El Sexto Mandamiento: Es Cuestión de Vida o Muerte (Parte 2)

En el artículo anterior vimos que el Sexto Mandamiento está enfocado en proteger la vida, y vimos que este Mandamiento específicamente nos prohíbe asesinar, o cometer un homicidio de otra persona, pero aunque nosotros pensemos que no hemos transgredido este Mandamiento porque no le hemos quitado la vida a alguien, Nuestro Señor Jesucristo nos dice que si nos hemos enojado con alguien, lo hemos insultado, o lo odiamos, entonces bajo el estándar de Dios, somos culpables de haber transgredido este Mandamiento porque no amamos a nuestro prójimo. Ahora veremos cómo el menospreciar la vida que Dios ha creado, ha llevado a la humanidad a cometer atrocidades como: ataques terroristas, guerras, y la aceptación del aborto, las fertilizaciones “in vitro”, y hasta el suicidio.

El menosprecio por la vida

Cuando la teoría de la Evolución de Charles Darwin se empezó a desarrollar a finales de los 1800s, el concepto de una célula era bastante primitiva, se pensaba que una célula era una pequeña masa gelatinosa primitiva de proteína que de alguna manera podía formarse por sí sola. No tenían microscopios potentes que les permitieran estudiar todos los componentes de una célula. Pero hoy en día, sabemos que las células más simples contienen hasta 100,000 partes individuales y contienen la información de operación en su núcleo, almacenado en una molécula de ADN con 3 mil millones de pares de códigos genéticos, así que, las células son prácticamente una ciudad llena de fábricas operando bajo un plan preciso. Las probabilidades de que una célula contenga esta complejidad de elementos y que ocurran espontáneamente en la naturaleza son ridículamente imposibles, ni siquiera los supuestos “14,000 millones de años de evolución” son suficientes para que la diversidad de vida que tenemos hubiera evolucionado. Se requiere de una inteligencia y una sofisticación increíbles, más allá de cualquier cosa en este universo para poder crear el mundo que nos rodea. Por esta razón, los evolucionistas están migrando sus teorías, ahora promocionando que “los extraterrestres vinieron y plantaron la vida en la tierra”, lo que hace a la teoría de la Panspermia aún más ridícula y menos probable que la Evolución, porque ahora se preguntará ¿Quién creo a los extraterrestres? Todo esto lo hace el hombre, para no admitir lo que la Biblia nos dice acerca de la existencia de un Creador.

Porque desde la creación del mundo, Sus atributos invisibles, Su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que ellos no tienen excusa. Pues aunque conocían a Dios, no lo honraron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se volvieron necios.” — Romanos 1:20-22 (NBLA)

“El necio ha dicho en su corazón: «No hay Dios». Todos se han corrompido, han cometido hechos abominables; No hay quien haga el bien.” — Salmos 14:1 (NBLA)

Toda la vida es extremadamente sofisticada, compleja y sagrada porque recibió el aliento de vida de Dios. Cada célula de la vida simplemente “grita” que hay un Creador por la complejidad de su diseño y función. Cuando el Todopoderoso creó la vida, podemos deducir que siguió un orden de complejidad, las formas más simples primero. Por eso tenemos primero a las aves y a los peces, luego a los animales terrestres, después, el acto culminante de la Creación fue el hombre, y desde nuestra perspectiva, el más complejo fue el último, la mujer, quien fue formada de la costilla del hombre. Si lo piensa, todo lo que el cuerpo de una mujer tiene que hacer para reproducir y nutrir una nueva vida, es extremadamente más complejo que la anatomía y fisiología del cuerpo de un hombre. Cada vida es invaluable y preciosa.

“Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” — Génesis 2:7 (NBLA)

“Si Él se propusiera en Su corazón y retirara Su Espíritu y Su aliento, toda carne perecería juntamente y el hombre volvería al polvo.” — Job 34:14-15 (RVA 2015)

La historia nos ha enseñado que cuando nos alejamos de la verdad, negando que Dios creó este universo, y si fomentamos la noción del mundo de que “venimos de la nada”, que “no hay diferencia entre los humanos y los animales”, que “estamos aquí sin propósito”, o que “no vamos a ninguna parte después de morir”, que en realidad, esto es lo que enseña la teoría de la Evolución, entonces, esto cambia toda la visión de la vida, bajo este falso marco de referencia, en donde la vida no es considerada sagrada ni divina. Por tanto, no debería sorprendernos que, en nuestra cultura, la vida no se valora, o bien, se estima muy por debajo de este regalo que Dios nos dio. No solo es por la enseñanza de la Evolución, sino también por la influencia de los medios, en donde la muerte de las personas es parte del entretenimiento en películas, videojuegos, y hasta en las caricaturas infantiles, lo que causa que las personas se desensibilicen ante lo horrible que es la muerte. Nuestra sociedad ha llegado al punto de iniquidad, en donde, deportes violentos como el box, las luchas MMA (Mixed Martial Arts), futbol americano, o el rugby, simplemente se aceptan como un espectáculo. Esto no es muy diferente de los antiguos romanos, quienes acudían al coliseo para presenciar las peleas y muertes de los gladiadores. Observe que los “deportes” son cada vez más riesgosos y las personas salen lastimadas o mueren, como en las carreras de autos y el esquí, en donde su única ganancia sería hacerse famoso, ganar algún trofeo o dinero. También los espectáculos como el Cirque du Soleil, en donde las personas ponen sus vidas en riesgo, y ya van varios miembros de este circo que han fallecido durante sus actos. ¿Y todo esto para qué? ¿Como un “inocente” entretenimiento? Sin embargo, el profeta Isaías nos dice que Dios le pondrá fin a la violencia.

Nunca más se oirá de violencia en tu tierra ni de destrucción y ruina en tus territorios. Más bien, a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.” — Isaías 60:18 (RVA-2015)

Por eso, no es de extrañarse que nos hayamos convertido en una cultura tan violenta y con una baja autoestima. Y si además, agregamos el mantra evolutivo con la frase “solo sobrevive el más apto”, tenemos el terreno ideal para que se desarrollen filosofías que apoyan la eutanasia, el suicidio, el aborto, la eugenesia (el “perfeccionamiento” de la raza humana), los sacrificios humanos, y hasta el Holocausto, que han sido formas aceptadas culturalmente en diferentes regiones y durante diversos periodos, para justificar la matanza de seres humanos basados en la teoría de la Evolución.

“Ellos, aunque conocen el decreto de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también dan su aprobación a los que las practican.” — Romanos 1:32 (NBLA)

Pero con todo esto, van en contra del Sexto Mandamiento. Por ejemplo, el Holocausto se llevó a cabo aun y cuando la sociedad alemana de la Segunda Guerra Mundial eran personas que eran muy educadas y científicamente avanzadas, sin embargo, toleraron el homicidio en masa de los judíos, gitanos, y personas con discapacidades mentales, solo por considerarlos “seres inferiores”. Hoy podemos preguntarnos ¿cómo pudo suceder eso? Pero si no entendemos el gran valor de cada vida humana, la historia de los peores casos de explotación, opresión, e incluso genocidio, podría volver a suceder muy fácilmente al considerar diferencias étnicas, religiosas, de contribución a la sociedad, económicas, de edad o incluso diferencias de opinión, que hagan aparentar a ciertos grupos, de alguna manera, menos valiosos o subhumanos, y que como resultado, se busque erradicarlos, como “la mejor solución” para acabar con “el problema”. Jesús nos dice que atrás de toda esta maldad podemos ver la influencia de Satanás, quien fomenta por múltiples medios la popularidad de estas horribles prácticas, puede ver nuestro estudio Génesis 6:5 – La Victoria Virtual de la Maldad para mayor información.

“Para que Satanás no saque ventaja alguna sobre nosotros, pues no ignoramos sus maquinaciones.” — 2 Corintios 2:11 (RVR 1995)

“El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que toda intención de los pensamientos de su corazón era solo hacer siempre el mal.” — Génesis 6:5 (NBLA)

Debido al Sexto Mandamiento, nuestra responsabilidad es enriquecer la vida en calidad y cantidad, y sin embargo, en nuestras comunidades, hablamos de legalizar el suicidio, hablamos de criterios para la práctica de la eutanasia y del aborto. Y cuando hacemos esto, estamos invadiendo el territorio soberano de Dios, decidiendo si una persona tiene o no un valor para la sociedad. ¿Pero quienes somos nosotros para decidir el valor de la vida de una persona? La Biblia nos da dos opciones: Si seguimos a Cristo optamos por la vida, curamos a los enfermos, salvamos vidas, y respetamos todas las vidas; de lo contrario, es hacer las obras del diablo, quien es un asesino desde el principio (Juan 8:44). Somos constructores o somos destructores.

[Dice Jesús] “Sanen a los enfermos, resuciten a los muertos, limpien de su enfermedad a los que tienen lepra, expulsen a los demonios. Lo que ustedes recibieron gratis, denlo gratuitamente.” — Mateo 10:8 (NVI)

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, también Jesús participó de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo.” — Hebreos 2:14 (NBLA)

El Aborto

El aborto fue la principal causa de muerte a nivel mundial en 2019, con más de 42.7 millones de procedimientos completados, según estadísticas compiladas por Worldometers. Muy por arriba de la segunda y tercer causas de muerte, que es de 18.6 millones de personas que murieron de enfermedades cardiacas, y 8.2 millones de personas que murieron de cáncer. La Organización Mundial de la Salud estima que ocurren entre 40 y 50 millones de abortos a nivel mundial por año, es decir unos 125,000 diarios. En los Estados Unidos se estima que la mitad de los embarazos son no deseados, y que 40% de éstos terminan en un aborto. La cultura lamentablemente, poco a poco racionaliza y justifica esta práctica, al tratar de llamar “feto” al bebé que está en el vientre de la madre, para que no parezca que es un ser humano, pero feto en latín significa “bebé”, o se dice que, si el aborto se practica en las primeras semanas, el feto no va a sentir dolor, y ahora que es legal en diferentes países, se motiva a las mujeres a que se practiquen el aborto como un derecho de la mujer. Pero las Escrituras nos dicen que desde la concepción se tiene una nueva vida, que el Espíritu Santo está formando a una nueva persona (Salmos 139:13-14), quien es muy independiente de su madre, quien no tiene ningún derecho de quitarle la vida. Dios no ve el aborto como un “derecho humano” ni como “atención médica”, lo ve como un asesinato.

“Así dice el Señor, tu Redentor, el que te formó desde el seno materno: «Yo, el Señor, creador de todo, que extiendo los cielos Yo solo y afirmo la tierra sin ayuda.” — Isaías 44:24 (NBLA)

En el Antiguo Testamento, el culto a Moloc, se llevaba a cabo por medio de tener relaciones sexuales con sacerdotisas (prostitutas) que estaban en los templos a este dios, y los niños que nacían de estas relaciones eran después sacrificados en el fuego a Moloc. En la actualidad, se sigue realizando esta práctica por diferentes grupos satanistas, quienes llaman al aborto uno de sus sacramentos, para ellos, entre más inocente sea la víctima que muera (sea sacrificada) más valor tiene para su deidad. Actualmente, el aborto es solo una variante de las prácticas de la antigüedad para adorar a Moloc o Baal.

“Dirás también a los israelitas: “Cualquiera de los israelitas, o de los extranjeros que residen en Israel, que entregue alguno de sus hijos a Moloc, ciertamente se le dará muerte; el pueblo de la tierra lo matará a pedradas. Yo pondré Mi rostro contra ese hombre y lo exterminaré de entre su pueblo, porque ha entregado de sus hijos a Moloc, contaminando así Mi santuario y profanando Mi santo nombre.” — Levítico 20:2-3 (NBLA)

Las fertilizaciones “in vitro”

Usted podrá pensar que este “tratamiento” contra la esterilidad sea benévolo, ya que le da la oportunidad a una mujer estéril, o de “edad maternal avanzada” para concebir, a pesar de que no pueda tener hijos de forma natural. Sin embargo, todo esto va en contra de lo establecido por Dios. Puede leer la sección Los hijos son una bendición de Dios dentro de nuestro artículo El Quinto Mandamiento: La Relación con Nuestros Padres (Parte 2) para mayor información con respecto a causas de infertilidad, según las Escrituras.

Pienso que las mujeres que se someten a los tratamientos de fertilidad como in-vitro, en realidad no comprenden los alcances de los mismos. Aquí solo le diré a grandes rasgos la problemática: 1. Se le administran a la futura madre una serie de químicos para hacer que genere una mayor cantidad de óvulos (para extraer en promedio entre 8 y 15 óvulos); 2. Al extraerlos, se busca fecundar todos los óvulos (para incrementar las probabilidades de embarazo potencial), lo que resulta en múltiples bebés, a quienes se les llaman embriones, de los cuales se selecciona uno, y los demás bebés muy probablemente mueren en el proceso como veremos a continuación; 3. Al hacerle una transferencia del embrión a la mujer, puede suceder que se le transfieran “de más” por accidente, de modo que puede resultar en un embarazo múltiple, por eso hay personas que tienen quintillizos. Los doctores al darse cuenta de que ocurrió un embarazo múltiple, en muchos países legalmente le pueden ofrecer a la mujer un procedimiento llamado una “reducción fetal”, lo cual involucra inyectar a través del vientre una aguja con cloruro de potasio dirigido al corazón del bebé (o bebés no deseados) que se vayan a “reducir” (observe que no usan el término asesinar), estos bebés pueden estar en el primero e incluso en el segundo trimestre de gestación; 4. En este proceso de fertilización in vitro, es probable que “sobren” embriones (bebés), o sea óvulos ya fertilizados, de modo que se le ofrece a la mujer si desea congelar el resto de los embriones (por ejemplo entre 7 y 14 para “uso posterior” (normalmente se congelan máximo 10 años), esto involucra un costo para mantenerlos congelados. De lo contrario, o bien luego del vencimiento del plazo de los 10 años, se le dice a mujer que tiene las siguientes opciones acerca de qué hacer con esos bebés si “ya no los piensa usar”: 1. Los pueden donar a alguna pareja con problemas de fertilidad; 2. Los pueden “donar a la ciencia” (existen especialistas llamados embriólogos que no quiero ni imaginarme qué hacen con esos bebés, entiendo que algunos de ellos terminan siendo utilizados para la elaboración de vacunas y demás manipulaciones genéticas); 3. Simplemente los pueden “dejar morir”, o el término que utilizan es “descartar”; 4. Muchas veces los embriones simplemente no soportan el proceso de congelar y descongelar y se mueren.

“Pero a Ana le daba una doble porción, pues él amaba a Ana, aunque el Señor no le había dado hijos… Pero Ana se levantó … Oraba al Señor y lloraba amargamente. Entonces hizo voto y dijo: «Oh Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de Tu sierva, te acuerdas de mí y no te olvidas de Tu sierva, sino que das un hijo a Tu sierva, yo lo dedicaré al Señor por todos los días de su vida… Y Elcana se llegó a Ana su mujer, y el Señor se acordó de ella. Y a su debido tiempo, después de haber concebido, Ana dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel.” — 1 Samuel 1:5, 9a, 10-11, 19-20 (NBLA)

Acabo de leer la historia de una señora, quien al no poder embarazarse, decidió utilizar el método de fertilización in-vitro, así cuando le implantaron 2 embriones tuvo gemelos, el resto de los embriones los congeló. Sin embargo, a ella por problemas de salud, le tuvieron que sacar la matriz, de modo que se quedó con el dilema moral de ahora qué hacer con esos embriones congelados si ella ya no tiene posibilidad de embarazarse. Normalmente el pecado lleva a la persona más allá de donde quería llegar, quizás en ese punto la pareja diga “no era nuestra intención” llegar al punto del dilema moral acerca de quitar la vida de los embriones/bebés. Mi humilde opinión es que, si alguien no puede tener familia, simplemente cumpla con los mandatos de Dios y haga oración, Él es quien abre y cierra las matrices de las mujeres.

“Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y abrió su matriz. Y concibió, y dio a luz un hijo” — Génesis 30:22-23a (JBS)

El Suicidio

Si está mal asesinar a otra persona, ¿qué pasa con el auto-asesinato? La misma razón por la que está mal tomar la vida de otra persona, es la misma razón por la que está mal el quitarse uno la vida, porque la vida es sagrada. Es un regalo de Dios que debemos conservar, proteger, y en la medida de lo posible prolongar. Por esta razón, los creyentes vueltos a nacer tenemos la gran ventaja de que podemos orar a Dios para que nos ayude a pasar por las situaciones difíciles de la vida. Él nos promete darnos Su paz y alegría para enfrentar cualquier cosa contra la que nos enfrentemos, y el SEÑOR es el único quien puede cambiar las circunstancias.

“Yo Soy quien forma la luz y crea las tinieblas, quien hace la paz y crea la adversidad. Yo, el SEÑOR, Soy quien hace todas estas cosas’.” — Isaías 45:7 (RVA 2015)

“Encomienda al Señor tus acciones, y tus pensamientos serán afirmados.” — Proverbios 16:3 (RVC)

Satanás es quien trata de desanimar a las personas, para que piensen que no tienen salida, o que todo esfuerzo es inútil. Así que el suicidio entre los cristianos solo indica que la persona perdió la fe y con ello la esperanza.

“Sean sobrios y velen. Su adversario, el diablo, como león rugiente anda alrededor buscando a quién devorar.” — 1 Pedro 5:8 (RVA 2015)

En 2016, el gobierno de Canadá legalizó la eutanasia (el suicidio ayudado por un médico), con la pena de quitarle la licencia médica al doctor que no ofrezca esta alternativa a sus pacientes. Y se estima que 20,000 canadienses han optado por quitarse la vida gracias a esta ley. Y la semana pasada, el gobierno liberal de Canadá aprobó el proyecto de ley C-7, que permite a los médicos matar a canadienses con enfermedades mentales, solo falta que el senado lo ratifique como ley. ¡Que contradicción! Llamar a un médico para que legalmente asesine a una persona. Esto es la base de la eugenesia, y no es algo nuevo, los nazis en Alemania utilizaban a personas con discapacidades mentales para sus experimentos, y después los mataban con el objetivo de “mejorar la raza aria”.

Castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad. Haré que cese la arrogancia de los soberbios, y humillaré la altivez de los tiranos. Haré al ser humano más preciado que el oro fino, y al hombre más que el oro de Ofir.” — Isaías 13:11-12 (RVA-2015)

La vida nos da la oportunidad de recibir el amor y las bendiciones de Dios, por lo que no podemos simplemente hacer lo que nos plazca con nuestras vidas, cuando destruimos la vida, estamos destruyendo lo que Dios mismo ha hecho, y por así decirlo, estamos dañando Su propiedad, y Él mismo nos hará responsables por ello.

[Dice el Señor] “¿Quién me ha dado algo para que tenga que pagárselo? Todo lo que hay debajo del cielo es Mío.” — Job 41:11 (NTV)

¿Podrá salvarse una persona que comete suicidio? Primero, considero que eso sería la cosa más tonta del mundo que alguien podría hacer. ¿Por qué alguien querría que el último acto de su vida fuera un asesinato? ¿Acaso piensa que esa es la solución a sus problemas?, ¿Que el suicidio va a mejorar la situación? Si una persona incrédula muere, sus circunstancias no van a mejorar después de que sea juzgada porque murió en sus pecados. Puede que haya excepciones para personas que se suiciden, en el caso de que si por alguna enfermedad mental, circunstancia o desequilibrio hormonal, la persona en un momento fugaz de depresión abrumadora llega a tomar esta tonta decisión, va a ser solo por la misericordia del SEÑOR que la persona se salve, ya que Él juzga los corazones.

“Heriré de muerte a sus hijos. Entonces todas las iglesias sabrán que Yo Soy el que examina los pensamientos y las intenciones de cada persona. Y le daré a cada uno de ustedes lo que se merezca.” — Apocalipsis 2:23 (NTV)

Tenemos ejemplos en las Escrituras donde personas cometieron suicidios, como en el caso del rey Saul quien después de perseguir a David durante 14 años para matarlo y acabar con la línea mesiánica, decidió suicidarse en el campo de batalla (1 Samuel 31:4) después de escuchar al supuesto espíritu de Samuel, quien predijo su muerte cuando estaba con la bruja de Endor. O el caso de Ajitofel, quien traicionó al Rey David y después se suicidó.

“Al ver Ajitofel que no se había seguido su consejo, aparejó el asno, partió y se fue a su casa, en su ciudad. Después de poner en orden su casa, se ahorcó y murió. Entonces fue sepultado en la tumba de su padre.” — 2 Samuel 17:23 (RVA-2015)

Y el caso de Judas quien traicionó a Jesús por 30 monedas de plata y luego se suicidó. Nuestro Señor Jesucristo dijo que hubiera sido mejor que no hubiera nacido (Mateo 26:24; Marcos 14:21).

“Porque Judas era contado entre nosotros y recibió parte en este ministerio». Este, pues, con el precio de su terrible infamia adquirió un terreno, y cayendo de cabeza se reventó por el medio, y todas sus entrañas se derramaron.” — Hechos 1:17-18 (NBLA)

Las actividades recreacionales de alto riesgo

Nos referimos a involucrarse en actividades riesgosas como paracaidismo, saltos de caída libre (bungee jumping), montañismo o alpinismo, esquí, snowboarding, surf, navegar en lanchas o kayaks en ríos rápidos, buceo, carreras de autos o de motociclismo, boxeo, rugby, luchas MMA, etc. En donde usualmente se involucra alta velocidad, contacto físico, el uso de equipo especializado, o bien de hacer actos acrobáticos que traen alto riesgo de morir o salir lastimados.

Con esto no nos referimos a quien realice estas actividades como parte de su trabajo, por ejemplo, un militar quien realice paracaidismo, o algún rescatista que ande buceando para salvar a alguien. Más bien nos referimos a realizar estas actividades que son hechas por mero placer y de manera intencional con la excusa de una adicción a la adrenalina, cuando no existe ninguna necesidad por hacerlas. Las compañías aseguradoras tienen bien identificadas este tipo de actividades, y precisamente por el riesgo que conllevan, no las cubren dentro de sus pólizas contra invalidez, ni en los seguros de vida. Las personas pueden sufrir accidentes, o bien quedar con alguna discapacidad, e incluso perder la vida.

Es probable que quienes las realicen no tengan la intención de morir, quizás simplemente busquen emociones fuertes, o divertirse, pero desde nuestro punto de vista, resulta insensato involucrarse en estas actividades. Claro, hay niveles de dificultad, no es igual subir un pequeño cerro que pretender subir al Everest.

Cuando Satanás tentó a Cristo en el desierto, hubo un punto en el que lo llevó a la parte alta del Templo y le dijo que se tirara de ahí, y Jesús le contestó que no debía poner a prueba a Dios. Satanás hoy en día sigue haciéndoles la misma sugerencia a las personas, para que se quieran tirar de lugares altos e involucrarse en actividades peligrosas que van en contra del Sexto Mandamiento.

“Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, y lo puso sobre el pináculo del Templo, y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está: “A Sus Ángeles te encomendará”, y :“En las manos te llevarán, no sea que Tu pie tropiece en piedra”». Jesús le contestó: «También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”». — Mateo 4:5-7 (NBLA)

He leído muchas historias de personas que practicaban paracaidismo y que fallecieron. Al leer esas historias, vemos que en muchas ocasiones, estas personas hicieron numerosos saltos antes del último con el cual murieron. Es como jugar una especie de ruleta rusa, ¿para qué exponerse?

Para terminar, me gustaría dejarlos reflexionando en que si el Sexto Mandamiento nos aconseja que evitemos la muerte y que nos enfoquemos en promover la vida, vayamos al origen del hombre, cuando Dios creó a la humanidad, la hizo a Su imagen y le dio la vida, lo que hace a cada vida preciosa y sagrada porque tiene un origen y un destino divino. ¿Cómo podemos saber el valor de algo? Pues basado en lo que alguien esté dispuesto a pagar por el objeto. En el caso de la vida humana, ¿Cuánto estuvo dispuesto a pagar Jesucristo por nuestras vidas? Nuestro Señor Jesucristo vino a mostrarnos lo valioso que es cada vida humana. Él pagó con Su propia vida, no hay un valor más grande en todo el universo que pueda igualar el precio que Jesús puso a su vida y a la mía.

Las Escrituras hablan de la vida perfecta que existía en el Paraíso y de cómo regresar a él, para vivir en las condiciones del Jardín del Edén eternamente. Y donde la muerte ya no existirá.

“Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».” — Apocalipsis 21:4 (NTV)

Y lo mejor de todo es que nuestro Mesías nos está ofreciendo, desde este momento, la vida eterna cuando le entregamos nuestras vidas. ¿No le gustaría vivir en el Paraíso para siempre?

¡Que Dios los bendiga!


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