Génesis 6:9-10: La Justicia de Dios

En el artículo anterior vimos que cuando aceptamos el regalo de la gracia de Dios recibimos nuestra salvación, gracias a la sangre de Jesucristo que limpia todos nuestros pecados. Y eso es precisamente lo que Noé recibió, la gracia y salvación del SEÑOR, lo que nos demostró que la doctrina del dispensacionalismo no es bíblica. Ahora veremos que además de que Noé ya había encontrado gracia a los ojos del SEÑOR, él también tenía 2 importantes atributos, las Escrituras nos dicen que él era justo y perfecto. Aprovecharemos para estudiar qué es la justicia de Dios. Adicionalmente veremos que Noé caminó con Dios, por lo que no es de sorprendernos que él fue escogido por Dios para salvarse del Diluvio, y por ello, todos nosotros somos descendientes de Noé, por lo que este versículo da inicio a una nueva etapa en la historia de la humanidad llamada: “Las Generaciones de Noé”.

Ver. 9 — Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, perfecto fue en sus generaciones; con Dios caminó Noé. (RVA)

“Estas son las generaciones de Noé”

Esta expresión en las Escrituras prepara al lector al indicarle que estamos empezando una nueva época. La época anterior a esta fue desde Adán hasta Noé, y en ella se menciona a los 10 patriarcas descendientes de Set y a los descendientes de Caín, e inició en Génesis 2:4 y Génesis 5:1, respectivamente. La siguiente época hablará de los descendientes de Noé que serán el puente entre el mundo antediluviano y el postdiluviano para asegurar la sobrevivencia de la humanidad, y quienes poblarán la tierra después del Diluvio. La descripción de las 10 generaciones de Noé que abarcan un periodo de 952 años y van desde este versículo hasta Génesis 11:27 donde empezará el relato de las generaciones de Abraham. Así que la genealogía del nuevo mundo inició con Noé.

“Estas son las familias de los hijos de Noé según sus genealogías, por sus naciones. De ellos se propagaron las naciones sobre la tierra después del diluvio.” — Génesis 10:32 (NBLA)

“Noé, varón justo”

Como recordará del versículo anterior en nuestro artículo Génesis 6:8 – La Gracia de Dios (Parte 1), Noé recibió la gracia de Dios porque la sangre de Cristo es omnipresente y puede salvar a las personas antes, durante y después de la crucifixión de Jesucristo, es decir, durante toda la historia de la humanidad y no solo a los que vivieron después de Su muerte y resurrección. Ahora por primera vez, las Escrituras introducen un nuevo concepto, se nos informa que Noé era un hombre “justo” que viene del hebreo es צַדִּיק – tsadík, que es significa ser justo, recto, justificado, íntegro, virtuoso, honrado, legal. De la misma raíz, צֶ֫דֶק – tsédek, hace alusión a un carrizo, a una vara recta, una regla para medir, lo cual, nos describe el concepto de “ser recto conforme a una norma”, es el término moral de “canon”, para referirse a los 66 libros sagrados aceptados en la Biblia. Por lo que una persona justa o recta es aquella que se apega a los estándares estipulados en la Palabra de Dios, obedece Sus mandamientos, y sirve con temor reverente al SEÑOR (Mal 3:18). Así que Noé es la primera persona que las Escrituras mencionan como justa porque sus pecados fueron perdonados por su fe, recibiendo primero la gracia de nuestro Señor Jesucristo y después la justificación de sus pecados cuando recibió al Espíritu Santo.

“Entonces ustedes se volverán a Mí, y sabrán distinguir entre los justos [tsadík] y los malvados, entre los que sirven a Dios y los que no le sirven.” — Malaquías 3:18 (RVC)

“Entonces el Señor dijo a Noé: «Entra en el arca tú y todos los de tu casa; porque he visto que solo tú eres justo delante de Mí en esta generación.” — Génesis 7:1 (NBLA)

El profeta Ezequiel nos enumera 3 grandes hombres justos ante los ojos de Dios, y Noé es el primero de la lista (Ezequiel 14:14; Ezequiel 14:20). El apóstol Pedro nos dice que Noé fue un predicador de justicia que buscó constantemente la salvación de sus contemporáneos, pero ellos prefirieron seguir viviendo en la oscuridad de sus pecados y murieron con el juicio del Diluvio (2 Pedro 2:5; Génesis 7:1).

“Y aunque estos tres hombres, Noé, Daniel y Job, estuvieran en medio de ese país, solo ellos se salvarían a sí mismos por su justicia», declara el Señor Dios.” — Ezequiel 14:14 (NBLA)

“Tampoco perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, un predicador de justicia, con otros siete, cuando trajo el diluvio sobre el mundo de los impíos.” — 2 Pedro 2:5 (NBLA)

El Salmo 1 nos presenta un contraste entre los justos, quienes son bendecidos, se deleitan en las leyes del SEÑOR, prosperan en todo lo que hacen; y los malvados, quienes son como paja inútil y morirán.

“Porque Jehová conoce el camino de los justos; Mas la senda de los malos perecerá.” — Salmos 1:6 (RVA)

Además, el autor del libro de Hebreos nos habla de la “justificación por fe” de Noé, cuando nos dice que Noé heredó la justicia de Jesucristo cuando su enorme fe en el Mesías lo llevó a construir el Arca durante décadas, pese a los ataques y burlas de sus contemporáneos, quienes no creían que su juicio se aproximaba, por su falta de fe, pero el heredero de la justicia salvó a su familia y hoy todos nosotros somos descendientes de Noé.

Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” — Hebreos 11:7 (NBLA)

¿Qué es la justicia de Dios?

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia.” — 2 Timoteo 3:16 (NBLA)

Entender qué es la justicia (צֶ֫דֶק – tsédek, masculino; צְדָקָה – tsedaká, femenino) es un concepto de suma importancia para todo estudiante de la Biblia. Cuando decimos que Dios es justo, tsadík, nos estamos refiriendo al estándar moral y ético de la propia naturaleza y voluntad del SEÑOR. Para nosotros está expresado como Su ley, Su Torá, porque toda ley procede de Él, es un orden de vida que no puede ser cambiado ni desafiado, Sus palabras son eternas. Dios es justo, Sus caminos son rectos, Él postula la ley y se sujeta a ella, por eso da vida y seguridad, porque sabemos que Él cumplirá todas Sus promesas y Sus pactos con la humanidad. El SEÑOR es un gobernante y un juez justo y recto que no se limita a dispensar justicia, sino que además otorga la salvación (1 Juan 1:9). La justicia de Dios se muestra sobre todo en la muerte expiatoria de Jesús (Romanos 3:26), lo que permite al Todopoderoso ser justo porque Él juzga y a la vez salva a los pecadores que sean declarados justos o libres de pecados (Apocalipsis 16:5; 2 Tesalonicenses 1:5-6; 1 Juan 2:1, 29).

“Para demostrar en este tiempo Su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús.” — Romanos 3:26 (NBLA)

“Así que la ley es santa, y el mandamiento es santo, justo y bueno.” — Romanos 7:12 (NBLA)

¿Cómo es que la justicia de Dios nos puede salvar? YAHWEH es justo, ético y moral, y para regresar a Él nosotros debemos ser perfectos (Mateo 5:48, 18:21). Él quiere que Su pueblo refleje Su carácter, pero sabe que los seres humanos somos incapaces de restablecer la relación con Él (Romanos 3:21-31; Gálatas 3), así que después de la Caída en el Jardín del Edén, Dios nos da Su plan de restauración descrito desde Génesis 3:15 hasta Apocalipsis 20, basado en un pacto en el que nos invita a regresar a Él (Jeremías 31:31-34; Ezequiel 36:22-38), el cual, está basado en el carácter de Dios, la obra de Cristo y la habilitación del Espíritu, al cual cada individuo debe responder personalmente arrepintiéndose de sus pecados, poniendo su fe en Jesucristo, cambiando su estilo de vida para ponerlo al servicio de Su reino, y mantenerse de manera apropiada hasta el final (Mateo 5-7; Gálatas 5:22-24; Santiago; 1 Juan). En Su plan de redención, el SEÑOR puede declarar a la humanidad como justa por medio del concepto llamado “justificación por gracia mediante la fe” (Efesios 2:8-9), que consiste en la imputación de la justicia de Cristo a cada persona que entra en este pacto con el SEÑOR (Romanos 5:8; 6:23), cuando la persona acepta este pacto, ocurre el milagro de recibir al Espíritu Santo, quien produce la justicia al morar en su corazón y lo ayuda a restaurar la imagen de Cristo en su alma, la persona redimida se convierte en una nueva criatura (2 Corintios 5:17; Gálatas 6:15), y está es la única forma en la que podemos regresar a la comunión con Dios que existía en el Jardín del Edén antes de que el pecado original existiera. La justificación es un regalo que Dios nos da gracias a la obra de Cristo.

Tú, Señor, eres justo [tsadík] en todo lo que haces, y todo lo haces con misericordia.” — Salmos 145:17 (RVC)

“Por tanto, sean ustedes perfectos como su Padre celestial es perfecto.” — Mateo 5:48 (NBLA)

Cristo es declarado justo porque toda Su naturaleza y acción se conforma perfectamente a la voluntad de Dios (Hechos 3:13-14, 7:52, 22:14), tal y como fue profetizado en Jeremías 23:5, 33:15; Zacarías 9:9; Isaías 53:11b. Y como en la ley de Dios se requiere el pago por todo pecado, transgresión e iniquidad que una persona haya cometido, como parte de un juicio final justo, solamente Jesucristo con Su naturaleza libre de todo pecado es el único que legalmente puede pagar la pena con Su sacrificio vicario para que Dios pueda justificar a la persona, “el Justo por los injustos” (1 Pedro 3:18, 2:24; Romanos 5:1-5, 12-18; Mateo 27:4, 19; Hechos 22:14). Por eso Jesús es nuestro salvador, nuestro ejemplo a seguir, para vivir una vida con rectitud, y además, es nuestro Rey que demostrará justicia durante su gobierno mesiánico (Apocalipsis 19:11-16; Isaías 11:2-5).

“Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu.” — 1 Pedro 3:18 (NBLA)

“Por Su conocimiento, el Justo, Mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos.” — Isaías 53:11b (NBLA)

“Así pues, tal como por una transgresión resultó la condenación de todos los hombres, así también por un acto de justicia resultó la justificación de vida para todos los hombres.” Romanos 5:18 (NBLA)

Por otro lado, el apóstol Pablo nos hace una gran revelación, en Romanos 3:10, al decirnos que nadie es justo por cumplir la ley, ya que todos estamos bajo el pecado (Efesios 2:8-9). Al igual que Noé necesitamos recibir el regalo de la gracia y la justificación de Dios para ser considerados justos, limpios de todo pecado, y ser nuevas creaturas vivientes tanto física como espiritualmente (1 Juan 3:7). Y para ello, necesitamos por fe aceptar el pacto de Dios para recibir al Espíritu Santo quien es la prueba de nuestra justificación (Gálatas 3:2). El profeta Ezequiel nos dice que para que alguien pueda ser justo, tiene que tener un nuevo corazón (Ezequiel 36:25-27); Habacuc nos dice que el justo vive por su fe, en Habacuc 2:4; mientras que el profeta Isaías nos revela que la rectitud solo es posible después de que recibamos al Espíritu Santo en nuestros corazones en Isaías 32:15-17; el profeta Oseas nos dice que es el SEÑOR quien nos enseña a ser justos en Oseas 10:12. Cuando una persona es declarada como justa es que ha llegado a reconciliarse con Dios, quien ya ha justificado todos sus pecados, ha sido declarada inocente, y su espíritu vuelve a nacer gracias al milagro que hace el Espíritu Santo en su corazón. Puede ver más detalles de cómo vivir el nuevo estilo de vida como una persona justa en Mateo 5-7; Gálatas 5:22-24; Santiago; 1 Juan; Romanos 2:13; 2 Timoteo 2:22; y también puede ver para su referencia nuestro artículo Los 7 Espíritus del Señor: Sabiduría (Parte 3),

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno.” — Romanos 3:10 (NBLA)

“Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” — Romanos 1:17 (NBLA)

“Déjenme hacerles una pregunta: ¿recibieron al Espíritu Santo por obedecer la ley de Moisés? ¡Claro que no! Recibieron al Espíritu porque creyeron el mensaje que escucharon acerca de Cristo.” — Gálatas 3:2 (NTV)

La Escrituras nos dicen que las personas que son declaradas justas no sufrirán la muerte (Éxodo 23:7; Miqueas 6:8; Romanos 6:1-23). Pero si el justo se desvía y no se mantiene en la justicia, si deja de llevar una vida cristiana agradable ante los ojos de Dios, morirá en sus pecados.

“Y cuando un justo se desvíe de su justicia y cometa iniquidad, Yo pondré un obstáculo delante de él, y morirá; porque tú no le advertiste, él morirá por su pecado, y las obras de justicia que había hecho no serán recordadas, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.” — Ezequiel 3:20 (NBLA)

“Perfecto fue en sus generaciones”

La palabra hebrea que aquí se traduce como “generaciones” es דּוֹר – dor, que significa periodo, o era, es el tiempo desde el nacimiento hasta la muerte de una persona, y representa una generación que está viviendo en el mismo periodo de tiempo, por lo que este versículo está comparando la perfección de Noé en comparación con la de sus contemporáneos. ¿Pero qué significa que Noé fuera perfecto? Sobre todo porque como ya hemos visto, él también era un pecador quien espiritualmente necesitaba la gracia y la justificación de Dios para ser salvado. Si analizamos la palabra en hebreo תָּמִים – tamím, que significa “sin defecto”, completo, sano, intacto, inocente, tener integridad, sin mancha, y perfecto. Podemos ver que se refiere a una característica física que va más allá de la idea superficial de que Noé era una persona saludable y sin defectos. Tamím es el término ritual usado para describir a un animal que está “libre de defectos” (Éxodo 12:5, 29:1; Levítico 1:3, 10, 3:1, 6), que no solamente está perfecto físicamente, sino que cumple con todos los estatutos de la ley para ser ofrecido como un sacrificio, un animal tamím es tan bueno que puede ser ofrecido a Dios. En este caso, Noé fue seleccionado por el Creador por otra razón, porque él fue parte de la línea Mesiánica de cuya descendencia nacería Jesús y como vimos en Génesis 5:32 – Noé ¿Un Evangelista Antediluviano?, y Génesis 6:2 – Los Hijos de Dios — ¿Hombres o Ángeles? (Parte 3), el plan de Satanás era el de corromper genéticamente a la humanidad para invalidar la profecía de que el descendiente de Eva iba a destruirlo, como lo explicamos en Génesis 6:2 – Los Hijos de Dios — ¿Hombres o Ángeles? (Parte 2). Por lo que creemos que Noé era perfecto porque no era descendiente de los ángeles caídos o de los nefilím, su ADN era 100% humano sin ninguna corrupción o defecto.

“Dios miró a la tierra, y vio que estaba corrompida [shaját], porque toda carne había corrompido [shaját] su camino sobre la tierra.” — Génesis 6:12 (NBLA)

Esta es la primera vez que tamím se utiliza en la Biblia, y describe a Noé. La segunda vez que se utiliza es con Abraham. Tanto Noé como Abraham son famosos por la fe que tenían, son los que inician las generaciones bajo sus nombres, pertenecen a la línea Mesiánica, el SEÑOR hace pactos con ellos para su descendencia, y las Escrituras nos dicen que son perfectos.

“Cuando Abram tenía 99 años, el Señor se le apareció, y le dijo: «Yo Soy el Dios Todopoderoso; anda delante de Mí, y sé perfecto [tamím].” — Génesis 17:1 (NBLA)

“Con Dios caminó Noé”

Tanto Noé como Enoc (Génesis 5:22) son los únicos hombres que las Escrituras nos dicen que caminaron con Dios. Como explicamos en Génesis 5:21-22 – Enoc ¿Un Profeta Antediluviano? (Parte 1), este tipo de relación que tenían Noé y Enoc refleja una comunión más íntima que podemos tener con Dios. También puede ver más detalles en Génesis 5:32 – Noé ¿Un Evangelista Antediluviano?, como Noé caminó de una manera que le agradó al SEÑOR, disfrutando de una comunión con Él, además de la protección que tuvo por años para la construcción del Arca en contra de gigantes y de sus contemporáneos que estaban llenos de toda clase de maldad.

Me gustaría mencionar que hay otro hombre que físicamente caminó con el SEÑOR en el Jardín del Edén, Adán, quien tuvo este privilegio antes de que comiera del fruto prohibido. Y también Jesús lo hizo durante toda Su vida (Lucas 2:52); se alimentó de cada palabra de Dios durante 40 días en el desierto (Lucas 4:4); cuando se retiraba a orar y a tener comunión con Su padre (Lucas 6:12); y lo hizo hasta que estuvo en la cruz, hasta que cargó con nuestros pecados y entregó Su Espíritu (Lucas 23:46).

“Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres.” — Lucas 2:52 (NBLA)

Ver. 10 — Y engendró Noé tres hijos: á Sem, á Châm, y á Japhet. (RVA)

Las Escrituras nos hablan de que Noé tuvo solamente 3 hijos y puede ver más detalles de ellos en nuestro artículo Génesis 5:32 – Noé ¿Un Evangelista Antediluviano?.

Me gustaría dejarlos con la enseñanza del apóstol Pablo referente a mantenernos justos y rectos hasta el final, para que recibamos la corona de justicia cuando estemos frente a nuestro Señor Jesucristo.

“En el futuro me está reservada la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me entregará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman Su venida.” — 2 Timoteo 4:8 (NBLA)

¡Que Dios los bendiga!

Fotografía de la portada es cortesía del “Ark Encounter”.


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