡Que Dios los bendiga!
Continuar leyendo: ¿Deben los Cristianos Celebrar el Año Nuevo? (Parte 1)
