El Octavo Mandamiento: El robo al Prójimo (Parte 3)

En el artículo anterior hablamos de cómo es que robamos directamente al SEÑOR cuando no reconocemos que toda la gloria le pertenece a Él, y se nos olvida que estamos en esta vida para servirle, así que todo lo que hacemos es para honrar, alabar y adorar a Dios. Ahora veremos otras formas más sutiles en las que podemos robar a nuestros prójimos, como cuando se hace con engaños (abuso de confianza), no pagamos nuestras deudas, incumpliendo contratos, falsificaciones, también veremos lo que significan los términos bíblicos “tesoros de maldad” y “riquezas de vanidad”, así como cuáles son los castigos por robar según las Escrituras.

Robar bienes mediante engaños

En las Escrituras encontraremos el modismo hebreo “robar el corazón”, que significa “engañar”. Y lo encontramos en los pasajes de Génesis 31:20, 31:26-27; 2 Samuel 15:6:

“Y hurtó Jacob el corazón de Labán, el arameo, en no hacerle saber cómo huía.” — Génesis 31:20 (JBS)

“De esta manera Absalón trataba a todo israelita que venía al rey para juicio. Así Absalón robó el corazón de los hombres de Israel.” — 2 Samuel 15:6 (NBLA)

El engaño, es otra forma de robo, cuando las personas obtienen bienes o servicios por los cuales no pagaron. El recurrir a engaños, estafas, el cometer fraudes, o abusar de la confianza de las personas o negocios, va en contra del Octavo Mandamiento, por ello Moisés nos enfatiza que no afectemos a nuestro prójimo con esta clase de decepción.

“No robarán ni mentirán ni se engañarán el uno al otro.” — Levítico 19:11 (RVA 2015)

El tomar ventaja de la ignorancia, debilidad o tragedias de otras personas, para beneficio propio son otras formas de no cumplir con este Mandamiento. Y el castigo puede ser hasta la muerte.

Muestra tu temor a Dios al no aprovecharse el uno del otro. Yo Soy el Señor tu Dios.” — Levítico 25:17 (NTV)

No explotes a la viuda ni al huérfano. Si los explotas de alguna manera y ellos claman a mí, ten por seguro que oiré su clamor. Mi enojo se encenderá contra ti y te mataré a filo de espada. Entonces tus esposas serán las viudas y tus hijos los huérfanos.” — Éxodo 22:22-24 (NTV)

Las personas que estafan o defraudan a su prójimo piensan que son muy listos porque pueden tomar ventaja de otras personas, pero no se dan cuenta que el SEÑOR conoce sus obscuros corazones y van a ser castigados por transgredir el Mandamiento que fue escrito con el dedo de nuestro Señor Jesucristo. El primer problema al que se enfrentarán es cuando, quienes son estafados o defraudados, recurren a recursos legales para acusar al estafador para recuperar su pérdida, y pueden llegar a encarcelarlo. Sin embargo, si estos estafadores no se arrepienten en esta vida por sus pecados, morirán en ellos y recibirán un castigo eterno al ser declarados culpables en el Juicio Final.

El pan obtenido con falsedad [engaños] es dulce al hombre, pero después su boca se llenará de grava.” — Proverbios 20:17 (NBLA)

Amontonar tesoros por medio de la mentira es fugaz ilusión de aquellos que buscan la muerte. La rapiña de los malvados los destruirá, por cuanto no quisieron actuar conforme a derecho.” — Proverbios 21:6-7 (RVR 1995)

El engaño también puede ocurrir por la avaricia de quien vende un producto o servicio y no entrega lo que prometió. Por ejemplo, si va a surtir gasolina y no le venden litros completos. O una aseguradora no paga los daños al asegurado por algún tecnicismo, o utilizando algún pretexto. Por lo mismo, encontramos en las Escrituras el mandato de tener balanzas con medidas exactas, debemos de mantener prácticas de negocio justas y ser honestos en nuestros tratos con la gente.

Pesas desiguales son abominación al Señor, y no está bien usar una balanza falsa.” — Proverbios 20:23 (NBLA)

“El Señor detesta el uso de las balanzas adulteradas, pero se deleita en pesas exactas.” — Proverbios 11:1 (NTV)

Cuando las Escrituras nos hablan de “tesoros de impiedad” (o de maldad) se están refiriendo al dinero o los objetos mal habidos que son obtenidos mediante estafas o robos.

“¿Hay aún en casa del impío tesoros de impiedad, y medida escasa que es detestable? ¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas?” — Miqueas 6:10-11 (RVR 1960)

Los tesoros de impiedad no son de provecho, pero la justicia libra de la muerte.” — Proverbios 10:2 (RVA 2015)

“No confíen ustedes en la opresión, ni en el robo pongan su esperanza; si las riquezas aumentan, no pongan el corazón en ellas.” — Salmos 62:10 (NBLA)

También el engaño ocurre cuando si por ejemplo usted contrata a alguien para algún trabajo, y al final el contratista le quiere cobrar más de lo acordado sin ninguna justificación, usa materiales de menor calidad, no hace parte del trabajo que le correspondía hacer dentro de lo acordado en el proyecto, o bien, lleva a cabo algún otro tipo de injusticia. O si, por el contrario, el trabajador contratado cumple con su parte del trato, y quien lo contrató decide no pagarle lo que se había acordado.

“Oigan cómo clama contra ustedes el salario no pagado a los obreros que les trabajaron sus campos. El clamor de esos trabajadores ha llegado a oídos del Señor Todopoderoso.” — Santiago 5:4 (NVI)

“Me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del extranjero y los que no me temen», dice el Señor de los ejércitos.” — Malaquías 3:5 (NBLA)

Las Escrituras tienen más consejos al respecto, para que seamos justos a los ojos del SEÑOR en nuestros tratos con los demás:

“Paguen a todos lo que deben: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. No deban a nadie nada salvo el amarse unos a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.” — Romanos 13:7-8 (RVA 2015)

“No defraudes ni le robes a tu prójimo. No retengas hasta el día siguiente el salario de tus obreros contratados.” —Levítico 19:13 (NTV)

La principal enseñanza del Octavo Mandamiento es no aprovecharse de los demás, que todos estén conformes al hacer una transacción. En las Escrituras encontramos que quien tiene y da medidas justas, su vida será prolongada:

“No tendrás en tu bolsa pesas diferentes, una grande y una pequeña. No tendrás en tu casa medidas diferentes, una grande y una pequeña. Tendrás peso completo y justo; tendrás medida completa y justa, para que se prolonguen tus días en la tierra que el Señor tu Dios te da. Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete injusticia, es abominación para el Señor tu Dios.” — Deuteronomio 25:13-16 (NBLA)

Nuestro Señor Jesucristo resume en una sola frase la actitud que tenemos que tener hacia nuestros prójimos para que siempre cumplamos con el Octavo Mandamiento.

“Y así como quieran que los hombres les hagan a ustedes, hagan con ellos de la misma manera.” — Lucas 6:31 (NBLA)

Robamos cuando no pagamos lo que debemos

¿Qué tal pagar sus deudas? Algunas personas roban simplemente cuando no pagan lo que deben. Cuando usted usa su tarjeta de crédito, ¿no está pidiendo prestado? y cuando no paga, ¿qué pasa? Lamentablemente, mucha gente está endeudada porque compra cosas que realmente no necesita, tratando de vivir un estilo de vida que no puede mantener, y luego no completa para pagar, puede ver más recomendaciones bíblicas al respecto en nuestro artículo ¿Cómo Salir de Deudas?. Según las estadísticas de diferentes países se menciona que entre el 70% y el 85% de las personas no pagan el saldo total mensual de sus tarjetas de crédito, y pagan intereses por su deuda a los bancos, por ello, los bancos están encantados dando tarjetas de crédito a las personas, por los altos intereses que pueden cobrar, porque saben que la mayoría no va a pagar sus deudas al final del mes.

El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.” — Salmos 37:21 (RVA)

“El rico domina a los pobres, y el deudor es esclavo del acreedor.” — Proverbios 22:7 (NBLA)

Dios quiere que paguemos nuestras deudas y esto no solo aplica al dinero: ¿Ha pedido algo prestado a su vecino y no se lo ha devuelto después de que ya lo dejó de usar? No sería esto un robo si después de semanas usted todavía lo tenga y su vecino no. Dios quiere que seamos fieles para devolver cosas.

Robamos con Juegos de Azar

Quienes tienen negocios como casinos, centros de apuestas, juegos de cartas, loterías, sorteos, entre otros, en donde el azar es un factor importante para determinar “quién gana”, vemos que roban a las personas, tal vez no con una pistola, pero con algo más sutil al hacerlo mediante engaños. Estos giros de negocios venden la ilusión de “hacerse rico rápidamente”, sin tener que trabajar, con el dinero que les quitaron a otras personas. Las Escrituras condenan estos abusos, y llama a este tipo de ganancias “riquezas de vanidad”, y nos advierten que las riquezas obtenidas de esta forma disminuirán, refiriéndose a que de alguna forma no les rendirá el dinero obtenido por estos medios.

Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge trabajando las aumentará.” — Proverbios 13:11 (JBS)

El hombre fiel abundará en bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin castigo.” — Proverbios 28:20 (NBLA)

El rey Salomón nos está mencionando que quienes se apresuran en enriquecerse recibirán un castigo, y dos versículos después nos menciona que quien lo hace tiene un “ojo malvado”. Quizás ahora se pregunte: ¿qué simboliza en las Escrituras el “tener un ojo malvado”? Observe que las Escrituras utilizan el ojo simbólicamente para referirse a un espíritu, como lo vimos en ¿Qué son los Siete Espíritus del SEÑOR? Por lo que tememos que Salomón nos está advirtiendo que un castigo por participar en juegos de azar es que estamos abriendo la puerta para que entren “espíritus malvados” a estas personas avariciosas.

Se apresura a ser rico el hombre de mal ojo; y no conoce que le ha de venir pobreza.” — Proverbios 28:22 (JBS)

Tenemos que rendirle cuentas a Dios, tal como en la Parábola de los talentos.

Por otro lado, piense ¿qué opinará Dios de que apostemos el dinero que nos da?, siendo que todo lo que recibimos viene del Cielo (Juan 3:27; Santiago 1:17). Para empezar, el hacer esto está en oposición a la buena custodia que debemos hacer de lo que recibimos. Llegará un momento en el que el SEÑOR nos pida que le rindamos cuenta de qué hicimos con lo que nos dio, similar a la Parábola de los Diez Siervos (Lucas 19:11-26), puede ver más información al respecto en nuestro artículo ¿Cómo salir de deudas?

“Y dijo a los que estaban presentes: “Quítenle la moneda y dénsela al que tiene las diez monedas”. Ellos le dijeron: “Señor, él ya tiene diez monedas”. Les digo, que a cualquiera que tiene, más le será dado, pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.” — Lucas 19:24-26 (NBLA)

Cabe mencionar que no tan solo le tenemos que rendir cuenta a Dios del dinero recibido, sino también a nuestras familias, por ejemplo, si el esposo le da a la esposa dinero para que pague los recibos, compre alimentos, pague la renta, etc., y ella lo pierde porque fue a una casa de apuestas, pues al ser descubierto el engaño, será una fuente de conflicto y desacuerdo en la pareja. Cuando los apostadores pierden la casa, el vehículo familiar, y demás bienes, ¿acaso no le están robando a su familia? Para mayor información con respecto al tema de las apuestas, puede ver nuestro artículo ¿Existe la suerte?

Robando el tiempo a los Demás

Ya vimos en el artículo anterior que podemos robarle tiempo al SEÑOR cuando nos olvidamos de convivir y pasar tiempo con Él. Pero otra forma en la que estamos transgrediendo el Octavo Mandamiento es cuando le robamos el tiempo a los demás: Como cuando los trabajadores llegan tarde o salen temprano de la oficina, o cuando pierden el tiempo navegando en internet, revisando las redes sociales como Facebook, haciendo llamadas personales, o socializando con sus compañeros de trabajo. Como creyentes debemos de hacer todo de corazón, como si lo hiciéramos para el SEÑOR (1 Corintios 10:31). ¿Estaría perdiendo el tiempo en Facebook si trabajara para Jesús? Recuerde la historia de José (Génesis 37-45) quien a pesar de haber terminado trabajando como esclavo por culpa de sus hermanos, él hacía una buena labor en donde estuviera trabajando, tanto en la casa de Potifar, como en la prisión, y luego trabajando como gobernador de Egipto.

Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.” — Colosenses 3:23 (NBLA)

“Quien vio que el SEÑOR estaba con él y que todo lo que él hacía, el SEÑOR lo hacía prosperar en su mano. Así halló José gracia ante los ojos de Potifar y le servía. Potifar le puso a cargo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía.” — Génesis 39:3-4 (RVA 2015)

Por otro lado, hay industrias que pareciera que se dedican a robarle el tiempo a la gente, para que mantengan un estilo de vida sin mucha productividad, por ejemplo, los videojuegos, y el entretenimiento. Con esto no estoy diciendo que las personas nunca se entretengan, solo que como muchas cosas, necesita uno medirse, mantener un auto-control y una productividad saludable. Tenemos una encomienda en el Cuarto Mandamiento de trabajar 6 días y descansar el séptimo, busquemos mantener ese delicado balance entre trabajo y esparcimiento. Además, quisiera traer a su atención la Parábola del Rico Insensato (Lucas 12:13-21), aquí el rico pensaba apoyarse en sus riquezas y ya no trabajar, quizás algo similar al actual concepto de “estar pensionado o jubilado”, estas son cosas del mundo, en las Escrituras no encontramos que ningún profeta o servidor del SEÑOR se hubiera jubilado, hasta donde entiendo, todos se mantenían activos al servicio de nuestro SEÑOR. Necesitamos mantenernos útiles para los demás y ser fructíferos para nuestro Dios.

“Pues para mí, el vivir es Cristo y el morir es ganancia. Pero si el vivir en la carne, esto significa para mí una labor fructífera, entonces, no sé cuál escoger.” — Filipenses 1:21-22 (NBLA)

[Dice Jesús] “Así que, por sus frutos los conocerán.” — Mateo 7:20 (NBLA)

La falsificación

Hay diseñadores famosos que utilizan logotipos, patrones o algún otro distintivo en sus productos para que los compradores los identifiquen, sin embargo, cuando alguien hace una imitación de esos productos, para que se parezcan al original, con ello están robándole al prójimo, y quienes compran estos productos se convierten en partícipes, promoviendo la industria de la piratería y a los criminales que están detrás de ella. Con lo anterior no estoy recomendando comprar artículos costosos de diseñadores famosos, al contrario, creo que son cosas que provocan tentaciones y que se convierten en piedras de tropiezo para otras personas, pero ese tema lo veremos más adelante, con el favor de Dios en el Décimo Mandamiento.

En la era de la información, el robo de ideas es un tema del que se habla en las noticias y hasta en las películas con el espionaje industrial, comercial y hasta militar; en las escuelas se habla desde copiar en las tareas y en los exámenes, hasta el plagio de una tesis o proyecto final. Todos estos son ejemplos de robos que afectan a las personas, no solo económica y académicamente, sino que también afectan hasta la reputación de las personas.

“Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas; ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro.” — Proverbios 22:1 (NTV)

Me parece similar al caso de los deportistas que se dopan, les roban el tener el mismo grado de oportunidad a los otros deportistas, y ganan medallas y reconocimientos a base de engaños, robándoles a los demás esos ingresos y reconocimientos potenciales.

Por otro lado, los robos de identidad son un nuevo fenómeno de nuestros tiempos, ya que los malhechores disponen de cosas ajenas como direcciones de email, del domicilio, hacen clonación de tarjetas de crédito, realizan compras electrónicas sin el consentimiento del dueño de la tarjeta, entre otros crímenes. Otros robos digitales son las copias piratas de películas, música, software computacional, los hackers que toman el control de computadoras ajenas y piden rescate o bien las dañan con virus. Estos ciberataques han llegado al punto de amenazar la infraestructura vital de las ciudades, como sus sistemas de agua, la red eléctrica, el control de plantas nucleares, entre otros sistemas que, si dejaran de funcionar, pondrían en peligro la vida de millones de personas.

Hay muchas industrias y modelos de negocios que se basan en los derechos de autor (licencias, copyright), y de propiedad intelectual, mediante los cuales obtienen regalías, de modo que al copiar alguna de esas obras para obtener un beneficio económico, se le está robando al prójimo.

Robar la Vida

¿Qué es lo más grave que usted puede robar? Su propia vida, el regalo más grande que el Creador le ha dado. ¿Cómo puede robarse la vida? Viviendo para sí mismo, porque le está robando a Cristo la vida que el pagó con Su preciosa sangre en la cruz. Él compró su vida para que esté a Su servicio, y es un robo a Dios. Por eso, si vive egoístamente es un ladrón que no busca el arrepentimiento, el perdón, y el regresar a su Creador.

El que ama su vida la pierde; y el que aborrece su vida en este mundo, la conservará para vida eterna.” — Juan 12:25 (NBLA)

También al ser propietarios de algo tenemos responsabilidades, y aplican restituciones en caso de irresponsabilidad. Por ejemplo, en el caso de manejar un vehículo, si usted provoca un accidente; o bien si usted es dueño de un perro bravo y aun así lo deja suelto, usted es responsable sí el perro u otro de sus animales ataca a su vecino.

Si un buey acornea a un hombre o a una mujer, y le causa la muerte, ciertamente el buey será apedreado y su carne no se comerá; pero el dueño del buey no será castigado. Sin embargo, si el buey tenía desde antes el hábito de acornear, y su dueño había sido advertido, pero no lo había encerrado, y mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y su dueño también morirá.” — Éxodo 21:28-29 (NBLA)

Si alguien cava un pozo y no lo tapa, y si algún animal o alguien por accidente cae en él, ¿acaso no lo está robando de su salud si resulta lastimado? ¿O de su tiempo perdido mientras está incapacitado? ¿o incluso de su vida si la pierde en el accidente?

Si alguien destapa un pozo, o cava un pozo y no lo cubre, y cae en él un buey o un asno, el dueño del pozo hará restitución. Dará dinero a su dueño, y el animal muerto será suyo.” — Éxodo 21:336 (NBLA)

Penas por Robo

¿Podrá un ladrón ser perdonado? El SEÑOR nos ama tanto que, por Su gracia, puede perdonar a los ladrones. El doctor Lucas nos dice que después de que Jesús perdonó todos los robos que hizo Zaqueo, él estaba tan emocionado de ser aceptado por Jesús, que quería hacer lo correcto por haber recibido este perdón (Lucas 19:8).

“Pero Zaqueo, puesto en pie, dijo a Jesús: «Señor, la mitad de mis bienes daré a los pobres, y si en algo he defraudado a alguien, se lo restituiré cuadruplicado».” — Lucas 19:8 (NBLA)

Si se aplica estrictamente el castigo por transgredir cualquiera de los siete previos mandamientos, vemos que la pena es la muerte, de una u otra forma. Sin embargo, la Biblia nos dice que para el Octavo Mandamiento existen diferentes castigos para los transgresores: desde la restitución completa de lo robado, hasta la pena de muerte, dependiendo la gravedad de la falta, y por el tipo de robo que se cometió. Además, como vimos en la primer parte de este Mandamiento, hay una maldición para el ladrón y su casa, por lo que es importante que la persona que robe se arrepienta, y pague la restitución que le corresponde lo antes posible para que la maldición no lo siga afectando a él y a todos los miembros de su casa. Por ejemplo, tenemos el caso de que antes de presentar una ofrenda por la culpa ante el SEÑOR, la persona debe de restituir lo robado, y añadir un 20% adicional para compensar a la víctima.

“Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Cuando alguien peque y cometa una falta contra el Señor, engañando a su prójimo en cuanto a un depósito o alguna cosa que se le ha confiado, o por robo, o por haber extorsionado a su prójimo, o ha encontrado lo que estaba perdido y ha mentido acerca de ello, y ha jurado falsamente, de manera que peca en cualquiera de las cosas que suele hacer el hombre, será, entonces, que cuando peque y sea culpable, devolverá lo que tomó al robar, o lo que obtuvo mediante extorsión, o el depósito que le fue confiado, o la cosa perdida que ha encontrado, o cualquier cosa acerca de la cual juró falsamente; hará completa restitución de ello y le añadirá una quinta parte más. Se la dará al que le pertenece el día que presente su ofrenda por la culpa.” — Levítico 6:1-5 (NBLA)

En Éxodo 22 encontramos leyes sobre la restitución, en donde el castigo equivale a pagar el doble de lo robado.

“Si alguien da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de este, el ladrón, si es hallado, pagará el doble.” — Éxodo 22:7 (NBLA)

“Sobre todo asunto de posesión ilegal, sea con respecto a buey, asno, oveja, vestido o cualquier propiedad perdida, si uno dice: ‘Esto es mío’, la causa de ambos será llevada ante los jueces. Y aquel a quien los jueces declaren culpable pagará el doble a su prójimo.” — Éxodo 22:9 (RVA 2015)

Las penalidades se incrementaban conforme los actos de maldad que llevaba a cabo el malhechor, como si el ladrón además mataba o vendía a algunos de los animales robados:

“Si alguien roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja.” — Éxodo 22:1 (NBLA)

Las Escrituras también nos indican qué hacer con respecto a la propiedad ajena en custodia, y en el caso de préstamos, alquileres o rentas (Éxodo 22:7-15)

“Si alguien da a su vecino dinero o cosas a guardar, y son hurtados de la casa de este, el ladrón, si es hallado, pagará el doble. Si no es hallado el ladrón, entonces el dueño de la casa se presentará ante los jueces, para determinar si él metió la mano en la propiedad de su vecino.” — Éxodo 22:7-8 (NBLA)

“Si alguien pide prestado un animal a su vecino, y el animal sufre daño o muere en ausencia de su dueño, hará completa restitución. Si el dueño está presente, no hará restitución. Si es alquilado, solamente pagará el alquiler.” — Éxodo 22:14-15 (NBLA)

Otra forma de robar es mediante la destrucción de la propiedad ajena, para lo cual también aplica la restitución. Por ejemplo, encontramos en las Escrituras la penalidad para quien provoca incendios que ocasionan pérdidas.

“Si estalla un incendio y se extiende a los espinos, de modo que las cosechas, amontonadas o en pie, o el campo mismo se consuman, el que encendió el fuego ciertamente hará restitución.” — Éxodo 22:6 (NBLA)

Por otro lado, la pena de muerte corresponde a quien roba a personas, para el caso de secuestradores.

El que secuestre a una persona, ya sea que la venda o sea hallada en su poder, ciertamente morirá.” — Éxodo 21:16 (NBLA)

Acán y su familia fueron apedreados y luego sus cuerpos quemados.

El pecado usualmente lleva al transgresor más allá de donde quería llegar, y muchas veces sus malas acciones tienen consecuencias que van más allá de lo que calculaba el ladrón, por ejemplo, si el defraudado busca venganza, o bien si su familia u otros seres queridos también resulten afectados, como veíamos en la primer parte en el caso de Acán (Josué 7).

El Señor maldice la casa del malvado, pero bendice el hogar del hombre justo.” — Proverbios 3:33 (DHH)

Perturba su casa el que tiene ganancias ilícitas, pero el que aborrece el soborno, vivirá.” — Proverbios 15:27 (NBLA)

Ningún robo se queda impune, aunque aparentemente las autoridades humanas no encuentren al ladrón, por no haber testigos ni pistas de su crimen. Pero Dios todo lo ve, y porque Él nos ama, manda Su juicio sobre el ladrón, por lo que siempre hay consecuencias de todos nuestros actos y pecados en esta vida, encaminadas a enseñarnos a que nos apartemos de ese mal comportamiento, porque el SEÑOR siempre está tratando que regresemos a Él.

“El que guarda el mandamiento guarda su alma, pero el que menosprecia sus caminos morirá.” — Proverbios 19:16 (RVA 2015)

“¡He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios disciplina! No menosprecies la corrección del Todopoderoso.” — Job 5:17 (RVA 2015)

“No deseches, hijo mío, la disciplina del SEÑOR ni te resientas por su reprensión; porque el SEÑOR disciplina al que ama, como el padre al hijo a quien quiere.” — Proverbios 3:11-12 (RVA 2015)

Los juicios de Dios siempre son para nuestro beneficio, muy diferente a los castigos que promueve Satanás en sus religiones. Hay países musulmanes en donde al ladrón se le cortan los dedos o la mano, por ejemplo, el código penal islámico de Irán, dice que el robo “en la primera ocasión” se castiga con la amputación de cuatro dedos de la mano derecha. Estos castigos dejan lisiada a la persona, y la están sentenciando a una muerte lenta, porque en el islam todo se hace con la mano derecha, porque la izquierda la tienen prohibida para muchas cosas.

¿Y si nos roban a nosotros?

Cuando somos creyentes vueltos a nacer, tenemos la seguridad de que el SEÑOR nos está protegiendo en todo momento (siempre y cuando no vivamos con pecados no confesados), porque somos Sus hijos. Pero en el caso, y Dios no lo quiera, si experimentara un robo con violencia (por ejemplo, a mano armada), o si fuera víctima de un hurto, donde usted no se dé cuenta del momento en que lo estuvieran robando, y le despojaran de las pertenencias del SEÑOR, que usted le está administrando aquí en la tierra, no se preocupe, no oponga resistencia por las cosas materiales, solo protéjase usted y a sus seres queridos, mantenga la calma y recuerde orar a Dios en ese instante, para que lo proteja e inclusive que frustre el robo. Pero lo que le roben, no lo reclame, ya que eso es lo que nos enseñó Jesús, porque muy seguramente el SEÑOR le va a restituir todo lo que le hayan quitado.

[Dice Jesús] “A todo el que te pida, dale, y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames.” — Lucas 6:30 (NBLA)

Los ojos del Señor están sobre los justos, y Sus oídos atentos a su clamor… Claman los justos, y el Señor los oye y los libra de todas sus angustias.” — Salmos 34:15, 17 (RVA 2015)

Eso que vemos en las películas de que cuando les roban a las personas, éstas buscan venganza y van tras el ladrón, son enseñanzas de Satanás, ya que va en oposición a lo que nos dice Cristo. La Biblia nos dice que Dios es quien toma venganza, quien les da lo que les corresponde a las personas según sus acciones, así que no es nuestro papel el juzgarlas por los daños que nos han causado.

“Amados, nunca tomen venganza ustedes mismos, sino den lugar a la ira de Dios, porque escrito está: «Mía es la venganza, Yo pagaré», dice el Señor.” — Romanos 12:19 (NBLA)

[Dice el SEÑOR] “Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad está cerca, ya se apresura lo que les está preparado”. — Deuteronomio 32:35 (NBLA)

Hay muchísimos más ejemplos de transgresión a este Mandamiento, las películas de Hollywood y programación de Netflix están llenas de esas malas enseñanzas, por lo mismo, necesitamos estar constantemente alimentándonos de la Palabra de Dios, para tener el discernimiento acerca de la información que recibimos y compararla con las enseñanzas de las Escrituras.

¡Que Dios los bendiga!


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