Génesis 6:8 – La Gracia de Dios (Parte 1)

En el artículo anterior vimos cómo la maldad de la humanidad causó un dolor tan grande al Creador que decidió destruir a la raza humana y a los animales, porque toda la carne había corrompido su camino sobre la tierra. Ahora veremos que, a pesar de toda la maldad, Dios selecciona a una persona recta o justa para mostrarnos Su gracia, al mismo tiempo que se llevaba a cabo el juicio que merecía la humanidad. Este versículo concluye con unas palabras de esperanza, de esta forma, Noé y su familia forman parte del plan de salvación de Dios, porque Su plan no era el exterminio del hombre, sino la regeneración con un orden de cosas más alto y mejor. Así Noé se convirtió en el padre de un nuevo mundo a través de sus descendientes, entre los que nos encontramos usted y yo.

Ver. 8 — Pero Noé halló gracia ante los ojos del SEÑOR. (RVA-2015)

¿Qué es la Gracia de Dios?

En este versículo se menciona por primera vez la palabra “gracia” en la Biblia, viene del hebreo חֵן – jen, que significa gracia, favor, favorecido. Es uno de los principales atributos de Dios (Éxodo 34:6). Y vemos cómo las Escrituras hacen un juego de palabras con el nombre de Noé, נֹחַ- Nóaj (que significa traer consuelo); y la palabra gracia, jen, porque el orden de las letras nun (n) y jet (j) están invertidas, pero su significado es muy parecido, de hecho, el padre de Noé pensó que Noé era el salvador del mundo, y por eso, le puso este nombre.

“Entonces pasó el Señor por delante de él y proclamó: «El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente [jen-lleno de gracia], lento para la ira y abundante en misericordia y verdad.” — Éxodo 34:6 (NBLA)

En el Nuevo Testamento, gracia en griego es χάρις – járis, y denota la condición espiritual de quien es gobernado por el poder de la gracia divina. Por eso, la primera vez que se utiliza járis en las Escrituras es para referirse a Jesús.

“Y el Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios [járis] estaba sobre Él.” — Lucas 2:40 (NBLA)

¿Pero qué es la gracia de Dios? Para poder entender qué es la gracia, empecemos con la definición teológica: Gracia es el favor o regalo del perdón de Dios que no merecemos, es el suministro inagotable de la bondad de Dios, donde Él hace por nosotros lo que no podemos hacer por nosotros mismos para calificar para nuestra salvación. La gracia está asociada con misericordia, amor, compasión y paciencia, pero es un atributo especial y diferente como lo explica el pastor Adrián Rogers con la siguiente comparación:

  • La justicia es cuando Dios te da lo que mereces.
  • La misericordia es cuando Dios NO te da lo que mereces.
  • La gracia es cuando Dios te da lo que NO te mereces.

El apóstol Pablo nos muestra la gran diferencia entre la gracia de Dios, y Su amor y misericordia, en Efesios 2:4-5. De aquí podemos inferir que el amor de nuestro SEÑOR es lo que lo impulsa a crear un plan hecho a la medida para salvar a cada una de las almas que Él ha creado. Por otro lado, Su misericordia es la compasión que lo motivó a proveernos a un Salvador como parte de Su plan de salvación. Ahora considere la justicia de Dios, porque Él siendo santo, perfecto y justo, ante Sus ojos, el más mínimo de los pecados es una terrible ofensa que no puede permitir, y Su amor o Su misericordia no pueden limpiar el pecado de los hombres, legalmente el Todopoderoso no puede salvar ninguna alma con solo Su amor y misericordia soberana, porque de ser así, Él podría hacerlo, y nuestro Señor Jesucristo no hubiera tenido que morir en la cruz. Así que la solución que nos explica Pablo es que Dios utiliza Su gracia para darnos vida por medio de Cristo. De esta forma la gracia de Dios es la que nos libra de todo juicio y destrucción que nos merecemos por ser pecadores. Es lo que Pablo llama: justificación que es la declaración legal con la que el SEÑOR nos hace inocentes, aunque seamos culpables (Romanos 3:20, 24, 28).

“Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia ustedes han sido salvados).” — Efesios 2:4-5 (NBLA)

Todos son justificados gratuitamente por Su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús.” — Romanos 3:24 (NBLA)

También, el apóstol Pablo nos explica que Jesucristo es la gracia de Dios personificada, quien trae salvación a los hombres (Tito 2:11-13; Juan 1:14, Zacarías 12:10). Así que la gracia de Dios fue revelada y dada en la persona y los trabajos de Jesucristo, para la salvación de toda la humanidad a través de Su muerte y resurrección, lo que restableció la relación entre el SEÑOR y los hombres, porque es el único camino para eliminar nuestros pecados, y hacernos perfectos ante los ojos de Dios, únicamente cuando estamos “en Cristo”, es decir, que somos redimidos por la gracia de nuestro Señor Jesucristo cuando ponemos nuestra fe en Él para nuestra salvación (Hechos 15:11; Romanos 5:1-2). Lo maravilloso de la gracia de Dios es que otorga el mérito y la posición de Jesucristo a cada creyente dejándolo libre de todo pecado presente, pasado y futuro, tan blanco como la nieve (Isaías 1:18; Romanos 8:1; Colosenses 2:9-10).

Porque la gracia de Dios que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a las concupiscencias mundanas [deseos mundanos], vivamos en este presente mundo, sobria, justa y piadosamente. Aguardando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.” — Tito 2:11-13 (RVG2010)

“Pero a cada uno de nosotros se nos ha concedido la gracia conforme a la medida del don de Cristo.” — Efesios 4:7 (NBLA)

“Y derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén, el Espíritu de gracia y de súplica, y me mirarán a Mí, a quien han traspasado. Y se lamentarán por Él, como quien se lamenta por un hijo único, y llorarán por Él, como se llora por un primogénito.” — Zacarías 12:10 (NBLA)

Adicionalmente la gracia perfecciona a los creyentes vueltos a nacer, porque ya no tienen la posición de Adán, sino el estado espiritual de gracia (Romanos 5:12-20; 2 Corintios 1:12), han sido bautizados en Cristo (Romanos 6:1-11) de forma que podemos vivir una vida cristiana ejemplar, mientras que estamos aguardando la Segunda Venida de Jesucristo (1 Juan 3:2-3), porque todos le vamos a rendir cuentas de nuestros frutos aquí en la tierra, y espero que, si estamos bien con el SEÑOR, recibamos nuestras recompensas como siervos buenos y fieles (Mateo 25:21). Recuerden que un buen fruto es una actividad consistente con los valores bíblicos que beneficia a otras personas y por la cual Dios recibe el crédito y la gloria. Por ello, la gracia de Dios elimina cualquier mérito de las personas para alcanzar su salvación, lo que le da la gloria únicamente al SEÑOR, pero lo único que sí tenemos que hacer por nuestro lado, es arrepentirnos de nuestros pecados y poner nuestra fe en el Salvador. Por eso, cualquier doctrina que requiera algún mérito de las personas para ser salvadas está en oposición directa a la gracia de Dios.

Porque si por la transgresión de un hombre, por este reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por medio de un Hombre, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.” — Romanos 5:17 (NBLA)

“Antes bien, crezcan en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” — 2 Pedro 3:18 (NBLA)

El concepto de “gracia” hace que el cristianismo sea diferente a todas las demás religiones o filosofías en el mundo. Todas las demás religiones o filosofías (creadas por el hombre, e inspiradas por Satanás), requieren que las personas realicen actos morales, buenas obras, o rituales, que reflejen su rectitud y devoción para ganarse las bendiciones de su divinidad. Pero estas religiones no consideran que somos pecadores, ni que vivimos en rebelión contra Dios al transgredir Sus leyes constantemente. La solución a este problema no es mejorar al hombre como lo quieren hacer las religiones y filosofías del mundo, porque la única forma en la que podemos encontrar el perdón del SEÑOR es que Él mismo nos lo otorgue. Por eso la solución es la gracia de Dios, porque no hay nada que podamos hacer por nosotros mismos que nos califique para la salvación. Eso se debe a que el perdón de Dios es un regalo que nunca podremos merecer ni ganar. La gracia de Dios es una forma de referirse al hecho de que cuando Dios envía a Jesucristo al mundo, cuando Dios da Su Espíritu, esto no es como una recompensa por algo que nos hayamos ganado, es simplemente porque Dios nos ama generosamente y quiere que este amor sea una realidad presente en nuestras vidas. ¡Recuerde que la gracia de Dios es una persona: Nuestro Señor Jesucristo! Por eso el cristianismo no está basado en tratar de sobornar a Dios con un excelente comportamiento moral ni una vida llena de buenas obras, sino en la fe de que podemos recibir un regalo inmerecido que es “la gracia de Dios” a través de Jesucristo, y que no necesitamos hacer nada más por nuestra parte.

“Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza.” — Jeremías 17:7 (NTV)

“Porque como están de altos los cielos sobre la tierra, así es de grande Su misericordia para los que le temen.” — Salmos 103: 11 (NBLA)

Lo único que tenemos que hacer es aceptar Su gracia, cuando ponemos nuestra fe en que nuestro Señor Jesucristo es nuestro Salvador, quien va a limpiar los pecados que le confesemos, para que cuando seamos juzgados por el Todopoderoso, nos encuentre como personas justas y aceptables para formar parte de Su reino.

Las iniquidades prevalecen contra mí; Mas nuestras rebeliones tú las perdonarás.” — Salmos 65:3 (RVR 1960)

Dios está dispuesto a aceptar a los pecadores que aceptan humildemente su culpabilidad, sus debilidades, y le pidan Su gracia y misericordia para que les otorgue Su perdón. Por ello, los actos morales, buenas obras, seguir las leyes del SEÑOR, y un buen desempeño o comportamiento de un pecador no lo van a salvar. Cuando estamos “en Jesucristo”, quien es el camino, la verdad y la vida, recibimos Su gracia y nos podemos llamar cristianos, y nos da la seguridad de que no terminaremos en el infierno, a diferencia de las otras religiones creadas por el hombre en donde las personas nunca saben en donde pasarán la eternidad, ni si tienen suficientes buenas obras para calificar para ir al Cielo.

En Él [Jesucristo] tenemos redención mediante Su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de Su gracia” — Efesios 1:7 (NBLA)

“Así también fue el don, mas no como el pecado. Porque si por el pecado de uno muchos murieron, mucho más la gracia de Dios abundó para muchos, y el don de gracia por un hombre, Jesucristo.” — Romanos 5:15 (RVG2010)

La gracia de Dios no solamente nos provee la salvación del infierno, sino que también nos permite empezar a recibir Sus bendiciones y las verdaderas riquezas divinas, las que el dinero no puede comprar, y que la muerte no nos puede quitar, no hay nada en este mundo carnal que se le pueda comparar. El SEÑOR siempre nos está extendiendo una invitación para encontrar Su gracia, solo tenemos que aceptarla al poner nuestra fe en la Salvación que nos ofrece Cristo, y Él nos dará Su gracia en abundancia. El Todopoderoso siempre tiene Sus brazos abiertos para recibirnos de la misma forma que lo hizo el padre del hijo pródigo (Lucas 15:11-32).

“Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para vosotros, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengáis todo lo necesario, y toda buena obra abunde en vosotros.” — 2 Corintios 9:8 (CST)

¿Cómo es que Noé recibió la Gracia de Dios?

Si Noé vivió 2,300 años antes de que Jesús se encarnara y habitara en este mundo, se preguntará ¿cómo es que recibió la gracia de Dios? Considere además que Noé, también tenía una naturaleza pecaminosa, por lo que, en ese sentido, no era mejor que sus contemporáneos. Y las Escrituras dicen que “halló gracia ante los ojos del Señor“, esto muestra que no estaba libre de pecado, o no habría necesitado la misericordia y la gracia de Dios para ser salvado. Por lo que la única explicación es que siguió el único camino que hay, y es el mismo que hoy seguimos los creyentes, a través de la confesión y arrepentimiento de nuestros pecados, el temor reverente al SEÑOR, y una fe viva en Dios como Creador, Soberano y el único Salvador del pecado, a pesar de que Noé todavía no sabía el nombre de Jesucristo, su fe en Dios dirigió sus acciones (Hebreos 11:7). Solo entonces es que Noé recibió la gracia de Dios y volvió a nacer (Efesios 2:8), y podemos ver que sus frutos son sorprendentes y muy aparentes. Lo que el autor del libro de Hebreos quiere que visualicemos, es lo que Noé debió haber experimentado, al recibir burlas, ser odiado y perseguido, porque su vida íntegra, y su enorme fe, lo motivaron durante décadas para la construcción del Arca, la predicación del Salvador, la predicción del Diluvio, y todo lo que realizó para salvar a su familia y a la humanidad de la destrucción global, y que a su vez, condenaba a todos los que no se arrepintieron ni regresaron al SEÑOR; y a pesar de haber hecho todo eso por ellos, no halló gracia ante los ojos de los hombres, quienes endurecieron su corazón, pero la única gracia que él necesitaba es la gracia del SEÑOR.

“¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como estas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra?” — Romanos 8:31 (NTV)

De esta forma, Dios recibe todo el crédito cuando alguien recibe Su gracia, porque Él es quien provee la salvación de Noé o cualquier otra persona. Por lo que nadie puede alardear, porque el Todopoderoso no va a compartir Su gloria con nadie (Romanos 3:27). Además, estaríamos tratando de obtener cosas que Dios ya quiere darnos. ¡Qué grande es el amor que Dios nos tiene, no cree! Por lo que podemos decir que no fue por las buenas obras de Noé por las que recibió la gracia del SEÑOR, sino que por la gracia de Dios fue hecho justo, es decir, justificado ante Dios por la fe en el Mesías, el Salvador de la humanidad, de esta forma, el SEÑOR podía perdonarlo y preservarlo de la destrucción universal.

Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.” — Efesios 2:8-9 (NBLA)

“Por la fe Noé, siendo advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor reverente preparó un arca para la salvación de su casa, por la cual condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que es según la fe.” — Hebreos 11:7 (NBLA)

El profeta Ezequiel nos habla de lo grande que era la fe y rectitud de Noé, la razón por la que no pereció con sus contemporáneos.

“Aunque Noé, Daniel y Job estuvieran en medio de él, vivo Yo, declara el Señor Dios, «que ni a su hijo ni a su hija podrían salvar; solo ellos se librarían a sí mismos por su justicia».” — Ezequiel 14:20 (NBLA)

De esta forma, Noé se convierte en un ejemplo a seguir para nosotros, porque al recibir la gracia de Dios, se humilló y lo buscó (Isaías 55:6-7); él también fue obediente (Génesis 6:22; 7:5; Santiago 4: 6-10). Así como su vida piadosa contrastó fuertemente con el pecado de su época, ahora nosotros como embajadores de Dios, también debemos de ser la luz para el mundo tan perverso, para traer la luz de Jesucristo a todos los que nos rodean, llevando a cabo nuestro propósito divino, al utilizar los regalos espirituales que el Espíritu Santo nos ha dado, porque nuestra sociedad, día con día, se está alejando cada vez más de los caminos del SEÑOR, tal como pasó en los días de Noé. Así que, como creyentes, tenemos que prepararnos para esta batalla espiritual al hacer un esfuerzo adicional para constantemente buscar el arrepentimiento y confesión de nuestros pecados al SEÑOR, crecer nuestra fe, incrementar nuestras ofrendas y sacrificios, invocando el nombre del Señor en nuestras oraciones, nutrirnos con las Escrituras, y siempre estar caminando con Dios para poder ayudar a nuestros prójimos y revelarles el Evangelio de gracia.

“Busquen al Señor mientras puede ser hallado, llámenlo en tanto que está cerca. Abandone el impío su camino, y el hombre malvado sus pensamientos, y vuélvase al Señor, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.” — Isaías 55:6-7 (NBLA)

Pero Él da mayor gracia. Por eso dice: «Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes». Por tanto, sométanse a Dios. Resistan, pues, al diablo y huirá de ustedes. Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes. Limpien sus manos, pecadores; y ustedes de doble ánimo, purifiquen sus corazones. Aflíjanse, laméntense y lloren. Que su risa se convierta en lamento y su gozo en tristeza. Humíllense en la presencia del Señor y Él los exaltará.” — Santiago 4:6-10 (NBLA)

En el siguiente artículo continuaremos hablando acerca de la Gracia de Dios, veremos qué significa vivir bajo Su gracia, y lo contrastaremos con las falsas enseñanzas de la “era de la gracia” predicada por el Dispensacionalismo.

¡Que Dios los bendiga!

Fotografía de la portada es cortesía del “Ark Encounter”.


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