Génesis 6:4 – ¿Acaso los Demonios provienen de los Nefilím?

En el artículo anterior vimos las profecías que nos hablan acerca del resurgimiento de los nefilím en los últimos días, vimos que tal vez, la Bestia (el Anticristo) del Apocalipsis se convertirá en un nefilím. También hablamos acerca de los 10 reyes que buscarán la “mezcla con la simiente (semilla) humana” que gobernarán al mundo en conjunto con la Bestia (Daniel 2:41-44), y cómo actualmente existe la promoción de la agenda demoniaca del Transhumanismo que fomentará el aspirar a ser un nefilím con los poderes de la marca de la Bestia, dando cumplimiento a las profecías bíblicas. Ahora en este artículo veremos dos teorías acerca del origen de los demonios y su relación con los nefilím.

Origen de los Demonios

Existen múltiples teorías acerca del origen de los demonios, que van desde supersticiones, mitos y leyendas, hasta lo que las Escrituras nos dicen. En este artículo solo veremos dos de estas teorías.

Primera Teoría: Los demonios son los espíritus de los nefilím

Esta primera teoría se remonta al menos al segundo siglo a.C., si no es que antes, surgió con el libro apócrifo de Enoc, en donde se menciona que, debido a la abominación de la unión antinatural cometida por los ángeles caídos con las mujeres antediluvianas, su descendencia, los nefilím, “fueron también castigados por Dios al no permitírseles ser enviados a Sheol (infierno) como al resto de los otros malvados antediluvianos, y mucho menos poder entrar en el reino de Dios”. Por lo que su sentencia sería que “cuando murieran, su espíritu vagaría en la tierra como condena sin poder alcanzar su salvación”. Así que, según esta teoría milenaria, desde que los cuerpos de los nefilím fueron destruidos por el Diluvio, sus espíritus y sus cuerpos se separaron, sus espíritus quedaron sin cuerpo y se convirtieron en lo que hoy llamamos “demonios” quienes han estado atacando, oprimiendo, destruyendo, mal aconsejando, y demonizando a los habitantes de la tierra dada su naturaleza llena de maldad, y su habilidad de tener acceso al reino espiritual desde donde están constantemente atacando a la humanidad día y noche. Además, que estos espíritus malignos forman parte de las legiones de Satanás o Heilél ben Shajár (su verdadero nombre en hebreo).

Esta primera teoría, se popularizó entre los judíos en los tiempos de Jesús y vemos como las creencias de los Fariseos consideraban que los espíritus eran seres diferentes de los ángeles, y considera a los demonios como espíritus incorpóreos, mientras que los ángeles tienen cuerpos espirituales, οἰκητήριον – oiketérion (Judas 6; 2 Corintios 5:2). Los demonios en el Nuevo Testamento son caracterizados invariablemente como entidades malas que buscan dañar a las personas.

De hecho, el doctor Lucas nos habla acerca de esta diferencia que hacían los Fariseos judíos entre los espíritus y los ángeles.

“Porque los Saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; mas los Fariseos confiesan ambas cosas… Y levantóse un gran clamor: y levantándose los escribas de la parte de los Fariseos, contendían diciendo: Ningún mal hallamos en este hombre; que si espíritu le ha hablado, o ángel, no resistamos a Dios.” — Hechos 23:8-9 (RVA)

Hoy en día todavía vemos esta distinción entre las diferentes culturas en el mundo, en donde los demonios son llamados espíritus malignos, fantasmas, y son vistos de forma negativa por los problemas que ocasionan, con excepción de los satanistas, quienes los consideran la fuente de sus poderes mágicos. Y generalmente, los ángeles son considerados como seres buenos y protectores contra los demonios o contra los ángeles caídos.

“Entonces hubo guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Y el dragón y sus ángeles lucharon.” — Apocalipsis 12:7 (NBLA)

Segunda Teoría: Los demonios son ángeles caídos

La segunda teoría es que los “demonios” en realidad son ángeles caídos y no existe otra clase de espíritus incorpóreos malignos, ya que en las Escrituras encontramos pasajes en que identifican a los ángeles como espíritus, o espíritus servidores.

El que hace a sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.” — Salmos 104:4 (RVA)

“¿Acaso no son todos espíritus servidores, enviados para ministrar a favor de los que han de heredar la salvación?” — Hebreos 1:14 (RVA-2015)

Además, la Biblia utilizan el término de “ángel” para describir al “espíritu del hombre”, lo que reduce aún más la posibilidad de que en el mundo espiritual existan otra entidad diferente a los ángeles. Jesús nos enseña acerca de nuestra naturaleza espiritual cuando les dice a Sus apóstoles que el ángel (espíritu) del niño que estaba en medio de ellos está siempre en el cielo contemplando a Dios, esto es a lo que se refería el apóstol Pablo cuando nos dice que los creyentes vueltos a nacer estamos en lugares celestiales en Efesios 1:3, 2:6.

“Miren que no desprecien a uno de estos pequeñitos, porque les digo que sus ángeles en los cielos contemplan siempre el rostro de Mi Padre que está en los cielos.” — Mateo 18:10 (NBLA)

Cuando el apóstol Pedro es liberado por un ángel de prisión y toca la puerta de la casa donde los creyentes estaban orando por su liberación, en un principio lo que nos dicen las Escrituras es que las personas pensaron que se trataba del “ángel” de Pedro, quien estaba a la puerta, no lo llamaron su “espíritu”. Hoy en día con tanta confusión y engaños tal vez diríamos que su fantasma está a la puerta, por eso le recomiendo que consulte nuestro artículo de ¿Existen los fantasmas?, para que no sea engañado por estos demonios (ángeles caídos).

“«¡Estás loca!», le dijeron ellos. Pero ella insistía en que así era. Y ellos decían: «Es su ángel».” — Hechos 12:15 (NBLA)

Pero la mayor disputa acerca de que los demonios sean ángeles caídos, está en que si tienen la habilidad o no de entrar o demonizar el cuerpo de una persona, porque se asume que los demonios son espíritus incorpóreos que buscan entrar en el cuerpo de una persona, animal u objeto (como ídolos) para encontrar descanso (Mateo 12:43-45); mientras que los ángeles tienen cuerpo, así que no tienen esta necesidad. Pero este argumento pierde toda su fuerza cuando vemos que Satanás y los ángeles malvados sí tiene la habilidad de entrar en personas como lo veremos a continuación.

[Dice Jesús] “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, pasa por lugares áridos buscando descanso y no lo halla. Entonces dice: “Volveré a mi casa de donde salí”; y cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus más depravados que él, y entrando, moran allí; y el estado final de aquel hombre resulta peor que el primero. Así será también con esta generación perversa».” — Mateo 12:43-45 (NBLA)

Cuando Jesús sanó a un endemoniado ciego y mudo demostró que Él es el Mesías, porque de acuerdo a la tradición judía solamente el Mesías podría curar a una persona demonizada que fuera muda, porque en el exorcismo judío era necesario saber el nombre del demonio para poderlo expulsar, y un mudo no podía pronunciar el nombre del demonio por lo que estaba condenado a ser torturado por el demonio de por vida (por cierto, el exorcismo judío y católico, son prácticas del ocultismo, y como cristianos no debemos de recurrir a este ritual que ni en las películas funciona, lo que se recomienda para la expulsión de “demonios” es a través del ministerio de liberación). Así que Jesús les demostró otra vez a los fariseos que Él es el Mesías, inclusive a través de sus tradiciones, pero ellos lo rechazaron racionalizando el milagro que presenciaron. Jesús prosiguió con Su enseñanza sin mencionar la palabra demonio o espíritu incorpóreo, sino que dijo: “Si Satanás expulsa a Satanás”, lo que habla de que tal vez los ángeles caídos si pueden demonizar a las personas.

Si Satanás expulsa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo puede entonces mantenerse en pie su reino?” — Mateo 12:26 (NBLA)

Si los ángeles de Satanás y los demonios no son idénticos, entonces ningún otro origen de demonios o “espíritus inmundos” se revela explícitamente en ninguna parte de las Escrituras. El imperio de los demonios de Satanás está descrito en Efesios 6:12. Los espíritus mencionados no pueden ser otros que sus ángeles o demonios con diferentes puestos, rangos y responsabilidades, quienes son los agentes invisibles, pero reales, que influencian y hasta llegan incluso a controlar totalmente a los humanos susceptibles, que llevan a cabo los planes demoniacos de Satanás a nivel mundial.

“Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes.” — Efesios 6:12 (NBLA)

La Biblia nos menciona que fue Satanás quien provocó que David pecara ante Dios e hizo que David ordenara un censo de todos los guerreros en Israel. No se habla de que un demonio o espíritu incorpóreo haya demonizado al rey David para ordenar el censo, pero el mismo Heilél ben Shajár fue el que lo incitó.

Satanás se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciera un censo de Israel.” — 1 Crónicas 21:1 (RVA-2015)

Cuando Jesús estaba en las aldeas de Cesarea de Filipo con Sus discípulos, hablándoles de Su muerte y resurrección, Jesús reprendió a Pedro de una forma muy peculiar, porque no lo llamó por su nombre, sino que llamó a Pedro: “Satanás”, otra referencia de la influencia que un ángel caído puede ejercer sobre un creyente, quien minutos antes acababa de confesar que Jesús es el “Mesías” (Marcos 8:29).

“Pero Él volviéndose y mirando a Sus discípulos, reprendió a Pedro y le dijo: «¡Quítate de delante de Mí, Satanás!, porque no tienes en mente las cosas de Dios, sino las de los hombres».” — Marcos 8:33 (NBLA)

Probablemente el versículo más claro de la demonización de una persona hecha por un ángel caído es el que nos habla de cuando Satanás entró en Judas durante la Última Cena para traicionar a Jesús para que lo arrestaran y seguramente Satanás se aseguró que lo sentenciaran a muerte, aunque Jesús era inocente.

“Y después de comer el pan, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo*: «Lo que vas a hacer, hazlo pronto».” — Juan 13:27 (NBLA)

Entonces ¿qué podemos concluir acerca de los demonios? A ciencia cierta, no sabemos si son los espíritus de los nefilím o son los ángeles caídos, aunque yo me inclino a decir que los ángeles caídos y los demonios son las mismas entidades. Pero su origen o quienes son no es importante para nosotros, sino que estemos conscientes de su existencia, y que nuestra batalla realmente es contra estas entidades espirituales y no las marionetas humanas que ellos controlan. Por eso todos los días les recomiendo que oren por protección física y espiritual en contra de estos seres malignos, y qué mejor que vestirnos con toda la armadura de Dios.

“Por lo demás, hermanos míos, manténganse firmes en el Señor y en el poder de Su fuerza. Revístanse de toda la armadura de Dios, para que puedan hacer frente a las asechanzas del diablo.” — Efesios 6:10-11 (RVC)

¡Que Dios los bendiga!

Fotografía de la portada es cortesía del “Ark Encounter”.


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