Diez Mandamientos

El Segundo Mandamiento: La Iniquidad de los Padres (Parte 6)


En el artículo anterior vimos la parte del Segundo Mandamiento en donde el Señor menciona ser celoso con respecto al pacto que hace con todos los creyentes para su salvación. En este artículo hablaremos acerca de las consecuencias por desobediencia a este Segundo Mandamiento, las cuales tienen repercusiones hasta la tercera o cuarta generación de quienes son idólatras.



YAHWÉH nuestro Dios hizo un pacto con nosotros en Horeb. No hizo YAHWÉH este pacto con nuestros padres, sino con nosotros, con todos aquellos de nosotros que estamos vivos aquí hoy”. — Deuteronomio 5:2-3 (NBLH)

“Hasta la tercera y cuarta generación de los que Me aborrecen”

apedrean a Acán

El  comportamiento de los padres tiene influencia y repercusiones en todos sus descendientes, para bien o para mal, inclusive en futuras generaciones que aún no han nacido. La Biblia hace referencia a hijos que pagan por el pecado de los padres, como los hijos de Acán que fueron apedreados por la codicia de su padre (Josué 7:24-25). El hijo de David murió por el pecado de adulterio de sus padres (2 Samuel 12:18).

“Sea recordada ante YAHWÉH la iniquidad de sus padres, y no sea borrado el pecado de su madre”. — Salmos 109:14

Y aunque estos ejemplos no son de idolatría, nos muestran que cuando uno rompe alguno de los 10 Mandamientos, fue porque se rompió inicialmente el Primero y Segundo Mandamientos, al no tener las bases correctas de fe, temor y alabanza hacia YAHWÉH. El rebelarse contra la Palabra de Dios es comparado a aborrecer o a odiar a nuestro Creador (Juan 3:19-20, 15:18; Romanos 1:28-30, 8:7; Santiago 4:4; Salmos 78:8).

El problema se debe a que los padres no enseñan a sus hijos en los caminos de YAHWÉH. Sus mandamientos son la base para una vida recta y santa, y para acercarnos al SEÑOR en Sus términos. La desobediencia es comparada con la idolatría y es castigada con maldiciones. Para mayor información puede ver nuestro artículo: Las Maldiciones Bíblicas: ¿Cómo Evitar caer bajo Maldición?

“Entonces pasó YAHWÉH por delante de él y proclamó: «YAHWÉH, YAHWÉH, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, el que perdona la iniquidad, la transgresión y el pecado, y que no tendrá por inocente al culpable; que castiga la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación»”. — Éxodo 34:6-7

“Y Samuel dijo: «¿Se complace YAHWÉH en ofrendas quemadas y sacrificios como en la obediencia a la voz de YAHWÉH? ¡Mira! El obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grasa de los carneros. Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, y la desobediencia, como la iniquidad e idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra de YAHWÉH, Él también te ha desechado para que no seas rey»”. — 1 Samuel 15:22-23

Padres e hijos alcohólicos

En Éxodo 20:5 se nos explican las consecuencias tan terribles de la idolatría y la iniquidad (Éxodo 34:6-7), que no solo afectan al pecador con maldiciones, sino que también van a afectar a futuras generaciones. Lamentablemente, si un padre es borracho, los niños pueden sufrir abuso, pobreza, o bien también pueden convertirse en alcohólicos ellos mismos, siguiendo el mal ejemplo del padre. Del mismo modo, si una madre ha contraído el SIDA por el uso de drogas, su bebé puede nacer con SIDA o bien con dependencia a las drogas.

«No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra.  Los que viven solo para satisfacer los deseos de su propia naturaleza pecaminosa cosecharán, de esa naturaleza, destrucción y muerte; pero los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.» — Gálatas 6:7-8 (NTV)

Pero, esto no significa que los niños inocentes sean culpables de los pecados de sus padres, más bien sufren las repercusiones de los pecados de los padres, de sus malas decisiones. Recuerde que los padres son los representantes de Dios sobre sus hijos, ellos son quienes tienen la mayor influencia sobre ellos y los que siembran la semilla de la idolatría (y de otros pecados) en sus corazones.

“Los padres no morirán por sus hijos, ni los hijos morirán por sus padres; cada uno morirá por su propio pecado”. — Deuteronomio 24:16 (NBLA)

Maldiciones Generacionales

hijo endemoniado

Las Escrituras nos advierten sobre las maldiciones generacionales, como la transmisión de los pecados de los padres a los hijos hasta la tercera y la cuarta generación (Éxodo 20:5, 34:7; Números 14:18; Deuteronomio 5:9). Debemos tener presente que cualquier pecado que no hayamos puesto bajo la sangre de Cristo, constituye una base legal para que Satanás y sus demonios tengan una puerta abierta, para esclavizar a la persona por su pecado, y esta maldición se puede heredar a sus descendientes. Por eso vemos que Esdras convoca un ayuno, y los israelitas confesaron sus pecados y los de sus padres, para poner fin a las maldiciones generacionales. Para mayor información puede ver nuestro artículo: Las Maldiciones Bíblicas: Las Maldiciones Generacionales.

“El SEÑOR es lento para la ira y abundante en misericordia, y perdona la iniquidad y la transgresión; pero de ninguna manera tendrá por inocente al culpable; sino que castigará la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y la cuarta generación”. — Números 14:18 (NBLA)

“El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel para ayunar, vestidos de ropas ásperas y cubiertos de polvo. Ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y en pie, confesaron sus pecados y las iniquidades de sus padres”. — Nehemías 9:1-2 (RVR-1995)

Es especialmente dañino cualquier participación en el ocultismo, que en realidad es una idolatría a demonios para obtener sus poderes (1 Corintios 10:14-21). Además, hay que tener cuidado de cualquier juramento hecho por padres o antepasados, como los juramentos ocultistas, mormones y masónicos. Hay que pedir en oración que en el nombre de Jesucristo sean rotos. Esto evita que lo afecten a usted y a sus hijos.

Los Hijos Rebeldes

El Tárgum de Jonatán, una traducción en arameo del Pentateuco, nos aclara la situación entre padres e hijos diciendo: «visitando (castigando) la iniquidad de los padres malvados sobre los hijos rebeldes». Jonatán interpretó este versículo refiriéndose a que, si los padres son malvados, sus hijos además serán rebeldes y lamentablemente esto hará que sirvan a cualquier ídolo antes que a YAHWÉH.

Y no sean como sus padres, generación terca y rebelde; generación que no dispuso su corazón, ni cuyo espíritu fue fiel para con Dios”. — Salmos 78:8 (RVR1995)

el padrino

La idolatría de los padres en los tiempos de Moisés fue transmitida a los hijos de generación en generación, porque los descendientes no sólo adoptaron el pecado familiar, sino también un estilo de vida de pecado. Y parte del castigo de los padres será que llegarán a ver el resultado de sus enseñanzas hasta la tercera o cuarta generación. Serán testigos del deterioro familiar causado por su iniquidad.

Una forma de cumplimiento de esta maldición, es cuando los hijos se van a vivir a un lugar diferente a su lugar de nacimiento, ya sea a otra ciudad o a otro país, quizás se van a estudiar o a trabajar a otra parte. La cuestión es que, por diferentes razones, ya no están cerca de sus padres.

Tus hijos y tus hijas serán dados a otro pueblo, mientras tus ojos miran y desfallecen por ellos continuamente, pero no habrá nada que puedas hacer”. — Deuteronomio 28:32 (NBLA)

El profeta Jeremías nos menciona que, gracias a la idolatría de sus antepasados, la rebeldía de sus descendientes los llevó a rechazar a Jesucristo. Como resultado, la inequidad de los judíos es peor cada día porque se alejaron aún más de los caminos de Dios (Números 14:18).

“Cuando le digas todas estas cosas a la gente, ellos te preguntarán: “¿Por qué el SEÑOR decretó cosas tan terribles contra nosotros? ¿Qué hemos hecho para merecer semejante trato? ¿Cuál es nuestro pecado contra YAHWÉH nuestro Dios?”. Entonces les darás la respuesta de YAHWÉH: “Es porque sus antepasados me fueron infieles y rindieron culto a otros dioses y los sirvieron. Me abandonaron y no obedecieron Mi Palabra. ¡Y ustedes son peores que sus antepasados! Se pusieron tercos y siguen sus propios malos deseos y rehúsan escucharme”. — Jeremías 16:10-12 (NTV)

Abraham Escapa de la Idolatría

Cuando YAHWÉH llama a Abraham para que rompiera con la idolatría de sus ancestros y saliera para ir a la tierra prometida (Génesis 12), se convierte en un héroe de la fe y padre espiritual de todo creyente (Hebreos 11:8-10; Romanos 4:16-17). Pero la Biblia nos muestra que no era perfecto, y vemos que, lo que no se corrige oportunamente, tiende a repetirse en la descendencia.

Isaac y Jacob

Abram trató de engañar al faraón haciéndole creer que su esposa era sólo su hermana (Génesis 12:18). Luego en la siguiente generación vemos que sucede algo muy similar con su hijo Isaac, en donde Isaac engaña a Abimelec al decirle que su esposa Rebeca es su hermana (Génesis 26:9-10), es el mismo tipo de engaño de Abram, la historia se repitió. Luego en la siguiente generación el engaño fue más allá, ya que no se limitó a engañar a personas fuera de la familia, sino dentro la misma: Jacob engañó a su propio padre Isaac para obtener su bendición (Génesis 27), todo esto bajo la dirección de su madre Rebeca.

En la siguiente generación los hijos de Jacob lo engañaron a él haciéndole creer que su hijo favorito, José, había muerto (Génesis 37). Además, en Génesis 34 vemos que cuando Dina, la hija de Jacob, fue violada, sus hermanos engañaron a Siquem para vengarse. Aquí vemos un ejemplo de 4 generaciones en donde el estilo de vida de engaño y mentira se fue heredando, la iniquidad de los padres fue visitada hasta la tercera y cuarta generación, exactamente como nos lo advierte este Segundo Mandamiento.

¿Quién tiene la Culpa?

Adan culpa a Eva

Sin embargo, esta advertencia se puede sacar de contexto, vemos que para los tiempos del profeta Jeremías el pueblo israelita tenía un proverbio “Los padres comieron uvas agrias, y a los hijos se les destemplaron los dientes” (Jeremías 31:29), parecía que con este dicho popular las personas tomaban como pretexto que estaban siendo castigadas por los pecados de sus padres, y con esto trataban de culpar a alguien más por sus aflicciones. Al SEÑOR no le gustó esto e hizo la siguiente aclaración:

[Dice el Señor] “Al contrario, al que coma uvas agrias se le destemplarán los dientes, es decir, que cada uno morirá por su propia iniquidad. — Jeremías 31:30 (NVI)

En la actualidad sucede algo muy similar, ahora en lugar de ser un proverbio, existe el campo de la psicología que argumenta que la razón por la que una persona es irresponsable es porque su madre (o sus padres) no lo criaron correctamente, lo descuidaron, no lo amaron lo suficiente, y también culpan al “ambiente” en el cual creció esa persona. Con todo esto se ha creado una cultura de “víctimas” en donde todos buscan culpar a otras personas por su mala conducta o por sus propios actos criminales, y usualmente culpan a sus padres.

Sin embargo, recordemos que nuestro Señor Jesucristo al nacer fue puesto en un pesebre, su familia era pobre, creció lleno de abusos por parte de la gente que lo rodeaba, y fue tentado, sin embargo, Él se mantuvo libre de pecado (La Cronología de la Navidad – parte 4).

[YAHWÉH dice] “La persona que peque es la que morirá. El hijo no será castigado por los pecados del padre ni el padre será castigado por los pecados del hijo. Los justos serán recompensados por su propia conducta recta y las personas perversas serán castigadas por su propia perversidad”. — Ezequiel 18:20 (NTV)

Más bien somos pecadores porque nosotros mismos tomamos esas malas decisiones, transgrediendo la ley de YAHWÉH. Cada persona deberá rendirle cuentas a Dios por sus propias acciones y también por el pecado de descarriar a otros con su mal ejemplo, y en ese momento no podrá culpar a sus padres ni a nadie más.

¿Cuál es la Solución?

abuelita enseña a niño

Cuando los padres no educan correctamente a sus hijos en los caminos del SEÑOR, pagan las consecuencias al desobedecer Sus mandatos como nos explica Moisés:

“Estas palabras que Yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Las enseñarás diligentemente a tus hijos, y hablarás de ellas cuando te sientes en tu casa y cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”. — Deuteronomio 6:6-7 (NBLH)

“Jamás te olvides del día que estuviste ante YAHWÉH tu Dios en el monte Sinaí, donde Él me dijo: “Convoca al pueblo para que se presente ante Mí, y Yo mismo lo instruiré. Entonces ellos aprenderán a temerme toda su vida y les enseñarán a sus hijos que también me teman”. — Deuteronomio 4:10 (NTV)

Lo que el SEÑOR le está pidiendo a los padres es que se acerquen a Él, y la importancia de enseñarles a sus hijos la verdad acerca de Dios oportunamente, para que cuando crezcan, no vayan a caer en las múltiples trampas de idolatría que Satanás ha creado para ellos en el mundo.

No les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos; a la próxima generación le contaremos de las gloriosas obras del SEÑOR, de su poder y de sus imponentes maravillas. Pues emitió sus leyes a Jacob; entregó sus enseñanzas a Israel. Les ordenó a nuestros antepasados que se las enseñaran a sus hijos, para que la siguiente generación las conociera —incluso los niños que aún no habían nacido—, y ellos, a su vez, las enseñarán a sus propios hijos”. — Salmos 78:4-6 (NTV)

“Tú, mi Dios, me has enseñado desde mi juventud, y aún ahora sigo hablando de Tus maravillas”. — Salmos 71:17 (RVC)

Instruye al niño en el camino que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él”. — Proverbios 22:6 (NBLH)

Tenemos el buen ejemplo de la familia de Timoteo que nos menciona el apóstol Pablo, en donde su abuela Loida y su madre Eunice eran mujeres de fe y así educaron a Timoteo:

“Me acuerdo de tu fe sincera, pues tú tienes la misma fe de la que primero estuvieron llenas tu abuela Loida y tu madre, Eunice, y sé que esa fe sigue firme en ti”. — 2 Timoteo 1:5 (NTV)

La Epigenética y la Iniquidad Generacional

epigenética

Ahora veremos como la ciencia confirma la influencia de los padres a los hijos a nivel celular. La epigenética es el estudio de los mecanismos biológicos, hereditarios y ambientales que activan y desactivan los genes en el cuerpo humano.

La epigenética ha transformado nuestra forma de pensar acerca de los genes y del ADN (ácido desoxirribonucleico) que se encuentran en el núcleo de cada una de las células de nuestro cuerpo. El sufijo epi, significa sobre, afuera o alrededor. Esto nos da una idea de que esta ciencia se enfoca en los fenómenos que alteran el comportamiento del ADN en las personas. Los cambios pueden ocurrir por factores ambientales, dietas, estrés, eventos traumáticos (como vivir durante una hambruna), el entorno familiar y laboral, estilos de vida, etc.

La epigenética no sólo cambia nuestros cerebros y órganos por medio de cambios en el ADN, sino que además, de forma sorprendente, estos factores epigenéticos forman parte del legado genético que transmitimos a nuestros hijos.

Ahora se ha descubierto que el genoma humano no sólo está basado en la secuencia de ADN como se pensaba antes, esto haría que los gemelos que comparten el mismo ADN tuvieran exactamente el mismo físico y comportamiento, pero ahora se sabe que pueden tener diferentes factores epigenéticos, lo que los hace diferentes. Es como si tuviéramos dos frases con las mismas palabras, pero con diferente puntuación, lo que cambiaría el significado. Por ejemplo: “¿Cómo amaneciste?”, es muy diferente a: “¡CÓMO! ¿Amaneciste?”.

La Biblia señala la existencia de epigenética en el nacimiento y las vidas de los gemelos Jacob y Esaú; y también lo vemos en el proceso hasta ahora inexplicable por el cual Jacob desarrolló su rebaño moteado vigoroso de la manada de Labán (Génesis 30:31-43).

«Cuando le llegó el momento de dar a luz, ¡Rebeca comprobó que de verdad tenía mellizos! El primero en nacer era muy rojizo y estaba cubierto de mucho vello, como con un abrigo de piel; por eso lo llamaron Esaú. Después nació el otro mellizo, agarrando con la mano el talón de Esaú; por eso lo llamaron Jacob. Isaac tenía sesenta años cuando nacieron los mellizos. Los muchachos fueron creciendo, y Esaú se convirtió en un hábil cazador. Él era un hombre de campo, pero Jacob tenía un temperamento tranquilo y prefería quedarse en casa.» — Génesis 25:24-27 (NTV)

Epigenética mujer

La ciencia de epigenética ha demostrado que las maldiciones generacionales que se mencionan en la Biblia son verdaderas. Normalmente tienen que ver con algunos patrones en la historia familiar que se repiten en la vida de la descendencia, como ansiedad, pobreza, enfermedades y adicciones, por nombrar algunos.

La epigenética descubrió un mecanismo bioquímico que explica los efectos heredables reajustables del pecado descritos en la Biblia. Puede ver más información en nuestro artículo Maldiciones Bíblicas: Enfermedades Hereditarias (Parte 3). La memoria genética puede pasar hasta 14 generaciones, pero la buena noticia es que el SEÑOR nos dice que puso un límite de la trasmisión de la maldad y el pecado hasta la tercera y cuarta generación, de lo contrario las personas tendrían el acumulado de la maldad de hasta 14 generaciones atrás.

El SEÑOR nos Ofrece una Cura para Nuestro ADN

Existe la cura para estas tristes herencias generacionales: el “arrepentimiento”, si cambiamos nuestros malos caminos el SEÑOR nos perdona.

[YAHWÉH dice] “Pero si Mi pueblo, que lleva Mi Nombre, se humilla y ora, busca Mi rostro y se aparta de su conducta perversa, Yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra”. — 2 Crónicas 7:14 (NTV)

«Por causa de sus caminos rebeldes [transgresiones], y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos. Su alma aborreció todo alimento, y se acercaron hasta las puertas de la muerte. Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los salvó de sus aflicciones. Él envió Su Palabra y los sanó y los libró de la muerte. Que ellos den gracias al SEÑOR por Su misericordia y por Sus maravillas para con los hijos de los hombres”. — Salmos 107:17-21 (NBLH)

Dios Jesús

Al acercarnos a Dios, YAHWÉH nos ofrece perdonar nuestros pecados y curarnos, y dejamos de estar bajo la ley del pecado y la muerte para pasar a estar bajo la ley de Dios (Romanos 8:2,7). Cuando usted acepta a Jesucristo en su corazón, Él lo hace una nueva creación, libre de la corrupción y Él es el único que nos puede liberar de las memorias genéticas y maldiciones ancestrales. Recuerde que Jesucristo venció victoriosamente el aguijón del pecado (incluyendo sus implicaciones genéticas) y a la muerte.

Al pedir perdón, las Escrituras nos indican que también debemos pedir perdón por la iniquidad de nuestros ancestros (Nehemías 9:2; Daniel 9:16):

[YAHWÉH dice] “Si confiesan su iniquidad y la iniquidad de sus antepasados, por las infidelidades que cometieron contra Mí, y también porque procedieron con hostilidad contra Mí, (Yo también procedía con hostilidad contra ellos para llevarlos a la tierra de sus enemigos), o si su corazón incircunciso se humilla, y reconocen sus iniquidades, entonces Me acordaré de Mi pacto con Jacob, Me acordaré también de Mi pacto con Isaac y de Mi pacto con Abraham, y Me acordaré de la tierra”. — Levítico 26:40-42 (NBLH)

“Reconocemos, SEÑOR, nuestra maldad, y la iniquidad de nuestros padres; ¡hemos pecado contra Ti!”. — Jeremías 14:20 (NVI)

“Muestro misericordia a millares, a los que Me aman y guardan Mis Mandamientos”

“Sábelo bien: el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel que cumple con Su pacto y Su misericordia con aquellos que lo aman y cumplen Sus Mandamientos, hasta mil generaciones; pero que da su merecido a quien lo aborrece. A quien lo odia, no se tarda en destruirlo; Él mismo le da su merecido”. — Deuteronomio 7:9-10 (RVC)

Jesús, Dios

¡Que fabulosa promesa nos da YAHWÉH! Si lo amamos y guardamos Sus Mandamientos nos va a dar Su misericordia divina, es decir, no vamos a ser juzgados por todos nuestros pecados, transgresiones e iniquidad, los cuales ya han sido perdonados gracias a la sangre que Jesucristo derramó en la cruz para que nuestros pecados fueran limpiados por completo. Y sólo vamos a ser recompensados (o no) por nuestro Señor Jesús, por toda nuestra labor como Sus servidores y embajadores en la tierra, recibiendo los tesoros que hayamos acumulado en el cielo (Mateo 25:14-30).

[Jesús dijo] “Ustedes son un rebaño pequeño. Pero no tengan miedo, porque su Padre ha decidido darles el reino… Porque donde ustedes tengan su tesoro, allí también estará su corazón”. — Lucas 12:32-34 (RVC)

Siempre procuramos agradar a Dios. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo”. — 2 Corintios 5:9b-10 (RVC)

Observe aquí, que las Escrituras hablan de «miles» y no de millones, ¿Será referencia al pequeño rebaño al que se refería Jesús cuando habló de la puerta estrecha?

Entren por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la encuentran”. — Mateo 7:13-14 (RVC)

Con esto concluimos esta serie de artículos acerca del Segundo Mandamiento, en el siguiente artículo hablaremos acerca del Tercer Mandamiento.

“Por tanto, reconoce hoy y reflexiona en tu corazón, que el SEÑOR es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra; no hay otro”. — Deuteronomio 4:39 (NBLH)

¡Que Dios los bendiga!


Continuar leyendo: El Tercer Mandamiento: El Santo Nombre de Dios (Parte 1)

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